Archivo de la categoría ‘Geología y mitos populares’

Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 2.

Imagen1formaEste post es la continuación del de la semana pasada, de modo que deberían ir a leer la primera parte antes de adentrarse en ésta de hoy.

En el post anterior contesté a las siguientes preguntas:

¿Qué creían los hindúes?

¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?

¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?

¿Qué decía el Popol Vuh?

¿Qué pensaban los hebreos?

¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?

Hasta aquí llegó la primera parte del post. Ahora veremos las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?

Aunque puede parecer mentira y aunque haya debido redescubrirse muchos siglos después, ya Platón lo hizo en la antigua Grecia, muy a pesar de toda la compleja mitología imperante.

Por cierto, este filósofo es el primero que deja algún registro histórico, pero es muy probable que también en otras culturas haya habido quienes sentaran las bases de ese conocimiento.

Después muchas veces, antes del descubrimiento de América, hubo voces que anunciaron la redondez de la Tierra, como el propio Eratóstenes, que hasta llegara a medir su circunferencia, como les contaré en otro post.

¿Cómo dedujeron los antiguos estudiosos que la Tierra era aproximadamente esférica?

Observando y analizando básicamente lo siguiente:

  • la forma de la sombra que la Tierra proyecta sobre la luna durante los eclipses.
  • la forma en que dejan de verse los barcos al alejarse en el mar, desapareciendo su base, y sólo al último sus mástiles. Eso sólo es posible en una superficie curva, pues en un plano el cuerpo entero se va empequeñeciendo progresivamente hasta que se deja de ver.
  • la comparación con otros cuerpos visibles en el espacio.
  • la especulación teórica respecto a «la forma más perfecta».

¿Cuándo se probó definitivamente?

El argumento irrefutable estuvo constituido por los viajes de circunnavegación del S XVI. Y mucho más acá, los viajes espaciales que nos permitieron por fin conocer la forma real del planeta.

¿Es de verdad esférica la Tierra?

No, no lo es, muy por el contrario tiene una forma única de la cual hablaré en un post que probablemente será el del lunes que viene.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio y no conozco al autor.

Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 1

Imagen1elefaDesde la más temprana historia de las civilizaciones, el hombre se ha preguntado acerca de todo lo que le rodea, y una de sus preguntas más recurrentes es acerca de la forma de la Tierra en la que vive.

Es por eso que cada cultura generó sus propios mitos al respecto, y ahora enumeraré sólo algunos de ellos, pero ya que son tantos y todos tan interesantes, es muy probable que vuelva sobre el tema más de una vez.

¿Qué creían los hindúes?

Como en muchas otras civilizaciones, para los hindúes la tortuga tiene una interpretación mítica y/o mágica.

Ello se debe en parte a su longevidad y seguramente también en parte a su morfología, en la que el caparazón cumple un rol que la hace aparecer casi invulnerable. Es por eso, que en la concepción hindú del Universo, la tortuga tiene un papel fundamental.

Según el hinduísmo, el mundo (la Tierra) está conformado por una enorme serpiente que se muerde la cola, en clara alusión a la ciclicidad de los procesos naturales. Esa serpiente está suspendida en el vacío, encerrando en su interior un mar – de leche en algunas versiones- llamado el Mar de la Tranquilidad, en el que nada una tortuga que encarna el poder creador. Sobre la tortuga se posicionan tres elefantes que portan tres mundos.

El mundo inferior corresponde a los demonios y el infierno, mientras que el mundo superior es el de los dioses y la felicidad. Es el mundo intermedio el que se atribuye a los hombres y representa a la Tierra,

¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?

Para los griegos, la Tierra era un enorme cuerpo sustentado sobre pilares que la separaban del cielo y que reposaban sobre los hombros del titán Atlas.

Atlas había liderado una rebelión de los titanes contra los dioses olímpicos, generando la guerra que se conoció como Titanomaquia, y al ser derrotado fue castigado por Zeus, quien lo condenó a soportar por toda la eternidad el peso de la Tierra sobre sus espaldas. Precisamente el nombre Atlas se relaciona con ese mito, ya que ese término en griego Ἄτλας significa justamente «portador» y deriva de τλάω =portar, sostener o soportar.

De este titán hablaremos otras veces, ya que tiene que ver también con otros mitos que explicaban fenómenos y procesos geológicos.

¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?

