Mark Twain y la Ecología. (Original version in English was posted last Friday)
En su libro «The American Claimant» (publicado en 1892) Mark Twain (Sam Clemens) -el autor de Las Aventuras de Tom Sawyer entre otras muchas maravillosaa novelas- parece haberse adelantado por mucho a su tiempo.
Por supuesto, por ser un humorista, es difícil saber si la idea era considerada por él como algo más que un simple chiste de los muy absurdos a los que era tan proclive.
De cualquier modo, el siguiente párrafo podría ser considerado como una primitiva propuesta ecológica.
Simplemente leánlo, y saquen sus propias conclusiones:
…todo es útil- nada debería ser jamás desperdiciado. Ahora mire al gas sanitario, por ejemplo. El gas de las letrinas siempre se ha desperdiciado hasta hoy; nadie trató de ahorrar el gas de cloacas- usted no puede nombrar a una sola persona, verdad? usted sabe perfectamente bien que es así…
…Ve este pequeño invento aquí-es un descomponedor- yo lo llamo un descomponedor. Le doy mi palabra de honor de que si usted me muestra una casa que produce una cantidad dada de gas sanitario en un día, yo me comprometeré a preparar mi descomponedor allí y hacer que esa casa produzca cien veces esa cantidad de gas sanitara en menos de media hora…
…para propósitos de iluminación y economía combinadas, no hay nada en el mundo que comience con gas de cloaca. Y realmente no cuesta un centavo. Usted coloca un artículo de plomería de bastante baja calidad -como los que encuentra en todas partes- y le agrega mi descomponedor, y ya está. Sólo use las cañerías comunes- y sus costos terminan. ..
…en cinco años a partir de ahora no verá una casa iluminada con otra cosa que no sea gas sanitario…
¿Cómo describir en el campo un perfil de suelos? Parte 1.
Este post responde al pedido de un lector del blog, estudiante de Geología, que en su intento por armar un cuaderno de apoyo para campo, se encontró con algunas dificultades para organizar las descripciones.
Existen numerosas fichas, ya clásicas, y que no son de mi autoría- salvo unas pocas excepciones que mencionaré en su momento- que sistematizan las observaciones y mediciones que se deben realizar. No obstante, en muchos casos, ni los mismos geólogos están del todo seguros de cómo completarlas, porque no se han tomado la molestia de familiarizarse con los códigos normalizados.
Y aquí es donde éste y otros posts similares, pero sobre otros temas, les pueden ayudar.
Hoy les presento la ficha edafológica que sobre las normas de Etchevehere fue confeccionada por el INTA para uso tanto agronómico como geológico y geomorfológico.
La ficha que ilustra este post tiene numerosos detalles a considerar, y un poco de todos ellos les voy a explicar, por lo cual, seguramente ocuparé más de un post.
¿Cómo está conformada la ficha edafológica?
Lo primero que se debe aclarar es que esta ficha es de uso corriente en Argentina, ya que se ha conformado sobre las bases de las Normas de Reconocimiento que utilizan los profesionales del INTA (Instiuito Nacional de Tecnología Agropecuaria).
En otras partes del mundo se usa desde comienzos de esta década una ficha mucho más completa, elaborada por el USDA de Estados Unidos, que tiene una orientación mucho más agronómica que pedológica, razón por la cual no la subo acá, aunque a veces la lleve también al campo para orientarme en algunas observaciones muy específicas.
Y ahora sí les cuento que la ficha contiene tres partes – además de un espacio al pie, reservado para observaciones- que se complementan entre sí, pero apuntan a distintos aspectos, algunos de los cuales se terminan de anotar sólo después de realizados algunos análisis de laboratorio.
Por otra parte, el orden en que se van completando los casilleros, no necesariamente es lineal, ya que a veces hay que volverse atrás, porque algunos datos se relevan de inmediato, y otros se derivan de éstos, o de determinadas manipulaciones que llevan tiempo y se anotan más tarde.
¿Qué aspectos contempla parte superior?
La parte inicial de la ficha consigna todos los datos que permiten la identificación, localización del perfil, y algunos resultados finales, tales como la clasificación y las limitaciones del suelo. Por supuesto, esa última porción se llena cuando ya todos los análisis han arrojado resultados.
¿Qué contempla la parte intermedia?
La parte intermedia se refiere a las características propias del sitio en el que se ha realizado la calicata (pozo de observación del suelo).
Muchas veces se discute si se han de consignar rasgos muy particulares del exacto punto de apertura de la excavación, o los que son más generalizables a la zona amplia en la que ésta se encuentra.
La respuesta es sencilla: si se ha elegido bien el sitio de la calicata u observación, no habrá rasgos «patológicos», ya que precisamente la selección debe ser del lugar más representativo de la unidad geomorfológica que se está describiendo. Si toda la zona es ondulada, y justo se pocea donde hay un plano, la descripción no es suficientemente representativa.
¿A qué se refiere la parte inferior?
Allí se anotan las propiedades inherentes al suelo, no ya a la topografía ni al espacio general, aunque, obviamente las propiedades del suelo responden en parte a las condiciones del emplazamiento.
Algunas de las características requieren algunas pruebas físicas o químicas, y maniobras específicas sobre el material pedológico.
¿Qué debe consignarse en las observaciones, al pie de la ficha?
En primer lugar, la profundidad del pozo y antepozo si se trata de una observación con barreno y no de una calicata.
También puede agregarse todo aquello que no tenga un lugar preestablecido en la ficha, pero que cada prospector considere significativo, o que le ayude a la memoria. Cosas aparentemente triviales, pueden ser muy útiles cuando uno trata de recuperar en la memoria una observación particular.
