Entradas con la etiqueta ‘Viento’

Más de la dinámica eólica. Parte 2

Este post es continuación del de la semana pasada, de modo que deberían empezar por leer ése antes de internarse en el de hoy.

En ese post, ya he respondido las siguientes preguntas:

¿Cuáles son las fases de la acción eólica?

¿Cómo y dónde se produce la adquisición del material?

A partir de aquí, continuamos con las preguntas que entonces quedaron pendientes:

¿Cómo tiene lugar el transporte eólico?

Las principales formas de transporte eólico son:

  • Por rodamiento, manera que es propia de la movilización de las partículas más densas y de mayor tamaño, puesto que este modo de transporte no implica levantarse del suelo más de un par de milímetros, si acaso ocurre algún levantamiento.
  • Por saltación, también denominado «avance por saltos y brincos». Es propio de los materiales gruesos e irregulares (pero de menor tamaño que los anteriores), que son levantados en pequeños remolinos, avanzando a escasa distancia del suelo, hasta caer por su propio peso, impactando a otras partículas que son a su vez levantadas en el impacto y se mueven por otra pequeña distancia. La figura 1, que he tomado de este sitio, ilustra muy bien éste y los demás movimientos del transporte eólico.
  • Por suspensión: es el modo de movilización de las partículas más finas que pueden ser trasladadas por muchos kilómetros, y permanecer en la atmósfera en forma de bruma por mucho tiempo, respondiendo a la ley de Stokes que ya les he explicado antes.
  • En aerosoles. También el vapor de agua y contaminantes contenidos en ella son transportados por el viento. Los aerosoles cargados de sales en las costas marítimas resultan muy activos agentes erosivos.
  • Por combinación de estas diferentes estrategias eólicas.

Como ya he dicho antes en la primera parte de este post, que subí el lunes pasado, todas las fases van ocurriendo en realidad en simultáneo o con diferencias temporales que se aprecian para cada partícula, pero que son despreciables para el proceso en su conjunto.

¿Qué efectos tiene el transporte de material por el viento?

Lo primero que debemos señalar es que durante el transporte eólico existen dos efectos mayores, y ellos son: por un lado, el desgaste de los materiales presentes en la superficie, que reciben el impacto de las partículas en tránsito, lo que se denomina corrasión o abrasión eólica; y por el otro el desgaste que se provocan mutuamente los materiales transportados, al chocar entre sí, fenómeno que se denomina atrición.

Pese a la creencia generalizada, no es real que el viento tenga menos capacidad de desgaste que el agua, porque si bien es mucho menos denso, en el seno de la atmósfera, ni las partículas ni las superficies están protegidas por una película que las separa entre sí, como es el caso en la erosión hídrica. Por ese motivo, las partículas movilizadas por el viento pueden alcanzar tamaños mucho más pequeños.

Durante el transporte, se generan además formas muy características en el paisaje, que comprenden desde las ondulitas hasta las esculturas, pero todas esas formas serán motivo de posts posteriores porque hay mucho para decir sobre ellas.

¿Cómo y dónde ocurre la sedimentación eólica?

Obviamente, la sedimentación ocurre cuando el viento pierde parcial o totalmente su capacidad de carga, lo cual puede deberse a una disminución de su velocidad por encontrarse con obstáculos, o porque cesan o cambian las condiciones que generaban la circulación del aire.

Cuando comienza la depositación, por lo general ésta es progresiva, deteniéndose primero los granos de mayor tamaño, y luego los de tamaños menores, aunque como ya dijimos, la suspensión puede durar mucho tiempo, comúnmente hasta que se produce una lluvia, o se cumple la caída regulada por la ley de Stokes.

También aquí se generan geoformas de las que hablaremos en otros posts, aunque algunos avances sobre las dunas ya hay en el blog.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.

Más sobre la dinámica eólica. Parte 1

Con anterioridad ya introduje el tema, de modo que deberían repasar los correspondientes posts si todavía no lo han hecho.

En uno de esos encuentros les adelanté que la acción del viento se producía en tres fases virtuales, y digo virtuales porque en los hechos todas son prácticamente simultáneas, o distan entre sí tiempos despreciables, pero por razones didácticas se señalan y analizan por separado.

Debido a la extensión del tema a tratar y para no aburrirlos, lo dividiré en dos partes, la primera de las cuales les presento hoy, y la segunda, el lunes próximo. Pero tampoco en estos dos posts se agotará un tema tan rico, por lo cual vendrán muchos posts más adelante, sobre el viento y su acción geológica.

¿Cuáles son las fases de la acción eólica?

Comparte el viento con los demás agentes de transporte, agua e hielo, una modalidad de acción que se compone de tres fases, a saber:

  1. Adquisición de material.
  2. Transporte del material cargado.
  3. Depositación o descarga del material, conocida también como sedimentación.

¿Cómo y dónde se produce la adquisición del material?

