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Reconocimiento mineral. Las propiedades que dependen del estado de agregación.
Ya antes he comenzado a darles la información necesaria para que puedan reconocer los minerales a través de la simple observación y manipulación sencilla de una muestra de mano.
Así pues, he completado los caracteres organolépticos y las propiedades que dependen de la luz, todo lo cual pueden leer en los correspondientes posts etiquetados con la palabra clave Minerales. Todo lo que en el cuadro forma parte de las dos primeras llaves ya ha sido, pues, explicado.
Hoy entraremos en la primera parte de la tercera llave: tenacidad. Pero vayamos por partes.
¿Qué es el estado de agregación de los minerales?
Esta expresión se refiere a varios aspectos del mineral, que inciden en las propiedades enumeradas en la llave, y que en muchos casos se condicionan también unas a otras.
Los principales elementos que conforman el estado de agregación y que actúan como factores condicionantes de las mencionadas propiedades son: composición química, estado cristalino (es decir el modo en que se ordenan los átomos componentes del mineral en el espacio) y tipos de enlaces entre los átomos y entre las moléculas que esos átomos constituyen.
De acuerdo con la manera en que esos factores se combinan entre sí, tanto el aspecto como las respuestas de los minerales a determinadas maniobras son muy diferentes. Entre las propiedades que se refieren a reacciones ante determinadas acciones, se encuentra la tenacidad, de la que hablaremos hoy.
¿Qué se entiende por tenacidad?
En el lenguaje cotidiano, tenacidad es sinónimo de tesón, constancia y hasta de obstinación, y algo de eso se refleja en el sentido que adquiere en mineralogía.
Pero veamos primero el origen del término. Tenacidad procede del latín, tenacitas y tenacitatis, palabras que derivan a su vez de tenax o tenacis, expresiones que aluden al sujeto u objeto que tiene una fuerte tendencia a sujetar fuertemente, o retener algo (¿les suena tenazas?), es decir que se opone a perder algo.
En el caso de los minerales, ese algo que ellos se oponen a perder es la forma original.
De allí, que se conozca como tenacidad a la propiedad que ostentan los minerales de oponerse a ser deformados o rotos a través de diversas maniobras, salvo la agresión de un objeto punzante. Aclaro esto porque cabe consignar que existe otra propiedad que veremos separadamente y que se refiere a la «rotunda negativa» a ser rayado por una punta. Esta última característica es la dureza, de la que hablaremos en otro post, y que lamentablemente muchos confunden con la tenacidad. Así pues, minerales muy frágiles pueden ser en cambio muy duros y viceversa.
Los diferentes modos de reaccionar ante las fuerzas aplicadas, permiten clasificar a los minerales, según su tenacidad en:
- Elásticos
- Plásticos o flexibles
- Maleables
- Dúctiles
- Séctiles
- Frágiles
Es importante aclarar que un mismo mineral puede exhibir más de una forma de tenacidad. Así es que hay metales que son maleables y dúctiles, por citar un caso.
¿Cuándo se dice de un mineral que es elástico?
La palabra elástico, es relativament reciente, ya que se generó en el Renacimiento, a partir del término griego ἐλατός (élatos) que se utilizaba para designar metales moldeados o forjados, y el sufijo τικός‚ (ticós) que significa relativo a.
En resumen, se puede interpretar como «relativo a los metales moldeados», y ése fue su sentido original, aunque más tarde se extendió el uso a materiales no metálicos, y así se lo aplica hoy a todos los minerales que pueden deformarse a través de la aplicación de una fuerza, y que recuperan su forma original al retirarse dicha fuerza.
Un ejemplo ya clásico es la mica, en lámina delgada.
Por cierto, debe destacarse que si los ciclos de deformación se repiten en cantidad suficiente, el material finalmente se rompe. En el ejemplo particular de la mica, bastan un par de ciclos.
¿Cuándo se dice de un mineral que es plástico o flexible?
Como siempre, me gusta recurrir a la etimología en toda presentación de nuevos conceptos.
En este caso, la palabra plástico procede del latín plasticus, que deriva a su vez del griego, idioma en el cual el término plastikós (πλαστικος) significa «relativo a lo forjado». Este término, por su parte está compuesto por el sufijo (ticós) que ya expliqué más arriba y el vocablo πλαστος (plastós), con la traducción de modelado o forjado.
