Conceptos básicos sobre terremotos
En posts anteriores, empujada por las circunstancias, debí incursionar en la relación entre la ocurrencia de sismos y la Tectónica Global, aun antes de haber explicado algunos elementos fundamentales para construir un conocimiento más sistemático sobre un tema tan interesante y tan amplio.
Ahora, cuando todavía las placas se acomodan a codazos, causando muchas veces enormes daños a los seres humanos, sus construcciones, recursos y bienes, (como es el caso hoy con el sismo en Nueva Zelanda) voy a ir desgranando ese conocimiento, dentro de lo posible en términos accesibles para el lector simplemente curioso, y no necesariamente versado en la materia.
Por cierto hay mil cosas para discutir al respecto, de modo que iremos poco a poco, y hoy comenzaremos con algunos conceptos de la física del terremoto, para adentrarnos más adelante (en sucesivos posts) en otros aspectos más geológicos.
En algunos momentos tal vez repitamos conceptos que fui incluyendo al responder las preguntas más frecuentes sobre terremotos, o al explicar los tsunamis, o al contestar a sus comentarios, pero como dicen que lo que abunda no daña, me tomaré la licencia de volver sobre mis pasos más de una vez, para asegurarme de que las cosas van quedando claras.
Puede ser útil que repasen aquellos posts a los que los iré guiando con un link cuando sea pertinente, para que la visión sea más panorámica y no tan acotada, ya que hoy miraremos el sismo como un hecho puntual, aun sabiendo que sus causas responden en la mayoría de los casos a situaciones que abarcan al planeta entero.
Empecemos pues, pasito a paso:
¿Qué se define como sismo?
De manera sencilla puede decirse que es un movimiento o una serie de movimientos repentinos y pasajeros del subsuelo, que se inician en una región limitada, pero que desde allí se propagan en todas las direcciones del espacio. Cuando la energía es suficiente, esa propagación puede atravesar todo el planeta.
¿Cómo se origina un sismo?
Convengamos que aquí no nos referiremos a las causas que generan las condiciones para iniciar la ruptura o deslizamiento, porque de ello ya hemos hablado en el post correspondiente al terremoto en Haití, y son de diversa índole, como en ese post expliqué.
En este punto, en cambio, hablaremos del acontecimiento físico en sí mismo, independientemente del marco geológico que lo hizo posible.
Así pues, partiremos desde el momento en que se aplica en un medio elástico (la litósfera por ejemplo) una determinada presión, por ejemplo por impacto, para hacerlo más sencillo, y para poder ejemplificarlo con situaciones que ustedes pueden observar en la vida cotidiana.
En ese momento, y en ese punto, las partículas se verán comprimidas, y la reacción de las partículas vecinas será una tendencia a «alejarse» del punto de impacto, tanto como las propiedades del cuerpo mismo lo permitan.
Aquí deben recordar que por muy sólido que sea un cuerpo, no se trata en realidad de otra cosa que de una red de átomos que siempre tienen un cierto grado de movilidad, variable según los enlaces químicos involucrados.
Volviendo a nuestro material impactado, las partículas sujetas a ese fenómeno de compresión repentina, buscarán liberarse de la energía impactante, transmitiéndola a las vecinas. ¡Qué generosas las partículas,¿ no?!
¿Cómo se propaga un sismo?
La forma más sencilla de propagar la energía es a través de esferas concéntricas y alternadas de compresión (allí donde las partículas están anormalmente cercanas) y rarefacción (donde las partículas se alejan para compensar la compresión). Vean la Figura 1 que les preparé con más cariño que habilidad, porque dibujando soy un nabo.

Figura 1 Se observa en el esquema un corte transversal y ecuatorial de esas esferas mencionadas, de manera semejante a como se las ve cortadas por la superficie del agua, cuando toda la masa líquida ha sufrido el impacto de una piedra por ejemplo.
Ahora señalemos que lo que se propaga a través de esas esferas en todas las direcciones del espacio, es la energía, ya que las partículas se limitan a agitarse, vibrar, sacudirse, oscilar, bailar, zapatear, o como quieran llamarlo, pero en el mismo lugar. No hay desplazamiento traslacional de las partículas, sólo vibración, que permite transmitir la energía al resto del material.
¿A qué se refieren los términos hipocentro y epicentro de un terremoto?
La imagen que he llamado Figura 2 la he tomado de un blog muy interesante que descubrí recientemente y que se llama Preguntas que me gustaría saber, y en ella pueden ver en 3 D cómo desde el punto de ruptura inicial, llamado hipocentro, se distribuye la energía por el espacio circundante. El punto situado inmediatamente por encima según la distancia más corta, y ya en la superficie, se denomina epicentro (Figura 3) y suele ser el que manifiesta mayores daños. Digo «suele», porque no siempre es así. Pero de eso hablaremos en otros posts.


