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Una pequeña crítica a la inducción, de la mano de Popper
Ustedes ya saben que soy docente de alma y vocación y no solamente porque ése es mi trabajo, de modo que he intentado siempre fundamentar mis clases con conocimientos didácticos y pedagógicos.
En ese marco, he asistido a numerosos cursos y talleres donde se han llegado a proponer los más insólitos métodos de enseñanza. (Algunas anécdotas para los días viernes saldrán de allí, ya lo verán)
Entre esos métodos, la dichosa inducción viene reinando desde hace una parva de años, aunque también desde hace una parva de años, epistemólogos de fuste, como Popper, la hayan cuestionado.
Y hoy me permito sumar mi propio escepticismo, que parecerá menos herético si lo fundamento con esa opinión tan autorizada.
Recordemos que Karl Raimund Popper (1902-1994), nació en Austria, tuvo formación universitaria en el ámbito de la Lógica y debió emigrar a Nueva Zelanda por su disconformidad con el nazismo imperante en la época .
Pero no sólo era un disidente político, como ya les adelanté, también era un cuestionador de ese método que tanto se ha sacralizado: la inducción.
Para el que no lo sabe, el razonamiento inductivo o inducción se define como una modalidad consistente en obtener conclusiones generales a partir de premisas que salen de datos particulares.
Es decir algo así como partir de observaciones repetidas de objetos o acontecimientos de la misma índole para establecer conclusiones aplicables a todos los objetos o eventos semejantes a ellos.
Podría decirse que es la generalización al conjunto, de propiedades observadas en un número finito de casos.
Popper señala al respecto que inductiva es una inferencia que a partir de enunciados singulares o particulares avanza hacia enunciados universales a los que podría denominarse como hipótesis o teorías.
Es menester aquí explicar la diferencia entre enunciados universales y enunciados singulares. Según Popper, los primeros tienen el carácter de leyes naturales, y los segundos- a los que también denomina «condiciones iniciales»- se aplican a un acontecimiento concreto. Son estas condiciones iniciales las que describen lo que suele conocerse como «causa» del acontecimiento en cuestión; la predicción resultante de aplicar la teoría a esa situación particular, describe a su vez, lo que se denomina corrientemente como «efecto».
A renglón seguido, Popper critica el fundamento del método inductivo, pues los enunciados singulares nunca alcanzan un número suficientemente elevado como para asegurar su permanente y/o definitiva corroboración.
Por otra parte, para justificar la inferencia inductiva se debe establecer un principio de inducción. Popper limita la posibilidad de establecer dicho principio pues entonces todas las inducciones basadas en él serían en realidad propias de la lógica deductiva.
Popper rechaza también la doctrina de que las inferencias inductivas aun sin ser estrictamente válidas pueden alcanzar cierto grado de seguridad o de probabilidad.
Ahora bien, si el propio principio de inducción no se toma como verdadero sino como simplemente probable, debería recurrirse o bien a una regresión infinita o a una doctrina de apriorismo. En este último caso, si el enunciado del principio inductivo se acepta a priori, no se trata de un postulado científico sino de un dogma de fe.
A título personal, comparto en gran medida el escepticismo de Popper con relación al inductivismo, particularmente cuando se lo usa como fundamento para la metodología didáctica.
La experiencia docente indica que es por lo menos ingenuo suponer que enunciados de cierta complejidad puedan surgir de manera espontánea, por la mera manipulación de objetos de estudio (rocas, minerales, fósiles, mapas, fotografías aéreas, imágenes satelitales, etc.) sin un conocimiento teórico previo, siquiera muy básico.
Es como decirle a alguien: «Ve a buscar en mi escritorio». La réplica natural vendrá en la forma de una pregunta «¿Qué debo buscar?» Difícilmente se encuentra aquello que se ignora que se está buscando.
Por lo tanto, imaginar que un alumno después de «jugar un rato» con un grupo de rocas puede establecer por ejemplo que algunas de ellas son ígneas y otras en cambio, sedimentarias o metamórficas, es por lo menos de un optimismo exagerado.
Y no obstante, cada vez hay más textos «modernos» basados en premisas tan inocentes como «permitir que el alumno compare muestras para descubrir por sí mismo las diferentes texturas, (o estructuras, o minerales, rocas o lo que venga al caso)»
En mi modesta opinión, sin el marco teórico requerido, y sin los códigos sdecuados, se requerirá mucha suerte para organizar en una o dos clases el conocimiento que a los científicos abocados al tema le insumieron años de investigación compleja.
