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Otro lugar que los argentinos deberían visitar: Ischigualasto, o Valle de la Luna.

submarino antesEn un post de hace bastante tiempo, armé un listado de los sitios que recomiendo conocer en nuestro propio país, Argentina.

Uno de los lugares mencionados es Ischigualasto, también conocido como Valle de la Luna, por sus paisajes tan característicos y poco usuales.

De este lugar hablaremos hoy. De hecho, la foto de portada del blog es de allí, pero de cuando el submarino, que se ve a través de la ventana natural en que yo aparezo sentada, estaba todavía completo. Pero ya comentamos ese punto en otro post, al que los remito para conocer cómo evolucionan estos paisajes a lo largo del tiempo.

¿Qué es el Valle de la Luna?

Lo que se conoce como Valle de la Luna es en realidad el Parque Provincial Ischigualasto, que fue creado en 1971, por la Ley Provincial 3.666/71, del Gobierno de la Provincia de San Juan.

Más tarde, en 1995, el Gobierno nacional lo declara Lugar Histórico Nacional, y su administración es efectuada por un Ente Autárquico de la Provincia de San Juan desde el año 2004.

En el año 2000 ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que lo ha nominado junto con el Parque de Talampaya, declarado Parque Nacional en 1997. Talampaya es parte de la misma Provincia Geológica, pero pertenece a la Provincia política de La Rioja.

Mientras que la superficie de Ischigualasto específicamente, es de 60.369 ha, la extensión total de los dos parques contiguos, es de poco más de 275.300 hectáreas, comprendidas en la región desértica del borde oeste de las Sierras Pampeanas del centro de Argentina.

La razón por la cual los dos parques son Patrimonio de la Humanidad, es que contienen el registro fósil continental más completo conocido, para el  período Triásico  de la Era Mesozoica (251-199 millones de años atrás).

Ese registro, distribuido en las seis formaciones geológicas presentes en el área, incluye un amplio rango de mamíferos muy antiguos, dinosaurios y plantas, que en conjunto brindan información tanto de la evolución de la biota, como de los cambios ambientales acontecidos durante el Triásico. Se han hallado ya unas 56 especies de vertebrados, y más de cien de plantas.

Respecto al nombre más difundido de Ischigualasto, (Valle de la Luna) si bien casi siempre se piensa que le fue dado modernamente por las características del paisaje; hay autores que afirman que el significado original de la palabra Ischigualasto en el idioma Kakán o Diaguita, de los pueblos originarios del lugar, significa: «Lugar de la Muerte», «Lugar sin vida» o «Lugar donde se posa la Luna», y sería de esta última interpretación que habría derivado la designación popular y turística de «Valle de la Luna».

¿Dónde queda el Valle de la Luna?

Refiriéndonos ahora sólo a Ischigualasto, el Parque se encuentra situado en el extremo norte de la provincia de San Juan, en el Departamento Valle Fértil; y las coordenadas del centro del área protegida son 29º55′ S, 68º05′ W. Su límite sur es el Cerro Loma Ancha, el norte es la Quebrada de Los Jachalleros; mientras que su frontera este, es la provincia de La Rioja, y la oeste, el pie de los cerros de Caballo Anca.

¿Qué características generales tiene la Cuenca de Ischigualasto?

Primero digamos que el nombre Ischigualasto, designa tres elementos diferentes: la cuenca de Ischigualasto (o Ischigualasto-Villa Unión), que tiene entidad de Provincia Geológica, y que como ya dijimos abarca también el Parque Nacional de Talampaya en La Rioja; el Parque Provincial, conocido también como Valle de la Luna; y por fin, la Formación Ischigualasto, que sólo es una parte integrante de la estratigrafía regional.

Dicho esto, voy a referirme en este punto, a la Cuenca (la Provincia Geológica) , ubicada en la zona centro-oriental de Argentina, y que es una de las varias cuencas extensionales que se desarrollaron en el margen oriental de la antigua Pangea, durante el Mesozoico temprano.

