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Reflexiones geológicas a diez años del tsunami en Indonesia
El próximo día 26 de diciembre, recordaremos con tristeza uno de los eventos más luctuosos producidos por la geodinámica interna.
Por ese entonces, este blog no había nacido aún, por lo cual nunca me referí a ese evento, y ésta es la oportunidad de hacerlo.
Ya he explicado antes qué es un tsunami, y cómo actuar ante él, de modo que les recomiendo ir a leer esos posts.
Por ese motivo, hoy me voy a referir a un tsunami en particular: aquél que azotó Indonesia y zonas aledañas.
¿Cuándo y cómo se desarrollaron los acontecimientos?
El día domimgo 26 de diciembre, un sismo- del que hablaremos un poco más abajo- tuvo lugar a las 7 y 58 am, en las proximidades del extremo noroeste de Indonesia. De resultas del mismo, a las 9 y 30 de esa mañana se produjo un tsunami que afectó las costas del Océano Índico, lo que es de por sí un evento extraordinario, puesto que los tsunamis son mucho más habituales en el Océano Pacífico.
Este fenómeno afectó severamente a muchos de los países que rodean el Índico, entre los que pueden mencionarse la propia Indonesia, Thailandia, Malaysia, Myanmar, Bangladesh, India, Sri Lanka, las Maldivas, y hasta algunos países africanos, como Somalia, Tanzania, etc. Esto puede verse en amarillo en el mapa que ilustra el post.
Debido a la enorme extensión que resultó afectada, y a las grandes distancias entre los sitios castigados, ningún equipo de investigación pudo relevar todas las áreas que padecieron la consecuente destrucción. Por esa misma razón es que la información recabada está muy dispersa en la bibliografía y no es siempre coincidente.
De los resultados de los distintos equipos de investigación de campo, puede establecerse sin embargo, que el tsunami golpeó las costas a partir de las dos horas y media posteriores al terremoto.
La altura promedio de la ola sísmica fue de 5 m, con alturas máximas que en algunas localidades se aproximaron a 10 m. Hay algunas menciones a sitios con alturas de hasta 30 m, pero no son muy precisas ni del todo confiables.
Las pérdidas de vidas humanas fueron estimadas en alrededor de 230.000, lo que posicionaría a esa catástrofe entre las más luctuosas de la historia moderna.
Si se suman a estas víctimas fatales, los numerosos desaparecidos y los que perecieron por epidemias posteriores, hambruna, etc., el recuento ascendería a por lo menos 300.000.
Las pérdidas materiales significaron más de un millón de personas sin hogar.
¿Cuál fue el acontecimiento disparador?
Como adelanté más arriba, el tsunami fue consecuencia inmediata del terremoto que se conoce en la literatura científica como de Sumatra-Andamán.
Se trata de un sismo submarino que aconteció a las 7 y 58 am, (hora local de la zona del epicentro) y que tuvo su hipocentro en las coordenadas 3,316 N y 95,854 E, aproximadamente a 120 kilómetros al oeste de Sumatra, Indonesia, y al norte de las islas Simeuluead. Se profundidad fue de unos 30 kilómetros por debajo del nivel del mar.
La duración del sismo y sus réplicas inmediatas estuvo entre 500 y 600 segundos (alrededor de 10 minutos), lo que es muy inusual y por ende potencialmente muy destructivo.
La magnitud del terremoto fue oficialmente informada como como 9,3 en la escala de Magnitud de Momento, detalle no menor, que aclararé en la siguiente pregunta.
¿Es lo mismo la magnitud del momento que la magnitud de la escala de Richter?
No, y es precisamente por eso que debo aclararlo, ya que en un post anterior he explicado la diferencia entre Intensidad y Magnitud de un sismo, pero haciendo referencia precisamente a la magnitud más conocida, que se mide en la escala de Richter y que es lo que se define científicamente como Magnitud local o ML.
Ésta que se menciona más arriba, en cambio, es Magnitud del Momento o Mw.
Mientras que la Magnitud de la escala Richter se basa en la máxima amplitud de onda registrada en el sismograma; la Magnitud del Momento es resultante de multiplicar la rigidez del terreno por la cantidad promedio de desplazamiento y por la extensión del área de falla que se desplazó.
En este caso debió usarse esta medida porque para magnitudes en general superiores a 6, la eficacia de la escala de Richter es, por lo menos, cuestionable.
