Archivo de la categoría ‘Reflexiones varias’

A ese geólogo le dicen «Arcoiris» porque…

ImagenarcoirisHay varios geólogos, y no sólo geólogos, claro, que ya han hecho méritos más que suficientes para ser conocidos como Arcoiris, porque aparecen después de las tormentas, sobre todo si son tormentas de ideas.

Se trata de esos personajes que no aportan nada cuando se está gestando un proyecto, un paper o un evento científico, pero que después, cuando todo está terminado, o casi, aparecen para salir en la foto (o mencionados como autores, coordinadores o lo que corresponda según el caso).

Por eso son tan absolutamente comparables a los Arcoiris: no se los ve ni por asomo mientras duran los momentos de producción, convulsión y/ o agitación, pero después aparecen en la foto, ornamentales y marketineros.

Claro, a ellos siempre se los ve peinaditos y prolijos, porque no se mojaron durante la tormenta.

¿No les ha pasado a ustedes, mis colegas, lo mismo que a mí?

¿No se han sentido igualmente indignados ante los que se cuelgan del trabajo ajeno, ya sea por esgrimir un cargo, una trayectoria (generalmente ya muy apolillada y demoddé), o por haber tocado un par de contactos que los posicionaron muy por encima del lugar que merecen?

Este post es en parte catártico, pero también es en buena medida un llamado de atención para quienes están derivando hacia ese desagradable lugar en que se encaraman sobre el trabajo ajeno.

Reflexionen, por favor, la ética es más valiosa que un par de papelitos con su nombre en ellos.

Y sus colegas no se chupan el dedo, ya los están seguramente catalogando como Arcoiris.

Al que le quepa el sayo que se lo ponga. Hoy estoy enojada, simplemente, por eso subo una reflexión de este tono, en la esperanza de llamar a la cordura a esos colegas.

Pero ya me cambiará el humor durante el fin de semana. Después de todo, yo camino por la vida en la seguridad de no ser señalada como abusiva en el trato con los demás, y por eso mismo, puedo celebrar con alegría cada minuto de mi tiempo libre, ganado en el esfuerzo cotidiano, y con el sudor de MI PROPIA FRENTE.

Un abrazo a quienes lo merecen, y nos vemos el lunes. Graciela.

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¿Qué pasa con el suelo después de los incendios? Parte 1

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Sé que este tema será polémico, porque hay muchos agricultores, agrónomos y hasta biólogos que piensan que pueden utilizar el fuego como una herramienta de desmonte, o para el desmalezado, para obtener rebrotes de pasturas tiernas, o lo que sea, y han acuñado expresiones para mi gusto muy poco afortunadas, tales como «fuego controlado».

Como si el fuego estuviera tan bien dispuesto, como para someterse a controles de alguna clase. Como si no bastaran un par de chispas desacatadas para generar un infierno sin reglas fijas de propagación, cosa que nos ha tocado comprobar de la manera más dolorosa en estos días pasados.

Por eso, mi personal opinión es que se debe dejar a la naturaleza el exclusivo «copyright» de los incendios, ya que por sí misma encuentra muchas maneras de generarlos, sin que tenga que venir también el hombre a meter la cuchara.

Pero una vez fijada mi propia postura al respecto, y a sabiendas de que existen esas opiniones profundamente arraigadas que se manifiestan pro «manejo del fuego», creo que los acontecimientos recientes ameritan un análisis tan objetivo e integral como sea posible.

Mi área de conocimiento no comprende el subsistema suelo-planta, sino otro mucho más geológico que se centra en la interfase: geosferas-suelo.

Por esa razón, no voy a abordar el tema a nivel de lotes, que en determinadas situaciones pueden «sacar provecho» del incendio, y a nivel de los cuales se suelen utilizar esas expresiones como «manejo, uso o gestión del fuego».

Mi abordaje es mucho más sistémico, y a otra escala, donde la cosa cambia por completo. Entonces, lo primero que se debe reconocer es que el sistema sometido al fuego es complejo, y los resultados sobre él exceden el simple desmalezado, o desmonte.

