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Propiedades de los minerales, que dependen de la luz. El color. Parte 1
Este post es la continuación de una de las líneas de conocimiento geológico que tengo en progreso en el blog. Les recomiendo ver todos los posts anteriores para seguir la ilación de este tema.
El cuadro que ilustra el post es un recorte del que les presenté hace ya bastante, al iniciar el análisis de las propiedades macroscópicas de los minerales. Y ése es precisamente, el post por donde deberían comenzar su repaso.
Como podrán ver, son bastantes las cualidades que resultan de la incidencia de la luz sobre un mineral, y por eso mismo, las iremos separando en distintos posts, porque quiero que las conozcan con alguna profundidad.
Hoy comenzaremos con la más simple, aunque no la más determinativa, es decir el color.
¿Por qué el color no es determinativo?
Por razones que veremos un poquito má¡s abajo, no siempre el color es constante en los minerales, sino que muchas veces cambia de un ejemplar a otro aun dentro de la misma especie. Por ese motivo, el color es una propiedad que puede ser orientativa, pero casi nunca alcanza por sí misma para definir de qué mineral se trata.
¿Qué es el color?
Son múltiples las acepciones que puede tener la palabra color, según se la utilice para definir la calidad de una voz, o el carácter de una nota periodística, por mencionar sólo algunos de sus significados.
Pero en nuestro caso, son solamente dos los fenómenos que nos interesan para referirnos a los minerales y su color.
Esos dos fenómenos son: el puramente físico, que alude al comportamiento del material respecto a una luz incidente sobre él; y el fisiológico, que no es otra cosa que la manera en que el ojo humano percibe ese comportamiento.
Por eso es que en esta situación hay tres elementos involucrados: el objeto iluminado, en este caso un mineral; la luz que incide sobre él, (salvo para casos particulares, usaremos la luz blanca y de preferencia, natural) y el sujeto que observa y percibe un determinado estímulo en su órgano visual.
¿Cómo se explica el fenómeno físico?
Cuando la energía se transmite en forma de ondas, provoca distintas fenómenos según sea la longitud de onda (lambda) involucrada. En el esquema que se presenta en la figura 1, lambda se expresa en Amstrongs, es decir la diezmillonésima parte del mm.
Allí puede observarse, que dentro del espectro electromagnético, sólo una muy pequeña porción -aquélla comprendida entre 3.900 y 7.500°, que se ve en el recorte a la derecha del dibujo- corresponde a la luz visible para el ojo humano.
Por encima de estos valores aparecen la radiación infrarroja, y las ondas cortas y largas de radio. Las radiaciones de menor longitud de onda, en cambio, comprenden la luz ultravioleta y los Rayos X y Gamma.
Dentro del campo de la luz visible, a su vez, a cada longitud de onda, corresponde una sensación óptica diferente, que se denomina color, y que va cambiando sutilmente de un rango a otro hasta abarcar los siete colores clásicos del espectro que son: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, índigo y violeta.
De estos, tres son los colores primarios: rojo, azul y amarillo, resultando los demás de sus combinaciones, o de las gradaciones entre ellos. Conviene resaltar que según alguna bibliografía, los colores primarios serían el rojo, el verde y el amarillo, pero esto responde en realidad a los principios de la fotografía y sus derivados.
Volviendo ahora a nuestros minerales, debemos agregar que cuando la luz blanca hace contacto con un objeto, parte de la energía se refracta, parte se absorbe, y parte es reflejada. Precisamente de la cantidad y calidad de la luz reflejada, depende el color que se aprecia en un objeto, en este caso, el mineral analizado.
El gráfico de la figura 2 corresponde a las curvas de reflectancia para objetos que se visualizan como rojos o amarillos.
Puede observarse que en cada caso, los porcentajes de luz reflejada son máximos para las longitudes de onda correspondientes a los colores involucrados. Los cuerpos y materiales que presentan esa capacidad para seleccionar qué parte del espectro reflejan de manera dominante, son denominados «cromáticos».
Pero existen otros cuerpos que no son tan selectivos, sino que actúan de la misma manera ante todas las longitudes de onda del espectro luminoso. Esos materiales se conocen como «acromáticos», y algunos minerales también los son.
Así, pues, los objetos blancos reflejan casi el 100% de toda la luz receptada, a lo largo de todo el espectro visible.
Los negros, en cambio, absorben casi toda la luz y los grises, aproximadamente reflejan y absorben en igual proporción.
En resumen, en estos casos, el monto de luz reflejada en los tres casos, es igual para todas las longitudes de onda, razón por la cual los colores visibles resultantes (negro, blanco y gris) son considerados «neutros».
