Ronda de los metales – Gabriela Mistral
Esta poesía de la magistral Gabriela la descubrió Dayana, y acá está para el disfrute de todos.
RONDA DE LOS METALES
Dedicada a Martha A. Salotti
Del centro de la tierra,
oyendo la señal,
los Lázaros metales
subimos a danzar.
Estábamos dormidos
y costó despertar
cuando el Señor y Dueño
llamó a su mineral.
¡Halá!, ¡Halá!
¡El Lázaro metal!
Veloz o lento bailan
los osos del metal:
el negro topa al rojo,
el blanco al azafrán.
¡Va -viene y va-
el Lázaro metal!
El cobre es arrebato,
la plata es maternal,
los hierros son Pelayos,
el oro Abderrahmán.
Baila con llamaradas
la gente mineral:
Van y vienen relámpagos
como en la tempestad.
La ronda asusta a ratos
del resplandor que da,
y silva la Anaconda
en Plata y en timbal.
¡Halá!, ¡Halá!
¡El Lázaro metal!
En las pausas del baile
quedamos a escuchar
-niños recién nacidos-
el tumbo de la mar.
Vengan los otros Lázaros
hacia su libertad;
salten las boca-minas
y lleguen a danzar.
¡Ya sube, ya,
el Lázaro metal!
Cuando relumbre toda
la cancha de metal,
la tierra vuelta llama
¡Qué linda va a volar!
Y va a subir los cielos,
en paloma pascual,
como era cuando era
en flor la Eternidad.
¡Ha la la lá!
¡El Lázaro metal!
La foto que ilustra el post fue tomada por Dayana en el mausoleo de Gabriela Mistral en Montegrande, Valle del Elqui, en Chile.
Seguramente ha sido una bella manera de iniciar el fin de semana. Un abrazo. Graciela
¿Cómo se realizan las excavaciones paleontológicas? Parte 2

Este post, como lo indica el título, es una continuación del que subí el lunes pasado, de modo que les recomiendo comenzar allí la lectura.
Con el sitio ya reconocido geológicamente, ¿cómo se inicia la excavación misma?
El primer paso es la delimitación del área a explorar y la consiguiente decisión sobre el modo de avance, que suele ser en los sucesivos cuadros de una malla o red, definida de modo que no queden espacios sin reconocer.
La profundidad hasta la cual se llegará cavando también se analiza previamente, ya sea que se trabaje en sitios más o menos horizontales o sobre paredes aproximadamente verticales de perfiles expuestos.
Esto es de vital importancia, ya que a medida que se va llegando a menor distancia de los ejemplares a extraer, las herramientas y las técnicas se van modificando, y se extreman las precauciones para no dañar el o los fósiles.
Precisamente las herramientas se seleccionan de tal manera que se obtenga la máxima eficiencia con los menores costos, esfuerzos, tiempos, y sobre todo riesgos, tanto para el personal como para el objeto a extraer.
Dichas herramientas son muy variadas y específicas para cada situación, pero pueden abarcar desde pequeños martillos neumáticos especialmente diseñados y pistolas de aire comprimido, hasta pinceles de pelos de marta, pasando por las tradicionales palas y picos. Pero hay tanto que decir de cada una de esas herramientas, que el tema será motivo de varios posts .
¿Cómo se procede cuando ya se ha llegado al fósil mismo, y antes de su extracción?
Por supuesto, en teoría al menos ya se contará con una descripción del sitio y fotos previas a la extracción, pero al llegar al ejemplar se volverá a describir y fotografiar el lugar una vez destapado, documentando cualquier cambio en la estratigrafía, pero también detalles como estado de conservación del o los restos, posición del hallazgo, relación con los sedimentos que lo envuelven, etc.
A lo largo de toda la apertura del sitio, cualquier detalle relevante se habrá ido además anotando minuciosamente, porque todo puede revelar datos relativos al ambiente; los agentes de transporte, tanto de los materiales envolventes, como del fósil mismo si éste hubiera sufrido movilización; las condiciones y características del sepultamiento y los cambios acontecidos con posterioridad.
