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La meteorización física. Parte 2
Este post es la segunda parte del que presenté la semana pasada, de modo que deberían ir a leer esa entrada antes que ésta.
En ese momento respondí a las siguientes preguntas:
¿De dónde procede el término meteorización?
¿Qué subprocesos incluye la meteorización física?
Hoy comenzamos desde allí, describiendo cada uno de los procesos mencionados en el post del lunes pasado.
¿Qué es la expansión por alivio de sobrecarga?
Cuando las rocas se encuentran a cierta profundidad, soportan una considerable presión confinante, producto del peso de la columna sobreyacente, y de los materiales que las rodean.
Cuando la erosión las va desnudando, esa sobrecarga disminuye, lo que les permite una cierta expansión, que genera muchas veces diaclasas groseramente concéntricas y muy próximas entre sí. Es común, en tales casos la generación de lo que se conoce como sistema catafilar, por su semejanza con las capas o catáfilas de una cebolla.
El fenómeno en sí mismo es tanto atribuible a la meteorización mecánica, como al diastrofismo, entendiéndose por tal a la respuesta de deformación o ruptura de una roca, ante la aplicación de determinadas fuerzas y tensiones.
Sea cual sea el criterio que se prefiera aplicar, este proceso es sin embargo de la mayor importancia para el intemperismo, porque cada una de las superficies separadas desde el todo original, se constituye automáticamente en una vía de ingreso para el agua, y los demás agentes exógenos, capaces de acelerar la desintegración física, y la alteración química del material.
Este proceso suele ser tan lento como la mayoría de los geológicos, pero proveen a veces espectaculares ejemplos, pues algunas de sus manifestaciones son muy rápidas.
Cantos de basalto extraídos de fondos marinos muy profundos, se fracturan totalmente en pocas horas, al desaparecer las fuerzas confinantes que los mantenían intactos.
Es posible comprender mejor el fenómeno, si se lo compara con el procedimiento de descompresión de los buzos que han permanecido mucho tiempo a gran profundidad. Si la salida a la superficie fuera rápida, los pulmones virtualmente les estallarían por la veloz caída de la presión. Para evitar esto, la emersión se realiza por etapas programadas, o bien, en casos de emergencia, se lleva al nadador a cámaras especiales donde se va disminuyendo lentamente la presión.
También en los frentes de canteras recientemente abiertos, durante algunas horas, se evita la aproximación de los obreros, porque suelen producirse rupturas espontáneas, prácticamente explosivas.
¿Qué implica el proceso de contracción y dilatación térmicas?
A nivel teórico, la gran amplitud térmica que se genera en una roca expuesta en zonas desérticas, puede conducir a su ruptura, a través de un mecanismo que se conoce como termoclastismo o termoclastia (termós = temperatura; clasto= fragmento).
Esto es posible, en primer lugar, porque el bajísimo calor específico de la mayoría de las rocas, hace que una amplitud térmica atmosférica diaria de unos 60 a 70° C, común en los desiertos, alcance valores del orden de los 100 y aún más grados a nivel de la litología.
Por otra parte, es bien sabido que los materiales se contraen con el frío y se dilatan con el calor, lo cual implica esfuerzos y tensiones sobre los materiales.
Esto es casi despreciable sobre un fragmento de algún material homogéneo, pues en tal caso, la roca se contrae y dilata como un todo. No obstante, la mayoría de los cuerpos rocosos están compuestos por minerales de diferentes coeficientes de dilatación, por lo cual algunos, que se expanden más, ejercen presiones diferenciales sobre aquéllos que se dilatan menos.
Una repetición lo suficientemente larga de estos ciclos, podría llegar a desmenuzar la roca.
Hasta aquí, el análisis teórico. En la práctica, sin embargo, desde hace casi un siglo, se vienen realizando experimentos en los que las rocas se llevan a horno y a enfriamiento alternados, reproduciendo el equivalente de hasta 245 años en la naturaleza, sin obtener resultados apreciables.
Si bien algunos científicos intentaron por eso negar la termoclastia, hoy la postura es bastante más cautelosa. La explicación teórica se mantiene en pie, y se justifica su falta de éxito en el laboratorio, por una concurrencia de las siguientes causas:
- La dilatación que se consigue en un horno, no respeta las condiciones de confinamiento, que al menos en su porción inferior, soportan las rocas en el medio natural.
- La duración de los experimentos no es suficiente para alcanzar el estado de fatiga de alguno o alguno de los materiales que en la situación real, conduciría a su colapso.
