Otro cuento de Eduardo Galeano

Otra vez, del libro «Bocas del tiempo» ISBN 950-895â-60-5, elegí un texto que alude al hielo y su presencia en el paisaje.

Voces

Pedro Saad caminó sobre las aguas del río Volga, que el invierno había congelado. Fue en el centro de Rusia, una tarde de mucho frío. Él estaba solo, pero acompañado: mientras andaba iba sintiendo, a través de las gruesas suelas de las botas, la vibración del río que estaba vivo bajo el hielo.

El interés particular que reviste este cuento, es que ilustra poéticamente el fenómeno por el cual, un espejo de agua se congela desde arriba hacia abajo, tal como lo expliqué en un post de lunes.

Concepto general sobre orogénesis y epirogénesis

Después de haber avanzado sobre temas como la estructura interna de la Tierra, el concepto general de la Tectónica Global, y la teoría de Wegener sobre deriva continental, es un buen momento para hacer un breve paréntesis e introducir otras nociones que servirán de base para comprender un sistema tan complejo.

En efecto, para terminar de armar el enorme rompecabezas del actual paradigma de la ciencia geológica, es importante comprender un inmenso proceso denominado Isostasia, y que será tema de uno o dos posts muy detallados en el futuro.

Hoy sólo mencionaremos el marco en que ella se inscribe, esto es, los movimientos epirogénicos, y su contrapartida, los orogénicos.

¿A qué etimología responden las palabras orogénesis y epirogénesis?

La palabra orogénesis se compone con dos raíces y un sufijo, todos del idioma griego. Las raíces son: «orós»= montaña, y «gen» = producir o generar; y el sufijo es «-sis», que indica acción. En definitiva, orogénesis es, etimológicamente, el proceso de generar montañas.

Con la misma lógica se genera la palabra epirogénesis, en la que sólo cambia la primera raíz, que es ahora «epeirós», que significa continente. Es decir que en su primera utilización, designaba el proceso de generar continentes.

¿Cómo se entendían originalmente esos términos?

De acuerdo con lo explicado en el párrafo anterior, en la escuela primaria, casi hasta 1990, cuando todavía las enseñanzas geológicas eran muy rudimentarias (al menos en nuestro país), solía decirse que los continentes eran formados por la epirogénesis, y las montañas por la orogénesis. Una simplificación extrema, que en nada responde a los sistemas complejos que hoy reconocemos bastante mejor.

Y eso, a contrapelo del saber científico que ya había cuestionado esa dicotomía casi un siglo antes, pero eso es tema para la siguiente pregunta.

¿Cómo se entienden hoy los conceptos de orogénesis y epirogénesis?

En 1890, G.K. Gilbert (de quien deberé hacer un post alguna vez) fue quien introdujo los términos que nos ocupan, señalando que unos (los orogénicos) eran dominantemente horizontales, y los otros principalmente verticales, y asoció a cada uno con un resultado específico como vimos ya más arriba.

No obstante, ya en 1919, H. Stille, señaló que los términos debían usarse con un nuevo significado, y no para referirse a los resultados. Efectivamente hasta ese momento, se pensaba en términos de montañas versus continentes, pero tanto unas como otros proceden de combinaciones muy intrincadas de diversos fenómenos y sus interacciones.

Luego de esta importante crítica, los términos oro y epirogénesis, acotaron notablemente su significación, para encontrar su lugar muchas veces complementándose en la construcción de cordilleras y cuerpos continentales.

En su nueva interpretación, los movimientos epirogénicos son radiales respecto al elipsoide que representa a la Tierra, y afectan enormes extensiones, como las masas continentales casi en su totalidad; mientras que los orogénicos son tangenciales a él, tal como les he dibujado en el esquema ilustrativo, y tienden a ser algo más localizados, por ejemplo en bordes continentales. Y repito, tanto unos como otros participan completándose mutuamente para generar todo el relieve continental y oceánico, incluyendo sus cordilleras.

¿Qué más puede aportarse respecto a la epirogénesis?

Los movimientos epirogénicos se consideran negativos si provocan hundimiento, y positivos si causan elevación continental. Esto explica en gran medida las ingresiones y regresiones marinas, pero eso ya es tema para otro post venidero en el futuro,

No obstante, como ya sabemos que la esquematización didáctica nunca es respetada por la Naturaleza, si bien los movimientos epirogénicos son dominantemente radiales, pueden incluir a veces una cierta desviación que genera basculamientos de hasta 15º, que según veremos más adelante también admiten una explicación alternativa.

La epirogénesis en suma no causa siempre ascensos y descensos según planos ideales, sino que, al disminuir el movimiento al alejarse de los centros activos, pueden generarse curvaturas, que se denominan anteclises si tienen la convexidad hacia arriba y sineclises si presentan su concavidad hacia la superficie. También hay otra explicación para estos relieves, según veremos en la respuesta a otra pregunta más abajo.

