Diez preguntas frecuentes acerca de la minería. Parte 2

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Como este post es continuación del del lunes pasado, les recomiendo que vean ése antes de internarse en el de hoy. Allí encontrarán las preguntas que numeré de 1 a 5. Hoy comienzo con la sexta.

6. ¿Qué son los diques de cola?

La actividad minera, como toda otra actividad humana genera sus propios desechos. A diferencia de los domiciliarios, o de los hospitalarios, que contienen gran cantidad de residuos orgánicos (a veces patógenos), los residuos del procesamiento de minerales son en su gran mayoría roca estéril y compuestos quimicos.

Se los conoce como colas, (como traducción del término inglés tailings) relaves o jales .

Cuando las colas son sólidas (suena raro, ¿no? casi parece la propaganda de un implante) pueden almacenarse en las llamadas “escombreras”, que a veces son recategorizadas como yacimientos cuando la tecnología avanza o el precio en el mercado lo habilita, cosa que da tema para todo un futuro post, porque hay mucho para explicar allí.

De no ser recategorizados, esos materiales sólidos pueden utilizarse posteriormente en la restauración de la mina una vez terminada su explotación.

En los casos, en cambio, en que se trata de lodos o mezclas fluidas de materiales finos, las colas se transportan a diques o presas mediante ductos, ya sea por simple  gravedad o con ayuda de bombeo. Éstos son los depósitos que se denominan diques de cola.

Se suelen construir a partir de los mismos materiales que se van extrayendo a medida que avanza la explotación, según diseños que dependen, entre otras cosas, de la topografía involucrada.

Normalmente esos depósitos, a todo lo largo de la vida útil de un yacimiento van colmatando el dique, y por eso es necesario desarrollar un proceso continuo de construcción, que permanentemente monitoree los cambios que se van produciendo.

Es interesante tener presente que por el peso de los nuevos materiales aportados,  los sedimentos del fondo se van compactando, lo cual implica determinados cambios, tales como:

  • un aumento en el espacio disponible para más almacenamiento
  • mayor cantidad de agua expulsada, que puede recuperarse para su reutilización
  • disminución de posibles filtraciones por el aplastamiento de los poros libres.

En determinados emprendimientos, las precauciones se extreman con relación al dique de colas.

En el proyecto Pascua-Lama, por ejemplo, existe el compromiso de solidificación de las colas, que actuarán, a su vez, como la primera barrera de contención de los residuos de la explotación.

Se han diseñado además:

– Un sistema drenante en la base, compuesto por una capa de gravas, y una serie de tuberías para conducir los líquidos residuales hasta una cámara de recolección para su recirculación al proceso.

– Una geomembrana impermeable inmediatamente debajo del sistema drenante anterior, para evitar infiltraciones hacia el subsuelo.

– Una capa de suelo de baja permeabilidad preparada con material fino, debajo de la geomembrana impermeable, para evitar su rotura y actuar como segundo elemento impermeable del dique.

– Un sistema denominado “sub-dren”, que estaría formado por otra capa de gravas, inmediatamente debajo de la capa de suelo fino, y una nueva serie de tuberías perforadas para recoger los afloramientos de agua natural del Arroyo Turbio,  y conducirlas de manera segura aguas abajo del dique, sin que entren en contacto con las colas.

Hay compromiso de monitoreo y medidas de control de crecientes para evitar la afectación del dique.

Toda esta construcción teórica es muy promisoria, el quid de la cuestión es que las autoridades ejerzan su poder de policía Y CONTROLEN PERMANENTEMENTE EL CUMPLIMIENTO ESTRICTO DE TODOS ESTOS COMPROMISOS.

7. ¿ Qué son las regalías mineras?

En general se denomina así a todos los beneficios que el estado recibe al conceder la exploración y/o explotación de un yacimiento, y se reúnen bajo la denominación de Amparo.

Amparo es el cumplimiento de las condiciones para mantener la propiedad minera en el patrimonio del concesionario. Sus condiciones son tres:

Pago del cánon minero, o contribución anual que hace el minero al estado concedente (nacional o provincial) para mantener en vigencia la concesión.
Inversión Mínima.  No puede ser inferior a trescientas veces el valor del cánon anual (fijado por el gobierno concedente) que corresponda abonar por la concesión. La inversión debe encontrarse cumplida en el término de cinco años.
Reactivación de la mina, en caso de estar paralizada durante mas de cuatro años, si así fuera exigido por la autoridad minera.

Por otra parte, el titular de un derecho, sea éste de exploración o de explotación, antes de emprender los trabajos está obligado a presentar ante la autoridad competente un Informe de Impacto Ambiental previo al inicio de la actividad. La autoridad analizará este informe y dictará la Declaración de Impacto Ambiental, aprobando las condiciones para que la actividad pueda desenvolverse preservando el medio ambiente. El informe de impacto ambiental debe actualizarse en forma bianual.

Además de esto, a través de los años algunas provincias han establecido regalías que no son uniformes, pero que a partir de la Ley Nº 24.196 de Inversiones Mineras tienen un tope máximo del 3 % del valor del mineral puesto en boca de mina. Las modalidades y formas de cálculo, y pago de las regalías están sujetas a las reglamentaciones provinciales.

8. ¿Quién regula y  controla las actividades mineras?

