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Más sobre Geoindicadores: la lista de control.
En un post anterior les expliqué ya lo que son los Geoindicadores y les adelanté también que por su enorme importancia este tema nos ocuparía en numerosos encuentros.
Les recomiendo que repasen la introducción del tema en el post correspondiente, porque hoy damos por sabido el concepto básico y lo que voy a presentarles es lo que se llama Geoindicators checklist, o Lista de Control de Geoindicadores.
¿Qué es la lista de control de Geoindicadores?
Es el conjunto de elementos, rasgos de relieve o paisaje, fenómenos y/o procesos que delatan cambios recientes, en curso, o con alta posibilidad de ocurrencia en el corto plazo.
Es decir, se trata de aquellas características que se deben monitorear para reconocer cambios significativos que están señalando que un determinado sistema se ha movido o se está moviendo desde una posición de equilibrio hacia otra que deberá alcanzar a través de acontecimientos a veces poco perceptibles y a veces catastróficos.
¿Todos esos cambios pueden ser detectados y seguidos en su evolución?
No todos los cambios tienen indicadores claros, pero para que formen parte de la lista de control, sí deben tenerlos, porque ése es precisamente el propósito de la lista.
Por eso son hasta el presente limitados en número, y se aplican a subsistemas geológicos bien definidos. (Recordemos que el Sistema es la Tierra toda)
¿Cuántos son esos indicadores y cuántos los subsistemas que pueden monitorearse con ellos?
Existen actualmente veintisiete Geoindicadores universalmente aceptados, y muchos más en análisis para una eventual incorporación a la lista en el futuro.
Los subsistemas que pueden ser observados a través de ellos son diez.
¿Cuáles son los subsistemas que se pueden supervisar, y a través de cuáles indicadores?
A continuación, les presento la lista de control, con los subsistemas y sus correspondientes geoindicadores, pero les advierto que todos ellos serán motivo de futuros posts, porque constituyen herramientas apasionantes, por un lado porque sirven para el reconocimiento de cambios pasados y presentes, y por el otro porque son la base de las actividades predictivas sobre las que hoy se trabaja.
El modo de presentarlos es a través de agrupaciones que responden a cada uno de los entornos o procesos a cuyo seguimiento se aplican.
En cursivas anoto los subsistemas, y en negritas los geoindicadores que les corresponden.
Criosfera (se refiere a zonas congeladas):
Actividad en suelo helado.
Fluctuaciones de glaciares.
Zonas áridas y semiáridas:
Fisuras y costras sobre superficies desérticas.
Magnitud, duración y frecuencia de tormentas de arena.
Formación y reactivación de dunas.
Erosión por viento.
Zonas costeras y marinas:
Química de corales y patrones de crecimiento.
Nivel relativo del mar.
Posición de la línea de costa.
Lagos:
Niveles de agua y salinidad.
Ríos y riachuelos:
Morfología del cauce.
Acumulación y carga sedimentaria.
Humedales:
Extensión, estructura e hidrología de los humedales.
Aguas de superficie y subterráneas:
Calidad del agua de superficie.
Calidad del agua subterránea.
Química del agua subterránea en la zona no saturada.
Nivel del agua subterránea.
Suelos:
Erosión del suelo y de los sedimentos.
Riesgos naturales:
Deslizamientos de tierra y avalanchas.
Otros:
Secuencias de sedimentos y composiciones.
Desplazamiento superficial.
Régimen de las temperaturas subsuperficiales.
Para el caso de que no les haya quedado claro el concepto de la lista de control, les doy un pequeño ejemplo.
Si estamos interesados en saber si hay cambios actuales o recientes en la línea costera, observar los patrones de crecimiento de los corales, es una de las indicaciones que debemos tomar en cuenta. Pero además, se los considera de acuerdo con metodologías también bastante bien estipuladas, de las que también llegaremos a hablar.
Espero que este pequeño avance sobre un tema de tanta importancia les haya interesado, porque es apenas un nuevo pasito en una larga caminata que haremos juntos.
Pero no se impacienten, hablaremos mil veces de este tema, porque es otro de los ovillos que estoy desenrollando de a poco.
