Humor para geólogos y afines.
Hoy, nuevamente pildoritas de humor, relacionadas con la Geología, que he inventado para ustedes, con la intención de que comiencen el fin de semana con una sonrisa, de modo de transitarlo todo con alegría.
Es que era más…
Era más lento que la deriva continental.
Era más falso que diamante triclínico.
Era más peligroso que erupción vulcano-freática.
Era más solapado que el pipping.
Era más inquieto que la placa de Nazca.
Era más predecible que las emisiones del Old Faithful.
Era más aburrido que registro sísmico en la llanura pampeana.
Espero que este estilo de humor les haya gustado, porque tengo más para un próximo post. Ahora los dejo, para darles tiempo de visitar los links que les he señalado, sobre todo para que los legos también entiendan la gracia. Un abrazo y hasta el lunes. Buen fin de semana. Graciela.
SI ESTOS CHISTECITOS LES HAN GUSTADO COMO PARA LLEVARLOS A SU BLOG, O A LA RED SOCIAL, POR FAVOR, MENCIONEN LA FUENTE PORQUE ESTA PÁGINA ESTÁ REGISTRADA CON IBSN 04-10-1952-01.
¿Qué son los meteoritos? Parte 2.
El sábado pasado, y con motivo del acontecimiento en Rusia, adelanté la primera parte de este post, respondiendo a las siguientes preguntas:
¿Qué son los meteoritos?
¿Las palabras meteorito, meteoro, estrella fugaz y aerolito, son sinónimos de meteorito?
¿Cuál es el origen de la confusión?
¿De dónde proceden los términos meteoro y meteorito?
¿Qué son las estrellas fugaces?
¿Qué pasa cuando un meteorito ingresa a la atmósfera terrestre?
A partir de ese punto, retomamos hoy el tema, con las preguntas que les adelanté en ese momento.
¿Son habituales los impactos meteoríticos en la Tierra?
Si uno piensa en los tiempos geológicos, la respuesta es sí, porque intervalos de unos pocos cientos o miles de años, implican habitualidad para una historia que abarca miles de millones de años.
Las muestras que se encuentran en los museos, correspondientes a numerosos restos concentrados en lugares como Campo del Cielo en Argentina, o en regiones australianas, y los muchos cráteres que se conocen, indican claramente que las caídas de meteoritos forman parte de los acontecimientos comunes en la Tierra.
La buena noticia es que la mayor parte de ellos se desintegra total o parcialmente en la atmósfera y sólo caen finalmente muy diminutos restos bastante inofensivos. Sólo los de gran tamaño constituyen noticia.
¿Se puede calcular su trayectoria con anticipación, como para saber si impactarán o no en el planeta?
Los cuerpos que se encuentran relativamente próximos a la Tierra, son vigilados permanentemente con ese fin, pero no debe perderse de vista que lo más que puede establecerse es una trayectoria probable.
Esto es así porque las posiciones relativas de los cuerpos en el espacio son resultantes de las mutuas atracciones gravitatorias que se ejercen entre ellos, y toda vez que un cuerpo se aproxima a otro, las trayectorias de ambos se influyen mutuamente.
Por esta causa, el equilibrio es dinámico y muta permanentemente, con lo cual el cálculo de un camino posible es bastante complicado, sobre todo porque no es sencillo tener permanentemente registrados todos y cada uno de los cuerpos que orbitan a la Tierra, lo cual incluye mucha chatarra espacia, además de satélites varios todavía en servicio.
¿Cuándo comenzaron a estudiarse los meteoritos?
La espectacularidad de los fenómenos relacionados con los meteoritos no podía menos que llamar la atención de los observadores, y desde sus primeras apariciones fueron objeto de adoración, y en casi todos los pueblos, los meteoritos se consideraban como regalos celestiales, o aun como las materializaciones de las mismas divinidades.
Es notable que sólo a partir de la segunda mitad del S. XVIII, se encarara con seriedad su estudio. Por primera vez en 1794, el alemán Chladni se pronunció a favor de un origen meteorítico para el hierro encontrado en Siberia veinte años antes.
