Nociones de metodología

¿Cuáles son los métodos de los que se vale la Geología?
Como ocurre con la mayoría de las Ciencias naturales, la Geología recurre fundamentalmente a la observación de los fenómenos y procesos que pretende interpretar.
Y cuando digo observación, hablo de una mirada crítica sobre el objeto, al mejor estilo vecina barriendo la vereda, no una ojeada distraída y como al pasar.
A partir de numerosas observaciones, se establece la comparación para definir similitudes y diferencias, que permiten elaborar principios básicos en los que sustentar nuevas observaciones, cada vez más significativas.
La inducción, a su vez, permite partir de casos próximos e individuales para abordar generalizaciones. La deducción procede a la inversa, prediciendo casos particulares desde leyes generales previamente establecidas.
El análisis es la descomposición de un todo complejo en partes sencillas, para su mejor comprensión, la sítesis es la reunión de las partes.
Ante cada proyecto de estudio, la ciencia busca alguna o más comúnmente varias de estas aproximaciones, ya sean caminos inductivo-deductivos o a la inversa.
Siempre se tiende a completar y complementar las metodologías. Así por ejemplo, aquello que se descompuso en partes, debe ser luego reorganizado en un todo coherente, y viceversa.
Otra metodología que se aplica asiduamente es la experimentación, entendiéndose por tal a la producción artificial de un proceso en situaciones controladas, para establecer relaciones de causa y efecto, cuando alguno o algunos de los factores involucrados se modifican.
Conviene recordar que en el caso de la Geología, no todos los procesos pueden estar sujetos a experimentación, debido a dos grandes limitaciones: el espacio y el tiempo.
Si bien algunos de los fenómenos geológicos ocurren en pequeños espacios, (como por ejemplo el impacto de la gota de lluvia sobre un suelo) otros, como la movilización de los continentes, implican dimensiones espaciales que no pueden reproducirse en un laboratorio, salvo a través de los modelos, que más adelante se definen.
Otro tanto ocurre con el tiempo, ya que coexisten en la geología, fenómenos instantáneos, como un alud o un sismo, con aquéllos que se desarrollan en millones de años, como por ejemplo la evolución de los seres vivos.
En otras palabras, no puedo meter un volcán adentro del laboratorio para someterlo a experimentos de ninguna clase, ni puedo sentarme a esperar para ver cómo se levanta una cordillera.
Por lo menos, yo que soy una persona muy ocupada, no puedo, si a alguno de ustedes le sobran unos cuantos millones de años y no se le ocurre en qué entretenerse, ya sabe. ;D
Estas limitaciones, sin embargo, no impiden de modo absoluto la experimentación, sino que conducen a la introducción de artificios que salvan hasta cierto punto las dificultades mencionadas.
¿Qué son los modelos?
Una herramienta particularmente útil es la construcción de modelos, palabra que se interpreta en dos sentidos diferentes: en su sentido más estricto, (s.s.) un modelo es un objeto físico diseñado a escala para representar en un tamaño manejable, algún elemento, fenómeno o proceso natural que se desea analizar en el laboratorio.
Ejemplos de modelos son las maquetas o los bloques diagramas.
En su sentido más amplio, (l.s.) la palabra modelo se refiere a una serie de relaciones intelectuales que permiten interpretar cómo un determinado proceso actúa, y hacer predicciones sobre él.
Esto es lo que se conoce como un modelo conceptual. Por ejemplo, cuando se asume que si un río se desvía artificialmente de su cauce en un determinado punto, su velocidad, su capacidad de erosión o su tasa de sedimentación habrá de modificarse en tal o cual sentido, se está aplicando un modelo conceptual.
Ambos tipos de modelos se utilizan para realizar simulaciones en computadoras, que suplen de alguna manera a la experimentación.
Si yo supongo sobre la base de información preexistente que ir a gritar «¡Viva Talleres! en barrio Alberdi cuando está por jugarse el clásico, puede ser motivo de una internación en el Hospital de Urgencias, también estoy aplicando un modelo conceptual. Ir y gritarlo en la práctica, sería en cambio un experimento bastante bol aventurado.