Por eso el tema a tratar será extenso y comprenderá mínimamente dos posts. En el de hoy, haremos foco en el suelo, pero en el siguiente, saldremos de este subsistema, para meternos con el resto de los procesos y subsistemas afectados, respondiendo preguntas como:

¿Qué otros procesos geomórficos se ven alterados?

¿Qué pasa con los cauces fluviales?

¿Qué pasa a nivel de cuencas?

¿Qué pasa con las aguas infiltradas?

Ahora volvamos atrás, y comencemos con el suelo, pensado, repito, como un cuerpo integrante del paisaje geológico, y no solamente como el soporte de tal o cual cultivo. Por esa misma razón, no pretendo darle una carga valorativa a este análisis. Me referiré a los cambios, sin llamarlos buenos ni malos, porque cada quien podrá evaluarlos de diferentes maneras.

¿Qué partes del suelo son las más afectadas?

Al hacer esta pregunta estamos asumiendo que el suelo todavía está, porque el incendio es reciente, pero ojo, como verán en el siguiente post, hay situaciones en que una afectación indirecta es la pérdida del cuerpo pedológico entero, o su parcial decapitación, por efectos erosivos posteriores.

De todos modos, si hay todavía suelo, porque éste había tenido un desarrollo suficiente -que no siempre es el caso en los ambientes serranos- como para tener un espesor no despreciable, sus horizontes (nombre que se le da a las capas que lo componen) superficiales serán los más alterados, mientras que los más profundos no tendrán tan importantes cambios.

Esto es así porque el material combustible está esencialmente por encima de la superficie, y es específicamente la vegetación en su mayor parte.

Conviene recordar que la combustión es en esencia una oxidación muy rápida y con gran desprendimiento de calor, y no otra cosa. Así, pues, la presencia de oxígeno libre es imprescindible, y éste en el caso del suelo está contenido en el aire que, a su vez, se encuentra en los poros de mayor tamaño disponibles. Y digo disponibles, porque a veces algunos de ellos están ocupados por agua, con lo cual la cantidad real de oxígeno que puede participar en una combustión es  comparativamente exigua.

Por eso, repito lo que se quema -en un sentido estricto- está por encima del suelo, y nunca muy profundamente contenido en él.

Pero, ojo, que aunque no haya presencia de llama, la temperatura obviamente asciende hasta niveles en que numerosos cambios ocurren, de todas maneras, también a cierta profundidad.

Y es allí, donde los componentes del sistema completo se modifican y eso nos lleva a la siguiente pregunta.

¿Qué componentes del suelo sufren más alteraciones?

Permítanme presentarles, en la figura 1, la composición generalizada y básica del suelo.

comp suelo

Figura 1. componentes generales del suelo

Observen por favor, que ésta es una instantánea, por decirlo de algún modo, de manera que a lo largo del tiempo, los porcentajes son bastante variables, y así por ejemplo, si entra más agua al sistema, lo hace a expensas del aire que desaloja de los poros, y viceversa. Vale decir que esta figura sólo pretende manifestar la abundancia relativa de los diversos componentes en el suelo.

Y así, podemos notar que la mayor parte de los suelos comunes en áreas no pantanosas, está constituida por elementos minerales, los cuales a su vez resultan relativamente inalterados en el incendio.

Puede haber algunos cambios menores en los minerales, resultantes del aumento de temperatura, tales como la aceleración de los procesos de meteorización química y hasta la desintegración física de algunos otros como las micas, especialmente susceptibles por su laminación.

Dentro de los componentes minerales, cuando el contenido de arcillas es alto, puede ocurrir algún grado de «cocción» medianamente asimilable al que se produce intencionalmente en la alfarería.

Pero, en general, los componentes que más afectados resultan en un incendio, son la materia orgánica y el contenido de agua.

Y cuando hablamos de materia orgánica, no hacemos referencia solamente al humus sino a toda la fauna y flora que tiene participación activa en los procesos que hacen del suelo un sistema que puede usarse como recurso.

Así, por ejemplo, todo el sistema radicular, las bacterias, las lombrices, algunos insectos y hasta pequeños animales cavadores, mueren durante un incendio, o si la suerte los acompaña, huyen del lugar, que pierde las características derivadas de su actividad.

