Archivo de la categoría ‘Gemología’

Listado de las gemas de la Provincia de Córdoba, Argentina.

hematitaHoy, en plena preparación para celebrar la primavera, voy a presentarles un post muy cortito, pero que servirá de introducción para muchos otros, porque les prometo que hablaré en sucesivos posts de todas y cada una de estas gemas que hoy me limito a enumerar, señalando su presencia en la Provincia de Córdoba.

¿Todos los minerales preciosos de Córdoba se explotan comercialmente?

No, ni remotamente. De hecho hay por lo menos cuatro situaciones diferentes que vale la pena distinguir:

  • Gemas explotadas: son aquéllas que se extraen de manera sistemática en establecimientos dedicados a esa actividad específica.
  • Gemas recolectadas: son aquéllas que pueden hallarse de manera casual, por ejemplo en los sedimentos arrastrados por los ríos, y que algunas personas avezadas colecionan de manera amateur.
  • Gemas consideradas como simples hallazgos, ya que son escasos los ejemplares que se exhiben en museos o colecciones privadas.
  • Gemas de las que solamente hay indicios. Esos indicios, que eventualmente podrían conducir a hallazgos, colecciones o explotaciones en algún tiempo futuro, son por ejemplo, las rocas que potencialmente los contienen o los minerales paragenéticos, es decir que suelen formarse junto con las gemas.

¿Cuáles son las gemas que hay en Córdoba?

  • Explotadas: amatista, aguamarina, cuarzo hialino, cuarzo ahumado, cuarzo rosado, granates, sobre todo en la variedad almandino, epidoto, fluorita, triplita, dioptasa, estetatita y cordierita.
  • Recolectadas: ópalo y turmalina, variedad chorlo o chorlita.
  • En estado de hallazgo: Heliodoro, wollastonita, clinozoicita, escapolita, turquesa, hematita y vesubianita.
  • En estado de indicio: otras variedades de berilo y corindón.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es una foto tomada por el Pulpo en uno de sus viajes a USA, y es del Museo de Ciencias Naturales del Condado de Los Ángeles.

Las gemas y sus supuestos poderes curativos.

gemasEs muy común encontrar entre las “medicinas alternativas”, numerosos anuncios acerca del “poder curativo” o como “talismán” contra las enfermedades, de las gemas. Bien vale la pena explicar el origen de esta susperstición popular.

¿Cuándo comenzó a difundirse esta creencia?

En realidad, tiene antecendentes desde la mismísima prehistoria, cuando todo acontecimiento que excedía el escaso conocimiento teórico de que se disponía, se explicaba con afirmaciones religiosas o mágicas. Así fue que se asumía que a determinadas similitudes fácilmente observables, correspondían relaciones de causa y efecto.

Ejemplo clásico es que se ofrecieran frutos rojos a los heridos, pensando que de ese modo repondrían la sangre perdida, también roja.

Con posterioridad, las civilizaciones antiguas comenzaron a suponer que los minerales de brillo intenso podian iluminar los intelectos, y así al infinito.

Pero el caso de las gemas como talismanes para prevenir enfermedades graves, o aun como agentes terapéuticos, data de la Edad Media, y desde entonces se ha perpetuado.

¿Con qué evento histórico se relaciona ese pensamiento mágico?

Hacia el año 1347, desembarcó en el occidente la peste bubónica, conocida también como peste a secas, o Muerte negra, responsable de una disminución de la población europea de entre 30 y 60%, según las diversas fuentes consultadas.

Según se cree, la peste llegó desde la India, llevada por los ejércitos mongoles, que avanzaron hacia el occidente, y que habrían llegado a sitiar la ciudad de Caffa (Génova). Fueron los fugitivos de ese sitio los que actuaron como vectores hacia el resto de Europa, y según las crónicas cuentan, ellos habrían adquirido la enfermedad porque los mongoles les arrojaban a través de catapultas, cadáveres infectados con la peste.

¿Cuál es la verdadera explicación?

Hoy se sabe, que más allá de la atractiva truculencia de la idea de cadáveres portadores de una muerte espantosa, arrojados por el aire, eran en realidad las pulgas las que albergaban el bacilo causante de la enfermedad. Y esas pulgas eran transportadas por las ratas, que convivían con los humanos, haciendo la transferencia necesaria; o bien, y peor aún, servían de alimento a los campesinos sitiados durante la hambruna de la guerra.

Lo concreto es que la peste se esparció por Europa entre 1347 y 1460, en sucesivos pulsos, diezmando a la población al causar millones de muertes.

Lo llamativo es que las clases pobres morían por las calles en números siempre crecientes, mientras que las clases más ricas sobrevivieron en su gran mayoría.

