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Máster Universitario en Geología y Gestión Ambiental de los Recursos Minerales
Máster Universitario en Geología y Gestión Ambiental de los Recursos Minerales
PRESENTACIÓN
El Máster Universitario en Geología y Gestión Ambiental de los Recursos Minerales,ofertado por las Universidades de Huelva e Internacional de Andalucía, está orientado hacia la especialización en los diversos aspectos de los recursos minerales desde una perspectiva geológica y ambiental. Tiene dos itinerarios curriculares: Geología, Exploración y Evaluación de los Recursos Minerales, y Análisis y Gestión Ambiental de los Recursos Minerales.
Además, la optatividad del plan de estudios da la oportunidad de orientar la formación hacia la investigación o hacia aspectos más técnicos o profesionales de la exploración y la gestión de los recursos minerales, incorporando dos tipos de orientaciones: una profesional y otra de investigación.
El máster no se relaciona con ninguna profesión regulada. Aunque si proporciona una formación avanzada y especializada en los perfiles relacionados con la geología, la exploración y evaluación de los recursos minerales, así como en el análisis y gestión ambiental de los recursos minerales y de las áreas con actividad minera en la actualidad o en el pasado.
El rubí, una piedra preciosa de alto precio.
Como a muchos lectores les interesa particularmente la Gemología, estoy subiendo lentamente información sobre piedras preciosas, y hoy le toca al rubí.
¿Qué es el rubí y a qué debe su nombre?
El rubí es un mineral que se clasifica en el grupo 4 (óxidos) según Strunz, Más específicamente, es una variedad de corindón, es decir que responde a la fórmula general Al2O3 (sesquióxido de aluminio).
Es considerado como gema, porque cumple con los requisitos exigidos para ello. Otro corindón que aparece como gema es el zafiro, del que se distingue por el color, y en razón de él, en el precio de mercado.
Su nombre deriva de la palabra latina «ruber», que significa rojo, color que siempre ostenta, pues es idiocromático, y que debe a los metales de hierro y cromo que aparecen en su composición precisamente como cromóforos. Cuando más abundante es el hierro en su fórmula, más pardo se presenta.
El color rojo intenso es también propio de otros minerales con los que se lo suele confundir, y que hasta a veces de modo intencional se venden como rubíes sin serlo. Esos pseudo rubíes son la espinela roja y la variedad piropo del granate, que son también gemas, pero de mucho menor valor, por su menor dureza y mayor abundancia, entre otras cosas. Se diferencian del rubí principalmente por la dureza y la forma cristalina.
¿Cuáles son sus características particulares?
Ya les adelanté algo sobre su fórmula química, que es Al2O3:Cr, y a veces Fe, reemplazando en parte al Cr.
Dureza: 9 en la escala de Mohs, es decir sólo un punto por debajo del diamante, aunque en valores absolutos es hasta 140 veces más blanda que él.
Color: rojo brillante.
Tenacidad: frágil.
Diafanidad: transparente a translúcido.
Densidad relativa: varía según su composición química cuantitativa, entre 3.9 y 4.1.
Punto de fusión: alrededor de los 1.786,85°C, (2.000K) pero afectado por la concentración de impurezas en el mineral, lo que puede hacerlo ligeramente inferior o superior a ese valor.
Sistema cristalino: trigonal, pudiendo a veces formar cristales hexagonales de extraordinaria belleza.
El rubí resiste la corrosión y no puede disolverse en otros ácidos que no sean el sulfúrico, el perclórico (en el que el Cloro actúa con valencia +7, la más alta posible), el fluorhídrico o el hexafluorosilícico.
¿Por qué es tan apreciado?
Ya dije más arriba que en lo científico y técnico, el rubí cumple los requisitos de modo objetivo, y es además lo bastante escaso como para adquirir alto precio en el mercado.
No obstante, hay también otras razones que pasan por su apariencia, y las emociones y relaciones que en el imaginario colectivo se han ido creando a lo largo de la historia.
¿Qué propiedades le atribuyen las creencias populares y la superstición?
La más obvia de las inferencias, sin otro fundamento que los prejuicios populares, y la simbología atribuida al color rojo, ha llevado a una asociación entre el rubí y el corazón y la sangre, y por extensión, se lo ha llegado a considerar como símbolo de la pasión y el deseo, a veces también con el amor.