De hallarse más de un resto, sean del mismo organismo o de varios diferentes, su número y posiciones relativas también deben anotarse.
¿Por qué se anotan tantos detalles?
Porque cada uno de ellos sirve para la reconstrucción de la historia geológica y la interpretación del sitio del hallazgo.
Sirven también para comprender mejor la relación del organismo con el hábitat y su adaptación al ecosistema al que pertenecía.
También pueden arrojar luz sobre acontecimientos posteriores a la muerte y el enterramiento.
¿Qué otras actividades se realizan?
Normalmente se muestrea el sedimento en el que se encontró el organismo para su posterior datación por el método más adecuado. El muestreo responde a técnicas específicas según material a datar y método elegido, todo lo cual también da para hablar en otros posts.
Por lo general, ningún organismo se encuentra absolutamente intacto, razón por la cual, además de extraer el fósil macroscópico, se suele ir tamizando el sedimento ya extraído para asegurarse de recoger pequeños fragmentos que podrían haberse desprendido del ejemplar original antes del hallazgo o durante las mismas maniobras extractivas.
¿Qué otras precauciones se deben tener a lo largo del proceso?
Cuando el fósil que ha estado largamente enterrado es expuesto a condiciones meteorológicas que distan de las que reinaban en el momento de su sepultamiento, y es además separado de los sedimentos que le prestan consistencia, el ejemplar puede desintegrarse con suma facilidad, razón por la cual, en el mismo sitio de excavación tan pronto como se lo descubre, se lo protege, generalmente a través de técnicas de escayolado semejantes al procedimiento para enyesar un hueso fracturado.
Por supuesto esto se retira luego en el laboratorio para descripción, medición, análisis etc. , y puede posteriormente reemplazarse esa protección por otras sustancias. Pero eso ya es otro tema
¿Cuál es el paso siguiente?
La preparación para el traslado al laboratorio, que generalmente significa que una vez enyesado el ejemplar, se lo monta además en bastidores preparados ad hoc, generalmente de madera, y su embalaje final para ser cargado en el transporte adecuado.
Esta parte suele requerir el esfuerzo conjunto de muchos operarios, o el uso de elementos mecánicos, como «mulitas» de carga o hasta grúas, porque los fósiles normalmente se encuentran petrificados, con lo cual su peso es enorme. Cada situación topográfica y característica del ejemplar definirá estrategias diferentes, y adecuaciones al caso particular.
¿Qué se hace con el espacio vacío que deja en el paisaje, el ejemplar extraído?
Depende de cada situación particular.
Si por ejemplo se trata de un único ejemplar encontrado en un sitio privado durante perforaciones con otros fines, como podría ser un pozo para extraer agua o muestras para estudios de mecánica de suelos, una vez sacado el ejemplar, se puede continuar con la obra o tarea original, si la legislación lo permite.
Otro es el caso si se da casualmente con un auténtico yacimiento fosilífero que desaconseja la continuación de las tareas planeadas porque afectarían un patrimonio de más valor científico. En ese caso, debe tomar acciones la autoridad competente.
Si en cambio se trata de un sitio ya reconocido como parque paleontológico, seguramente la extracción de un ejemplar sólo será un paso más en un proyecto mucho mayor que seguirá su curso.
Si el sitio ya se ha liberado para visitas turísticas, suele dejarse el espacio tal como queda luego de la extracción, y se lo incorpora al circuito con la debida señalización, por ejemplo mediante carteles que indican: «Parada N° XXX, sitio donde fue extraído tal o cual ejemplar en tal o cual fecha»
Bueno, hasta acá ya se han informado bastante, aunque la importancia y el interés del tema seguramente nos convocará en muchos posts en el futuro, para ir agregando información sobre otros aspectos relacionados.
Si les ha gustado los espero el miércoles con otra gacetilla que les puede interesar. Un abrazo. Graciela.
La foto que ilustra el post fue tomada de la red, en este sitio.
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Locos por la geología, nominado a mejor blog en habla hispana en los premios BOBs de la Deutsche Welle
Sí, así es, pueden creerlo o no, pero es la absoluta realidad.