La energía liberada en el terremoto que provocó luego el tsunami, fue estimada en 500 megatones, lo cual es miles de veces superior a la que se liberó en los bombardeos a Hiroshima y Nagasaki.
¿Por qué la zona afectada es proclive a los fenómenos sísmicos?
La palabra Indonesia deriva de Indo= India y nesos= islas, y ya ese nombre está informando acerca de su conformación, que incluye más de 17.500 islas, menos de la mitad de las cuales se encuentran habitadas.
Las de mayor tamaño son Java, Sumatra, Kalimantan, Nueva Guinea y Célebes. La actividad sísmica y volcánica de Indonesia se encuentra entre las más intensas del mundo y responde a su emplazamiento en zonas de contacto entre placas tectónicas. Efectivamente, en todo ese espacio insular, hay porciones que se ven afectadas por los límites entre las placas mayores del Pacífico, la Euroasiática y la Indoaustraliana.
Sin embargo, la zona de ruptura en el sismo de diciembre de 2004 fue a cierta distancia de esos bordes de placa, y se relacionó con la presencia de una placa mucho menor, la de Burma, bajo la cual, en la fosa de Sonda, subduce la placa de la India.
¿Por qué hubo tantos daños?
En primer lugar por la gran magnitud del terremoto y su extrema duración, que generaron un tsunami que devastó costas muy alejadas entre sí.
Por otra parte, como la zona del hipocentro no es de las más agitadas en la región, y como el último registro histórico de tsunamis databa de más de 100 años, la población estaba en general mal preparada, si se la compara con la de las costas pacíficas, mucho más frecuentemente castigadas por estos fenómenos.
Es notable cómo la memoria colectiva de los isleños de Simeulue tuvo un papel importante en su reacción, que redundó en un número relativamente alto de sobrevivientes. En efecto, en ese sitio hay una tradición oral acerca de un tsunami importante en 1907, y el correspondiente consejo de correr hacia las zonas altas inmediatamente después de movimientos telúricos importantes.
Además, se ignoró la advertencia que el propio terreno había registrado en sus paisajes, y que pueden verse en las imágenes de antes y después del tsunami.
Si se compara la zona devastada con las características del sitio antes del evento, puede verse cómo las olas ingresaron hasta lo que se reconoce como un límite geomorfológico, que indicaba la frontera de seguridad ofrecida por la propia topografía. La densa población asentada al oeste de ese límite estaba naturalmente en riesgo.
¿Qué se aprendió en ese evento?
Probablemente las más interesantes conclusiones son las relativas a las tácitas advertencias que propone la misma configuración del territorio, que son casisiempre prolijamente ignoradas por los planificadores urbanos, y a las que me he referido más arriba.
También pudo observarse el efecto mitigador que los manglares ejercieron sobre los efectos devastadores del tsunami.
A partir de ese acontecimiento, comenzaron a respetarse las barreras naturales que los manglares suponen, y muchos de los que sobrevivieron comenzaron a ser protegidos como medida preventiva de daños.
Comenzó a prestarse más atención a los eventos precursores de grandes tsunamis, tales como sismos, fluctuaciones inusuales del nivel del mar, olas de comportamiento poco corriente, sonidos especiales y conducta anómala de los animales.
A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio, y la figura con las imágenes satelitales es de imágenes Google.
Propiedades de los minerales que dependen de la luz: el brillo.
Como vengo haciéndolo desde hace algún tiempo, hoy continuaré enseñándoles a reconocer las propiedades que permiten identificar minerales a simple vista, o con elementos muy sencillos, al alcance de cualquiera.
Hoy le toca el turno a otra propiedad que depende de la interacción mineral- luz incidente.
Esas propiedades lúmino-dependientes están reunidas en el cuadro de la figura 1, y les recuerdo que ya hemos visto el color y la raya, en anteriores posts.

Figura 1. Propiedades que dependen de la luz.
¿Qué es el brillo?
Esta propiedad se designa en alguna literatura también con el término lustre, y se refiere a la modalidad en que la luz que incide en las superficies del mineral es reflejada por éste, vale decir con cuánta intensidad y con qué características la devuelve al medio del cual procede.
¿De qué depende el brillo de un mineral?
De varios factores, entre ellos del índice de refracción del mineral, de sus características estructurales, de su composición y de la presencia o no de imperfecciones en la red cristalina.
¿Cómo se determina?
Se determina por simple observación ante la luz natural, o en su defecto luz blanca. Normalmente se lo mueve de un lado a otro para observar si hay reflexiones especiales.
¿Existen distintos tipos de brillos?
