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¿Qué es la Geomorfología?

Imagenparageomorfo1Aunque ustedes ni siquiera lo hayan advertido, ya hemos venido haciendo algunas interpretaciones geomorfológicas en este blog, de modo que ha llegado la hora de presentar formalmente la Geomorfología.

De esta forma ya no echaremos mano tan subrepticiamente de ella, sino que lo haremos con plena conciencia y en un marco más formal.

Así pues, pongamos manos a la obra, porque por detrás de éste vendrán posts en que aplicaremos la Geomorfología a full.

¿Cuál es el origen de la palabra Geomorfología?

La palabra Geomorfología procede del griego, idioma desde el cual se acuñaron los tres términos geos= Tierra, morfé = forma, y logos =estudio o conocimiento.

Esta etimología puede inducir a un cierto grado de error, ya que «la forma de la Tierra» podría entenderse como la del planeta, lo cual no es el caso, ya que la geomorfología se ocupa esencialmente de las formas superficiales de ese cuerpo.

Volveremos sobre este punto en otra de las preguntas planteadas.

¿Qué es la Geomorfología?

Es una parte de la Geología que estudia la configuración de la superficie terrestre, e investiga su origen y posterior desarrollo. Cuando pretendemos dar una definición más completa y correcta, es preferible reemplazar la expresión «superficie terrestre» por «corteza superficial terrestre».

Esta aclaración es muy importante, porque la corteza terrestre está en muchos lugares sumergida, y no deja por ello de ser analizada por la Geomorfología.

Vale decir que esta disciplina no se refiere solamente a los relieves continentales sino también a los oceánicos, y en algunos puntos comparte sus objetos de estudio con otras ramas de la Geología, como la Oceanografía.

Por otra parte, insistamos en que la Geomorfología no se limita solamente a describir las formas sino que interpreta su génesis y hasta pretende predecir su comportamiento futuro. Esto es de gran valor en la Evaluación de Impacto Ambiental. Es igualmente importante para toda planificación de obras y ordenamiento territorial.

¿Cómo se impuso el término Geomorfología?

La palabra Geomorfología vino a reemplazar el término anteriormente utilizado, Fisiografía, que hasta entonces se entendía como la descripción de la naturaleza a partir del estudio del relieve, la hidrósfera, la atmósfera y la biosfera. Un poco lo que hoy se llama «ambiente físico».

Como la palabra lo indica, la fisiografía es esencialmente descriptiva, mientras que la Geomorfología es más dinámica, ya que acompaña toda la evolución del paisaje, inmerso en el complejo sistema del que él mismo es una parte constituyente.

¿Cuáles son los principales objetos de estudio de la Geomorfología?

En general puede considerarse que la Geomorfología es básicamente esa parte de la Geología que se ocupa de la dinámica exógena, aunque no desatiende todas las influencias y vinculaciones que proceden de la dinámica interna.

Si van ustedes a ver las partes constitutivas de la Geología, podrían concentrar los objetos de estudio de la Geomorfología en esos procesos que aparecen dentro de la Geología dinámica, y dentro de ella, en el recorte correspondiente al ciclo exógeno.

Cada uno de esos procesos, a su vez, ocurre dominantemente en ámbitos diferentes, y la Geomorfología se ocupa de ellos y de sus correspondientes entornos, en un abordaje sistémico.

Se trata, esencialmente de procesos constructivos y destructivos, que se van sucediendo, complementando, compensando y modificando entre sí, a través de equilibrios dinámicos que afectan al relieve.

Son componentes del sistema geomórfico, elementos como la climatología, la hidrografía, la pedología, la litología, la biología, etc.

¿Qué subdivisiones admite?

La Geomorfología dinámica investiga las leyes físicas que rigen el curso de los procesos involucrados en la movilización y modificación de los materiales que forman el paisaje.

La Geomorfología climática enfatiza la influencia del clima en el desarrollo del relieve, y permite discernir- según cómo el paisaje evoluciona en cada contexto- lo que se denomina «dominios morfoclimáticos», de los que ya vendrán diversos posts.

Cuando se da un papel central al análisis de las estructuras geológicas preexistentes (rocas y su modo de yacencia y deformación) en el desarrollo del relieve, se está en el campo de la Geomorfología estructural.

