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Blog’s action Day: hoy el agua
Un día determinado de cada año, (esta vez el 15 de octubre) los participantes del Día de Acción de los Blogs, tenemos el compromiso de subir un post que se relacione con cualquiera de los aspectos de un tema de interés mundial, de tal manera que éste se instale simultáneamente en toda la red, llamando a todos a refelexionar sobre el mismo.
El tópico de este año es el agua, y el aspecto que un blog como éste puede abordar es precisamente el de la divulgación científica, por lo cual les presento en lugar de los acostumbrados posts de esparcimiento de los viernes, una introducción al conocimiento del agua. Y digo introducción, porque serán muchas las veces que nos referiremos a tema tan vital en numerosos posts.
¿Por qué referirnos al agua?
No es en absoluto necesario abundar acerca de la importancia que el agua tiene en todo el sistema natural. Tanto para la vida como para los procesos geológicos endógenos y exógenos, o en su carácter de recurso, es obviamente un elemento irreemplazable, pero por otra parte escaso e irregularmente distribuido, lo cual lo convierte en muchos casos en motivo de serios conflictos entre especies, comunidades, y países.
Tomar conciencia de estas situaciones es un primer paso necesario para su mejor administración y cuidado.
¿Cuáles son las principales propiedades físicas del agua?
En buena medida, el importante rol que acabamos de describir, se debe a sus propiedades, muchas de las cuales son exclusivas.
Esas propiedades físicas, si bien son harto conocidas, responden generalmente a causas relacionadas con su estructura atómica, lo cual merece especial atención, ya que de esas cualidades, a su vez, surgen las condiciones que la constituyen en un agente geológico particularmente activo.
Entre sus características más destacadas, puede decirse que en un estado puro, es incolora, inodora, insípida, tiene alto poder disolvente, y pasa por los tres estados de la materia en un rango de temperaturas relativamente estrecho, si se lo compara con la mayoría de las sustancias. Hoy nos ocuparemos de sólo una de estas propiedades, reservando para posteriores posts las restantes.
¿A qué se debe la capacidad disolvente del agua?
Como ya se señaló, el comportamiento del agua puede explicarse en función de su estructura molecular, la cual comprende dos átomos de Hidrógeno- con una carga positiva cada uno- y un átomo de Oxígeno, con dos cargas negativas.
Si bien esta estructura implica un equilibrio de cargas, su disposición espacial es tal que -por estar ambos átomos de H del mismo lado respecto al de Oxígeno- la molécula en su conjunto presenta un extremo cargado positivamente, y el otro negativamente, constituyendo un auténtico dipolo. (Figura 1)
Es por esta causa que el agua tiene capacidad para disolver muchos compuestos químicos, cuyos integrantes son atraídos por alguno de los extremos (cargados eléctricamente) de ese dipolo, con mayor fuerza que las propias uniones del compuesto, resultando «arrancados» de él, y determinando la solubilización.

FIGURA 1. (tomada de Sawkins et al 1974)
En la figura 2, los segmentos con carga positiva en un extremo, y negativa en el otro, representan a las moléculas de agua, que se adhieren a los integrantes de la sal común,- cloruro de sodio- es decir, cloro (negativo) y sodio (positivo), hasta conseguir su separación o solubilización. (Nótese que para no saturar los dibujos, en cada uno de ellos, sólo uno de los segmentos que representan las moléculas de agua tienen señalados los extremos positivo y negativo)

FIGURA 2. (tomada de Sawkins et al 1974)
Bibliografía:
ARGÜELLO, GRACIELA. 2002. LOS RECURSOS SUELO Y AGUA. Libro de Texto para el Trayecto Ciencias de la Tierra, del PROGRAMA DE POSTITULACIÓN EN CIENCIAS NATURALES, de la F.C.E.F. y Naturales de la U.N.Cba. Versión actualizada, c
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Un abrazo y hasta el lunes. Graciela.
orregida y aumentada.86 págs. ISBN Nº 987-9406.