- Es muy probable que la contracción y dilatación sean más efectivas cuando van acompañadas de algún grado de otra forma de meteorización química o física, previa o simultánea, que el experimento no puede reproducir.
Es por todo esto que se sigue pensando en el termoclastismo como en un proceso real, si bien, no tan importante como alguna vez se pensó. Y mucho menos como el efecto dominante en la meteorización física.
La importancia de los ciclos térmicos se hace mucho mayor, cuando se alcanza en algún momento el estado de congelamiento, por un fenómeno que se verá a continuación.
¿Qué es la expansión por crecimiento de cristales?
El crecimiento de cristales dentro de un espacio relativamente confinado puede generar presiones suficientes para desintegrar lentamente las rocas.
El agua aumenta su volumen al congelarse en aproximadamente un 9 %. Por otra parte, como les he explicado ya en detalle, el agua se congela primero en su superficie.
Cuando una fractura o un espacio poroso de una roca se rellena con agua, en algún lugar geográfico que permita su congelamiento, la capa superficial se solidifica, confinando el resto del agua en su interior.
Esta presión confinante disminuye el punto de congelamiento, con lo cual el agua tiende a migrar hacia abajo a espacios y poros cada vez más pequeños. Alcanzará finalmente en algún lugar, una temperatura en la que comienza a congelarse, generando cristales de hielo que con cada nuevo aporte (que puede ser diario si el congelamiento se produce durante la noche, y el calentamiento solar descongela la cubierta, permitiendo más ingreso de agua), irán aumentando de tamaño, y ejerciendo gran presión sobre las paredes de roca que los contienen.
Este fenómeno se conoce como crioclastismo, crioclastia, gelivación o gelifracción.
En climas donde el congelamiento no se produce, son cristales salinos los que pueden crecer en las grietas, a partir de soluciones portadoras.
La depositación puede deberse a sobresaturación y precipitación, o a evaporación del solvente, o a cambios de presión y /o temperatura, reacciones químicas, etc.
Cualquiera que sea la causa de la formación de cristales, su crecimiento en grietas preexistentes, genera presiones suficientes para romper la roca, en el fenómeno que se conoce como haloclastismo o haloclastia.
¿Cómo se produce la extracción por coloides?
Los coloides son sistemas que reconocen dos fases: un dispersante, y una fase dispersa que se encuentra tan finamente dividida como para aproximarse a la dimensión molecular.
En los suelos existen naturalmente dos coloides: los orgánicos constituidos por el humus, y los inorgánicos representados por las arcillas. Ambos son sumamente activos desde un punto de vista físico químico, y tienden a generar intercambios en los que pueden modificar estructuras y combinaciones minerales preexistentes.
Desde el punto de vista meramente mecánico, tienen una gran capacidad de adhesión a las superficies que los contienen, razón por la cual cuando se movilizan, pueden arrancar partículas muy pequeñas de la roca, como se ha comprobado repetidamente en laboratorio.
¿Qué influencia tiene la actividad orgánica?
Muchos de los organismos presentes en un paisaje dado, participan de manera directa o indirecta en la disgregación de las rocas.
Si bien tienen alguna actividad química, en este post sólo nos ocuparemos de sus acciones mecánicas, que son quizás las más relevantes.
Una de las más conocidas, es el efecto de cuña ejercido por las raíces que crecen en grietas -preexistentes siempre- que resultan ostensiblemente magnificadas por su acción. ¿Quién no ha visualizado alguna vez, la destrucción de veredas por el crecimiento de las raíces de un árbol? De manera semejante, son atacadas las rocas, cuyos pequeños poros dan cabida originalmente a meros pelos radiculares, y a lo largo del tiempo se ven invadidas por raíces siempre en vías de expansión y engrosamiento. Un ejemplo dramático aparece en la foto que encabeza este post.
Otro claro ejemplo es el pisoteo del ganado que genera un desgaste pocas veces tenido en cuenta. Para comprender este fenómeno, piénsese en las escalinatas de mármol de los edificios algo antiguos. Las partes centrales de los escalones, aquéllas que están más sujetas al roce, por el tránsito de las personas, están normalmente hundidas, o adelgazadas con relación a las partes exteriores, que sirven de testigos del deterioro. Si esto pueden provocarlo personas con pesos promedio de 60 a 80 kilos, ¿qué puede producir el continuo paso del ganado sobre rocas milenariamente expuestas a tal tránsito?