Recuerden que los minerales, el agua, el cosmos, los sismos, los volcanes, los fósiles, el suelo, etc., etc., son algunas de las madejas que estamos desenredando de a poquito. Este blog , con tantos ovillitos rodando- que pueden ver en los tags de la bar side- sería un parque de diversiones para cualquier gatito, ¿no les parece?
Bueno, por hoy he cumplido con mi deber, y los saludo con un abrazo hasta el miércoles. Graciela
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El olor de los minerales.
Hoy vamos a avanzar en el reconocimiento macroscópico de los minerales, para lo cual les recomiendo que repasen antes ese post en el que presentamos conceptos que aquí daremos por sabidos.
Además, verán que lo que traigo como cuadro aquí es un recorte de aquél que les mostré en el post de referencia, así que no anden remoloneando y lean ese texto antes que el de hoy.
Hoy comenzaremos con el primero de los caracteres organolépticos: el olor.
¿Qué significa el término «organoléptico»?
Es un adjetivo, es decir que deberá acompañar a sustantivos tales como «caracteres», «propiedades», «cualidades», «condiciones», etc. No aparecerá normalmente solo, y el diccionario lo explica así:
adj. Díc. de las propiedades de las sustancias orgánicas e inorgánicas (esp. las de los minerales) que pueden apreciarse por los sentidos. Deriva del griego: όργανο= órgano, y δεκτικό = receptivo.
Obviamente, como los sentidos son cinco, no pueden ser mucho más abundantes las propiedades que con ellos se capten. Por eso ven en el cuadro: olor, correspondiente al olfato; sabor, correspondiente al gusto; sonido, para el oído; y tacto para el sentido homónimo.
Y ahora ya estarán a los gritos: – «¡¿Y la vista?!,¡¿Y la vista?!»
Tranquilos, chicos, no la he olvidado, si ven el cuadro del cual he recortado este pedacito (si no me hicieron caso y no leyeron el post anterior, a embromarse ahora), he separado las propiedades que se aprecian con la vista en un cuadrito aparte que he llamado «Propiedades que dependen de la luz», porque sin ella, no verán objeto alguno, por mucha vista que tengan. Además, la clase de luz incidente altera la apreciación de esas propiedades.
Pero volvamos al tema elegido para hoy: el olor.
¿Qué clase de propiedad mineral es el olor?
Es una propiedad escalar, según ya hemos definido antes, de tal manera que no importa la dirección de exploración, no cambiará en absoluto. Es decir que si un mineral huele fiero, por mucho que le den vueltas, no tendrá perfume a jazmín en ningún rinconcito. Está claro, ¿verdad?
Convengamos que esta propiedad era más determinativa en la época de los alquimistas, cuando muchas otras no eran conocidas, o no se contaba con elementos confiables para su determinación.
Hoy en día, los geólogos no andamos oliendo minerales ni olfateando rocas como parte de nuestra rutina, pero, en muchas situaciones, es el mismo olor el que sale a nuestro encuentro y es una ayuda no desdeñable. Y hay otras circunstancias en que una maniobra simple nos saca de dudas por el olorcito inconfundible con el que el mineral nos recompensa.
¿Cómo se reconoce el olor de los minerales?
No me digan oliendo, porque es una perogrullada, y la pregunta se dirige a otra cosa.
En efecto, es importante hacer notar que exceptuando situaciones muy particulares, los minerales en seco no desprenden olor.
No obstante, por fricción o por golpe, humedeciendo con agua o simplemente con el aliento, por liberación de algún ingrediente volátil a través del calor o por reacción con ácidos, pueden llegar a percibirse ciertos olores que reciben designación propia.
¿Cómo se denominan los olores característicos de los minerales?
- Aliáceo: es un característico olor a ajo, (recuerden que el nombre científico del ajo es Allium sativum, y de ahí el término) que se obtiene por fricción de la arsenopirita, y por calor de otros compuestos también arsenicales.
- Rafanáceo: es el olor a rábano en descomposición. Es bastante fuerte y picante, y se produce cuando se calientan minerales que contienen selenio, como la aguilarita o la francisita, un sulfuro y un óxido respectivamente.
