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Otro lugar que los argentinos deberían visitar: Ischigualasto, o Valle de la Luna.

submarino antesEn un post de hace bastante tiempo, armé un listado de los sitios que recomiendo conocer en nuestro propio país, Argentina.

Uno de los lugares mencionados es Ischigualasto, también conocido como Valle de la Luna, por sus paisajes tan característicos y poco usuales.

De este lugar hablaremos hoy. De hecho, la foto de portada del blog es de allí, pero de cuando el submarino, que se ve a través de la ventana natural en que yo aparezo sentada, estaba todavía completo. Pero ya comentamos ese punto en otro post, al que los remito para conocer cómo evolucionan estos paisajes a lo largo del tiempo.

¿Qué es el Valle de la Luna?

Lo que se conoce como Valle de la Luna es en realidad el Parque Provincial Ischigualasto, que fue creado en 1971, por la Ley Provincial 3.666/71, del Gobierno de la Provincia de San Juan.

Más tarde, en 1995, el Gobierno nacional lo declara Lugar Histórico Nacional, y su administración es efectuada por un Ente Autárquico de la Provincia de San Juan desde el año 2004.

En el año 2000 ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que lo ha nominado junto con el Parque de Talampaya, declarado Parque Nacional en 1997. Talampaya es parte de la misma Provincia Geológica, pero pertenece a la Provincia política de La Rioja.

Mientras que la superficie de Ischigualasto específicamente, es de 60.369 ha, la extensión total de los dos parques contiguos, es de poco más de 275.300 hectáreas, comprendidas en la región desértica del borde oeste de las Sierras Pampeanas del centro de Argentina.

La razón por la cual los dos parques son Patrimonio de la Humanidad, es que contienen el registro fósil continental más completo conocido, para el  período Triásico  de la Era Mesozoica (251-199 millones de años atrás).

Ese registro, distribuido en las seis formaciones geológicas presentes en el área, incluye un amplio rango de mamíferos muy antiguos, dinosaurios y plantas, que en conjunto brindan información tanto de la evolución de la biota, como de los cambios ambientales acontecidos durante el Triásico. Se han hallado ya unas 56 especies de vertebrados, y más de cien de plantas.

Respecto al nombre más difundido de Ischigualasto, (Valle de la Luna) si bien casi siempre se piensa que le fue dado modernamente por las características del paisaje; hay autores que afirman que el significado original de la palabra Ischigualasto en el idioma Kakán o Diaguita, de los pueblos originarios del lugar, significa: «Lugar de la Muerte», «Lugar sin vida» o «Lugar donde se posa la Luna», y sería de esta última interpretación que habría derivado la designación popular y turística de «Valle de la Luna».

¿Dónde queda el Valle de la Luna?

Refiriéndonos ahora sólo a Ischigualasto, el Parque se encuentra situado en el extremo norte de la provincia de San Juan, en el Departamento Valle Fértil; y las coordenadas del centro del área protegida son 29º55′ S, 68º05′ W. Su límite sur es el Cerro Loma Ancha, el norte es la Quebrada de Los Jachalleros; mientras que su frontera este, es la provincia de La Rioja, y la oeste, el pie de los cerros de Caballo Anca.

¿Qué características generales tiene la Cuenca de Ischigualasto?

Primero digamos que el nombre Ischigualasto, designa tres elementos diferentes: la cuenca de Ischigualasto (o Ischigualasto-Villa Unión), que tiene entidad de Provincia Geológica, y que como ya dijimos abarca también el Parque Nacional de Talampaya en La Rioja; el Parque Provincial, conocido también como Valle de la Luna; y por fin, la Formación Ischigualasto, que sólo es una parte integrante de la estratigrafía regional.

Dicho esto, voy a referirme en este punto, a la Cuenca (la Provincia Geológica) , ubicada en la zona centro-oriental de Argentina, y que es una de las varias cuencas extensionales que se desarrollaron en el margen oriental de la antigua Pangea, durante el Mesozoico temprano.

En esta cuenca se encuentra una de las secciones más largas y completas del mundo, representativas del Triásico continental, cuyos depósitos se acumularon en un hemigraben del arco proto andino. Por encima de las secuencias triásicas, se depositaron también materiales del Cretácico y el Cenozoico. Se produjo más tarde una inversión de la cuenca, ya en el Cuaternario, cuando las fracturas de Valle Fértil y los Altos se reactivaron como fallas inversas.

¿Cuál es su composición litológica?