En el pasado, en la India, el rubí era usado como un medio para potenciar la creatividad espiritual y el sentimiento religioso; como remedio para enfermedades cardiovasculares, y como talismán que usaban los soldados para protegerse de las flechas enemigas. (Por cierto que las flechas los mataban lo mismo).
También en la antigua Grecia se pensaba que llevar un rubí atraería tanto el amor como la belleza física. Esta ilusa creencia me recuerda a los versos del antiguo poeta español Bartolomé de Argensola, que escribió: ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza!, porque de verdad sería bonito obtener con una piedrita (cara eso sí) amor y belleza juntas.
Por su parte, los nobles romanos usaban el rubí en sus anillos pensando con ellos proteger la riqueza y la salud. Estas tradiciones derivaron en la Edad Media y hasta mediados del Renacimiento, hacia un status de «piedra de las bodas», que supuestamente garantizaría pasión y amor duraderos y gran felicidad conyugal. Otra vez me acuerdo de Argensola.
Pese a los grandes adelantos de la ciencia hay todavía quienes atribuyen al rubí propiedades curativas tan absurdas como la de contener hemorragias, o promover la autoestima. En este último caso, me parece que la autoestima debe pasar por el cononocimiento de que se cuenta con el poder adquisitivo para adquirir una, lástima que no lo acompañe un mejor criterio y mayor lógica.
Y los que creen en el horóscopo y otras sandeces, piensan que el rubí es la piedra adecuada para Leo y Escorpio.
¿Dónde se encuentran los rubíes?
Como principio general podemos decir que no hay muchos yacimientos importantes, lo que suma a su costo comercial.
Los rubíes se forman en rocas ígneas o metamórficas, y con posterioridad, cuando sus rocas de origen se erosionan liberándolos, pueden concentrarse en materiales sedimentarios, mayormente aluvionales.
Los yacimientos más importantes son los de Birmania, en la zona de Nogok, donde ocurren en calizas metamórficas de contacto, con intrusiones de materiales silíceos. Las calizas son de muy difícil explotación, razón por la cual, los rubíes se extraen en las cavidades de disolución natural en ellas; o bien de los detritos producidos por la erosión. De todos modos, solamente un 1% aproximadamente, de la producción es apropiada para joyería.
Hay también rubíes en Tailandia, que son generalmente más ricos en Fe, es decir que adquieren una tonalidad más parda. Se extraen al suroeste de Bangkok, en pozos de hasta 8 m de profundidad.
Los yacimientos de Shri- Lanka (ex Ceylán) son dominantemente de color rojo claro, y se extraen en gran parte de las gravas y arenas fluviales. También se obtienen de las minas de bauxita, por el sistema de flotación.
También hay rubíes en Madagascar, Brasil, Colombia o China, pero se trata de materiales de menor calidad por el color y transparencia. Los rubíes más puros se encuentran en Tanzania y Malaca, aunque no siempre las cantidades justifican la explotación.
Por lo general en ninguna parte se encuentran rubíes de gran tamaño. El mayor del que se guarda registro procedía de Birmania, pesaba 400 quilates y fue dividido en tres partes.
Los ejemplares más famosos por su tamaño y belleza excepcional se encuentran en diversos museos. Ellos son:
- El rubí Edward, de 167 quilates, que se exhibe en el British Museum of Natural History de Londres.
- El rubí Estrella de Reeves, de 138.7 quilates, que está en el Smithsonian Institut de Washington.
- El rubí Estrella Long de 100 quilates, que se ve en el American Museum of Natural History de New York.
- El rubí de la Paz de 43 quilates, que se llama así, porque se encontró en 1919, cuando había terminado la Primera Guerra Mundial.
¿Existen rubíes artificiales?
Sí, existen, y si se venden como tales no constituyen una estafa, ya que su producción está debidamente aprobada y reglamentada. Esta producción comenzó ya en 1923, y hoy la mayor parte de la producción de rubíes es artificial, aunque su uso no es tanto en joyería como en relojería.