El sinónimo flexible, por su parte es derivación del latín flexibilis que significa «que puede ser doblado», y procede de la palabra flexum = doblado y el sufijo -ble, que significa «susceptible de, o a». En resumen, la cualidad de flexible indica que algo puede ser doblado.
En su aplicación a los minerales, son considerados plásticos o flexibles aquéllos que pueden ser doblados o deformados con relativa facilidad, pero no recuperan la forma cuando se retira la fuerza actuante. Ejemplos clásicos son: el oro, el talco y las arcillas, entre otros.
¿Cuándo se dice de un mineral que es maleable?
La palabra «maleable» deriva del latín malleus que significa martillo, y en esta derivación alude al hecho de que determinados minerales se pueden reducir a hojas delgadas a través de golpes.
Porecisamente se define como maleable a un mineral cuando se lo puede extender en láminas o planchas a través de la aplicación de fuerzas. Esta propiedad aumenta cuando también se aplica calor.
Ejemplos de minerales maleables son el oro, la plata, platino, cobre, estaño, plomo, cinc, hierro y níquel, y es precisamente esa propiedad lo que aumenta su valor comercial.
¿Cuándo se dice de un mineral que es dúctil?
La palabra dúctil procede del término latino ductilis que alude a la capacidad de deformarse sin romperse, y sobre todo de extenderse en forma de hilos.
Consecuentemente, se dice de un mineral que es dúctil si puede ser reducido a hilos, cuando se le aplican los estímulos adecuados, que por lo general incluyen calor y fuerzas dirigidas.
La ductilidad es una cualidad relativamente corriente en los minerales metálicos como los preciosos oro, plata y platino, y el más modesto cobre.
¿Cuándo se dice de un mineral que es séctil?
La palabra deriva del latín secare que significa cortar, y precisamente se refiere a los minerales que pueden seccionarse con un cuchillo, o a los que se les puede arrancar virutas delgadas, sin que se produzcan verdaderas roturas. Ejemplos son el yeso, el talco, y las micas entre otros.
¿Cuándo se dice de un mineral que es frágil?
El origen del término es latino, generado por la palabra fragilis, derivada a su vez del verbo fractum que quiere decir quebrar o romper, y el sufijo il que significa «susceptible de».
En definitiva, un material es frágil cuando puede romperse. La mayoría de los minerales lo son, de modo que la fragilidad es la norma, y las otras formas de tenacidad son las excepciones.
Espero que esto les haya servido para reconocer las propiedades de sus muestras, y más adelante identificar la especie a que corresponden.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
¿Qué sabemos de la amatista?

Ya hace un tiempo, mencioné el listado de las variedades preciosas del cuarzo, y entre ellas, merece un lugar destacado la amatista, ya que es considerada la más valiosa, y lo amerita por su belleza. De ella vamos a hablar hoy.
¿Qué es la amatista?
La amatista es una de las variedades macrocristalinas del cuarzo, es decir, por ende, que se trata de un mineral de composición esencial Si O2.
Esta composición hace que algunos autores la consideren un óxido, como la fórmula química indica; y otros, en cambio, atendiendo a su estructura cristalina, la ubiquen entre los silicatos, tal como pasa con el cuarzo mismo.
En la red cristalina de la amatista resultan capturados algunos óxidos de hierro (Fe +3), y ellos son los responsables de las tonalidades características a las que me referiré más abajo.
¿De dónde procede su nombre?
El nombre amatista proviene del término griego amethystos, en el que coexisten el prefijo negativo y el concepto de embriaguez. Esto se debe a la antigua creencia de que esta gema podía evitar emborracharse, o bien atenuar los efectos del estado de beodez.
Dicha creencia se relacionaba a su vez con una historia mitológica, según la cual Dioniso el dios del vino y la vendimia, (equivalente al Baco romano) acosaba a una doncella llamada Amethystos, quien no solamente no estaba interesada en él, sino que además únicamente deseaba una permanente castidad. Para lograrlo, acudió a la diosa Artemisa quien la transformó en una piedra blanca. Pero ni así pudo mantener a raya a Dioniso, quien despechado y arrepentido, manchó con lágrimas contaminadas con vino, su blancura, confiriéndole para siempre el tono púrpura que hace tan estimados los cristales de amatista.
¿Cuáles son la propiedades físicas de la amatista?