La secuencia Triásica en el Valle de la Luna se compone de seis formaciones que, respetando la Ley de la Superposición de los Estratos, que ya les he explicado en otro post, voy a describir desde abajo hacia arriba del perfil teórico, es decir desde lo más antiguo hasta lo más joven. Las formaciones son, pues:

  • Formaciones Talampaya y Tarjados: correspondientes al Triásico Inferior, se trata principalmente de areniscas de colores rojos y pardo rojizos, que alternan con niveles conglomerádicos. Son los sedimentos depositados por los abanicos aluviales que descendían por los bordes de la cuenca, y en los que no se han encontrado fósiles de vertebrados hasta el momento; lo cual es lógico por la granulometría tan gruesa que tiende a destruir mecánicamente más que a preservar los restos orgánicos.
  • Formación Chañares: compuesta por areniscas y arcillas de origen fluvial, con fósiles de vertebrados del Triásico Medio. Sus colores son dominantemente grises y blanquecinos.
  • Formación Ischichuca: incluye niveles negros de arcilitas y areniscas finas, de escaso espesor, que se habrían depositado en ambientes lacustres del Triásico Medio. Se han encontrado en esta formación, restos de plantas, niveles de carbón, e invertebrados lacustres.
  • Formación Los Rastros: se compone de areniscas pardas que alternan con niveles negros de arcilitas y carbón, últimos vestigios de depósitos lagunares, que incluyen numerosos restos de plantas, y huellas de tetrápodos de agua dulce, propios del Triásico Medio.
  • Formación Ischigualasto: constituida por un paquete de rocas grises, blanquecinas y moradas, en el que se alternan las areniscas de los paleo-ríos, con sedimentos finos de llanura. Es la formación que da nombre al parque, pues en ella se ha encontrado la mayor cantidad de fósiles, tanto de vertebrados como de plantas y troncos fósiles. Corresponde al Triásico Superior.
  • Formación Los Colorados: es la unidad que corona la secuencia y se compone de areniscas intercaladas con finos niveles de arcilitas, de color rojo. Los sedimentos más finos habrían sido depositados por ríos y por el viento, que constituyó dunas. Aparecen aquí los restos de vertebrados más jóvenes del Triásico, y algunos grandes troncos.

He insistido aquí en la secuencia triásica, porque es la que convirtió a la zona en Patrimonio de la Humanidad, pero debo recordarles que las caprichosas formas que se conviertieron en atractivo turístico para la gente que no conoce de Geología, responden a dinámicas recientes, de meteorización y erosión, dominantemente eólica, que les expliqué en alguna medida en el post que he linkeado más arriba, relativo a la caída de una de las torres del submarino; y que veremos con mucho detalle cuando hablemos de la dinámica eólica específicamente.

¿Cómo es su interpretación geológica?

El particular interés que reviste la amplia columna triásica presente en Ischigualasto, es que permite, por sus variaciones litológicas, estratigráficas y paleontológicas, una reconstrucción posible de los cambios acontecidos en ese período.

Así pues, los niveles rojos del Triásico Inferior, hasta la Formación Chañares, estarían indicando la mayor oxidación del paquete, relacionable con intervalos más áridos, que se repetirán hacia el final del Triásico, cuando se produce nuevamente la depositación de lechos rojizos. En el medio, durante el Triásico Medio y la transición hacia el Triásico Superior, el aporte de humedad habría sido suficiente como para generar sedimentos lacustres (facies de Los Rastros) y niveles fluviales dentro de la formación Ischigualasto. Esta parte de la secuencia indica también condiciones tectónicas inestables, con fluctuaciones internas en las características ambientales.

¿Qué más puede agregarse sobre el Valle de la Luna?

Un sitio en particular dentro del Parque, merece ser mencionado por la presencia de un rasgo morfológico de interés: la Cancha de Bochas (Figura 1).

Figura 1, tomada de TripAdvisor

La Cancha de Bochas es un Miembro (subdivisión interna de la Formación Ischigualasto) compuesto por arenicas y arcillitas, con interestratificaciones de bentonita y basalto. Contiene abundantes nódulos calcáreos, y aparecen rasgos pedológicos como rhizolitos, slickensides, peds y cutanes. Los basaltos de la unidad afloran en algunos puntos, y hay una parte del parque donde la erosión ha liberado las concreciones nodulares, algunas de las cuales tienen tamaños que exceden los 40 cm de diámetro. Aparecen así esas bochas resistentes- que la meteorización y la erosión han desprendido de su matriz más lábil- constituyendo un espacio donde se cuentan por centenas, dispersas en poco más de una hectárea.

El último detalle de interés es la existencia de un Museo en el interior del propio Parque Provincial, donde pueden observarse ejemplares fósiles únicos en el mundo.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

 

¿Puede un volcán enfriar el planeta?

Imagen1pinatuboEsto que voy a narrarles está perfectamente documentado, porque ocurrió en la historia reciente, cuando se cuenta con todo tipo de medios para registrar acontecimientos de esta clase.

¿Puede un evento volcánico cambiar el clima del planeta?

Comencemos por aclarar que un verdadero cambio climático, tal como expliqué en su momento, requiere una persistencia en el tiempo del orden de los cincuenta años como mínimo; de lo contrario estaremos ante las fluctuaciones que se contemplan dentro de lo que es la variabilidad climática.

Una vez comprendido esto, diremos que la respuesta es no. Un evento volcánico aislado, difícilmente podrá prolongar sus efectos por tanto tiempo. No obstante, si cambiamos esta pregunta por la del título del post, es decir si puede una erupción enfriar el planeta, la respuesta es sí.