¿Cómo se ordena la información en la ciencia?
Dado que la ciencia no es una mera enumeración de hechos observados, ni de ideas simplemente yuxtapuestas, para que todo el conjunto tenga significación, las observaciones y sus explicaciones deben introducirse en algún marco general que las contenga.
Ese marco puede ser una hipótesis, una ley, o una teoría.
Las leyes físicas en general, relacionan pocos hechos entre sí, y pasan en su evolución por un período en que las formulaciones originales se someten a prueba, observación, medición y aún experimentación, cuando ello es posible.
Durante ese tiempo de validación, son consideradas meras hipótesis, y cuando superan las objeciones y resisten los análisis críticos por un tiempo suficiente, son finalmente incorporadas al conocimiento como leyes de validez científica, tal es el caso de la Ley de la Gravitación Universal, o de la de la Conservación de la Energía.
Algunas hipótesis, pueden tener un carácter más amplio, y reúnen numerosos hechos observados, en un cuadro general que tiene significado, y deja espacios para la predicción de nuevos hechos.
Si esos nuevos hechos cuando se producen o se reconocen, encajan en la hipótesis, ésta se ve fortalecida; de lo contrario, debe ser corregida, reformulada, o hasta desechada, según la importancia de las nuevas revelaciones.
Hasta ahora no puede decirse que exista una prueba definitiva ni una interpretación inamovible en el campo de la ciencia, ya que ésta permanentemente se está reformulando, al descubrirse nuevos elementos en el gran rompecabezas del conocimiento.
Sin embargo, cuando una hipótesis compleja reúne suficientes pruebas a su favor como para explicar exitosamente gran cantidad de fenómenos, adquiere la categoría de teoría, no siendo ésta, otra cosa que un conjunto de leyes más abarcativas y con mayor acumulación de pruebas que las demás (Ej: la Teoría de la Relatividad, la de la Evolución, la de la Tectónica Global, etc).
Bueno, recién estamos calentando motores, de modo que por ahora me parece que tienen para pensar un poquito, hasta el próximo post.
Los dejo con un geológico abrazo, pero no crean que hemos agotado el tema ni muchísimo menos.
Ya saben que la cita bibliográfica si usan este material es:
Argüello, Graciela L. 2002. LOS RECURSOS SUELO Y AGUA. Libro de Texto para el Trayecto Ciencias de la Tierra, del PROGRAMA DE POSTITULACIÓN EN CIENCIAS NATURALES, de la F.C.E.F. y Naturales de la U.N.Cba. Versión actualizada, corregida y aumentada.86 págs. ISBN Nº987-9406.
O bien, directamente la mención del blog. Graciela
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Primer examen de Geología – Una prueba divertida

Hoy ha llegado el momento de la primera evaluación, porque no es el caso de que me gaste explicando y ustedes en las nubes, sin aprender absolutamente nada.
Será una prueba bien cortita y nada complicada, es decir un multiple choice.
Ustedes están solos en su casa, así que pueden copiar todo lo que quieran, total el título de geólogo igual no se los voy a dar.
Pero tal vez de paso, harán una caminata por posts anteriores, y por lo menos así, aprenderán un poco, casi sin darse cuenta y como jugando.
Cuando hayan terminado, controlen sus respuestas más abajo nomás, pero no se tomen las calificaciones demasiado en serio, ya que sólo es un divertimento, de modo que les recomiendo leer todo hasta el final, y no sólo la valoración de sus propias respuestas, porque ahí viene la diversión.
Preguntas:
1.Geologia es:
a -sinónimo de geografía
b- ciencia que estudia la tierra.
c- una excusa para salir de mochilero.
2 . ¿Qué quiere decir megaterio?
a- Tero agrandado
b- dinosaurio relativamente moderno
c- bestia de gran tamaño.