Por otro lado, por ese entonces, la riqueza se ostentaba entre otras cosas, a través del uso de piedras preciosas y gemas en general, y esa coincidencia entre el uso de gemas y la relativa escasez de muertes entre los ricos, llevó a concebir la idea de que eran las piedras preciosas las que actuaban como talismanes protectores contra la peste. Más tarde, cuando la peste decayó, se las consideró protectoras contra otras enfermedades.

Sin embargo, las causas de la escasa cantidad de muertes entre los poderosos se relacionaban en realidad, no con las piedras sino con los siguientes factores:

  • En primer lugar, los ricos eran muchísimos menos, de modo que naturalmente siempre serían también menos sus muertes.
  • Ante los primeros episodios que señalaban un brote de la epidemia, los ricos podían huir hacia otros sitios de sus extensas posesiones, lo que les estaba vedado a los pobres, atados a su pequeña concesión de labranza.
  • Los ricos que se enfermaban, eran tratados en el interior de sus castillos, y sus muertes, que nunca acontecían en las calles, podían fácilmente atribuirse a otras causas; lo que se hacía para evitar el pánico entre los sirvientes, que de saber de qué había muerto el señor, habrían abandondao masivamente sus ocupaciones.
  • Los palacios estaban algo más alejados de las tierras labrantías, establos y galpones donde pululaban las ratas, que las casas de los pobres.
  • No eran los señores los que manipulaban los alimentos crudos, como cereales u hortalizas que eran visitados asiduamente por las ratas.

Por todas estas causas absolutamente lógicas, morían los pobres en cantidades ingentes, pero no los ricos, que casualmente se adornaban con gemas y piedras preciosas. Así surgió el mito de los poderes medicinales de las piedras.

¿Qué otras consecuencias sobre las costumbres populares tuvo esta creencia?

El anillo de bodas, adornado en lo posible con un diamante, surge de la misma superstición. En efecto, el diamante, la más cara de las piedras preciosas se constituyó, en la creencia popular, en el más poderoso de los talismanes. Por eso, los caballeros debían regalárselos a sus novias como medida de protección contra todos los males, salvo el casamiento, claro.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La foto que ilustra el post fue tomada por el Pulpo en el Museo de Ciencias Naturales de Los Ángeles.

Leyendas de las esmeraldas.

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Tal como les prometí el lunes pasado, hoy hablaremos de las leyendas y mitos relativos a las esmeraldas colombianas y su explotación.

¿Qué leyendas indígenas  se relacionan con  los yacimientos de esmeraldas?

Los indígenas de la zona donde se encuentran hoy los yacimientos de esmeraldas de mejor calidad del mundo, se denominan Muzo y a ellos se debe hoy el nombre de todo el distrito.

Los Muzo tienen una leyenda en la que las esmeraldas son protagonistas, y que explica el origen de los picos graníticos de  Fura-Tena, uno de los cuales alcanza los 625 m por encima del Río Minero. Estos picos se encuentran a unos 40 km de la mina Coscuez.

Según la leyenda aborigen, los hijos del dios de la montaña eran Fura, el príncipe, y la princesa Tena. Su padre les otorgó la riqueza en forma de abundantes venas de esmeralda, una de las cuales era sagrada y no debía ser explotada con las demás. Sin embargo, un demonio llamado Zarv indujo a la princesa a tomar piedras de la vena prohibida,

Cuando ella y el príncipe intentaron extraer las esmeraldas malditas, el dios los convirtió en los dos picos graníticos, y el Río Minero, a su vez, resultó de las lágrimas de arrepentimiento que desde entonces derraman.

¿Qué dicen las leyendas posteriores a la colonización, respecto al descubrimiento de los yacimientos de esmeralda?

Hay dos versiones diferentes, ambas lo bastante pintorescas como para comentarlas aquí. Pero antes, permítanme comentarles el verdadero contexto histórico.

En 1538,  el capitán español Luis Lanchero había comenzada la primera campaña para avasallar a los Muzo, pero se vio obligado a retroceder por la heroica resistencia de los nativos. Durante la retirada, de una de las dos maneras que la leyenda narra y que veremos más abajo, los españoles descubrieron la existencia de esmeraldas en la región.

Ese hallazgo fortuito determinó que la corona española iniciara nuevos intentos de conquista a lo largo de los años, siempre sin éxito, hasta que trajeron en 1558, dos “armas” novedosas: tribus aliadas a los españoles, y enemigas de los Muzo, y feroces perros de presa que aterraron a los indígenas, y determinaron su conquista final.

No mucho después, los españoles descubrieron la ubicación de la mina de Coscuez- así denominada en honor a una antigua princesa india- que los locales explotaban desde hacía muchos años.