La acción de los animales cavadores- topos, tucos, vizcachas, y aun lombrices- no debe menospreciarse ni sobredimensionarse. Los efectos que producen son siempre sobre sedimentos previamente desagregados. No existe tan formidable vizcacha que pueda hacer su cueva en un granito fresco; pero sí es importante la movilización de materiales desde posiciones protegidas, hacia la superficie, en donde son sometidos a nuevos ataques, sobre todo químicos, o puestos a disposición de los agentes erosivos.
Por último, si consideramos la acción del hombre que es un ser vivo más (aunque a veces parezca no muy vivo, cuando no decididamente tonto 😀 ) los grados de alteración mecánica que puede generar en el paisaje son por un lado indiscutibles, y por el otro, muchas veces indeseables.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post muestra el efecto del crecimiento de las raíces sobre una roca y es del Parque Yellowstone en USA. Y el texto de este post está basado en mi propio libro:
Argüello, Graciela. 2002. LOS RECURSOS SUELO Y AGUA. Libro de Texto para el Trayecto Ciencias de la Tierra, del PROGRAMA DE POSTITULACIÓN EN CIENCIAS NATURALES, de la F.C.E.F. y Naturales de la U.N.Cba. Versión actualizada, corregida y aumentada.86 págs. ISBN Nº 987-9406.
La meteorización física. Parte 1
En otro post ya les di el marco y las primeras definiciones relativas a la meteorización. Les recomiendo empezar repasando esos conceptos. En ese post les prometí que seguiría con el tema, y el momento ha llegado.
Ya saben ustedes (si no siguieron el link, síganlo ahora) qué es la meteorización, y que existen dos formas generales de la misma: la física y la química. Hoy empezaremos con la primera de ellas.
Pero antes, hablemos un poco de la etimología de la palabra misma.
¿De dónde procede el término meteorización?
Etimológicamente, la palabra meteorización está directamente relacionada con el término meteoro, procedente del griego μετέωρο que significa «que está en los cielos». De ella surgió en el latín medieval, meteorum, y desde allí se fue incorporando a diversas lenguas.
Esta historia, y la similitud semántica con las palabras que en inglés (weathering) y alemán (Verwitterung) designan a la meteorización, indican claramente que originalmente se definía como meteorización a la acción de los meteoros, o fenómenos atmosféricos, sobre las rocas expuestas en superficie. No obstante, luego ese concepto debió ampliarse hasta abarcar también ciertas acciones biológicas, inclusive las antrópicas.
Repitiendo lo ya dicho en el post que les mandé a leer, puede definirse entonces, a la meteorización o intemperismo, como el efecto de descomposición química y/o disgregación mecánica de las rocas, in situ, por acción de la intemperie y de los organismos.
Este enunciado permite distinguir los fenómenos de meteorización de los erosivos, ya que estos últimos implican un agente de transporte, y una importante movilización de los materiales a lo largo del proceso; mientras que la expresión in situ, señala precisamente que todos los cambios ocurren esencialmente en el mismo lugar, sin incluir transporte significativo.
Obviamente, como sucede toda vez que se pretende acotar fenómenos naturales, se está incurriendo deliberadamente en una simplificación, ya que la complejidad de los sistemas involucrados así lo requiere. Efectivamente, se debe aclarar que en realidad, los materiales, durante la descomposición y/o disgregación por el intemperismo, siempre están sujetos a algún grado de migración, aun cuando sea ínfima.
Por otra parte, tan pronto como se separan de la roca original, los productos de la meteorización son incorporados al ciclo erosivo, el cual requiere a la meteorización como un fenómeno previo, puesto que no existe manera de que una roca inalterada, que puede implicar afloramientos de muchos kilómetros, y miles de toneladas, sea movilizada por el viento o el agua. Sólo podrá serlo, si antes la meteorización la ha desagregado a un tamaño conveniente.
Desde este punto de vista, podría decirse que primero procede la meteorización, y luego la erosión remueve sus productos.
No obstante, en la práctica, tan pronto como cada partícula es liberada, se incorpora al material en tránsito, mientras el intemperismo continúa. Es decir, que ambos procesos- meteorización y erosión – resultan , en definitiva, virtualmente simultáneos, y la frontera entre ambos es muy difusa.
¿Qué subprocesos incluye la meteorización física?
Aclaremos primero que al igual que la meteorización química, (que veremos más adelante) la física o mecánica comprende a su vez, numerosos subprocesos que se desarrollan sincrónicamente entre sí, y también simultáneamente con los químicos.