El viento ve facilitada la carga de material, por la irregularidad que siempre existe en el terreno sobre el cual sopla, por más plana y lisa que parezca. Esas irregularidades generan remolinos y turbulencias que ponen en movimiento las partículas previamente desagregadas por cualquier agente erosivo o de meteorización.

Básicamente esto sucede cuando el vector que representa el movimiento apunta en dirección aproximadamente vertical hacia el suelo, y las partículas sueltas pueden ser impulsadas hacia arriba, si son lo suficientemente livianas. Esta forma de carga debida al simple movimiento turbulento del aire se conoce como «deflación», término que procede del latín deflare, que significa soplar.

Las superficies que son proclives a aportar material para este modo de carga son los lechos secos de los ríos, los terrenos recientemente labrados y aún despojados de vegetación, las playas, los desiertos arenosos, los espejos de agua en sus bordes, o zonas que se secan estacionalmente.

Otra forma de carga para el viento ocurre cuando ya tiene partículas en suspensión, que le sirven como herramienta para desgastar superficies expuestas de materiales relativamente coherentes. En este caso es el mismo viento el que desagrega el material con un efecto que suele compararse vulgarmente con una lima, y que se llama técnicamente corrasión.

Por último, el viento recibe también pasivamente material que es aportado a la atmósfera a través de la contaminación, sea ella natural (por ejemplo el polvo volcánico liberado en una erupción, o descargas biológicas de polen etc.) o artificial, como es el caso del hollín de las fábricas y chimeneas, el smog o las cenizas de incendios provocados por el accionar humano. En caso de tratarse de incendios forestales no intencionales se considera contaminación natural.

A partir de aquí, las preguntas siguientes serán respondidas en el post del próximo lunes. Ellas serán:

¿Cómo tiene lugar el transporte eólico? ¿Qué efectos tiene el transporte de material por el viento? ¿Cómo y dónde ocurre la sedimentación eólica?

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.

3rd Offshore Wind Symposium: Geoscience for Offshore Wind – Energy Group. 16-17 September London.

Further information

Please be sure to visit the event website to check any posible changes.
Por favor, asegúrense de visitar la página del sitio indicado por eventuales cambios posteriores al momento de esta publicación.

Un poco más sobre la dinámica eólica

Si bien ya he comenzado a contarles algunas cosas a modo de introducción al tema, todavía tendremos muchos posts relativos a este activo agente modelador del paisaje. Hoy seguiremos todavía con algunas generalidades más. Vamos a ello.

¿Qué propiedades del viento generan su capacidad erosiva?

Comencemos por señalar que en este post, salvo aclaración en contrario, estaré usando la palabra erosión en su sentido amplio, vale decir para referirme al ciclo completo y no sólo a la fase de desgaste en dicho ciclo. Les recomiendo leer este post para que entiendan mejor el sentido de esta aclaración.

Ahora sí, veamos qué propiedades del viento le permiten ejercer una acción erosiva. En el post anterior sobre este tema, hemos definido al viento como aire en movimiento, y eso parece ser algo muy etéreo incapaz de labrar paisajes, pero no es así porque en definitiva el aire es un cuerpo físico material, con composición que puede variar según cuántos elementos accesorios incluya (contaminantes por ejemplo), lo cual le confiere al menos dos propiedades significativas: su viscosidad y densidad.

Ya en el post que he linkeado más arriba les señalé que la viscosidad y la densidad no son la misma cosa, aunque en el habla corriente a veces se usen los dos términos como sinónimos. Por las dudas les recuerdo que la densidad es el cociente de la masa de un cuerpo (en cualquier estado) respecto a su volumen.

En cambio la viscosidad es una propiedad muy característica de los fluidos, como en este caso es el aire, que remite a la resistencia al movimiento y la deformación. Se relaciona con las fuerzas ejercidas entre las moléculas y que deben superarse para obtener cambios en el estado del flujo. Dichas fuerzas generan a su vez lo que se llama tensión de corte que permite levantar partículas de los sólidos sobre los que el aire se moviliza.

Tanto la densidad como la viscosidad dependen de factores como la temperatura y el contenido de humedad y de partículas en carga, por lo cual no son constantes. Esas dos propiedades además de la velocidad, dan al viento su potencial erosividad,

La densidad del aire- aunque variable según dijimos antes- es aproximadamente unas 800 veces menor que la del agua, por lo cual por mucho tiempo se consideró que su capacidad de desgaste era despreciable. No obstante, al faltar la película protectora que implica precisamente la presencia de agua, el viento puede generar partículas de muy pequeño tamaño tal como iremos viendo en sucesivos posts.

En cuanto a la viscosidad es en promedio unas 55 veces menor que la del agua, pero vale también lo dicho más arriba.

