Archivo de la categoría ‘Geología para principiantes’
¿Por qué ahora hay sismos en México?
Una vez más los acontecimientos geológicos se adelantan a mis prometidos posts sobre Tectónica Global, que los harían más comprensibles para el público en general.
Así es que no tengo más remedio que hacer lo mismo que otras veces, es decir tratar de explicarlos con el mínimo de referencias a temas que todavía no he tenido la oportunidad de presentar.
En este caso, ha sucedido en el norte de Méjico, más específicamente en Baja California, y ha tenido una magnitud promedio de alrededor de 7 grados Richter, lo cual es bastante respetable, y ha significado daños materiales y personales.
¿El origen es igual al terremoto de Chile?
Sí y no, porque aunque es también de origen tectónico, este terremoto es diferente en algunos detalles del registrado recientemente en Chile.
Ahora debo aclarar que las placas contactan entre sí de tres maneras diferentes: convergen, divergen o se desplazan lateralmente.
En Chile, se trataba de placas convergentes, aquí en cambio las placas Pacífica y Americana se alejan entre sí, pero localmente, hay una porción menor que se desplaza lateralmente en lo que los geólogos llamamos un límite transformante (tema que explicaré en otros posts) y que ha generado grandes sistemas de fallas de rumbo, de las que la más conocida es la de San Andrés.
¿Se relaciona esto con los otros eventos sísmicos que venimos observando?
Sí, pero más que con el de Chile, con el de Haití, porque la placa afectada está adyacente por el norte a la placa de Cocos que se movió en ese momento.
Oportunamente ya les adelanté que cabía esperar que se acomodaran esas placas, y que podían esperarse movimientos como éste, en todas las zonas próximas a las placas entonces movilizadas.
¿Hubo otras señales previas?
Pues sí, y también lo señalé cuando el terremoto de Chile.
Recuerden que les dije que la placa Pacífica se estaba convulsionando ya con manifestaciones en Asia. Claro que la gran magnitud del de Chile, desvió la atención de las otras zonas, pero insisto no nos puede sorprender, y los remito a mis dos posts al respecto.
¿Y entonces viene el gran terremoto de San Andrés?
Seguramente la zona estará temblando bastante porque debe reajustar su posición, pero como siempre, una vez roto el silencio sísmico, probablemente lo que viene no sea tan devastador como algunos quieren predecir.
El mapa que les presento, es del Servicio Geológico de Estados Unidos, y pueden ver que están ocurriendo todo el tiempo muchísimos sismos en el planeta, la mayoría de los cuales pasan desapercibidos, por su escasa magnitud, pero lo que ahora llama la atención es la localización de los más grandes.
En estas últimas horas, los bordes Pacíficos parecen los que más se están acomodando, y tendrían las mayores probabilidades de ocurrencia.
Pero como siempre les digo, el primer disparo es el peor, después queda menos energía almacenada.
Aunque como también he dicho en numerosas respuestas a los comentarios de los lectores, esto es válido para la zona involucrada directamente, los acomodamientos posteriores de las placas irán liberando energía en zonas aledañas en las que los primeros impactos pueden ser relativamente severos.
¿Y entonces qué hacer?
Esto también lo he dicho antes: la falla de San Andrés es la más estudiada del mundo y se puede confiar en que los geólogos que están allí haciendo su seguimiento puedan advertir de cualquier cambio alarmante. Igualmente, creo que el golpe ya fue en Baja California , lo cual «tranquilizaría» un tiempo al monstruo en acecho.
¿Y tsunamis?
Es una placa oceánica, y pueden ocurrir, de hecho hay registros de ellos en el pasado, pero el Servicio Geológico de Estados Unidos es confiable, y tienen la tecnología necesaria para alertar a la población si fuera necesario.
¿Y en Chile, qué sigue?
Como ya dije más arriba, se trata de otras placas, y de otras formas de contacto entre ellas, pero en Chile todavía Nazca y Sudamericana están agitadas, porque no han terminado de encontrar su posición de reposo, al menos temporario.
Bueno, es todo por hoy,con este post escrito a la carrera. Un beso Graciela
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Concepto y evaluación de Riesgo Geológico
En los últimos posts y en sus correspondientes comentarios, he ido prometiendo aclarar más a fondo muchos conceptos que se fueron rozando, y de verdad, no sé ni por dónde empezar, porque todos los temas se entrelazan y todos son apasionantes.
