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Explicación sobre el «cráter» en Guatemala: convergencia de causas

guatemala-city-sinkhole¡¡¡¡No, si cuando yo digo que lo mío es un apostolado!!!

Son las 0 horas y en vez de estar durmiendo calentita en mi cama, estoy sentada ante la PC, redactando un post fuera de programa para satisfacer la curiosidad de los lectores y manteniéndome despierta y tan lúcida como mis naturales limitaciones me lo permiten, a fuerza de café.

Lo primero que seguramente van a notar es que lo he etiquetado como reflexiones varias, sencillamente porque estoy tratando de emitir un diagnóstico a miles de kilómetros de distancia y sin conocer directamente el lugar, del que sólo veo las fotos.

Por esa razón, tomen esto como especulaciones con fundamento teórico pero sin pruebas adquiridas in situ.

Agradezco a Ulises el link que me llevó a leer un trabajo reciente sobre tectónica de Guatemala, de allí salen algunas ideas, pero hay bastante más para agregar.

Primero debo confesarles que cuando vi la primera de las imágenes, ésa que dio la vuelta al mundo en toda la prensa escrita, me pareció un fotomontaje, porque se veía como un cráter excesivamente prolijo para ser un fenómeno catastrófico y repentino.

Pero nuevamente apareció Ulises al rescate, tirándome el link de la National Geographic, de donde he tomado la foto que ilustra el post, y que en un acercamiento, ya va tomando otro cariz.

En efecto, allí pueden verse restos de las instalaciones que corrían bajo el pavimento, casas bastante deformadas, e irregularidades en las paredes que no se distinguían en la anterior.

Con todo esto y Nat Geo de por medio, decidí tomarlo en serio. Y allí comienza el análisis.

Explicación geológica del «cráter» de la ciudad de Guatemala

Una de las leyes fundamentales de la geología es la de convergencia de causas (que voy a explicar en detalle en algún otro post del futuro, cuando la Naturaleza deje de tirarme temas inesperados de manera tan irrespetuosa) que básicamente dice que en la mayoría de los casos, se conjugan varios agentes y factores para desencadenar un fenómeno determinado.

Y éste parece ser un ejemplo.

En primer lugar, nos encontramos ante una ciudad emplazada en una zona de actividad tectónica con fallas activas. Esas fallas son buenos caminos para circulación de fluidos, como el agua.

Pero sucede que un gran espacio de terreno ha cedido de manera prácticamente instantánea, lo cual indica que ha estado ocurriendo un proceso solapado y subterráneo que ha ido vaciando el terreno hasta generar el colapso cuando dejó de tener la necesaria resistencia para sostener la urbanización encima.

Hay dos posibles procesos que se constituyen en principales sospechosos en este crimen, y ellos son los fenómenos kársticos (futuro post) y el piping o sofusión; ambos, formas de erosión hídrica subterránea.

La Karstificación o carsificación implica una disolución de los materiales, por lo cual la composición requerida es bastante específica, pero por lo que leo de la geología de la ciudad, no hay allí calizas, ni yesos, ni dolomías siquiera a las que echarles la culpa, de tal manera que libero al karst de sospechas, y hago foco sobre el piping.

En este caso, no hay disolución química sino arrastre mecánico, y lo único que se requiere es que se trate de materiales sedimentarios no consolidados, lo suficientemente finos como para ser arrastrados por un fluido como el agua, a favor de una pendiente o de líneas de debilidad, todo bajo la superficie. ¡Voilá, parece que hemos hallado al culpable!

En efecto, tenemos:

  • agua de infiltración, ya sea de origen pluvial, o de desagües con pérdidas, o cañerías de conducción de agua potable, o un poco de cada una;
  • materiales sueltos, ya que según leo en el trabajo que me recomendó Ulises, el vulcanismo antiguo proveyó el relleno piroclástico que es material fino y desagregado, pasible de ser transportado en suspensión o por rodamiento y arrastre mecánicos, según el tamaño y la forma;
  • un sistema de fallas (las de Mixco) que proveen superficies de discontinuidad a lo largo de las cuales el agua tiene salida y puede desplazarse con todo el material que quiera llevarse;

De modo que en principio, las condiciones están dadas para que por largo tiempo, una cámara subterránea se vaya formando, y vaciándose cada vez más.