Recién en 1803 se acepta dicha teoría con base en los informes que sobre la lluvia de piedras acaecida en Normandía, presenta una comisión de la Academia de Ciencias de Francia. No obstante, la explicación del origen de los meteoritos que se dio por ese entonces era harto caprichosa, ya que se los consideró como materia expulsada por los volcanes de la luna.
Sólo mucho más tarde se los relacionó con desprendimientos de otros cuerpos celestes.
¿Existen distintos tipos de meteoritos?
Sí, ciertamente, lo cual es muy lógico porque mucho y muy diferente es el material que constituye el Universo, razón por la cual, muy difícilmente podría existir un solo tipo de restos cayendo a la Tierra.
Hay, pues una serie de criterios que se aplican para clasificar a los meteoritos, de los cuales los más extendidos aluden a su composición química en un caso. y a su estructura en el otro.
¿Cómo se dividen los meteoritos según su composición química?
Según su composición química, los meteoritos se dividen en:
- Sideritos: constituidos fundamentalmente por Fe y Ni.
- Lititos: de composición aproximadamente semejante a la de las rocas ígneas terrestres.
- Litosideritos o siderolititos: de composición intermedia entre los dos grupos descritos anteriormente. El término que va adelante en la palabra compuesta. es siempre el del tipo de material dominante en el meteorito en cuestión.
- Tectitas: (nombre por algunos autores muy cuestionado) de composición vítrea.
- Carbonosos: El descubrimiento de la presencia de Carbono en algunos ejemplares meteoríticos ha abierto líneas de investigación tendientes a analizar las posibilidades de que exista materia orgánica en otros cuerpos planetarios, ya que según se sabe, el carbono es el elemento fundamental de toda la química orgánica. De todos modos, debe puntualizarse que la gran mayoría de los estudiosos consideran que el hallazgo de carbono en meteoritos se habría debido a contaminaciones posteriores al muestreo de campo.
¿Cómo se dividen los meteoritos según su estructura?
Según un criterio estructural, los meteoritos pueden ser considerados condríticos o acondríticos, según que presenten o no pequeñas formaciones esferoidales de minerales como olivino o broncita, que son conocidas como «condros».
Los condros van envueltos ordinariamente en una capa de material vítreo,y están incluidos en una masa térrea, por lo general presente solamente en los lititos.
¿Por qué nos interesan a los geólogos?
Porque son parte integrante del contexto que rodea a la Tierra, y en muchos casos constituyen un input de grandes consecuencias en el complejo sistema que debemos interpretar.
Por otra parte, son objeto de interés porque:
- en muchos casos, determinados modelados terrestres tienen que ver con la evolución de un cráter originariamente causado por la caída de un cuerpo meteorítico. La figura 1, por ejemplo, es un cráter de impacto meteorítico en las proximidades de Río Cuarto. (Foto bajada de la Red por gentileza de Juan Ignacio Martín Gonzalez)
- son capaces de generar sismos localizados como resultado de su caída
- forman ocasionalmente parte de las causas convergentes que explican muchos otros fenómenos catastróficos, que han dejado un registro permanente en la memoria planetaria, como las extinciones masivas, de las que algún día también vamos a hablar.

Figura 1. Cráter meteorítico en las proximidades de Río Cuarto, modelado con posterioridad por los agentes exógenos.
¿Qué información en particular pueden brindar los meteoritos?
Cabe finalmente destacar que la principal utilidad que se espera obtener al estudiar los meteoritos en detalle, es no sólo un mayor conocimiento del espacio extraterrestre, sino también un patrón comparativo que permita elaborar ciertas inferencias acerca de las capas profundas de nuestro propio planeta, que obviamente permanecen inaccesibles para la observación directa.
Dicha comparación es válida porque hasta el presente no se han detallado en los meteoritos elementos que no existan también en nuestro planeta, si bien aparecen a veces en formas poco comunes sobre la Tierra.
Por otra parte, también exponen evidencias sobre otros cuerpos celestes, cuando se da el caso de que se haya podido establecer casi incuestionablemente la procedencia.
Ejemplos de esta situación son: un pequeño meteorito, descubierto en la Antártida que se relaciona muy probablemente con la Luna; y otro que contiene entrampamientos de gases similares en su composición a los que ha determinado la sonda Viking para Marte, planeta del cual muy probablemente se ha desprendido el resto encontrado.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela
Este post lo he construido sobre la base de un apunte de mi propia autoría que se identifica como sigue:
Argüello, Graciela L. 2006. «La Tierra como planeta integrante del Sistema Solar» Cuadernillo didáctico Nº II, Capítulo 1. Para circulación interna en la U.N.R.C. 17 páginas.