Sólo que no podrá sostener ese enfriamiento por más de cincuenta años, porque mucho antes, las lluvias mismas habrán cambiado las condiciones atmosféricas, devolviéndolas a la situación imperante antes del evento.

En otras palabras, habrá una importante influencia, capaz de inducir una variación climática, pero no tan prolongada como para generar un cambio climático. ¿Está claro?

Y todavía hay que aclarar, que para complicar aún más un sistema de por sí complejo, como es el clima, luego de una erupción de gran intensidad, pueden coexistir un calentamiento en ciertas partes de la atmósfera, y un enfriamiento en otras capas de ella. Interesante, ¿verdad?

Pero no se sientan aliviados, que todavía falta agregar algo más: si en lugar de tratarse de un único volcán erupcionando, se sumaran los efectos de muchos volcanes, relevándose unos a otros en intervalos relativamente cortos, en lo que se conoce como un ciclo de vulcanismo, o un pulso volcánico generalizado, entonces sí, podría contribuirse a un cambio climático global, siempre que otras condiciones estuvieran dadas. Otra vez, la famosa convergencia de causas.

Pasando en limpio, episodios volcánicos generalizados y duraderos constituyen un factor más que favorece el Cambio Climático Global, siempre que «trabaje» en la misma dirección que los otros constituyentes del sistema, y no en oposición a ellos.

¿Qué efectos pueden generar los volcanes en relación con el clima?

En general, las erupciones volcánicas de violencia suficiente como para eyectar materiales hasta la alta atmósfera, llegan a producir tanto a nivel local como regional, al menos tres efectos diferentes, a veces antagónicos entre sí.

El primero de los efectos deviene de la contaminación química resultante de la emisión de gases tóxicos, como los ácidos clorhídrico y fluorhídrico, el dióxido de azufre, el hidrógeno, el flúor y el azufre sublimado.

El dióxido de azufre se oxida en la atmósfera y se combina con el vapor de agua, generando gotas de ácido sulfúrico, que gradualmente se distribuyen por toda la estratósfera y que persisten alrededor de un año o poco más. La principal consecuencia se observa en la ocurrencia posterior de lo que se conoce como «lluvia ácida», fenómeno que afecta a los suelos, lagos y cursos de agua, provocando además corrosión en edificios, monumentos, vehículos, etc.

El segundo de los efectos resulta de la emisión de otros dos gases, el vapor de agua y el dióxido de carbono, que contribuyen al calentamiento global, y que por ser precisamente compuestos gaseosos ascienden fácilmente hasta la estratósfera, aumentando su temperatura.
El tercer efecto ocurre por la expulsión violenta de cenizas y polvo volcánico que provocan un enfriamiento, como consecuencia de la retención y reflexión hacia el exterior, de una parte de la radiación directa que proviene del Sol.
Las cenizas y polvos volcánicos, por su muy pequeño tamaño, pueden mantenerse hasta por dos o tres años en suspensión en la atmósfera, antes de ser totalmente lavados por las precipitaciones, o caer por su propio peso. Por ser materiales sólidos suelen concentrarse en la tropósfera (capa inferior de la atmósfera), de modo que de resultas de las erupciones, la estratósfera se calienta mientras que la tropósfera- que incide más directamente en el clima que experimentamos en la superficie del planeta- se enfría.

¿Dónde queda  y cómo es el volcán Pinatubo?

El Pinatubo es un volcán activo, situado en la isla de Luzón en las Filipinas, y su nombre, en el idioma de los habitantes originarios significa «hacer crecer», lo cual se ha interpretado alternativamente como tierra fértil, o como montaña en crecimiento, relacionándolo en este último caso con un volcán cuyas emisiones le hacen ganar altura.

No obstante, las tradiciones orales no incluyen relatos de ninguna erupción anterior de gran importancia, y de hecho, hasta el año del gran evento reciente (1991), la zona estaba cubierta por un denso bosque, y habitada por los aeta.

La altura de su cima ronda los 1.750 msnm, pero no sobresale más de 600 m respecto a las mesetas circundantes, y sólo es unos 200 m más alto que los picos aledaños. La lluvia es abundante y responde al régimen monzónico, y cuenta con suelos volcánicos fértiles. En esas áreas positivas nacen ríos como el Bucao, el Santo Tomas, el Maloma, el Tanguay y el Kileng, que resultaron fuertemente contaminados, y cuyos ricos ecosistemas resultaron muy afectados por la erupción.

Respecto al tipo de aparato volcánico, podemos referirnos al Pinatubo como un estratovolcán o volcán estratificado que ha generado una caldera y aloja el maar homónimo.

¿Qué características tuvo la erupción que nos ocupa?

Por su grado de violencia, las consecuencias que tuvo, y lo completo de los registros existentes, hemos seleccionado la erupción de junio de 1991, que según se estima tuvo lugar luego de al menos 500 años de inactividad.