Pero como por algún lado hay que comenzar, he elegido hacer un post sobre Riesgo Geológico.
Lo primero que hay que aclarar es que existe considerable confusión en el uso de muchos términos que se aplican a veces como sinónimos sin serlo.
Palabras como Riesgo, peligro, peligrosidad, amenaza, vulnerabilidad, etc, etc, se intercambian alegremente sin mucha rigurosidad científica, y es bueno aclarar las cosas.
Pero también es bueno hacer notar que no hay una definición única ni universal para todos esos términos, ni podría haberla, por sutiles matices que diferentes autores consideran de manera distinta.
Entonces, lo que es importante es señalar cómo cada profesional entiende el término, y eso es lo que pretendo explicarles en este post.
Estoy eligiendo de entre la confusa maraña semántica, los conceptos que tienen mayor consenso, pero que además tienen según mi propio criterio, más sentido y objetividad.
Los motivos por los cuales se ha generado tal caos son varios:
- Numerosos profesionales de diferentes disciplinas los usan con variadas connotaciones. Aquí elegiremos los de sentido geológico, obviamente.
- Las palabras proceden mayormente del inglés y las traducciones son bastante discrecionales a veces. Elijo las que me parecen más adecuadas al contexto que se les da en los escritos originales,
- Los matices de los propios procesos involucrados generan a veces distintas aplicaciones para los mismos términos. Elijo los términos más abarcativos.
Una vez hecha esta salvedad, cabe consignar otra: así como el concepto de catástrofe es antropocéntrico, según lo que ya expliqué en el correspondiente post, también el de Riesgo Geológico lo es.
Vale decir que el interés de evaluar el Riesgo es precisamente por sus efectos sobre las vidas y los bienes, no tanto por el proceso en sí.
Por esa razón, verán más abajo, que entran componentes en la fórmula que ponderan situaciones creadas por los seres humanos mismos.
Ahora sí, los conceptos prometidos:
Riesgo Geológico: se refiere tanto a la posibilidad de ocurrencia de un determinado evento en un tiempo y lugar dado, como a sus posibles efectos sobre personas y bienes.
Cuando se pondera un riesgo, se lo hace referido a un proceso en particular, por ejemplo riesgo volcánico, riesgo sísmico, etc. Y allí se lo evalúa con escalas como nulo, bajo, alto, muy alto, etc. , o con números debidamente aclarados.
Cuando estos resultados se llevan a mapas para establecer las zonas de mayor riesgo, se suele usar el sistema semáforo (verde, amarillo y rojo), que es fácilmente visualizable y muy universal.
Mapas más complejos pueden reunir todos los procesos analizados y en ese caso se generan leyendas sintéticas que permiten establecer qué áreas están en mayor riesgo de qué fenómeno.
Pero volvamos a la definición de riesgo, y hagámoslo pensando en un proceso particular, por ejemplo Riesgo sísmico
La evaluación del riesgo responde a la fórmula:
RIESGO = PELIGROSIDAD x VULNERABILIDAD
A su vez, la Peligrosidad, que evalúa la severidad que el fenómeno mismo puede implicar, se pondera en función de otros dos elementos:
PELIGROSIDAD = SUSCEPTIBILIDAD x AMENAZA
Cada uno de estos elementos se definen como sigue:
Susceptibilidad: suele entenderse también como la «fragilidad natural» del espacio en análisis respecto al fenómeno de referencia. Deben evaluarse entonces los aspectos de la geología, la geomorfología, la litología, etc, etc que definirán el comportamiento del espacio con respecto al proceso en cuestión.
En el ejemplo de riesgo sísmico, se evalúan aspectos como la proximidad a contactos entre placas, el tipo de contacto de que se trate, la presencia de fallas cercanas, las características de las rocas, sedimentos, suelos, etc . en el área, su comportamiento mecánico, etc.
El otro factor que define la peligrosidad, es la amenaza.
Amenaza: es la probabilidad de ocurrencia de ese fenómeno en el área analizada en un tiempo dado. Es decir se trata de su frecuencia estadística. Para los sismos, existen fórmulas estipuladas de orden global, regional y local. Tema que veremos en otro post.
Una vez analizados los dos conceptos que se incluyen en la Peligrosidad, podemos volver a la fórmula inicial de Riesgo, donde encontramos que el otro factor es Vulnerabilidad
Vulnerabilidad: puede entenderse como la «fragilidad inducida», y es aquí donde se advierte el antropocentrismo de todo el concepto de Riesgo.