En esta cuenca se encuentra una de las secciones más largas y completas del mundo, representativas del Triásico continental, cuyos depósitos se acumularon en un hemigraben del arco proto andino. Por encima de las secuencias triásicas, se depositaron también materiales del Cretácico y el Cenozoico. Se produjo más tarde una inversión de la cuenca, ya en el Cuaternario, cuando las fracturas de Valle Fértil y los Altos se reactivaron como fallas inversas.

¿Cuál es su composición litológica?

La secuencia Triásica en el Valle de la Luna se compone de seis formaciones que, respetando la Ley de la Superposición de los Estratos, que ya les he explicado en otro post, voy a describir desde abajo hacia arriba del perfil teórico, es decir desde lo más antiguo hasta lo más joven. Las formaciones son, pues:

  • Formaciones Talampaya y Tarjados: correspondientes al Triásico Inferior, se trata principalmente de areniscas de colores rojos y pardo rojizos, que alternan con niveles conglomerádicos. Son los sedimentos depositados por los abanicos aluviales que descendían por los bordes de la cuenca, y en los que no se han encontrado fósiles de vertebrados hasta el momento; lo cual es lógico por la granulometría tan gruesa que tiende a destruir mecánicamente más que a preservar los restos orgánicos.
  • Formación Chañares: compuesta por areniscas y arcillas de origen fluvial, con fósiles de vertebrados del Triásico Medio. Sus colores son dominantemente grises y blanquecinos.
  • Formación Ischichuca: incluye niveles negros de arcilitas y areniscas finas, de escaso espesor, que se habrían depositado en ambientes lacustres del Triásico Medio. Se han encontrado en esta formación, restos de plantas, niveles de carbón, e invertebrados lacustres.
  • Formación Los Rastros: se compone de areniscas pardas que alternan con niveles negros de arcilitas y carbón, últimos vestigios de depósitos lagunares, que incluyen numerosos restos de plantas, y huellas de tetrápodos de agua dulce, propios del Triásico Medio.
  • Formación Ischigualasto: constituida por un paquete de rocas grises, blanquecinas y moradas, en el que se alternan las areniscas de los paleo-ríos, con sedimentos finos de llanura. Es la formación que da nombre al parque, pues en ella se ha encontrado la mayor cantidad de fósiles, tanto de vertebrados como de plantas y troncos fósiles. Corresponde al Triásico Superior.
  • Formación Los Colorados: es la unidad que corona la secuencia y se compone de areniscas intercaladas con finos niveles de arcilitas, de color rojo. Los sedimentos más finos habrían sido depositados por ríos y por el viento, que constituyó dunas. Aparecen aquí los restos de vertebrados más jóvenes del Triásico, y algunos grandes troncos.

He insistido aquí en la secuencia triásica, porque es la que convirtió a la zona en Patrimonio de la Humanidad, pero debo recordarles que las caprichosas formas que se conviertieron en atractivo turístico para la gente que no conoce de Geología, responden a dinámicas recientes, de meteorización y erosión, dominantemente eólica, que les expliqué en alguna medida en el post que he linkeado más arriba, relativo a la caída de una de las torres del submarino; y que veremos con mucho detalle cuando hablemos de la dinámica eólica específicamente.

¿Cómo es su interpretación geológica?

El particular interés que reviste la amplia columna triásica presente en Ischigualasto, es que permite, por sus variaciones litológicas, estratigráficas y paleontológicas, una reconstrucción posible de los cambios acontecidos en ese período.

Así pues, los niveles rojos del Triásico Inferior, hasta la Formación Chañares, estarían indicando la mayor oxidación del paquete, relacionable con intervalos más áridos, que se repetirán hacia el final del Triásico, cuando se produce nuevamente la depositación de lechos rojizos. En el medio, durante el Triásico Medio y la transición hacia el Triásico Superior, el aporte de humedad habría sido suficiente como para generar sedimentos lacustres (facies de Los Rastros) y niveles fluviales dentro de la formación Ischigualasto. Esta parte de la secuencia indica también condiciones tectónicas inestables, con fluctuaciones internas en las características ambientales.

