Una anécdota de los alumnos de Geología: el parcial

290px-orpiment_mineralEsto sucedió hace tanto tiempo, que ya se puede contar sin herir la susceptibilidad de nadie.

Ocurrió en un examen parcial en el cual se solicitaba entre otras cosas, un ejemplo de minerales de arsénico.

Una de las posibles respuestas, y casualmente la mencionada durante las clases, era el oropimente, (sulfuro de arsénico), y seguramente el alumno que firmaba el parcial no tenía la menor idea, de modo que pidió ayuda a algún compañero que le dictó la solución.

Pero aparentemente escuchó bastante mal, porque escribió muy orondamente:

«Dos minerales que tienen arsénico son el oro y el pimiento» (sic)

Moraleja: si no estás seguro de lo que te dictan, mejor no escribas nada.

Nos vemos el lunes. Un abrazo Graciela

P.S.: La foto que ilustra el post es precisamente de un ejemplar de oropimente y fue tomada de wikipedia.

Diplomatura en Tecnologías y Métodos para la Gestión del Territorio

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La Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales invita a participar de la Diplomatura en Tecnologías y Métodos para la Gestión del Territorio: Sistemas de Información Geográfica (SIG) + Modelos de Simulación + Teledetección + Fotogrametría y Procesamiento de Imágenes.

Las clases inician en el Aula 108, Laboratorio de Computación, FCEFyN (Av. Vélez Sársfield 1611, Ciudad Universitaria, Córdoba).

El curso está dirigido a Profesionales y Técnicos vinculados a las áreas de Ingeniería, Agrimensura, Agronomía, Geografía, Arquitectura y Urbanismo, Medio Ambiente, Recursos Hídricos, Biología, etc., así como todas aquellas relacionadas con la Planificación y Gestión Territorial.

Comité Académico: Prof. Adj. Ing. Rubén Actis Danna, Prof. Consulto UNC.
Francisco Quintana Salvat, Prof. Adj. Ing. Alejandro Ambrosini.

Aranceles: consultar.
Informes:
Tel: 54-0351-4334146 de 10 a 15hs. Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Avenida Vélez Sársfield 1611, Ciudad Universitaria, Córdoba, ARGENTINA.

Consultas:
54-0351-155073074 (Ing. Ambrosini)
ambrosin@efn.uncor.edu
ractisdanna@efn.uncor.edu
marcelamarconetto@efn.uncor.edu

Nociones sobre Taxonomía, la ciencia de las clasificaciones.

imagen1taxoHemos llegado a un punto de nuestro avance en el conocimiento de temas geológicos, en el que deberemos necesariamente comenzar a clasificar diversos especímenes, ya sean suelos, minerales, rocas, sedimentos, fósiles, o cualquier otro material de estudio.

En cierta medida, lo hemos hecho algunas veces, por ejemplo en los posts referentes a los animales de La era del hielo, pero ya debemos comenzar a hacerlo de manera menos casual, y para eso necesitamos saber algunas cosas, que acá les presento, y sobre las cuales hay que reflexionar un poco, y también, ¿por qué no?, abrir la mente.

¿Qué es la Taxonomía?

La palabra taxonomía deriva de dos vocablos griegos: ταξις= taxis, que significa ordenamiento: y yνομος =Â nomos, que significa norma o regla.

De esta forma, resulta en su sentido más amplio, definida como la ciencia de la clasificación, ordenamiento o sistematización.

No obstante, en su sentido más restrictivo, la palabra taxonomía ha sido progresivamente apropiada por la Biología, la Pedología y unas pocas ciencias más, que le confieren en cada caso, una significación excluyente.

Y así, hay una Taxonomía de Suelos, como hay una Biológica o Botánica, etc.

Sin embargo, nosotros la usaremos l.s. (latu sensu) y la palabra taxón significará entonces cualquier categoría de una clasificación sistemática.

¿Por qué son útiles las clasificaciones?

Básicamente porque satisfacen ciertos objetivos tanto de carácter teórico como práctico, entre los cuales cabe mencionar:

