Objetos de estudio en la Geología

Cuando les conté qué es la Geología, les había mencionado que tiene como objeto material a la Tierra y como objeto formal, una gran variedad de sus aspectos, que en poquitas palabras les resumíen ese momento, para analizar su definición como ciencia.

Pero ya es tiempo de mirar más en detalle la multiplicidad de contenidos con los que los geólogos nos vamos entreteniendo a lo largo de nuestra vida útil (o inútil según los casos, bah, digo ;D)

Lo cierto es que a medida que se acumulan los conocimientos, se impone una y otra vez la necesidad de segregar nuevas ramas, que si bien permanecen adheridas al tronco común, y derivan del mismo, van creciendo con independencia y especialización.

Porque no es cierto que exista científico alguno que sepa todo acerca de todo. En efecto, hasta hoy no se ha inventado ninguna especialidad que se llame Todología, muy por el contrario, cada vez sabemos más de campos más limitados, y por eso mismo debemos trabajar en equipos con distintas áreas de especialización.

Esto me recuerda un viejo chiste que decía: «la especialización es tal, que cada vez sabemos más acerca de menos, y llegará el día en que sepamos absolutamente todo sobre absolutamente nada». Sutil y divertida crítica ¿verdad?

Todo lo dicho, nos conduce a presentar las grandes áreas de conocimiento geológico, y lo hacemos en forma de cuadro.

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El gráfico que ilustra este post sólo delinea los mayores campos dentro de la Geología, ciencia que en su vertiginoso crecimiento de las últimas décadas, se extiende, ramifica, especializa y diversifica tan aceleradamente, como para que todo intento de división sencilla, resulte, inevitablemente incompleto, rápidamente superado, y como en este caso, meramente orientativo.

Vean el cuadro y lean luego las aclaraciones respecto a las primeras divisiones, verán que más adentro aparecen nombres bastante complicados, que no explicaremos acá, sino lentamente y a lo largo de este viaje bloguero que hemos emprendido.

Todas y cada una de esas extrañas palabrejas (los famosos códigos propios de la ciencia) serán alguna vez motivo de uno o más posts, pero lo haremos lentamente para no morir de sobredosis ahora mismo.

Hecha la salvedad, pueden proceder a leer las primeras explicaciones, y antes les explico dos abreviaturas que van a leer en éste y otros muchos posts por venir.

Esas abreviaturas son: l.s.que quiere decir lato sensu o «en sentido amplio», y s.s que no debe removerles oscuros recuerdos de espionaje, porque tiene un significado muy inocente. Quiere decir «en sentido estricto», y procede de stricto sensu del latín.

¿Cómo se divide la Geología?

A. Geología General o Dinámica: estudia el ciclo de los fenómenos geológicos, y los procesos y fuerzas exógenas y endógenas que han actuado y actúan en la corteza terrestre. (Ya les dije que no se dejen amendrentar por ninguna palabrota, a todas las vamos a ir aclarando en sucesivas entregas)

B. Geognosia: en su acepción más amplia, (l.s.) podría considerarse como un sinónimo de Geología, ya que etimológicamente quiere decir geo: Tierra y gnosis: conocimiento. En su interpretación restringida, (s.s.) es la porción de la ciencia geológica que se ocupa del estudio de los geomateriales, (minerales, rocas, elementos geoquímicos, etc) su origen, composición, evolución e interrelaciones.

C. Geología Histórica: tiene por objeto, la investigación y descripción de la historia de la Tierra, estudiando la evolución de los organismos a través del tiempo, la cronología de los acontecimientos del diastrofismo, de los cambios climáticos y ambientales, y de las variadas manifestaciones del plutonismo, vulcanismo, metamorfismo, etc.

D. Geología Aplicada: se ocupa de la utilización de los conocimientos y principios geológicos, a los fines de solucionar los problemas concretos de la Ingeniería, Industria, Agricultura, y, en general de la gestión de los recursos.

Todo lo que leen más adentro en las divisiones del cuadro es tema para otros posts, como ya les dije, por ahora con que digieran esto ya alcanza.