Sí, y por eso precisamente sirve como carácter determinativo, aunque casi nunca por sí mismo.
Cabe consignar que la primera gran clasificación es la única en la que hay coincidencia más o menos universal en la selección de los nombres de los diferentes brillos. Una vez que se da un segundo paso, para ver los brillos que caben dentro de las tres categorías mayores, se genera una cierta confusión, mayormente resultante de distintos criterios de traducción entre un idioma y otro.
Los tres grandes grupos de brillos que existen son:
- Metálico.
- Submetálico.
- No metálico.
¿Qué es el brillo metálico?
El brillo metálico, tal como su nombre lo indica es propio de los metales, que no permiten el ingreso de la luz hasta su interior, y por eso se conocen como sustancias opacas.
El término «opaco» en el hablar corriente suele usarse para indicar que algo carece de brillo, pero ése no es el caso en mineralogía, ya que lo que en realidad indica es que la luz, al no poder atravesar el cuerpo vuelve al medio del que proviene, y por eso mismo, al ser totalmente reflejada, genera el más intenso de los brillos, semejante al de las superficies especulares.
Los metales nobles, el oro, la pirita, la galena, son ejemplos de este tipo de brillo.
¿Qué es el brillo submetálico?
Es el que sigue en intensidad al metálico, y es propio de sustancias opacas en cuerpos masivos, pero que en láminas finas se vuelven transparentes.
Minerales como las micas son excelentes ejemplos de esta calidad de brillo.
¿Qué es el brillo no metálico?
Toda otra calidad de brillo, diferente de los descritos más arriba, se conoce como brillo no metálico, y puede fácilmente deducirse que corresponde a las sustancias transparentes.
Como éstas son tan abundantes, también hay gran variedad de tipos de lustre no metálicos.
¿Qué tipos de brillos no metálicos existen?
- Adamantino: es el más intenso entre los no metálicos, característico de muchas piedras preciosas, toma su nombre precisamente del diamante. Es su característica principal el hecho de generar destellos de luz concentrados en determinados puntos, que a veces se denominan estrellas.
- Resinoso: semejante al del azufre, o la resina comercial, es un brillo algo menos intenso y de color amarillento.
- Vítreo: toma su nombre del vidrio, y es el brillo más común en los minerales. Son ejemplos, el cuarzo y gran cantidad de silicatos.
- Graso: presenta un aspecto aceitoso, como si el mineral tuviera una película oleosa por encima. Suele corresponderse con el tacto untuoso, pero no es imprescindible. Un ejemplo es el talco.
- Nacarado: se asemeja al interior de las ostras, y se lo suele llamar por eso también perlado, lo ostentan algunos yesos y calcitas, entre otros minerales, y lo que es característico es su aspecto algo iridiscente. Normalmente ocurre en minerales que han incluido películas de aire durante su formación.
- Sedoso: toma su nombre de la seda y es típico de minerales de hábito fibroso, como algunos silicatos, la calcedonia.
- Mate o terroso: puede definirse casi como una ausencia de brillo, en el sentido que se le da a este término en el hablar corriente.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post fue tomada por el Pulpo en su visita al Museo de Ciencias Naturales de Los Ángeles, y es una buena muestra de brillo adamantino.
El Volcán Paricutín y su historia. Parte 2.
Este post es la segunda parte del que comencé el lunes pasado, de modo que deberían ir a leerlo antes de adentrarse en el texto de hoy.
Las preguntas que contesté en el post anterior son:
¿Dónde queda el volcán Paricutín?
¿A qué se debe su nombre?
¿Qué dice la Geología respecto al surgimiento de este volcán?
¿Qué tipo de volcán es?
¿Por qué es tan interesante la historia del Paricutín?
Y a partir de aquí comenzamos la segunda parte del post:
¿Cuándo y cómo se registró la primera erupción?
El Paricutín puede considerarse no solamente el más nuevo de los volcanes del mundo, sino también el único que tiene fecha de nacimiento precisa. Esa fecha es 20 de febrero de 1943.
Por otra parte, tuvo un rápido crecimiento ya que once meses más tarde, las lavas solidificadas habáan creado un cono con una altura de 457 m donde originalmente se extendía un llano sembrado de maíz.
Es muy interesante recurrir a las crónicas de la época y recuperar en ellas el relato de Dionisio Pulido, un indio tarascano que fue quien primero reportó el evento en curso, y al dar la alarma, permitió la evacuación, de tal manera que el volcán no se cobró víctimas humanas, pese a que sepultó bajo sus materiales dos pueblos enteros, que ya habían sido evacuados.