Como he señalado más arriba, la amatista es una variedad preciosa del modesto cuarzo, que además, dada su composición es el mineral más abundante de la corteza. Esto determina la amplia variabilidad de apariencias que puede asumir la gema que hoy nos ocupa, y es responsable también del hecho de que su dureza (7), tenacidad, diafanidad, etc., sean semejantes a las del cuarzo.
Respecto a su color, varía desde el violeta característico que puede ser más o menos intenso, dependiendo de la cantidad de óxido de hierro que contenga, hasta amarillo y aun incoloro.
Cuando la saturación de color violeta es excesiva, la amatista aparece a simple vista como prácticamente negra, lo cual le hace perder algo de su valor en el mercado.
Por otra parte, la distribución no homogénea del color es un rasgo típico, presentándose en general una gradación desde lo más intenso en un extremo hasta prácticamente incoloro en la base o el otro extremo.
Son comunes también las inclusiones de otros minerales, o de burbujas con contenido líquido o gaseoso. Esas inclusiones pueden restarle valor para su uso en joyería, salvo notables excepciones en las que aumentan la belleza de la gema. No obstante, cuando el uso es el coleccionismo, los ejemplares pueden valorizarse más por esas mismas inclusiones.
Otro rasgo característico de la amatista, es su fuerte tendencia a formar cristales perfectos y de gran tamaño. Se trata de cristales idiomórficos (de caras bien definidas) del sistema trigonal, hábito hexagonal y terminación piramidal. Raros y muy valorados son los cristales con ambos extremos piramidales.
Es muy común que haya crecimiento de numerosos cristales paralelos o divergentes, a veces en el interior de ágatas o geodas. Cuando los cristales se estorban unos a otros en el crecimiento, pueden resultar deformados, perdiendo algo de su valor. También figuras de corrosión o roturas desmerecen los ejemplares.
¿Cómo se forma?
La génesis habitual de las amatistas en en rocas ígneas, ya sea hipabisales o volcánicas. Entre las primeras se cuentan las pegmatitas, venas hidrotermales y cavidades de granitos preexistentes. Entre las segundas, los basaltos.
En general el crecimiento de las amatistas ocurre ocupando oquedades en el interior de las cuales se generan geodas.
A veces como parte del mismo proceso se forman también ágatas, quedando las amatistas incluidas en ellas. Las geodas son precisamente alveolos o huecos redondeados preexistentes a los que líquidos mineralizantes llevan nuevos elementos quÃmicos, que precipitan o cristalizan allí, tapizando las paredes con cristales perfectos.
Ocasionalmente la amatista puede aparecer en drusas. Una drusa es la estructura inversa a una geoda, es decir que en ella los cristales cubren por fuera las paredes de cuerpos redondeados preexistentes.
Si la erosión es intensa, las geodas y drusas pueden ser liberadas de las rocas que las alojan y ser transportadas por los ríos en cuyos cauces se las puede encontrar. En caso de tratarse de cristales aislados- sea por su origen o por haberse roto los conjuntos originales- debido a su fragilidad, rápidamente pierden su forma hexagonal y piramidal, para convertirse en cantos redondeados, que también se usan para joyería, pero de orden artesanal.
¿Dónde se la encuentra?
Los principales yacimientos del mundo se encuentran en los Montes Urales, en Alemania, Australia, en países africanos como Zambia y Túnez; Brasil, departamento de Artigas en Uruguay, Estados Unidos, Canadá, India, Sri Lanka, Bolivia, España y Argentina.
En Argentina, las amatistas más apreciadas por su color, son las de la Provincia de Córdoba, pero hay también en Catamarca, la Mesopotamia y hasta en la Patagonia.
¿Qué usos tiene?
La amatista es la variedad del cuarzo más apreciada y tiene tres usos diferentes: joyería, coleccionismo, y como piedra ornamental.
En general los cristales más perfectos se tallan (como se ve en la foto al pie) para usarlos engarzados en joyas, pero también más modernamente, suelen engarzarse los cristales enteros y sin modificar, en pendientes, o colgantes, según el tamaño.
Una buena parte de las amatistas menos perfectas se usan para tallar objetos de arte, o para adornarlos.
Finalmente los especímenes más raros y de mayor tamaño son buscados por los coleccionistas y museos.