El costo de este descubrimiento fue pagado obviamente por los indios, que fueron explotados como esclavos en las extracciones mineras, hasta el extremo de su muerte por consunción. Por otra parte sucumbieron también a las enfermedades contagiosas que trajeron los europeos, y contra las cuales los nativos carecian de defensas naturales, porque eran desconocidas en el nuevo mundo.

La pérdida masiva de mano de obra esclava determinó un largo intervalo de abandono de las extracciones, que se retomaron en tiempos más modernos, con la llegada de empresas mineras extranjeras.

Como una tardía compensación que yo llamo justicia poética, Lanchero, que había sido herido en la primera campaña, murió por la infección en esa herida, que nunca dejó de atormentarlo en más de 20 años, pues nunca cerró del todo, y terminó gangrenándose hacia 1562.

¿Cuál es la versión más conocida del descubrimiento de esmeraldas por parte de los españoles?

Como adelanté más arriba, los españoles descubrieron por azar la existencia de esmeraldas en la región. Según la versión más extendida, el hallazgo se debió a que en la retirada cazaron pavos silvestres, en cuyo estómago encontraron esmeraldas de gran pureza. De resultas de ese hallazgo, “presionaron” -prefiero no indagar cómo- a los indios para que les indicaran el lugar de origen de las gemas.

¿Cuál es la versión asumida por las empresas  que explotan las esmeraldas?

La versión que la empresa Coscuez hizo suya, es la que ilustra el cuadro que fotografié para ustedes en la sede misma de la firma, y que encabeza el post. Según esta historia, uno de los caballos de la tropa en retirada comenzó a renguear lastimosamente, y cuando el soldado que lo montaba se bajó a observar la causa de su molestia, encontró metido en su casco, una esmeralda de gran talla y pureza. Lo que pasó después según esta historia, fue el descubrimiento de los depósitos naturales, en función de una exhaustiva búsqueda en el lugar.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La foto que ilustra el post corresponde a un cuadro que se encuentra en la empresa  Coscuez Emeralds, que talla las esmeraldas en Cartagena de Indias.

Conferencia por el Día del Geólogo en Córdoba

Se invita a Conferencia “Las Piedras Preciosas de la República Argentina” a cargo del colega Geól. Jorge Saadi, organizada por la Escuela de Geología para conmemorar el Día del Geólogo. Se realizará el día 9 de junio a las 14 horas en el aula VIP.

¿Qué sabemos de la amatista?

VLUU L100, M100 / Samsung L100, M100

Ya hace un tiempo, mencioné el listado de las variedades preciosas del cuarzo, y entre ellas, merece un lugar destacado la amatista, ya que es considerada la más valiosa, y lo amerita por su belleza. De ella vamos a hablar hoy.

¿Qué es la amatista?

La amatista es una  de las variedades macrocristalinas del cuarzo, es decir, por ende, que se trata de un mineral de composición esencial Si O2.

Esta composición hace que algunos autores la consideren un óxido, como la fórmula química indica; y otros, en cambio, atendiendo a su estructura cristalina, la ubiquen entre los silicatos, tal como pasa con el cuarzo mismo.

En la red cristalina de la amatista resultan capturados algunos óxidos de hierro (Fe +3), y ellos son los responsables de las tonalidades características a las que me referiré más abajo.

¿De dónde procede su nombre?

El nombre amatista proviene del término griego amethystos, en el que coexisten el prefijo negativo y el concepto de embriaguez. Esto se debe a la antigua creencia de que esta gema podía evitar emborracharse, o bien atenuar los efectos del estado de beodez.

Dicha creencia se relacionaba a su vez con una historia mitológica, según la cual Dioniso el dios del vino y la vendimia, (equivalente al Baco romano) acosaba a una doncella llamada Amethystos, quien no solamente no estaba interesada en él, sino que además únicamente deseaba una permanente castidad. Para lograrlo, acudió a la diosa Artemisa quien la transformó en una piedra blanca. Pero ni así pudo mantener a raya a Dioniso, quien despechado y arrepentido, manchó con lágrimas contaminadas con vino, su blancura, confiriéndole para siempre el tono púrpura que hace tan estimados los cristales de amatista.

¿Cuáles son la propiedades físicas de la amatista?

Como he señalado más arriba, la amatista es una variedad preciosa del modesto cuarzo, que además, dada su composición es el mineral más abundante de la corteza. Esto determina la amplia variabilidad de apariencias que puede asumir la gema que hoy nos ocupa, y es responsable también del hecho de que su dureza (7), tenacidad, diafanidad, etc., sean semejantes a las del cuarzo.