En definitiva, no creo en la actividad por la actividad misma. Los trabajos prácticos no deberían ser meras sesiones de manipulación de especímenes sin ton ni son.
Tirar unos cuantos ejemplares sobre la mesa y decirle a los alumnos que «los clasifiquen» es una actividad inconducente.
El docente tiene la responsabilidad de generar una actividad práctica con consignas claras, objetivos bien establecidos y por supuesto, con basamento teórico suficiente. De lo contrario, sería igualmente provechoso poner a los alumnos a jugar a la payana, esperando que después de un rato sean expertos petrólogos. Con mucha suerte, si uno le has dado un marco teórico previo, a lo mejor algunos llegan a reconocer cuáles de las «piedritas» son plutónicas y cuáles son volcánicas.
Y que se enojen los pedagogos si quieren.
Un abrazo, Graciela
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
El concepto de tiempo en Geología
Hace algún tiempo, y a pedido del Pulpo, les presenté un marco referencial del tiempo para los cambios geológicos.
En esa oportunidad ya les adelanté que hablaríamos del tiempo más de una vez, tanto por su importancia como por su interés. Y ahora ha llegado el momento de presentar un nuevo post sobre ese tópico tan apasionante.
¿Qué es el tiempo?
Si lo analizamos a fondo, el tiempo no es otra cosa que un concepto, una abstracción, una idea.
Por eso mismo, si uno no está pensando en adentrarse por los caminos de la filosofía ni la metafísica, el primer gran escollo, es la dificultad real de medir algo que no es concreto.
Para salvar ese problema, el ingenio humano lo materializa a través de eventos, hechos o acontecimientos que ocurren en él.
Así, por ejemplo, un año -que se entiende como medida de tiempo- en realidad está comprendido entre dos sucesos que marcan un ciclo medianamente regular: los dos pasajes sucesivos de la Tierra por el mismo punto de su órbita alrededor del Sol.
Hay otras formas de medición, tales como considerar una hora igual al tiempo requerido para que la arena de un aparato especialmente diseñado (el reloj de la figura) pase desde una parte a la otra del mismo.
Y de nuevo, para aprehender el concepto de tiempo, necesitamos llenarlo de acontecimientos que lo representen.
¿Qué es el tiempo para la física Newtoniana?
Isaac Newton escribió que el tiempo…» fluye igualmente sin relación con nada externo». Si uno cuestiona en profundidad ese aserto, la independecia de toda entidad externa, le permitiría tanto ser uniforme como variable, ya que no hay patrón comparativo.
Noción un tanto incómoda, sobre la cual se caminó en puntitas de pie durante mucho tiempo, ya que era más confortable imaginar el tiempo como algo inmutable, seguro y referencial en sí mismo.
Claro, hasta que vino Einstein a embarrar la cancha. Cancha que hoy está más cuestionada que nunca por el tema de moda de los neutrinos, pero ésa es otra historia que por hoy no vamos a tocar…
En cambio, nos quedaremos por ahora con ese primer sacudón de estantería que le debemos a Albertito, el despeinado.
¿Qué es el tiempo en la Teoría de la Relatividad?
En primer lugar digamos lo que NO es. Después de la formulación de la Teoría, el tiempo dejó de ser una noción absoluta e invariable.
Pasó en cambio a convertirse en una cuarta dimensión, dependiente en parte de un marco de referencia, como por ejemplo la posición del observador.
Además depende de las velocidades implícitas y las masas involucradas. Ahora bien, cuando el marco referencial es un único cuerpo planetario, la variación del tiempo es imperceptible, y es con esa premisa que nos manejamos en la medición del tiempo en Geología.
¿Qué es para la Geología?
La Geología se interesa en el tiempo como una continuidad de cambios que van perfilando las características del planeta que habitamos, y abarca intervalos que escapan a la percepción corriente.
En efecto, la historia conocida del planeta se remonta, según los cálculos actuales, a unos 4.500 millones de años, intervalo que no es fácil de imaginar ni dimensionar.
Pero lo más interesante, aunque problemático, de este tema, es que ese larguísimo tiempo transcurrido sólo puede reconocerse a través de los registros o huellas que dejan los eventos que ocurren en él.