  • Organizar los conocimientos. En efecto, si se establece una clasificación, necesariamente lo que se sabe de un tema ocupará un lugar definido en un contexto abarcativo, y éste resultará más comprensible.
  • Destacar las relaciones entre individuos y clases de la población clasificada. Se trate de personas, prendas de vestir, plantas, o bijouterie, una vez que los coloquemos en una taxonomía, sabremos cuáles de los elementos clasificados pertenecen a un grupo dado, y cuáles de los grupos se asemejan o diferencian más entre sí, cuáles caben en un conjunto mayor, y cuáles pueden subdividirse en agrupaciones menores. Por dar un ejemplo algo burdo, una vez que yo separe todas mis prendas de vestir, tendré un grupo de trajes, (cada uno de los cuales incluye falda y chaqueta), otro de camisas (donde habrá de verano y de invierno, etc.) y así sucesivamente, pero también sabré que los individuos que caben en el grupo «soleras» son muy diferentes de los del grupo «bufandas», y por ende no se relacionan directamente entre sí.
  • Recordar propiedades de los objetos clasificados. Para eso, generalmente se seleccionan nombres para cada grupo que aludan de alguna manera a esas propiedades. Así es como uno puede dividir a las rocas en monominerales o poliminerales, (términos que hablan por sí mismos) pero dificílmente las llamará «cachuflias» y «mindrecas», porque esos nombres no tienen ningún significado, y por eso mismo carecen de utilidad.
  • Agrupar los objetos estudiados según taxones que resulten útiles a fines prácticos, tales como predecir su comportamiento, optimizar su uso, estimar su valor intrínseco o su productividad, etc.

  • Proporcionar áreas manejables de información e investigación. En efecto, dividir por ejemplo los distintos geomateriales permite profundizar el conocimiento en algunos de ellos, ya que nadie puede ser muy versado en todos, por su gran diversidad.

¿Cuáles son los requisitos que deben cumplir las clasificaciones?

  • En primer lugar, cada taxón debe tener siempre el mismo significado para todos los posibles usuarios. Si queda librado a interpretaciones caprichosas, o no se especifica debidamente cómo se reconoce la pertenencia de cada objeto a él, la clasificación lisa y llanamente no sirve.
  • En el caso de las clasificaciones que se relacionan con la Geología, cada grupo debe referirse a cuerpos reales de existencia demostrable. Supongo que para otros casos este requisito puede no tener importancia (si se pretende clasificar ángeles, por ejemplo)
  • Debe basarse sobre propiedades observables o inferibles. Esto significa que no tendría mucho sentido clasificar rocas en función de «su importancia relativa en la apreciación de una película de Carlitos Chaplin» por decir cualquier gansada.

  • Debe poder modificarse. Cualidad importante en grado superlativo, ya que siempre cabe esperar que el conocimiento crezca y evolucione, y es imprescindible que las clasificaciones sigan esos cambios.

  • Debe brindar compartimientos para todos los posibles objetos de la población en estudio. Esto se relaciona íntimamente con el punto anterior, ya que de descubrirse algún objeto que no quepa en la clasificación, ésta debe ser revisada y corregida.

¿Por qué existen tantas clasificaciones diferentes sobre el mismo tema?

Porque siempre pueden aplicarse diferentes criterios para separar los grupos entre sí. Y mientras estos criterios estén debidamente especificados, y la división resultante sea coherente con esos criterios, debe ser considerada correcta, aunque pueda uno estar de acuerdo o no con aplicarla.

Y ahora veamos la figura que ilustra el post, para ejemplificar lo que digo. Hay en ella cinco fotos de ejemplares caninos, a los que yo deseo agrupar por sus similitudes.

Lo primero que debo explicitar es con qué criterio los voy a reunir, y a continuación veamos algunas de las múltiples alternativas:

  • Si los divido entre adultos y cachorros, el 5 queda en un grupo, y los demás en otro.
  • Si es por tamaño, los únicos grandes son 2 y 3, todos los demás son pequeños.
  • Si los separo en pelo largo y pelo corto, 3 queda solo en una categoría y los demás se reúnen en la otra.

Y quedan todavía mil alternativas más, tales como sexo, color o raza, por mencionar las propiedades de apreciación inmediata. Y podría agregar otras que requerirían algo de investigación específica, tales como su nacionalidad, su comportamiento, su estado de salud, o el estado de su carnet sanitario, etc.

Esto implica que cuando se alcanza una clasificación más o menos universal, es a través de consensos y acuerdos, a los que los científicos adhieren voluntariamente. No se trata de verdades inamovibles ni absolutas, y en muchos casos, hay amplios intervalos de transición entre los diversos objetos claramente identificados.

A estas ambigüedades, y a esas diferentes aproximaciones desde distintos ángulos, debemos acostumbrarnos si no queremos encerrarnos en un dogmatismo asfixiante, reñido con toda posibilidad de avence científico.

Este post puede que les haya parecido muy light e inocente, pero ya verán que está programado con toda mala intención, porque pronto estaremos viendo, cuestionando y criticando algunas clasificaciones, y hasta proponiendo algunas modificaciones en otras.

Prontito nos vemos, entonces. Un abrazo. Graciela.

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Diccionario geológico con humor.

ballet-costa-rica-y-maty-011bisOtra entrega de mi diccionario para geólogos disidentes, como para empezar el fin de semana con una sonrisa semejante a la de la foto.

 

Átomos: libros que no vienen en tomos.

Augita: mineral que los geólogos usan para remendar sus ropas.

Avalancha: proceso geológico que se produce a mediodía cuando se vuelve a comer al campamento.