Figura 2 Figura 3
¿Por qué se habla de ondas sísmicas?
Porque la energía se transmite a través de los distintos medios, precisamente en forma de ondas, en lo que suele representarse aproximadamente como un movimiento armónico simple.
Si ustedes lo piensan un poco, el punto de impacto puede asimilarse a un empuje en una dirección, por ejemplo hacia abajo, y allí se genera una esfera compresional, la siguiente esfera, rarefaccional, tenderá a moverse en la dirección opuesta, supongamos hacia arriba, y así sucesivamente. Esto se visualiza muy bien en el agua, donde a un impacto (la caída de la piedra que usamos como ejemplo) le siguen una serie de movimientos oscilatorios hacia arriba y abajo, extendiéndose a lo largo de los círculos que vemos en la superficie.
Qué tipos de ondas sísmicas hay, cómo se comporta cada una, cuáles son sus efectos, etc., etc. serán los temas del próximo post en que retome las explicaciones sobre la física íntima de los sismos. Por ahora este encuentro ha sido ya suficientemente largo y no quiero aburrirlos en absoluto. Un beso y nos vemos el miércoles con alguna gacetilla que les puede interesar. Graciela
P.S: La foto que ilustra el post me llegó en alguna cadena de mails que anunciaba el fin del mundo, por eso lo mandé a la papelera, después de sacar la foto que me interesó, y por eso mismo ignoro el origen de la misma. Si alguien la reconoce como propia, no tiene más que decirlo y agrego los correspondientes créditos.
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El verano del lobo rojo, de Morris West – Islandia y sus fenómenos volcánicos en la literatura
Hoy, como todos los viernes, un post de esparcimiento.
En este caso se trata de una excelente descripción de Islandia y sus fenómenos geológicos, según los relata Morris West (¡nada menos!) en su novela El verano del lobo rojo.
Este párrafo fue extractado del Capítulo 10.
…-¿Alguna vez estuviste en Islandia, seannachie?
-Nunca.
-Alguna vez tendríamos que ir juntos. Un país extraño y feroz, con fuego en el vientre y vapor y fango caliente que salen burbujeando del suelo. Allí el mar es un monstruo…bajíos y corrientes furiosas, y peñas con las cuales nunca soñaste, que se yerguen en la bruma, y la brújula enloquecida, de modo que no sabes si vas o vienes…
Esta alusión a la brújula enloquecida se debe a que los materiales que permanentemente surgen desde las cámaras magmáticas son de carácter básico, con fuerte contenido en minerales ferromagnéticos, y ferrimagnéticos.
Espero que les haya gustado lo que seleccioné para ustedes, tanto como me gustó a mí. Buen fin de semana, y hasta el lunes. Graciela
¿Hay diferencias entre un sismo y un terremoto?
La diferencia entre estos términos es exclusivamente etimológica, ya que mientras la palabra sismo procede del griego σεισμ, que significa temblor; la palabra terremoto deriva del latín: terra= tierra y moto= movimiento, pero ambas se refieren al mismo fenómeno, y ninguna de ambas alude a una intensidad, origen o ninguna otra característica distintiva, por lo cual son términos absolutamente intercambiables entre sí.
También en inglés aparecen dos denominaciones diferentes: seism, tomada igualmente del griego, y earthquake (temblor de tierra) acuñada localmente desde la experiencia de los habitantes.
Este fenómeno semántico es bastante común, ya que civilizaciones distintas generan habitualmente sus propias designaciones para aquellos procesos que observan o padecen, y cuando las respectivas culturas tienen fuerte influencia sobre otras regiones, transmiten también mucha terminología.
De esta manera comienzan a coexistir denominaciones de vertientes distintas, pero que se refieren exactamente a lo mismo.
En resumen, sismo y terremoto son estrictamente sinónimos, y se pueden reemplazar mutuamente sin agregar ni quitar ninguna connotación.
No obstante, en muchos países hispanoparlantes, el uso vulgar ha comenzado a preferir, sin ningún fundamento, la palabra sismo para los de menor intensidad y terremoto para los más severos.
La única explicación que se me ocurre para esa tendencia, es un mecanismo subconsciente que asimila el sonido sibilante de «sismo» a una catástrofe menor que la que sugiere el sonido trepidante de la palabra «terremoto».
Sin embargo, existe una palabra castellana para referirse específicamente a los sismos de baja intensidad, y esa palabra es remezón, que procede de remecer, y significa sismo ligero.
En otras palabras, si se quiere hablar de un movimiento telúºrico de baja magnitud, el término correcto es remezón, no sismo, ya que éste y terremoto no se diferencian entre sí.
La foto que ilustra el post es un obsequio de mi amigo Paulino, quien la tomó en la entrada al Casino Marina Del Sol en Talcahuano, Chile, luego del terremoto del 27 de febrero.