Anotar el blog en el concurso BOBs (Best of Blogs) de la Deutsche Welle, fue una de las luminosas ideas de Dayana, a la que, para variar, adhirió el Pulpo.
Y también, como siempre, tuvieron razón.
Uno de los once potenciales ganadores del concurso es este rinconcito.
Pero si bien yo considero que esa nominación ya es en sí misma todo un premio, no me disgustaría en lo más mínimo hacerme acreedora al galardón que está en juego.
Y cuando digo «no me disgustaría» quiero decir en realidad «¿a quién tengo que matar para ganarlo?» 😀
Pero por suerte, puedo tener chances sin transitar caminos sangrientos, sólo que eso depende ya de ustedes, no de mí, porque esta segunda instancia se gana por votación del público.
Para votar por este blog (o por el que quieran claro, pero si es por éste mejor) deben seguir este link, y loggearse por Facebook o Twitter, lo que habilita su entrada a las ventanas correspondientes. En la primera deben elegir la opción Spanish, porque es la categoría en que estamos compitiendo, y cuando se habilita la de la derecha, marcan Locos por la Geología.

Por supuesto como dije más arriba, pueden votar por otro si quieren, pero si lo hacen los asesino me provocarán una gran tristeza.
Se puede votar una vez cada 24 horas, hasta el 11 de abril inclusive, y también pueden invitar a sus amigos a hacerlo.
La foto que ilustra el post es precisamente de Alemania, adonde siempre quiero volver, y donde estaré si llego a ganar el primer lugar en la votación.
Y ahora los dejo porque voy a seguir haciendo proselitismo desde mi otro blog, ¿Y si hubiera una vez?
Un abrazo, Graciela
La piqueta geológica, un arma asesina
Hace muchos años, cuando aún era estudiante, cayó en mis manos este libro, (El primer pecado mortal, de Lawrence Sanders) que forma parte de una serie de literatura de crímenes, de las más magistralmente escritas.
Incluye una colección de pecados mortales, y hay también una serie de los distintos mandamientos, escritos por el mismo autor. Cuando leí otras cosas de él, fuera de esas dos colecciones, francamente ya no me pareció el mismo.
Pero en esta novela, el Comisario Delaney desentraña lentamente una misteriosa serie de asesinatos, cuyo autor se presenta al lector desde el comienzo mismo de la obra.
Es así, que lo atrapante no es la incógnita sobre el homicida, sino cómo se va cerrando sobre él el círculo de la investigación.
Es un análisis lento, minucioso, como la tarea de investigación en ciencia, que va sumando claves y pruebas con enorme parsimonia, pero con un claro objetivo y metodologías creativas e interdisciplinarias.
Por eso mismo es un libro tan interesante, pero además, pone a la piqueta en la picota si me permiten el juego de palabras, porque es ella el arma asesina, que deja huellas tan intrigantes como para ocupar muchas páginas del libro.
Claro, no había en el equipo de investigación un geólogo, por eso nadie podía descifrar la clara firma que dejaba el arma asesina.
Recuerdo al releer el libro, en busca de los párrafos que quiero compartir con ustedes, la acuciante sensación de impotencia, ya que, metida de lleno en la trama, deseaba gritarle a Edward Delaney: «¡Es una piqueta, ¿cómo no lo ves?!!!»
Ahora, les transcribo la secuencia de párrafos clave, a lo largo de la cual, la piqueta se va perfilando, a través de sus rastros, como arma homicida.
Un deleite para la lectura del geólogo, pero también para cualquier lego. La novela es de verdad recomendable.
La primera pista aparece en la página 106:
…-¿Una cachiporra?- preguntó uno de los detectives- ¿Un caño, tal vez?
– No creo- respondió Ferguson, sin levantar la vista- No hay machacadura ni hundimiento. Eso es pelo revuelto y sangre. Pero hay una penetración, una especie de punzadura. Un orificio de unos dos centímetros y medio de diámetro. Parece redondo. Pude meter el dedo por allí.
-¿Un martillo?- preguntó Delaney.