En efecto, la vulnerabilidad implica los daños potenciales resultantes de las condiciones de infraestructura, densidad poblacional, características socioeconómicas, culturales, y hasta de entrenamiento para la respuesta ante el fenómeno.
Así es como, dada una igualdad absoluta en los factores de susceptibilidad y amenaza que conjugados definen la peligrosidad, el riesgo llega a depender exclusivamente de la vulnerabilidad, es decir de lo que el hombre haya hecho o dejado de hacer en su entorno.
Así, por ejemplo, si en un sitio de la ciudad afectada por el sismo hay edificios sismorresistentes y en otro barrio no, el mayor riesgo se da en el segundo, aunque todo lo demás sea igual.
Y un ejemplo de lo dicho se manifestó claramente en el sismo de Haití y en el sismo de Chile.
Si bien había algunas diferencias en algunos de los factores menores constituyentes de la susceptibilidad y la amenaza, cuando se consideraban en su conjunto, las diferencias prácticamente se compensaban entre sí dando una peligrosidad bastante semejante.
Pero las condiciones poblacionales, socioeconómicas y de infraestructura aumentaron considerablemente el riesgo en Haití con el triste resultado que todos conocemos.
Espero que esto haya quedado claro, porque debe dejar una enseñanza: nada podemos hacer en cuanto a la peligrosidad de los eventos geológicos, pero sí podemos disminuir la vulnerabilidad, con lo cual descendería el riesgo.
Pero ésa parece ser todavía una asignatura pendiente para los planificadores urbanos, y gran parte de los gobiernos.
Bueno, si les parece bien, seguiremos charlando sobre este campo tan maravilloso que es la Geología, en el próximo post. Un abrazo Graciela
P.S: la foto es de un mail que anda ciculando en la red e ignoro quién es el fotógrafo.
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Terremoto en Chile – Causas, efectos y su explicación geológica
Otra vez nos convoca un hecho luctuoso, y otra vez vengo a explicarlo, antes de haber tenido la oportunidad de adentrarme en la fundamentación teórica, de modo que debo apelar a su confianza en mis palabras, y centralizar mi análisis en los elementos que pueda explicar para un público no necesariamente versado en el tema, pero ciertamente preocupado por todo lo acontecido.
Como ya les expliqué antes, cuando el sismo de Haití, los terremotos responden a diversos orígenes (y hasta generan mitos como el del Señor de los Temblores), y son los tectónicos los que alcanzan expresiones más sobrecogedoras, por ende, ya pueden asumir que este sismo es también tectónico. Es decir que la Tectó³nica de Placas es la responsable de los hechos.

¿Qué características tuvo el terremoto en Chile?
Comenzó con hipocentro (muchos de estos términos fueron explicados en profundidad en posteriores entregas, de las que ahora les dejo el link) en la zona de Maule, al sudoeste de Santiago, a las 3h 48 minutos del 27 de febrero de este año.
Alcanzó magnitud de 8,3 a 8,9 Richter según los lugares de registro, lo cual lo posiciona entre los 5 más severos de tiempos históricos, o más especíicamente, desde que existe registro y se aplica a ellos el sistema Richter.
Comenzó con una fuerte sacudida que hasta en las partes orientales de Argentina se hicieron sentir, y se cobró más de 200 vidas humanas.
En los primeros relevamientos in situ, llegaron a medirse desplazamientos de hasta 8 metros (contra los máximos de 2 m que se registraron en Haití) y se visualizaron grietas que se abrían separando sus labios hasta cerca de un metro.
Hasta aquí lo descriptivo, pero hay otras preguntas que merecen un par de aclaraciones.
¿Por qué se produjo justo ahora? ¿Tiene relación el terremoto de Chile con el de Haití?
Bien, ustedes recordarán lo que en su momento les anticipé cuando hablamos del terremoto en Haití: el gran rompecabezas de placas litosféricas debe acomodarse nuevamente, lo cual implica necesariamente tensiones y empujes sobre la misma placa y las adyacentes, aumentando las probabilidades de eventos sísmicos.
Si ustedes observan el mapa que ilustra el post, la placa Caribe tiene contacto con la de Cocos por el norte y con la de Nazca por el sur, y es ésta precisamente la que ha debido generar este gran terremoto.
