Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’
Continuamos la semblanza de Esteban Daszinsky

Este texto de hoy es la continuación del párrafo que seleccioné para ustedes la semana pasada, desde el libro «Más alto que los cóndores», de Víctor Ostrowsky, que ya hace mucho tiempo les he presentado, y sigo recomendando porque es extraordinario, pese a tener ya muchos años.
En nuestro mundillo montañés circulaban verdaderas leyendas respecto a Esteban (Stefan). Comenzó a ir a los Tatras siendo todavía un colegial. Se susurraba que, excelente tirador, había tenido extrañas aventuras con los Kosice (cabras salvajes) que pueblan esas torres rocosas y que poco había respetado las leyes que prohíben su caza. Luego se entusiasmó por la montaña propiamente dicha. En América del Norte, mientras terminaba sus estudios de minería tropezó con las Montañas Rocosas. En general, Esteban continuamente tropezaba con diferentes países y continentes. Trabajó dos años en la cuenca del Orinoco, gracias a lo cual hablaba bastante bien el castellano, y para nosotros eso tendría sumo valor. Corrió varias aventuras en los Pirineos. Se perdió luego en algún lugar de Marruecos. Intervino en perforaciones petrolíferas en la Mesopotamia. Buscó oro en las montañas de Yugoslavia… Creo que no llegó a Australia pero no apostaría mi cabeza en tal sentido. Su lema era: «En la vida todo es posible y realizarlo es fácil. Basta saber y querer» Siempre y en cualquier situación, Esteban supo querer.
Como ven, se trata de todo un personaje, y de paso introduzco aquí a los montes Tatras de los que ya me ocuparé en posts de lunes y mencionaré muchas veces cuando volvamos a compartir extractos de este fantástico libro.
Un abrazo y nos vemos el lunes con algo más científico. Graciela.
En la fotografía, que forma parte del propio libro, se ve en la cumbre del Aconcagua, y de izquierda a derecha a: Narkiewicz, Osiecki y Daszynski
Un texto literario imperdible

Ya antes les he presentado el libro «Más alto que los cóndores», y les conté que es realmente extraordinario.
Por eso hoy les traigo otro parrafito directamente relacionado con nuestra amada Geología. Disfrútenlo como yo.
Pero debo aclararles que voy a dividir el tema de este párrafo en al menos dos posts porque es una jugosa (pero muy larga) semblanza de un geólogo que vale la pena recordar. Hoy les presento la primera parte del fragmento que lo describe y el viernes próximo lo completo sin falta.
¿El geólogo de la expedición? Éste era un asunto más difícil. En nuestro club sólo había un socio con esa especialidad: el ingeniero en minas Esteban Daszinsky. Pero estaba en un país lejano, allende las fronteras de Polonia, trabajando en unos yacimientos de oro y con excelente sueldo. Surgieron dudas. ¿Querría? ¿Se resignaría a dejar un interesante trabajo profesional y un brillante porvenir? Únicamente aquéllos que no conocían a Esteban podían pensar en semejante forma. Le enviamos una carta y respondió con un corto telegrama: «Llego tal día para reconocimiento médico». Para participar en la empresa abandonó todo y como, a la vez, se hallaba en excelentes condiciones físicas, no le temía a ningún examen médico.
Este texto continuará la semana próxima, y como ven, no tiene desperdicio.
Un abrazo y hasta el lunes. Graciela.
Impacto del blog
Con orgullo les presento un logro inesperado no sólo del blog, sino también de mi libro. Por supuesto, ese logro no es exclusivamente atribuible a ninguno de ambos, pero en algo habrán contribuido seguramente, y se trata de algo tan sencillo, pero tan importante como despertar inquietudes, y hasta quizás vocaciones; en este caso hacia las ciencias naturales en general, más que hacia la Geología en particular.
Pero déjenme que les cuente, o mejor aún, que me tome la libertad de copiar un fragmento de un mail que recibí hace unos días, y que explica lo que les vengo adelantando.
Estimada Graciela, su blog y libro, me abrieron una ventana al fascinante mundo de la geología y su historia. Entre otros intereses, me enfoco en el mundo vegetal. La observación de unos singulares árboles, estimo no habrá más de 20 en Argentina, me animó a escribir el articulo que le acompaño. Mientras buscaba información sobre ellos, hallé un articulo científico que me permitió, relacionarlos con una era geológica. No soy científico pero cité a mi manera a los autores del articulo.
Más adelante, en el mismo mail me cuenta que un diario barrial publicó el artículo que menciona, y que por supuesto leí atentamente.
El artículo, escrito por Manuel Míguez, me pareció lo bastante interesante y bellamente escrito como para compartirlo con ustedes, un poco como forma de agradecimiento por la alegría que me trajo el mail; y otro poco para colaborar en la difusión de un trabajo que merece leerse más allá de su barrio.
Articulo Sobre Agathis by GracielaL.Argüello
Aclaro que donde dice mi nombre, no es porque yo lo haya escrito ni quiera adueñarme del mérito, sino porque lo he subido en mi página de Scribd, y así es como esa plataforma lo identifica, pero repito, el autor es Manuel Míguez, y yo no le he cambiado ni una coma.
Un abrazo y nos vemos el lunes con algo de mi propia cosecha. Graciela.
Más de Eating dirt. El original en Inglés se subió el viernes pasado.

No me canso de compartir pequeños fragmentos de este libro de Charlotte Gill porque es uno de los mejores textos que he encontrado sobre ecología y reforestación. Lo considero una obra magistral, por eso la difundo.
Woods Lagoon es un bolsón de agua rodeado por un viejo bosque de cedros. Los árboles se elevan hasta ser blancos mástiles muertos como bayonetas de madera. Es un ecosistema nudoso que retoña desde la roca, y una delgada capa de tierra, golpeado durante la maduración por cataratas de lluvias costeras. Los bosques aquí son como un monstruo de la naturaleza, un testamento de la tenacidad para el crecimiento del cedro, que tratará de crecer dondequiera que sus semillas encuentren humedad. Huele y se siente como un lugar no interrumpido por la historia, poblado por viejos seres de pasado. Si bajaran en picada pterodáctilos desde el follaje, difícilmente nos tomarían por sorpresa.
Una belleza, ¿verdad?
Un abrazo y nos vemos el lunes con uno de mis propios textos. Graciela.
More from the book Eating dirt. Será traducido al español el próximo viernes.

I keep sharing some paragraphs from this book by Charlotte Gill, because I consider it is probably the best one that I have ever met on the subject of ecology and reforestation. Enjoy it as much as I myself do.
Woods Lagoon is a purse of water ringed by an old cedar forest. The trees rise to dead white spars like wooden bayonets, It is a gnarled ecosystem, sprouted out of rock, and thin dirt, pounded through maturity by cataracts of coastal rains. The forests here are something of a natural freak, a testament to the acreeting tenacity of cedar, which will try to grow wherever their seeds find moisture. It smells and feels like a place uninterrumpted by history, populated by hoary beings of the past. If pterodactyls swooped down from de canopy, they’d hardly take us by surprise.
See you next Monday with some texts of my own. Graciela.