Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’
Geólogos que escriben ficción.
En otras ocasiones, les he presentado geólogos que incursionan en la literatura. También les he presentado textos míos con pretensiones literarias, que versan sobre temas geológicos.
Y hoy se me ocurrió invitarlos directamente a leer mis propios cuentos cortos, todos publicados en diversos libros y revistas nacionales y extranjeras, para lo cual les dejo el link a la categoría Cuentos cortos, de mi otro blog: ¿Y si hubiera una vez?
De esta forma pdrán confirmar que no les mentí en la pestaña Sobre mí de este blog.
Espero que los disfruten para empezar un fin de semana entretenido. Un abrazo y hasta el próximo lunes. Graciela.
P.S.: La foto es de Idaho Falls en USA, en el parque frente al hotel donde me alojaba.
Siempre «Comiendo Tierra»
El viernes pasado subí este mismo texto en inglés, y les prometí la traducción para hoy.
Se trata de un breve extracto del libro Eating Dirt de Charlotte Gill, que me parece excelente, y que recomiendo sin dudarlo. La traducción me pertenece.
…Pangaea se dividió en dos continentes, Laurasia al norte y Gondwana al sur. Al derivar y alejarse esas dos masas terrestres, las nuevas especies evolucionaron hacia dos linajes paralelos. Los efectos de esta cuarentena genética son todavía hoy visibles en la distribución de los tipos de árboles modernos. Las coníferas que crecen en la extensión sur de Chile, Argentina y Oceanía no se parecen en nada a aquéllas del Hemisferio Norte, aunque las especies de Rusia y Canadá son bastante similares…
Espero que hayan disfrutado el texto, y si eso los tienta como para leer el libro completo, les aseguro que no se van a arrepentir.
Un beso y nos vemos el próximo lunes. Graciela.
Always Eating Dirt.
(Este post se repetirá traducido al castellano el próximo viernes)
Once again I feel compelled to share with my visitors an excellent paragraph chosen from that wonderful book by Charlotte Hill: EATING DIRT. And as usual, I will translate it into Spanish next Friday.
…Pangaea split into two continents, Laurasia to the north and Gondwana to the south. As these two landmasses drifted apart, new species evolved into two parallel lineages. The effects of this genetic quarantine are still visible today in the distribution of modern tree types. Conifers that grow in the southern reaches of Chile, Argentina and Oceania look nothing at all like those in the Northern Hemisphere, though the species of Russia and Canada are quite similar…
As you can see, the text is very good and I will never get tired of recommending this book to my readers.
See you next Monday. Graciela
Eating dirt, de Charlotte Gill. Traducido al castellano.
Ya les he presentado antes esta joya literaria, de la que vengo extrayendo muy sabrosos párrafos. La semana pasada subí este texto en su forma original en inglés, y les prometí la traducción para hoy.
Considero que este párrafo permite visualizar la conservación de bosques y la reforestación en toda la dimensión de su significado.
Hay pocas cosas vivientes sobre la Tierra tan antiguas como el ADN de las coníferas. Los modernos siempreverdes no son sino vestigios de un antiguo esplendor…
…Los genes de las coníferas han sobrevivido por unos pocos cientos de millones de años a sequías climáticas, infestaciones, extinciones masivas e incendios naturales, por no mencionar las edades de hielo. Es como si las coníferas estuvieran hechas para prosperar en los extremos. En ese sentido, los bosques de coníferas del mundo son ecosistemas reliquia, repositorios de ADN sobreviviente.
Creo que esas palabras harán que miremos los bosques de coníferas con un respeto diferente y casi reverencial.
Un abrazo, y nos vemos el lunes. Graciela.
Eating Dirt by Charlotte Gill. Original version.
(Este párrafo será traducido al castellano en el post del próximo viernes)
I have already introduced this wonderful book to you. Today I have selected a paragraph that allows a new interpretation for conifer forests and its conservation in which its real value is stressed.
There are few living things on Earth as old as the DNA of conifers. Modern evergreens are but vestiges of an anciant heyday…
…Conifer genes have survived for a few hundred million years, weathering, droughts, infestations, mass extinctions and wildfires, not to mention ice ages. It’s as if conifers were made to thrive in extremes. In this sense the coniferous forests of the world are heirloom ecosystems, repositories of survivor DNA.
Next Friday, I will upload the translation into Spanish.
Have a nice weekend. Graciela.