Ya en el post de Haití, les expliqué también que la placa Caribe seguramente seguiría agitándose, pero con una energía bastante disipada. Ése no es el caso de la de Nazca, que fue acumulando las tensiones en una bomba de tiempo que acaba de estallar.
¿Por qué fue tan violento el terremoto chileno?
Aquí se produjo una auténtica sinergia en el complejo sistema que es la Tierra.
El enorme ruido periodístico que provoca el drama chileno, ha amortiguado el eco de otros dos terremotos nada despreciables, acontecidos en China y Japón, en las horas previas. El de China fue de magnitud próxima a los 5 grados Richter y ocurrió el 25; el de Japón fue más severo (6 grados aproximadamente) y fue sólo unas horas antes que el de Chile.
Si vuelven a mirar el mapa, la placa que se vio convulsionada con esos sismos es la Pacífica, que contacta con el borde oeste de la Nazca. Es decir que esta última se vio sometida a empujes, tensiones y desplazamientos desde los dos lados. La pobre no tenía salida, un poco como le hice decir en un post de humor geológico: «No empujes que me caigo».
Por otra parte, conviene recordar que esta zona es en general proclive a sismos violentos por una razón intrínseca, y ella es la velocidad promedio de movimiento de esas placas.
Todas las placas que constituyen la Tierra se mueven con velocidad media de 10 cm anuales con máximos de 18 y mínimos de 2. Según los registros con que se cuenta, la zona caribe y placas adyacentes, es una zona de velocidad entre 8 y 12 que es respetable, sin duda.
¿Pueden seguir las réplicas?
Sí, repito aquí lo que dije para Haití: mientras se sigan reajustando las posiciones de las placas, se repetirán movimientos, afortunadamente con menos energía, porque ya se liberó su pico.
¿Y tsunamis puede haber?
Vean nuevamente el planisferio: se trata de una placa oceánica, de manera que los fondos marinos también estarán convulsionados. Es sabia la medida de evacuar las costas de Rapa Nui y hasta de Hawaii, que escucho que se está recomendando en el momento en que escribo este post.
¿Por qué se sintió tan fuertemente en Córdoba y otros sitios de Argentina?
Porque los sismos producen movimientos armónicos simples que se transmiten en forma de ondas a través de todos los materiales, atenuándose con la distancia, pero con capacidad para hacerse sentir más lejos cuanto más energía se haya liberado. Y aquí se calcula que la energía liberada fue superior en cientos de veces a la de Haití.
¿Por qué hubo más daño en Haití que en Chile?
Porque estamos acostumbrados a medir las catástrofes con una escala humana, y en todo caso el daño es proporcional a la precariedad de las urbanizaciones.
Por otra parte, Chile tiene edificación sismorresistente por un lado, y una relativa educación para eventos de esta clase.
Haití en cambio tiene más preparación para enfrentarse a huracanes que a terremotos.
¿Y el terremoto de Salta, que causó dos muertes, qué relación tiene con todo esto?
Estoy escuchando que algunos periodistas, mencionando inclusive el asesoramiento de colegas míos, niegan toda relación, sin embargo, me veo en la necesidad de disentir, y paso a explicarles por qué.

Para ilustrar mi punto, he generado un pequeño esquema, muy rudimentario por cierto, que ilustra dos situaciones diferentes de subducción.
Sobre la subducción vendrán posts más detallados y completos, pero sepan por ahora que es sencillamente el fenómeno por el cual, la placa más pesada (la oceánica) se hunde por debajo de la otra con la cual está colisionando, si esta última es más liviana (como es la Sudamericana, por su carácter continental),
Las dos situaciones que les muestro son de fenómenos de subducción que se producen con distinto ángulo de descenso.
En la superior, el ángulo es pequeño, con lo cual la placa oceánica (la curvada, en trazo negro grueso) se interna mucho más por debajo de la otra, (la amarilla) afectando un espacio AB mucho mayor que el CD que se ve afectado cuando la placa subduce con alto ángulo.
En nuestro caso, el ángulo de descenso de la placa de Nazca es muy pequeño, razón por la cual hasta las Sierras Pampeanas, inclusive, se ven afectadas por el rozamiento. Salta está por eso en zona sísmica y se movió esta vez.
A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que están interesados en informarse para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.