La foto que lo ilustra es de este sitio.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela. .
¿Qué son los meteoritos? Parte 1.
Debido al reciente acontecimiento en Rusia, que implicó el ingreso de un meteorito a la Tierra, produciendo más de 1000 heridos de distinta consideración, y daños materiales, se imponen algunas explicaciones sobre el tema, y se justifica el adelantamiento del post nuestro de cada lunes.
Y a eso vamos.
¿Qué son los meteoritos?
Suelen ser también denominados uranolitos, y no son otra cosa que materiales desprendidos de cuerpos celestes, que impactan en la superficie terrestre.
¿Las palabras meteorito, meteoro, estrella fugaz y aerolito, son sinónimos de meteorito?
No, no todas son intercambiables entre sí, aunque ya sea por su etimología o porque designan fenómenos y objetos muy relacionados unos con otros, todos esos términos tienen una estrecha vinculación.
¿Cuál es el origen de la confusión?
Como adelanté más arriba, hay dos razones para la confusión.
En el caso de meteoro y meteorito, los términos parten de una misma raíz, pero contra lo que mucha gente cree, distan muchísimo en su significado, y el peor de los errores es el de creer que meteorito es diminutivo de meteoro. No señor, nada que ver. Como dije antes, sólo meteorito y uranolito son equivalentes.
Las otras dos expresiones designan un fenómeno que tiene que ver con los meteoritos, y ésa es la segunda causa de error en el uso de las palabras. Si bien estrella fugaz y aerolito se pueden reemplazar entre sí, no son sinónimos de uranolito o meteorito.
¿De dónde proceden los términos meteoro y meteorito?
Todas tienen su origen en el griego antiguo.
La palabra meteoro deriva de μετέωρος ‚ que quiere decir «en el aire», y se usa para designar a todos los procesos que ocurren en la atmósfera, en relación con el clima. Son entonces: la lluvia, un tornado, el granizo, etc. Como ven NO PUEDE usarse cuando de caídas de materiales cósmicos se trata.
Pero, cuando esa misma palabra se une al vocablo λιθος (que podríamos leer lithós, y que significa piedra), resulta una expresión equivalente a «piedra del aire» y allí nace el significado de meteorito, aunque después vaya mutando a lo que hoy designamos como tal.
Y ya que estamos, les cuento que aerolito, palabra que ya explicaremos en detalle, procede de άήρ (aer =aire y lithós, otra vez)Â y por su contexto se entiende como «piedra en el aire».
Finalmente uranolito, que sí es lo mismo que meteorito, no me canso de repetirlo, procede de Οὐρανός, Urano) nombre del dios del cielo, y cielo por extensión. Este término unido al consabido lithós, se entiende como «piedra del cielo».
Les pido que presten especial atención a las expresiones usadas en cada caso: una es «en el aire», y la otra «del aire». Ahora veremos la importancia del detalle.
¿Qué son las estrellas fugaces?
Cuando hablamos de estrellas fugaces, el término científico correcto es aerolito, y se lo usa para designar al conjunto de los fenómenos que acompañan a la caída, generalmente relacionados con alguna manifestación de luminiscencia.
Esto ocurre porque los cuerpos meteoríticos al caer en la atmósfera con gran velocidad, sufren una intensa fricción que generalmente los vuelve incandescentes.
Además, el rápido calentamiento, determina comúnmente la volatilización de la superficie externa del uranolito, liberándose moléculas que ionizan a las atmosféricas, produciendo otros fenómenos luminosos. La fantasía popular ha dotado de lirismo a esas manifestaciones, llamándolas «caídas de estrellas», o como venimos diciendo, «estrellas fugaces» y adjudicándoles la facultad de conceder los deseos formulados durante el breve lapso en que tienen lugar.
Ahora bien, me permito hacerles notar que ya la expresión «fugaz» indica una duración muy corta, y por eso mismo se está refiriendo a un proceso o fenómeno, y no a un objeto. Ergo, NO ES EL METEORITO.