En otros casos, se acentúa el agente dominante en la generación del paisaje, con lo cual surgen: la Geomorfología fluvial, la Geomorfología eólica, o la Geomorfología glacial.

Cuando el entorno de acción de los agentes es un elemento determinante de los resultados visibles en el relieve, puede hablarse de Geomorfología de laderas, Geomorfología litoral, o Geomorfología submarina, entre otras.

¿Cuáles son sus métodos de estudio?

Son básicamente los mismos de la Geología, de los que hemos hablado ya, pero además, hay muchos casos, en los que debido a que se trata de fenómenos que están ocurriendo ante nuestros propios ojos, se incorporan métodos y técnicas cuantitativas muy precisas, que no siempre son aplicables en otros campos de la Geología, y sobre algunos de los cuales iremos avanzando en posts futuros.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La foto que ilustra el post llegó en un mail e ignoro a quién pertenece. Si alguien puede acreditar su autoría, po favor hágamelo saber, para incluir los correspondientes créditos.

Diez preguntas frecuentes sobre inundaciones y anegamientos.

aguamansaHace algunos días, terribles inundaciones en las Sierras Chicas generaron gran inquietud en la población toda, y por entonces tomé nota de la necesidad de crear un post para dar respuesta a las muchas preguntas que la gente se hace al respecto. Aquí está ese post, a disposición de todos.

1- ¿Se pueden evitar las inundaciones? Tanto como evitarlas, es un poco demasiado pedir, ya que en la dinámica de los cauces fluviales, los periodos de crecida son parte de un ciclo natural, que resulta básicamente de los cambios en la cantidad de agua precipitada, según se suceden los intervalos secos y los húmedos. Lo que sí se puede hacer es minimizar sus consecuencias sobre los bienes y vidas, humanas y de animales domésticos.

2- ¿Cuánta responsabilidad le cabe al hombre? Por la respuesta anterior, ya se habrán dado cuenta de que, sobre la inundación, sólo se puede atribuir responsabilidad al hombre cuando «trabaja en su magnificación», pero no es el generador directo del fenómeno natural. Sí tiene una ENORME responsabilidad en algunas de las consecuencias que resultan de las inundaciones.

3- ¿Pueden ocurrir lejos de los ríos? Aquí hay un problema de nomenclatura. En un post anterior expliqué las diferencias entre inundación y anegamiento. La inundación, en sentido estricto se relaciona con el desborde de cauces existentes. Cuando no hay tal desborde, sino un estancamiento de aguas precipitadas que no encuentran una salida, con lo cual suben de nivel, se trata de un anegamiento. Esta última situación puede ocurrir casi en cualquier lugar y a cualquier distancia de los cauces, si los restantes factores como falta de pendiente, impermeabilización de las superficies de infiltración (por simple sobresaturación, o por otras causas muy diversas), ascenso de las napas subterráneas, etc., etc., impiden o retrasan el drenaje del territorio afectado.

4- ¿Por qué generalmente en nuestra zona los mayores eventos ocurren en febrero? Por la sencilla razón de que la temporada de lluvias suele comenzar entre los meses de septiembre y noviembre, de modo que al llegar febrero, ya el suelo está tan sobresaturado que su capacidad de infiltración y retención de agua es casi nula, de manera que casi todo lo que precipita se suma al escurrimiento. Ya en marzo, las lluvias disminuyen, y por eso el riesgo es máximo en febrero.

5- ¿El cultivo de soja y la minería tienen algo que ver? En general ambas actividades han sido seleccionadas como chivos expiatorios de cuanto desastre natural ocurre en el mundo, sin demasiado fundamento. Hay situaciones en que el avance del desmonte tiene que ver con alguna de ambas actividades, y en otros casos, no guarda relación alguna con ellas, y responde más bien a urbanizaciones, loteos, e incendios, muchos de los cuales son intencionales. Debo decir que ni la soja ni la minería son por sí mismas causantes de deterioro intenso, pero ambas pueden serlo (como todas las restantes actividades humanas) cuando no se cumple con ciertas regulaciones, o se interviene a tontas y a locas. Importante es señalar que como ambas actividades son altamente rentables, pero también costosas e implican  inversiones de riesgo, normalmente se ejercen con bastante cautela. Casi ningún productor sojero (cuando es dueño de la tierra que cultiva, y depende de ella para su sustento) se pondrá a sí mismo en jaque; muy por el contrario es el primer interesado en aplicar estrategias conservacionistas, como la rotación de cultivos, la construcción de embalses de contención, canales empastados, y uso racional tanto de la labranza como de los agroquímicos. Por cierto, lo que se requiere es que haya políticas de fomento a esos manejos inteligentes de la producción. Lo mismo cabe para las explotaciones mineras.

