Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’
Un poema atómico de Margaret Cavendish, del Siglo XVII.

Hoy comparto con ustedes un poema dedicado al átomo, que data de 1653. Debo ser honesta intelectualmente, por lo cual les aclaro que no conocía el libro Atomic Poems de Margaret Cavendish, hasta que lo encontré mencionado por Valeria Edelsztein, en su libro Científicas: Cocinan, limpian y ganan el premio Nobel (y nadie se entera). ISBN 978-987-629-241-2
Ese libro editado en Buenos Aires en 2012, por Siglo Veintiuno Editores, forma parte de la colección Ciencia que ladra…, dirigida por Diego Golombek, y obtuvo el Primer Premio en el concurso organizado por la editorial.
Pero no es de ese libro que les quiero hablar, sino que quiero compartir el poema que en él se reproduce, y que luego me tomo la libertad de traducir de manera personal y muy ligeramente diferente a como Valeria Edelsztein lo tradujo.
Me parece sobre todo original el intento, ya tan remoto en el tiempo, de ponerle poesía a la estructura de la materia, y es por eso que me parece bueno difundirlo. Y ya sin más, con ustedes, el poema… y más abajo mi propia traducción.
The weight of Atoms, by Margaret Cavendish (1653)
If atoms are as small, as small can be
They must in quantity of Matter all agree:
And if consisting Matter of the same (be right)
Then every atom must weight just alike.
Thus Quantity, Quality and Weight, all
Together meets in every Atom small.
Y ahora, mi traducción ligeramente disidente:
Si los átomos son tan pequeños como lo pequeño puede ser
Ellos deben en cantidad de Materia, todos coincidir.
Y si la Materia de que consisten es la misma (y la justa)
Entonces todos los átomos deben pesar exactamente igual
Así la Cantidad, la Calidad y el Peso se cumplen
todos en cada pequeño átomo.
Bueno, convengamos en que no es la cumbre de la Poesía, pero es por lo menos interesante, ¿no les parece?
P.S.:La imagen que ilustra el post es la tapa del libro de Valeria Edelsztein, y la tomé del mismo sitio que he linkeado más arriba.
Otra vez Gabriela Mistral y los metales.
Este post también se lo debo a Dayana, quien hace mucho tiempo recopiló poemas para los posts de los viernes. En este caso, de la genial Gabriela Mistral
NOCHE DE METALES
Dormiremos esta noche
sueños de celestes dejos
sobre la tierra que fue
mía, del indio y del ciervo,
recordando y olvidando
a turnos de habla y silencio.
Pero todos los metales,
sonámbulos o hechiceros,
van alzándose y viniendo
a raudales de misterio
-hierro; cobre, plata, radium-
dueños de nosotros, dueños.
Son lameduras azules
que da la plata en los pechos,
son llamaradas de cobre
que nos trepan en silencio
y lanzadas con que punza
a las tres sangres, el hierro.
Por confortarnos los pies
vagabundos, y aprenderse
nuestros flancos y afirmarnos
los corazones sin peso,
los tres del miedo ganados,
los tres de noche indefensos.
Y la noche se va entera
en este combate incruento
de metales que se allegan
buscando, hallando, mordiendo
lo profundo de la esencia
y la nuez dura del sueño.
Al fin escapan huidos
en locos filibusteros
y seguimos la jornada
cargando nuestro secreto,
arcangélicos y rápidos
de haber degollado el miedo.
Liberados caminamos
como los raudales frescos,
sin acidia y sin cansancio,
ricos de origen y término,
por la nocturna merced
de los Andes Arcangélicos
que dentro de su granada
impávidos nos tuvieron.
Vamos cargando su amor
como un amianto en el pecho,
como la casta y el nombre,
como la llama en silencio
que no da chisporroteo
y según nuestros orígenes,
despeñados de lo Eterno.
Ciertamente, la Geología es también poesía. Espero que les haya gustado, y que vuelvan al blog el próximo lunes. Un abrazo. Graciela.
Otro texto extraído del libro «Eating dirt» de Charlotte Gill.
Ya les he presentado antes este libro, y en ese momento también les prometí compartir con ustedes algunos excelentes párrafos que se encuentran en él. Éste es uno de esos textos, pero esta vez lo he traducido para los lectores hispanoparlantes.
Hace tres mil quinientos millones de años, la tierra estaba inmersa en una sopa salina, y la atmósfera era un humedal de gases de invernadero. La vida era microbiana. Entonces nació una nueva bacteria. Su canal digestivo estaba salpicado de proteínas capaces de absorber la luz. Esta célula podía ejercer una magia química que ningún otro de los garabatos flotantes en los mares prehistóricos podía realizar. Ella aprovechaba los rayos solares. Con esta energía, transformaba el dióxido de carbono en azúcar y en el proceso extraía oxígeno. Estos organismos rudimentarios todavía existen hoy, en prácticamente todo ambiente donde coexisten el agua y la luz solar. Cianobacterias- algas azules, el comienzo de todas las cosas.
Como seguramente habrán ustedes notado, la descripción es excelente, y encontrarla en una novela es un evento afortunado. Espero que la hayan disfrutado tanto como yo, porque vendrán más extractos en futuros posts. Un abrazo, y nos vemos el lunes. Graciela.
Another text from the book «Eating dirt» by Charlotte Gill
I have already introduced this book to you all, and at that moment I also promised to share some excellent paragraphs that can be read on it. This is one of them, and will be translated for Spanishspeaking readers next Friday.
Three and a half billion years ago, the earth was bathed in a briny soup, and the atmosphere was a soft swamp of greenhouse gases. Life was microbial. Then a new bacterium was born. Its guts were speckled with light-absorbing proteins. This cell could perform a chemical magic that none of the other floating squiggles of the prehistoric seas could. It harnessed sun rays. With this energy, it transformed carbon dioxide into sugar and in the process pumped out oxygen. These rudimentary organisms are still around today, in practically every environment where sunlight and water coexist. Cyanobacteria- blue green algae, the beginning of all things.
As you have surely noticed, the description is excellent, and finding it inside a novel is a lucky event. I hope you enjoy it as much as I myself did. See you on Monday. Graciela.
Los niños, la Geología y el humor de Luis María Pescetti.
En una oportunidad anterior, les he presentado ya a Natacha y su perro Raffles, personajes creados por el autor de literatura infanto juvenil, Luis Pescetti. Hoy les traigo un par de perlitas ía y me parecieron muy divertidas.
Espero que les diviertan como a mí, y para ello, les aclaro que se trata de textos teóricamente escritos por dos niñas de la escuela primaria, Nati y Paty:
En la antigüedad antes de la prehistoria la gente no chateaba porque uno le podías poner una computadora adelante y capaz que se la quedaban mirando y ni sabían qué hacer como el Rafles que ¡qué suerte que no vivió por ahí porque había dinosaurios y animales más peligrosos! Con lo pavo que es él capaz que se ponía a ladrarlos y ni ve que eran grandes como una montaña por no decir el peligro.
…Antes la antigüedad no había tantos niños porque era demasiado peligrosa, si estaba llena de volcanes ¡además!
Un día por ejemplo estabas en el patio, jugando a lo que sea, y ¡paf! te salía un volcán que te llenaba todo de lava.
Cuando no era una cosa, era la otra. No ganabas para sustos.
Como pueden ver, pese a ser un libro para niños, es una lectura tan desopilante, que cualquier adulto puede divertirse con ella.
Un abrazo, feliz fin de semana y hasta el lunes, Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es del sitio de Pescetti, que está linkeado más arriba.