Más sobre la dinámica eólica. Parte 1

Con anterioridad ya introduje el tema, de modo que deberían repasar los correspondientes posts si todavía no lo han hecho.
En uno de esos encuentros les adelanté que la acción del viento se producía en tres fases virtuales, y digo virtuales porque en los hechos todas son prácticamente simultáneas, o distan entre sí tiempos despreciables, pero por razones didácticas se señalan y analizan por separado.
Debido a la extensión del tema a tratar y para no aburrirlos, lo dividiré en dos partes, la primera de las cuales les presento hoy, y la segunda, el lunes próximo. Pero tampoco en estos dos posts se agotará un tema tan rico, por lo cual vendrán muchos posts más adelante, sobre el viento y su acción geológica.
¿Cuáles son las fases de la acción eólica?
Comparte el viento con los demás agentes de transporte, agua e hielo, una modalidad de acción que se compone de tres fases, a saber:
- Adquisición de material.
- Transporte del material cargado.
- Depositación o descarga del material, conocida también como sedimentación.
¿Cómo y dónde se produce la adquisición del material?
El viento ve facilitada la carga de material, por la irregularidad que siempre existe en el terreno sobre el cual sopla, por más plana y lisa que parezca. Esas irregularidades generan remolinos y turbulencias que ponen en movimiento las partículas previamente desagregadas por cualquier agente erosivo o de meteorización.
Básicamente esto sucede cuando el vector que representa el movimiento apunta en dirección aproximadamente vertical hacia el suelo, y las partículas sueltas pueden ser impulsadas hacia arriba, si son lo suficientemente livianas. Esta forma de carga debida al simple movimiento turbulento del aire se conoce como «deflación», término que procede del latín deflare, que significa soplar.
Las superficies que son proclives a aportar material para este modo de carga son los lechos secos de los ríos, los terrenos recientemente labrados y aún despojados de vegetación, las playas, los desiertos arenosos, los espejos de agua en sus bordes, o zonas que se secan estacionalmente.
Otra forma de carga para el viento ocurre cuando ya tiene partículas en suspensión, que le sirven como herramienta para desgastar superficies expuestas de materiales relativamente coherentes. En este caso es el mismo viento el que desagrega el material con un efecto que suele compararse vulgarmente con una lima, y que se llama técnicamente corrasión.
Por último, el viento recibe también pasivamente material que es aportado a la atmósfera a través de la contaminación, sea ella natural (por ejemplo el polvo volcánico liberado en una erupción, o descargas biológicas de polen etc.) o artificial, como es el caso del hollín de las fábricas y chimeneas, el smog o las cenizas de incendios provocados por el accionar humano. En caso de tratarse de incendios forestales no intencionales se considera contaminación natural.
A partir de aquí, las preguntas siguientes serán respondidas en el post del próximo lunes. Ellas serán:
¿Cómo tiene lugar el transporte eólico? ¿Qué efectos tiene el transporte de material por el viento? ¿Cómo y dónde ocurre la sedimentación eólica?
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.