Se considera la erupción más violenta luego de la de Krakatoa (1883) que haya tenido lugar en tiempos modernos. Sólo una alerta temprana evitó que se perdieran vidas, pero los daños materiales fueron enormes, no sólo por el evento mismo, sino también por las avalanchas de tierra y lava producidas por las lluvias subsiguientes, que ya caracterizamos como abundantes en la región.

Algunos meses antes de la erupción, se produjeron movimientos sísmicos que podrían considerarse como los precursores, y seguramente estuvieron causados por los movimientos subterráneos de corrientes de magma en ascenso.

El 2 de abril, el propio volcán comenzó a liberar aguas sobrecalentadas, a lo largo de una fisura de 1.5 km de largo, y durante algunas semanas, se produjeron erupciones de baja intensidad, acompañados de cientos de sismos de escasa magnitud, prácticamente a diario.

La respuesta de la comunidad científica fue inmediata, y se produjo la instalación de equipos de monitoreo, y se extrajeron muestras que al ser sometidas a datación por radiocarbono, revelaron episodios eruptivos explosivos hace aproximadamente 5500, 3500 y 500 años. Al mismo tiempo se fueron midiendo las emisiones gaseosas, con lo cual se activaron las alarmas a tiempo.

La actividad volcánica se fue intensificando a lo largo del mes de mayo, cuando se ordenó la evacuación de miles de habitantes. Las erupciones propiamente dichas comenzaron el 3 de junio, y la primera gran explosión fue el 7 de junio, seguida de otras más en el transcurso de ese mes.

Los efectos de la erupción se sintieron en todo el mundo. Según algunas estimaciones, en la erupción principal se levantó una columna de gases y aerosoles de hasta 35 km de altura que llegó a inyectar hasta 19.000.000 de toneladas de material, récord digno de la Guía Guinnes, y responsable de dos consecuencias de las mencionadas más arriba.

Por un lado se produjo una disminución de alrededor del 10% de la radiación entrante a la tropósfera, con un descenso en las temperaturas medias del hemisferio norte de 0, 5 a 0,6°C y una caída a nivel de todo el planeta de aproximadamente 0.4° C, en lo que se conoció como el «invierno volcánico» de los años 1991 a 1993.

Por el otro lado, la temperatura en la estratósfera se elevó varios grados, según el mecanismo ya explicado.

¿Cómo es el marco geológico de este episodio volcánico?

El Pinatubo es uno más de los muchos volcanes que constituyen una cadena, o arco volcánico a lo largo del extremo oeste de la isla de Luzón. Se trata de volcanes resultantes de la subducción de la placa Euroasiática por debajo de la placa Filipina, que determina la falla de Manila, que es a su vez una línea de ascenso para los magmas profundos.

¿Qué otro dato de interés puede mencionarse?

La emisión de los gases hacia la atmósfera, causó un gran aumento en la tasa de destrucción de la capa de ozono. Fue en ese intervalo entre 1991 y 1993 que los niveles de ozono en latitudes medias acusaron valores mucho más bajos que los que se venían registrando hasta entonces; mientras que en el invierno del hemisferio sur de 1992, el agujero de ozono sobre la Antártida aumentó notablemente de tamaño.

Pero como no todas son pálidas, algo bueno para la ciencia resultó de todo ello. A partir del estrecho monitoreo y el registro de la consecuente actividad se afinaron mucho los métodos de predicción de actividad volcánica.

Y por otra parte, la deposición de cenizas que fue ocurriendo entre 1991 y 1993, generó una excelente herramienta de datación para eventos posteriores, ya que se sabe que lo que se encuentre por arriba o por debajo de esa capa de polvos y cenizas, es posterior o anterior respectivamente, al intervalo 1991-1993. Sólo hay que asegurarse una buena identificación de los materiales, y tener en cuenta la no ocurrencia de perturbaciones posteriores, como pueden ser intervenciones antrópicas en el corto plazo, y movimientos tectónicos en el largo.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio y el nombre del autor figura en ella.

Vulcanismo: tipos de lavas.

Imagen1tipos de lavasEn posts anteriores ya he hablado de los productos volcánicos en general, y de los sólidos en particular. Hoy vamos a charlar sobre los productos líquidos, o más propiamente fundidos, es decir las lavas, nombre que toman los magmas una vez que afloran en superficie.

La primera salvedad a realizar es que las lavas tienden a ser relativamente efímeras, ya que su enfriamiento una vez que llegan a la exposición subaérea o submarina, es muy rápido y la solidificación se produce en muy poco tiempo. Como excepción puede mencionarse el caso en que el espesor de la lava es tal, que se enfría una costra superficial, por debajo de la cual, el resto del material se mantiene fundido, por años a veces. Es en esta situación que se generan algunas cavernas, tal como expliqué en su momento.

Por último, si bien la clasificación basada en el criterio de la composición química rige tanto para la lava todavía fundida como para la roca efusiva resultante, la clasificación posterior, basada en la forma que adquieren las diversas coladas (mantos de lava) en el paisaje, se aplica una vez que se han enfriado y sus rasgos se inmovilizan y perpetúan en el lugar. Efectivamente, mientras están fundidas y en movimiento, esas formas resultantes no son permanentes y pueden ser bastante más caprichosas por la propia dinámica del avance, y la relación de éste con la topografía subyacente.