Podría haber cedido en sucesivos colapsos, a medida que se hiciera demasiado débil para sostener las construccciones por encima, si no hubiera aparecido un cómplice inesperado en esta trama: la tormenta Ágatha que generó inundaciones que sumaron un peso más que suficiente para que el hundimiento ocurriera de modo repentino.

Hasta aquí una explicación posible, que resultará válida mientras no aparezca una mejor, y que de demostrarse errónea, tiene en su descargo el hecho de que no estoy viendo más que fotos y leyendo información de prensa.

Si me pagan el viaje, podemos analizar las cosas más científicamente en el lugar de los hechos y tratar de allegar pruebas 😀

Y antes de dejarlos, les hago una aclaración que me parece importante, las publicaciones periodísticas en inglés han sido más correctas que las castellanas, porque han usado el término «sinkhole» que significa agujero o pozo de hundimiento, y eso es de lo que en definitiva se trata; mientras que en castellano le llamaron cráter, palabra que tiene en su sentido estricto otras connotaciones.

En efecto, un cráter puede ser de origen volcánico o de impacto meteorítico, y ninguno de ésos es el caso aquí.

Por eso, el título del post lleva entrecomillada la palabra cráter.

A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.

Visiten el post del nuevo «cráter» de Alemania

Bueno, niños he cumplido mi promesa a Ulises, Dayana y Pulpo, tratando de descifrar el enigma. Un beso Graciela

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P.D.: El trabajo que menciono y que me dio alguna información sobre el subsuelo de Guatemala es:

Pérez, C.L. , 2009. ESTRUCTURA GEOLÓGICA DEL VALLE DE LA CIUDAD DE GUATEMALA INTERPRETADA MEDIANTE UN MODELO DE CUENCA POR DISTENSIÓN. Revista Geológica de América Central, 41: 71-78, 2009 ISSN: 0256-7024

7 de Mayo: Día Nacional de la Minería

fotos-explotacionesEl 7 de mayo se conmemora el día de la minería ya que fue precisamente en esta fecha que la Asamblea Constituyente de 1813 sancionó la primera Ley de Fomento Minero, a propuesta de la Junta de Gobierno de entonces.

Debido a que soy docente en una carrera que habilita profesionales para desempeñarse entre otras cosas en el área de la minería, y a que mi primera actividad al terminar la carrera fue precisamente en una prospección minera, según pueden ver en mi currículum, esta fecha tiene mucho significado para mí.

Lamentablemente tiene también mucha carga emocional para mucha gente bien intencionada pero escasamente informada, que respondiendo a discursos bucólicos de ecologistas a ultranza, ha llegado a demonizar una actividad, que como todas las humanas tiene tanto aspectos favorables como desfavorables.

Pero ninguno de ambos aspectos debería ser considerado fuera de su marco contextual.

En primer lugar, debe recordarse que no existe ninguna actividad que carezca de impacto sobre el medio. Todas lo tienen, y el quid de la cuestión es encontrar el punto de equilibrio donde el impacto provocado se vea justificado por los beneficios resultantes.

Y entonces viene la segunda instancia de análisis:

  1. No existe una única forma de explotación minera. Algunos modos de explotación son altamente contaminantes, pero existe también tecnología que minimiza esos efectos. Obviamente los costos se encarecen, y las empresas sólo aplican esas tecnologías si son obligadas por un estado vigilante que ejerza de manera efectiva su poder de policía. No siempre es ése el caso, pero allí no cabe culpar a la Minería, de faltas que son del poder político en realidad.
  2. Hay otras actividades que son tanto o más contaminantes que la minería, y no son sin embargo demonizadas, un poco porque son ineludibles y otro poco porque sus efectos son solapados y sobre todo soslayados por la prensa.  Un claro ejemplo es la basura urbana, que ya nos está tapando, y los residuos generados por la permanente actualización tecnológica. O los residuos patógenos de Hospitales de alta complejidad. Todo contamina, y nadie se arroja sobre el tema con tanto encono como sobre la minería.
  3. La Minería es la base de casi toda forma productiva en el sistema en el que estamos inmersos en la actualidad. Casi no existe elemento de uso cotidiano que no empiece su historia en una explotación minera. Ni siquiera estaríamos sentados ante una PC si la minería no proveyera todos los elementos que se utilizan para su fabricación. Y nuestras casas… todas comienzan en materiales minerales. Aunque me digan «la mía es una cabañita de troncos», yo tendría que contestarles: -«¿y con qué cortaste los troncos? ¿con los dientes? ¿O usaste tal vez un hacha de acero, para lo cual algún minero anduvo extrayendo hierro para vos? Salvo que tengas un castor entrenado, claro…»
  4. ¿Y los pueblos afectados por la minería? Analicémoslos también en su contexto. En muchas regiones, la naturaleza no provee otra riqueza que sus minerales, y no explotarlos es condenar a los habitantes a una pobreza extrema, innecesaria e injusta.

Entonces ¿qué? ¿Destruyamos todo, contaminemos todo, abusemos de todo?

¡NO!

No hay razón alguna para tales extremos. La minería, como toda actividad humana, debe ser racionalmente planificada e inteligentemente ejecutada. Y aunque parezca una cuestión ajena, todos podemos aportar a esa consigna.

Para empezar, revisemos nuestro propio consumo. Si dejamos de correr tras artículos suntuarios, la presión sobre el recurso decrece, y la minería puede ser más sostenible, con menos efectos negativos sobre el medio.

Si van a leer mi post sobre recursos van a tener un panorama más completo de la idea, pero permítanme señalar un pequeño detalle casi risueño, pero que nos puede hacer pensar:

Muchas de las personas que se oponen a la explotación del oro, ostentan en su cuello esas cadenitas, precisamente de oro, que la moda impuso y que implican un muñequito por cada hijo, nieto o sobrino que se tiene.

Ése es un uso superfluo para un metal cuya versatilidad lo hace inestimable en medicina y odontología por ejemplo. ¿Seremos capaces de prescindir de esas cadenitas, tal vez?

Luego exijamos de nuestros gobiernos, políticas de explotación minera que impliquen la más limpia de las tecnologías viables, y el ejercicio de un control incorruptible sobre esos emprendimientos.

Exijamos también proyectos de explotación que conlleven evaluación de impacto, monitoreo posterior, plan de emergencia, de mitigación de daños, y de remediación posterior del paisaje. ¡Estamos en el siglo XXI! Todo eso es posible.

Y finalmente exijamos también que la riqueza extraída de una región sea devuelta a la misma en forma de bienestar para sus habitantes.

Entonces sí, podremos festejar con alegría el Día de la Minería. Porque es una actividad productiva enriquecedora, cuando se encara de manera responsable y comprometida.

Sé que muchos van a odiarme, pero el discurso adolescente de oponerse a todo, sin buscar alternativas superadoras, es ingenuo y debe ser revisado si no queremos vivir en cavernas, desnudos, sin comunicaciones, trasladándonos a pie, y sin otro entretenimiento que mirar las estrellas o ver correr el agua de un arroyito.

Porque decir NO a la minería es decir no a la construcción, a la ropa (¿o pensaste que las máquinas textiles se hacen con pasto? y así quisieras coser tu propia ropa, alguna tijerita metálica vas a usar), a la telefonía en todas sus formas, a los automóviles, a la industria del entretenimiento, etc, etc, etc.

Como ya dije en otro post, la polémica está servida,

Si desean leer más sobre minería les recomiendo los siguientes posts:

¿Qué se entiende por yacimiento minero?

10 preguntas sobre minería. Parte 1 y Parte 2.

Comunicado del Consejo Superior Profesional de Geología de Argentina sobre el tema Minería y Calidad Ambiental

El rescate de los mineros chilenos. Parte 1 y parte 2.

Un abrazo, Graciela.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

 

¿Por qué fueron catastróficas las lluvias en Río de Janeiro?