Ufa ya lo dije mil veces, ¿les quedó clara la diferencia?
¿Qué pasa cuando un meteorito ingresa a la atmósfera terrestre?
Estos fenómenos terminan, o bien en la desintegración total del cuerpo, que en tal caso se denomina «bólido» y es cuando se produce todo lo relativo a las estrellas fugaces; o bien en su caída final sobre la Tierra, si el tamaño original era lo suficientemente grande como para sobrevivir a la fricción.
En este último caso, el resto que queda en la superficie de nuestro planeta constituye, (me parece que ya se los dije 😀 ) un verdadero meteorito.
Cuando un meteorito llega casi intacto a la Tierra, hasta resulta posible a veces, determinar una dirección de caída, que permite distinguir la cara anterior de la posterior.
Efectivamente, las altas velocidades de ingreso de los meteoritos en la atmosfera, implican una violenta compresión del aire que se les opone por delante, lo que aumenta la temperatura de la superficie meteorítica lo suficiente como para que algunos de sus elementos se fundan, cubriéndolos de una capa oscura y vitrificada.
Este efecto no se produce en la cara posterior, menos expuesta, lo que permite en muchos casos observar un contorno nítido de la materia vítrea que separa la cara delantera de la posterior. Hay ejemplos claros de esto en meteoritos recogidos en Australia hace más de cien años.
Bueno, hoy es sábado, y ni ustedes ni yo tenemos tantas ganas de sentarnos en la PC, de modo que ahora que se interesaron en el tema, puedo hacer un recreo hasta el lunes, cuando subiré la segunda parte, para responder muy sabrosas preguntas como las siguientes:
¿Son habituales los impactos meteoríticos en la Tierra?
¿Se puede calcular su trayectoria con anticipación, como para saber si impactarán o no en el planeta?
¿Cuándo comenzaron a estudiarse los meteoritos?
¿Existen distintos tipos de meteoritos?
¿Cómo se dividen los meteoritos según su composición química?
¿Cómo se dividen los meteoritos según su estructura?
¿Por qué nos interesan a los geólogos?
¿Qué información nos brindan?
Un abrazo y hasta el lunes. Graciela
Este post lo he construido sobre la base de un apunte de mi propia autoría que se identifica como sigue:
Argüello, Graciela L. 2006. «La Tierra como planeta integrante del Sistema Solar» Cuadernillo didáctico Nº II, Capítulo 1. Para circulación interna en la U.N.R.C. 17 páginas.
La foto que lo ilustra es gentileza de Juan Ignacio Martín González, y fue tomada en el Museo de Mineralogía Olsacher de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba, durante una visita que realicé con mis alumnos, cuando él era uno de ellos.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Stravaganza y la Geología
Antes de que se despierten sus suspicacias, y ya que voy a elogiar un espectáculo que está en cartelera, les aclaro que fui a verlo pagando religiosamente mi entrada, y por mi propio interés. No le debo nada a nadie y no recibo nada por escribir este post.
Y ahora, sí les digo que el show me pareció excelente, de lo mejor que he visto en mucho tiempo. Nada tiene que envidiar a las grandes compañías internacionales que repetidamente pasan por Córdoba, y de las que soy asidua asistente, porque me declaro amante del buen teatro y los buenos espectáculos, como Holiday on Ice, el Circo Chino, los ballets internacionales, etc. (Salvo la ópera que no me llama, en todo lo demás me anoto).
Voy a ir un poco más lejos, Stravaganza tampoco desmerece si la comparo con los shows a los que he asistido en el extranjero. Y les aclaro que para mí un viaje no está completo, si no incluye alguna función teatral, porque el teatro me fascina.
Y ahora sí a lo nuestro. ¿Dónde está la Geología en este espectáculo?
Obviamente, en la imaginación del espectador, en primer lugar, porque ésa es la esencia misma del teatro.
Pero esa imaginación está excelentemente conducida por efectos sonoros, escenografías móviles, medios audiovisuales, y una coreografía impecable, todos los cuales se ensamblan a la perfección para describir bellamente los cuatro elementos fundamentales de la antigua ciencia clásica: Tierra, Agua, Aire y Fuego.