Clásicamente se pensaba que se trataba de un disco plano, cuyos bordes estaban rodeados por un mar poblado de mosntruosas y amenazantes criaturas. Había ya algunos estudiosos enfrascados en develar la forma real, pero para la conciencia popular, el mundo era plano y limitado a Eurasia y el norte de África.

¿Qué decía el Popol Vuh?

El Popol Vuh debe su nombre a una expresión del idioma de la tribu k’iche’, popol wuj, que significa «libro del consejo» o «libro de la comunidad». Esa expresión, a su vez, contiene los términos popol= reunión, comunidad, casa de todos, junta, y similares; y wuj= libro.

Se trata de una recopilación de narraciones míticas, legendarias y tal vez también de sucesos históricos que se narraban de forma oral y de generación en generación, en el seno de la cultura k’iche’, pueblo maya con asentamiento en la actual Guatemala.

En ese libro hay demasiadas alusiones a la forma planetaria de la Tierra, como para citarlas todas, pero sí es interesante rescatar alguna explicación relativa al origen de su constitución geomorfológica, que les comparto en breves extractos, que permiten suponer que los antiguos mayas consideraban a la Tierra como un cuerpo originalmente semisumergido en alguna forma oceánica existente bajo los cielos, y no mucho más que eso.

Primera Parte
Capítulo Primero
Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.
Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.
No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.
Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche…

…Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra: — ¡Tierra! — dijeron, y al instante fue hecha.
Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas…

…Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.
Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua…

¿Qué creían los hebreos?

Ellos pensaban que la Tierra era un vasto palacio creado por Jehová para morada del hombre, y que en su techo había pintado las estrellas, y de él había suspendido una inmensa lámpara, el Sol, destinada a dar luz y calor a todo lo creado.

¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?

Notablemente, y tal vez por las mismas razones que expresé más arriba, en la concepción planetaria de algunas tribus indígenas de América del Norte, aparece también la tortuga.

Ella es la forma elegida para representar a la Tierra Madre y nutricia de la cual la raza ha aparecido.

En la mitología Cheyenne, Maheo, el Gran Espíritu, ordenó a la tortuga que cargue al mundo sobre su caparazón, debido a su fortaleza y longevidad.

Según cuenta la leyenda, en un principio no había nada hasta que el Gran Espíritu creó una vasta extensión de agua salada y la llenó de seres vivos como peces, caracoles, gansos, patos, ánades y focas.

Salvo los peces, uno a uno los restantes animales fueron a decirle al Gran Espíritu que necesitaban un lugar firme para poder descansar, porque a veces se cansaban de nadar todo el tiempo.

Maheo a su vez, les pidió ayuda para encontrar un pedazo de tierra, y fue la foca quien extrajo del fondo del mar un poco de lodo, que Maheo hizo aumentar de tamaño, hasta que no pudo sostenerlo más.

Fue entonces que pidió auxilio a la Abuela Tortuga para colocar la tierra sobre su caparazón y sobre ella creó una gran colina que fue extendiéndose hasta generar la tierra sobre la que hoy vivimos.

Hasta aquí llega esta primera parte del post. La semana próxima subiré las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?

¿Cómo lo dedujeron?

¿Cuándo se probó definitivamente?

¿Es de verdad esférica la Tierra?

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio y no conozco al autor.

¿Existe el «viento de terremotos»?

Probablemente ustedes han escuchado alguna vez expresiones como:

-«El tiempo está raro, ¿vendrá un terremoto?»

-«Ese viento caliente da miedo, parece como de terremoto»

Y otras muchas variantes, igualmente absurdas, pero que como todos los mitos populares se basan en alguna razón, por falsa que ella sea.

Y de eso vamos a hablar hoy.

¿De dónde sale la expresión «viento de terremotos»?

En principio, esta «teoría» nace en la antigua Grecia, donde filósofos como Demócrito, Anaxágoras y Empédocles afirmaban que el interior de la Tierra estaba ocupado por una especie de atmósfera interior, donde se generaban vientos a veces muy violentos, de resultas de los cuales la superficie se estremecía ocasionalmente. Todos estos pensadores vivieron en el S IV a.C. y su máximo exponente, Aristételes dio a la mencionada interpretación un prestigio que resistió al paso de los siglos.

Fue así, que Estrabón, durante el Siglo I de nuestra era, sirvió de puente para acercar la teoría de los «vientos de terremotos» hasta la Roma Imperial, que definió por lo menos hasta la Edad Media el curso del pensamiento dominante.