No se trata de materiales sintéticos exactamente, sino de gemas obtenidas por reacciones químicas entre productos naturales como el óxido de aluminio (Al2O3) y el óxido de cromo (CrO3) que se combinan en proporciones estequiométricamente controladas, sobre en un crisol de platino que se lleva a una mufla a la temperatura de fusión (2000 K) por alrededor de 250 minutos. Cuando la mezcla se enfría, luego de haberse fundido y combinado entre sí se observa el cristal resultante, en el fondo de platino. Se trata en definitiva de reproducir artificialmente las condiciones para su formación natural.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post es de este sitio,
La ficha de reconocimiento mineral, y su uso. Parte 2
Como este post es continuación del de la semana anterior, en caso de que no lo hayan hecho ya, les recomiendo ir a leer la primera parte, antes de internarse en ésta de hoy.
La semana pasada contesté las siguientes preguntas:
¿Cómo armar la ficha de reconocimiento mineral?
¿Cómo reconocer cada propiedad de las mencionadas?
Hoy continuaremos desde aquí.
¿Cómo determinar un mineral, a partir de la ficha de observación?
Una vez que se ha completado la ficha, tal como lo he explicado en la primera parte de este tema la semana pasada, se entra con los datos a una tabla que a partir de las propiedades encontradas, conduce al nombre del mineral en cuestión. Obviamente es aquél en el que coinciden todas las que figuran en la tabla con las que se han reunido en la ficha del ejemplar que se ha analizado.
¿De qué tabla se trata la que aquí se presenta? ¿Hay otras?
Hay numerosos atlas, libros y tablas para esta determinación, muchos de los cuales se encuentran inclusive en Internet, pero algunos son muy complicados o incluyen propiedades que no se determinan macroscópicamente, o caracteres químicos que se reconocen con análisis de laboratorio.
Por esa razón, he escaneado para ustedes una tabla muy vieja, como verán en la portada, pero que creo que es de todas las que conozco, la de manejo más sencillo para quienes no tienen una preparación específica en Mineralogía, además de ser lo bastante corta como para permitirme este escaneo.
Hay una aclaración que debo hacerles: aun en esta tabla que es tan sencilla, van a encontrar en la columna de clivaje un código numérico que casi seguramente no entenderán, al menos por ahora, porque se refiere a la posición en el espacio, del plano de ruptura. Para comprender el código deberían tener mucho más conocimiento sobre cristalografía, pero eso les llevará tiempo. Tengan paciencia.
Y la última aclaración: la buena determinación del mineral depende totalmente de la corrección con la que hayan definido sus propiedades.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post fue tomada por el Pulpo en uno de sus viajes a USA, y está subida en este sitio.
La ficha de reconocimiento mineral, y su uso. Parte 1

Son muchas las veces que me han llegado mails o comentarios, pidiendo que determine un mineral o hasta una roca, mandando para ello simplemente una foto. Eso me obliga a explicar que cualquier cosa que les contestara sería poco seria, ya que las determinaciones sólo pueden hacerse con el material en la mano.
Esto ocurrió tantas veces, que terminé escribiendo un post en el que explico por qué se debe manipular el ejemplar, y no su foto, y es el post que les pido que lean en esos casos. Es éste.
Como pese a todo soy servicial, también les digo que armen una ficha con las propiedades que ellos mismos pueden medianamente definir, si siguen al pie de la letra mis indicaciones en los sucesivos posts en que las fui explicando, y con ella en la mano consulten a un experto, o una tabla de las muchas que existen, pero que sea accesible a su propia preparación.
Por supuesto, la definición final dependerá de la calidad de las observaciones. Si anotaron algo mal, o lo establecieron mal, malo será también el diagnóstico, y a nadie más que a sí mismos podrán culpar. Otra razón por la que también recomiendo como primera opción, dirigirse a la universidad, colegio de geólogos, o dirección de minería más cercana, y pedir ayuda allí.
Ahora debo aclararles que como los voy a estar mandando a repasar muchos conceptos que he explicado en otros posts, la lectura del de hoy puede hacerse larga, por eso la he dividido en dos partes. Hoy armaremos la ficha, y la semana prósima, en el post del lunes, les diré cómo manejarse con ella, si es que no van a recurrir a ayudas de expertos.
¿ Cómo armar la ficha de reconocimiento mineral?
Si a pesar de todo lo dicho, insisten en determinar su muestra por sí mismos, he aquí la ficha que deben armar para cada ejemplar. Lo que está en negrita debe aparecer en la ficha, lo que no lo está es simplemente la aclaración con la que los estoy guiando:
- Identificación de la muestra: puede ser un número, una clave alfanumérica o bien una referencia que sea significativa para el coleccionista. Pueden inclusive anotarlas con una expresión final que diga «Colección de…» y allà orgullosamente poner su propio nombre.