A través del hilo de la danza, la música, el canto y la acrobacia, se teje un marco estéticamente perfecto para llevar al espectador a un mundo fantástico, donde con la complicidad de su propia ilusión, puede vivenciar un terremoto, un huracán, una manifestación postvolcánica, en forma de geysers, y por supuesto, un viaje acuático.
No sé si es deformación profesional o qué, pero yo vi Geología en casi todas las secuencias, y por eso mismo, el espectáculo se adueñó por completo de mí.
Por cierto hay también largos intervalos de humor desopilante, y de preciocismo vocal, musical, acrobático y danzante, para aquéllos a quienes un paseo onírico-geológico no les parezca motivación suficiente.
En suma, muy recomendable, porque además el despliegue del vestuario es fascinante. Si pueden disfrutarlo, no dejen de hacerlo.
Un abrazo y hasta el lunes. Graciela
Otra ley fundamental en Geología: la Ley de la Gravedad. Parte 2.
Este post es la continuación del del lunes pasado, razón por la cual les recomiendo que vean primero ese texto si todavía no lo han hecho, para poder comprender éste en su totalidad.
Las preguntas que nos habían quedado por contestar hoy son las siguientes:
¿Cómo se calculó inicialmente la Constante Universal de la Gravedad, y cuánto vale?
Ya les aclaré la semana pasada que hoy sólo iba a hacer mención del método utilizado y de su autor, pero todo el experimento amerita un post completo que subirá dentro de poco al blog. Vale la pena y se puede explicar de manera sencilla, si nos tomamos el tiempo necesario.
Así pues, hoy sólo les digo que el primer experimento exitoso sobre cuya base se pudo establecer el valor numérico de la constante gravitacional G, fue realizado más de un siglo después de la formulación de la Ley por Isaac Newton.
La primera determinación se hizo repitiendo un experimento que realizara Lord Cavendish, a través de un ingenio que hoy se recuerda como la Balanza de torsión o de Cavendish.
Cavendish, en realidad lo que hizo en 1798, en su propia casa, conocida como Clapham Common, fue definir la densidad de la Tierra, sin darse cuenta de que el mismo experimento serviría unos 75 años más tarde para establecer el valor de G .
Insisto en que el experimento mismo lo explicaré más adelante, pero el valor que se obtuvo para la constante universal de la gravedad fue de
6,67 x 10 -11 N m 2Kg -1
La unidad de medida incluye: Newton como medida de fuerza; metros al cuadrado porque el valor de la distancia en la fórmula original es cuadrático; y Kg a la menos uno, indicando que forma parte de un denominador. El exponente menos 11 indica que el valor 6,67 debe dividirse por la unidad seguida de once ceros.
¿Por qué se habla de un valor constante por un lado, y por el otro se dice que la gravedad en otros planetas es mucho mayor o mucho menor que en la Tierra?
Por un lado porque dentro de la Fuerza gravitacional interviene un solo factor (G) que es constante, mientras que los demás son variables, y por otra parte porque si bien ese 6,67 etc., etc., que aparece como valor para G es único en el universo, cuando se compara la gravedad en la Tierra y en la Luna, de lo que se está hablando es de otro parámetro, que es la «aceleración de la gravedad», que paso a explicarles ahora.
Para entender mejor el concepto de aceleración de la gravedad, debemos recordar primero que una fuerza cualquiera se define según la fórmula F= m x a, en donde:
F= es la fuerza
m= es la masa afectada por dicha fuerza.
a= es la aceleración que la fuerza imprime sobre la masa en cuestión.
Como toda expresión matemática, es absolutamente lógica y sencilla de explicar en términos corrientes. Piénsenlo en estos términos: la fuerza es tan grande como lo es la masa que empuja, y cuán «rápidamente» consigue moverla.
En otras palabras, si uno empuja un chancho, hace más fuerza que si empuja a un pollito, y si a ese chancho lo hace desplazarse como una tortuga, obviamente le aplicó menos fuerza que si lo mandó como un cohete a aterrizar en el medio del patio. Consecuentemente, la fuerza es el producto de ambas cosas: la masa que se mueve y la aceleración que se le imprime.
Ahora vayamos a revisar nuestra fórmula de la gravedad universal, la que aprendimos en el post del lunes pasado (¡ya les avisé que tenían que repasarlo!) Recuerden que el 2 es un exponente, vale decir que se lee como r al cuadrado.