Respecto a su color, varía desde el violeta característico que puede ser más o menos intenso, dependiendo de la cantidad de óxido de hierro que contenga, hasta amarillo y aun incoloro.

Cuando la saturación de color violeta es excesiva, la amatista aparece a simple vista como prácticamente negra, lo cual le hace perder algo de su valor en el mercado.

Por otra parte, la distribución no homogénea del color es un rasgo típico, presentándose en general una gradación desde lo más intenso en un extremo hasta prácticamente incoloro en la base o el otro extremo.

Son comunes también las inclusiones de otros minerales, o de burbujas con contenido líquido o gaseoso. Esas inclusiones pueden restarle valor para su uso en joyería, salvo notables excepciones en las que aumentan la belleza de la gema. No obstante, cuando el uso es el coleccionismo, los ejemplares pueden valorizarse más por esas  mismas inclusiones.

Otro rasgo característico de la amatista, es su fuerte tendencia a formar cristales perfectos y de gran tamaño. Se trata de cristales idiomórficos (de caras bien definidas) del sistema trigonal, hábito hexagonal y terminación piramidal. Raros y muy valorados son los cristales con ambos extremos piramidales.

Es muy común que haya crecimiento de numerosos cristales paralelos o divergentes, a veces en el interior de ágatas o geodas. Cuando los cristales se estorban unos a otros en el crecimiento, pueden resultar deformados, perdiendo algo de su valor. También figuras de corrosión o roturas desmerecen los ejemplares.

¿Cómo se forma?

La génesis habitual de las amatistas en en rocas ígneas, ya sea hipabisales o volcánicas. Entre las primeras se cuentan las pegmatitas, venas hidrotermales y cavidades de granitos preexistentes. Entre las segundas, los basaltos.

En general el crecimiento de las amatistas ocurre ocupando oquedades en el interior de las cuales  se generan geodas.

A veces como parte del mismo proceso se forman también ágatas, quedando las amatistas incluidas en ellas. Las geodas son precisamente alveolos o huecos redondeados preexistentes a los que líquidos mineralizantes llevan nuevos elementos químicos, que precipitan o cristalizan allí, tapizando las paredes con cristales perfectos.

Ocasionalmente la amatista puede aparecer en drusas. Una drusa es la estructura inversa a una geoda, es decir que en ella los cristales cubren por fuera las paredes de cuerpos redondeados preexistentes.

Si la erosión es intensa, las geodas y drusas pueden ser liberadas de las rocas que las alojan y ser transportadas por los ríos en cuyos cauces se las puede encontrar. En caso de tratarse de cristales aislados- sea por su origen o por haberse roto los conjuntos originales- debido a su fragilidad, rápidamente pierden su forma hexagonal y piramidal, para convertirse en cantos redondeados, que también se usan para joyería, pero de orden artesanal.

¿Dónde se la encuentra?

Los principales yacimientos del mundo se encuentran en los Montes Urales, en Alemania, Australia, en países africanos como Zambia y Túnez; Brasil, departamento de Artigas en Uruguay, Estados Unidos, Canadá, India, Sri Lanka, Bolivia, España, Argentina y Túnez.

En Argentina, las amatistas más apreciadas por su color, son las de la Provincia de Córdoba, pero hay también en Catamarca, la Mesopotamia y hasta en la Patagonia.

¿Qué usos tiene?

La amatista es la variedad del cuarzo más apreciada y tiene tres usos diferentes: joyería,  coleccionismo, y como piedra ornamental.

En general los cristales más perfectos se tallan (como se ve en la foto al pie) para usarlos engarzados en joyas, pero también más modernamente, suelen engarzarse los cristales enteros y sin modificar, en pendientes, o colgantes, según el tamaño.

Una buena parte de las amatistas menos perfectas se usan para tallar objetos de arte, o para adornarlos.

Finalmente los especímenes más raros y de mayor tamaño son buscados por los coleccionistas.

Existen numerosas maniobras para modificar el color de las amatistas, tema que les recomiendo leer en el post cuyo link aparece más arriba, anclado en el término amatista.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La foto que ilustra el post me  pertenece y corresponde a un ejemplar de mi propia colección, originario de las proximidades de Cura Brochero en la Provincia de Córdoba. La he fotografiado junto al estuche de la cámara para apreciar el tamaño. Se trata de un trozo de una geoda de amatista.

La foto de la gema pulida es de Jorge Bravo y la he tomado del libro:

Saadi, J. 2006. Gemología. Las Piedras Preciosas de la República Argentina. I.S.B.N.10:987-05-1943-1. I.S.D.N.13:978-987-05-1943-1. 183 pp.  .

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