Ya saben que si usan el cuadro o sus aclaraciones deben mencionar la fuente porque está extractado de un manual publicado. La cita correspondiente es:

ARGÜELLO, Graciela. 2002. Cuadernillo didáctico correspondiente al Programa de Postitulación en Ciencias Naturales de la F.C.E.F y N. Dpto de Enseñanza de Ciencia y Tecnología. Universidad Nacional de Córdoba. Proyecto: Módulo LOS RECURSOS SUELO Y AGUA. Trayecto: Ciencias de la Tierra. Nivel II. I.S.B.N.: 987-9406. Versión corregida, aumentada y actualizada. 86 pp.

Bueno, si este post llegó a interesarles, y si no les parece mal, nos volvemos a encontrar aquí. Un geológico abrazo, Graciela.

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Piedras preciosas versus semi preciosas

rodocrosita rosa del inca foto imagenNo voy a hablar todavía aquí de las condiciones y características de las piedras preciosas. Eso será motivo de muchos otros posts.

Ahora sólo quiero defenestrar una palabra mal empleada y voy a demostrar por qué debemos desterrarla.

Hoy, solamente desde la semántica y desde la normativa; más adelante, en otras entregas también iré sumando las razones geológicas.

Las piedras son preciosas o no lo son, pero ¿semipreciosas? ¿qué barbaridad es ésa?

Semi quiere decir «la mitad de», o bien «casi». Es decir que un semicírculo es la mitad de un círculo y una semirrecta es la mitad de una recta, pero una piedra semipreciosa ¿qué es? ¿la mitad de una piedra preciosa? y la otra mitad ¿qué se hizo? ¿O es una piedra entera con sólo una mitad preciosa? ¿y la otra mitad qué es? ¿un rabanito?

¡Absurdo! Y permítanme sumar ejemplos desde otras vertientes para ilustrar mejor mi punto.

Un centauro es semihumano, porque su mitad superior es humana y la otra es equina, o sea un tremendo caballo. (No sé por qué, mencionar esto me lleva a través de la libre asociación, a las elecciones y a algunos políticos) pero, bueno, volvamos al tema original)

Decir de la suegra que es semihumana está mal, a menos que sea una sirena en el sentido más estricto de la palabra; de lo contrario, se la puede llamar infrahumana o  digamos directamente casi humana pero no semihumana. Y ya que caímos en el «casi», veamos si por ahí vale usar el término.

Como ya dijimos, «casi humano» vale, «casi ileso», también vale, pero ¿»casi precioso»? Entendemos que aquí la palabra precioso se usa con el significado de alto valor o precio, no con la acepción de primoroso, al estilo «¡Ay, qué precioso te queda ese vestidito!»
En tal caso, ¿qué sentido tiene decir «casi de alto precio»? Digamos de bajo precio y listo.

En definitiva, semi preciosa no es una denominación correcta para ninguna gema aunque aparezca todavía en muchos diccionarios corrientes. Y así lo establece taxativamente la C.I.B.J.O (Confederación Internacional de la Joyería y Orfebrería de Diamantes, Perlas y Piedras) desde 1970, cuando determinó en el artículo 7 de las Normas de Uso de las Piedras de Color, que el término semiprecioso es incorrecto y queda prohibido, no debiendo utilizarse nunca. Esto es muy correctamente citado por Saadi (2006)

Tradicionalmente el diamante junto con el rubí, el zafiro y la esmeralda fueron consideradas las únicas verdaderas piedras preciosas. A todas las demás por largo tiempo se les aplicó el calificativo de semipreciosas, que como ya se explicó, debemos erradicar definitivamente de nuestro vocabulario.

Hoy en todo caso, se pueden jerarquizar por su precio en el mercado, pero en ningún caso descalificar a ninguna.

La foto es tomada de la revista del Houston Museum of Natural Science de Houston Texas, Estados Unidos de América y se trata de una rodocrosita, de la que vamos a hablar también en otro post. El ejemplar, de 10 cm, y obviamente sin tallado alguno, es considerado el mejor del mundo y está en una matriz de cristales de cuarzo, pirita y tetraedrita. Fue encontrado en 1965 en la mina Home Sweet Home, próxima a Alma, Colorado.

Ya saben dónde encontrarme si este modo de aprender les atrae. Un abrazo. Graciela

Bibliografía citada:

Saadi, J.2006. Gemología. Las Piedras Preciosas de la República Argentina. I.S.B.N.10:987-05-1943-1. I.S.D.N.13:978-987-05-1943-1. 183 pp.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

El equipo de campo. Parte 2 ¿Qué cargar en la mochila?

corralito-con-zecg-y-lozada-017 En la primera parte de los consejos para armar un equipo de campo, repasamos cuál era la mejor indumentaria para hacer una excursión.