6- ¿Qué estrategias se pueden recomendar para evitar los efectos catastróficos de las tormentas intensas? Un cambio en la política, que priorice una planificación territorial con base científica, que tome en cuenta la evaluación del riesgo por un lado, y la de impacto ambiental por el otro. Un monitoreo permanente de todas las obras e intervenciones sobre el paisaje (ya sea por loteos, urbanizaciones, construcción de puentes, canales, caminos, o lo que fuere), puesto que una vez instalada cualquier obra, el paisaje sigue siendo dinámico y evoluciona de manera continuada.

7- ¿Qué papel le cabe a los incendios? Sobre ello ya he realizado un post en el que alertaba, muchos meses antes de que tuvieran lugar las inundaciones de 2014 y 2015, que cabía esperar esos acontecimientos. Les recomiendo ir a leerlo, siguiendo el link que les puse más arriba.

8- ¿Por qué los cauces abandonados son retomados por los ríos? Por lo extenso y complejo del tema, será tratado detalladamente en un post más específico sobre él. Pero baste para este momento saber que tiene que ver, en las zonas de escasa pendiente, con la dinámica natural de los meandros, que tarde o temprano se rectifican en unos casos y reactivan en otros. En áreas con más pendiente, se refuncionalizan cauces antiguos, por precipitaciones excepcionales que sencillamente superan los límites habituales del canal, para ocupar todos los espacios de la llanura de inundación construida en muchos años de dinámicas cambiantes.

9- ¿Se puede optimizar el sistema de alertas meteorológicas tempranas? Si bien no soy experta en meteorología, puedo señalar que las imágenes satelitales por sí solas son insuficientes para prever la intensidad de las precipitaciones que se avecinan. Solamente el uso de modelos puede aproximarse a esas estimaciones, siempre que los datos que se ingresan en ellos sean confiables, completos y actualizados. Allí, hay un punto débil, ya que los registros no cumplen con todas esas estipulaciones en zonas alejadas de las principales cuencas hídricas. Por otra parte, los modelos deben estar calibrados para cada zona en particular. La importación sin modificación alguna, de modelos generados en otros sitios, con dinámicas diferentes, o regímenes pluviométricos distintos, es casi una pérdida de tiempo.

10- ¿Qué pasa con las alertas por inundaciones? En teoría existe un sistema de alertas para las cuencas principales en nuestra provincia. El problema es en cuencas menores o en cursos esporádicos, donde no hay un seguimiento tan estrecho como sería de desear, al menos en las estaciones lluviosas, y en los sitios de mayor vulnerabilidad.

Una preguntita como yapa:

¿Por qué en esta ocasión ha habido inundaciones en lugares tan alejados entre sí como las Sierras Chicas, y localidades aledañas a la Mar Chiquita, entre otras?

Hay dos razones fundamentales: por un lado, la obvia es que las lluvias en esta oportunidad han sido muy generalizadas, afectando a toda la parte este de la provincia.

La porción oeste ha resultado más aliviada porque las Sierras actúan como una barrera, dejando la parte occidental en lo que se conoce como «pluvisombra», es decir que la humedad procedente del Atlántico se descarga principalmente en la vertiente oriental.

La otra razón, que muchos parecen ignorar, es que algunas de las principales cuencas hídricas de la provincia, son endorreicas, o arreicas, vale decir que se descargan en un espejo interior, o se insumen en el propio territorio, respectivamente.

Así es que gran parte de los cursos de arroyos y ríos que nacen en las Sierras Pampeanas, son afluentes de dos de los mayores ríos, el Suquía (o Primero) y el Xanaes (o Segundo), que desaguan finalmente en la Mar Chiquita.

En otras palabras, un tratamiento coherente del problema no se agota en cada localidad inundada, sino que debe resolverse con intervenciones y manejos que incluyan toda la cuenca.

¿Qué más se puede agregar?