Y allí es donde se complica todo más de lo que parece a simple vista.
Porque se suman los siguientes elementos:
- Durante largos períodos pueden ocurrir cambios casi imperceptibles que no dejan marcas visibles.
- Puede que haya marcas que no perduran en el tiempo, pues la erosión, la tectónica, eventos catastróficos, etc,. tienen una gran capacidad para obliterarlas.
- Puede que las marcas estén y no se las encuentre, porque están en lugares inaccesibles o inexplorados.
- Puede que las marcas se encuentren y no se interpreten de manera correcta.
- Puede que en un breve intervalo se sucedan eventos de tal magnitud que los registros se sobreimpongan unos a otros, enmascarando los sucesos que marcan el transcurso del tiempo.
Por todo eso, si volvemos a la enunciación original de este post, (el tiempo es una concepción abstracta) entendemos por qué la Geología tiene tanta dificultad para interpretar el tiempo, cuando no hay un registro más o menos continuo de las marcas que dejan los eventos que acontecen en él.
Por eso, también, los geólogos deben recurrir a «relojes» que les son propios.
¿Qué son los relojes geológicos?
Se usa esta denominación en sentido lato para designar a todos los medios que permiten establecer relaciones temporales entre los acontecimientos geológicos reconocibles.
Así hay relojes estratigráficos, paleontológicos, tectónicos, isotópicos, etc., etc., que permiten hacer dataciones relativas (las que establecen secuencias de eventos comparando si son «más viejos» o «más jóvenes») y dataciones absolutas, que asignan un número de años definido a un material o a un proceso.
Pero esto ya abre muchas disquisiciones más que me obligan a decirles:
…Continuará ¡..¡chán… chán!
Espero que estén de acuerdo conmigo en que este tema se las trae y espero también que hasta aquí les haya gustado.
Por eso mismo los espero de regreso en el blog. Un abrazo. Graciela
La figura que ilustra el post la tomé de este sitio
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Cómo se dice: ¿piedra o roca?
Ustedes, los lectores, sugieren temas muchas veces, y también muchas veces piensan que no los tengo en cuenta (va para vos Pateeto) o que olvido sus pedidos.
Pero no es así. No obstante, si no se trata de temas de actualidad (como un sismo o un cráter recién formado), los anoto para ir satisfaciendo sus consultas por orden de llegada, o bien para el momento en que ya tengan un poquito de información previa que les haga más fácil la lectura del post.
En este caso, vengo a complacer a Matías, colega que sugirió un tema de verdad interesante, hace como un año atrás. Y hoy llegó su turno.
Sé muy bien de dónde sale su inquietud porque todos los que alguna vez pasamos por las aulas de las carreras de Geología, seguramente nos hemos topado con esa supuesta regla de oro, expresada por algún docente, según la cual «piedra es mala palabra, los geólogos decimos roca».
Pero da para pensarlo un poco más y se puede mirar desde otro lado, como pasa siempre, porque casi todas las «verdades absolutas» dejan de serlo cuando se las observa un poco mejor.
Entonces:
¿Está mal usar la palabra piedra en geología?
No, si se la emplea de la manera correcta, y en el contexto adecuado. O sea, y esto es una verdad de perogrullo, toda palabra puede ser bien o mal usada, pero no hay razón alguna para su veda de manera absoluta. Y por eso mismo, ahora vamos a analizar un poco esos significados y contextos en los que se puede aplicar cada uno de los términos: roca o piedra.
En primer lugar, sería interesante que recordaran la diferencia entre mineral y roca que ya les expliqué en otro post, porque recurriremos a esos términos más de una vez en este encuentro.
En segundo lugar, el análisis que les propongo va pasito a paso desde la etimología misma, como verán a continuación.
¿De dónde procede la palabra piedra?
He recurrido al diccionario etimológico de Chile para tomar algunos conceptos, a los que por supuesto he agregado mis propias apreciaciones.
Piedra deriva del vocablo latino petra (piedra o roca), que a su vez procede del griego πετροσ (que podría leerse petros) que se traduce como piedra.
Como vemos, la palabra piedra tiene toda la estirpe requerida para reclamar sus fueros, y no hay razón alguna para renegar completamente de ella. Sólo hay que saber cuándo usarla.