Respecto al contenido de agua, en general es evaporada durante el incendio, lo cual es si se quiere un cambio temporario, porque a la larga volverá a condensarse en algún momento y precipitará sobre el suelo, con consecuencias que veremos en el post siguiente.

¿Qué propiedades del suelo cambian?

A pesar de que pocos componentes cambian, su rol en la dinámica del sistema es tan importante, que las propiedades del suelo en su conjunto se ven profundamente afectadas.

Por ejemplo, las arcillas y el humus que se «cocinaron» son los elementos que definen la Capacidad de Intercambio Catiónico (C.I.C.) del suelo. Y esa propiedad no es para nada irrelevante, porque cuanto más alta sea esa capacidad, más nutrientes quedan retenidos en el suelo para responder a la demanda de la vegetación en los momentos oportunos.

La alteración de esa variable incide de manera directa en la fertilidad.

La porosidad y permeabilidad del suelo, por otra parte, que definen la posibilidad de circulación de aire y agua, vitales para la salud de las plantas, se ven también afectadas, porque parte de la porosidad es precisamente el resultado de las acciones de los organismos. En efecto insectos y pequeños animales cavadores remueven el material de manera que generan lo que se conoce como porosidad secundaria o biológica.

También las estructuras se ven afectadas, porque también dependen de la disponibilidad de cationes y materia orgánica, entre otras cosas.

Las estructuras, a su vez inciden en muchas otras propiedades, como la posibilidad de penetración de raíces entre otras.

La afectación de estructuras, porosidad y permeabilidad pueden generar en el suelo, como parte integrante del paisaje, una condición que se conoce como «hidrofóbica», que tiene luego otras consecuencias que veremos el lunes próximo.

En instancias posteriores, la presencia de cenizas pueden también cambiar el pH del suelo, que tiende a ser más ácido. Pero este tema será motivo de otro post en el futuro por su capital importancia.

El tiempo de residencia de determinados compuestos en el suelo también cambia, pero en este punto, he leído artículos agronómicos que tanto se rasgan las vestiduras al respecto, como lo consideran un «beneficio» tan importante como para insistir en aquello del «uso del fuego».

Mi personal apreciación es que en cada caso la valoración depende del uso del suelo. Pero vuelvo a insistir en que yo no lo estoy pensando aquí como un bien de uso en la escala de un lote, sino como parte de un sistema muchísimo más complejo, y por cierto más grande, razón por la cual no hago lecturas agronómicas (además de que no sé un pomo de agronomía).

¿Puede el suelo recuperar su condición inicial? ¿En cuánto tiempo y en qué grado?

Bueno, en este punto, deberán ustedes recordar los conceptos de resistencia y resiliencia que les he presentado en otro post, y que por eso mismo no me parece necesario repetir aquí.

De todas maneras, recordemos que lo que aquí se ha degradado en estos voraces incendios ha sido el sistema ambiental en su conjunto, y el suelo sólo es uno de sus componentes.

Puede que el suelo sea más o menos resiliente, según la interacción de numerosos factores, como la colonización más o menos espontánea por parte de nueva vegetación; (digo esto porque es a esa parte a donde se apunta cuando se habla de «medidas de remediación»); las condiciones climáticas, el relieve involucrado; el tamaño del área afectada, etc., etc., pero el sistema mucho más complejo del que el suelo forma parte, se encontrará en un nuevo estado de equilibrio seguramente muy precario, por mucho tiempo.

Y muchos de los elementos que se perdieron no se recuperarán jamás, porque, por dar un simple ejemplo, y volviendo a la materia orgánica, no olvidemos que lo que se pierde no es solamente lo que ya estaba en el suelo, sino también aquello que ya no va a incorporarse a él, porque se ha convertido en cenizas, en lugar de compuestos capaces de generar nuevos contenidos húmicos.

Recuerden que este post tiene una continuación el próximo lunes.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de este sitio de la red.

¿Son los terremotos productores de oro?