En primer lugar, que la población tiene también responsabilidades que asumir, ya que muchos de sus acciones imprudentes se suman a la peligrosa ecuación natural. Tirar basura y escombros en zanjas, cárcavas y paleocauces que a veces alivian la sobrecarga hídrica, es una práctica común que debe erradicarse.

Otro tanto vale para las alcantarillas y desagües urbanos que muchas veces dejan de ser funcionales por la acumulación de residuos en ellos.

Las descargas desaprensivas de piletas de natación a través de los sistemas de drenaje de las calles, suman al caudal que es vital conducir fuera de las zonas anegables.

No menos importante es recordar que corresponde a las autoridades específicas realizar los estudios del caso para monitorear el estado de las capas freáticas, que muchas veces ascienden, por su excesiva recarga, afectando zonas muy alejadas de las que sufrieron las precipitaciones intensas, y amenazando los cimientos de las construcciones, además de anegar las edificaciones mismas.

Por último, como no puedo ignorar otra de mis pasiones- el amor a los animales- les recuerdo que en zonas susceptibles de sufrir inundaciones o anegamientos, los perros y otros animales domésticos NUNCA deben quedar atados o enjaulados si los dueños se ausentan de la casa (para mi gusto nunca deberían estar atados, en realidad) porque eso los condenaría a una muerte segura si el nivel del agua supera el escaso grado de libertad que la cadena o la jaula les permite.

Ante la emisión de la alerta correspondiente, niños, ancianos, enfermos y mascotas deben ser trasladados a lugares seguros de inmediato, más allá de la decisión de los adultos sanos, que a veces prefieren quedarse a resguardar sus bienes, aunque eso signifique la posibilidad de perder algo mucho más valioso, como la propia vida.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de Radio Jesús María y Más Radio y corresponde al barrio Quintas de Santa Elena en Jesús María.

El desastre de las Sierras Chicas de Córdoba. Explicación geológica.

Hoy debo interrumpir la secuencia de posts programados, porque otra vez irrumpe la naturaleza con toda su fuerza para cambiar nuestros planes.

Vemos con tristeza que muchos de nuestros hermanos cordobeses se han visto afectados por un fenómeno meteorológico de gran magnitud, que además se ha cobrado al menos 5 vidas humanas.

¿Qué es lo que ha sucedido, cuándo y dónde?

Ayer domingo, se registraron precipitaciones intensas desde las primeras horas de la madrugada en la provincia de Córdoba, que provocaron desbordes de ríos, inundaciones, y localmente alguna corriente de lodo, principalmente en la zona de Sierras Chicas y Punilla.

La capital se vio también afectada, resultando de ello cortes de luz, cientos de vecinos evacuados y cierre al tránsito en las vías rápidas de la costanera.

La peor de las consecuencias fue la muerte de al menos 5 personas, la desaparición de otras tantas, y el desplazamiento de casi mil personas cuyas viviendas están en riesgo estructural o se encuentran bajo el agua.

Además de Punilla y Sierras Chicas, también se vio afectada la localidad de Jesús María, donde se encuentran cerrados los puentes de la zona urbana y la ruta provincial E-66, que la une con Ascochinga.

Villa Allende y Mendiolaza, que ya se consideran parte del Gran Córdoba, también resultaron inundadas, pero la peor parte, probablemente, le tocó a Río Ceballos.

El temporal se hizo sentir, en suma, a lo largo de unos 70 km en el sentido norte sur y aproximadamente 30 transversalmente, lo cual redondea unos 2.100 km2, o 210.000 ha.
Córdoba no registraba un hecho tan impactante desde la tragedia de San Carlos Minas.

¿Qué explicaciones caben?

En tan amplia variedad de situaciones particulares (área urbana, zona de piedemonte, valles y localidades serranas) no cabe una explicación única, salvo la mención del propio disparador que fue la precipitación misma.

Por ese motivo, y para que quepan en este post la mayor cantidad de variables posibles, me voy a limitar a mencionar los factores generales en juego. En cada situación específica, esos factores se habrán combinado de maneras diferentes, interviniendo a veces unos u otros, y con distinto grado de importancia en cada caso.

Por eso es importante que recuerden lo que ya les he explicado en otro post, relativo a la ley de la convergencia de causas.