El sistema resultante es de gran complejidad, pero para una mejor comprensión, es conveniente analizar aisladamente por lo menos los subprocesos más importantes, a saber:
- expansión por alivio de sobrecarga,
- contracción y dilatación térmicas,
- expansión por crecimiento de cristales,
- extracción por coloides, y
- actividad orgánica.
Cada uno de estos subprocesos serán descritos en el post del próximo lunes, que será la continuación del presente.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post es Arches Park, en USA, y muestra paisajes resultantes de la interacción de procesos también erosivos y de remoción en masa, pero sobre todo de intensa meteorización. Y el texto de este post está basado en mi propio libro:
Argüello, Graciela. 2002. LOS RECURSOS SUELO Y AGUA. Libro de Texto para el Trayecto Ciencias de la Tierra, del PROGRAMA DE POSTITULACIÓN EN CIENCIAS NATURALES, de la F.C.E.F. y Naturales de la U.N.Cba. Versión actualizada, corregida y aumentada.86 págs. ISBN Nº987-9406.
Recuerden este dato
No olviden que mi libro de Geología para principiantes, profesores de Ciencias Naturales, Geógrafos, Biólogos, (y por qué no, Geólogos con ganas de hacer una mirada distinta sobre su área de conocimiento) y público en general está disponible en su formato digital, por un precio de verdad módico, en este link.
Su título es «Geología: ciencia, arte, especulación y aventura» y eso ya les dice mucho sobre él.
Algo más para entender la Tectónica Global o de placas, y lo del «nuevo continente»..
Como este tema es el paradigma vigente que enmarca todo el conocimiento geológico actual, es importante que sigan cada uno de los links que aquí vayan encontrando, para entender el cuadro completo, y no quedarse con piezas sueltas de un enorme rompecabezas.
Para empezar, les aclaro que este post de hoy está ampliando uno de los puntos presentados en el post en que les escribí el prólogo sobre este tema.
Por otra parte, servirá para que el lunes próximo, y a pedido de mi ex alumna, Noel Olivero, expliquemos este tema que agita las redes, relativo al descubrimiento de un «nuevo continente».
El tema en el post de hoy es definir cómo es en su conjunto el relieve terrestre, para después «ir a pedirle» (en varios posts por venir) a la Teoría de Tectónica Global vigente, que explique a qué se deben esas caracteríticas.
¿Cómo es el relieve terrestre superficial y subsuperficial?
Como pueden ver en el cuadrito que les preparé, el relieve terrestre es en realidad único, aunque se lo puede subdividir según que aflore directamente, o esté cubierto por el agua oceánica, precisamente en relieve continental o relieve oceánico, con un área transicional, correspondiente al talud continental.
¿Qué es y qué características tiene el relieve continental?
Hoy vamos a hablar sólo de los aspectos topográficos, tanto del relieve continental como del oceánico, ya que las litologías serán tema de otros posts.
Lo más interesante para señalar es que el límite de este relieve no se corresponde con el del nivel del mar, que varía estacionalmente, y también de manera diaria, a medida que se producen las mareas.
Es por esa razón que se lo reconoce como abarcando un relieve continental emergido (de extensión variable según dijimos) y un relieve continental sumergido que comprende la plataforma continental o plataforma submarina, cuyo borde superior se mueve siguiendo el nivel del mar y cuya frontera inferior- es decir hasta dónde llega mar adentro- tiene dos interpretaciones distintas.
Legalmente, puede haber algunos criterios diferentes de país en país y de continente en continente, ya que en última instancia es una delimitación artificial. Por lo general se acepta que la plataforma continental llega hasta los 200 metros de profundidad. Pero ese criterio artificial no es compartido por la ciencia geológica.
¿Cuál es el límite geológico de la plataforma continental?
Debido a que las convenciones jurídicas no tienen en cuenta las variaciones litológicas ni estructurales de los diferentes espacios naturales, la Geología define el borde de la plataforma continental con total prescindencia de las legislaciones vigentes.
Así pues, se considera que el relieve continental sumergido o plataforma continental termina en aquella línea en la cual se registra un cambio abrupto de la pendiente topográfica. En otras palabras, cuando hay una brusca profundización del fondo cubierto por el agua.
Ven en el dibujo que el nivel del mar cubre toda la plataforma, y allí donde de pronto el relieve pasa de ser casi plano a mostrar una acentuada «caída», allí termina el relieve continental sumergido. Su extensión es variable y la profundidad en que ocurre el cambio de pendiente también lo es, y casi nunca coincide con los 200 m.