¿Cuál es el origen de la palabra roca?
Roca es hija de la palabra rocca que aparece alrededor del siglo VIII, es decir bastante tardíamente, en el latín vulgar, presumiblemente tomada de un lenguaje celta.
Ésta resulta nuestra primera sorpresa: si hay una advenediza es roca, no piedra, cuya estirpe es bastante más rancia y procede de más lejos.
Pero ocurre que rocca, tan plebeya y ordinariota en su origen, fue la madre de roche en francés y de rock en inglés, y de allí procede su ventaja, puesto que cuando la ciencia dejó de escribirse en latín, fue el inglés el idioma que tomó la posta, y en él se tradujo rocca como rock porque era más usada por los mineros y técnicos (de lenguaje vulgar) que petra.
Y nosotros, que hemos tomado casi toda la ciencia desde textos en inglés, nos empecinamos en enamorarnos del término roca, sin darnos cuenta de que la palabra piedra tiene también cabida en el vocabulario geológico, según veremos en seguida.
¿Se pueden intercambiar los términos piedra y roca en Geología?
Por supuesto que no, como ya he venido diciendo, serán los contextos los que definan la selección de la palabra correcta.
Roca sólo se usa en un sentido bien estricto, tal como lo definí en el post que les mandé a leer y que no voy a explicarles de nuevo acá. Pero se distingue bien del concepto de mineral, término del que roca NO es sinónimo.
En cambio, piedra se aplica unas veces a rocas y otras veces a minerales, y casi siempre se usa en términos compuestos.
¿Cuándo se usa la palabra piedra para referirse a rocas?
Partamos de la base de que en la mayoría de los casos, se usará para referirse a fragmentos de pequeño tamaño, y no a afloramientos mapeables. Pero hay excepciones que ya iremos mencionando.
Dije que se usa en términos compuestos, vayan pues los ejemplos: piedras biseladas o piedras facetadas (las pulidas por el viento), piedra pómez o pumita, piedras ornamentales (en este caso, a veces se emplea para yacimientos completos y no para ejemplares fragmentarios), y así se van multiplicando los ejemplos en que de manera absolutamente correcta estamos haciendo referencia a rocas a través de la palabra piedra. No es la intención definir ahora cada una, sino solamente demostrar el punto que me interesa en este post.
Un ejemplo paradigmático aparece en las normas de reconocimiento de suelos, donde al describir el sitio de emplazamiento de una calicata se usan dos palabras diferentes: pedregosidad que estima la cantidad de fragmentos de rocas (piedras) presentes; y rocosidad, que en cambio señala la superficie cubierta por afloramientos continuos. Distinción más clara no puede haber.
¿Cuándo la palabra piedra se aplica a minerales?
También en términos compuestos, del que el ejemplo más conocido es piedra preciosa para referirse a una gema. Nunca diremos «roca preciosa», a menos que se nos antoje hacer el ridículo.
Pero además hay minerales con variedades específicas que toman nombres como piedra lunar o piedra de luna (variedad de adularia), piedra de sol (variedad preciosa de la oligoclasa), y muchas más que iremos viendo en nuestro paseo bloguero a lo largo del tiempo.
En definitiva, creo que queda bien demostrado que la palabra piedra sí existe en la nomenclatura geológica, y sólo el snobismo de algunos geólogos los pone en posición de decir con suficiencia a los legos: «no se dice piedra»
Si les ha gustado el post, los espero el miércoles con informaciones útiles. Un abrazo Graciela
P.S.: Sigo aprovechando las fotos de Pulpo en su visita al Museo de Ciencias Naturales de Los Ángeles, para ilustrar los posts. En este caso se trata de un ejemplar de aragonita en color y hábitos poco comunes, pero de gran belleza.
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Nociones sobre Taxonomía, la ciencia de las clasificaciones.
Hemos llegado a un punto de nuestro avance en el conocimiento de temas geológicos, en el que deberemos necesariamente comenzar a clasificar diversos especímenes, ya sean suelos, minerales, rocas, sedimentos, fósiles, o cualquier otro material de estudio.
En cierta medida, lo hemos hecho algunas veces, por ejemplo en los posts referentes a los animales de La era del hielo, pero ya debemos comenzar a hacerlo de manera menos casual, y para eso necesitamos saber algunas cosas, que acá les presento, y sobre las cuales hay que reflexionar un poco, y también, ¿por qué no?, abrir la mente.
