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Los primeros antecedentes de la Geología en Argentina.

escanear0003Tal vez decir Geología sea un poco aventurado, ya que los primeros pasitos de los que hablaremos hoy tienen más que ver con actividades no sistemáticas de gente curiosa e interesada en la naturaleza, que con acciones científicas. Pero valen como antecedentes que iniciaron actividades exploratorias posteriores, mucho más sistemáticas.

¿Cuáles fueron los primeros intentos de comprender la naturaleza de nuestro territorio americano, y más específicamente del argentino?

Ya en el primer viaje de Colón, habían participado aventureros que recogían por escrito sus impresiones, a los que se conocía como «cronistas», y que describían con mucha meticulosidad tanto los paisajes como sus habitantes y las costumbres imperantes.

Esas cronicas junto con numerosos ejemplares botánicos y zoológicos que eran hasta entonces por completo desconocidos, despertaron, al regreso de Colón a Europa, el anhelo de reconocer las nuevas tierras.

El título de primer «cronista de la naturaleza» podría merecerlo Gonzalo Fernández de Oviedo, que algún tiempo después de su regreso escribió la «Historia General y Natural de Las Indias», texto en el que incluyó además de sus propias observaciones, los relatos de otros aventureros.

Dentro del territorio argentino, una descripción muy detallada de las islas del Paraná fue suministrada por Alonso de Santa Cruz, que participó de la expedición de Sebastián Gaboto.

¿Qué áreas de la naturaleza se exploraron primero?

Obviamente las que saltaban a la vista y no requerían una mirada muy aguda ni entrenada en los cambios sutiles del pasiaje, vale decir que los primeros reportes se referían básicamente a la flora y la fauna.

Es también importante recordar que los primeros colonizadores debieron recurrir a los frutos de la tierra y a la cacería para asegurarse el sustento cotidiano. Por eso, su ojo avizor se dirigió primero a la vegetación y los animales de la región. Sólo más adelante se interesarían ¡y de qué modo! en los recursos minerales y los ambientes y paisajes.

¿Cuándo comienza a analizarse el componente geológico de los nuevos territorios?

Debió esperarse hasta 1741, y la llegada del Padre José Sanchez Labrador, para que se conocieran las primeras obras en que la Geología asoma, todavía tímidamente.

Labrador era un jesuita y como tal, dividía el territorio sudamericano según las provincias que su orden religiosa reconocía. Argentina estaba comprendida en la Provincia Jesuítica de Paraguay, y de allí que las observaciones fisiográficas realizadas en nuestro territorio aparecieran en su libro «El Paraguay natural», parte de una trilogía que incluía también «El Paraguay católico» y «El Paraguay cultivado».

En «El Paraguay natural», recoge información acerca de la calidad de los suelos y las aguas y hace referencias al clima; además por supuesto, de describir la flora y la fauna. También es interesante rescatar de su obra «El Paraguay cultivado», las reseñas sobre la agricultura, horticultura y silvicultura que se aplicaban en la región.

¿Qué hallazgos geológicos y paleontológicos significativos se realizaron en el que hoy es el territorio argentino?

El primero de los hallazgos que conviene recordar es el del «mesón de hierro», un yacimiento de ese metal que no es otra cosa que un enorme meteorito caído en las selvas chaqueñas.

La existencia del cuerpo metálico se conocía desde mucho antes, pero es a partir de 1776 que se procura utilizar los metales presentes. En 1788, el Virrey Vértiz envió una expedición a tomar muestras que se analizarían en Europa, en España y Londres. Los resultados de esos estudios informaron sobre la presencia de plata de baja ley, y de hierro de calidad superior. Durante algún tiempo se lo explotó, pero hoy ya no se registra su presencia, probablemente de resultas de la sobreexplotación y del propio avance de la selva, que con sus efectos de meteorización, sobre todo química, terminó «engulléndolo». Sólo se exhiben algunos de sus restos en el Museo de Historia Natural de Londres.

En relación con los hallazgos fósiles, la primera gran revolución se debe al descubrimiento de los restos de un gliptodonte, realizado en 1760 por el Padre Tomás Falkner, en las barrancas del río Carcarañaá.

El otro gran descubrimiento fue el del megaterio.

Ese hallazgo data de 1787, y fue realizado por el padre dominico Manuel de Torres, que por ser criollo, podría considerarse el primer naturalista autóctono.

El descubrimiento tuvo lugar en Luján, y el fraile se ocupó de hacer excavaciones hasta recuperar los huesos que le permitieron reconstruir el animal completo, con mucha fidelidad. Tanto las piezas individuales como el esqueleto reconstruido fueron dibujados con gran preciosismo por José Custodio de Saa Faría.

A pedido del virrey Loreto, los restos fueron embalados, y junto con los dibujos y anotaciones del padre Torres, fueron enviados al Museo de Madrid, perdiéndose así para la que luego sería Argentina, una parte importante de su patrimonio científico. Aunque a la luz de lo que pasó a lo largo de los años con nuestra herencia paleontológica, tal vez fue la única manera de garantizar su preservación.

¿Qué consecuencias tuvieron esos hallazgos?

Obviamente se produjo una gran revolución cultural, ya que muchos de los pobladores de estas nuevas tierras, sobre todo los jesuitas y sus seguidores, se abocaron a coleccionar restos fósiles, tal vez sin orden ni concierto, pero que prestaron una enorme utilidad al cabo del tiempo, cuando comenzaron a describirse y clasificarse sistemáticamente esas colecciones.