El relieve continental emergido es notablemente heterogéneo, mientras que el sumergido, y el oceánico presentan gran homogeneidad.
¿Qué característica es típica del talud?
Es la zona transicional entre la plataforma y el fondo oceánico en sentido estricto; vale decir que es la pronunciada pendiente que conecta dos niveles bastante más parecidos a planos horizontales o subhorizontales: la plataforma y el fondo marino.
Como verán en la Figura 2, está surcado por profundos cañones, que son casi siempre la continuación subacuática de los valles fluviales continentales. Debido a la cantidad de material de arrastre que esas aguas transportan, a los pies del talud, donde ya el relieve se hace plano y por ende se detiene el flujo, se forman abanicos aluviales coalescentes. Es decir que hay un depósito masivo de los sedimentos que ya no pueden viajar más allá.
¿Cómo es el relieve oceánico?
El relieve oceánico empieza a los pies del talud, con lo que se conoce como planicie abisal, ya que se refiere a grandes profundidades, cuyo promedio es de unos 3.900 metros, salvo en las fosas, donde alcanza hasta 11.000.
La distribución de las fosas que interrumpen la planicie abisal, es siempre cercana a áreas emergidas, lo cual es diferente a lo que suele pensarse cuando se asimila el mar a una gran palangana estática que contiene agua salada. Sólo entendiendo la dinámica, tal como la Tectónica Global la explica, se encuentra la lógica de esta distribución de los espacios más profundos.
Alejadas de los bordes oceánicos, en posición aproximadamente central, aparecen grandes cordilleras o dorsales submarinas, también llamadas dorsales centrooceánicas, cuyos picos más elevados llegan a aparecer como islas, marcando un recorrido que divide en partes más o menos similares en extensión, a los tres océanos: Pacífico, Atlántico e Índico.

Figura 2
¿Qué es lo llamativo en esta distribución?
Como señalé más arriba, la proximidad de las fosas a los relieves continentales emergidos, es de por sí llamativa y exige una explicación, tanto como lo requiere la presencia de las dorsales oceánicas.
La Tectónica Global, dará respuestas a esto.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
Más sobre las inundaciones en las Sierras Chicas.
En su momento, hace ya dos años, cuando se produjeron las terribles inundaciones de 2015, publiqué un post con las explicaciones científicas del caso.
Posteriormente, se encargó a una comisión de expertos que estudiara el fenómeno acontecido, y elaborara un mapa de riesgos.
Hoy les presento una síntesis de sus resultados, y les recuerdo aquel post en los que prácticamente les decía lo mismo (y sin cobrarles un centavo, jejeje).
Lo más importante sin embargo, es que ahora, con el mapa de riesgos ya realizado, las autoridades sean sensatas a la hora de permitir o no nuevas intervenciones en el área.
¿Quiénes y cuándo realizaron el estudio del que hablo?
El informe fue realizado por científicos de la UNC, liderados por Alicia Barchuk, un mes más tarde de la catástrofe acontecida el 15 de febrero de 2015, y cuenta con un antecedente de finales de 2013, cuando se dio a conocer la existencia de los riesgos de deslizamientos e inundaciones en la zona de las Sierras Chicas de Córdoba, particularmente en la cuenca de los ríos Ceballos y Saldán.
Se titula «Evaluación posterior al desastre: impacto de las inundaciones ocurridas el día 15 de febrero de 2015 en la cuenca del Ro Ceballos-Saldán» y tiene como marco el proyecto de investigación «Efectos de los cambios de cobertura y uso de la tierra en cuencas hídricas en la provincia de Córdoba: impactos y riesgos socio-ambientales», que cuenta con el aval de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC (2014-2015).
¿Cuál fue la metodología aplicada en el estudio?
El método comprendió dos instancias: una de análisis a partir de sistemas de información geográfica y la otra con muestreo de campo.
Utilizando una imagen satelital de julio de 2014, de toda la cuenca de Río Ceballos, se observó esencialmente la ocupación de la tierra. Luego se evaluaron variables como pendiente, distancias a los ríos y arroyos, niveles de altitud en relación al mar y la manera en que participan las subcuencas hasta la salida de la cuenca de Río Ceballos-Saldán.
¿Qué conclusiones arrojó ese estudio?
Se determinó que los factores que se potenciaron unos a otros fueron, según este estudio los siguientes:
- Uso del suelo: básicamente por la urbanización en Sierras Chicas, que no ha respetado las áreas que por estar ubicadas en las zonas de mayor riesgo de inundación, deberían estar vedadas a ella. Contribuyó también el desmonte de bosque nativo para agricultura y/o urbanización.
