Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’

Geología en una novela de Sidney Sheldon

Ya en otras oportunidades les he presentado algunos párrafos de este libro (Recuerdos de medianoche) de Sidney Sheldon, y hoy les traigo otro párrafo en el que describe las perforaciones petroleras de la época en que ocurre la acción.

-Es más complicado de lo que parece. Hay que poder sacar el material que se desprende al excavar, impedir que las paredes se derrumben y que entren agua y gas en el pozo.

-Con tanta perforación, ¿nunca se desafila el torno?

-Por supuesto. Entonces hay que sacar todo el aparato, ponerle una mecha nueva y volver a introducirlo en el pozo. ¿Piensas dedicarte a la perforación?

-No, señor. Pienso ser dueño de pozos petrolíferos.

-Felicitaciones. ¿Ahora puedo volver a mi trabajo?

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Volvemos con la literatura

Hoy vuelvo a extractar para ustedes un párrafo de ese magnífico libro titulado «Tango en el paraíso», de Robert James Waller, que como ya les comenté otras veces, es también el autor de «Los puentes de Madison». Waller nació en Estados Unidos en 1930 y falleció en su rancho de Texas en 1917.

En este caso, les presento una muy buena pintura de la reacción de mucha gente ante la evidencia científica que choca con sus propios prejuicios, gustos, o intereses. Veánlo por sí mismos:

Las cosas no mejoraron cuando el ecologista apareció en el local de la Legión Americana en Salamander, y volvió a hablar. Pero por alguna razón, resultaba más difícil hacer oídos sordos cuando la audiencia era reducida y todos podían mirarse a los ojos. Era delgado y muy serio, y hablaba con voz queda. Mostraba diagramas y números, y tenía respuestas tan serenas como contundentes para sus preguntas. Era como si supiera que sus críticas provenían de las creencias infundadas que se obstinaban en preservar, y no estaba dispuesto a dejar pasar una. Ellos se empeñaron en buscar lagunas en sus argumentos. No encontraron ninguna, y por eso le aborrecieron todavía más.

Como sucede con la mayoría de las personas, por muy inteligentes que sean, Axel Looker tenía su propia forma de dejar de lado las evidencias desagradables que no encajaran con lo que él quería. De manera que aunque sabía que el científico tenía toda la razón, no podía reconocerlo ante nadie, ni siquiera ante sí mismo.

Un abrazo y hasta el próximo lunes, cuando volveremos a aprender temas específicos de la Geología. Graciela

Continuamos la semblanza de Esteban Daszinsky

Este texto de hoy es la continuación del párrafo que seleccioné para ustedes la semana pasada, desde el libro «Más alto que los cóndores», de Víctor Ostrowsky, que ya hace mucho tiempo les he presentado, y sigo recomendando porque es extraordinario, pese a tener ya muchos años.

En nuestro mundillo montañés circulaban verdaderas leyendas respecto a Esteban (Stefan). Comenzó a ir a los Tatras siendo todavía un colegial. Se susurraba que, excelente tirador, había tenido extrañas aventuras con los Kosice (cabras salvajes) que pueblan esas torres rocosas y que poco había respetado las leyes que prohíben su caza. Luego se entusiasmó por la montaña propiamente dicha. En América del Norte, mientras terminaba sus estudios de minería tropezó con las Montañas Rocosas. En general, Esteban continuamente tropezaba con diferentes países y continentes. Trabajó dos años en la cuenca del Orinoco, gracias a lo cual hablaba bastante bien el castellano, y para nosotros eso tendría sumo valor. Corrió varias aventuras en los Pirineos. Se perdió luego en algún lugar de Marruecos. Intervino en perforaciones petrolíferas en la Mesopotamia. Buscó oro en las montañas de Yugoslavia… Creo que no llegó a Australia pero no apostaría mi cabeza en tal sentido. Su lema era: «En la vida todo es posible y realizarlo es fácil. Basta saber y querer» Siempre y en cualquier situación, Esteban supo querer.