3. Desertificación quiere decir:
a- lo mismo que desertización
b- desertización en latín
c- aridización acelerada por acciones antrópicas.
4. El quilate es:
a- una estimación del brillo de las piedras preciosas.
b- una medida de peso aplicada a las piedras preciosas.
c- una piedra semipreciosa.
Ahora lea su diagnóstico:
Si sus respuestas fueron c.a.c.a., efectivamente es lo que ha hecho, porque la embarró fulero,y sólo una está bien.
Si sus respuestas son b.a.b.a., primero limpie el teclado, y después dígame ¿usted es un San Bernardo o me está cargando?
Si contestó b.a.c.a., usted no necesita un curso de geología sino de ortografía, pero le pegó con la mitad por lo menos.
Si contestó b.c.c.b, tiene razón, usted debe ser besado porque ha entendido todo bastante bien hasta aquí, ¿o fue sólo por apostarle al capicúa?
Bueno, niños, espero que lo hayan pasado bien con este jueguito, y que no se lo hayan tomado demasiado en serio, porque no fue más que un recreo luego de un par de posts algo más densos.
Un beso, Graciela.
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Cómo orientarse en el campo sin una brújula.
Existen muchas maneras, que describiremos lentamente. Hoy veremos una muy sencilla, consistente en observar la posición del Sol y relacionarla con la hora del día.
Obviamente debe estar ese astro a la vista, vale decir que no la podemos aplicar de noche o en días de nubes muy cerradas.
Primero les explico la manera de ubicar la posición de los puntos cardinales, y después les explicaré su fundamento científico, que es muy interesante y también sencillo.
Para saber la ubicación del Norte, simplemente observen la posición del Sol y tengan en cuenta la hora. Si no tienen reloj, tendrán calculadoras, celulares o al menos una noción aproximada del horario.
¿Cómo procederán?
Pues primero, se paran mirando hacia el sol. En la figura 1 ustedes son los dueños de esa cabecita vista desde arriba, y los palitos cortos son sus brazos extendidos.
Para que sepan para dónde están mirando, les he puesto una nariz bastante exagerada. En el lugar donde está el Sol imaginen las 12 de un enorme reloj, en el centro del cual están parados ustedes.
Como están mirando hacia ese lugar, (el Sol, representando las doce) su brazo derecho marca las tres, el izquierdo las nueve y a sus espaldas están las seis.
Ahora ubiquen la hora real en ese reloj imaginario. Supongamos que son las cuatro, obviamente de la tarde, ya que por la madrugada no verían el sol.
Todo lo que tienen que hacer es determinar el ángulo entre la posición del Sol y esa hora, es decir, en este ejemplo, entre las doce y las cuatro de ese reloj imaginario que ven en la figura 2.

Luego buscan su bisectriz (la mitad de ese ángulo, que es la línea roja) y allí está el Norte.
Esto vale para el hemisferio sur. En el hemisferio norte, ésa será en cambio, la posición del Sur.
Por supuesto que si son víctimas de gobiernos que se pasan cambiando la hora de maneras no naturales, tengan en cuenta el detalle y sumen o resten el tiempo que haga falta, porque si no, van a ir a parar a la loma del corcho.
Hecha la salvedad, puedo intentar explicarles ahora el fundamento científico.
Partimos de la base de que el Sol se encuentra en el cenit, o sea sobre nuestras cabezas a las doce del día. Sabemos que la tierra gira de Oeste a Este, con lo cual tenemos la percepción de que el Sol se desplaza de Este a Oeste.
Esto es simplemente una cuestión de movimientos relativos, ya que como tomamos de referencia a la Tierra, nos parece que es el Sol el que se mueve de Este a Oeste.
Y nos parece que lo hace describiendo un arco de ascenso desde el Este en el horizonte hasta su máxima altura al mediodía, y descendiendo luego otra vez hacia el horizonte, pero ahora por el Oeste.