Para esta segunda parte veremos que, cuando un geólogo va al campo, lleva un cierto número de herramientas específicas, según el objetivo particular que persiga. Así, pues, no será igual el equipo de un petrólogo al de un paleontólogo, y sus correspondientes elementos de trabajo también pueden variar de campaña en campaña, según la etapa de la investigación en que se encuentren, o las condiciones del área de trabajo.

Así pues, a un petrólogo de poco le sirve una pala en un sector granítico; del mismo modo que a un edafólogo le llegan a sobrar una maza y un cincel, si parte a analizar suelos en la región pampeana.

La selección de ese equipamiento puede llegar a ser tema de otro post.

Aquí, y por ahora, veremos el conjunto de elementos imprescindibles en el campo, por el solo hecho de estar en él, y salvo unas pocas cosas, serán también útiles para un simple excursionista aficionado que emprende una jornada recreativa.

No pueden entonces faltar:

1. Agua: no se pierdan mi truquito para mantener el agua fresca en el campo.

2. Caramelos, que reponen rápidamente el azúcar en momentos de necesidad.

3. Protector solar. Aun cuando se use ropa bastante cubierta, en los descansos uno suele quitarse parte de la indumentaria y tomar sol.

4. Repelente para insectos. Recuerden que ya les había contado que las picaduras de insectos son uno de los riesgos más comunes en el campo.

5. Un mínimo botiquín de primeros auxilios, que incluye apósitos, desinfectante, aspirinas y antihistamínicos. Y por supuesto, antidiarreicos. (¡Imagínense en el medio de la nada con un percance de esos!)

6. Lo que yo llamo la «ducha portátil», es decir las toallitas húmedas para bebé, que son los mejores aliados de la higiene en áreas carentes de infraestructura.

7. Papel higiénico, que tiene muchos otros usos, además del que están pensando. Por ejemplo, para envolver fósiles y minerales delicados, antes de empacarlos en la mochila.

8. Jabón y toalla, ya que siempre es buena una refrescadita en un río, o en una estación de servicio.

9. Desodorante y peine. Uno estará en el campo, pero no tiene por qué oler como el yeti, ni verse peor que un puerco espín.

10. Pinza de depilar. Ahora van a decir «-Sí, claro, ¿y la planchita para el pelo también? Pues no, no es para acicalarse, la pinza sirve para quitarse espinas y eventualmente astillas de roca de la ropa y la piel.

11. Manteca de cacao para proteger los labios del desecamiento. Una pintura de labios cumple la misma función, pero por alguna razón, los hombres tienden a rechazarla, sobre todo en las explotaciones mineras o pozos petrolíferos.

12. Algunas barritas de cereal, por las dudas algo salga mal, y la siguiente comida se demore un par de semanas.

13. Libreta de campo, de tapas duras, lapiceras y lápices. Siempre se debe contar con lápices de los de escolar primario, porque no fallan jamás. El calor a veces revienta las lapiceras, mientras que el frío excesivo llega a congelar la tinta, pero el modesto lapicito de madera, siempre cumple.

14. Cámara de fotos. Nada hay más desesperante que encontrar la prueba de una teoría y no poder fotografiarla.

15. Rótulos de muestreo que pueden ser de los comprados o… bueno lo hablamos en otro post.

16. Bolsas de polietileno en cantidad suficiente para muestrear, para juntar la basura y llevarla a un lugar adecuado sin dejar rastros de depredación en el medio, y para guardar los choclos que… no, eso no va.

17. Si no está previsto volver al campamento o al vehículo a la hora de comer, hay que cargar también la comida para un día en el campo.

18. Una navaja o cortaplumas tipo Victorinox que son muy prácticas por sus múltiples funciones.

19. Celular o paloma mensajera, por las dudas, ¿vio?

20. Crema hidratante y/o nutritiva. El hecho de ser geólogo no es motivo suficiente para privarse del patrimonio inestimable de una piel suave, tersa y luminosa. Requiere cuidado, pero les garantizo que no es en absoluto imposible. Está bien que a veces uno ande buscando fósiles, pero no tiene por qué terminar pareciendo uno de ellos.