Existen numerosas maniobras para modificar el color de las amatistas, tema que les recomiendo leer en el post cuyo link aparece más arriba, anclado en el término amatista.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post me pertenece y corresponde a un ejemplar de mi propia colección, originario de las proximidades de Cura Brochero en la Provincia de Córdoba. La he fotografiado junto al estuche de la cá¡mara para apreciar el tamaño. Se trata de un trozo de una geoda de amatista.
La foto de la gema pulida es de Jorge Bravo y la he tomado del libro:
Saadi, J. 2006. Gemología. Las Piedras Preciosas de la República Argentina. I.S.B.N.10:987-05-1943-1. I.S.D.N.13:978-987-05-1943-1. 183 pp.
Unas pocas palabras relativas al sismo en Ecuador.
Ya sé que queda feo, ya sé que es antipático pero ¿no se los dije?
En octubre de 2015, con motivo de terremotos en el norte argentino, ya les anticipé que en el corto plazo (y 6 meses son un parpadeo en geología) había que estar alerta a todos los acomodamientos de placas a lo largo de los países de la costa pacífica Sudamericana.
Si quieren saber por qué lo advertía, no tienen más que ir a ver este post cuyo link les dejo, y todos los que a su vez están linkeados en él. En su momento fui mesurada para no causar ningún pánico, pero cumplí en recomendar atención. Y no se trata de un sismo más, de esos que ocurren a cada momento y cualquiera puede anunciar, sino de un terremoto que alcanzó una magnitud que no se registraba allí desde hace más de treinta años.
La naturaleza sorprende, sí, pero no traiciona. Responde a leyes físicas y a una lógica bastante rigurosa. No puede predecirse con seriedad el momento exacto en que una serie de eventos de esta clase va a dispararse, pero sí cabe estar alerta cuando algo ya está en curso, como es el caso de un rompecabezas cuyo equilibrio se ha roto y debe ser restaurado, tal como les expliqué en el post que los mando ahora a repasar.
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P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio
El Museo de Paleontología de la Universidad Nacional de Córdoba.
El Museo de Paleontología de la Universidad Nacional de Córdoba merece un post por su historia e importancia, y a eso nos dedicaremos hoy.
¿Dónde se encuentra el Museo?
Este Museo tiene su sede en un edficio que pertenece a la Academia Nacional de Ciencias y que ha sido declarado Monumento Histórico Nacional. Su dirección es Avda Vélez Sarsfield 299, y depende de la Universidad Nacional de Córdoba.
¿Cuándo se fundó?
No es sencillo establecer una fecha cierta, ya que inicialmente las colecciones fósiles que lo constituían ocupaban algún espacio en las mismas instalaciones que el Museo Stelzner de Geología y Mineralogía (del cual también hablaremos alguna vez) de la U.N.C, que había sido fundado durante la presidencia de Sarmiento en 1871.
Tal vez el hito que podría tomarse como su puntapié inicial es el nombramiento, en 1885, de Florentino Ameghino, como su primer director.
¿Cómo evolucionó a lo largo de su historia?
Las primeras colecciones que darían pie a su nacimiento son las que realizaron los primeros geólogos, de origen alemán, que llegaron al país de la mano del Presidente Sarmiento, y que trabajaron de manera muy fecunda entre 1871 y 1900.
Como dije más arriba, fueron albergadas en otro Museo ya existente, padeciendo la falta de espacio propio, hasta el extremo de perder su identidad entre 1905 y 1909.
Durante un largo lapso, sólo hubo un pequeño espacio «prestado» en el ya mencionado Museo Stelzner, hasta que en 1995, durante el rectorado de Francisco Delich, y bajo la responsabilidad del Dr. Mario Hünicken, se habilitaron un par de salas para exhibición al público. Esta situación continuó hasta el año 2006, en que por razones presupuestarias volvió a cerrarse.
No obstante, el tiempo de cierre fue también de impulso para reorganizaciones internas que permitieron la reapertura en 2010.
¿De dónde proceden sus colecciones?
Pese a la falta de espacio genuino, que motivó varias interrupciones en la historia de las salas abiertas al público, las colecciones siempre siguieron creciendo, mayormente por gestión de la Cátedra de Paleontología, y de la mano de los trabajos de investigación llevados a cabo por los docentes de la Universidad e investigadores de CONICET, y gracias a donaciones varias.