Todo esto quiere decir que si son las doce, el Sol estará justo en el cenit (figura 1) de su recorrido entre el Este y el Oeste, es decir en la posición Norte. Ya aclaré que esto es para el hemisferio sur.
A las siete de la mañana, el Sol todavía está al Este (figura 3) y fíjense que la hora siete de mi reloj imaginario está al Oeste -siempre colocando las 12 en la posición del Sol en cada momento dado- es decir que al tomar la bisectriz del ángulo entre el Sol y la hora, estoy apuntando al lugar donde el sol estará a las doce, o sea el Norte.

Para que les quede más claro, veamos qué pasa en la figura 4, a las 3 de la tarde. El sol ya pasó hacia el Oeste, pero la hora tres quedó al Este y la bisectriz del ángulo vuelve a delatarnos dónde estaba el Sol a las doce, es decir el Norte.

Esta artimaña del reloj es válida porque el Norte siempre está en el mismo lugar, pero el Sol no.
Lo bueno es que cuando el sol está al Este, la hora en el reloj se mueve al Oeste y si el Sol se corre al Oeste, la hora queda al Este. De esa manera se compensa el movimiento y la bisectriz del ángulo entre el Sol y la hora siempre marca el Norte, en el hemisferio sur, claro.
Es algo así como si estuviéramos corrigiendo la posición del Sol según el cambio de hora, y «trayéndolo» de regreso siempre a marcarnos el Norte.
¿Les gustó? ¿Vienen a que les cuente otras cosas en el próximo post?
Un geológico abrazo, Graciela.
P.S.: Vuelvo para aclarar un par de cosas que me preguntó un lector no versado en Geología, y que me parece pueden ser importantes.
Punto 1: Si ustedes compararan la posición del norte así obtenida con la que marca la brújula, habría una diferencia de un par de grados (nada importante, ni suficiente para que se pierdan), esto es así porque este método señala el norte geográfico, y la brújula el norte magnético. Las diferencias las explicaré en otro post con más profundidad.
Punto 2: El ángulo cuya bisectriz deben buscar es siempre el agudo que se forma, no el obtuso, que les daría en cambio la posición del sur. Si no se dan cuenta con estos términos, piénsenlo así: es el ángulo adelante de ustedes, no el que queda a sus espaldas ¿okey? Pero cabe aclarar que a partir de las 6 pm, deben buscar el opuesto, es decir, el obtuso y seguir así mientras haya sol visible.
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¿Qué es el quilate?

Aclaremos primero que estoy refiriéndome al uso gemológico de este término. Más adelante hablaré de él (pero escrito con k) para la valoración del oro.
En este contexto, quilate es la traducción de carat, que es la medida de peso para las piedras preciosas, y corresponde a 0,200 g, es decir 200 mg.
Originalmente se aplicaba sólo a los diamantes, pero se fue extendiendo a las demás piedras preciosas.
El quilate de diamantes puede llegar a cotizarse en miles de dólares, según las variaciones del mercado.
¿De qué tamaño es un quilate?
Para poner las cosas en perspectiva, recordemos que siendo el peso específico del diamante igual a 3,52 g por cm3, y considerando que peso específico es igual a peso sobre volumen; el tamaño de un diamante que pese 0,200 g (un quilate) es 0,056 cm3.
Esto sale de la fórmula de equivalencias 3,52/1 = 0,200/x ; medido en g / cm3.
Una vez despejada la fórmula, resulta : x= 0,200/ 3,52 = 0,056 cm3
Eso es un poco menos que la diecisieteava parte de 1 cm3.
Ahora piensen que 1 cm3 es un mísero cubito de 1 cm de largo en cada arista, e imaginen que lo dividen en 17 partes y eligen sólo una. Si ese pedacito fuera un diamante, pesaría un quilate.
Es bien poco ¿no? Y ahora piensen, en comparación, el tamaño de la locura del hombre, que cotiza un culitésimo de una piedrita vistosa, mucho más que algunos meses de trabajo de su prójimo.