¿Qué más puede agregarse sobre el Valle de la Luna?

Un sitio en particular dentro del Parque, merece ser mencionado por la presencia de un rasgo morfológico de interés: la Cancha de Bochas (Figura 1).

Figura 1, tomada de TripAdvisor

La Cancha de Bochas es un Miembro (subdivisión interna de la Formación Ischigualasto) compuesto por arenicas y arcillitas, con interestratificaciones de bentonita y basalto. Contiene abundantes nódulos calcáreos, y aparecen rasgos pedológicos como rhizolitos, slickensides, peds y cutanes. Los basaltos de la unidad afloran en algunos puntos, y hay una parte del parque donde la erosión ha liberado las concreciones nodulares, algunas de las cuales tienen tamaños que exceden los 40 cm de diámetro. Aparecen así esas bochas resistentes- que la meteorización y la erosión han desprendido de su matriz más lábil- constituyendo un espacio donde se cuentan por centenas, dispersas en poco más de una hectárea.

El último detalle de interés es la existencia de un Museo en el interior del propio Parque Provincial, donde pueden observarse ejemplares fósiles únicos en el mundo.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

 

El «cráter» en una calle de Córdoba

Hoy mi descansado feriado se vio interrumpido por un «llamado a las armas» (científicas, claro), ya que me sentí obligada a explicar dentro de lo posible, la situación que acaba de producirse en una calle de mi ciudad.

Se trata del «cráter» -que en realidad no es tal en un sentido estricto, tal como expliqué en este post que van a tener que ir a leer, sí o sí- que se produjo en la intersección de las calles Coronel Olmedo y Costanera norte. Pero vayamos por partes.

¿Qué sucedió esta mañana?

Según lo cuenta la prensa, esta mañana alrededor de las ocho, hora local, los vecinos escucharon un ruido asimilable a una explosión y el pavimento de la calle cedió, generando un hundimiento en el que quedaron atrapados dos vehículos, y seriamente en riesgo las edificaciones aledañas. Esto tuvo lugar en el sitio en que la calle Coronel Olmedo desemboca en la Costanera Norte.

¿Cuál es el fenómeno que se produjo?

El proceso se denomina sofusión o pipping, y lo he explicado con detalle en el post que he linkeado más arriba, cuando expliqué lo sucedido en su momento en Guatemala. (¿Vieron que iban a tener que ir a leerlo?).

Allí también les adelanté que la forma resultante no es exactamente un cráter (término reservado para fenómenos volcánicos o impactos metoríticos), sino un sinkhole o pozo de hundimiento.

¿Qué factores incidieron en este caso?

Básicamente los factores que facilitaron el proceso, y que se consideran responsables de la susceptibilidad del área afectada, son: a) la pendiente de la calle que facilitó la remoción del material fino, vehiculizado por el agua del caño roto (agente causal) y b) la constitución del terreno, con altos porcentajes de materiales limosos, es decir muy finos y que además, son los más fácilmente transportados por el agente en movimiento, que en este caso, como ya dijimos, es el agua del caño roto.

¿Qué cabe esperar ahora?

El fenómeno puede extenderse aguas abajo, hasta tanto no se repare la pérdida del líquido que está vaciando de materiales el terreno subsuperficial. Por otra parte, el pozo debe remediarse de manera urgente, porque ya existe un espacio vacío que no puede en esas condiciones seguir sustentando las construcciones que están sobre él.

Y por último, mi reflexión de siempre: seguir autorizando construcciones de gran porte sin EIA (Evaluación de Impacto Ambiental) es totalmente irresponsable, y las autoridades correspondientes deben responder por todos los daños si lo permiten.