¿De qué factores depende el color visible en los minerales?
El principal factor determinante del color de un mineral es su composición química, no obstante hay también otras circunstancias que pueden modificar ese color básico, a saber:
- La captura en la red atómica, de algún o algunos elementos conocidos como cromóforos porque confieren color a los cuerpos en los que se incorporan. Ejemplos son el cromo, que colorea normalmente de verde, o el hierro que es el responsable de la coloración violeta de los cuarzos que por esa razón se constituyen en amatistas.
- La presencia de inclusiones muy finamente divididas que quedan incorporadas en la red.
- Las deformaciones estructurales de la red, que definen ángulos de incidencia de la luz entrante distintos de los habituales, y por ende, la reflexión de la luz (que define el color visible) ocurre también según ángulos con algún corrimiento a lo largo del espectro.
- La presencia de pátinas superficiales que enmascaran el color real del mineral.
¿Cómo se clasifican los minerales según el color?
Según hemos visto más arriba, los minerales pueden tener colores únicos o múltiples para cada especie. Eso define su clasificación en idiocromáticos y alocromáticos.
¿Qué es un mineral idiocromático?
Es aquél que siempre ostenta el mismo color, en todos los posibles ejemplares. Por tal razón, en este caso, el color no es solamente importante sino determinativo.
Ejemplos clave son la azurita, que precisamente toma su nombre del color que siempre presenta, o la amatista que sólo es tal cuando tiene colores violetas. Muchos minerales metálicos son idiocromáticos, pero la gran mayoría de los restantes no lo son.
¿Qué es un mineral alocromático?
Todo el resto de los minerales, que presentan variedades de colores, y en los cuales, por ende, definir el color es de escasa ayuda para la determinación de la especie, se conocen como alocromáticos.
En esos minerales, se recurre a otra propiedad que definiremos en otro post, y que se conoce como raya.
¿Qué términos son aceptables para describir el color de los minerales?
Todos aquéllos que no impliquen en sí mismos una comparación. Es decir que se deben evitar las adjetivaciones.
Se aceptan términos como rojo, verde, amarillo, pero no nombres fantasiosos como rojo mambo o verde esperanza, azul cielo, o amarillo patito.
¿Hay alguna forma más objetiva de definir el color?
Sí que la hay, pero debo reconocer que no es de uso corriente para los minerales, aunque es imprescindible en las descripciones de sedimentos y sobre todo suelos.
De todos modos, para describir nuevos hallazgos, puede recurrirse a este método, que se toma prestado de las artes plásticas, y que se conoce como Tabla de Munsell.
La segunda parte de este post será dedicada específicamente a explicar las características y el uso de la tabla Munsell de color.
Bibliografía:
Argüello, Graciela L. 1997. Cuadernillo didáctico sobre el tema COLOR DEL SUELO, para uso de los alumnos de Pedología de la U.N.C. 11 páginas.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
Otra vez Gabriela Mistral y los metales.
Este post también se lo debo a Dayana, quien hace mucho tiempo recopiló poemas para los posts de los viernes. En este caso, de la genial Gabriela Mistral
NOCHE DE METALES
Dormiremos esta noche
sueños de celestes dejos
sobre la tierra que fue
mía, del indio y del ciervo,
recordando y olvidando
a turnos de habla y silencio.
Pero todos los metales,
sonámbulos o hechiceros,
van alzándose y viniendo
a raudales de misterio
-hierro; cobre, plata, radium-
dueños de nosotros, dueños.
Son lameduras azules
que da la plata en los pechos,
son llamaradas de cobre
que nos trepan en silencio
y lanzadas con que punza
a las tres sangres, el hierro.
Por confortarnos los pies
vagabundos, y aprenderse
nuestros flancos y afirmarnos
los corazones sin peso,
los tres del miedo ganados,
los tres de noche indefensos.
Y la noche se va entera
en este combate incruento
de metales que se allegan
buscando, hallando, mordiendo
lo profundo de la esencia
y la nuez dura del sueño.
Al fin escapan huidos
en locos filibusteros
y seguimos la jornada
cargando nuestro secreto,
arcangélicos y rápidos
de haber degollado el miedo.
Liberados caminamos
como los raudales frescos,
sin acidia y sin cansancio,
ricos de origen y término,
por la nocturna merced
de los Andes Arcangélicos
que dentro de su granada
impávidos nos tuvieron.
Vamos cargando su amor
como un amianto en el pecho,
como la casta y el nombre,
como la llama en silencio
que no da chisporroteo
y según nuestros orígenes,
despeñados de lo Eterno.