Aclaro acá que «culitésimoâ» es una medida informal, que se refiere a «un culito así», con lo cual seguramente todos me entienden.
¿Les quedó claro? ¿Vienen al próximo post?
El diamante que ilustra este post está en su estado natural, sin tallar, tiene 2 cm de diámetro promedio, y se encuentra en su matriz de roca original. Fue extraído de la Mina Mir (paz en ruso) de la zona de Yakutia en Siberia. La foto es tomada de la revista del Houston Museum of Natural Science de Houston Texas, Estados Unidos de América
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
Late Quaternary paleosols, stratigraphy and landscape evolution in the Northern Pampas, Argentina – Artículo científico publicado en Quaternary Research
En el post anterior, en donde hablé sobre cómo escribir publicaciones científicas, ya quedaron advertidos respecto al copyright y otros detalles no menores de los trabajos científicos, de modo que hoy, y para atraer a este sitio también a gente versada en la geología, inauguro la etiqueta «Lecturas para colegas y especialistas».
Este trabajo que les presento se publicó en el Journal Quaternary Research y debe ser citado como sigue:
Kemp, J.A; Zárate, M.; Toms,P.; King,M.; Sanabria, J.A.; Argüello,G.L. 2006. Late Quaternary paleosols, stratigraphy and landscape evolution in the Northern Pampas, Argentina. Quaternary Research. 66 (2006)119-132 Elsevier (Resumen publicado en la página web).
El artículo trata sobre cambios ocurridos en el Pleistoceno en la región central de Argentina, que han quedado registrados en perfiles expuestos, donde se alternan suelos y paleosuelos, con sedimentos dominantemente loéssicos, aunque hay también materiales fluviales intercalados
Se incluyen dataciones por O.S.L. (Optically Stimulated Luminiscence) y como el tema está tratado con bastante profundidad, se supone que para leer el artículo deben tener conocimiento sobre la especialidad.
Para tranquilidad de todos, no descarto futuros posts con temas relativos a la medición del tiempo en geología, para que se ilustren los principiantes, porque puede llegar a ser un contenido muy interesante y hasta divertido, aunque les cueste creerlo.
La foto que ilustra el post, es precisamente el perfil analizado, y la trinchera abierta señala la pared despejada no solamente para hacer la descripción, sino también para extraer las muestras que se dataron luego.
Como les dije, ésa y otras metodologías de datación son temas apasionantes, ya van a ver.
Volviendo al trabajo de hoy, debido a que los autores hemos cedido los derechos a Elsevier, el trabajo no puede aparecer aquí sin violar los contratos establecidos, de modo que para leerlo, debo remitirlos a la página de la editorial.
El modo más sencillo es a través del sistema DOI (Digital Object Identifier), y deben proceder así:
Primero ingresan en
http://dx.doi.org/
Una vez que se abre una ventana de diálogo pidiendo el código del artículo que buscan, escriben (o copian y pegan)
doi:10.1016/j.yqres.2006.01.001
Eso los lleva derechito al artículo, cuyo abstract (ah, olvidaba decirles que el trabajo está en inglés) y listado de títulos pueden leer libremente.
Si el tema les interesa, también pueden seguir leyendo el resto del paper e inclusive bajar un pdf, pero para eso deben tener una clave, que pueden obtener gratuitamente si son autores de trabajos publicados por la editorial, o bien a través de las Universidades, por el sistema SCIELO. Si no, tienen que comprar el artículo on line.
A mí no me miren fiero, porque yo no cobro un peso partido al medio, el negocio lo hace la Editorial.
De paso, como nota de color, fíjense como Rob, mi colega británico y primer autor, ha anglificado mi nombre. Es un encanto de persona pero no logro que deje de bautizarme Graciella Arguello: me quita la diéresis y me agrega una l, pero sigo siendo yo, más criollita que el dulce de leche.
Bueno, chicos, un beso y nos vemos con algo más light en el próximo post.