- Procedencia: allí anotarán los datos del sitio del hallazgo, su modo de yacencia etc. Si se trata de un intercambio, también con qué colección o coleccionista se realizó dicho intercambio.
- Color: a partir de esta propiedad, les colocaré en cada una, el link al post en que he explicado cómo definirla y cómo describirla, ya que los códigos son muy específicos para poder acceder de manera correcta a las tablas de determinación. Usen también los links internos que encuentren en cada uno de los posts a los que vayan llegando, y si hay dos partes, lean ambas. Respecto al color, recuerden que esta propiedad es meramente orientativa. Sólo en muy pocos casos tiene valor diagnóstico.
- Raya
- Brillo
- Diafanidad
- Tenacidad
- Dureza: este tema incluye dos posts, lean ambos.
- Hábito
- Sistema cristalino
- Fractura y/o Clivaje: Estas propiedades pueden o no coexistir en un mineral, ya que son vectoriales. Por lo general se las coloca en el mismo lugar en las tablas de reconocimiento. por eso las pongo juntas también en la ficha, pero deben observarse y anotarse ambas.
- Peso específico: Si no se cuenta con los elementos necesarios para la determinación cuantitativa, debe al menos anotarse una onbservación cualitativa (bajo, medio, elevado) que sirva de orientación.
- Otros: Aquí se incluyen los rasgos que no siempre están presentes, y que a veces no se establecen, como son los caracteres organolépticos– olor, sabor, sonido y tacto– o la luminiscencia, la electricidad y el magnetismo. Toda otra observación de interés, como por ejemplo si el ejemplar presenta maclas, inclusiones, etc, también se escriben aquí.
¿Cómo reconocer cada propiedad de las mencionadas?
Si bien ya les he ido colocando en cada una el link correspondiente para que las puedan explorar con relativa soltura, antes deben recordar los conceptos de propiedas escalares y vectoriales, en este post que les linkeo aquí. Si no revisan este concepto pueden llegar a sentirse un poco confundidos al entrar luego en la tabla.
Y por último, recuerden que de la minuciosidad y exactitud de su exploración, y de la precisión con que lo anoten todo en la ficha, depende que lleguen o no a una definición correcta.
Hasta aquí llegamos hoy, la semana próxima, añadiremos las respuestas para las siguientes preguntas:
¿Cómo determinar un mineral, a partir de la ficha de observación?
¿De qué tabla se trata la que aquí se presenta? ¿Hay otras?
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post es de turmalina (elbaíta) en cuarzo, fue tomada por el Pulpo en uno de sus viajes a USA, y está subida en este sitio.
¿De dónde toman sus nombres los minerales?
Seguramente les habrá llamado la atención lo extraño de algunos de los nombres científicos de los minerales, pero todos tienen una razón de ser. Hoy veremos qué razones son ésas, pero aclaremos antes que existe un organismo que regula la asignación de los nombres, que no es por lo tanto injustificada ni caprichosa. El ente regulador es la Comisión de Nuevos Minerales y Nombres de Minerales, creada en el seno de la I.M.A. (Asociación Internacional de Mineralogía) en 1959.
¿Cuáles son los orígenes más comunes de los nombres de los minerales?
Alguna vez se intentó dividir los nombres de los minerales como «racionales», que incluían los que responden a propiedades varias y a la composición química; o «irracionales», cuando se seleccionaban los nombres por las localidades donde se los describió por primera vez, o como homenajes a personajes destacados.
Cumplo al contarles que hay quienes adhieren a tal divisió³n, pero yo no le encuentro sentido, porque no me parece en absoluto irracional que exista un mineral denominado smithsonita, como homenaje a James Smithson (1765-1829), químico y mineralogista inglés con cuya herencia se fundó la Smithsonian Institution en 1846.
Hecha esa salvedad, he aquí las diversas fuentes que podemos reconocer para el origen de los nombres de los minerales:
- La gran mayoría de los minerales reciben denominaciones que se relacionan con su composición química, como es el caso para la calcita (carbonato de calcio), la cuprita (óxido de cobre), la molibdenita (sulfuro de molibdeno), magnesita por su contenido en magnesio, vanadinita por su vanadio, la cromita que contiene cromo, entre cientos de otros ejemplos posibles.