- Sulfuroso: es propio del azufre nativo, del que se obtiene por fricción y calentamiento. También la pirita y otros sulfuros desprenden ese olor cuando se los calienta.
- Bituminoso: es el olor propio de los betunes y lo producen muchos hidrocarburos.
- Fétido: es el olor del ácido sulfhídrico, que se describe bien si se lo compara con el de los huevos podridos. Se emite por la fricción de algunas variedades de cuarzo y calcita, y por reacción química de la galena (sulfuro de plomo) con el ácido clorhídrico. En este caso, se produce por un lado cloruro de plomo que se deposita, y por el otro ácido sulfhídrico que se desprende como gas hediondo. Les muestro la formulita de paso: SPb + 2ClH= Cl2Pb+SH2 (éste es el culpable del olor).
- Arcilloso: es el olor del barro húmedo. Se obtiene de la serpentina y las arcillas entre otros minerales, cuando se los humedece con agua o hasta con el simple aliento. En otros casos, se obtiene el olor arcilloso cuando se calienta.
Como pueden ver, el olor no es en absoluto inocente en esto de reconocer minerales.
Espero que no anden ahora oliendo cuanta piedra les caiga en las manos, pero sí que estén alerta a perfumitos característicos que pueden llegar a percibir en determinados casos. Si les interesa el tema, vuelvan por el blog, que esto recién empieza. Un abrazo, Graciela
La foto es del viaje de Pulpo a Estados Unidos.
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El agua como agente geológico.
Como aquí vamos a dar un nuevo paso de avance en el conocimiento de este valioso elemento, es importante que vean los posts anteriores relativos a este tema.
El rol del agua tal vez más conocido por todos es el desgaste que ella produce cuando se desplaza por la superficie terrestre como una masa más o menos caudalosa, sea en forma de ríos, mares o láminas continuas.
Es igualmente fácil visualizar el efecto que una inundación tiene sobre el paisaje, las construcciones, o los habitantes de una zona ribereña.
También puede observarse sin dificultad el lento socavamiento que las olas producen en las paredes rocosas, o aun urbanamente, medir las consecuencias de un simple caño roto, sobre los cimientos de los edificios, etc.
Todo esto, constituye sólo parte de la acción del agua. Se trata en estos casos de efectos erosivos, es decir de un ciclo de arranque, transporte y redepósito de materiales por un agente en movimiento, capaz de recorrer grandes distancias.
Estos procesos son objeto de estudio de la Geología Dinámica y de la Geomorfología, aspectos sobre los que profundizaremos en su momento.
Pero los temas que son objeto del presente post son otros, no menos importantes, aun cuando muy probablemente pasen casi desapercibidos.
Esos aspectos se relacionan con otro proceso, denominado meteorización que, entre otras cosas es el requisito previo para que tengan lugar los cambios capaces de formar el suelo, y que a diferencia de la erosión, no implica un transporte significativo de material. Esencialmente ocurre in situ, es decir en el mismo lugar.
Por cierto la meteorización misma será tema de otros posts, pero para terminar de comprender la función clave del agua en el ciclo de los fenómenos geológicos, se adelantan aquí algunos de sus roles, de manera general, para insertarlos luego en el marco de la meteorización.
¿Cuáles son las funciones geológicas del agua?
Las principales funciones geológicas del agua pueden agruparse en físicas y químicas.
¿Cuáles son las funciones físicas del agua?
-
El transporte de materiales, aun por la muy lenta circulación que se produce en los espacios porales de las rocas y sedimentos. En este caso, la movilización se produce en macro escala debido a los potenciales de evapotranspiración y de gravitación. En microescala, las fuerzas capilares son las dominantes. No se desesperen que estos términos serán también explicados en futuros posts.
-
La difusión de reactantes, es decir elementos y compuestos químicos susceptibles de reaccionar, hasta los sitios de reacción, tales como la interfase sólido- líquido.
-
La producción de una presión parcial, que se relaciona directamente con su actividad y potencial químicos, y que genera movimientos y reacciones de gran importancia.