Hecha esta salvedad, veamos las causas que confluyen, de diversas maneras en esta situación general:

  • La precipitación intensa, que alcanzó, en algunos puntos a sumar 300 mm en 15 horas. Esto es parte de un ciclo natural, que se relaciona con el fenómeno de «El Niño», que ya les he explicado en otro momento. Les recomiendo seguir los links para entender todo mejor.
  • Las pendientes topográficas, que son elevadas en algunos de los lugares afectados, y que favorecieron el escurrimiento por sobre los otros destinos posibles (infiltración y evapotranspiración) para el agua precipitada. En algunos sitios, los volúmenes que se desplazaban ladera abajo, aumentaron el caudal de los ríos, ya fuera de cauce.
  • El emplazamiento de algunas construcciones en zonas de alto riesgo, y que deberían dejarse libradas a la dinámica natural de la cuenca. Ése fue el caso de la Plaza de Río Ceballos que ocupaba un paleocauce, y que fue arrasada.
  • Las consecuencias de los incendios forestales de los últimos años, tema que traté  (y  sobre cuyas repercusiones posibles alerté) en septiembre de 2013.
  • Falta de alerta meteorológica. Si bien se pronosticaban lluvias, no hubo ningún indicio relativo a la intensidad que podían llegar a alcanzar. Sólo dentro de unos pocos días se inaugurará el radar meteorológico Doppler que puede ser de gran utilidad en situaciones como ésta. Lamentablemente, el fenómeno se produjo antes que la inauguración del sistema.
  • Momento en que ocurrió el fenómeno, en medio de un fin de semana largo, que encontró las zonas serranas llenas de turistas, lo que complicó la evacuación, y ahora complica su asistencia, y el retorno a sus hogares, por las rutas cortadas.
  • La notable insuficiencia de mantenimiento en los diques. Cualquiera debería saber que los diques, lagos y lagunas son formas geológicamente efímeras, porque, salvo que se reactiven tectónicamente, o se los someta a dragados periódicos, tienden a colmatarse por la sedimentación en el fondo. Esto significa que se requiere menores volúmenes de agua para desbordarse, o para requerir la apertura de válvulas que generan las crecientes en los ríos aguas abajo.

¿Qué puede esperarse ahora?

No quiero ser alarmista, pero pueden esperarse deslizamientos, derrumbes y desplomes en zonas de topografía abrupta, por la sobrecarga que en los materiales provoca la sobresaturación.

Por otra parte, es importante el control de los pilotes de los puentes que pueden ser socavados por el ímpetu de la correntada.

Desde aquí hago mi modesto llamado a los funcionarios responsables de la seguridad.

Una recomendación extra, sería evitar el tránsito en las zonas en que las rutas están o estuvieron inundadas, hasta tanto se constate cuál es el estado de las mismas, que pueden haber padecido sofusión, y podrían hundirse repentinamente.

A los responsables y trabajadores de medios de comunicación los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.

¿Es lo mismo loess que limo?

alto Fierro y Ruta 36 015Supongo que mis lectores son lo bastante listos como para darse cuenta de que si me tomo el trabajo de aclararlo es porque existen diferencias que es necesario considerar.

¿Por qué a veces los propios profesionales confunden entre sí los términos loess y limo?

Porque ambos materiales tienen rasgos físicos medianamemente coincidentes, aun cuando las exigencias genéticas para definir el loess no son aplicables al limo.

¿Qué es el limo?

El término limo se refiere a un concepto granulométrico, exclusivamente. Es decir que se trata de un material sedimentario detrítico no consolidado cuyo tamaño es mayor que el de la partícula de arcilla, pero menor que el de la arena muy fina.

Es verdad que una definición mejor implica necesariamente un rango de tamaño, no obstante, debo decirles que hay un cierto grado de variabilidad en la definición de los límites, según qué clasificación se aplique.

En la figura 1, les muestro un par de esas clasificaciones, que sirven como ejemplo de lo que les digo. Vale, no obstante asumir que el tamaño del limo comprende un intervalo entre 0,05 y 0,002 milímetros, aun cuando algunos autores estrechen ese rango, como puede verse en la derecha de la tabla.

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Figura 1

Por tratarse de una definición exclusivamente granulométrica, toda partícula individual que exceda los tamaños definidos, deja de llamarse limo.