Ciertamente, la Geología es también poesía. Espero que les haya gustado, y que vuelvan al blog el próximo lunes. Un abrazo. Graciela.
Más de reconocimiento de minerales: el tacto.

Ya venimos hace algún tiempo hablando de las propiedades que se utilizan para reconocer los minerales a simple vista, y hoy le toca al último de los caracteres organolépticos: el tacto.
¿Qué se entiende por tacto de los minerales?
Es la respuesta que ofrecen en forma de sensación cuando son explorados con las manos en distintas direcciones.
¿Qué clase de propiedad es el tacto en los minerales?
Si se han tomado el trabajo de seguir el link anterior, habrán recordado la diferencia entre cualidades escalares y vectoriales, y al mencionar yo ahora que la exploración táctil se hace en distintas direcciones, habrán comprendido rápidamente que es una cualidad vectorial.
Esto significa que el mismo ejemplar puede presentar distintos tactos según la dirección en que se lo toque. Así, por ejemplo, la muscovita tiene un tacto suave en las caras planas de ruptura, y un tacto astilloso en la dirección perpendicular. Pero no nos adelantemos, que todavá no definimos esos tipos de tacto, cosa que pasaremos a hacer a continuación.
¿Qué tipos de tactos se reconocen en los minerales?
Lo primero que conviene traer a colación es que como en muchos otros casos hay cierto grado de confusión en la terminología, dependiendo sobre todo de los idiomas originales en que se realizaron las primeras descripciones de cada mineral, y cómo esas descripciones se tradujeron a los demás. Por eso una misma sensación táctil es descrita por algunos autores como untuosa, mientras otros prefieren la palabra grasa.
Unos definen un tacto como áspero y otros como rugoso, para referirse al mismo ejemplo. Por eso, yo he seleccionado los términos más ampliamente utilizados, más allá de que cada uno puede recurrir al que mejor reconozca, a la hora de clasificar minerales.
O sea, que si alguien prefiere recordar el tacto de un mineral, no como áspero sino como «pinchudo como el bigote de doña Ramonita» estará bien siempre que lo guarde para su propio coleto, y lo emplee como nemotecnia, y no vaya tan lejos como para ponerlo en un trabajo científico para publicar. 😀
Una vez hecha esta importante aclaración, pasemos a mencionar los términos que habitualmente se usan en las tablas de reconocimiento mineral:
- Tacto untuoso
- Tacto suave
- Tacto liso
- Tacto áspero
- Tacto astilloso
- Tacto frío.
¿Qué es el tacto untuoso?
Es el del mineral que responde como si tuviera una película aceitosa por encima. Se conoce también como graso u oleoso, y es característico del talco, el grafito y la molibdenita, por mencionar los más comunes.
¿Qué es el tacto suave?
Es semejante a la sensación de acariciar la porcelana o el vidrio liso. Es común en la mayorÃa de los cristales cuando se los toca en la dirección de sus caras enteras. Cuando éstas están rotas, el tacto cambia a astilloso. Más arriba les mencioné el caso de la mica en una de sus direcciones, y muchos metales pueden exhibirlo también.
¿Qué es el tacto liso?
Si fuéamos a hacer una escala de suavidades, diríamos que ésta está un punto por debajo de la anterior. La sensación es comparable al tacto de una madera bien lijada, pero no lustrada. La mayoría de los minerales muestran este tacto, cuando no presentan caras cristalinas. Las caras de ruptura (clivaje) de los feldespatos tienen este tipo de tacto.
¿Qué es el tacto áspero?
Es el que aparece en ausencia de los anteriores. Es más frecuente en rocas que en minerales, en realidad, pero puede mencionarse para algunas presentaciones de la limonita, la hematita u otros óxidos.
¿Qué es el tacto astilloso?
Ésta es la forma más agresiva del tacto mineral, ya que puede llegar a producir cortes en la piel. Es caracterítico de las direcciones opuestas a las de exfoliación en las micas, en la ruptura de cristales, y en algunos hábitos de los que hablaremos en futuros posts.
¿Qué minerales tienen tacto particulatmente frío?
Si bien en general todos los minerales son fríos, algunos lo son de manera más notable, como por ejemplo los pertenecientes al grupo de los metálicos y las piedras preciosas de mayor valor. Tanto es así, que si uno tiene la experiencia suficiente, colocar una supuesta piedra preciosa sobre la mejilla puede ayudarle a definir si le están vendiendo un buzón, porque los materiales sintéticos suelen ser más cálidos.
¿Se requiere habilidad especial para reconocer minerales al tacto?