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Intervención activa en el proceso de crioclastismo ya explicado en otro post.
¿Cuáles son las funciones químicas del agua en los procesos geológicos?
-
Su actividad como solvente, resultado de la dipolaridad que ya se ha comentado en otro lugar del blog.
-
Su intervención como componente necesario de casi todas las reacciones típicas en la zona de meteorización, tales como: hidratación- deshidratación, reacciones ácido-base; solución- precipitación e intercambio iónico.
-
Su presencia en las principales fases formadas durante la meteorización, tales como hidróxidos, arcillas y sustancias amorfas.
-
Su capacidad para actuar como buffer. Esto asegura que en climas húmedos, las aguas tengan una composición química medianamente uniforme. Les aclaro que se entiende como buffer a aquella sustancia que modera o morigera los cambios químicos en un sistema dado. Es decir que actúa como un amortiguador de cambios, simplemente.
Este post fue realizado modificando parcialmente textos de mi propio libro, que debe ser citado como sigue, en caso de su utilización:
Argüello, Graciela L. 2002. LOS RECURSOS SUELO Y AGUA. Libro de Texto para el Trayecto Ciencias de la Tierra, del PROGRAMA DE POSTITULACIÓN EN CIENCIAS NATURALES, de la F.C.E.F. y Naturales de la U.N.Cba. Versión actualizada, corregida y aumentada.86 págs. ISBN Nº 987-9406.
La foto la saqué de una de esas cadenas cursis, cuyo principal valor, para mi gusto, son las imágenes; si alguien la reconoce como propia, sólo tiene que decirlo y le damos los créditos correspondientes.
Espero verlos el próximo lunes nuevamente por aquí, porque se vienen temas interesantes, les aseguro. Un abrazo, Graciela
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
¿Cómo se forman los suelos?
En posts anteriores, ya les conté que existen dos grandes ciclos, y que dentro del exógeno, hay procesos que desgastan las rocas, y otros que construyen apilamientos de los materiales desgastados desde ellas, a los que llamamos sedimentos.
Para aquellos interesados en los suelos en relación a la construcción pueden visitar el post Qué es y para qué sirve un estudio de suelo.
¿Cómo se forman los suelos?
Por ahora, sepamos que tan pronto como las rocas han sido atacadas por los procesos de la meteorización, y/o ha ocurrido algún transporte (erosión) de los productos resultantes; sobre ellos se instala un nuevo tipo de fenómenos más avanzados que se denominan pedogenéticos, edafogénicos o formadores de suelos.
Si bien la meteorización es un requisito previo indispensable para la iniciación de toda evolución edafológica, no es suficiente en sí misma, ya que el suelo no puede considerarse tal, sino hasta después de la instalación de ese nuevo grupo de procesos edafogénicos.
¿Qué son los materiales parentales?
Son aquéllos a partir de los cuales se generan los suelos, y pueden pertenecer a uno de los dos grandes grupos que definimos a continuación.
Si los productos que han resultado de la meteorización permanecen en el lugar, los materiales parentales u originarios de los suelos se denominan autóctonos.
En cambio, si han sido sometidos a transporte por algún agente se conocen como alóctonos.
Ejemplo del primer caso es el regolito, o material desgastado desde un afloramiento, que por su tamaño, o por estar protegido de agentes de transporte como el viento y el agua, queda en el lugar en forma de residuos de la meteorización.
En el segundo caso, se encuentran los sedimentos que fueron movilizados a lo largo de mayores o menores distancias, y luego fueron depositados.
Cuando el vehículo es el viento, y el material, fino, el típico sedimento resultante es el loess, a partir del cual han evolucionado la amplia mayoría de los mejores suelos de zonas agrícolas.
Localmente, hay también materiales parentales que han sufrido transporte hídrico, como ocurre en antiguas llanuras de inundación o terrazas de ríos; y aún -en otras geografías- rocas madres depositadas por hielo, vulcanismo, gravedad, etc.
¿Cómo empieza a formarse un suelo?