El Código de Minería (CM) sancionado por el Congreso Nacional el 25 de noviembre de 1886, establece los sistemas de dominio respecto a las substancias minerales y por disposición de la Constitución Nacional (Artículo 75, inciso 12) existe un solo CM para todo el país, correspondiendo su aplicación a las autoridades nacionales o provinciales según donde estuviesen situados los recursos mineros.

Desde entonces, el CM ha sido objeto de numerosas reformas,  las últimas  y más importantes de las cuales fueron realizadas por las Leyes Nros. 24.498 (Actualización Minera) y 24.585 (Protección Ambiental) ambas de 1995.

El poder de control y policía sobre su cumplimiento es obviamente resorte de las autoridades concedentes, sean ellas nacionales o provinciales. De allí que se puede decir que la minería es una actividad legítima, legalmente regulada, y sometida a control y vigilancia.

Si las leyes no son lo suficientemente estrictas, son éstas las que se encuentran en falta, NO la minería.

Si no hay control eficiente, son las autoridades concedentes las directas responsables.

Si los controles pueden sortearse por vías ilegales o irregulares, se debe atacar a la CORRUPCIÓN , no a la minería.

9. ¿Por qué las poblaciones afectadas aseguran que no reciben beneficios?

Las empresas mineras deben cumplir con sus regalías, y seguramente lo hacen porque no es tan sencillo sortear los controles de la AFIP.  Nuevamente debe hacerse la salvedad de que si existe corrupción es ella la villana de esta comedia, no la minería.

Y si los cánones son pagados en tiempo y forma, pero nunca se ven los beneficios, es a los políticos a quiénes se debe interrogar acerca del destino de los fondos, que en algún lugar parecen perderse.

Pero permítanme también señalar una inconsistencia por parte de los mismos críticos de la minería, a través de un ejemplo de primera mano.

Las mismas universidades, que entre sus muchas críticas señalan que el dinero producido por la minería no vuelve al pueblo, se dieron el lujo de negarse a recibir los fondos que por ley debía entregar el YMAD como parte de sus devoluciones al gobierno. Y esto, a pesar de los argumentos de los especialistas que elevaron a la autoridad universitaria, en tiempo y forma, su recomendación de recibir los fondos y destinarlos a investigar mejores metodologías extractivas que apuntaran a la mayor protección ambiental y al desarrollo sostenible.

10. ¿Por qué hay tanta resistencia desde ciertos sectores?

No podría decirlo con seguridad, porque las motivaciones de las acciones humanas no son parte de mi campo de estudio, pero si estuviera en una  simple charla de café, me atrevería a arriesgar algunas explicaciones:

  • Por un exceso de buenas intenciones, sazonado con no menor desconocimiento técnico.
  • Por moda. De otro modo no se entiende que defenestren tanto a la minería las mismas personas que más dependen de sus productos. ¿O es que no se han puesto a pensar en la cantidad de minerales, metálicos y no metálicos que se emplean en la industria del cine, de la que viven los más visibles y enconados detractores de la minería?
  • Por necesidades políticas.  En efecto si alguien quiere hoy constituirse fácilmente en líder, basta con que salga con un discurso antiminero con los más infantiles argumentos, para tener una tribuna abierta y a su disposición.
  • Por fundamentalismo ecológico.
  • Como parte de una estrategia política que se ejerce en muchas otras áreas también. Como acabamos de ver, la minería cuenta hoy con tecnologías que la hacen viable con impactos sobre el medio absolutamente tolerables, pero… cuando los controles no se ejercen, las leyes no se hacen cumplir a cambio de ciertos “agradecimientos”, o las evaluaciones de impacto son meros dibujos, es mucho más sencillo acusar a la Minería en abstracto, que buscar y penalizar a los verdaderos responsables, que de esa manera salen bien librados. Y digo que es una estrategia común, porque hay muchos otros aspectos en los que se declama “todos somos responsables” para diluir culpas presentes y pasadas, y evitar de esa manera las correspondientes sanciones a quienes sí participaron y participan de la corrupción, los abusos, los desfalcos, los desmanejos económicos, etc., etc.

Unas reflexiones finales:

Nunca me cansaré de repetir que la minería es necesaria para mantener el desarrollo ya alcanzado, y viabilizar progresos futuros. Pero no puede ser a cualquier costo. El ciudadano puede y debe exigir a sus gobernantes que la ley se cumpla, que los controles se ejerzan, que los emprendimientos que no satisfacen los requerimientos se cierren, que las regalías vuelvan al pueblo, y si se considera que el 3% es poco, que se lo revise en la legislatura y se sancionen las correspondientes modificaciones.

Lo que es inaceptable es la negativa caprichosa a explotar un recurso que puede abrir mejores perspectivas a los habitantes de zonas muy poco privilegiadas para cualquier otra clase de actividad.

Espero que les haya sido útil mi modesto aporte.  Hasta el miércoles, Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de wikipedia, y corresponde a un dique de cola.

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Un comentario para “Diez preguntas frecuentes acerca de la minería. Parte 2”

  • valentina dice:

    hola graciela. tengo 17 años quiero estudiar geología pero no quiero encaminarme por el lado de la explotación, de ninguna forma. es posible esto? o necesariamente tengo que tener contacto con esta rama. te agradecería mucho. es lo único que me tiene dudando.

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