¿Qué es la Taxonomía?
La palabra taxonomía deriva de dos vocablos griegos: ταξις= taxis, que significa ordenamiento: y yνομος =Â nomos, que significa norma o regla.
De esta forma, resulta en su sentido más amplio, definida como la ciencia de la clasificación, ordenamiento o sistematización.
No obstante, en su sentido más restrictivo, la palabra taxonomía ha sido progresivamente apropiada por la Biología, la Pedología y unas pocas ciencias más, que le confieren en cada caso, una significación excluyente.
Y así, hay una Taxonomía de Suelos, como hay una Biológica o Botánica, etc.
Sin embargo, nosotros la usaremos l.s. (latu sensu) y la palabra taxón significará entonces cualquier categoría de una clasificación sistemática.
¿Por qué son útiles las clasificaciones?
Básicamente porque satisfacen ciertos objetivos tanto de carácter teórico como práctico, entre los cuales cabe mencionar:
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Organizar los conocimientos. En efecto, si se establece una clasificación, necesariamente lo que se sabe de un tema ocupará un lugar definido en un contexto abarcativo, y éste resultará más comprensible.
-
Destacar las relaciones entre individuos y clases de la población clasificada. Se trate de personas, prendas de vestir, plantas, o bijouterie, una vez que los coloquemos en una taxonomía, sabremos cuáles de los elementos clasificados pertenecen a un grupo dado, y cuáles de los grupos se asemejan o diferencian más entre sí, cuáles caben en un conjunto mayor, y cuáles pueden subdividirse en agrupaciones menores. Por dar un ejemplo algo burdo, una vez que yo separe todas mis prendas de vestir, tendré un grupo de trajes, (cada uno de los cuales incluye falda y chaqueta), otro de camisas (donde habrá de verano y de invierno, etc.) y así sucesivamente, pero también sabré que los individuos que caben en el grupo «soleras» son muy diferentes de los del grupo «bufandas», y por ende no se relacionan directamente entre sí.
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Recordar propiedades de los objetos clasificados. Para eso, generalmente se seleccionan nombres para cada grupo que aludan de alguna manera a esas propiedades. Así es como uno puede dividir a las rocas en monominerales o poliminerales, (términos que hablan por sí mismos) pero dificílmente las llamará «cachuflias» y «mindrecas», porque esos nombres no tienen ningún significado, y por eso mismo carecen de utilidad.
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Agrupar los objetos estudiados según taxones que resulten útiles a fines prácticos, tales como predecir su comportamiento, optimizar su uso, estimar su valor intrínseco o su productividad, etc.
-
Proporcionar áreas manejables de información e investigación. En efecto, dividir por ejemplo los distintos geomateriales permite profundizar el conocimiento en algunos de ellos, ya que nadie puede ser muy versado en todos, por su gran diversidad.
¿Cuáles son los requisitos que deben cumplir las clasificaciones?
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En primer lugar, cada taxón debe tener siempre el mismo significado para todos los posibles usuarios. Si queda librado a interpretaciones caprichosas, o no se especifica debidamente cómo se reconoce la pertenencia de cada objeto a él, la clasificación lisa y llanamente no sirve.
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En el caso de las clasificaciones que se relacionan con la Geología, cada grupo debe referirse a cuerpos reales de existencia demostrable. Supongo que para otros casos este requisito puede no tener importancia (si se pretende clasificar ángeles, por ejemplo)
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Debe basarse sobre propiedades observables o inferibles. Esto significa que no tendría mucho sentido clasificar rocas en función de «su importancia relativa en la apreciación de una película de Carlitos Chaplin» por decir cualquier gansada.
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Debe poder modificarse. Cualidad importante en grado superlativo, ya que siempre cabe esperar que el conocimiento crezca y evolucione, y es imprescindible que las clasificaciones sigan esos cambios.
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Debe brindar compartimientos para todos los posibles objetos de la población en estudio. Esto se relaciona íntimamente con el punto anterior, ya que de descubrirse algún objeto que no quepa en la clasificación, ésta debe ser revisada y corregida.
¿Por qué existen tantas clasificaciones diferentes sobre el mismo tema?