Merecen especial atención los terrenos con pendientes acusadas, y con materiales erodibles, los dos factores que aquí se conjugaron sin ninguna duda.

En lo que hace a las pérdidas de agua, que son tan silenciosas, pueden sin embargo ser monitoreadas sobre todo en zonas de consumo medido, donde un aumento del mismo, sin explicación más evidente, sólo puede significar que hay alguna pérdida en la conducción. En zonas sin medidores, la pérdida de presión que no se explique por otra causa, puede ser también un llamado de atención.

Les dejo un video del programa televisivo «El show de la mañana» de Canal Doce.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de la página de Cadena 3, y el video es de youtube obviamente.

Chronology of late Pleistocene Pampa loess from the Córdoba area in Argentina.

Ya hace bastante tiempo, les expliqué en otro post, que hay determinadas editoriales que exigen de los autores que publican con ellas, el compromiso firmado de no reproducir en ninguna forma su propio trabajo, pues se ceden los derechos de comercialización.

No obstante, a uno le interesa que sus trabajos se lean y también que se citen, si es posible, de modo que ahora les traigo el link directo a la editorial en donde pueden ir a buscar el paper que deben citar como:

Frechen, M., Seifert, B., Sanabria, J. A. and Argüello, G. L. 2009. Chronology of late Pleistocene Pampa loess from the Córdoba area in Argentina. J. Quaternary Sci., Vol.24 (7) pp.761-772. ISSN 0267-8179.

Lo encuentran haciendo click aquí.

Una carrera joven en la Universidad Nacional de Córdoba

El viernes 3 de noviembre de 2017, se realizó la presentación de la carrera de Doctorado en Energías Renovables ante CONEAU, en cogestión entre la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) y la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (FaMAF) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FACEN) de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) y el Centro Regional Universitario Córdoba-IUA de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF).

El Doctorado se enmarca dentro del Programa Estratégico de Formación de Recursos Humanos en Investigación y Desarrollo (PERHID-REDES), instrumentado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Con el propósito de promover la creación e implementación de la carrera de Doctorado en Energías Renovables, se suscribió un acta acuerdo entre la UNC, la UNCA y la UNDEF y la firma de un convenio específico entre las facultades de las Universidades implicadas en el proyecto del Doctorado.

Para averiguar el estado actual de la carrera, dirigirse a cualquiera de las entidades mencionadas en el texto.

Una explicación científica sobre la «grieta» que afecta a barrios de Diamante, Entre Ríos, Argentina.

En días recientes, hemos venido escuchando diversas interpretaciones periodísticas acerca de «la grieta que amenaza a la ciudad de Diamante». Es hora de explicar algunas cosas. Vamos a ello.

¿Dónde queda Diamante?

Diamante, también conocida como Ciudad Blanca, debido a la coloración que el alto contenido silíceo confiere a su suelo arcilloso, se recuesta sobre la margen izquierda del Río Paraná, en el este de la provincia de Entre Ríos. Es el municipio cabecera del departamento Diamante, que abarca la localidad homónima y un área rural. La ciudad misma comprende un radio urbano de aproximadamente 4,18 km.

Aguas arriba de la ciudad de Diamante, el Río Paraná¡ presenta una muy limitada navegabilidad, por lo cual el puerto de Diamante es el último puerto de ultramar del mencionado río, y el único perteneciente a la provincia de Entre Ríos.

El fenómeno al que haremos referencia hoy, afecta a la urbanización del extremo oeste de la barranca, es decir, al barrio San Roque, próximo a la imagen del Cristo Pescador.

¿Cuál es el fenómeno que se está produciendo?

Contra lo que el mal uso del término «grieta» parece indicar, no se trata de un evento tectónico, ni es en definitiva una falla o una ruptura de materiales rocosos. Lo que tiene lugar es un fenómeno de remoción en masa, asociado en este contexto a las dinámicas fluvial y pluvial, ambas de origen superficial. En otras palabras, el río y las lluvias actúan sobre factores predisponentes, para generar los deslizamientos y derrumbes que son procesos recurrentes en las localidades de la costa del Paraná.

