Diez preguntas frecuentes sobre inundaciones y anegamientos.

aguamansaHace algunos días, terribles inundaciones en las Sierras Chicas generaron gran inquietud en la población toda, y por entonces tomé nota de la necesidad de crear un post para dar respuesta a las muchas preguntas que la gente se hace al respecto. Aquí está ese post, a disposición de todos.

 1- ¿Se pueden evitar las inundaciones? Tanto como evitarlas, es un poco demasiado pedir, ya que en la dinámica de los cauces fluviales, los periodos de crecida son parte de un ciclo natural, que resulta básicamente de los cambios en la cantidad de agua precipitada, según se suceden los intervalos secos y los húmedos. Lo que sí se puede hacer es minimizar sus consecuencias sobre los bienes y vidas, humanas y de animales domésticos.

2- ¿Cuánta responsabilidad le cabe al hombre? Por la respuesta anterior, ya se habrán dado cuenta de que, sobre la inundación, sólo se puede atribuir responsabilidad al hombre cuando “trabaja en su  magnificación”, pero no es el generador directo del fenómeno natural. Sí tiene una ENORME responsabilidad en algunas de las consecuencias que resultan de las inundaciones.

3- ¿Pueden ocurrir lejos de los ríos? Aquí hay un problema de nomenclatura. En un post anterior expliqué las diferencias entre inundación y anegamiento. La inundación, en sentido estricto se relaciona con el desborde de cauces existentes. Cuando no hay tal desborde, sino un estancamiento de aguas precipitadas que no encuentran una salida, con lo cual suben de nivel, se trata de un anegamiento. Esta última situación puede ocurrir casi en cualquier lugar y a cualquier distancia de los cauces, si los restantes factores como falta de pendiente, impermeabilización de las superficies de infiltración (por simple sobresaturación, o por otras causas muy diversas), ascenso de las napas subterráneas, etc., etc., impiden o retrasan el drenaje del territorio afectado.

4- ¿Por qué generalmente en nuestra zona los mayores eventos ocurren en febrero? Por la sencilla razón de que la temporada de lluvias suele comenzar entre los meses de septiembre y noviembre, de modo que al llegar febrero, ya el suelo está tan sobresaturado que su capacidad de infiltración y retención de agua es casi nula, de manera que casi todo lo que precipita se suma al escurrimiento. Ya en marzo, las lluvias disminuyen, y por eso el riesgo es máximo en febrero.

5- ¿El cultivo de soja y la minería tienen algo que ver? En general ambas actividades han sido seleccionadas como chivos expiatorios de cuanto desastre natural ocurre en el mundo, sin demasiado fundamento. Hay situaciones en que el avance del desmonte tiene que ver con alguna de ambas actividades, y en otros casos, no guarda relación alguna con ellas, y responde más bien a urbanizaciones, loteos, e incendios, muchos de los cuales son intencionales. Debo decir que ni la soja ni la minería son por sí mismas causantes de deterioro intenso, pero ambas pueden serlo (como todas las restantes actividades humanas) cuando no se cumple con ciertas regulaciones, o se interviene a tontas y a locas. Importante es señalar que como ambas actividades son altamente rentables, pero también costosas e implican  inversiones de riesgo, normalmente se ejercen con bastante cautela. Casi ningún productor sojero (cuando es dueño de la tierra que cultiva, y depende de ella para su sustento) se pondrá a sí mismo en jaque; muy por el contrario es el primer interesado en aplicar estrategias conservacionistas, como la rotación de cultivos, la construcción de embalses de contención, canales empastados, y uso racional tanto de la labranza como de los agroquímicos. Por cierto, lo que se requiere es que haya políticas de fomento a esos manejos inteligentes de la producción. Lo mismo cabe para las explotaciones mineras.

6- ¿Qué estrategias se pueden recomendar para evitar los efectos catastróficos de las tormentas intensas? Un cambio en la política, que priorice una planificación territorial con base científica, que tome en cuenta la evaluación del riesgo por un lado, y la de impacto ambiental por el otro. Un monitoreo permanente de todas las obras e intervenciones sobre el paisaje (ya sea a través de loteos, urbanizaciones, construcción de puentes, canales, caminos, o lo que fuere), puesto que una vez instalada cualquier obra, el paisaje sigue siendo dinámico y evoluciona de manera continuada.

7- ¿Qué papel le cabe a los incendios? Sobre ello ya he realizado un post en el que alertaba, muchos meses antes de que tuvieran lugar las inundaciones de 2014 y 2015, que cabía esperar esos acontecimientos. Les recomiendo ir a leerlo, siguiendo el link que les puse más arriba.