Ahora bien, en un conjunto de partículas, habrá siempre mezcla, con porcentajes más o menos abundantes de granos de arenas y de arcillas. En ese caso, el término limo sigue usándose para el sedimento que las reúne, si el tamaño dominante queda dentro del intervalo que lo define.

En cuanto a la composición mineral del limo, así como la del loess, es variable, e incluye todo material que haya sobrevivido a los procesos meteorizantes y erosivos que le hayan dado origen antes y durante el transporte previo a la depositación final.

¿Qué es el loess?

El loess es parte de mi tema de investigación, razón por la cual tengo muuuuuchos posts para ir subiendo sobre sus diversos aspectos, pero hoy voy a limitarme a darles una definición y a distinguirlo conceptualmente del limo.

Si bien el término loess data de 1823, cuando fue empleado por Von Leonhard para referirse a depósitos limosos y friables yacentes a lo largo del valle del Rhin, debieron pasar más de cien años hasta que se contara con una definición medianamente universal. Y digo medianamente, porque todavía hoy hay bastantes discusiones al respecto.

Probablemente la más aceptada y sintética de las definiciones es la de Pye (1995), para quien el loess es «un sedimento clástico terrestre, compuesto predominantemente de partículas tamaño limo y formado esencialmente por la acumulación de polvo aportado por el viento». Agrega como requisito que la acumulación debe ser subaérea.

Como ustedes pueden ver, aquí salta a la vista la diferencia entre el loess y el limo, ya que a éste último sólo se le exige un rango de tamaño, mientras que al loess se le exige también una historia particular, en la que el viento es el agente primordial de transporte, y el depósito inicial no puede ocurrir en cauces ocupados por el agua.

Así pues, un sedimento con granulometría del tamaño del limo, pero que ha sido transportado por un río NO es un loess, aunque hay algunas complicaciones, que veremos en seguida.

¿Qué otras características distinguen al loess?

Entre los autores considerados referentes de la temática, debe mencionarse a Pecsi (1990) quien define al loess «típico» como un depósito suelto, no estratificado, poroso y permeable, predominantemente formado por limo grueso que resulta estable en paredes verticales, y es fácilmente erodible por el agua.

Puede presentarse ligeramente estructurado y suele ser de color amarillo pálido, con cuarzo como principal mineral constituyente (40- 80%), contenido subordinado de feldespatos y cantidades variables de minerales de arcillas (5- 20%) y carbonatos (1- 20%).

¿Existe un solo tipo de loess?

El mismo Pye en 1987, en reconocimiento a la gran variabilidad granulométrica de los materiales que se estaban agrupando bajo la denominación de loess, propuso una clasificación (si se quiere, arbitraria), según la cual, aquellos loess que contienen más del 20% de arenas deberían llamarse loess arenosos, mientras que aquéllos que contienen más del 20% de arcillas deberían llamarse loess arcillosos.

Luego de esa primera clasificación se propusieron muchas más, inclusive algunas que atendiendo a la historia posterior a la primera depositación generaron una serie de códigos tales como: loess secundario, loess degradado, loess redepositado y loess retrabajado.

¿Por qué es tan importante el estudio del loess?

Porque es un material parental habitual de los suelos más productivos del mundo, entre los que se cuentan los de la pampa argentina y las praderas estadounidenses.

Además, son excelentes indicadores de cambios climáticos y existen numerosas técnicas que permiten «interrogarlos» acerca de las variaciones en las condiciones ambientales y climáticas. Pero de eso ya vendrán numerosos posts, además de los que ya están apareciendo en la categoría «Lecturas para colegas y especialistas».

Bibliografía consultada.

ARGÜELLO, G. L.; DOHRMANN, R.; MANSILLA, L. 2012 Loess of Córdoba (Argentine) Central Plain, Present State Of Knowledge And New Results Of Research. Chapter one of Argentina: Educational, Geographical and Cultural Issues. Editores Rossi y Miranda. ISBN 162081319X, 9781620813195 Nova Science Pub Incorporated. New York. pp 1-49.