Y ahora sí, veamos el tema.

¿Cómo se clasifican las lavas según su composición?

De manera muy semejante a como se clasifican los magmas- lo cual es más que lógico, ya que las lavas son en última instancia, magmas que alcanzaron la superficie- las lavas se dividen en función de su contenido en sílice (SiO2), y de manera simple, según crece dicho contenido, los tres grandes grupos son:

  • lavas basálticas,
  • lavas riolíticas, y
  • lavas andesíticas.

¿Cómo son las lavas basálticas?

Las lavas basálticas son las que menor contenido de sílice tienen, y las que alcanzan mayores temperaturas durante la fusión, (entre 1.000 y 1.400°C), lo cual las hace más fluidas, y les permite recorrer grandes distancias desde el centro de emisión, antes de solidificarse. Su baja viscosidad les permite fluir a velocidades máximas de hasta 100 km /hora, aunque la velocidad habitual es de menos de 10 km/h.

Por su composición mineral las lavas basálticas tienen colores oscuros y alta densidad, ya que son dominantes los compuestos de hierro y magnesio.

¿Qué tipos de lavas basálticas existen?

Los tipos principales de lavas basálticas son:

  • Basaltos de inundación o coladas de bloqes (flood basalts), que a veces se conocen también como coladas basálticas: son flujos de muy baja viscosidad, que se esparcen en todas direcciones cuando ocupan terrenos más o menos planos, y que en sucesivas efusiones pueden apilarse unos sobre otros dando nuevos terrenos de mucho espesor.
  • Lavas pahoehoe: se conocen también como lavas cordadas o acordonadas, ya que la palabra hawaiana pahoehoe significa precisamente cuerda o soga. Estas formas se producen cuando las partes superficiales, se enfrían rápidamente, en espesores muy delgados de materiales vítreos, que por su extrema delgadez pueden ser deformados por el arrastre de los flujos que los subyacen, los cuales tuercen y enroscan los materiales superficiales más fríos, hasta generar estructuras retorcidas como se ve en la imagen que ilustra el blog.
  • Lavas Aa: Suele decirse que el nombre de estas lavas le fue dado por los hawaianos que suelen andar con los pies desnudos, y tienen un gran sentido del humor. Ellos le habrían llamado así, porque es la exclamación (¡Ah, ah!) que surge al pisarlas, puesto que se ven como si fueran tierra fresca y removida. Eso se debe a que, por ser ligeramente más viscosas que las pahoehoe, ya que han perdido parcialmente los gases, se mueven más lentamente, y eso les permite formar una corteza solidificada más gruesa, que se rompe en bloques, razón por la que a veces se las llama también lavas en bloque. Los bordes de los bloques suelen ser angulosos y hasta cortantes.
  • Lavas almohadilladas: aunque hoy estas lavas pueden aparecer en paisajes terrestres, se asume que las lavas semejantes a almohadas de aproximadamente 1 metro de ancho, se han formado bajo el agua. De hecho son indicadoras de que una región dada estuvo cubierta por el agua alguna vez. Esto ha sido observado por buzos que han explorado las adyacencias de volcanes submarinos en erupción, estableciendo que el contacto con el agua fría genera en el exterior de los flujos de lava, una cubierta solidificada dura y bastante plástica, que adquiere los bordes algo redondeados semejantes a los de un almohadón, precisamente por el movimiento de las olas circundantes.

Vale la pena señalar que las estructuras pahoehoe y Aa pueden aparecer en el mismo evento, ya que en las proximidades del volcán, las temperaturas son muy elevadas, y la viscosidad muy alta; pero al alejarse el flujo, se enfría, pierde gases, y se hace más viscoso, con lo que las geoformas pasan gradualmente de acordonadas a Aa.

¿Cómo son las lavas riolíticas?

Las lavas riolíticas son más ricas en sílice, con minerales félsicos dominantes (feldespatos y sílice), lo que las hace más claras y menos densas que las basálticas; pero al tener temperaturas de fusión que van de 600 a 1.000° C – mucho menos que las rocas basálticas- son también muy viscosas. Por esa razón, su velocidad de flujo es hasta diez veces menor que la de las coladas básicas, lo que determina la formación de cuerpos de gran espesor, por el apilamiento a poca distancia del lugar de origen, y de formas lobulares.

¿Cómo son las lavas andesíticas?

Las lavas andesíticas son de composición intermedia respecto a las dos anteriores, lo que les confiere formas mixtas y transicionales entre las ya mencionadas.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio y no conozco al autor.

Conceptos generales sobre las cuencas hidrográficas.

PICT0072Ya he venido adelantando algunos temas relativos a los rí­os: su generación, sus partes en un corte transversal, es decir perpendicular al curso, y también muchos conceptos relativos al agua misma y a las formas de flujo, y la erosión resultante. Me parece que es el momento de hablar un poco respecto al concepto de cuencas hidrográficas, y a eso nos vamos a dedicar hoy.