Lamentablemente, sí. Una mano poco sensible o muy perjudicada (por no decir callosa) no ayuda mucho. En eso, las geólogas que nos cuidamos la piel llevamos la delantera 😀 .Pero en cualquier caso, se requiere experiencia, muuuucha experiencia, y sólo se debe considerar como un aporte más en el reconocimiento, en ningún caso se puede considerar como una propiedad diagnóstica en sí misma.
Bueno, en realidad, en el análisis macroscópico y de campo, ninguna propiedad alcanza por sí sola. Siempre es un conjunto de propiedades ( a veces dos o tres y a veces más) el que permite rotular a un mineral.
Espero que este post les haya interesado, en cuyo caso los espero el miércoles con información que seguramente les será de utilidad. Un abrazo. Graciela.
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P.S.: La imagen que ilustra el post es una foto tomada por el Pulpo en una visita aL Museo de Historia Natural de Los Ángeles, en Estados Unidos.
Más sobre reconocimiento de minerales: el sonido.
Ya saben ustedes, porque se los expliqué en otro post, que los minerales se reconocen macroscópicamente mediante la exploración de diversos grupos de propiedades.
También les conté que uno de esos grupos es el de los caracteres organolépticos, de entre los cuales ya les expliqué el olor y el sabor, y hoy le toca al sonido.
¿Cómo se usa el sonido para reconocimiento mineral?
Pues sencillamente porque algunas pocas especies responden a la percusión, o eventualmente a la deformación, generando vibraciones que se aprecian como sonidos siempre característicos y a veces verdaderamente musicales.
¿Qué especies minerales se conocen por su sonido?
Acá cabe aclarar que en realidad más que minerales propiamente dichos, los sonoros son más bien ejemplares de rocas y eventualmente metales nativos.
Los que tienen sonido característico son pues:
- El hierro nativo y su óxido no hidratado, la hematita, que son precisamente los que definen la cualidad de sonido que se califica precisamente como metálico.
- El indio, también metal nativo.
- La roca llamada fonolita.
- Las concreciones sedimentarias conocidas como banderas o cortinas.
¿Qué es el indio y cómo suena?
El nombre indio, pese a muchas interpretaciones erróneas que lo relacionan con la India, proviene en realidad del color azul índigo que produce cuando se lo calienta en la llama
Se trata, como ya dije, de un metal del Grupo 13, es decir de los térreos, cuyo símbolo es In, tiene color blanco plateado, es muy blando, y se conoce desde 1863.
Se obtiene como subproducto en la industria extractiva del cinc, cadmio , plomo y otros. Forma minerales como la indita [FeIn2S4] y la requesita [CuInS2], de ninguno de los cuales puede extraerse el metal puro.
Es precisamente en estado nativo que deja oír un sonido puro y armonioso cuando se lo manipula para doblarlo.
Entre sus usos más conocidos se encuentra el InCl3 que al ser empleado en tubos de iluminación aumenta su rendimiento.
¿Qué es la fonolita?
Es la roca sonora por excelencia, hasta el punto de que su nombre resulta de la unión de los vocablos griegos phonos (sonido) y lithos (piedra).
Es muy escasa pues requiere condiciones muy específicas para su formación, y se trata de una roca ígnea volcánica (extrusiva) que produce un sonido metálico cuando se la golpea, siempre que se presente como una placa no fracturada.
Su composición mineral es de feldespatoides como nefelina, sodalita, hauynita, leucita y analcima, y feldespatos alcalinos como sanidina, anortoclasa u ortoclasa, y plagioclasa sódica rara.
No quiero atosigarlos con otros nombres, pero tiene muchos componentes más, que irán conociendo lentamente, no se asusten.
La fonolita es abundante en zonas europeas como Bohemia, Italia, España y las Islas Canarias.
¿Qué son las banderas o cortinas?
Se trata de concreciones que se producen en el interior de las cavernas por filtraciones de aguas cargadas de sales que son luego depositadas por cambios de presión, temperatura, sobresaturación, etc., en formas casi artísticas, de las cuales las más conocidas son las estalactitas y estalagmitas, que ya tendrán su propio post.
En el caso particular de las banderas, que son precisamente las «cantarinas», se generan al ir disolviendo parcialmente las rocas que atraviesan en unos sitios y depositando los minerales en formas semejantes a colgajos de lona o telones. Cuando se tocan agitan o golpean, generan su propia «música».
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
La foto que ilustra el post es una bandera tomada de este sitio en la red:
Los kilates del oro
Hace ya bastante tiempo, subí un post explicando qué es el quilate, cuando se lo aplica al diamante, y adelanté en ese momento que el concepto cambia cuando se habla de oro. Ha llegado el momento de hablar pues de esa diferencia de concepto.