Los terremotos crean oro en un instanteHace unos días me llegó un mail de Pulpo con el asunto «Juichu», y déjenme que les explique qué es eso.

El tortuoso sentido del humor del Pulpo ha inventado este término, a partir de la onomatopeya (el sonido, bah) de un latigazo, para referirse a la incitación a trabajar, a fuerza, precisamente, de latigazos. Y cuando me dice: «mirá que viene un juichu», puedo visualizarme como una esclava, a la que el capataz pone a trabajar a rebencazos. Y eso hizo él, mandándome ese mail con un link a un artículo que debo obviamente comentar.

Dicho lo cual, tomo textualmente algunos párrafos de lo que se publicó en la web site ABC, con la etiqueta de Ciencia, y paso luego a ponerlos en el contexto de la Geología.

… las preciadas vetas de oro se forman por una deposición mineral de fluidos calientes que fluyen a través de las grietas profundas en la corteza terrestre…

…ese proceso puede ocurrir casi instantáneamente, posiblemente en tan sólo unas pocas décimas de un segundo, cuando se produce un terremoto. El estudio aparece publicado en la revista Nature Geoscience.

…Gran parte del oro que existe en el planeta se encuentra en vetas de cuarzo que aparecieron durante los períodos de formación de las montañas hace unos 3.000 millones de años y que fueron depositadas por grandes volúmenes de agua a lo largo de fallas profundas y sísmicamente activas.

Las vetas se formaron cuando los temblores abrieron una cavidad llena de líquido en la corteza de la Tierra, provocando una caída en la presión…Los investigadores de la Universidad de Queensland y de la Nacional de Australia desarrollaron un modelo matemático para ver cómo ocurre el proceso. Encontraron que una caída repentina de la presión en la fractura hace que el fluido del interior se expanda y vaporice, un proceso conocido como de vaporización súbita…

…Un solo terremoto puede no depositar niveles significativos de oro, sin embargo, una serie de varias réplicas seguidas es capaz de formar un depósito de oro «económicamente significativo».

¿Es verdad lo que ese artículo plantea?

Básicamente es un extracto- en una página de periodismo científico- de un trabajo que fue a su vez publicado por investigadores de dos universidades serias en una revista prestigiosa, de modo que no pondremos en duda la veracidad, aunque sí seremos cautos a la hora de cuestionar la decodificación realizada por los comunicadores sociales.

En otras palabras, hay que poner lo que se lee bajo una lupa crítica, para darle su justa dimensión al fenómeno que se describe.

¿Cómo debe interpretarse lo allí expresado?

Como ya dije, con cautela, y en su justa dimensión, sin ir más allá de lo que está expresado, y sin sacar conclusiones sin fundamento.

Entonces, aclaremos qué se dice:

Simplemente, que el oro se solidifica a partir de magmas originales, y que los cambios de presión pueden alterar la velocidad de los procesos que de todas maneras ocurren. Esto lo expliqué ya en un post que les conviene repasar, y que si bien en su momento era para comprender la fusión, se aplica también a la solidificación, por la reversibilidad del proceso.

Volviendo al artículo que nos convoca, en él se dice también que los sismos inciden en los cambios de presión confinante, y por ende, indirectamente, en la volatilización, movilización, y luego nueva depositación del oro, entre muchos otros minerales.

Es obvio, que una mayor magnitud de los sismos, y una gran cantidad de réplicas serán muy importantes como modificadores del proceso, y pueden llegar a crear condiciones como para que algo que lleva normalmente tiempos muy prolongados, llegue a ocurrir a velocidades hasta instantáneas.

Pero, ojo con deducir cosas que no se están diciendo.

No se está diciendo, en ningún caso, que un sismo sea una varita mágica que cree de por sí yacimientos de oro, en situaciones en que no pudieran generarse de no haber actividad sísmica.

O sea, NO se dice que un sismo o unos cuantos dejen un legado de oro, como dejan fracturas o corrimientos de terreno.

Démosle entonces una medida al resultado de la investigación, a través de un ejemplo que se pueda fácilmente comprender.