En el texto de Branson et al. (1964) se lee la noticia tal como fue consignada en la declaración de Dionisio, originalmente en el dialecto nativo y luego traducida al castellano:
Aquel sábado estaba yo en el campo con mi mujer Pabla y con nuestro hijo Crescencio, de diez años, que cuidaba de nuestros corderillos, mientras yo araba la tierra para sembrar el grano.
De pronto oí cómo resoplaba el suelo delante de mí y vi salir humo de la tierra y creí que el mundo se había incendiado. El suelo tembló durante diez minutos y parecía como si las aguas bajasen corriendo. Más tarde la tierra silbó y vi humo, y recordé que un ingeniero había hablado de que podría formarse un volcán, ya que habíamos estado sufriendo terremotos durante dieciocho días.
Vale la pena resaltar ese signo temprano que permite predecir la posibilidad de erupciones, que es la ocurrencia previa de movimientos telúricos, resultantes de la movilización subterránea de los magmas que buscan salir a la superficie.
En este caso, los síntomas comenzaron casi tres semanas antes.
¿Qué pasó después con ese volcán?
Imaginen por un momento el contexto de ese fenómeno único en la historia: corría el año 1943, cuando se contaba ya con medios suficientes para fotografiar, filmar, medir, registrar, etc., etc. El lugar fue inmediatamente la meca de los estudiosos de México, y por supuesto del vecino país norteamericano y del resto del mundo.
Por eso es que se cuenta con tanta información, tan detallada como para que se hayan llegado a identificar hasta etapas con nombre propio a lo largo de la historia entera de las erupciones.
Se considera que la actividad del volcán duró alrededor de 9 años y algunos días y horas, y que la lava recorrió unos 10 km desde el nuevo cráter.
Los geólogos que estudiaron los eventos a lo largo de esos nueve años, dividieron la actividad volcánica en tres periodos principales: Quitzocho, Sapichu y Taquí Ahuan.
En el primero, la actividad significó la primera construcción del cono, seguido de recurrentes flujos de lava y la expulsión intermitente de bombas y lápilli. En los primeros cuatro meses el crecimiento en altura del cono llegó a 200 m, y a 365 en los cuatro siguientes.
En ese tiempo se evacuó la población de Paricutín (junio de 1943) antes de que llegaran a sepultarla completamente las cenizas, y el poblado de Santa Ana Zirosto fue reubicado también.
El periodo Sapichu fue de muy corta duración, pero con actividad intensa, incluyendo derrames de lava y expulsión de cenizas y bombas de diferentes dimensiones.
El periodo Taquí Ahuan implicó una reactivación del cono principal que alcanzó los 457 m que hoy ostenta, y fue en él que se desalojó San Juan Parangaricutiro que resistió hasta el 10 de mayo de 1944, cuando sus habitantes caminaron 33 km a lo largo de más de 20 días, hasta el lugar del nuevo emplazamiento del que sería Nuevo San Juan Parangaricutiro.
Este periodo se mantuvo con actividad intermitente hasta 1949, cuando se produjeron algunos años de calma, hasta la reactivación de enero de 1952.
La actividad final registrada fue el 4 de marzo de 1952.
Desde entonces sólo existen activas algunas fumarolas, al menos hasta la fecha.
Como un regalito final, les incluyo un video muy interesante que preparó la BBC al cumplirse 70 años del nacimiento del Paricutín, el 20 de febrero de 2012.
Bibliografía.
Branson, C.; Tarr, W.; Keller, W.1964. Elementos de Geología. Ed. Aguilar España. 653 pp.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post fue tomada de Imágenes Google.
El Volcán Paricutín y su historia. Parte 1.

Entre todos los volcanes que existen, probablemente el que tiene la historia más interesante es el Paricutín, de México.
¿Dónde queda el volcán Paricutín?
Se encuentra unos 300 km al oeste de la Ciudad Capital de México, en el estado de Michoacán. En el momento de su nacimiento los poblados más cercanos eran Paricutín (hoy desaparecido), San Juan Parangaricutiro (que fue evacuado y dio posteriormente nacimiento a la ciudad Nuevo San Juan Parangaricutiro), y Angahuan. Todo la zona está enmarcada en la meseta Purépecha, elevada alrededor de 2400 metros sobre el nivel del mar.