21. Encendedor: ¡Gracias Guille por recordarme esto! O fósforos bien envueltos en funda plástica para que no se mojen. Mejor todavía ambas cosas, por si una falla.

22. Lupa de 10 o 20x: gracias Flover!

Y por supuesto deberá quedar lugar para el objeto del viaje:

23. Guardar las muestras recolectadas.

Bonus track: Cómo cargar una mochila

mochila

Este gráfico fue publicado en la página de Facebook de la Asoc. Geológica Argentina (desconozco su autor original). Transcribo los datos más relevantes del texto:

Centro de gravedad: lo ideal es que esté lo más próximo a la espalda, coincidente con el centro de la persona.

Hombros: cargan el 40% del peso.

El peso: la regla fundamental es saber distribuir la carga, para no desplazar el centro de gravedad para que la carga no moleste.

Cadera: el cinturón y el cojín lumbar deben ajustarse para que el 60% restante del peso descanse sobre la zona de la cintura.

Cómo acomodar las cargas
En verde: documentación y frágiles.
En rojo: equipo pesado.
En celeste: equipo intermedio. Ropa, botiquín, equipo de higiene, campera.
En violeta: Peso liviano y mayor volúmen. bolsa de dormir y mosquitero.

La capacidad de carga es de un máximo del 30% del peso corporal, aproximadamente.

Si todavía tienen lugar en la mochila, después de cargar todo eso, más el equipo necesario para encarar la tarea específica, pues entonces, además de ser unos genios, hasta tienen permiso para agregar lo que les plazca, aun a riesgo de tener que contratar algunos «aminobwanas» para que les ayuden a cargarla.

Bueno niños, es todo por hoy, vayan nomás a pasear con su bolsito y nos vemos a la vuelta.

Un abrazo, Graciela.

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¿Qué animal es Sid, el perezoso de La Era de Hielo?

sid1Si a vos te gustó esta serie de películas tanto como a mí, te invito a charlar sobre ella un poquito.

Los cuatro protagonistas de la saga La Era de Hielo son Manny, Diego, Scrat y Sid, el loco lindo que nunca pierde la sonrisa.

¿Te gustaría saber un poco más sobre el animal prehistórico que lo inspiró? Ya debes saber que es un antiguo perezoso gigante, y si bien la caricatura puede desdibujar un poco la realidad, se trata de un verdadero megaterio.

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Mirá el dibujo, se parece bastante a Sid ¿verdad? Con su fuerte cola, sus cuartos traseros bien robustos, sus patas delanteras menos desarrolladas, su cabeza relativamente pequeña y las grandes garras, vemos que sí: es nomás un megaterio así que te voy a contar un poco más acerca de él.

¿ De dónde procede el nombre Megaterio?

Megaterio o Megatherium (más científicamente) es un nombre que procede de dos vocablos griegos: mega que quiere decir grande o gigante, y théion que significa bestia. Es decir que se lo denominó «bestia gigantesca» aunque en realidad se trataba de un herbívoro bastante inofensivo.

Hace unos pocos miles de años era muy abundante en el continente americano. Y se extinguió tan recientemente, que llegó a coexistir con los seres humanos. Según algunos registros arqueológicos, los megaterios formaban parte de la dieta de los antiguos pobladores de las pampas. ¡Pavada de cazadores habrán sido para animársele a tamaños bichos!

¿Cuándo se encontró el primer megaterio en nuestras tierras?

En el Río de la Plata, el primer hallazgo de restos fósiles de megaterio se debe al presbítero Torres y ocurrió en 1.787. Un día haré un post con los detalles de ese descubrimiento, porque encierra anécdotas muy entretenidas, pero por ahora sólo te quiero contar dos o tres cosas:

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Primero, el megaterio era un euthérido, así que aunque haya tenido un gran tamaño (hasta 6 metros de altura, como podés ver cuando lo comparás con el hombrecito en el dibujo) no lo confundas con un dinosaurio. Recordá que los dinosaurios eran reptiles, mientras que el megaterio era un mamífero, millones de años más moderno y mucho más avanzado en la evolución.

Segundo, en nuestra ciudad, en el Museo de Paleontología de la Universidad Nacional de Córdoba, se puede ver un esqueleto completo reconstruido a partir de los hallazgos fósiles, (es como el bichito de la foto, aunque no sea el mismo ejemplar, ya que éste está en el Museo Regional Provincial «Padre Manuel Jesús Molina» de Río Gallegos)

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¿ Qué podemos agregar sobre el megaterio?