¿Qué se entiende por cuenca hidrográfica?

Tal vez sea éste también el momento de hacer una importante aclaración. Existen dos conceptos que a veces hasta los propios geólogos y geógrafos confunden: cuenca hidrográfica y cuenca hidrológica. Pese a tener una raíz semántica común, estas dos expresiones no deben intercambiarse entre sí, porque no significan lo mismo.

Mientras que la cuenca hidrográfica, (que también puede llamarse hoya hidrográfica, cuenca de drenaje o cuenca imbrífera) solamente incluye aguas superficiales; la cuenca hidrológica – también denominada cuenca hídrica- abarca tanto las aguas superficiales como las subterráneas, es decir los acuíferos, por lo cual es mucho más caudalosa.

Dicho lo cual, aclaremos que este post sólo se refiere a las cuencas hidrográficas, ya que de acuíferos hemos venido hablando ya antes, en otros posts, y seguramente lo seguiremos haciendo.

Ahora sí, definamos una cuenca hidrográfica, que no es más que un territorio desde el cual, todas las aguas superficiales son drenadas por un único sistema natural, que comprende un río principal y todos sus afluentes, subafluentes, arroyos menores y hasta manantiales que los alimentan.

El requisito es que la porción del agua que escurre a partir de todas las precipitaciones de esa región, llega a su destino final, sea el mar, un espejo interior, o eventualmente las aguas subterráneas locales, sin mezclarse -al menos superficialmente- con el agua precipitada en áreas adyacentes.

Los límites de una cuenca hidrográfica se conforman con las líneas de las cumbres que la separan de las áreas aledañas, y que se denominan divisorias de aguas.

¿Qué tipos de cuencas hay?

Como siempre les aclaro, existen tantas clasificaciones posibles para cada tema, como criterios diferentes se utilicen al generarlas.

En este caso, he seleccionado dos criterios en particular, uno que separa las cuencas según el destino final de sus aguas, y otro, según la posición geográfica de toda la cuenca.

Veremos a continuación ambos.

¿Cómo se clasifican las cuencas según el destino final de sus aguas?

Aplicando este criterio, se puede hablar de tres tipos de cuencas: exorreicas, endorreicas y arreicas.

Las cuencas exorreicas llevan sus aguas hasta el mar o el océano. Son ejemplos la cuenca del Plata, o la del Amazonas, ambas en Sudamérica.
Las cuencas endorreicas alcanzan su destino final en lagos, lagunas o salares que no se conectan en forma directa y superficialmente con el mar. Por ejemplo puede mencionarse a la cuenca de la laguna Mar Chiquita en la Provincia de Córdoba, Argentina.
Las cuencas arreicas terminan en un territorio particular, sin alcanzar un espejo interior ni exterior, puesto que sus aguas se evaporan o infiltran, saliendo de la cuenca hidrográfica para sumarse a la hidrológica. Son frecuentes en áreas muy permeables como las dunas de arena del desierto del Sahara, donde no sólo la infiltración sino también la evaporación dan cuenta de las aguas disponibles.

¿Cómo se clasifican las cuencas según su posición geográfica?

Existen cuencas de montaña, cuencas de llanura y cuencas mixtas.

Los rasgos tí­picos de las cuencas de montaña son: divisorias de aguas bien definidas, pendientes abruptas, y muchas veces lechos rocosos y escasa vegetación. Las dos últimas caracterís­ticas hacen que el escurrimiento sea mucho mayor que la infiltración y la evaporación juntas, por lo cual el tiempo de concentración de la creciente suele ser breve, y tener por ende crecidas casi instantáneas que pueden llegar a cobrarse vidas de turistas que desconocen tal característica.

Las cuencas de llanura, son de escasa pendiente, divisorias no siempre bien definidas, que a veces pueden llegar a desaparecer, desdibujarse o fluctuar, generando transfluencias, como se denomina al fenómeno por el cual las aguas de una cuenca, en situaciones de creciente pueden llegar a desbordarse hacia otra cuenca adyacente.

Las cuencas mixtas tienen características de las dos anteriores, dominando unas u otras, según la porción de su territorio de que se trate. Por lo común las cuencas grandes comienzan en zonas montañosas, para terminar al nivel del mar. Es por eso muy frecuente dividir las cuencas de mayor tamaño en subcuencas de comprensión y manejo más sencillo.

¿Qué elementos y qué partes tienen las cuencas?

Los elementos de una cuenca son los rasgos bien definidos que ellas incluyen, mientras que sus partes son sencillamente las porciones topográficas en las que se las divide, y al interior de las cuales están presentes casi siempre los mismos elementos.

Los elementos que vamos a definir son:

  • Divisoria de aguas.
  • Cabecera.
  • Red hidrográfica.
  • Interfluvios.
  • Río principal.
  • Afluentes.

Veamos cada uno:

La divisoria de aguas o divortium aquarum, (continental divide, en inglés, tal como ven en el cartel que he fotografiado para ustedes), es la línea de la que ya hemos hablado, que define el contorno total de la cuenca hidrográfica. Obviamente, la línea divisoria es la que sigue los puntos más elevados del terreno que separa a dos o más cuencas vecinas.