A partir del momento del depósito, y durante tanto tiempo como dure una relativa estabilidad de la superficie geológica, comienza su curso la formación de suelos, tema que abarca muy numerosos cambios, que hoy apenas comenzaremos a enumerar.
La forma más simple en que puede intentar comprenderse la complicada historia de la formación de un suelo, podría resumirse como sigue.
Cuando hasta un material tal como el loess, ya preparado por la meteorización y la erosión llega – traído por agentes como el viento, los animales o el hombre- alguna semilla que logra sobrevivir a la escasez de nutrientes, y a la falta de un verdadero suelo, generando los primeros vestigios de vegetación; se disparan los procesos pedogénicos que en otros posts se mencionarán con algún detalle.
Una forma de visualizar este suceso es en la propia ciudad, en veredas o terrazas embaldosadas, que paulatinamente se ven invadidas por brotes de césped, arbustos y plantas, pese a que una calzada, mal puede considerarse un suelo.
¿Qué son y cómo se forman los distintos horizontes?
A ese material originario que ya esté en evolución hacia el suelo se lo denomina horizonte C, ya que cada una de las capas que constituyen el suelo se conoce como horizonte, y la letra C se reserva para aquélla que casi no tiene alteraciones desde el cuerpo inicial.
Una vez que ha comenzado la mencionada colonización vegetal, el propio ciclo biológico proveerá un enriquecimiento superficial en materia orgánica, dando lugar a la formación de un horizonte A, así denominado, precisamente por ese aumento de componentes orgánicos.
En pasos posteriores, el agua actuará como vector para arrastrar hacia abajo elementos minerales y orgánicos, que se depositarán a cierta profundidad, fundamentalmente en forma de arcillas y humus coloidales, constituyendo el horizonte B.
Un suelo medianamente evolucionado, terminará generando lo que se conoce como un perfil, que no es otra cosa que la sucesión vertical de las capas u horizontes mencionados, tal como se ve en la imagen que ilustra el post. Aclaremos de paso que dicha figura no está ni remotamente hecha a escala, no se dejen engañar por el arbolito. El espesor normal de un perfil de suelo es de alrededor de un par de metros.
Desde abajo hacia arriba, un suelo comprende de forma general: un horizonte C, que es casi el propio material parental; un horizonte B, conocido como iluvial, porque se enriquece con materiales movilizados desde arriba, y un A, conocido como eluvial, porque es a sus expensas que se han acumulado los elementos en el B.
Evoluciones más complejas o situaciones particulares, irán generando otros horizontes, como el E (empobrecido en numerosos elementos); o el O, que incluye restos vegetales y materia orgánica, y el R que puede ser roca subyacente a todo el perfil.
Existen también horizontes como el L, que incluye materiales límnicos, es decir de origen lacustre, y que puede denominarse también capa por su escasa edafización; capa u horizonte M, que implica limitaciones para el crecimiento de las raíces debidas fundamentalmente a acciones antrópicas, y la W, que indica presencia de agua.
Hay además subdivisiones, o rasgos peculiares de los horizontes, que dan origen a numerosísimas variantes en la nomenclatura del perfil, razón por la cual, vendrán todavía muchos posts.
La bibliografía básica para este post es mi propio libro:
Argüello, Graciela L. 2002. LOS RECURSOS SUELO Y AGUA. Libro de Texto para el Trayecto Ciencias de la Tierra, del PROGRAMA DE POSTITULACIÓN EN CIENCIAS NATURALES, de la F.C.E.F. y Naturales de la U.N.Cba. Versión actualizada, corregida y aumentada. 86 págs. ISBN Nº987-9406.
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Procesos endógenos relacionados con el magma.
Ya hace bastante tiempo, les presenté el conjunto de los procesos que estudia la Geología, y les comenté que se dividen en internos o endógenos, y exógenos o externos; también les mencioné cuáles eran los primeros, y les anuncié que los estudiaríamos uno por uno con un cierto grado de detalle.
Pues bien, hoy comenzaremos con un grupo de esos procesos, que ya conocen por su nombre: los que denominamos ígneos.
Obviamente, les conviene ir a repasar todos esos posts anteriores que mencioné más arriba, antes de adentrarse en éste.