Lo que sí es real es que tiene una competencia mucho menor que el agua o el hielo en movimiento, pero debe considerarse la definición científica del término competencia, que en su uso corriente puede llamar a confusión. Para evitar malas interpretaciones les recomiendo leer el post que acabo de linkear.

¿Cómo se denominan los vientos según su velocidad?

Al margen de la escala científica y universal de Beaufort que les presenté ya en otro post (linkeado más abajo) en el hablar corriente suele usarse la siguiente nomenclatura para designar a los vientos según su velocidad creciente:

  • Céfiro a brisa suave entre 1,5 y 15 km/hora
  • Brisa entre 16 y 22 km/hora
  • Viento suave o flojo entre 23 y 35 km/hora
  • Viento moderado entre 36 y 48 km/hora
  • Viento fuerte entre 49 y 64 km/hora
  • Viento muy fuerte entre 65 y 96 km/hora
  • Huracán desde 96 km/hora en adelante.

¿Cuál es la incidencia del viento en la dinámica exógena?

No es solamente un agente de erosión en su sentido amplio, como veremos en muchos posts venideros, sino que además es un importante elemento del clima, ya que distribuye temperatura y humedad en las partes bajas de la atmósfera.

Por otro lado, en cuanto a su capacidad de transporte, puede llevar en suspensión partículas, hasta a cientos o miles de kilómetros de distancia de su fuente de origen. Eso se explica por la ley de Stokes que ya les he explicado antes en otro post.

Un ejemplo muy interesante son las llamadas «lluvias de sangre», que se produjeron muchas veces en Italia y España, cuando las lluvias lavaban las partículas procedentes del norte de África y que se mantenían en suspensión, mientras el viento que soplaba desde áreas desérticas ricas en hematita roja las transportaba toda esa distancia.

¿Cómo se produce la acción geológica del viento?

La acción geológica del viento, así como la del agua, reconoce tres fases: carga o erosión propiamente dicha, transporte y sedimentación. Pero cada una de ellas da suficiente tema de conversación como para que hoy las dejemos en suspenso hasta otra oportunidad.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.

Geología en la literatura

Hoy voy a presentarles un texto extraído de la novela «Las olas» de Paul Andréota, en que describe una tormenta en alta mar de manera magistral.

Pero veamos antes quién es Paul Andréota. Se trata de un novelista francés, nacido el 11 de diciembre de 1917 en La Rochelle, y fallecido el 14 de noviembre de 2007en la misma ciudad francesa.

Fue también conocido con el seudónimo de Paul Vance, que utilizó sobre todo como guionista de películas y series televisivas. Entre sus libros se cuentan: Zigzags, Le Scénario, Schizo: Kriminalroman, y además de muchos otros, Les Lames, que en realidad significa los filos, o las cuchillas, pero que se tradujo al español como Las olas.

En ese libro describe un viaje dramático de una pareja en vías de divorciarse y se embarca en una última aventura juntos. No quiero contarles más, sólo les presento un aperitivo para que luego vayan a buscar el libro- editado por primera vez en 1974- si les atrapa lo bastante.

Ahora vamos al texto:

…Todo había empezado siete horas antes, a unos 1.550 kilómetros de distancia, y a 9.000 metros de altura, allí donde las heladas masas de aire polar, en su carrera desesperada hacia latitudes más clementes, no cesaban de trepar y bajar por inmensas pendientes invisibles.

Porque al igual que la tierra y el fondo del mar, el cielo también tiene relieve: valles, colinas, gargantas; tiene cadenas montañosas, desfiladeros, llanuras y pantanos y toda esta topografía, creada por las variaciones de la presión atmosférica, está siempre en movimiento.

El viento frío de las altas cumbres desciende precipitándose por los lugares más inverosímiles, bordeando obstáculos, desgarrándose contra los picos dentados, lanzándose en distintas direcciones, haciéndose cada vez más inestable a medida que se va acercando al calor tan deseado.

Sin embargo en su camino se levanta un obstáculo que no puede ni evitar ni vencer. Otras masas de aire llegadas de cálidas latitudes, pesadas, saturadas de humedad, estables y graves, se han reunido a su vez como un ejército silencioso y no violento, encima de las islas Azores. Lejos de contraatacar a ese salteador exasperado, lo acogen, lo calman, lo van templando poco a poco en su seno, y terminan por formar un todo con él. Debido a esto durante el verano, la mayor parte del tiempo, una gran paz reina sobre esas regiones, semejantes a la sonrisa de un poderoso dios, que resplandece a mil kilómetros de distancia.

Ahora bien, esa mañana del 26 de junio, las cosas no habían ocurrido exactamente así…

Como ya les he copiado un texto bastante largo, y como tal vez se les haya despertado curiosidad, la continuación de esta parte de la novela, en que los elementos del clima son personificados tan magistralmente, será subida el próximo viernes sin falta.

Los espero por entonces. Un abrazo. Graciela.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.

buscar en el blog
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors
Archivo