¿De qué depende el valor de un diamante?

Ya antes les he hablado del diamante, en un caso con relación al quilate, y en otro como recurso natural.

También les he hablado de los requisitos que debe cumplir una sustancia para ser considerada gema.

Pero hoy voy a hablar un poquito acerca de algunas características del diamante, y de las condiciones que se toman en cuenta para su tasación como gema, que son un poco más específicas que las reglas generales de las que ya hablamos.

¿Qué es el diamante?

La palabra diamante deriva del vocablo griego adámas, que significa invencible o inalterable, lo cual señala su gran dureza por un lado, y su escasa reactividad química por el otro.

Es una forma de presentación del elemento químico carbono (C) que debido a su particular estructura cristalina (cúbica) y fuerte enlace covalente entre las partículas, adquiere propiedades de gema, en grados de los que hablaremos más adelante.

¿Cómo se forman los diamantes?

Los diamantes naturales (lo aclaro porque ya se producen también artificialmente, tema del que hablaremos en otro post) se forman en condiciones de altísima presión y temperaturas extremas, en general en profundidades de entre 140 km y 190 km en el manto terrestre.

Por su origen profundo, se requiere de otros procesos posteriores a su formación para que aparezcan en la superficie terrestre, o a profundidades accesibles a la explotación.

Esos procesos son los ígneos, en los cuales desde un magma rico en C, se enfrían las rocas denominadas kimberlitas y lamproitas, en las cuales, los diamantes aparecen diseminados, como si fueran las frutas abrillantadas de un budín inglés. Si alguien quiere mandarme uno para su uso como material didáctico, será debidamente apreciado. (Me refiero tanto a un budín como a un diamante :D)

Con posterioridad a la formación de los diamantes en el seno de las rocas ya mencionadas, múltiples fenómenos erosivos pueden liberarlos de su matriz litológica y depositarlos, luego de algún transporte, en los yacimientos que se conocen como placeres. ¡Y vaya si es un placer encontrarlos!

¿Por qué se considera al diamante una de las gemas más valiosas?

Porque cumple con todos los requisitos que señalé en el post cuyo link está incluido más arriba, (si no fueron todavía a leerlo vayan ya, ¡caramba!); pero por sobre todas las cosas, porque es el material natural más duro según la escala de Mohs, lo que garantiza su durabilidad.

Por otra parte, los diamantes y todas las piedras preciosas son fácilmente transportables, sobre todo si se los compara con el oro, patrón internacional de la moneda, ya que para igualar el valor de mercado de unos pocos diamantes, el oro, debido a su alta densidad, alcanzaría pesos que nadie podría llevar en su bolsillo.

¿Cuáles son las condiciones que se consideran a la hora de tasar un diamante?

Estamos hablando por supuesto de los diamantes de joyería, vale decir los que ya pasaron el filtro de los requisitos comunes a todas las gemas. Si no superan esa primera selección, se trata de diamantes industriales, cuyo uso es esencialmente como abrasivos, por su alta dureza.

Por eso a veces uno se sorprende al escuchar que el principal productor de diamantes en el mundo es Australia. El tema es que son industriales. Los gemológicos proceden mayormente de África, en cambio.

Los factores que modifican el valor de un diamante son:

  • El quilate
  • La claridad
  • El color
  • El corte o tallado

¿Cómo se evalúa el quilate?

Ya les he explicado el tema del quilate en otro post, que asumo que ya fueron a leer después del reto que ya les he dado. Por eso, partimos del conocimiento de que 1 quilate corresponde, en peso a 0,200 g, pero hay algo más.

Se considera que cada quilate es igual a 100 puntos, de modo que un diamante de 0,100 g o 100 mg, como prefieran, es considerado como de medio quilate, ó 50 puntos, indistintamente.

Esto se plantea así, porque para diamantes muy pequeños, hablar de la novena parte de un quilate, o de 22,22222 mg  es incómodo, pero decir de él que tiene 11 puntos, es mucho más sencillo.

Lo importante es no dejarse confundir por la terminología, porque ni remotamente es lo mismo comprar un diamante de 1 quilate que uno de 1 punto (cien veces más chico).

¿Cómo se evalúa la claridad?

En general los minerales naturalmente tienden a crecer, incluyendo impurezas en su red. Esas impurezas, en el caso de los diamantes le restan “claridad”, ya que ante la lupa de un experto se manifiestan como plumas o nubes que empañan el interior del cristal.