El Paricutín es el más nuevo de los volcanes que constituyen lo que geológicamente se conoce como Eje Neovolcánico o Cordillera Neovolcánica, que fue denominada así, precisamente por lo reciente del evento que terminó de conformarla, cuando el Paricutín se sumó a los volcanes preexistentes, hace menos de 100 años.
Esta Cordillera atraviesa México aproximadamente a los 19° de latitud norte, conectando las islas Revillagigedo del océano Pacífico con el Golfo de México, lo que incluye a lo largo de su trazado las cumbres más altas existentes en los estados de: Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, México, Hidalgo, Morelos, Tlaxcala, Puebla y Veracruz. Esto permite considerar al país como eminentemente volcánico.
Vale mencionar algunos de los más conocidos entre los numerosos volcanes que forman parte de este rasgo geográfico: Popocatépetl, Colima, Toluca, Matlalcueye o Malinche, Pico de Orizaba o Citlaltepetl, y por supuesto el propio Paricutín que hoy nos ocupa.
¿A qué se debe su nombre?
El volcán Paricutín- cuyo nombre algunos pronuncian Parícutin- ha sido denominado así por los habitantes locales, los indios tarascanos, quienes hablan el dialecto purépecha. En ese dialecto Parhíkutini significa ‘lugar al otro lado’, no quedando muy claro respecto a qué se refiere ese «otro lado».
Como quiera que sea, es el volcán más joven del mundo, y se considera una de las Maravillas Naturales del mundo.
¿Qué dice la Geología respecto al surgimiento de este volcán?
Como todos los grandes accidentes geográficos que constituyen la superficie terrestre, el Eje Neovolcánico responde a causas profundas que están bastante bien explicadas a través de la Tectónica Global.
En este caso, los eventos tanto sísmicos como volcánicos que son comunes en México, responden a su localización en una zona de contacto entre placas.
En efecto, al oeste el país llega a verse afectado por la Falla de San Andrés, emergente de desplazamientos divergentes entre la placa Pacífica y la Norteamericana; y transformacionales de la placa de Juan de Fuca y otras menores; y al sur por el fenómeno de subducción de la placa de Cocos bajo la Americana. Todos estos fenómenos los iremos viendo en detalle en el blog, pero su sola mención ya nos permite suponer el por qué de tanta agitación en la dinámica endógena.
¿Qué tipo de volcán es?
Es un estrato volcán, es decir que presenta capas sucesivas de distintos materiales expulsados en diferentes episodios.
En cuanto al tipo de erupciones, han sido dominantemente estrombolianas, vale decir de violencia moderada.
Tanto la clasificación de los volcanes como la de las erupciones están explicadas en los posts que les he linkeado arriba.
¿Por qué es tan interesante la historia del Paricutín?
Por muchas razones, la principal de las cuales es que se trata del único volcán cuyo nacimiento ocurrió ante la vista de los pobladores y pudo documentarse hasta con filmaciones.
Además, durante el tiempo de su actividad, fue posible hacer el seguimiento de la forma en que crecía y evolucionaba el cono a través de las sucesivas erupciones, lo que permite contar hoy con perfiles que pueden compararse entre sí, como pueden ver en la figura que acompaña estas líneas.
Hasta aquí llegamos en esta primera parte del post, en la siguiente, que podrán leer el próximo lunes, les contestaré las siguientes preguntas:
¿Cuándo y cómo se registró la primera erupción?
¿Qué pasó después con ese volcán?
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
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Breves nociones sobre los satélites naturales del Sistema Solar.

Bajo la etiqueta Cosmos del blog, hemos venido conversando sobre los elementos que componen el Sistema Solar, y hoy es el momento de referirnos a los Satélites.
¿Qué son los satélites naturales?
Son los cuerpos celestes que se mueven alrededor de los planetas, según órbitas elípticas poco excénón propia de energía- rasgo que los distingue de la única estrella del Sistema, el Sol, sino que aparecen iluminados por reflejar la luz solar.
Siendo la Luna el satélite de la Tierra, ese nombre (escrito con minúscula) se aplica también como denominación genérica para todos los restantes.
¿Cuántos son los satélites naturales del Sistema Solar?
El número de los satélites está en continua revisión, dado que las naves espaciales, y los nuevos instrumentos de mayor precisión, han podido últimamente fotografiar pequeños cuerpos que en el siglo pasado eran desconocidos.