Creo que para un post hay bastante material, y acotaciones más científicas vendrán en el futuro. Un abrazo. Graciela
P.S. El planisferio que ilustra el post fue tomado de :
SAWKINS,F.J.; CHASE,C.G.; DARBY,D.G.; RAPP JR, G. 1974. «The evolving earth» Macmillan Publishing Co.Inc. New York
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Clima Global: ¿Cuál es el origen de los fenómenos de El Niño y La Niña?
Ya estoy preparando futuros posts, en los que iré lentamente discutiendo el tema más general del tan mentado Cambio Climático Global, pero ahora sólo quiero referirme a algunas manifestaciones del clima que son lo bastante impactantes como para llegar a los titulares de los diarios.
Así es que estamos leyendo con asombro que en espacios relativamente poco distantes, fenómenos de signo contrario están teniendo lugar sincrónicamente, en aparentes paradojas que bien miradas no son tales.
Las inundaciones en México, por ejemplo, son titulares en la prensa.
Y aquí mismo, en Argentina, tambin hay regiones bajo el agua, mientras otras soportan notable escasez del líquido elemento.
Estamos obviamente en presencia de un cambio en el patrón que consideramos «normal» para las distribuciones de lluvias y de temperaturas.
Pues claro, estamos ante el fenómeno de El Niño, o ENSO como se conoce también, por las siglas en inglés de El Niño Southern Oscillation.
Y entonces, ¡oh sorpresa! descubrimos, ya en el nombre que este suceso va y viene, (por eso lo de oscilante) es decir que se repite cíclicamente. No es nada nuevo.
Hay registros arqueológicos que denuncian que al menos en los últimos 15.000 años, se ha venido produciendo con una relativa regularidad.
Recientemente se ha comprobado además que se trata más bien de un par de fenómenos de distinto signo que se complementan entre sí, y que casi como una humorada se han denominado El Niño y La Niña.
El nombre de El Niño fue acuñado por pescadores peruanos que ya varios siglos atrás, relacionaron la llegada del niño Dios, a finales de diciembre, cerca de la Navidad, con la aparición de corrientes cálidas en el mar.
Lo de la Niña pareció la contrapartida lógica, cuando se reconoció que juntos constituyen un ciclo con periodicidad aproximada de 10 años, en que se alternan uno y otro.
Esto quiere decir que cada uno aparece más o menos cada cuatro o cinco años.
Pero ojo, sólo los humanos queremos almanaques perfectos, la Naturaleza no se toma el trabajo de armar agenda, ni de consultar calendarios, sino que simplemente va generando las condiciones para que algún fenómeno se presente en el momento exacto.
Es decir, que a veces hay Niños que se adelantan tanto como para tener una distancia de sólo 2 años, o que se demoran hasta 7 en decir ¡presente!
¿Qué es «El Niño»?
Nada sencillo de explicar, pero baste con saber que es, aparte de las estaciones y las variaciones en la constante solar, el único gran disparador de cambios meteorológicos de rápida ocurrencia y corta ciclicidad.
Esto hace que los humanos podamos percibir estos cambios, a diferencia de otros, que por su recurrencia secular o milenaria no entran en nuestra experiencia vital.
¿Cómo se percibe la presencia de El Niño?
Como una condición anormal en el Océano Pacífico Tropical, cerca de Australia e Indonesia, que persiste entre doce y dieciocho meses, afectando a las condiciones térmicas, y por ende repercutiendo sobre otros elementos del clima, como las precipitaciones.
¿Por qué ocurre?
Los vientos Alisios soplan de manera relativamente constante, sobre todo durante el verano, circulando entre los trópicos, (desde 30-35º de latitud hasta el ecuador) y transfiriendo energía desde las altas presiones subtropicales, hacia las bajas presiones ecuatoriales.
Por supuesto, su ruta se ve modificada por el efecto de Coriolis y otros factores, pero ésos son temas para futuros posts.
Lo concreto es que normalmente, estos vientos concentran gran cantidad de agua y calor en la parte occidental del océano Pacífico, con lo que éste puede ser hasta medio metro más alto en Indonesia que frente a las costas de Perú y Ecuador.
Puede crearse, además, una diferencia en la temperatura marina superficial de alrededor de 8º C.
Dadas estas condiciones, consideradas las normales, las lluvias son abundantes en el sureste de Asia, pues la formación de nubes y consecuente precipitación está asociada al aire ascendente que proviene del agua sobrecalentada.
Pero cuando los Alisios se debilitan, el excedente térmico puede desplazarse hacia las costas del este, y alcanzar la costa de América del Sur.