SAWKINS,F.J; CHASE,C.; DARBY,D.G.; RAPP.G. Jr.1974. «The evolving earth» Mac Millan Publishing Co.
Cómo conservar el agua siempre fresca en el campo
En estos días de terrible calor, mantener el agua fresca a lo largo de una caminata, puede ser todo un problema en el campo .
Me dirán ustedes que no, que para eso se inventaron las cantimploras, y las conservadoras de hielo, y yo estaré sólo en parte de acuerdo con ustedes.
Cuando se trata de una permanencia de un día, la cantimplora puede ser un fresco suministro más que suficiente, y la conservadora, bien surtida, esperando en el vehículo, para culminar la jornada, puede ser un regalo del cielo.
Pero ¿qué pasa cuando uno va a estar varios días en un campamento en el medio de la nada? No piensen en un camping de lujo con todos los chiches, incluyendo una proveeduría con bebidas frescas y con hielo para reponer en la conservadora todas las mañanas.
Piensen mejor en una carpa en el medio de la precordillera, o en un viaje de varios días atravesando parajes inhóspitos donde los bidones de agua van fuera de la conservadora, porque ella está reservada para la comida, (del primer día y gracias, porque después ¡¡¡chau hielo!!!)
Allí es donde los pequeños trucos que nos sugiere la experiencia se valorizan.
Yo, por ejemplo, he renegado de las caramañolas.
Y paso a explicarles por qué.
Son excelentes aislantes térmicos, es decir que mantienen la temperatura original del líquido, o sea que si yo la cargo de un bidón a temperatura ambiente, tomaré algo más parecido a un caldo que a una bebida refrescante.
Con ellas no puedo enfriar una bebida, sólo puedo conservarle la temperatura que ya tiene.
Entonces, la modesta y nunca bien ponderada botellita plástica de gaseosa de medio litro se convierte en mi estrella favorita.
Pueden usar envases más grandes si quieren, pero a mí esa miniatura me alcanza, y es muy cómoda para transportarla cargada al hombro durante kilómetros y kilómetros de caminata.
El primer día, salgo de mi casa con el agua congelada en la botella, (siempre tengo dos o tres botellas listas en el freezer) y a medida que transcurre la jornada, la voy consumiendo según se descongela.
Su transporte me es muy cómodo en un pequeño aparejo ad hoc que descubrí en Perú, y que ahora me acompaña a todas partes. Y que es el que ilustra este post precisamente. Un par de tiras, una faja de tela, y allá va la botellita, sin molestar a nadie, y sin quejarse ni una vez, colgando de mi hombro.
Para la siguiente recarga, al día siguiente, cuento con el bidón, pero ¿cómo refresco el agua?
Aprovecho sus propiedades térmicas, de las que hablaremos en detalle muy pronto, porque son fascinantes.
En efecto, sabemos que el agua consume una gran cantidad de energía térmica (calor, bah,) para evaporarse, y toma ese calor de todo lo que se le ponga a tiro. Por ejemplo mi botellita.
Entonces ¿qué hago? Muy simple, envuelvo la botella con el agua a consumir, en un trapo empapado, y lo dejo al aire por un par de horas.
Mientras preparo el desayuno, y lo tomo, por ejemplo, mientras ultimo los detalles del plan de la jornada y me visto para partir, etc, etc.
En ese tiempo, el agua del trapo se irá evaporando y mi bebida se enfriará notablemente.
En el portabotella, mi envase puede ir envuelto todo el tiempo en el trapo hasta que se seque del todo. Cada tanto puedo remojarlo en un arroyo, o con un poco de la misma agua de la botella, sólo como para mantener el proceso de evaporación. (No abusen que el agua es para tomar)
Hagan la prueba, y verán que funciona. Cuanto más viento corra, más intenso el proceso de evaporación y más fría el agua, o la coca, o la naranjada, o lo que tengan en el envase.
¿Les gustó el truquito? Pronto les traeré otros.
Un abrazo. Graciela.
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