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Actualización:

En esta semana de mitad de enero de 2011, se está repitiendo la situación que este post describe, relativa a las inundaciones en Río de Janeiro y leo en los diarios que ya se cuentan por cientos las pérdidas humanas.

Por este motivo no me parece ocioso volver a llamar a la reflexión sobre el fenómeno.

Por otra parte, es mi intención referirme en un nuevo post a los motivos que generan el enorme volumen de precipitaciones acontecidas tanto en Brasil como en Australia.

He aquí el post original acerca de las inundaciones en Brasil:

En la pasada semana hemos sido testigos de la pérdida de numerosas vidas humanas en las ciudades de Río de Janeiro y Niteroi, cosa que no debería haber ocurrido si se hubiera tenido en cuenta el riesgo geológico implícito en los asentamientos precarios que no debieran haberse permitido nunca.

Para entender mejor las reflexiones que aquí deseo compartir, recomiendo la lectura previa del post relativo a Riesgo Geológico, pero aun sin leer dicho post, espero que sea comprensible lo que pretendo expresar.

Los sistemas geológicos son, como ya he dicho varias veces, de gran complejidad, pero si además se les añade una intervención humana sin ningún criterio normativo, puede llegar a generarse una bomba de tiempo, como lamentablemente han demostrado ser las favelas cariocas.

Como prueba de ello, las estadísticas señalan que se producen decenas de incidentes anuales que involucran procesos de remoción en masa en los cerros cargados de urbanizaciones precarias. Y cada tanto, como en estos días, ocurre algo que cobra centenares de vidas a modo de macabro peaje a un manejo irresponsable del ambiente.

Pero ¿cuál es la situación en las favelas de Río?

En general y para decirlo rápidamente, el de un Riesgo por aludes, o como se los llama localmente «deslaves», de la mayor severidad.

Y esto es así porque tanto la Peligrosidad como la Vulnerabilidad, los dos componentes del Riesgo son máximos.

La Peligrosidad, que ya explicamos en otro post se compone a su vez de Susceptibilidad y Amenaza, es naturalmente alta, pero además se ha visto incrementada por la acción humana.

Si recordamos que la vulnerabilidad, a su vez se refiere a la posibilidad de afectación de vidas y bienes, debido a la relación del hombre con el ambiente, se deduce rápidamente que en este caso, la gran responsabilidad por la ocurrencia de la catástrofe es precisamente de los propios habitantes y sus gobiernos.

¿La catástrofe era previsible?

Como dije en el correspondiente post, un proceso natural sólo es una catástrofe, si nosotros nos ponemos en su camino.

Pero en este caso, además la intervención humana, ha magnificado su capacidad destructiva, a través de numerosas acciones desafortunadas.

Volvamos al análisis del Riesgo.

Dijimos que es Peligrosidad por Vulnerabilidad.

Esta última no podía ser mayor, ya que todas las construcciones que se vieron afectadas estaban localizadas en las zonas más inestables, eran de una gran precariedad, y albergaban una densidad poblacional insostenible para todas esas condiciones.

Por otra parte, se carecía por completo de vías de evacuación, planes de contingencia o medidas de mitigación del daño.

El ingreso para socorrer a las víctimas es dificultoso y no estaba previsto de manera alguna. En definitiva, el escenario de ocupación urbana no podía ser peor, ergo la vulnerabilidad es la máxima posible.

¿En qué medida era peligrosa la situación?

Ya demostrada la vulnerabilidad, nos queda analizar el otro elemento del riesgo: la peligrosidad, definida a su vez por la susceptibilidad, y la amenaza.

Ya expliqué en el blog que la susceptibilidad abarca todo el conjunto de las condiciones geológicas que favorecen el proceso potencialmente destructivo.

Y aquí se suman: un clima con lluvias torrenciales; un suelo profundo que se carga de agua con facilidad, aumentando por un lado su peso, y por el otro su capacidad para fluir; y pendientes de alto ángulo, y relativamente cortas.