A su vez, es importante que recuerden una vez más que las clasificaciones pueden responder a distintos criterios y no ser siempre coincidentes. Yo les presentaré la que prefiero, con la justificación de por qué la elijo, pero ustedes son libres de adoptarla o no para su propio uso.
En el cuadro que les he preparado, verán que hay dos entradas, una relativa a los procesos mismos, y otra que corresponde a las rocas resultantes de cada uno de ellos. La denominación para el conjunto de todas las rocas resultantes, cualquiera sea el subproceso involucrado es: rocas ígneas.
Hoy me limitaré a explicarles esos pocos conceptos, pero en este viaje nuestro por la Geología, iremos aprendiendo muchos detalles con posterioridad. Espero que no me abandonen antes.
Ya saben ustedes, por posts anteriores, que los procesosígneos se relacionan todos con los efectos del calor profundo, que llega a alcanzar valores suficientes como para que dadas determinadas circunstancias, las rocas de un área específica- que se constituye entonces en cámara magmática– Â lleguen a fundirse, generando un magma.
Repitamos entonces que el material rocoso fundido y alojado en el interior de la Tierra se denomina magma, y será llamado lava, en cambio, cuando sale de alguna manera a la superficie. Cada una de estas cosas serán motivos de numerosos posts, hoy estamos apenas asomándonos al tema, no se asusten.
¿Cuáles son los procesos que se reúnen bajo la denominación de ígneos?
Tal como pueden ver en el cuadro, hay tres subprocesos principales, a saber: magmatismo, plutonismo y vulcanismo. Todos ellos están íntimamente relacionados, y a veces sus límites son algo difusos, según veremos a continuación.
¿Qué es el magmatismo?
Es el conjunto de cambios, factores y fenómenos que conducen a la fusión de una roca. Dicha fusión resulta del juego de tres factores fundamentales: temperatura, presión y contenido de agua.
Pero luego de sucedida la fusión, que da nacimiento al magma, alojado en su correspondiente cámara magmática, pueden seguir ocurriendo una serie de intercambios químicos, físicos y físico químicos, todos los cuales serán también considerados fenómenos magmáticos, mientras se conserve el estado fundido del material.
Uno de los procesos comunes es la movilización del magma en sentido ascendente, buscando el alivio de las presiones a las que se encuentra sometido en el interior de la litósfera. Junto con el ascenso, se va produciendo un descenso de temperatura, lo cual puede conducir hasta la solidificación del material.
Y es aquí donde comienzan los límites difusos entre los tres subprocesos mencionados, porque la solidificación no es habitualmente masiva, sino progresiva y lenta, con lo cual los fenómenos comienzan a abandonar el campo magmático, que según dijimos más arriba sólo comprende los que suceden con el material fundido.
Así es que de manera a veces muy gradual, se va ingresando al entorno de los procesos plutónicos que definiremos en seguida, y hay entre éstos y los magmáticos, muchas veces, zonas transicionales.
Lo interesante es que noten que no hay aquí formación de rocas ya que, insisto, son fenómenos de fusión y con materiales no sólidos.
Entonces, debe hacerse notar también que si bien algunos autores usan el término «rocas magmáticas» como sinónimo de rocas ígneas, hay un cierto contrasentido en ese uso, ya que el magma es una pasta no verdaderamente sólida, de donde no habrá rocas constituidas con él. A lo sumo, estoy dispuesta a aceptar la expresión «rocas de origen magmático» pero no más que eso.
Por esa razón, el cuadro tiene un vacío en el espacio correspondiente a rocas resultantes, cuando de procesos magmáticos s.s. (stricto sensu ) se trata.
¿Qué son los procesos plutónicos?
Un poco venimos adelantando ya, que una vez que se comienza a producir solidificación del material magmático, los procesos que involucran ese cambio de estado se denominan plutónicos, siempre y cuando ocurran sin salir a la superficie.
Esto quiere decir que ocurrirán en cualquier lugar entre la propia cámara magmática y la superficie, excluyendo esta última.