Pero antes les aclaro que he puesto este post en la etiqueta Gemología porque el oro se usa en joyería para engarzar gemas, entre otras cosas, pero NO es una gema él mismo, sino que cae bajo la denominación de metales nobles o preciosos.
¿Qué es el oro?
Ya les adelanté que es un elemento químico del grupo de los metales, pero podemos agregar algunas cosas más: se lo encuentra normalmente en estado nativo, porque es muy poco propenso a generar compuestos con otros elementos, de allí su consideración como «metal noble», ya que entre otras cosas no se oxida. Su número atómico es 79, lo que lo sitúa en el grupo 11 de la tabla periódica. (Ahora que lo pienso de esa tablita también tendremos que hablar un día)
Su nombre procede del latín aurum, que puede traducirse como brillante amanecer, nombre que hace alusión a su intenso brillo amarillo metálico. De ese nombre proviene su símbolo químico Au
Tiene además gran maleabilidad y ductilidad, es decir que se puede reducir a planchas finas y hasta a hilos. Esa versatilidad y su aspecto llamativo lo colocaron en el pedestal del sistema econónomico, ya que es el patrón universal de las monedas de las sociedades modernas.
Por otra parte, tiene también por todas esas cualidades, gran aplicación en medicina, odontología y por supuesto joyerÃa, orfebrería y otros usos ornamentales.
Pero como no existe nada perfecto, su talón de Aquiles es la dureza. Efectivamente es un metal muy blando, lo que quiere decir que se raya y desgasta con suma facilidad.
Por eso mismo, es que no se lo utiliza en su máxima pureza, sino que para elevar su resistencia al rayado, se lo combina con cobre o plata, y allí es donde surge el uso del término kilate en el contexto del oro.
¿Qué es el kilate para el oro?
Si se toma la máxima pureza del oro, vale decir 100% oro, se habla de 24 kilates. Pero como ya lo dije más arriba, salvo como patrón de moneda, que se guarda en un sitio definido y protegido, donde el riesgo de rayado o desgaste es mínimo, ese grado de pureza implica un alto riesgo de pérdida de material.
Por eso no se lo emplea puro en joyería sino en combinaciones ya normalizadas que arrojan las siguientes calidades:
Oro 18 kilates, que es el valor más alto empleado en joyería, implica 18 partes de oro y 6 de plata y cobre (3 y 3 por lo general). Es lo mismo decir oro al 75%, o bien tres cuartas partes de oro.
16 kilates implican 16 partes de oro y 8 de plata o cobre. lo que es aproximadamente lo mismo que decir 70% de oro, y así sucesivamente.
¿Qué características le confieren esas combinaciones, además de mayor dureza?
En general, afectan algo al brillo y el color, de manera tal que la moda, siempre oportunista, ha llegado a generar «oros» de diversos colores, según se los conoce en el mercado, aunque ninguno de ellos es ya oro de mucha pureza, porque se parte del oro 18 kilates (que como dijimos ya está combinado), y se lo mezcla con diferentes elementos o compuestos para obtener el color deseado. Convengamos también en que esos «colores» no son más que matices sobre el dorado original, no esperen un oro azul francia ni cosa que se le parezca.
¿Cuáles son esos oros combinados para dar distintas coloraciones?
Oro amarillo, que es el más puro, y corresponde a los 18 kilates que definimos antes, implica cada 1000 g de oro compuesto, la incorporación de 125 g de plata y 125 g de cobre.
Oro rojo 1000 g de oro rojo contienen 750 g de oro 18 k, y 250 g de cobre.
Oro rosa por cada 1000 g, tiene 750 de oro 18, 50 g de plata y 200 g de cobre.
Oro blanco es el único que sí pierde totalmente el color original y se ve de verdad blanco, porque cada 1000 g tiene agregados 160 g de paladio y 90 g de plata.
Oro gris por cada 1000 g, se le han agregado a los 750 g de oro 18, aproximadamente 150 g de níquel y 100 g de cobre.
Oro verde, que por supuesto no es verde cata, sino un simple dorado con tonalidades verdosas, lleva 750 g de oro 18 y 250 g de plata, cada 1000 g.
Oro azul = 1000g de oro azul contienen 750 g de oro 18 k y 250 g de hierro.
O sea, en fin, que no es oro todo lo que reluce.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta pá¡gina está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post fue tomada por Pulpo en su viaje a Los Ángeles, aunque me encantaría poder decirles que es de mi vitrina personal, y que fuera cierto. 😀 Espero verlos de nuevo por aquí el miércoles, con información de interés para colegas y estudiantes.