Esos primeros intentos fueron también un valioso incentivo para que desde Europa llegaran expediciones que incluían naturalistas formados en las universidades de esas tierras, y que abrieron el camino para el verdadero advenimiento de la investigación geológica y paleontológica en Argentina.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post corresponde a la referencia mencionada en el post que he linkeado arriba.

Magnetismo ambiental. Córdoba, Argentina

Este trabajo debe citarse como:

Rouzaut S., Orgeira M.J., Argüello G. L. y Sanabria J.  2010. Magnetismo Ambiental en Suelos y Sedimentos Loéssicos Correspondientes a la «Fm Cordobense» (Pleistoceno Tardío- Holoceno) en el Centro de la Provincia de Córdoba. Resumen expandido. Actas de la XXV Reunión Científica de la Asociación Argentina de Geofísicos y Geodestas, Córdoba, 3 al 5 de noviembre. Pág. 94

Rouzaut Et Al. 2010 AAGG by Graciela L. Argüello on Scribd

Suelos de la Pampilla de El Matadero, Pcia de Córdoba, Argentina

Les presento, tanto el resumen expandido, como el trabajo completo, los que deben citarse como:

Sanabria, J. A.; Argüello, G. L.; Suppicich, M. 2008. Los Suelos de la Pampilla de El Matadero. Sierra Grande de Córdoba. Argentina. Resumen en Actas de Resúmenes del XXI Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. San Luis, Mayo de 2008. pág. 421. Resumen expandido en CD.

Abstract Pam Pill As by Graciela L. Argüello on Scribd

Los Suelos de La Pampilla de El Matadero by Graciela L. Argüello on Scribd

TECNICATURA EN GESTIÓN DEL RECURSO HÍDRICO EN MENDOZA

TECNICATURA EN GESTIÓN DEL RECURSO H͍DRICO EN MENDOZA

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Sismo en la Provincia de Buenos Aires. Noviembre de 2018.

Hoy, los habitantes de Buenos Aires se vieron sorprendidos por un evento muy poco habitual en la región: un sismo.

Por supuesto, es de baja magnitud, y si se han registrado daños, sólo tuvieron lugar en estructuras precarias o con debilidades preexistentes.

Pero veamos los detalles:

¿Qué dice la información periodística?

Según lo que se lee en la prensa, el evento se produjo a unos 32 km al sur de la ciudad, aproximadamente a las 10 horas y 27 minutos de la mañana de hoy.

Como es típico en nuestros días, las primeras informaciones se difundieron por las redes sociales, y al ser tan imprecisas, generaron algún grado de temor en la población. Sin embargo, se trató de un acontecimiento de baja magnitud, y no se produjeron daños significativos, con la sola excepción de lo ocurrido en el Servicio Penitenciario Bonaerense -ubicado en la Calle 6 Nº 122-  donde se resquebrajaron algunos pisos de la planta baja, pero sin afectar  la estructura general del edificio.

¿Qué aspectos técnicos podemos precisar?

Según el informe oficial del Servicio Geológico de Estados Unidos, el terremoto aconteció el día 30 de noviembre de 2018, a las 13:27:32 (UTC), según registro en USA, y que se corresponde aproximadamente a las 10 horas, 27 minutos y 44 segundos de Buenos Aires.  Y digo aproximadamente, porque aquí se utiliza la hora de Greenwich (GMT), y no UTC. Las diferencias las he explicado ya en otro post.

La localización del epicentro es a unos 19,3 km al sudoeste de Brandsen, y las coordenadas son 35.253°S, y  58.419°W.

La profundidad del hipocentro fue de unos 10 km, es decir que resultó bastante superficial, razón por la cual se lo percibió claramente pese a ser de una magnitud tan baja como 3, 8. Esto se corresponde, según la distancia al epicentro con intensidades de entre 1 y 5 como máximo, en la escala de Mercalli modificada, que comprende 12 puntos. Por lo tanto, en las zonas de mayor intensidad se lo califica como Muy Ligero o Muy Leve. (Les recomiendo seguir todos los links que les voy dejando, para entender todo el texto en profundidad).

La causa podría ser algún desplazamiento de placas en subducción muy distantes hacia el oeste, que se sienten en el lugar por el bajo ángulo de ingreso de la placa subducida, o bien movimientos más próximos en la región de fallamiento de Punta del Este.

¿Por qué es tan poco frecuente que sucedan estas cosas en la región hoy afectada?

Porque se trata de una zona considerada clásicamente como asísmica, por su gran estabilidad, aunque siempre conviene recordar que ho hay lugar alguno en la Tierra donde nunca haya ocurrido o nunca pueda ocurrir un movimiento telúrico.

¿Hay antecedentes históricos de un evento como éste en Buenos Aires?

Sí, por supuesto, y los más recientes son los del 9 de agosto de 2016, que se sintió en Guaminí y alcanzó una magnitud de 3.8 Richter; y el del 7 de noviembre del mismo año, con magnitud 4.

El de mayor magnitud del que se conservan registros fue el terremoto del Río de la Plata, que tuvo lugar el 5 de junio de 1888 a las 3:20 UTC, con una magnitud 5,5 Richter. Se localizó a 41 km al este de Buenos Aires con coordenadas de 34°36’0″S  y 57°53’59″W, y profundidad estimada de 30 km.

¿Qué podría seguir ahora?

Como siempre digo, puede haber réplicas y nuevos movimientos hasta que todo el rompecabezas de placas y bloques tectónicos alcancen una nueva posición de equilibrio. No obstante, siendo de tan baja magnitud, y habiéndose liberado la mayor parte de la energía que estaba acumulada, durante el sismo ya acontecido, es probable que los siguientes eventos pasen desapercibidos o casi desapercibidos.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es del USGS (United States Geological Service).

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