PECSI, M. 1990. Lössverbraitung, Lössenentstehung, Lösschronologie. En Lietdke, H.(Hrsg) Eiszeitforschung: 270-284; Darmstadt (wiss. Buchges.) Citado en SGIBNEV, V. (1999).
PYE, K. 1987. Aeolian Dust and Dust deposits. Academic Press, London, 334 pp. Citado en PYE (1995).
PYE, K. 1995. The nature, origin and accumulation of loess Quaternary Science Review, Vol 14: 663-667.
SGIBNEV, V. 1999. Lös und lösähnliche Sedimente am Mittel und Niederrhein: Probleme der genetischen Definition und ihrer paläogeographischen Zugehörigkeit. (101-119). En Terrestrische Quartärgeologie. Logabook. Köln. Alemania.
VON LEONHARD, K. C. 1823-4. Charakteristik der Felsarten. Engelman, Heidelberg, 3. vols. Citado en Pye (1995).

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

Predicción de sismos.Parte 2.

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Nuevamente estamos ante un post que he dividido en dos partes, por su extensión, y ésta es la segunda. Obviamente, les conviene ir a leer el post del lunes pasado, donde ya he tratado los siguientes temas:

¿Es posible predecir sismos?

¿Cómo puede saberse si una predicción es seria?

¿Cuánto de exacta es una predicción realizada desde un laboratorio sísmico debidamente autorizado?

¿Cuáles son las metodologías que se utilizan para la predicción de sismos?

Hoy continuaremos desde allí, charlando un poquito sobre cada uno de esos métodos que mencioné en la primera parte de este post.

¿Cómo se realizan los seguimientos estadísticos?

Desde hace más de 50 años existen redes mundiales de sismógrafos que permanentemente reportan cada uno de los eventos sísmicos que se producen, aun cuando sean tan ligeros que no se perciben sin aparatos extremadamente sensibles. Esos registros, además, se hacen cada día más exactos, los detectores más reactivos y las comunicaciones más inmediatas. Por todo eso, se han podido establecer numerosos análisis estadísticos, y a partir de ellos, ha llegado a elaborarse una fórmula totalmente empírica que se expresa como sigue:

log N= 9,83- 1,22 M.

donde N indica el número de sismos que se espera por año calendario y M señala la magnitud de los mismos.

Vale decir que para cada magnitud, hay un número resultante diferente, y si analizan la fórmula, comprenderán de manera inmediata que (debido al signo menos que indica una resta) cuanto más crece la magnitud, menor es la cantidad de sismos que ocurren anualmente.

Hay valores incluso en los que el resultado es muy inferior a cero, precisamente porque los sismos de mayor magnitud no ocurren sino cada muchos años.

La forma en que esto se aplica es también muy pragmática, y solamente señala un margen de alerta, según que se haya o no satisfecho el número de sismos de una determinada magnitud para un intervalo dado.

A este punto, entre otras cosas, se debe que todavía se esté esperando un gran terremoto en la falla de San Andrés. Y de allí, también que cada sismo que ocurre, resta expectativas de otros de igual magnitud.

¿Qué aportan los análisis químicos?

Cuando se producen deformaciones de las rocas, su porosidad y permeabilidad se ve afectada, modificándose por ende la liberación de gases, como el radón, que acelera o disminuye su tasa normal de emisión cuando los poros de las rocas son alterados, muchas veces por movimientos que ya son precursores de terremotos.

Para eso, el aire y el agua en áreas particularmente susceptibles están sometidos a análisis químicos continuados.

¿Qué información se saca de las mediciones de desplazamientos, inclinaciones y otros cambios en el terreno?

Salvo en los sismos acontecidos por derrumbes, impactos o hundimientos, que por otro lado, suelen ser los de menor magnitud y más localizados, normalmente los terremotos son una liberación repentina de energía, pero en zonas que están sometidas a esfuerzos que van previamente alterando la configuración profunda de los terrenos afectados.

No obstante, es precisamente el silencio sísmico (tiempo sin movimientos detectables ni agitaciones telúricas) el que más alarma causa, porque una inmovilización prolongada de los terrenos indica que las placas han quedado «trabadas» y acumulan tensiones que se pueden liberar de manera catastrófica.

Es decir que si se hace un excelente monitoreo, de gran precisión, los momentos de inmovilización, son precisamente los que llaman la atención en la predicción de sismos.

Por supuesto, esto requiere de instrumental de altísima precisión, que sea capaz de detectar movimientos micrométricos.

Ejemplos de los aparatos que se usan desde hace más de 50 años son el láser con el que ilustré el post anterior, y el Tubo de Benioff que encabeza este texto.