Las condiciones están naturalmente dadas, pero como si ello fuera poco, cuando el hombre urbanizó, aumentó considerablemente la susceptibilidad a través de las acciones siguientes:

  • Eliminación de la vegetación natural, que por un lado retiene agua, y por el otro disminuye su velocidad de flujo, al generar mayor rugosidad y rozamiento.
  • Eliminación de superficies de infiltración en cada asentamiento o ampliación de vivienda, con lo cual el agua disponible para escurrimiento superficial es cada vez mayor.
  • Falta de canaletas y drenajes que podrían atenuar siquiera en parte la pérdida de superficies de infiltración, ya mencionada.
  • Localización de los complejos habitacionales en los bordes mismos del talud, que a su vez se va modificando de manera caprichosa, según las necesidades de construcción, por otra parte siempre precaria.

¿Y los deslaves son muy comunes?

La posibilidad de ocurrencia es lo que se conoce como Amenaza en el análisis de riesgo, y en teoría es independiente de cualquier acción humana, pero en esta circunstancia tan particular, en que el paisaje ha sido tan profundamente modificado, la regularidad de los fenómenos se ha incrementado notablemente, porque tanto la pendiente como la distribución de los excedentes hídricos se han visto fuertemente alteradas.

Sobre el disparador, es decir la cantidad de agua precipitada, es sobre el único factor que la urbanización no ha tenido influencia directa.

¿Por qué fue tan grande y tan dañino esta vez el desmoronamiento?

Porque según lo informado por el Servicio Meteorológico de Brasil, hacía 48 años que no se producían precipitaciones tan intensas, y en ese lapso, los asentamientos precarios crecieron exponencialmente.

Por último, cabe agregar que la situación particular de Morro de Bumba, en la ciudad de Niteroi fue aún peor, porque todo el asentamiento se generó sobre un antiguo basural compactado, cuya inestabilidad como terreno no podía ser de ninguna manera mayor.

A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.

Espero que estas explicaciones les hayan aclarado el panorama, al mismo tiempo que los hayan puesto a reflexionar sobre los enormes riesgos de la falta de planificación territorial.

La foto que ilustra el post es de un deslizamiento en Teresópolis, interior de Río de Janeiro en 2002. y es tomada de www.uol.com.br/2002/dez.

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¿Es conveniente trasladar Puerto Príncipe, capital de Haití?

haiti-faults_npr_sCon motivo de los luctuosos hechos acontecidos en Puerto Príncipe, Haití. mucho se escucha últimamente acerca de la posibilidad de cambiar el emplazamiento de la ciudad, realizando el traslado como una respuesta orgánica al ya iniciado éxodo espontáneo desde las zonas más afectadas.

La gran pregunta es ¿Sirve el traslado para evitar más destrucciones y pérdidas humanas?

Bien, hay varios niveles de análisis:

Desde la propia geología, poca utilidad puede verse en tal desplazamiento, porque en realidad toda la isla está afectada por la amenaza sísmica, ya que como señalé oportunamente este terremoto es de origen tectónico. Otro sería el caso si la causa del movimiento fuera de cualquier otro tipo más localizado, como los que mencioné en el post correspondiente.

En este caso, sin embargo, si se fijan ustedes en el mapa que ilustra el post, que he tomado del blog colega MiGeo y que cumplo en linkear aquí, las fallas responsables de los sismos atraviesan gran parte de la isla y por otro lado, el asentamiento de ésta en una placa tan activa como la Caribe, hace casi irrelevante ese posible traslado.

No obstante, desde otros niveles de análisis, la medida aparece como bastante acertada, por varias razones, a saber:

  • La permanencia de algunos muros en pie, sería una tentación para iniciar la reconstrucción aprovechando esos relictos, que no obstante, ya han demostrado no ser competentes a la hora de soportar las tensiones sísmicas.
  • La limpieza y demolición de los restos sería enormemente costosa, visualizándose como una medida más razonable dejar que la naturaleza siga su curso, y lentamente incorpore al paisaje natural los restos que hoy son un luctuoso recordatorio.
  • Reiniciar la vida cotidiana en una zona que encierra tanto dolor y atesora tan espantosos recuerdos, estaría lejos de ser un punto de partida saludable para una vida renovada.
  • Se puede aportar en cambio algunas objeciones, como por ejemplo que abandonar la ciudad a su suerte significaría saqueos sin fin. Es posible, pero ¿acaso no ocurren de todos modos?