- La pendiente que facilita el escurrimiento, privilegiándolo sobre la infiltración y la evaporación. Por otra parte ese escurrimiento resulta más acelerado, y adquiere mayor capacidad de arrastre de materiales.
- Altura sobre el nivel del mar. En las zonas altas, el agua baja rápidamente por el propio efecto gravitatorio, mientras que en las zonas bajas es más probable que se estanque.
- Emplazamiento de las construcciones en proximidades de las orillas de los ríos y de los arroyos más importantes.
¿Se parece a lo que yo había adelantado?
Prácticamente en todo, salvo que para mi gusto faltaron algunas variables que yo señalé en el post que deben haber leído si siguieron mi link, a saber: las características de las precipitaciones acontecidas, los incendios previos y la falta de alertas, elementos que no se mencionan en el informe, pero que magnificaron el desastre.
Esos elementos fueron clave para convertir un fenómeno natural en una catástrofe.
En el informe que ahora les comento, probablemente no se tuvieron en consideración porque más que explicar lo acontecido se pretendía, creo, elaborar políticas a futuro. De cualquier modo, me parece que aun con ese objetivo, al menos dos de esos temas deberían haberse considerado, y ellos son las alertas y la prevención de incendios.
La otra divergencia con relación a mi análisis (hecho en seguida del desastre, y sin tanta parafernalia), es que yo no mencioné la altura sobre el nivel del mar, ya que no considero que sea tan alta la incidencia por sí misma. En efecto, lo que se manifiesta en el informe, en realidad se explica por la pendiente no por la altura, ya que una meseta plana, podría estar a miles de metros de altitud y permitir de todos modos el estancamiento del agua, mucho más que su carrera ladera abajo.
Sólo de dos maneras indirectas podría tener valor la altura sobre el nivel del mar: la primera, si implicara la presencia de nieves de altura que se fundieran sumando agua a la precipitada, pero ése no fue el caso en 2015.
La segunda forma se relaciona con la cantidad de agua que se va sumando a lo largo del recorrido, que aumenta si la mayor altura alarga ese camino.
Pero siempre ocurre el flujo de agua a favor de una pendiente. Sin ella, no hay desplazamiento importante de corrientes. A la inversa, por escasa que sea la altura, con inclinación suficiente, el flujo puede ser intenso.
Eventualmente, una tercera incidencia de la altura podrÃa ser a través de cómo ella condiciona la formación de tormentas intensas, y el régimen de precipitaciones en general.
¿Qué señala el mapa de riesgos resultante?
Lo que sí es novedoso en el informe, es que se cuantificaron distintas zonas, tales como las siguientes.
- Sin riesgo de inundación: 12.052 hectáreas, principalmente donde se conservó el bosque, los pastizales y roquedales.
- Bajo riesgo: 4.804 hectáreas.
- Riesgo medio: 1.968 hectáreas.
- Riesgo alto: 859 hectáreas.
- Riesgo extremadamente alto: 330 hectáreas.
Es precisamente en los dos últimas áreas de riesgo alto y extremadamente alto (más de mil hectáreas en conjunto) donde se asienta el trazado urbano.
La conclusión final del informe es que se deben impedir las urbanizaciones en las zonas de alto y muy alto riesgo de inundación, así como recuperar, en estas áreas, la cobertura vegetal.
Lo que yo vengo diciendo hace…¿cuánto?
¿Algo más para añadir?
Sí, un detalle no menor es que se debe tener muy presente que estadísticamente las mayores inundaciones tienden a ocurrir durante el mes de febrero y a veces hasta comienzos de marzo.
Como la estación lluviosa comienza en diciembre y en marzo casi ha llegado al final, suele desatenderse el sistema de alertas, por ese ligero desfasaje temporal entre los picos de los montos precipitados y los de anegamientos e inundaciones.
Esto se debe a que la acumulación de agua en el subsuelo aumenta a lo largo de toda la estación, y una cantidad de lluvia que a comienzos de la temporada puede resultar infiltrada en su mayor parte, escurre, en cambio en su casi totalidad cuando se encuentra con un suelo ya saturado.
Por eso es importante que las autoridades responsables no se relajen cuando se aproxima el final del tiempo de lluvias. De hecho, puede ser el tiempo de mayor peligrosidad.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es tomada del informe mencionado en el texto.