Ahora te cuento lo más divertido: cuando los estudiosos del Río de la Plata enviaron a España huesos de megaterio y dibujos con el aspecto que debía haber tenido cuando aún existía, el rey español Carlos III se sintió tan maravillado, que en seguida ordenó que le llevaran uno vivo.

¡Susana Giménez, un poroto!

Carlos III llegó a sugerir que si el animal era muy peligroso para ser trasladado en barco, lo mandaran «empajado», eso quería decir que lo mataran, lo desollaran y rellenaran la piel con paja, conservando la forma original. Una especie de taxidermia o embalsamamiento muy rudimentario.

¡Todavía deben andar buscando un megaterio vivo, esos pobres tipos!

Lo bueno es que en «La era del hielo» podemos imaginar uno, y muy simpático por cierto.

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En las últimas fotos, podés ver un diente de un megaterio. Fijate en el tamaño del llavero que está al lado en una de ellas, para que te des idea de la dimensión que tenía.
¡Imaginate qué cacho de Ratón Perez hacía falta para llevarse semejante diente!

Cuando escribo esto, recuerdo una perlita: en el libro de texto de Branson et al., se describía a los Megaterios como «criaturas pesadas, feas y estúpidas» Y yo digo, pesadas, bueno tal vez podríamos deducirlo de los restos hallados; feas, siempre será una cuestión de gustos, pero ¿estúpidas? ¿Y ellos cómo podían saberlo? ¿Habrán jugado al ajedrez con alguno? ¡Vaya cosas que escribe a veces la gente!

Bueno, ahora, para terminar, te voy a hacer una ficha técnica con la clasificación del animalito, según Reino, Filo, Clase, etc, que es como decir grupos, unos dentro de otros, que tienen cada vez menos integrantes, pero que se van pareciendo cada vez más entre sí.

Los nombres son muy raros y bastante difíciles, pero solamente te los doy para que te hagas el interesante con tus amigos, y porque te pueden servir en la escuela, pero no hace falta que los aprendas de memoria.

Total, vamos a ir hablando de estas cosas de a poquito, y aunque no lo creas, puede llegar a ser muy entretenido.

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Infraclase: Eutheria
Superorden : Xenarthra
Orden: Pilosa
Familia: Megatheriidae
Género: Megatherium
Especies hay nueve distintas, y no sabemos a cuál habrá pertenecido Sid, porque al final es un dibujito, ¿verdad?

La foto del esqueleto del museo se la debo a la gentileza del Dr. Adán Tauber, y a la gestión de la bióloga Alejandra Mazzoni.

El dibujo donde el Megaterio se alza en dos patas, es de un apunte de dos estudiantes que fueron mis ayudantes alumnos en la Cátedra de Geología General: Carlos Luna y Selene González.

El dibujo comparativo del tamaño con el de un hombre, me lo facilitó el doctor Raúl Leguizamón hace una parva de años, tantos que ese megaterio ya se debe haber muerto….¡Jejeje!

Y por fin, las fotos del dientito son de mi propia colección.

Bibliografía mencionada:

Branson, C.; Tarr, W.; Keller, W.1964. Elementos de Geología. Ed. Aguilar  España. 653 pp.

Gonzalez, S.; Luna,C. 2005. Nociones básicas de Paleontología y principales grupos de organismos. Apunte didáctico para uso interno en la U.N.Cba.

Cómo realizar publicaciones científicas. Un largo embarazo y un parto difícil.

app00010Tal vez hayan leído en otro lugar del blog, que soy también escritora literaria, de modo que puedo bien comparar ambas maneras de trabajar.

Escribir literatura depende sólo de la inspiración, la práctica y algún conocimiento de gramática y sintaxis. Normalmente es una tarea solitaria, que puede generar un cuento corto en un par de horas, incluyendo el tiempo de pasarlo en la PC, catalogarlo y archivarlo hasta el momento de su publicación.

No es así la historia con un texto científico, y menos en temas de alta complejidad como los geológicos.

Normalmente son el resultado de la interacción de dos o más especialistas en distintas áreas y recorren un largo camino antes de su publicación.