Anteclise y sineclise son términos que se asemejan a los utilizados en las estructuras plegadas que estudiaremos más adelante, pero debe señalarse la diferencia con ellas. Ni anteclise ni sineclise aluden a pliegues, se trata simplemente del resultado de la mayor o menor distancia recorrida en el levantamiento o hundimiento, por los centros y los bordes de las áreas afectadas.

En los anteclises por lo general se encuentran rocas cristalinas, porque funcionan como superficies de erosión. En los sineclises, en cambio, la concavidad funciona como cuencas de acumulación, por lo que suelen dominar las rocas sedimentarias.

Debido a las grandes extensiones involucradas, localmente se relacionan con relieves monoclinales o aclinales, pero eso también será tema de otro post más adelante, cuando estemos estudiando las deformaciones locales de las rocas.

¿Qué procesos dominantes son la causa de la orogénesis y la epirogénesis?

La orogénesis es principalmente resultante de los movimientos de las placas tectónicas a nivel de sus bordes y contactos, asunto que lentamente venimos analizando; mientras que la epirogénesis es causada por la isostasia, que nos dará tema para uno o más posts, porque es un típico apasionante, ya van a ver.

¿Existe alguna otra forma posible de movimientos masivos de la corteza?

El geofísico ruso Beloussov ha señalado, muy criteriosamente, que una clasificación binaria de los grandes movimientos de la corteza podría resultar insuficiente para explicar todos los procesos y relieves que pueden observarse, por lo cual propuso lo que llamó «movimiento oscilatorio», que sería una mejor manera de explicar los basculamientos que mencionamos más arriba, y que en general se atribuyen a diversas velocidades de ascenso y descenso entre un borde y otro de las grandes áreas afectadas, según les conté antes.

Por su parte, King, que ha trabajado sobre todo en amplias áreas africanas ha propuesto otro tipo de movimientos a los que responderían los arqueamientos extensos que describimos anteriormente. Él denomina a ese proceso cimatogenia.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

Calendario especial para Geólogos y Geógrafos

Alguien a quien me une un profundo cariño, me ha hecho este regalito para iniciar el año. Pienso que puedo compartirlo con ustedes, porque sé que les va a encantar. Es una producción del Instituto Geográfico Nacional del Gobierno de España. Disfrútenlo como yo, y sepan que en él se inspirarán algunos futuros posts del blog.

Graciela L. Argüello on Scribd


Un gran abrazo y hasta el lunes. Graciela

Sobre la postergación del Congreso Geológico Argentino

Por razones de todos conocidas, el Congreso ha sufrido una postergación de un año, y pueden conocerse los detalles en este sitio.

Un libro muuuuyyyy antiguo

La semana pasada les prometí traducir para ustedes el post que presenté originalmente en francés, y como lo prometido es deuda, a eso vamos.

En ese post contaba que había encontrado un libro muuuuuyyyy antiguo de enseñanza de las ciencias, publicado en 1899, imagínense ¡son más de 120 años!

Y presenté un escaneo de la primera página del capítulo dedicado a la «Geología» porque casi todo en él es muy curioso. Hoy lo traduzco para ustedes. El texto original en francés está en el post del lunes pasado.

Como pueden llegar a tener dificultades con el idioma, primero les traduzco la tapa:

Paul Bert

Segundo año de enseñanza científica. Zoología, Física, Química.

Y ahora el texto de la primera página del capítulo III, que por momentos he traducido de manera algo libre porque tiene muchas expresiones verdaderamente anticuadas, pero he respetado los conceptos, por desactualizados que estén, porque es lo más interesante, para representar las ideas de la época.

III Piedras y terrenos

I. Las piedras

83. Hemos aprendido a reconocer los vegetales y los animales. Nos haría falta saber otro tanto del suelo que pisamos, y las piedras, o, más exactamente, los minerales que las componen. Verán que no carece de interés.

84. Distintos elementos del suelo.- Ahora, ustedes saben bien que el suelo contiene elementos muy variados.

1. Ustedes distinguen ya la tierra arable, que se labra, donde se siembra, donde se planta; después las piedras, más o menos grandes, aisladas en fragmentos mezclados con la tierra, o reunidos en grandes masas, llamadas rocas; la arena, compuesta en realidad de piedras extremadamente pequeñas; la arcilla, o tierra arcillosa, que se manipula fácilmente, se deja amasar y moldear, retiene el agua en sus cavidades, que en consecuencia es impermeable, y a la que la cocción endurece de tal forma que se pueden hacer potes, tazones y marmitas. En fin, todos ustedes ciertamente han visto piedras fuertes y bonitas que tienen formas regulares, y como se dice, ángulos, aristas y facetas: se llaman cristales. (Fig. 1).

He aquí ya, para los que tenemos la costumbre de las clasificaciones, un comienzo de ordenamiento. Pero ya hemos aprendido que no hace falta guiarse por la apariencia de las cosas, y se requiere ir más al fondo. Veamos, por lo tanto, todo eso un poco más de cerca.

1. Cite los diversos elementos del suelo.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela

 

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