Si hay una tormenta eléctrica, un rayo puede matar a una persona en un sitio dado. Si la tormenta es muy intensa, y se repite muchas veces en poco tiempo, puede matar a varias personas, okey, sigo estando de acuerdo.

Pero si alguien me dice que una tormenta de rayos mató a toda la población de Córdoba, allí tendré que preguntar «¿Qué tomaste, loco?» ¿Se entiende?

De la misma manera, puede aceptarse que algo de oro acelere su depositación, de resultas de intensa actividad sísmica. De allí a suponer que un yacimiento rentable surgirá de la nada, a la semana de unos cuantos terremotos, hay una gran distancia.

¿Cuál es el contexto en el que el modelo es aplicable?

Supongo que ya lo habrán deducido, pero por las dudas, lo dejo en blanco y negro.

Solamente en aquella situación en que de todos modos se formaría un yacimiento, dicha generación puede verse acelerada por los cambios de presión resultantes de una actividad sísmica intensa.

Es decir, que ya debe haber una mezcla preexistente, donde el elemento oro (Au) se encuentre, fundido y disperso, pero en cantidades anormalmente altas. En efecto, en la corteza, el oro es uno de los elementos químicos cuya abundancia no alcanza ni a un miserable 1%. Para que se forme un yacimiento, es condición previa que exista una concentración anómala.

Además, el sismo y sus réplicas deben abrir fracturas en zonas de debilidad preexistentes, como para permitir los cambios de presión requeridos para que los fluidos portadores, (o en circunstancias muuuuyyy particulares, hasta material sólido o pastoso) se volatilicen rápidamente.

Y por fin, el material volatilizado además debe moverse hacia zonas aledañaas lo suficientemente frías como para que en ellas vuelva el oro a depositarse en estado sólido. Esto último, por otra parte, puede ocurrir en vetas profundas, de las que ni llegaremos a enterarnos en la mayoría de los casos.

Si alguna de estas circunstancias no forma parte del panorama, pueden hartarse de perseguir sismos, y no van a encontrar ni una miserable pepita.

En otras palabras, y buscando nuevamente los ejemplos de fácil comprensión, retomenos la comparación con la tormenta eléctrica.

Si en la tormenta en cuestión, hay locos corriendo por el campo con una jabalina metálica apuntando al cielo, es altamente probable que mueran electrocutados. Pero si todos están acostaditos en la camita, bajo techo, y envueltos en mullidas frazadas, pueden caer mil rayos, y aun así difícilmente serán fatales. ¿Por qué? Porque las condiciones no estaban dadas para ello. No hay ningún misterio, ¿verdad?

Y para abundar más todavía, la tormenta no va a ir a las casas de la gente para ponerlas a correr por el campo, como tampoco los sismos van a generar condiciones que no existan con anterioridad, en lo que se relaciona con los yacimientos auríferos.

¿Qué podemos agregar al respecto?

Una bonita moraleja:

En cada comunicación periodística debemos aprender a leer de manera crítica, sabiendo que los grandes titulares están destinados a vender, pero no necesariamente son verdades científicas absolutas, aun cuando tampoco sean mentiras. Son simples recortes de la realidad, elegidos para atraer lectores y comentarios. Y para no quedar como un salame, uno debe pasar sus propios comentarios por el cedazo de la lógica y el conocimiento.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la tomé precisamente de la misma página que estoy comentando.

Recuerdo a mis lectores que en facebook siguen usando el nombre Locos por la Geología sin autorización de este blog.

perras tigre san isisdro entrevista 050LES AVISO A LOS LECTORES QUE ESTE MISMO TEMA REAPARECERÁ CADA TANTO, COMO MI MANERA DE PROTESTAR CONTRA LA INACCIÓN DE FACEBOOK QUE NO IMPIDE EL USO INDEBIDO DE UN NOMBRE EN UNA URL.

Porque hoy escribir en google «Locos por la geología», tanto puede traerlos aquí como a un sitio que copió la URL, pese a estar debidamente registrada con IBSN. Pero recuerden que Locos por la Geología, el original, NO ESTÁ EN FACEBOOK.