Espero que este post les haya sido úºtil y vuelvan a pasar por el blog, para seguir enloqueciéndonos juntos con la geología. Un abrazo. Graciela.
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La maldición del cerro de plata, Eduardo Galeano
Nuevamente Galeano nos deleita con sus palabras, esta vez relativas a la minería. Compartimos un cuento de su libro Bocas del tiempo.
La maldición del cerro de plata
Poca plata da Potosí, que tanta plata ha dado. El cerro no quiere.
Durante más de dos siglos, el cerro escuchó gemir a los indios en sus entrañas. Los indios, los condenados de los socavones, le suplicaban que agotara sus vetas. Y por fin el cerro maldijo la codicia.
Desde entonces, misteriosas caravanas de mulas llegaban en las noches, se metían en el cerro y se llevaban, a escondidas, los cargamentos de plata. Nadie podía verlas, nadie podía atraparlas; y el cerro se fue vaciando noche a noche.
Cuando alguna mula se quebraba una pata, porque era mucho el peso del mineral, algún escarabajo amanecía cojeando penosamente en el camino.
Un abrazo Graciela
Mar Chiquita ¿es un lago o una laguna?
Hoy les presento el primer post de una larga serie, (discontinua y esporádica como siempre) sobre la Laguna Mar Chiquita de la Provincia de Córdoba, que por muchas razones es un rico yacimiento de temas geológicos y ecológicos.
En efecto, en algún momento deberemos hablar de su origen, su evolución, su valor como registro sedimentario, su ecología y las catástrofes que generó, entre muchos otros. ¡Miren si tenemos para hacer posts!
Pero en este momento comenzaremos bien por el principio, hablando sobre su correcta denominación.
¿Lago y laguna son sinónimos?
Para responder a esta pregunta debemos remitirnos otra vez a dos instancias de análisis: en sentido amplio (l.s.) y en sentido estricto (s.s).
En su sentido amplio, es aceptable el intercambio de términos, y de hecho, aun en textos de geografía así se aplican.
Más aún, hasta en escritos geológicos y geomorfológicos suele recurrirse a esa similitud para evitar repetir el mismo término una y otra vez.
En sentido estricto en cambio, lagos y lagunas son entidades diferentes en cuanto a su morfología y dinámica.
No obstante la diferencia s.s., no es la que vulgarmente se supone, según la cual todo se reduce a una cuestión de tamaño.
Así es como mucha gente asume que una laguna no es otra cosa que un lago pequeño, en cuyo caso, Mar Chiquita debería denominarse Lago y no Laguna.
Pero ése no es el caso, las diferencias pasan por otros ejes.
¿Cuál es la diferencia entre un lago y una laguna?
Ambos pueden compartir origen, evolución, y muchos otros rasgos, pero el lago (s.s.) debe cumplir un requisito que no se le exige a las lagunas.
¿Cuál es el requisito para que un cuerpo de agua sea un lago s.s?
Debe tener una profundidad suficiente como para que se puedan diferenciar en él dos masas de agua con distintas características: el epilimnion, zona más superficial, de aguas turbulentas y cálidas, y el hipolimnion, más profundo y comparativamente más frío y calmo.
El epilimnion es más inestable en cuanto a temperatura, contenido en sales y materia orgánica, porque es más íntimamente dependiente de los cambios exógenos como radiación solar, vientos, etc.
El hipolimnion, en cambio, tiene mayor estabilidad, por su relativa independencia respecto a los cambios atmosféricos, que son rápidamente disipados en la porción superior.
Ambas masas están separadas entre sí por lo que se denomina la termoclina o metalimnion, que es una delgada capa donde el cambio de temperatura entre la parte superior y la inferior se acelera de manera muy notable.
¿De qué depende que exista o no esa diferencia en un cuerpo de agua?
Muchos son los factores, tales como la forma del espejo de agua, el perfil de la cuenca, el clima, el contenido en sales, etc, pero en casi todos los casos, se requiere una profundidad mínima de 10 metros para que pueda generarse esa estratificación.
¿Mar Chiquita cumple o no los requisitos para ser un lago?
Pese a su gran tamaño, razones relacionadas con su génesis, que discutiremos en otro post, hacen que éste sea un cuerpo de agua relativamente somero, y carezca de termoclina, de modo que la denominación de Laguna es la correcta desde el punto de vista geomorfológico… Aunque sea mucho más grande que los lagos s.s. de la provincia.
Espero que este post les haya interesado lo suficiente como para volver cuando retomemos el tema tan apasionante de esta maravillosa Laguna, rica en especies, historia y anécdotas.
La imagen que ilustra el post la tomé del blog de Dayana, en castigo por ser quien me conminó a escribir sobre este tema.
Nos vemos el miércoles. Un abrazo. Graciela.
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