Como ven, se trata de todo un personaje, y de paso introduzco aquí a los montes Tatras de los que ya me ocuparé en posts de lunes y mencionaré muchas veces cuando volvamos a compartir extractos de este fantástico libro.

Un abrazo y nos vemos el lunes con algo más científico. Graciela.

En la fotografía, que forma parte del propio libro, se ve en la cumbre del Aconcagua, y de izquierda a derecha a: Narkiewicz, Osiecki y Daszynski

Un texto literario imperdible

Ya antes les he presentado el libro «Más alto que los cóndores», y les conté que es realmente extraordinario.

Por eso hoy les traigo otro parrafito directamente relacionado con nuestra amada Geología. Disfrútenlo como yo.

Pero debo aclararles que voy a dividir el tema de este párrafo en al menos dos posts porque es una jugosa (pero muy larga) semblanza de un geólogo que vale la pena recordar. Hoy les presento la primera parte del fragmento que lo describe y el viernes próximo lo completo sin falta.

¿El geólogo de la expedición? Éste era un asunto más difícil. En nuestro club sólo había un socio con esa especialidad: el ingeniero en minas Esteban Daszinsky. Pero estaba en un país lejano, allende las fronteras de Polonia, trabajando en unos yacimientos de oro y con excelente sueldo. Surgieron dudas. ¿Querría? ¿Se resignaría a dejar un interesante trabajo profesional y un brillante porvenir? Únicamente aquéllos que no conocían a Esteban podían pensar en semejante forma. Le enviamos una carta y respondió con un corto telegrama: «Llego tal día para reconocimiento médico». Para participar en la empresa abandonó todo y como, a la vez, se hallaba en excelentes condiciones físicas, no le temía a ningún examen médico.

Este texto continuará la semana próxima, y como ven, no tiene desperdicio.

Un abrazo y hasta el lunes. Graciela.

Impacto del blog

Con orgullo les presento un logro inesperado no sólo del blog, sino también de mi libro. Por supuesto, ese logro no es exclusivamente atribuible a ninguno de ambos, pero en algo habrán contribuido seguramente, y se trata de algo tan sencillo, pero tan importante como despertar inquietudes, y hasta quizás vocaciones; en este caso hacia las ciencias naturales en general, más que hacia la Geología en particular.

Pero déjenme que les cuente, o mejor aún, que me tome la libertad de copiar un fragmento de un mail que recibí hace unos días, y que explica lo que les vengo adelantando.

Estimada Graciela, su blog y libro, me abrieron una ventana al fascinante mundo de la geología y su historia. Entre otros intereses, me enfoco en el mundo vegetal. La observación de unos singulares árboles, estimo no habrá más de 20 en Argentina, me animó a escribir el articulo que le acompaño. Mientras buscaba información sobre ellos, hallé un articulo científico que me permitió, relacionarlos con una era geológica. No soy científico pero cité a mi manera a los autores del articulo.

Más adelante, en el mismo mail me cuenta que un diario barrial publicó el artículo que menciona, y que por supuesto leí atentamente.

El artículo, escrito por Manuel Míguez, me pareció lo bastante interesante y bellamente escrito como para compartirlo con ustedes, un poco como forma de agradecimiento por la alegría que me trajo el mail; y otro poco para colaborar en la difusión de un trabajo que merece leerse más allá de su barrio.

Articulo Sobre Agathis by GracielaL.Argüello

Aclaro que donde dice mi nombre, no es porque yo lo haya escrito ni quiera adueñarme del mérito, sino porque lo he subido en mi página de Scribd, y así es como esa plataforma lo identifica, pero repito, el autor es Manuel Míguez, y yo no le he cambiado ni una coma. 

Un abrazo y nos vemos el lunes con algo de mi propia cosecha. Graciela.

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