Es precisamente Séneca, un romano, quien describe a los sismos como causados por intensos vientos que se mueven en el interior de cavernas subterráneas, y que en su esfuerzo por escapar hacia el exterior, provocan movimientos en el terreno.

Lo novedoso que aporta Séneca es el origen local de los terremotos, lo que parece explicar por qué algunos sitios son más propensos que otros a padecerlos.

¿Por qué se extendió esa teoría?

Porque la actualización y el barniz pseudocientífico que le aporta Séneca, al señalar-como dijimos más arriba- que los sismos son más propios de determinadas geografías que de otras, hacen de esa teoría rescatada desde tantos siglos atrás, un concepto aparentemente aceptable, que se instala casi hasta hoy en el inconsciente colectivo.

Por otra parte, por ser Séneca perteneciente a la cultura rectora del pensamiento por muchos siglos, logra entronizar esa hipótesis, que de otro modo podría haberse perdido en la nebulosa de los tiempos.

¿Quién era Séneca?

Lucio Anneo Séneca (en latín: Lucius Annæus Seneca), conocido también como Séneca el Joven nació en Corduba, en el año 4 a. C. y murió en Roma, en el año 65 d. C.

Era hijo del orador Marco Anneo Séneca y pasó a la historia como el máximo representante del estoicismo y moralismo romano aun cuando vivió durante la época de la decadencia de la República romana, y aunque el hecho de haber sido tutor de Nerón terminaron por arrastrarlo al desprestigio y consecuente suicidio.

Pese a ello, Séneca es uno de los pocos filósofos romanos que fue respetado y admirado en la Europa continental y occidental, mucho más allá de la Edad Media.

Tanto es así que fue citado por intelectuales como Erasmo de Rotterdam, Michel de Montaigne, René Descartes, Denis Diderot, Jean-Jacques Rousseau y Francisco de Quevedo, entre otros.

Como si eso no bastase, su obra Naturales quaestiones- redactada en 7 libros mayormente resultantes de recopilaciones de los griegos que antes mencionamos- aborda temas relacionados con meteorología, mineralogía y oceanografía.

Esa obra fue muy alabada por Plinio el Viejo, lo que la convirtió en un clásico de referencia en las cuestiones de la Ciencia Natural de la época.

Para completar el panorama, en ese tiempo, las Ciencias Naturales se «investigaban» como una parte integrante de la filosofía en general, vale decir que bastaba con observar y especular, ya que no existía por entonces un método científico que incluyera validaciones rigurosas.

¿Tiene la teoría de los vientos de terremotos algún asidero?

No, por cierto, ya que la Tierra no es hueca en su interior y los fluidos sólo ocupan espacios porosos de las rocas, de modo que imaginarse vientos corriendo violenta y libremente en su seno es muy imaginativo pero nada realista.

Además, las causas generadoras del viento son exógenas, mientras que los sismos tienen origen endógeno.

¿Qué podemos concluir, entonces?

Que los mitos populares, por más que tengan un rancio abolengo, tienden a perpetuarse hasta cuando carecen de toda base científica, y siempre se corre el riesgo de decir una gansada si no se analiza la «sabiduría colectiva» con un mínimo de espíritu crítico.

La próxima vez que escuchen que «el tiempo está tan loco, que puede venir un sismo», están plenamente autorizados a lanzar la más estridente carcajada.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de Wikipedia.

¿A qué se llamó la «fiebre del oro»? Parte 2.

Imagen1Este post es continuación del de la semana pasada, de modo que deberían empezar por leerlo antes de internarse en el de hoy.

Allí respondí a las siguientes preguntas

¿A qué se llamó la fiebre del oro?

¿Cuándo y dónde se produjo la fiebre del oro?

¿Cómo se desarrolló la fiebre del oro en California?

Las preguntas que responderé en este post son:

¿Cuál es el contexto geológico de los yacimientos de oro de California?

Los hallazgos de oro que produjeron la fiebre de 1848, ocurrieron de manera superficial, apenas subsuperficial o en los cauces de agua que surcaban un distrito aurífero relacionado con la vertiente occidental de la Sierra Nevada, la que forma parte a su vez de la Provincia Aurífera de Nevada, que comprende no sólo California, sino obviamente también porciones de Nevada, Arizona, Utah y Idaho.