El listado de los satélites oficialmente reconocidos hasta ahora, es el que sigue (para cada planeta) y vale la pena mencionar que casi todos han sido denominados con nombres extraídos de la mitología, aunque Urano es una excepción destacable, ya que sus lunas se han bautizado con los nombres de personajes de Shakespeare.
Ni Mercurio ni Venus tienen satélites.
La Tierra tiene 1 : Luna o Selene.
Marte tiene 2 : Phobos y Deimos.
Júpiter tiene 67, con bonitos nombres que pueden ponerle a sus hijos si quieren ser odiados por ellos por el resto de la vida; o a sus mascotas, que son menos rencorosas.
Esos nombres son: Adrastea, Aitné, Amaltea, Ananké, Aedea, Arce, Autónoe, Caldona, Calé, Cálice, Calóroe, Calisto, Carmé, Carpo, Cilene, Elara, Erínome, Euante, Eukélade, Euporia, Eurídome, Europa, Ganímedes, Harpáice, Hegómone, Heliké, Hermipé, Himalia, Ío, Isonoé, Kallichore, Kore, Leda, Lisitea, Megaclite, Metis, Mnemea, Ortosia, Pasífae, Pasítea, Praxídice, Sinope, Spondé, Táigete, Tebe, Temisto, Telxínoe, Tione, Yocasta. Tiene además 14 sin nombre, a los que se alude con números romanos consecutivos.
Saturno tiene 62: Egeón, Aegir, Albiorix, Anthe, Atlas, Bebhionn, Bergelmir, Bestla, Calipso, Dafne, Dione, Encélado, Epimeteo, Erriapo, Farbauti, Febe, Fenrir, Fornjot, Greip, Hati, Helena, Hiperión, Hyrokkin, Ijiraq, Jano, Jápeto, Jarnsaxa, Kari, Kiviuq, Loge, Metone, Mimas, Mundilfari, Narvi, Paaliaq, Palene, Pan, Pandora, Pollux, Prometeo, Rea, Siarnaq, Skadi, Skoll, Surtur, Suttungr, Tarqeq, Tarvos, Telesto, Tetis, Thrymr, Titán, Ymir. Tiene otros 9 designados numéricamente y 3 en espera de confirmación.
Urano tiene 27: Ariel, Belinda, Bianca, Calibán, Cordelia, Crósida, Cupido, Desdémona, Francisco, Ferdinando, Julieta, Mab, Margarita, Miranda, Oberón, Ofelia, Perdita, Porcia, Próspero, Puck, Rosalinda, Setebos, Sicorax, Stefano, Titania, Trínculo y Umbriel.
Neptuno tiene 14: Despina, Galatea, Halimede, Laomedeia, Larisa, Náyade, Nereida, Neso, Proteo, Psámate, Sao, S/2004 N 1, Talasa y Tritón.
Plutón tiene 5: Caronte, Hidra, Nix, Cerbero y Estigia.
¿Qué puede decirse de la Luna?
Nuestro satélite natural, la Luna, dista 38.440 km de la Tierra. Su diámetro es poco mayor que la cuarta parte del diámetro terrestre, y tarda 27 días y 7 hs. en dar la vuelta a la Tierra, mientras que invierte 28 días en un giro sobre sí misma; debido a ello, siempre se observa una sola «cara» lunar desde la Tierra. Esta característica es lo bastante interesante como para que yo ya haya subido un post detallándola.
La velocidad media de traslación de la Luna alrededor de la Tierra es de 9 km/s.
Es un cuerpo prácticamente carente de atmósfera, posee un débil campo magnético (unas mil veces menor que el de la Tierra), y un campo gravitacional de escasa intensidad.
Por otra parte, carece de núcleo metálico, lo que la priva en gran medida de una actividad endógena de importancia.
Según numerosos científicos, se habría desprendido como un todo desde la corteza terrestre, y este arranque superficial sería la causa de la carencia del mencionado núcleo.
¿Cuál es la importancia de la Luna a nivel geológico?
Ejerce influencia sobre fenómenos terrestres; siendo el mejor comprobado y tal vez el más espectacular, el de la producción de mareas, no sólo de la esfera hidrográfica, sino también del material sólido de la corteza.
Debo aclararles que siendo la Luna un cuerpo tan próximo y de tanta influencia, lo que de ella puede decirse no se ha agotado en este post, sino que volveremos sobre ella y sus fenómenos asociados, más de una vez en el blog.
Y también, en algún momento serán tema algunos satélites de otros planetas.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de este sitio, y corresponde al Dr en Ciencias y astronauta Buzz Aldrin, caminando en la Luna.