Las colecciones históricas más importantes son las de los fósiles colectados en las campañas de Stelzner a La Rioja, San Juan y Mendoza; las de Brackebush a Mendoza y San Juan; las de paleobotánica de Kurtz; y las de ejemplares coleccionados por Bodenbender, Carlos Ameghino, y Windhausen entre otros.
De las colecciones más modernas, a cuyo origen me referí más arriba, merecen ser mencionadas las de microfósiles como los conodontes, que fuera tema de especialización de muchos de los investigadores que pasaron por la Cátedra.
¿Qué características tiene hoy el Museo y qué objetivos persigue?
El museo cuenta con un hall de acceso y un salón con la exhibición permanente, donde se puede leer una breve síntesis de la historia evolutiva de la vida en el planeta.
Hay tanto ejemplares reales como réplicas, que abarcan un rango de escalas que va desde los microfósiles hasta un dinosaurio de 13 metros de longitud.
La evolución geológica y climática también puede seguirse en la visita, junto con información acerca de las causas de extinción, y conceptualizaciones sobre el tiempo geológico.
En la nueva sala de exhibición hay dos secciones, una de las cuales ilustra acerca de las condiciones en que se forman los fósiles, y la otra hace un recorrido cronológico de la evolución biológica.
El objetivo excede la mera presentación de curiosidades, para adentrarse en la educación y divulgación de la ciencia y el conocimiento ambiental.
¿Qué se puede agregar?
Uno de los rasgos más interesantes es la existencia de una «Sala de descubrimientos», organizada para la visita de niños de entre 4 y 13 años de edad, que pueden visualizar microfósiles o pequeñas partes de macrofósiles, recurriendo a lupas binoculares, además de participar en juegos didácticos y dejar sus propias impresiones a través de dibujos y comentarios.
P.S.: Tanto la foto que ilustra el post como la información básica fueron extractadas del libro Memorias Materiales, Museos de la Universidad Nacional de Córdoba, editado por esta última, como parte de la colección de los 400 años. Corresponde al Capítulo redactado por Tauber, A. ; Mazzoni, A.; Ortega, G. y Albanessi G.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
Las inundaciones en Concordia y zonas aledañas.
¡¡¡Realmente no me dejan vivir!!! Ya están Day y Pulpo, exigiéndome explicaciones de lo que pasa en el noreste argentino, como si yo tuviera la culpa.
Pero bueno, lo mío es un sacerdocio como ya dije otras veces, y aquí me siento a preparar algunas reflexiones, para sumar a las que ya están hace tiempo en el blog, y que pueden leer en este post del año pasado, y en todos los que en él están también linkeados.
Una vez que ustedes hayan hecho su parte, leyendo lo que les marqué arriba, que apunta a las zonas inundadas del margen oeste mesopotámico, pueden adentrarse en este nuevo aporte centrado en lo que ocurre en el lado este de la región afectada.
¿Cuál es la situación actual?
Las inundaciones están teniendo lugar en todo el Litoral argentino donde hay ya más de 25 mil personas evacuadas, 10.000 de las cuales corresponden a Concordia (sobre una población aproximada de 190.000), razón por la cual mi post de hoy se centra en el Río Uruguay, sobre cuya margen derecha se emplaza la mencionada ciudad.
Pero cabe consignar que también los ríos Paraná y Paraguay están dejando bajo el agua muchas localidades de las provincias de Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Entre Ríos y Santa Fe.
De resultas de esta situación ya hay dos personas fallecidas en Argentina y otras dos en Salto, Uruguay.
Se considera que la inundación de Concordia, es la más severa desde 1959.
Debido a que la Mesopotamia sufre las crecidas de los dos ríos que la flanquean por el este y el oeste, es sin duda la zona que en peor situación se encuentra.
En Entre Ríos, hay localidades como Federación rodeada por el agua y semejando una isla; Concepción del Uruguay con más de mil evacuados, y Colón con otros mil.
En Corrientes, el número de evacuados llegó a 2.000, 800 de los cuales son habitantes de Goya.
¿Cuál es la cuenca afectada?
La cuenca que está causando hoy tanta zozobra, es la segunda en cuanto a superficie en todo el mundo, con un área de 3.200.000 km² y se denomina Cuenca del Plata.
Comprende territorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay y todo el Paraguay. Sus dos subcuencas principales son las de los ríos Paraná y Uruguay, que desembocan en el Río de la Plata, conectado por un amplísimo estuario con el océano Atlántico Sur.