Aun sin ser mi área de competencia, me parece preferible la fundación de una nueva ciudad lejos del luto, antes que el enorme esfuerzo de pelearle a la naturaleza lo que ella ya reclamó para sí.

Y por último, debo insistir en que esa zona es sísmica. y nada puede cambiar este simple hecho.

Bueno, queridos lectores, nos vemos el miércoles, si algo urgente no me trae antes al blog. Un abrazo Graciela.

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Minería: La polémica está servida.

 

 

mineria-en-1900Muchas son las voces que se vienen alzando en contra de una actividad productiva que mal que nos pese, es indispensable para mantener en movimiento un sistema y un estilo de vida al que casi ninguno de los que la defenestran está dispuesto a renunciar.

La minería tiene como toda otra actividad humana un impacto sobre el ambiente.

Negarlo sería inmoral, pero asumir que prohibirla de manera absoluta es posible, sin generar otros impactos diferentes, es por lo menos ingenuo.

Por un lado, porque deberíamos prescindir de una multitud de elementos que se obtienen de los recursos minerales; y por otro, porque colapsaría toda una cadena de producción que en ellos comienza, lo cual generaría entre otras cosas, un desempleo masivo con su secuela de indigencia y marginalidad.

No se trata, insisto, de prohibir sino de regular. Y de manera estricta.

Permítaseme una digresión que aclararía, creo, la realidad que muchos miran desde una postura principista pero de escasa contextualización.

Dejemos un poco la minería y veamos la medicina.

Podríamos también demonizarla y considerarla la gran responsable del estado del deterioro ambiental que hoy padecemos.

Pensemos que ella es la que ha ido eliminando los controles naturales que mantenían la población humana dentro de un número que armonizaba con el ambiente que le da sustento.

Al desaparecer las enfermedades que provocaban gran mortandad, al generar metodologías que permiten procrear a las personas naturalmente infértiles y al empujar la expectativa de vida cada vez más lejos, ha propiciado un crecimiento exponencial de la población, que lógicamente agota los recursos, acumula desechos, produce polución, y contamina el medio.

Entonces, ¿es la solución gritar ¡no a la medicina!?

No me parece.

Porque ya no estamos dispuestos a morir de parto, de angina pultácea, o de una infección en una uña.

Como ya no estamos dispuestos a vivir en cavernas, y por eso no queremos renunciar a la explotación minera.

Pero vale para ambas disciplinas una premisa que a veces perdemos de vista: su aplicación racional, regulada, inteligente y con el menor impacto negativo posible.

Así pues, el encarnizamiento terapéutico que mantiene enfermos en estado vegetativo por años, es tan discutible como la minería que extrae de cualquier manera, sin medir costos ni consecuencias sobre la calidad de vida y el ambiente.

Existen ya muchas tecnologías que minimizan los daños, ¿por qué no exigir su aplicación, en lugar de exigir que cese la producción?

Racionalidad en las discusiones y aperturas hacia otros discursos además del propio, es lo que nos está haciendo falta, en mi muy modesta opinión.

Recordemos con este sencillo ejemplo que la minería no es la única actividad que dispara consecuencias indeseadas, y busquemos un equilibrio inteligente antes que un simple ensañamiento con un chivo expiatorio, que no otra cosa es la minería, si la sacamos de contexto.

Les aclaro que la foto es tomada de un mail, de modo que ignoro el autor, pero es de una explotación minera de tungsteno, en San Luis (Los Cóndores), del año 1900.

Bueno, chicos, los dejo pensando. Un beso. Graciela.

P.S.: Algunos de los temas que acabo de tocar me llevan a reflexionar que ya se impone un post sobre conceptos básicos acerca de recursos, evaluación de impacto etc etc. Los iré preparando para muy pronto, lo prometo

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

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