F= G m.m’
r²
Ahora, por el solo hecho de que sirve a nuestros fines, reemplazamos en la fórmula la fuerza por su equivalente: masa por aceleración, y ¿qué pasa?
m x a= G m.m’
r²
Si despejamos (como se decía antes, cuando nosotros estudiábamos) el valor de la aceleración a, o lo que es lo mismo, dividimos por m ambos términos, con lo cual la igualdad permanece, nos queda lo siguiente:
a= G m.m’
m x r²
Es obvio que dividir m por m es igual a 1, que como factor en un producto no tiene ninguna importancia, es decir que puede quitarse de la ecuación sin problemas, con lo cual nos estamos independizando del valor de la masa exploradora.
En otras palabras, la aceleración de la gravedad tiene la ventaja de ser solamente dependiente de la masa omnipresente en cada lugar: en nuestro caso de la de la Tierra, en la Luna de la de ésta y en Marte de la que ese planeta tiene.
Ésa es pues la medida gravitacional que varía de un sitio a otro en el Universo. La fórmula de la aceleración queda pues así:
a= G m’
r²
Es práctica corriente llamar a la aceleración de la gravedad directamente g (minúscula, para distinguirla de G. la constante universal)
En otras palabras, en cada lugar la aceleración gravitacional sobre cualquier cuerpo es solamente el resultado de la constante por la masa del lugar, y es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ambos (el cuerpo y la concentración de masa del sitio).
¿Cuánto vale la aceleración de la gravedad promedio en la Tierra?
La unidad de aceleración de la gravedad es el Gal, definido en honor a Galileo, y corresponde a cm x s -2 ,que como ya saben se lee centímetros sobre segundos al cuadrado.
El valor numérico promedio es 980, vale decir 980 gals o 980 centímetros sobre segundos al cuadrado. Este valor en la Luna es unas diez veces menor, por ejemplo, y por esa razón los astronautas «flotan» en ella. O sea que si ustedes están buscando infructuosamente perder peso, con sólo ir a la Luna, pesarín diez veces menos, aunque siguieran igual de gorditos. 😀 . (Esto es un dato realmente al cuete, pero le da color a la cosa).
¿La aceleración de la gravedad es absolutamente invariable en el mismo cuerpo planetario?
No, ni siquiera en el mismo cuerpo planetario es totalmente constante, y eso es así porque hay numerosos factores que inciden en la sencillísima fórmula que hemos analizado. Por ejemplo, si estamos en una montaña, nos hemos alejado de la concentración de la masa que teóricamente está en el centro del planeta. También es distinta la masa involucrada por encima de un yacimiento de hierro, de la que hay sobre el mar o sobre una planicie de loess, pues las densidades son muy distintas también.
De cualquier modo, la variación es tan pequeña de un sitio a otro, que la unidad Gal resulta excesiva y se ha creado por ello el miligal, que es obviamente mil veces más pequeña. A veces las variaciones de un sitio a otro son del orden de un miligal, o hasta de una fracción de miligal.
De todo esto podría armar un post en el futuro, si les interesa.
¿Qué utilidad tiene esa característica de cierta variabilidad?
Mucha, muchísima, ya que esto permite realizar prospecciones gravimétricas, en las cuales las variaciones medidas pueden denunciar cambios en los terrenos por sobre los cuales se toman las correspondientes mediciones. Es una técnica geofísica muy aplicada en minería y sobre todo en petróleo.
Además, permite describir la geología profunda, a los solos fines de incrementar el conocimiento, es decir forma parte de metodologías de investigación tanto básica como aplicada. Pero eso da muuuucho que hablar y lo haremos en otra oportunidad.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
Este post lo he construido sobre la base de un apunte de mi propia autoría que se identifica como sigue:
Argüello, Graciela L. 2006. » La Tierra como planeta integrante del Sistema Solar» Cuadernillo didáctico Nº II, Capítulo 1. Para circulación interna en la U.N.R.C. Versión totalmente actualizada.17 páginas.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
La imagen que ilustra el post la he tomado de la página de la Cátedra de Geofísica de la Universidad de La Plata, y representa los gravímetros utilizados en prospección.