Esas dos subcuencas reúnen a su vez gran cantidad de afluentes, subafluentes y tributarios menores, entre los que se destacan los ríos Paraguay, Pilcomayo, Bermejo, Salado, Carcarañá, Río Tercero o Ctalamochita, Río Cuarto o Chocancharava, Iguazú, Salado, Gualeguay, arroyo Nogoyá, y Gualeguaychú, por mencionar sólo los más importantes.
¿Qué puede decirse del Río Uruguay?
Cuando este río fue conocido por los españoles al mando de Magallanes, fue bautizado como San Cristóbal, pero afortunadamente recuperó luego su nombre guaraní, que es mucho más musical, pero que ha generado controversias nunca resueltas a la hora de discernir su significado.
Según dónde se coloque la división de la palabra, puede relacionarse con el término uró que quiere decir pájaro y guay, que quiere decir río; o bien con uruguá que significa caracol, e y, que representa el agua.
De tal suerte, Uruguay sería según una versión «Río de los pájaros», y según la otra «Río de los caracoles», aunque en este último caso hay también quienes interpretan que se referiría más bien a «Río que caracolea», por las curvas que describe su curso.
En todo caso, el río Uruguay puede dividirse en tres sectores: superior, medio e inferior.
El curso superior comprende desde su nacimiento en la confluencia del Pelotas y el Canoas hasta la desembocadura del río Piratiní, con una extensión de 816 km y una pendiente de 43 cm/km.
El curso medio sigue desde allí hasta algo al sur de la represa de Salto Grande, recorriendo 606 km, con desnivel de 9 cm/km.
Desde allí comienza el curso inferior hasta punta Gorda, comprendiendo 348 km y con una muy escasa pendiente del orden de 3 cm/km.
Los saltos Grande y Chico resultan de la presencia de grandes afloramientos de basalto interpuestos en el cauce.
Los más importantes entre sus abundantes afluentes son: Peixe, Chapecó y Pepirí Guazú todavía en territorio brasileño; Aguapey, Mocoretá, y Gualeguaychú en Argentina y Negro y San Salvador en Uruguay.
¿Cómo es el régimen de crecidas en la zona?
Es uno de los sistemas más complicados de crecientes, ya que abarca una cuenca con afluentes procedentes de territorios con regímenes de lluvias muy variados, como son Brasil, Uruguay y Argentina, además de estar condicionado por la actividad de regulación de la represa de Salto Grande.
Pero puede muy ampliamente generalizarse que los picos ocurren en el periodo estival, con sus máximos más habituales hacia febrero y marzo, cuando el suelo ya está saturado, tras las lluvias de todo el verano. En este caso se han adelantado bastante a los tiempos habituales, en consonancia con precipitaciones inusualmente intensas.
¿Por qué es tan extrema esta creciente actual?
Por la sinergia de factores como:
- la perturbación conocida como El Niño, que ya les he venido comentando hace tiempo, que en nuestras latitudes se manifiesta con veranos extremadamente cálidos y lluviosos.
- la ocupación del territorio de manera no planificada ni controlada.
- la pérdida de superficies de infiltración por la urbanización sin control y sin lógica, que entre otras cosas (y sólo por citar un ejemplo) tiende a cubrir de cemento todas las plazas de juegos y espacios de esparcimiento, que deberían funcionar como pulmones verdes y como esponjas absorbentes de los excesos pluviales.
- la deforestación que modifica el ciclo natural del agua. Para ser objetivos, conviene recordar que el impacto del avance agrícola es comparativamente mucho menor que la deforestación resultante del avance urbano.
¿Qué se puede decir de las acciones a tomar?
Los remito al post que les he linkeado más arriba, ya que allí las he mencionado in extenso, pero quiero añadir que aplaudo de pie la medida anunciada por el presidente Macri, quien ha afirmado que se relocalizará a los evacuados en zonas no inundables. ¡Por fin una medida inteligente que respetaría la vocación natural del territorio, como me he cansado de recomendar desde que escribo este blog!!!!
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
La imagen que ilustra el post pertenece a: «Riodelaplatabasinmap» de Kmusser – Trabajo propio, Elevation data from SRTM, drainage basin from GTOPO [1], all other features from Vector Map. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons – https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Riodelaplatabasinmap.png#/media/File:Riodelaplatabasinmap.png