Si las impurezas se llegan a ver a simple vista el valor del diamante disminuye notablemente y se lo clasifica como I1 hasta I3, en sentido de valor decreciente en el mercado.

Si las impurezas son solamente apreciables con aparatos ópticos, la clasificación de claridad es VVS1 o VVS2.

¿Cómo incide el color?

Los diamantes se definen como incoloros, y cuanto menos invasión de tonalidades variadas tengan, más valiosos son. Se los clasifica con letras desde la D (el absolutamente incoloro) en adelante, siendo los más valiosos los que menos se alejan de la D.

Pero vale la pena señalar una excepción importante: si los diamantes no están matizados, sino que son definidamente de un color dado como rojo, rosa, azul, verde o amarillo, totalmente puros, se trata de ejemplares de extrema rareza, por lo cual su valor asciende vertiginosamente en el mercado.

¿Cómo se considera el corte?

Para entender más profundamente el tema deberían conocer mucho más sobre la transmisión de la luz a través de ondas, tema que en realidad veremos más adelante en otros posts, por su importancia para entender los sismos, las olas, y muchos otros fenómenos. Pero por ahora basta con que recuerden lo que aprendieron en la escuela primaria acerca de reflexión y refracción de la luz.

Lo que deben recordar, es  que ambos fenómenos ocurren cuando la luz atraviesa la superficie que separa dos medios distintos (en este caso cristal y aire). Sepan también que reflexión es el retorno de la luz incidente al medio del que procede, y refracción es el cambio de dirección de transmisión al cambiar de medio.

Y ahora, piensen en otro concepto: el ángulo crítico que es ese ángulo en el que cuando la luz incide, en vez de seguir su viaje en el segundo medio, vuelve al medio del cual procede, como si fuera una reflexión más.

Ahora, volviendo a la tasación de un diamante, mientras que  color y claridad son porpiedades naturales, el quilate depende del tamaño en que se lo pueda fraccionar para su uso en joyería, lo cual depende en parte de la calidad original del cristal, y en parte de cuánto de él se conserve luego del tallado.

En cambio, el corte que valoriza o devalúa un diamante es enteramente dependiente de la habilidad del tallador, por lo cual no debe sorprendernos que se trate de uno de los oficios más especializados y mejor pagados que existen, aunque también sea de los más estresantes, ya que arruinar una gema que vale muchos miles o millones de dólares, puede significar la muerte social de un experto. Cuando no de la muerte real por infarto…

Si los cortes están bien realizados, se aprovecha la reflexión de la luz en cada una de las facetas, y se aprovechan también los ángulos críticos para disponer los ángulos de incidencia de la luz, de modo que se sume la luz que retorna de una reflexión, con la que resulta de una refracción en el ángulo crítico, precisamente.

Por eso, cuando definimos los brillos de los minerales es otro post, dijimos que el  que se parece al del diamante tallado tiene nombre propio (adamantino), y significa muchos puntos de luz o destellos.

Si este tema les parece interesante, podría llegar a contarles muchas cosas más del tallado de gemas, díganme ustedes si les parece un tema potable.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la tomé de Imágenes google, que me direccionó a este sitio.

4 comentarios para “¿De qué depende el valor de un diamante?”

  • marcos cerri dice:

    Hay una peli muy buena relacionada a los diamantes, se llama diamantes de sangre. si podes mirala graciela.

  • Graciela dice:

    Hola, Marcos, de hecho la fui a ver y me levanté y me fui al poco rato. Demasiado violenta y demasiada sangre para mi gusto. Sencillamente hay escenas que no toleré. Me interesaba lo que de denuncia tiene, pero la crudeza y la violencia me excedieron. :(

  • Chema dice:

    En el texto hay una errata:
    “…porque es el material natural más duro según la escala de Mohs, lo que garantiza su durabilidad…”

    El diamante es resistente al rayado (dureza) pero no a la rotura (tenacidad). Paradójicamente es un material frágil, tanto más dependiendo de la talla por lo que un golpe puede romperlo.

    Saludos y buena página.

  • Graciela dice:

    Hola, Chema, eso exactamente fue explicado en el post relativo a la dureza, de modo que se da por sobreentendido que dureza y tenacidad son conceptos diferentes. Lamento que no hayas leído ese post antes de cuestionar éste, y sobre todo señalando una errata que no es tal. Te paso el link correspondiente al post donde eso ya está largamente explicado Saludos Graciela.

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