El proyecto del cual son resultado, puede durar años, con numerosas salidas al campo, muchas horas de gabinete antes y después de cada una de ellas, y días, semanas o meses de laboratorio para obtener resultados.

Luego, otra vez días o semanas de interpretación de esos resultados, que muchas veces no son los esperados, y exigen largas horas de estudio y discusión entre los miembros del equipo. Discusiones que, entre paréntesis, no siempre son tan llenas de dulzura como podría desearse.

Después de corregir acá, revisar allá, repasar dudas, consultar otras opiniones y despotricar bastante, el texto consensuado va tomando forma.

Luego se procede a ponerlo en caja según las normas del editor de la revista, libro, libro de actas o lo que sea que se haya elegido como vehículo de difusión del trabajo.

Esto también lleva días de pelea cuerpo a cuerpo con la PC, porque vive en ella un diabólico Poltergeist que desacomoda los textos cuando uno incluye las figuras, corta las tablas cuando se pegan las fotos y borra los mapas cuando todo lo demás está en su lugar.

En casi todos los casos, habrá existido un período de tediosa traducción en el medio, ya que siempre se exige el inglés para las publicaciones internacionales, y aun para las nacionales el resumen va en ese idioma (el famoso abstract).

Una vez armado este primer texto, los autores sobrevivientes al proceso lo envían al comité editor seleccionado según la temática y propósito del escrito.

Ese comité actúa como un primer filtro que se limita a señalar la pertinencia o no del tema, el correcto formato según la caja preestablecida, la longitud del trabajo y la calidad de las fotos y figuras.

Muchas veces de allí vuelve con una amable nota que dice «Mejoren las fotos» o «hay un renglón de más en el abstract», «sobran dos caracteres en el título, por favor corrijan y reenvíen».

Nuevamente amenos intercambios entre los autores, matizados por expresiones como: «¿Viste?, ¿no te dije, bol, tontuelo, que el título era muy largo?» «¿y vos, cómo cara repámpanos editaste las fotos?», «¡No podés ser tan pelot distraído! ¡¿Cómo vas a olvidarte de poner el número del mapa!?» etc., etc.

Sobreviene la primera corrección, y allá vuelve la versión nueva. El editor la aprueba, si quiere, claro, y la manda a los revisores científicos (tres o cuatro según los casos), cada uno de los cuales aporta su propio punto de vista para mejorar el resultado.

Los mencionados evaluadores no se comunican entre sí, de modo que uno pide que se amplíe el ítem Contexto Geomorfológico por ejemplo, y otro dice que se lo resuma porque está muy extenso.

Uno dice que debería insistirse un poco más en la Micromorfología y otro que ese punto no viene para nada al caso.

Conciliar las exigencias de todos ellos, como verán, no es fácil, pero sí obligatorio.

Pasan algunos días en las correcciones solicitadas y se procede a enviar la nueva versión. Los evaluadores siempre están atestados de trabajo, de modo que también se toman su tiempo, entre un par de meses y un par de años, digamos.

Una vez aprobada la versión corregida, el tiempo se lo toma la editorial, y por eso no es extraño que en un paper se lea en letra pequeñita, y arriba: «presentado 2004, aceptado en 2006″ y que finalmente se incluya en un número del año 2008 del Journal en cuestión.

Así pues, mis queridos lectores, se justifica muy bien el celo que uno pone en incluir toda referencia bibliográfica cuando usa un parrafito ajeno, y la vehemencia con la que solicita igual tratamiento para los textos de los que es autor o coautor.

O sea, si me usan los textos, por favor, incluyan una referencia bibliográfica completa o mencionen el blog, por lo menos, para que sus propios lectores vengan a leerla por su cuenta.

Por otro lado y de resultas del mismo complejo proceso, la mayoría de las editoriales exigen de los autores, la cesión del copyright en pago de su aceitado sistema, que imprime y distribuye por el mundo, trabajos que de no ser así no leería nadie.

Por esa razón, habrá algunos papers que ni yo misma como primera autora o como coautora podré reproducir aquí. En esos casos, sólo puedo proveer el link a la página de la editorial donde leerán el trabajo completo, si la reseña que sí puedo presentarles, les interesa y los motiva como para querer leer el resto.

Bueno, chicos, pórtense bien y tomen el trabajo de otros autores mencionando siempre la fuente correspondiente. Nos vemos prontito, gracias Graciela.

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