Ferguson se reclinó sobre sus talones.-¿Un martillo? Sí, podría ser. Depende de la profundidad de la penetración…
Mientras la investigación se va desarrollando en otros aspectos, el arma sigue siendo un misterio y en la página 120 se lee:
…-El asesinato de Lombard. No fue con un martillo.
-¿Con qué?
-No sé. La penetración en el cráneo era de ocho a diez centímetros de profundidad. Se iba estrechando en forma cónica. El orificio exterior, la entrada, tenía unos dos centímetros y medio de diámetro. Luego se afinaba hasta convertirse en un punto agudo. Como si fuera una estaca…
No me digan que cualquier geólogo no estaría ya gritando: ¡piqueta, piqueta!… No obstante, en la novela, el misterio continúa y ya en la página 136 se lee:
…El documento, de ocho páginas, tenía dos croquis de la herida externa en tamaño natural, y del perfil del cráneo humano, indicando la ubicación y forma de la penetración. Parecía un triángulo isósceles alargado. La parte externa tenía forma casi redonda, y era algo más grande que una moneda de veinticinco centavos….
Todavía mucho más adelante (página 142), el médico forense especula algo más:
…bueno, además de la impresión de que el orificio no era necesariamente de forma redonda, también me dio la sensación de que la herida se curvaba hacia abajo…
Cuando ya ha pasado un tiempo, el avance de la investigación acerca a un ayudante vocacional de Delaney a un vendedor de elementos de deportes, que da una pista mejor aún, y que el ayudante relata de esta forma, en la página 192:
…Luego le pregunté si conocía un martillo similar en el cual el pico en lugar de terminar en un borde de formón, lo hiciera en punta cónica. Me respondió que había oído hablar de un martillo así pero que nunca lo había visto (un martillo esencialmente hecho para perros cazadores de piedras, para exploradores y arqueólogos)….
Aclaro que lo de perros cazadores (hunting dogs) se suele aplicar a los coleccionistas de minerales en Estados Unidos, es decir que nos vamos acercando al descubrimiento final, y ya en la página 227, leemos:
…-Algunos- lo interrumpió Case- técnicamente, lo llaman martillo de escalada, pero todo el mundo le llama piqueta…
En este caso, es una piqueta especial, no la común de la mayor parte de los geólogos, sino la que se usa en alta montaña y muy particularmente por los glaciólogos, pero es una piqueta más de las existentes, y ya ha sido develada. Pero todavía falta la descripción final que llega en la página 232, mucho después todavía:
…juntos inspeccionaron la piqueta en el escritorio. Era igual a la de Calvin Case. La estudiaron y comentaron las características que buscaban en ella: el pico cónico, la curvatura hacia abajo, la punta afilada, la construcción total de acero…
De allí en adelante, la búsqueda del asesino toma otros carriles, pero ya la piqueta ha pasado a la historia con un papel protagónico en la literatura policial.
Espero que les haya gustado, a mí me encantó tener una excusa para volver a disfrutar una novela formidable. Los espero el lunes, con un post de contenido totalmente diferente. Un abrazo. Graciela
¿Cómo se realizan las excavaciones paleontológicas? Parte 1

El tema de la Paleontología y los fósiles es apasionante, y por eso genera un cierto halo de romanticismo sobre la tarea de los paleontólogos, que la literatura y la filmografía presentan como apuestos y sagaces aventureros que siempre buscan y encuentran espectaculares restos de dinosaurios, mamuts y gliptodontes.
Bellas imágenes por cierto, pero que sólo pintan una muy pequeña parte de las tareas del paleontólogo, que muchísimas veces debe procesar tediosamente kilos y kilos de sedimentos, para obtener de ellos unos pocos gramos de microorganismos fosilizados que sólo se verán luego bajo el microscopio o la lupa binocular.
En muchos casos, ni siquiera se llevan a cabo las consabidas excavaciones que aparecen en las películas y en atractivos documentales, sino que directamente se procesan muestras extraídas como parte de la rutina en el estudio de perfiles prometedores, que no siempre arrojan grandes resultados.