Autometamorfismo: especie de canibalismo rocoso.

Aventurina: aventura sin riesgo ni importancia.

LETRA  B

Badlands: tierras malas, muy agresivas en su trato con las demás. Jabón geológico para prendas finas.

Banco: estrato financiero.

Barómetro: lo que usa un geólogo para controlar su tensión arterial.

Suficiente para un post de viernes, cuando uno quiere salir corriendo a disfrutar su ocio. Nos vemos el lunes. Un abrazo. Graciela

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Un abrazo y hasta el lunes, Graciela

¿Qué son los Geoindicadores?

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Estos dos últimos años nos han convocado reiteradamente en función de eventos de gran magnitud que afectaron la vida, los bienes y la actividad humana, lo que ha hecho que el público en general tomara conciencia de la permanente actividad de esta Tierra que nos alberga, y que parece a veces engañosamente quieta y previsible.

Precisamente, por esa actividad que afecta tantas veces al hábitat, es que hace ya más de una década se han definido los Geoindicadores, y se ha generado con ellos una lista standard de control, y una metodología de trabajo que permite monitorear la actividad geológica y, a veces, establecer alertas tempranas respecto a procesos potencialmente destructivos.

Dada la importancia de estos elementos (los Geoindicadores), este post será el primero de una serie en la que lentamente nos iremos familiarizando con ellos y con su uso. Porque créase o no, muchos son los colegas que de algún modo los aplican, sin siquiera saber que lo están haciendo.

Pero comencemos por dar hoy una breve definición, y referirnos un poco a sus alcances y limitaciones, dejando para más adelante su listado y aplicaciones, sean ellas conscientes o no.

Una de las mejores definiciones y tal vez la primera es la que aparece en la monografía de Berger y Iams de 1996. Anthony Berger, a quien tuve el honor de conocer en un Workshop sobre este tema, es el Director del Grupo de trabajo sobre Geoindicadores de Victoria, Canadá, y de él es la siguiente definición, de cuya traducción directa desde el inglés me hago responsable:

Geoindicadores son medidas (magnitudes, frecuencias, tasas y tendencias) de procesos y fenómenos geológicos que ocurren en la superficie de la Tierra o en su proximidad, y están sujetos a variaciones que son significativas para comprender el cambio ambiental a lo largo de periodos de 100 años o menos.

Esto implica que los geoindicadores se aplican tanto a los eventos catastróficos como a otros más graduales, pero cuyos efectos son visualizables dentro del intervalo de una vida humana, o  muy poco más.

Se usan en circunstancias y sistemas actuales (avance de desiertos, cambios de líneas de costa, desplazamientos en terremotos, etc.) o en paleosistemas que han registrado cambios del pasado, siempre y cuando en ese tiempo pasado hayan comprendido intervalos no mayores a los 100 años.

Estos geoindicadores del pasado son sumamente interesantes para predecir tendencias del futuro, tal como les señalé en el post en el que les conté de la Ley del Actualismo, que no les vendría nada mal ir a repasar para este tema.

Conviene aclarar que los Geoindicadores se usan para reconocer el estado y progreso de un cierto sistema, lo cual puede en muchas situaciones ayudar a la predicción de determinados eventos, pero no es ése su propósito inicial.

La idea original es simplemente entender la evolución del paisaje a través de las señales que pueden quedar registradas en él.

Si ello conduce a reconocer la posible aproximación de un cambio sobre el cual es necesario encender las alarmas, se trata más bien de un efecto colateral que del propósito que generó todo el estudio de los Geoindicadores.

Por otra parte, la definición, que exige una relativamente rápida ocurrencia, hace que los Geoindicadores se orienten básicamente a cambios ambientales muy sensibles para el ser humano, como efectos de contaminación, erosión, inundaciones y sequías, por ejemplo; o lisa y llanamente a eventos instantáneos y de gran espectacularidad como el vulcanismo o los sismos, deslizamientos, hundimientos y tsunamis.

Por el contrario, los fenómenos de larga trayectoria y muy lenta ocurrencia, como el metamorfismo, la deformación lenta de las rocas, o la isostasia, no son campos propicios para su uso.

Hasta aquí, el concepto general, y puedo adelantarles que existe una lista de control ya avalada como para su uso normalizado, que abarca hasta hoy 27 sistemas de rápida evolución, cada uno de los cuales reconoce hasta 16 marcadores para evaluar su progreso y estado.

Pero eso ya será motivo de otros numerosos posts, porque creo que se les habrá despertado el interés, porque este tema es absolutamente apasionante.

Bibliografía consultada:

Berger, A.R.; Iams, W.J. 1996. Geoindicators: Assesing Rapid Environmental changes in Earth Systems. Rotterdam. A.A: Balkema

P.S.: Nuevamente estoy aprovechando las fotos que tomó Dayana en su viaje a Chile, porque vienen muy al caso.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

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