Y también quiere decir que generarán rocas, porque eso es precisamente lo que pasa cuando los materiales se enfrían hasta la solidificacián.
Si vuelven a mirar el cuadro que les preparé, verán que hay dos grandes grupos de rocas resultantes: las intrusivas y las filonianas.
¿Qué son las rocas intrusivas?
Son aquéllas que se forman por enfriamiento de un magma que no ha llegado a abandonar la cámara magmática. Es por ello obvio, que su existencia implica la desaparición del magma como tal.
En ese caso, el enfriamiento no se debe al ascenso del magma hasta zonas menos calientes de la Tierra, sino a cambios en las condiciones que generaron el magma inicial.
Esto es un tema apasionante y volveremos a él con mucho detalle.
Las rocas intrusivas se conocen también con otros nombres, tales como plutónicas, haciendo alusión al subproceso que las genera, o bien abisales, término que deriva de abismo, y se refiere a las grandes profundidades en que se forman.
Y aquí conviene señalar que en general el orden de profundidades involucradas en la formación de cámaras magmáticas, pese a su gran variabilidad, ronda la primera centena de km.
¿Qué son las rocas filonianas?
Son las que se forman fuera de la cámara, en el camino de ascenso del magma hacia la superficie, pero obviamente sin llegar a ella.
En este caso el motivo principal de la solidificación es el contacto con rocas cada vez más frías, en las que muchas veces las ígneas en ascenso quedan incluidas en forma de filones, vetas, diques, etc., ya que resultan inyectadas en el material circundante, mientras todavía son una pasta viscosa, y allí se solidifican.
El nombre de filonianas deriva de una de esas formas comunes en que quedan inmovilizadas. También se las conoce como hipabisales o hipo-abisales, ya que son menos profundas que las intrusivas.
¿Qué es el vulcanismo?
Es el proceso por el cual el magma llega a la superficie, pasando a llamarse lava, y sólo allí llega al estado sólido, en formas que discutiremos también más adelante de manera muy detallada.
Conviene destacar que los procesos volcánicos no incluyen solamente a los volcanes propiamente dichos, sino a todos los tipos de efusiones, de los cuales, las centrales, generadoras de aparatos volcánicos son solamente una de las variedades existentes.
¿Qué son las efusiones?
Las efusiones constituyen la primera fase de los procesos volcánicos, es decir el fenómeno de salida de la lava al exterior.
Existen efusiones areales, que ocurren en zonas de cámaras magmáticas muy próximas a la superficie, donde por todos los poros, grietas y fisuras disponibles en un campo de gran extensión, el magma asciende hasta alcanzar su liberación superficial, de manera semejante a lo que sucede cuando se sumerge la parte inferior de una esponja en un líquido y éste asciende hasta mojar la cara superior de aquélla. Ejemplo de campo de lava en ascenso es la meseta de Deccán en la India.
Las efusiones lineales, en cambio ocurren a lo largo de grietas o fisuras, y un excelente ejemplo es la Dorsal Centroatlántica, donde continuamente fluye lava basáltica.
Las efusiones centrales son las que se manifiestan como verdaderos volcanes y un ejemplo es el volcán que hizo erupción en Islandia este mismo año. Y menciono Islandia porque es un lindo caso, donde existen efusiones de los tres tipos.
Obviamente, todas las efusiones, tan pronto como liberan lava en la superficie dan cabida a la formación de rocas, por su rápido enfriamiento.
¿Qué son las rocas extrusivas?
Son todas las que se producen por enfriamiento sobre la superficie terrestre. Ese enfriamiento puede ser instantáneo o demorar un cierto tiempo, según iremos aprendiendo más adelante, y darán en cada caso rocas con características distintivas, pero todas se denominarán genéricamente extrusivas, por su formación externa, o bien volcánicas, por su relación con el vulcanismo; o también efusivas, porque su salida al exterior es siempre una efusión.
Bueno creo que por hoy ya han aprendido bastante, y queda todavía muuuuucho más por conversar en el futuro.
Un abrazo Graciela.
P.S.: La fotografía que ilustra el post ha sido tomada de emol.com
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