Pero eso no hace menos apasionante la información que aun esos diminutos fósiles siempre llegan a aportar.
Por eso este post luego de arrojarles un baldazo de agua fría a los fanáticos de la ciencia ficción, les va a dar, no obstante, con el gusto, y expondrá algunos puntos relativos a esas grandes excavaciones que tanto desafían la imaginación popular.
Por lo extenso del tema, todo el texto estará dividido en dos posts correlativos de dos días lunes sucesivos.
Entonces cabe preguntarse para empezar:
¿Qué condiciones se tienen en cuenta para buscar, hallar y extraer fósiles de gran tamaño?
En primer lugar, el contexto geológico.
Sólo determinados tipos de rocas, ciertas posiciones del paisaje y materiales de edades específicas pueden dar lugar al hallazgo de cada tipo de fósil en particular.
Es decir que todo emprendimiento de búsqueda sistemática requiere un exhaustivo análisis geológico previo y una concienzuda planificación.
Las excavaciones son costosas y demandan mucho tiempo, equipamiento y esfuerzo, de modo que no pueden realizarse de manera caprichosa, simplemente cavando a tontas y a locas en cualquier lugar.
Es verdad que hay casos de hallazgos fortuitos, por ejemplo por parte de obreros de la construcción que se encuentran realizando pozos con otros fines, o por turistas y/o lugareños que vagabundean o transitan por sitios agrestes.
O por geólogos abocados a investigaciones de otras especialidades, y por supuesto por paleontólogos que buscan algo diferente, pero cuyo ojo entrenado detecta una mínima parte expuesta de un fósil enterrado.
Todos estos casos son muy interesantes y habrá a lo largo del tiempo, numerosas anécdotas, ejemplos e historias en diferentes posts.
Una vez detectado el fósil individual o el posible yacimiento fosilífero ¿qué se hace?
En la mayoría de los países del mundo existen leyes que protegen el patrimonio científico, cultural, histórico y paleontológico, de modo que todo el procedimiento tanto de búsqueda como de extracción de ejemplares fósiles está claramente regulado y se ejercen estrictos controles al respecto.
De esta manera, resulta que todo el proceso está precedido por largas y tediosas tareas administrativas y gestiones que dan un marco legal a la actividad. A menos que se trate de buscadores furtivos dispuestos a delinquir (buen tema para el futuro en el blog).
Si los yacimientos fósiles son importantes y se conocen previamente, casi siempre su acceso está vedado para toda excavación no encuadrada en proyectos debidamente autorizados, protocolizados y estrictamente controlados.
Esos proyectos pueden durar decenas de años y suelen irse ampliando si se encuentran nuevos restos.
Si se trata de un primer hallazgo, casi todas las legislaciones exigen que se realice la correspondiente denuncia para proteger el patrimonio.
Por supuesto, cualquiera sea el caso, otra parte no menos importante y también previa a la propia excavación, es obtener los fondos requeridos para la misma. (Otro tema a tratar en el futuro).
Después de estos pasos previos, ¿cómo sigue una excavación paleontológica?
Si el hallazgo forma parte de un proyecto científico, la geología de la zona seguramente ya ha sido estudiada o está siéndolo.
Si en cambio es un hallazgo casual, lo primero que se hace es precisamente el estudio geológico regional, y el mapeo correspondiente para dar contexto y significación a lo desenterrado.
No hacerlo sería desperdiciar todo el potencial informativo que cada fósil implica. A lo sumo serviría para adornar una vitrina en un museo y punto.
Una vez cumplido este proceso, y a veces al mismo tiempo, se emprende la excavación propiamente dicha.
Normalmente, cada equipo científico elabora su propio protocolo, adecuado a las condiciones del sitio y el ejemplar o los ejemplares, pero respetando además la normativa vigente, y algunos lineamientos comunes a todas las metodologías.
Estos lineamientos comunes son los que describiremos en el blog, pero debido a lo extenso del tema, lo continuaremos en el post del próximo lunes. Los espero entonces.
Tengan una buena semana. Un abrazo. Graciela.
La foto que ilustra el post ha sido tomada de este sitio en la red.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.