Porque siempre pueden aplicarse diferentes criterios para separar los grupos entre sí. Y mientras estos criterios estén debidamente especificados, y la división resultante sea coherente con esos criterios, debe ser considerada correcta, aunque pueda uno estar de acuerdo o no con aplicarla.
Y ahora veamos la figura que ilustra el post, para ejemplificar lo que digo. Hay en ella cinco fotos de ejemplares caninos, a los que yo deseo agrupar por sus similitudes.
Lo primero que debo explicitar es con qué criterio los voy a reunir, y a continuación veamos algunas de las múltiples alternativas:
-
Si los divido entre adultos y cachorros, el 5 queda en un grupo, y los demás en otro.
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Si es por tamaño, los únicos grandes son 2 y 3, todos los demás son pequeños.
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Si los separo en pelo largo y pelo corto, 3 queda solo en una categoría y los demás se reúnen en la otra.
Y quedan todavía mil alternativas más, tales como sexo, color o raza, por mencionar las propiedades de apreciación inmediata. Y podrÃa agregar otras que requerirían algo de investigación específica, tales como su nacionalidad, su comportamiento, su estado de salud, o el estado de su carnet sanitario, etc.
Esto implica que cuando se alcanza una clasificación más o menos universal, es a través de consensos y acuerdos, a los que los científicos adhieren voluntariamente. No se trata de verdades inamovibles ni absolutas, y en muchos casos, hay amplios intervalos de transición entre los diversos objetos claramente identificados.
A estas ambigüedades, y a esas diferentes aproximaciones desde distintos ángulos, debemos acostumbrarnos si no queremos encerrarnos en un dogmatismo asfixiante, reñido con toda posibilidad de avence científico.
Este post puede que les haya parecido muy light e inocente, pero ya verán que está programado con toda mala intención, porque pronto estaremos viendo, cuestionando y criticando algunas clasificaciones, y hasta proponiendo algunas modificaciones en otras.
Prontito nos vemos, entonces. Un abrazo. Graciela.
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¿Qué hacer ante sismos y tsunamis? Parte 2
Continuando el post sobre las acciones de preparación para enfrentar sismos y tsunamis que comenzamos el lunes anterior, hoy nos instalamos en el escenario de la catástrofe misma, y tratamos de estar preparados para la mejor reacción ante ella.
¿Qué precauciones pueden tomarse en los pocos segundos que dura un terremoto?
Nada de lo que sigue le servirá si pierde la calma, porque no podrá ni siquiera recordarlo, de modo que ése es su primer mandato: mantenerse tranquilo. Lo demás vendrá por añadidura si a lo largo de estas lecturas ha conseguido incorporarlo a su programación mental.
¿Cuáles son las acciones concretas a realizar?
- Permanezca en donde está. Intentar sumarse a un tropel que quiere salir de un edificio o entrar en él, es la forma más segura de resultar herido. Por otra parte, en eventos de gran magnitud, desplazarse en contra de la agitación de un suelo que no le permite la estabilidad, no es sencillo.
- Si se encuentra en el interior, apóyese o manténgase muy próximo a la pared más central que encuentre, o colóquese debajo de un mueble lo más robusto posible. Aléjese cuanto pueda de ventanas y paneles de vidrio. Si no puede mantenerse a distancia de ellos, déles la espalda, al menos, y proteja su cara y sobre todo sus ojos. Muchos expertos recomiendan adoptar la posición fetal en la que buena parte de las zonas más vulnerables quedan relativamente a cubierto, por un lado, y se expone menor superficie a los objetos en desplazamiento, por el otro.
- Si está en el exterior, y puede moverse, aléjese de edificios, cables eléctricos, árboles y todo cuanto pueda caerle encima. Busque la zona más despejada posible.
- No encienda fuego de ninguna manera, ni siquiera un simple fósforo. Los gasoductos pueden estar dañados y representan un peligro de explosión e incendio.
- Si está en un auto o colectivo, permanezca en él, alejado -si puede- de sitios peligrosos como puentes y autopistas hasta que pase el riesgo mayor.
- Si se encuentra en un edificio, y se ordena su evacuación, hágalo según las indicaciones de los responsables a cargo, si los hubiera, pero nunca use un ascensor, ni se sume a una estampida.