Obviamente, como contrapartida, hay enfriamiento relativo en el Pacíico Occidental, es decir, cerca de Asia.
Ya estamos entonces en presencia de «El Niño».
Este cambio en la distribución del excedente térmico, afecta a toda la dinámica atmosférica provocando lluvias torrenciales en las costas americanas habitualmente secas, y sequías compensatorias en las otras áreas.
¿Y qué pasa con La Niña?
Pues así como El Niño es provocado por Alisios débiles, La Niña se relaciona con Alisios particularmente fuertes, que acentúan las condiciones habituales, con lo que las lluvias en Indonesia se intensifican, y la sequía se hace más notable en América.
En definitiva, todo es un ciclo que se compensa siempre, y cuando hablamos de condiciones más húmedas o más secas, debemos agregar en dónde.
Lo que se concentra de humedad en una parte es en realidad restado de otra, tratándose más de un tema de distribución que de valores absolutos diferentes.
Este tema está lejos de haberse agotado, del clima charlaremos muchísimo más, sólo dénme tiempo.
La imagen la he tomado de la red, si alguien la reconoce como suya, sólo hágamelo saber, y le agrego la autoría, no lo hago ahora, porque ignoro quién la generó.
Un abrazo Graciela.
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Calor y temperatura. Su rol en los fenómenos geológicos.
Cuando les presenté las nociones relativas a Sistemas y a Complejidad, introduje el concepto de elementos o componentes, que cambian sus roles a lo largo de los cambios que se van produciendo.
Uno de los más importantes componentes de estos complejos sistemas es precisamente el calor, y su resultante, la temperatura.
En unos casos es agente, en otros es factor condicionante, pero siempre está allí presente.
Por otra parte, la función que cumple el calor es de tanta importancia, que lo hemos considerado como «motor» de los procesos, y a estos últimos llegamos a separarlos en dos grandes grupos según la procedencia del calor que los generaba.
Es pues hora de hablar un poco de este elemento, aunque dada la vastedad del tema, volveremos otras veces sobre él.
Hoy sólo quiero especificar conceptos muy básicos y luego veremos en otros posts, cómo es que ha incidido e incide para modelar la Tierra y definir su historia de cambios.
Alguna vez escuché una afirmación muy afortunada, según la cual, la historia de la Tierra es la historia de su calor.
Así es que este tema nos va a entretener bastante.
Hoy comencemos con las connotaciones físicas y físico químicas implícitas en este concepto.
Los siguientes párrafos son extractados de un libro de mi autoría que debe citarse como:
Argüello, Graciela L. 2002. LOS RECURSOS SUELO Y AGUA. Libro de Texto para el Trayecto Ciencias de la Tierra, del PROGRAMA DE POSTITULACIÓN EN CIENCIAS NATURALES, de la F.C.E.F. y Naturales de la U.N.Cba. Versión actualizada, corregida y aumentada. 86 págs. ISBN Nº987-9406.
¿Qué es el calor?
El calor es la energía térmica que produce agitación en las partículas de las sustancias que afecta. Se mide en calorías.
La temperatura, en cambio, es una variable de estado que ocurre en respuesta a la provisión de calor a una sustancia. Se mide en grados, ya sea centígrados o Celsius, Kelvin o Farenheit.
En otras palabras, cuando a un cuerpo se le suministra calor, aumenta su temperatura. La temperatura es el estado de agitación o velocidad de vibración alcanzado por las partículas.
Claramente puede notarse la diferencia cuando se define la unidad de calor o caloría: una caloría es la cantidad de calor que hay que suministrarle a un gramo de agua pura para que aumente en un grado centígrado su temperatura.
Si se pone agua a calentar sobre una llama, el calor procede de la combustión, y lo que provoca en el agua, y en el recipiente que la contiene, es un aumento de temperatura.
Otro concepto vital por sus implicancias, es el de calor específico. Esta es una constante térmica que es característica, para cada sustancia, y que se define como «la cantidad de calor que requiere un gramo de una sustancia para aumentar un grado centígrado su temperatura».
Como ya se expresó más arriba, se mide en calorías, y vale 1 para el agua, ya que ella se eligió como patrón unitario.
Pocos son estos conceptos, y deberemos insistir con el tema bastante más, pero era hora de esta primera presentación, básicamente para preparar otro post que se viene muy pronto.
Por hoy es todo, un abrazo, y sigan disfrutando de las vacaciones. Graciela.
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