Supongamos cosas como: «cuando comenzó la tormenta», «vimos un puma», o «nos corrieron a tiros», son seguramente disparadores que relacionan en la memoria esos hechos con lo que se observó en el perfil.
El próximo lunes explicaré con mayor detalle cada una de las tres partes, insistiendo sobre todo en los códigos preestablecidos para la descripción.
Bibliografía
ETCHEVEHERE, P. 1976. Normas de Reconocimiento de Suelos.INTA. Departamento de Suelos. Public. (152), Castelar, Buenos Aires.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
Mark Twain and Ecology (En castellano el próximo viernes)
In his book «The American Claimant» (published in 1892) Mark Twain (Sam Clemens)- also the author of Tom Sawyer’s Adventures and many other wonderful novels- seems to be far ahead his time.
Being Twain a humorist it is not easy to say wether the whole idea was considered by him as a possibility or just as other of his absurd jokes.
Anyway, the following paragraph might be considered as an early ecological proposal. Just read it:
…everything is useful- nothing ought ever to be wasted. Now look at sewer gas, for instance. Sewer gas has always been wasted, heretofore; noboby tried to save up sewer- gas–you can´t name a man. Ain’t that so? you know perfectly well it´s so…
…Do you see this little invention here?–it’s a decomposer- I call it a decomposer. I give you my word of honor that if you show me a house that produces a given quantity of sewer- gas in a day, I’ll engage to set up my decomposer there and make that house produce a hundred times that quantity of sewer-gas in less than half an hour…
…for iluminating purposes and economy combined, there’s nothing in the world that begins with sewer gas. And really it don’t cost a cent. You put in a good inferior article of plumbing -such as you find everywhere- and add my decomposer, and there you are. Just use the ordinary pipes- and there yor expenses ends. ..
…in five years from now you won’t see a house lighted with anything but sewer-gas…
Los tehuelches y su visión del cosmos.
Estando en vísperas de las vacaciones de invierno, me pareció que se imponía un post desacartonado y pintoresco, lo que me llevó a elegir este tema, relacionado con las creencias de los antiguos pobladores de la pampa argentina.
Ellos, como todos los antiguos pueblos, intentaron dar explicación a los fenómenos que los asombraban y deseaban comprender.
A diferencia del panteísmo propio de otras grandes civilizaciones,- es decir la tendencia a dotar de poderes divinos a todos los elementos y fenómenos de difícil explicación- los tehuelches relacionaron los procesos que observaban, con elementos de su vida cotidiana.
Su tendencia era pues, más irreverente, pero también más natural.
¿Cómo explicaban los tehuelches la Cruz del Sur?
Según los nativos, esa constelación era la huella de la pisada del ñandú cuando paseaba por el firmamento.
¿Cómo explicaban los tehuelches la visualización del planeta Marte?
Para ellos se trataba del carancho al acecho. Suponían que desde esas alturas se lanzaba en sus cacerías de pequeñas presas, como otras aves, roedores o reptiles.
¿Cómo explicaban los tehuelches la Vía Láctea?
Para los tehuelches, la Vía Láctea, era el resultado del polvo que levantaban los guanacos en sus migraciones y desplazamientos.
Si lo pensamos un poco, no es tan diferente de la explicación que daba la Iglesia Católica para la Galaxia a la que pertenecemos, ya que según su visión también se trataba del polvo que se producía por caminantes, en ese caso, humanos, tal como les expliqué en el post que les he linkeado más arriba.
¿Cómo explicaban los tehuelches las Nubes de Magallanes?
Para ellos, las nubes eran revolcaderos de guanacos, algo así como descansos especiales en su camino celeste.
¿Qué son las Nubes de Magallanes?
Las Nubes de Magallanes son dos galaxias enanas, pertenecientes al Grupo Local de galaxias, lo cual significa que están relativamente próximas, y hasta se verían afectadas en alguna medida por la Vía Láctea.
Las Nubes se distinguen entre sí por su tamaño, del que toman sus correspondientes nombres de Gran Nube de Magallanes y Pequeña Nube de Magallanes.
Si bien ambas se ven mejor desde el hemisferio austral en noches con cielo limpio y sin luna, los antiguos pueblos del Oriente Medio ya las conocían.
Fue el astrónomo persa Abd Al-Rahman Al Sufi quien las mencionó por primera vez en su Libro de las estrellas fijas, bautizándolas como Al Bakr (Buey Blanco). No obstante, el nombre con el que hoy se las conoce les fue dado en Europa, como homenaje a Fernando de Magallanes quien las observó durante su viaje de circunnavegación entre 1519 y 1522.
Las dos galaxias enanas están separadas entre sí por unos 21º, en la esfera celeste visible desde la Tierra, pero su distancia real es de unos 75.000 años luz.
Recordemos que la Vía Láctea es una galaxia en espiral, lo cual constituye la primera diferencia con las Nubes de Magallanes, que son irregulares, las otras diferencias residen en su masa significativamente menor, y su composición más rica en gas y más pobre en metales; y su población estelar muy joven.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de Imágenes Google, que me direccionó a este sitio.
Más del artista Gustavo Bucalo.
Ya les presenté hace un par de semanas a un artista que descubri aquí mismo, en Córdoba, exponiendo sus obras en la Alianza Francesa, y que me fascinó lo bastante como para pedirle que me dejara compartir con ustedes esta belleza, denominada Saurio. Se trata de una xilografía magistral, ¿no creen?