La zona afectada en los episodios recientes alcanza ya más de 130 metros de largo y 40 metros de profundidad, pero muy probablemente se continuará extendiendo.

Para ser más específicos, lo que se está presenciando es el desmoronamiento de paredes inestables en la terraza baja, lo que a su vez descalza las terrazas más altas, donde se hace muy visible la cicatriz del desprendimiento, al que la prensa ha dado en llamar, o mal llamar, «grieta».

El desmoronamiento de las barrancas en la terraza baja se asocia directamente con la erosión provocada en la planicie de inundación, por el régimen de crecidas del propio río.

Al propio tiempo, tanto en las terrazas bajas como altas, otro proceso que dispara el derrumbe se debe dominantemente a las aguas pluviales que discurren de forma temporaria, cayendo por los desniveles y generando a los pies de cada salto, el fenómeno de cavitación que he explicado en detalle cuando les presenté la dinámica de las cárcavas.

¿Por qué ocurre esto específicamente allí y ahora?

Esencialmente por la confluencia de numerosos factores naturales y artificiales. Los terrenos son en la zona muy poco consolidados, ya que en ellos dominan materiales sueltos y finos como arcillas y arenas, de escasa estabilidad en las pendientes ribereñas. Son también factores naturales, la abundancia de lluvias y la alternancia de bajantes y crecientes, propias de la dinámica fluvial, y el aporte de las aguas subterráneas regionales.

Entre los factores antrópicos se cuentan la deforestación asociada a la ocupación urbana, las vibraciones del tránsito vehicular sobre la barranca, la descarga de agua sin control alguno, desde los asentamientos junto a las barrancas, y la alteración de las vías de escurrimiento naturales, cuando se diseñan los barrios, o éstos crecen de manera espontánea.

¿Qué puede esperarse en el futuro?

Me encantaría poder decir lo contrario, pero estos fenómenos sólo evolucionan profundizándose en el tiempo, si no cambia el conjunto de los factores ya mencionados. Corregir sólo alguno, no desactiva el sistema, que es de por sí muy complejo.

¿Qué acciones podrían tomarse?

Podrían construirse estructuras para proteger el talud, con coberturas de membranas flexibles, o puede inyectarse cemento para frenar los deslizamientos superficiales, drenar el agua en la base del suelo arcilloso, o colocar gaviones con mallas rellenas de piedras que protegen del embate directo del agua, ya sea fluvial o pluvial.

Pero todas las estrategias son costosas y dan respuestas temporarias, porque antes o después, las defensas artificiales sucumben también ante la dinámica natural.

La única forma efectiva de preservar vidas y bienes es delimitar una franja de restricción desde el borde de la barranca hacia adentro, en toda la extensión de la cual se prohíba la ocupación permanente y, con más razón, la construcción de viviendas.

De hecho, bastaría con exigir el cumplimiento efectivo de una ordenanza ya existente, y penalizar su violación.

Dicha ordenanza es la N° 115/79, que prohíbe la construcción en toda la zona afectada por este proceso, y que data de 1979, como su designación lo indica. Fue promulgada un año después del derrumbe que destruyó la escuela nacional N° 211.

Entre los antecedentes y fundamentos de la ordenanza, se menciona un relevamiento, realizado por la Dirección de Minería dependiente del Ministerio de Obras Púºblicas de Entre Ríos, en el que «se recomienda no permitir el realojamiento en el área ya que existe un equilibrio inestable», y en el que se aclara que «es importante citar que este límite (el de riesgo de derrumbe) es provisorio pues se modifica constantemente ante nuevos desmoronamientos».

Lamentablemente, esa ordenanza es letra muerta, porque la gente volvió a vivir en esos lugares, hoy nuevamente afectados por la misma dinámica.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de Clarín on line.

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