La cabecera de la cuenca es la parte más elevada del sistema, y como tal la más distante a la desembocadura.

La red hidrográfica incluye todos los cursos de agua presentes en la cuenca, es decir que se conforma con todas las corrientes menores que desaguan en el río principal, ya sea de manera directa o a través de afluentes. Localmente, una gran cuenca puede incluir pequeñas cuencas arreicas que no conforman la red mencionada.

Los interfluvios son todos los espacios de terrenos algo más elevados, que quedan comprendidos entre los cursos de una cuenca, y en los cuales las aguas precipitadas escurren hacia dichos cursos. Tal como lo indica la etimología, son espacios «entre los ríos».

El río principal puede definirse porque es el que tiene mayor caudal de agua, o la mayor longitud o la mayor área de drenaje en la cuenca. En la mayoría de los casos existe un río principal bien definido desde la desembocadura hasta la divisoria de aguas, pero hay situaciones no tan claras, en las que debe seleccionarse el criterio a utilizar entre los mencionados, para designar como principal a uno de los ríos en particular.

Afluentes son todos los ríos secundarios que vierten sus aguas en el río principal y que a su vez pueden tener sus propias cuencas, con los denominados sub-afluentes. este tema se verá en detalle en otro post.

Ahora pasemos a ver las partes de una cuenca, que son específicamente tres:

  • Cuenca alta.
  • Cuenca media.
  • Cuenca baja.

Cuenca alta, que se conoce también como nacientes, corresponde a parte más elevada, donde los cursos se desplazan por la mayor pendiente. Allí el proceso dominante es de erosión, la cual, además procede con mayor intensidad en sentido vertical que horizontal.
Cuenca media, corresponde a territorios donde ya la pendiente es menor y el proceso erosivo tiende a ser más intenso en la dirección horizontal. Comienza también a ser más notable la sedimentación.
La cuenca baja es la parte más cercana a la desembocadura y allí, la sedimentación es intensa, puesto que normalmente las pendientes son exiguas.

¿Qué partes tienen los cursos de cada río en particular?

Este tema suele conocerse como perfil longitudinal de un río, y se relaciona con otro punto de mucha relevancia, que se conoce como perfil de equilibrio, por lo cual será tratado en profundidad en otro post, pero vale la pena una pequeña introducción aquí, para señalar similitudes y diferencias con lo mencionado para las cuencas.

En el curso de un río se distinguen tres partes, denominadas, curso superior, curso medio y curso inferior.

El curso superior, ocupa la parte más alta del relieve, y debido a su pendiente elevada, es donde el río tiene un gran potencial de erosión, aun cuando muchas veces su caudal es escaso, ya que se acrecentará aguas abajo al recibir más afluentes y sumar más precipitaciones.

En el curso medio, el río disminuye su pendiente pero ensancha el valle, puesto que la erosión ahora se intensifica, como en las cuencas medias, en la dirección horizontal.

Finalmente en el curso inferior, próximo a la desembocadura, domina la sedimentación y se forman las llanuras aluviales, con todos sus rasgos asociados.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

Las pruebas de la deriva de las placas tectónicas. Parte 2.

escanear0002El lunes pasado subí la primera parte de este tema, y por ende deberán comenzar por leer ese post antes de internarse en éste.

En ese momento respondí a las siguientes preguntas:

¿Cuál es el listado de las principales pruebas de la deriva de placas?

¿Cuáles son las pruebas paleogeográficas?

¿Cuáles son las pruebas paleontológicas?

Ahora retomamos con las preguntas que nos faltaban.

¿Cuáles son las pruebas paleomagnéticas?

Hoy les daré una explicación algo somera, puesto que no les he explicado todavía las características y el comportamiento del campo magnético terrestre, cosa que haré pronto en otro post. Pero lo que les cuente aquí, será lo más sencillo posible.

Para que puedan entender lo que sigue, les digo que cuando los minerales magnéticos se encuentran en formas de partículas de tamaño tan pequeño como para poder movilizarse, se orientan respondiendo a la configuración del campo en el que se encuentran. Eso puede suceder en sedimentos finos o en magmas fundidos. Cuando en cualquiera de esos casos, luego de haberse orientado quedan inmovilizadas, ya sea porque los magmas se solidificaron, o porque los sedimentos se compactaron o cementaron, los pequeños imanes que esas partículas representan, señalan la posición del polo magnético terrestre en el momento de la inmovilización.

Sumando a esto la posibilidad de datar los materiales, se ha generado toda la disciplina conocida como paleomagnetismo (paleo= antiguo) que permite- entre muchas otras cosas- reconstruir la posición de los polos en tiempos pasados.

Dicha reconstrucción ha permitido establecer lo que se conoce como»deriva de los polos magnéticos», ya que efectivamente, ellos han ido desplazándose a lo largo del tiempo geológico. Esa deriva -para el Polo Norte- se ha medido tanto en materiales de América del Norte, como de Europa, estableciéndose así en cada caso una curva de desplazamiento polar respecto a cada continente.