8- ¿Por qué los cauces abandonados son retomados por los ríos? Por lo extenso y complejo del tema, será tratado detalladamente en un post más específico sobre él. Pero baste para este momento saber que tiene que ver, en las zonas de escasa pendiente, con la dinámica natural de los meandros, que tarde o temprano se rectifican en unos casos y reactivan en otros. En áreas con más pendiente, se refuncionalizan cauces antiguos, por precipitaciones excepcionales que sencillamente superan los límites habituales del canal, para ocupar todos los espacios de la llanura de inundación construida en muchos años de dinámicas cambiantes.

9- ¿Se puede optimizar el sistema de alertas meteorológicas tempranas? Si bien no soy experta en meteorología, puedo señalar que las imágenes satelitales por sí solas son insuficientes para prever la intensidad de las precipitaciones que se avecinan. Solamente el uso de modelos puede aproximarse a esas estimaciones, siempre que los datos que se ingresan en ellos sean confiables, completos y actualizados. Allí, hay un punto débil, ya que los registros no cumplen con todas esas estipulaciones en zonas alejadas de las principales cuencas hídricas. Por otra parte, los modelos deben estar calibrados para cada zona en particular. La importación sin modificación alguna, de modelos generados en otros sitios, con dinámicas diferentes, o regímenes pluviométricos distintos, es casi una pérdida de tiempo.

10- ¿Qué pasa con las alertas por inundaciones? En teoría existe un sistema de alertas para las cuencas principales en nuestra provincia. El problema es en cuencas menores o en cursos esporádicos, donde no hay un seguimiento tan estrecho como sería de desear, al menos en las estaciones lluviosas, y en los sitios de mayor vulnerabilidad.

Una preguntita como yapa:

¿Por qué en esta ocasión ha habido inundaciones en lugares tan alejados entre sí como las Sierras Chicas y localidades aledañas a la Mar Chiquita, entre otras?

Hay dos razones fundamentales: por un lado, la obvia es que las lluvias en esta oportunidad han sido muy generalizadas, afectando a toda la parte este de la provincia.

La porción oeste ha resultado más aliviada porque las Sierras actúan como una barrera, dejando la parte occidental en lo que se conoce como “pluvisombra”, es decir que la humedad procedente del Atlántico se descarga principalmente en la vertiente oriental.

La otra razón, que muchos parecen ignorar, es que algunas de las principales cuencas hídricas de la provincia, son endorreicas, o arreicas, vale decir que se descargan en un espejo interior, o se insumen en el propio territorio, respectivamente.

Así es que gran parte de los cursos de arroyos y ríos que nacen en las Sierras Pampeanas, son afluentes de dos de los mayores ríos, el Suquía (o Primero) y el Xanaes (o Segundo), que desaguan finalmente en la Mar Chiquita.

En otras palabras, un tratamiento coherente del problema no se agota en cada localidad inundada, sino que debe resolverse con intervenciones y manejos que incluyan toda la cuenca.

¿Qué más se puede agregar?

En primer lugar, que la población tiene también responsabilidades que asumir, ya que muchos de sus acciones imprudentes se suman a la peligrosa ecuación natural. Tirar basura y escombros en zanjas, cárcavas y paleocauces que a veces alivian la sobrecarga hídrica, es una práctica común que debe erradicarse.

Otro tanto vale para las alcantarillas y desagües urbanos que muchas veces dejan de ser funcionales por la acumulación de residuos en ellos.

Las descargas desaprensivas de piletas de natación a través de los sistemas de drenaje de las calles, suman al caudal que es vital conducir fuera de las zonas anegables.

No menos importante es recordar que corresponde a las autoridades específicas realizar los estudios del caso para monitorear el estado de las capas freáticas, que muchas veces ascienden, por su excesiva recarga, afectando zonas muy alejadas de las que sufrieron las precipitaciones intensas, y amenazando los cimientos de las construcciones, además de anegar las edificaciones mismas.

Por último, como no puedo ignorar otra de mis pasiones- el amor a los animales- les recuerdo que en zonas susceptibles de sufrir inundaciones o anegamientos, los perros y otros animales domésticos NUNCA deben quedar atados o enjaulados si los dueños se ausentan de la casa (para mi gusto nunca deberían estar atados, en realidad) porque eso los condenaría a una muerte segura si el nivel del agua supera el escaso grado de libertad que la cadena o la jaula les permite.

Ante la emisión de la alerta correspondiente, niños, ancianos, enfermos y mascotas deben ser trasladados a lugares seguros de inmediato, más allá de la decisión de los adultos sanos, que a veces prefieren quedarse a resguardar sus bienes, aunque eso signifique la posibilidad de perder algo mucho más valioso, como la propia vida.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de Radio Jesús María y Más Radio y corresponde al barrio Quintas de Santa Elena en Jesús María.

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