Los lectores que vienen siguiendo este blog, conocen la historia pero de no ser así, pueden leerla en este link

La administradora de ese grupo en facebook, Laura Ávila, es alumna en la carrera de Geología en la Universidad de la Rioja, y apelo a mis colegas docentes para que den algunos lineamientos de ética profesional, ya desde el aula, porque adueñarse de títulos debidamente registrados no es ético.

Y menos ético aún es faltar el respeto a profesionales con trayectoria prolongada y reconocida, como esa estudiante hizo, según lo he relatado en el post que les he linkeado más arriba.

El motivo de este post es también alertar a mis lectores sobre esa página en facebook, que tal vez hasta puede tener contenidos excelentes, (supongo, porque no la visito) pero que no siguen la línea editorial que  ustedes han elegido, al hacerse seguidores de Locos por la Geología, el verdadero y original, o sea éste mi querido blog, que ustedes, los que lo leen han posicionado donde está, y a los que nunca me cansaré de agradecer.

Pero ya saben, si les gusta leer lo que esta Geóloga de profesión y Loca por vocación llamada Graciela L.Argüello escribe para ustedes, éste el sitio de reunión, donde los espero con el cariño de siempre.

Y digo éste y no otro 😀

Un abrazo, Graciela

Los sismos y las construcciones. Parte II

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En el post del lunes pasado, comenzamos a ver algo de los efectos de los sismos sobre las construcciones, y cómo minimizarlos, y hoy charlaremos un poquito sobre las preguntas que quedaron pendientes esa vez.

¿Existe sólo un tipo de construcciones sismorresistentes?

No, en realidad, puesto que al perseguirse la preservación de las estructuras, eso puede hacerse de diversas maneras. En algunas concepciones de diseño, se propone la mayor solidez (resistencia) posible, de modo que se requiera la aplicación de fuerzas de gran magnitud para superar su punto de ruptura; en otros casos, se busca dotarlas de elasticidad para que su deformación sea en gran medida reversible una vez pasado el sismo; o aumentar su flexibilidad, de modo que el campo de deformación sea amplio (menor rigidez) antes de alcanzar la ruptura; o también es deseable que la obra se mueva con las ondas en lugar de oponerse a ellas.

Cada uno de estos objetivos se alcanza con diseños diferentes, y en muchos casos se intenta combinar las cualidades de manera que los daños se minimicen. Esto último no es sencillo, porque a veces son cualidades prácticamente opuestas, muy difíciles de conciliar.

En todo caso, se puede aseverar que no hay una única receta aplicable en las edificaciones sismorresistentes.

¿Cuáles son las medidas generales que se deben tomar en cuenta en las zonas sísmicas, al planificar las urbanizaciones?

Por si no lo han notado, la pregunta está ya implicando que una urbanización no debería dejarse librada a situaciones fácticas, como lamentablemente sucede muy a menudo, sino que debería ser planificada según estudios previos y por supuesto con Evaluaciones de Impacto Ambiental en mano. Esto no es el caso cuando la ocupación del terreno sucede de manera espontánea, y se trata luego de implementar medidas inconexas ante la emergencia ya en curso. Muchos son los ejemplos de catástrofes que no habrían tenido por qué suceder si se hubiera respetado la vocación natural del espacio físico.

El primer punto a considerar, entonces, es la localización. Hoy en día hay disponibles mapas de riesgos geológicos que podrían usarse para delimitar zonas donde bajo ningún concepto deberían permitirse asentamientos, por su alta amenaza.

Suponiendo que de todas maneras se construye en áreas con peligrosidad sísmica, entonces, para minimizar el riesgo resultante, deben buscarse lugares en los cuales el suelo sea comparativamente estable, donde a la amenaza de terremotos no se sume la posibilidad de deslizamientos o caídas de rocas, pues en tales situaciones, el propio sismo suele tener efecto disparador sobre esos otros fenómenos.

Emplazar una construcción a los pies de una ladera, la coloca en riesgo de sepultamiento, y de estar la obra en la ladera misma, puede llegar a deslizarse con ella. En general, las pendientes cuya intensidad supera el 30% son zonas de alto riesgo geológico.

