Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’

Un párrafo de una novela de Sidney Sheldon

Hoy les presento un párrafo de la novela «Recuerdos de la medianoche» de Sidney Sheldon, en el que el autor describe la vida en un campamento petrolero de la primera mitad del siglo pasado.

En este libro, hay varios párrafos que iré rescatando para ustedes porque tienen que ver con la Geología, más específicamente la Geología del Petróleo. Les cuento además, que este libro es la continuación de la anterior novela de Sheldon, Más allá de la medianoche.

…El campamento era una Torre de Babel de personas provenientes de una decena de países distintos y que hablaban sus respectivos idiomas. Demiris tenía buen oído y mucha facilidad para aprender las demás lenguas. Los hombres estaban ahí para construir caminos en el medio de un desierto inhóspito, levantas casas, realizar instalaciones eléctricas, establecer comunicaciones telefónicas, edificar talleres, organizar la provisión de agua y el sistema de cloacas, la atención médica y, según le parecía al joven Demiris, para llevar a cabo mil tareas más. Trabajaban con temperaturas superiores a los cuarenta grados, padecían el ataque de las moscas, los mosquitos, el polvo, la fiebre y la disentería. Aun en el desierto había una escala social. En la parte más alta estaban los hombres cuya misión era localizar el petróleo, y abajo, los obreros y también los empleados, a los que se conocían por el sobrenombre de «pantalones brillosos».

Ojalá lo hayan disfrutado, y vengan el lunes por un post científico. Saludos. Graciela.

Otro cuento de Eduardo Galeano

Otra vez, del libro «Bocas del tiempo» ISBN 950–895–160–5, elegí un texto que alude al hielo y su presencia en el paisaje.

Voces

Pedro Saad caminó sobre las aguas del río Volga, que el invierno había congelado. Fue en el centro de Rusia, una tarde de mucho frío. Él estaba solo, pero acompañado: mientras andaba iba sintiendo, a través de las gruesas suelas de las botas, la vibración del río que estaba vivo bajo el hielo.

El interés particular que reviste este cuento, es que ilustra poéticamente el fenómeno por el cual, un espejo de agua se congela desde arriba hacia abajo, tal como lo expliqué en un post de lunes.

Audiencias públicas, ¿realidad o ficción?

En este caso, lo que les presento es ficción, pero…

Se trata de una conversación extraída del libro Tango en el Paraíso, de Robert James Waller, el mismo autor de Los puentes de Madison.  Me pareció que lo que presenta este personaje de la novela es un punto de vista interesante, por eso lo comparto con ustedes.

…La otra cosa que advierto es que esas inauguraciones casi siempre tienen que ver con la destrucción de la naturaleza. El pequeño ejército de trajeados es particularmente entusiasta de proyectos como autopistas, presas, basureros nucleares y puentes gigantes, cualquier empresa descomunal pagada por los contribuyentes y no por ellos y que suponga un gran perjuicio para la naturaleza….

…. … … … … … …

… – Su foro principal para manejar la oposición de cualquier clase es un ejercicio en democracia de pega llamado «audiencia pública». Yo asistí una vez a una de esas reuniones cuando estaban pensando construir una gran presa en Little Sal. Verá, los burócratas, los ingenieros y demás listillos selectos hacen los planes. Cuando ya está todo decidido, se convoca una audiencia pública con el propósito de lo que elegantemente llaman «escuchar la opinión del ciudadano».

Pero los grandes artífices no quieren la opinión de los ciudadanos. Si la gente tuviera demasiadas opiniones e hiciera preguntas peliagudas sobre quién se beneficia en realidad de las presas y autopistas, nunca se construiría nada. La audiencia no es más que un truco para que la gente piense que será oída, lo cual es cierto, sólo que su opinión no guardará relación con el resultado final, y por tanto no tiene ningún valor ni sirve de nada. Los planificadores lo saben, de manera que es una especie de delicado equilibrio entre engañar a la gente para que piense que tiene voz en el asunto, y a la vez no permitir que esa gente joda los grandes sueños»…

Para pensar un poco… Por lo pronto, a nosotros, los geólogos independientes, pocas veces nos escuchan…

Traducción al castellano del texto de «Eating dirt» de Charlotte Gill, publicado el viernes pasado

Este texto apareció en su forma original en inglés el viernes pasado.

Esta vez el texto seleccionado del libro «Eating dirt» de Charlotte Gill se refiere a los fenómenos que tienen lugar en el suelo cuando falta la cobertura arbórea.

Las lombrices de tierra pululan en el subsuelo  y pasan las arenas a través de sus tractos internos, rompiendo los granos en agregados limosos. Lombrices y ácaros, hormigas y colémbolos y nemátodos y microbios. Ellos hacen el trabajo de masticar y mezclar, trayendo minerales a la superficie y moviendo la materia orgánica hacia abajo.

Sus secreciones disuelven la roca. Con el tiempo, estos seres diminutos hacen la tierra. Sin la vida en miniatura del suelo forestal, la matriz viva comienza a desacomodarse. El agua debe encontrar nuevas formas de fluir a través del suelo, ya que no hay raíces que la tomen y retrasen su progreso pendiente abajo. Ocasionalmente el agua de lluvia barrerá todo a su paso, hasta llegar al lecho rocoso. A veces, plantamos sobre esos desplazamientos de barro, también, asegurándolos con alisos de rápido crecimiento.

Espero que hayan disfrutado ese texto tanto como yo. Nos vemos el lunes.Graciela.

 

 

More from the book «Eating dirt» by Charlotte Gill.

Este texto aparecerá traducido al castellano el próximo viernes.

Once again I select a paragraph from a wonderful book, «Eating dirt» by Charlotte Gill to share with all of you. In this case, the text refers to the phemomena that take place in the soil, when the tree cover is lacking.

Earthworms swim around underground passing grit through their inner tracts, breaking down pebbles into loaming castings. Worms and mites, ants and springtails and nematodes and microbes. They do the work of chewing and churning, bringing minerals to the surface and moving organics downwards.

Their secretions dissolve rock. Over time these tiny beings make the dirt. Without the miniature life of the forest floor, the living matrix begin to unravel. Water must find new ways to flow through the ground, since there are no roots to drink it up and slow its progress downhill. Occasionally the running rain will sweep everything along in its path, all the way down to bedrock. Sometimes we plant these mudslides, too, nailing them with fast- growing alder.

I hope you have enjoyed this text. Best wishes. Graciela.

 

 

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