Ese tubo se basa en el principio de piezoelectricidad (piezo= presión) que es una de las propiedades del cuarzo y que les explico en detalle en otro post. Por el momento me limito a decirles que el cuarzo, cuando recibe un impacto, por pequeño que sea a lo largo de determinados ejes, genera descargas eléctricas.

El tubo de deformación, de entre 15 y 30 m de longitud se coloca en el terreno, fijado a la roca cuya deformación se está estudiando (por supuesto está enterrado a cierta profundidad en túneles protegidos). El otro extremo está libre, pero a una distancia conocida de otro cuerpo de cuarzo, de modo que al producirse contactos por deformaciones de distancias, se generan impulsos eléctricos que se pueden registrar permanentemente.

La limitación de distancias a medir en este caso es por la fragilidad de los tubos, que se doblan y fracturan si pasan de unas pocas decenas de metros, pero la precisión que se alcanza es del orden de 1/1.000.000.000. Esto implica que si se está midiendo una distancia de un metro, por ejemplo, un desplazamiento de una mil millonésima parte del metro es apreciada.

En el láser se pueden usar distancias mayores y precisiones de hasta 1/ 10 15.

Otro cambio importante que se mide en predicciones sísmicas es el de la velocidad de las ondas que atraviesan los materiales del lugar. De hecho uno de los más antiguos éxitos en esta disciplina fue la predicción de un sismo de magnitud 2,6 que se produjo el 3 de agosto de 1973 en la costa del lago Blue Mountain en el Estado de Nueva York. Dicho sismo se esperaba en esa semana y en ese lugar, por las desviaciones registradas en las características de las ondas inducidas en el terreno. Esto es así porque esas propiedades dependen entre otras cosas de la compactación, densidad, etc., todas modificadas durante las deformaciones importantes.

¿Por qué se monitorean los cambios del nivel del mar?

Los cambios en las inclinaciones ocurren también en los terrenos afectados por esfuerzos tensionales o compresionales, y cuando ellos tienen lugar en los fondos costeros, afectan al nivel del mar. Por eso, sus cambios son indicadores de gran interés, y están siendo muy profundamente estudiados en lugares como Japón, por su alta sismicidad y su emplazamiento mayormente insular.

¿Para qué sirve el seguimiento de cualquier cambio en las propiedades eléctricas de las rocas?

Ya mencionamos la piezoelectricidad resultante de la presión en determinados materiales. De allí que si las corrientes telúricas (producidas por el campo eléctrico normal y espontáneo de las rocas) se ven modificadas, cabe pensar que hay deformaciones en curso.

¿En qué consiste el monitoreo de las propiedades magnéticas de las rocas?

Es un fenómeno semejante al piezoeléctrico, que se llama piezomagnetismo, que ocurre por sí mismo en parte, y en parte por inducción de las corrientes telúricas. (Recordemos que toda corriente eléctrica genera un campo magnético)

¿Cómo se aplica la observación de la conducta de la fauna?

Existen numerosos centros en los que se observa la conducta animal, por ejemplo monitoreando la profundidad en la que nadan determinadas especies, que tienden a ascender cuando los fondos marinos están perturbados por los primeros movimientos precursores de tsunamis.

Más allá de la observación continuada y formal, todas las personas que habitan zonas símicas rurales, donde tienen animales domésticos en sus hogares, saben que las conductas inusuales son señales de alarma cuya observación puede hacer toda la diferencia entre la vida y la muerte.

Casi todo lo que les he comentado aquí es todavía muy experimental, pero ya hay situaciones en que se advierte a la población acerca de algunos de sus riesgos. Lamentablemente, tomar la decisión de emitir tales alarmas, sin campañas previas que impliquen un entrenamiento- como el que se aplica en las escuelas de Japón, por citar un caso- carece de todo sentido, porque sólo genera incredulidad, caos y pánico.

Además, si no se le explica a la gente cómo se ha llegado a tal determinación, con qué fundamentos y qué márgenes de error, sólo se consigue una lógica resistencia, porque nadie quiere abandonar su hogar simplemente porque algún «vidente» así lo recomiende.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de:

Khan, M.A. 1980. Geología Global. Ed.Paraninfo, Madrid. 203 pág.

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