En zonas de alta sismicidad, tampoco deben realizarse asentamientos demasiado próximos a las costas, ya sea del mar, por la probabilidad de tsunamis, o de los ríos, pues ellos pueden desbordarse o cambiar su curso como consecuencia de los cambios topográficos generados por terremotos.

¿Qué características de las construcciones disminuyen la vulnerabilidad en las zonas sísmicas?

Aun sin empezar a referirnos a los edificios diseñados como estructuras sismorresistentes, hay una serie de precauciones recomendables para las zonas sísmicas, que resultan de la simple aplicación del sentido común.

Por ejemplo, es obvio, que las edificaciones precarias, como ranchos de adobe, por ejemplo, serán los primeros damnificados, pero además, es de tener en cuenta que las obras más sólidas deben evitar los balcones colgantes u ornamentos voladizos que pueden desprenderse en la eventualidad sísmica, con serios daños para vehículos y personas que transiten por el lugar.

Las puertas que se abren hacia adentro, o giratorias pueden constituir trampas insalvables en caso de evacuaciones rápidas que pueden generar estampidas hacia el exterior. No pueden, obviamente, faltar ni estar obstruidas, las salidas de emergencia debidamente señalizadas.

Por otra parte, el centro de gravedad de las edificaciones, debe estar tan bajo como sea posible, de manera que ornamentaciones de gran peso en pisos altos son por completo desaconsejables.

¿Cuáles son las características generales de las construcciones especí­ficamente sismorresistentes?

Cuando se plantea la estructura de un edificio que debe superar la prueba impuesta por los eventos sísmicos, las cargas que dichos eventos generan, deben ser tenidas en cuenta, y por ende, se debe contar con un profundo conocimiento estadístico de la sismicidad del lugar.

Se parte de la aceptación de que cualquier obra civil, sometida a la acción de un terremoto sufre inevitablemente un cierto grado de deformación. Cuánta deformación y movimientos resiste antes de la ruptura, depende de muchas variables intrínsecas (además de las características del evento sísmico), como el tamaño, las cargas o pesos en cada piso, las características del terreno de fundación, la geometría de la construcción, los materiales empleados, etc.

Algunos de los rasgos a destacar en los edificios sismorresistentes son:

Configuración del edificio:

La configuración más adecuada, generalmente es aquélla simétrica, regular, con tamaño en planta y altura acordes a la situación sísmica, y realizada sobre terrenos firmes, con estructuras sólidas, materiales de calidad y un área perimetral de seguridad.

No siempre es sencillo tener en cuenta tantas variables, y no es mi intención meterme en un terreno ingenieril que desconozco, pero sí puedo contarles algunos detalles generales sobre los puntos mencionados.

Respecto a la simetría, podemos acotar que la falta de simetría tiende a producir torsión, ya que no todas las partes del edificio reaccionarán de la misma manera ante el esfuerzo, concentrádose éste en áreas que resultarán, por ende, más vulnerables.

La forma regular es la más recomendable porque la geometría irregular favorece también la torsión de la estructura, o la hace girar en forma desordenada.

Respecto al tamaño y altura, es bueno recordar que los esfuerzos producidos por actividades sísmicas son función del tamaño del edificio, de modo tal que las viviendas pequeñas, si están bien diseñadas, resisten en general sin grandes inconvenientes.

Con relación a la altura, ésta influye de forma directamente proporcional sobre el periodo de oscilación, lo cual significa que la aceleración tiende a ser menor en edificios más altos. Por lo tanto, los daños dependen más de la calidad de la construcción en su conjunto, que simplemente de su altura. Es decir que se debe buscar la altura adecuada a cada circunstancia, y no estipular un metraje dado.

El tamaño, puede tener además distribuciones diferentes, de manera que la extensión en planta es variable, y de suma importancia, ya que si bien es cierto que una gran base dificultan el vuelco de un edificio, cuando el área es excesiva, aunque sea simétrica la construcción no responderá como una unidad, (porque la onda sísmica tiene un tiempo de retardo para llegar de un extremo a otro) generándose tensiones diferenciales que amenazan la estructura.

