Nociones sobre Taxonomía, la ciencia de las clasificaciones.

imagen1taxoHemos llegado a un punto de nuestro avance en el conocimiento de temas geológicos, en el que deberemos necesariamente comenzar a clasificar diversos especímenes, ya sean suelos, minerales, rocas, sedimentos, fósiles, o cualquier otro material de estudio.

En cierta medida, lo hemos hecho algunas veces, por ejemplo en los posts referentes a los animales de La era del hielo, pero ya debemos comenzar a hacerlo de manera menos casual, y para eso necesitamos saber algunas cosas, que acá les presento, y sobre las cuales hay que reflexionar un poco, y también, ¿por qué no?, abrir la mente.

¿Qué es la Taxonomía?

La palabra taxonomía deriva de dos vocablos griegos: ταξις= taxis, que significa ordenamiento: y νομος, = nomos, que significa norma o regla.

De esta forma, resulta en su sentido más amplio, definida como la ciencia de la clasificación, ordenamiento o sistematización.

No obstante, en su sentido más restrictivo, la palabra taxonomía ha sido progresivamente apropiada por la Biología, la Pedología y unas pocas ciencias más, que le confieren en cada caso, una significación excluyente.

Y así, hay una Taxonomía de Suelos, como hay una Biológica o Botánica, etc.

Sin embargo, nosotros la usaremos l.s. (latu sensu) y la palabra taxón significará entonces cualquier categoría de una clasificación sistemática.

¿Por qué son útiles las clasificaciones?

Básicamente porque satisfacen ciertos objetivos tanto de carácter teórico como práctico, entre los cuales cabe mencionar:

  • Organizar los conocimientos. En efecto, si se establece una clasificación, necesariamente lo que se sabe de un tema ocupará un lugar definido en un contexto abarcativo, y éste resultará más comprensible.
  • Destacar las relaciones entre individuos y clases de la población clasificada. Se trate de personas, prendas de vestir, plantas, o bijouterie, una vez que los coloquemos en una taxonomía, sabremos cuáles de los elementos clasificados pertenecen a un grupo dado, y cuáles de los grupos se asemejan o diferencian más entre sí, cuáles caben en un conjunto mayor, y cuáles pueden subdividirse en agrupaciones menores. Por dar un ejemplo algo burdo, una vez que yo separe todas mis prendas de vestir, tendré un grupo de trajes, (cada uno de los cuales incluye falda y chaqueta), otro de camisas (donde habrá de verano y de invierno, etc.) y así sucesivamente, pero también sabré que los individuos que caben en el grupo “soleras” son muy diferentes de los del grupo “bufandas”, y por ende no se relacionan directamente entre sí.
  • Recordar propiedades de los objetos clasificados. Para eso, generalmente se seleccionan nombres para cada grupo que aludan de alguna manera a esas propiedades. Así es como uno puede dividir a las rocas en monominerales o poliminerales, (términos que hablan por sí mismos) pero dificílmente las llamará “cachuflias” y “mindrecas”, porque esos nombres no tienen ningún significado, y por eso mismo carecen de utilidad. 
  • Agrupar los objetos estudiados según taxones que resulten útiles a fines prácticos, tales como predecir su comportamiento,optimizar su uso, estimar su valor intrínseco o su productividad, etc.

  •  Proporcionar áreas manejables de información e investigación. En efecto, dividir por ejemplo los distintos geomateriales permite profundizar el conocimiento en algunos de ellos, ya que nadie puede ser muy versado en todos, por su gran diversidad.

¿Cuáles son los requisitos que deben cumplir las clasificaciones?

  • En primer lugar, cada taxón debe tener siempre el mismo significado para todos los posibles usuarios. Si queda librado a interpretaciones caprichosas, o no se especifica debidamente cómo se reconoce la pertenencia de cada objeto a él, la clasificación lisa y llanamente no sirve.
  • En el caso de las clasificaciones que se relacionan con la Geología, cada grupo debe referirse a cuerpos reales de existencia demostrable. Supongo que para otros casos este requisito puede no tener importancia (si se pretende clasificar ángeles, por ejemplo)
  • Debe basarse sobre propiedades observables o inferibles. Esto significa que no tendría mucho sentido clasificar rocas en función de “su importancia relativa en la apreciación de una película de Carlitos Chaplin” por decir cualquier gansada.

  • Debe poder modificarse. Cualidad importante en grado superlativo, ya que siempre cabe esperar que el conocimiento crezca y evolucione, y es imprescindible que las clasificaciones sigan esos cambios.

  • Debe brindar compartimientos para todos los posibles objetos de la población en estudio. Esto se relaciona íntimamente con el punto anterior, ya que de descubrirse algún objeto que no quepa en la clasificación, ésta debe ser revisada y corregida. 

 ¿Por qué existen tantas clasificaciones diferentes sobre el mismo tema?

Porque siempre pueden aplicarse diferentes criterios para separar los grupos entre sí. Y mientras estos criterios estén debidamente especificados, y la división resultante sea coherente con esos criterios, debe ser considerada correcta, aunque pueda uno estar de acuerdo o no con aplicarla.

Y ahora veamos la figura que ilustra el post, para ejemplificar lo que digo. Hay en ella cinco fotos de ejemplares caninos, a los que yo deseo agrupar por sus similitudes.

Lo primero que debo explicitar es con qué criterio los voy a reunir, y a continuación veamos algunas de las múltiples alternativas:

  • Si los divido entre adultos y cachorros, el 5 queda en un grupo, y los demás en otro.
  • Si es por tamaño, los únicos grandes son 2 y 3, todos los demás son pequeños. 
  • Si los separo en pelo largo y pelo corto, 3 queda solo en una categoría y los demás se reúnen en la otra.

Y quedan todavía mil alternativas más, tales como sexo, color o  raza, por mencionar las propiedades de apreciación inmediata. Y podría agregar otras que requerirían algo de investigación específica, tales como su nacionalidad, su comportamiento, su estado de salud, o el estado de su carnet sanitario, etc.

Esto implica que cuando se alcanza una clasificación más o menos universal, es a través de consensos y acuerdos, a los que los científicos adhieren voluntariamente. No se trata de verdades inamovibles ni absolutas, y en muchos casos, hay amplios intervalos de transición entre los diversos objetos claramente identificados.

A estas ambigüedades, y a esas diferentes aproximaciones desde distintos ángulos, debemos acostumbrarnos si no queremos encerrarnos en un dogmatismo asfixiante, reñido con toda posibilidad de avence científico.

Este post puede que les haya parecido muy light e inocente, pero ya verán que está programado con toda mala intención, porque pronto estaremos viendo, cuestionando y criticando algunas clasificaciones, y hasta proponiendo algunas modificaciones en otras.

Prontito nos vemos, entonces. Un abrazo Graciela 

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