Ahora observen la figura que ilustra el post. Allí notarán la similitud en la forma de ambas curvas, dato reforzado por numerosas mediciones en distintos puntos del planeta. La forma se repite siempre con casi absoluta semejanza, es decir que la trayectoria del polo queda bien establecida, sin embargo…

Mientras que para las rocas más antiguas las curvas, pueden superponerse, a partir de ciertos momentos de la historia geológica, alrededor del fin del Mesozoico, aun conservando la similitud de formas, esas curvas comienzan a separarse, abriéndose cada vez más.

La existencia de una curva demuestra que el polo magnético ha ido cambiando de posición, pero siendo sólo uno, no puede haber definido dos trayectorias diferentes, de tal modo que cuando empiezan a alejarse las dos curvas- por otra parte idénticas en su forma- la única explicación posible es que los continentes desde los cuales se han realizado las correspondientes mediciones, también se han alejado uno de otro.

¿Cuáles son las pruebas geológicas?

Parte de las pruebas ya las he presentado la semana pasada, al hablar de las cordilleras y las orogenias, que pueden considerarse tanto objeto de la Geografía como de la Geología; pero existen otras muchas comprobaciones más, de las cuales, sólo mencionaré aquéllas más relevantes y sencillas de comprender para quienes no manejan el vocabulario científico específico. No obstante, tendrán que permitirme que use los nombres de algunas rocas, aunque todavía no les haya explicado cómo son.

Existen doleritas –rocas ígneas– correspondientes al Jurásico, totalmente similares, tanto en Tasmania (parte de la Mancomunidad de Australia), como en Victoria (Antártida), donde la formación se conoce como doleritas Farrar, y en África del Sur donde se las incluye en la Formación Karoo. La identidad de rocas y de edades se explica mucho mejor como resultado de un episodio único en un territorio antes unido, que como meras coincidencias en sitios distantes. Conviene recordar aquí que para la Geología un episodio magmático único puede durar desde decenas a cientos o miles de años, y puede contener diversos pulsos de menor duración.

También hay coincidencias que no pueden achacarse al azar entre las charnoquitas (granitos alcalinos muy raros, que contienen hipersteno) que aparecen en Antártida, oeste de Australia, Madagascar y sur de India, sitios todos que alguna vez formaron la porción sur  separada del supercontinente Pangea, a la que se denominó Gondwana.

También en los territorios que una vez constituyeron Gondwana, abarcando los sitios mencionados, y parte de Brasil, se encuentran lineamientos de anortosita (plagioclasa básica) que pueden seguirse como un continuo cuando se reúnen los continentes mencionados, en las posiciones que debieron ocupar antes de la deriva de las placas.

¿Cuáles son las pruebas paleoclimáticas?

Algunas se enlazan perfectamente con la deriva de los polos magnéticos, ya que ellos guardan relación -aunque no son idénticos- con los polos de rotación, y al cambiar su posición las paleolatitudes también van variando, con su consecuente incidencia sobre el clima regional.

Pero, ¿hay pruebas específicas de eventos climáticos que nos permitan asumir que zonas hoy distantes estuvieron en contacto alguna vez? Sí que las hay, y ahora mencionaremos unas pocas.

Las tillitas son rocas resultantes de la dinámica glaciaria, y han sido encontradas en registros del Carbónico, en India, Australia, África del Sur y Brasil. Otra vez, esa coincidencia es muy sencilla de explicar si se colocan todos esos sitios juntos en la antigua Gondwana, y se torna difícil de comprender, en cambio, si se pretende suponer eventos aislados pero simultáneos en sitios tan distantes y con diversas latitudes como son hoy los mencionados.

Una explicación alternativa sería que ocurrió una glaciación mundial en el Período Carbónico, lo cual no se sostiene, porque se han encontrado depósitos de bauxitas y lateritas- que se forman en entornos preferentemente tropicales- y grandes bosques en Norteamérica, Europa y hasta China para ese mismo tiempo. Las zonas mencionadas corresponden a la porción norte (Laurasia) que resultó separada de la antigua Pangea. Así pues, la parte norte habría registrado climas benignos, mientras el sur, estaba cubierto por el hielo.

Otra contundente prueba de que no hubo glaciacón mundial surge de la abundancia de registros fósiles de arrecifes coralinos, claramente de mares cálidos, que se encuentran en el norte de Bretaña y Alemania, con dataciones que los colocan en el Carbónico, precisamente.

Por si todo esto fuera poco, al norte de Laurasia se estaban formando depósitos evaporíticos, resultantes en gran medida de la intensa evaporación reinante en climas cálidos, y hay también registros de areniscas rojas con dunas fósiles. Todo ello además de demostrar que no hubo glaciación generalizada, sumado a los datos de las zonas que sí estuvieron glaceadas, ha permitido generar mapas de paleolatitudes, que corroboran una vez más la vieja y, en su momento, tan cuestionada teoría de Wegener.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es del libro Geología Global de Khan.

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