Por otra parte, la distribución de masas debe ser lo más uniforme posible, tanto en cada planta como en altura, para evitar discontinuidades en la reacción ante las solicitaciones sísmicas, lo que introduce puntos de concentración de esfuerzos. Toda ornamentación innecesaria debe evitarse para no agregar masas superfluas al sistema de por sí complejo.

Los muros con función estructural, columnas y pilares que transfieren las cargas gravitatorias y sísmicas hasta el terreno por vías directas, muy comunes en obras antiguas, han demostrado gran competencia a lo largo de siglos de supervivencia en zonas de terremotos frecuentes.

Con relación al emplazamiento, y condiciones del terreno, ya me he referido en el post anterior.

La solidez de una estructura tiene relación directa con su resistencia y rigidez. En el primer caso es la oposición a la ruptura; en el segundo, a la deformación, y se refieren a la cantidad de carga que un cuerpo soporta antes de que se produzca cada una de ambas. La flexibilidad es la cualidad opuesta a la rigidez.

Lo deseable es una gran resistencia, y una rigidez tal, que la deformación se inicie tarde, pero con flexibilidad suficiente como para que una vez comenzada dicha deformación, se extienda por un amplio intervalo antes de que el material se rompa.

Hablando de la materia prima, es deseable una densidad relativamente baja para minimizar los daños ante el eventual derrumbe total del edificio, o ante el desprendimiento de algunos componentes de la edificación. No es fácil equilibrar este requerimiento con los anteriores, pero cualquiera sea el material utilizado, debe ser de la mejor calidad posible, y superar los controles correspondientes.

El área perimetral de seguridad tiende a evitar el efecto dominó de la caída de una edificación que podría arrastrar a todas las adyacentes.

¿Cuál es la nueva tendencia en el diseño de construcciones sismorresistentes?

Lo más moderno y novedoso en el concepto de sismorresistencia tiene todavía costos muy elevados, pero está comenzando a aplicarse en países con potencial económico y alta sismicidad, como Japón por ejemplo, y se relaciona con la tendencia de pensar el sismo como lo que realmente es: algo de tal naturaleza y energía que es imposible oponerse a él. En consecuencia, la presente investigación se dirige hacia nuevos diseños que acompañen el movimiento, en lugar de intentar resistirlo.

Para eso se está trabajando en la concepción de plataformas móviles de materiales flexibles, sobre las cuales se asientan las construcciones; y en monstruosos sistemas de fuelles que permiten hasta cierto punto que las construcciones se agiten con el pasaje de las ondas, volviendo luego indemnes a su posición inicial.

Conceptualmente es la aproximación más promisoria, pero hay muchísimas dificultades técnicas y económicas que todavía se deben superar.

¿Cuánta garantía de seguridad ofrecen las construcciones sismorresistentes?

Si quieren una respuesta corta aquí va; ninguna.

Para una respuesta más elaborada, hay que tener presente que las eventos sísmicos no son simples, producen esfuerzos que fluctúan rápidamente de manera caótica, y nunca se repiten de manera idéntica en el mismo lugar. Por otra parte, se cuenta con estadísticas sísmicas incompletas, ya que no en todos los sitios hay un buen monitoreo de larga data.

Es decir, que se puede intentar una mayor seguridad, pero ella nunca será absoluta. El terremoto de Kobe, en 1995, es un triste ejemplo de ello. Las normas de regulación inicialmente muy estrictas, permitieron a la ciudad resistir numerosos eventos, conduciendo a considerarla como indestructible (me suena a Titanic) y a aflojar un tanto los requerimientos a partir de los años ochenta. El 16 de enero de 1995, un sismo de magnitud 7.2 produjo el colapso de 50.000 edificios y arrojó un total de unas 5.000 muertes (humanas), dejando claramente demostrado, que la única forma de enfrentarse a la Naturaleza, es aceptando sus reglas.

Bueno, hasta aquí llegamos por hoy, nos vemos el miércoles. Un abrazo Graciela

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P.S.: Las fotos que ilustran el post son gentileza de Paulino, lector del blog, y corresponden al mismo edifico, antes y después del devastador sismo de Chile de 2010.

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