- Es también común que el nombre de un mineral le sea asignado como reflejo de algunas propiedades fácilmente reconocibles. Ejemplo típico de estos casos es la ortoclasa, cuyo nombre reúne dos vocablos griegos: orthós= recto, y klastés, que a través de su derivación clasta= el que rompe, llega a su forma final «clasa». A lo que se alude con esta denominación es al clivaje característico. La tetraedrita se llama así, porque cristaliza en el sistema tetraédrico.
- Es también corriente que se usen las designaciones de los lugares en que fueron encontrados los primeros ejemplares descritos. Ejemplos: la caolinita, cuyo nombre deriva de Kao Ling, una montaña rica en ese tipo de arcillas; o la turingita, cuyos depósitos históricamente importantes se describieron en Turingen.
- También se los nombra en homenaje a científicos destacados, como la gaylussita, que obviamente se dedicó a Gay- Loussac, o la proustita, mineral de plata que homenajea a Proust.
- En otros casos, el nombre se debe a la característica más rápidamente identificable de las propiedades: el color. Obviamente sólo se aplica en minerales idiocromáticos. Son ejemplos la azurita y la limonita (por su color amarillo limón).
- Hay minerales denominados, no para recordar a científicos, sino a coleccionistas, que reunieron especímenes que significaron un importante legado a la posteridad. Un ejemplo es la morganita, bautizada así por John Pierpont Morgan (1837-1913), banquero y filántropo americano que coleccionaba gemas.
- También existen minerales cuyos nombres se relacionan con personajes mitológicos, ejemplos de lo cual son: aegirina, por Aegir, dios escandinavo del mar; mercurio por el dios romano del comercio, hijo de Júpiter y Maia Maiestas; o tautalia que alude a Tautalus, rey de la mitología griega.
- Finalmente, hay minerales que incluyen nombres de personas, a las que le fueron dedicados, por simples razones afectivas, sin que se requiera que se trate de personas destacadas o no. El privilegio de elegir el nombre se reserva a su descubridor, de allí que aparezcan nombres como Silvina para el cloruro de potasio, sin que se sepa a quién hace referencia.
¿Existen también nombres no científicos?
Sí, desde luego, pero no tienen otro valor que el del uso corriente, y sólo lo emplean los artesanos, el público común y los comerciantes. Casi siempre son incorrectos, cuando no son casi, casi, intentos de estafas, o por lo menos maneras de embaucar incautos sin incursión real en delito.
En efecto, casi siempre que al nombre de una gema se le agrega el término «oriental», se trata de un cuento chino (será por eso lo de oriental). Si se dice «esmeralda oriental» puede tratarse de cualquier sucedáneo que se le parezca, desde una dioptasa a un epidoto, más o menos translúcido. Pero si se vende no como esmeralda a secas sino como «esmeralda oriental», la responsabilidad es de quien la compra, no de quien la vende, ya que se supone que esa denominación es una advertencia. El problema es que nunca se aclara eso, y si el cliente no lo sabe, cae como un chorlito (que de paso, es también el diminutivo del nombre de una variedad de turmalina, la chorlita o chorlo).
Otros nombres comerciales son: el mármol ónix, con que se suele designar a la aragonita, que ni es mármol, ni es ónice.
Recordemos que en el comercio se denomina mármol a toda roca susceptible de ser pulida para usos ornamentales, aunque científicamente sólo las calizas metamorfizadas son verdaderos mármoles.
Y el término ónice se refiere a una variedad de ágata, pero el uso de la expresión mármol ónix, para referirse a la aragonita se debe a que muchas aragonitas presentan un aspecto bandeado como las ágatas.
La esteatita, una variedad de talco, se suele denominar piedra sapo, jaboncillo de sastre o piedra ollar, todos nombres vulgares no aceptables en la ciencia mineralógica.
Y por último se suele hablar de «oro de los tontos» para aludir a la pirita, sulfuro de hierro que al ojo inexperto presenta notable parecido con el oro noble.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de uno de los viajes del Pulpo y específicamente corresponde al museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles. Ésta y otras fotos se encuentran en el Flickr de Dayana.