- Si está en su casa, y puede desplazarse, asegúrese de transmitir calma a los menores y a las mascotas. Manténganse juntos en lo posible, por si requieren ser rescatados, porque eso facilitará el acceso a todo el grupo en menos tiempo.
- Recuerde que el pánico es contagioso, pero la serenidad también lo es. Si usted se mantiene calmo, los que están a su cargo no serán un grupo inmanejable, sino que lo seguirán de manera natural.
¿Qué se hace cuando el movimiento ha cesado?
En el caso de estar en una vivienda segura y/o sismorresistente, sus probabilidades de encontrarse en posición de permanecer en ella son altas, pero deberá cerciorarse de algunos detalles primero:
- Asegúrese de que todos los miembros de su grupo estén ilesos. De no ser ése el caso, trate de proveer los primeros auxilios, y conseguir la ayuda necesaria lo más pronto posible.
- Controle los servicios eléctricos, el agua y el gas. Cualquier desperfecto puede ser un riesgo lo bastante serio como para requerir una evacuación al menos temporaria. Recuerde que las pérdidas de gas pueden detectarse por el olfato. De no confiar en él, no intente identificarlas con un encendedor. Un método mucho más seguro es colocar detergente en las salidas de las llaves de gas. Si hubiera escapes, se formarán las típicas pompas de jabón. En caso de detectar fugas de gas, abra inmediatamente las ventanas y salga de la casa hasta que consiga que sean reparadas.
- Mantenga todo el tiempo la radio encendida, para estar al tanto de cualquier advertencia de las autoridades de Defensa Civil.
- No le dé uso superfluo al teléfono, mantenga las líneas libres para las llamadas de urgencia que seguramente se estarán produciendo.
- No permanezca en el interior de la vivienda si nota daños estructurales importantes.
- No use los servicios sanitarios hasta no cerciorarse de que funcionan. Si el sistema cloacal está colapsado, seguramente lo advertirán por la radio y dispondrán baños químicos para evitar epidemias.
- Si hay vidrios rotos, retírelos inmediatamente, y observe si algún elemento colgante está en equilibrio precario y puede caer sobre los miembros del grupo.
- En edificios públicos siga las directivas de los responsables del caso.
- En zonas costeras observe la conducta del mar por si sobrevienen tsunamis, y siga cualquier indicación de las autoridades competentes.
- Si se da el caso de tener que evacuar su residencia, eche mano de los elementos que deberí tener preparados como le indiqué en el post anterior.
Si hay que evacuar, ¿qué se hace con las mascotas?
- Haga cuanto esté en sus manos para no dejarlas atrás, porque si se ordena la evacuación es obvio que el sitio está en riesgo, y su animal puede padecer un largo aislamiento cuando no la muerte. Puede inclusive escaparse intentando seguirlo y perderse para siempre.
- Averigüe si el refugio al cual usted está destinado recibe animales. Hoy hay una tendencia a dejar que ellos compartan el destino con sus familias, porque se sabe que ayudan a la terapia emocional, por un lado; y por el otro porque no hacerlo significa sumar pérdidas afectivas a quienes tal vez han perdido ya todo lo material.
- Si no le permiten llevar a sus mascotas consigo, trate de ubicarlos en algún refugio no muy distante, pero sólo en el último de los casos déjelos en su propia casa con comida para 10 días por lo menos y agua en todos los recipientes que tenga a su alcance. Si debe permanecer fuera por más tiempo, solicite autorización para entrar a verlo y renovar sus provisiones.
- Para estas emergencias, es bueno conocer alguna guardería donde usted pueda tenerlo por el tiempo que requiera retornar a su hogar. Por supuesto le costará dinero, pero usted se lo debe, por todo lo que ya le habrá dado él emocionalmente hasta el momento de la evacuación.
Por último, recuerde que si un área ha sido evacuada, no puede volver a ella hasta que no se la considere segura, y eso lo deciden los expertos, no usted.
Les recuerdo, antes de despedirme que la intención del post es que estén preparados para algo que puede no llegar a ocurrir nunca, como es el deseo de todos, y en ningún caso quiere generar temores innecesarios.
Espero que lo entiendan así, y les haya servido para disminuir sus incertidumbres. Un abrazo. Graciela
P.S.: La foto está tomada en Playa La Virgen, cerca de la ciudad de Calderas, Región de Atacama, durante el último viaje de Dayana a la costa chilena.