El distrito de la Sierra Nevada incluye el Mother Lode, el Grass Valley, y numerosos placeres auríferos, entre ellos los de Sierra Nevada y los de los montes Klamath.

Por la facilidad de extracción, fueron precisamente los placeres, de los que hablaremos luego, los que atrajeron la atención masiva de los forty niners.

Pero volvamos al distrito de la costa del Pacífico, y analicemos cada una de las principales unidades involucradas.

El «Mother Lode» incluye unas 150 minas distribuidas en una pequeña franja de solamente 190 km de longitud y 1,5 de ancho, con rumbo noroeste y fuerte buzamiento.

La petrología dominante es de pizarras y esquistos verdes, de edad jurásica los más nuevos, y carbonífera los más antiguos.

Las rocas originales fueron intruidas por una sucesión de rocas plutónicas, que fueron las portadoras de oro, el cual resultó depositado en filones, casi todos los cuales se relacionan con las fases tardías del plutonismo, es decir que son de origen hidrotermal.

En la zona de Grass Valley, los filones están asociados a granodioritas que invaden rocas alteradas, de edad paleozoica a jurásica.

Estos episodios de enriquecimiento por intrusiones ígneas son resultado del emplazamiento de toda el área en un límite entre placas activas, de allí el intenso magmatismo, y la presencia de fracturas que facilitan la movilización de los magmas hacia la superficie.

¿Qué es un placer aurífero?

En realidad, el término placer (hablando de minería, se entiende) se aplica no solamente a los depósitos de oro, y la mayoría de los placeres responden a una génesis muy parecida, que paso a explicarles ahora.

La razón por la cual, en el caso particular de los placeres auríferos, son ellos los disparadores de las «fiebres» (como ya les dije más arriba) es que no requieren de inversiones importantes para su explotación. Basta con contar con una pala y una criba, cedazo o «sombrero chino», y tiempo y paciencia.

Todos los placeres se derivan de los filones primarios, explotables o no, semejantes a los que describí en la pregunta anterior.

Ésa es otra de las ventajas de los placeres, ya que no necesariamente proceden de rocas ricas en el mineral, sino que es la concentración posterior a la destrucción de las portadoras originales la que da origen al yacimiento.

Cuando la roca que contiene el oro se ve atacada por los agentes de la meteorización y erosión, comienza una lenta desintegración que libera de su matriz alterada, el metal noble que resiste los ataques químicos sin cambiar su composición.

Las partículas comienzan así una lenta peregrinación, motorizada por el agua, sea salvaje o encauzada, y cuando de muuuyyyy finas laminillas se trata, también el viento puede llevarlas.

Por su alta densidad, en aquellos sitios en donde la velocidad del flujo disminuye, el oro que forma parte de su carga tiende a depositarse, concentrándose precisamente en los lugares en que -ya sea por cambios de pendiente, por irregularidades del lecho, por la presencia de obstáculos, o por disminución del caudal, etc.- la corriente se hace más lenta.

Como los factores son más o menos permanentes a lo largo de determinados intervalos de tiempo, esos espacios de depositación preferente, comienzan a enriquecerse en oro, generando el placer.

Como además la distancia y velocidad de movilización de las partículas es inversamente proporcional a su tamaño, es común que haya una auténtica zonificación de los placeres por tamaños de pepitas.

Agreguemos que el término «pepitas» hace alusión a su forma aproximadamente redondeada, resultante de su desgaste a lo largo del transporte, que va eliminando las aristas por el rozamiento.

Otro dato importante es que como los placeres tardan cientos o miles de años en formarse, no necesariamente se ha mantenido el curso del río en ese tiempo, ni las irregularidades que provocan el descenso de velocidad han permanecido en el mismo lugar. Es por eso, que no solamente en el cauce actual se prospecta el oro, sino en toda la llanura de inundación, y en los paleocauces, lo cual implica a veces superficies alejadas muchos kilómetros del recorrido presente de las corrientes.

¿Cómo se desarrolló la fiebre del oro en Canadá y Alaska?

Para quienes en nuestra infancia leímos fascinados los libros de Jack London, Colmillo Blanco y La llamada de la Selva, la Fiebre del Oro del extremo más septentrional de Norteamérica pasó a formar parte del mágico territorio de nuestra fantasía, y nos condujo por historias que poco nos preocupaba por entonces si habían o no tenido lugar alguna vez.

Y ya grandes, supimos que efectivamente, hacia el fin del S XIX, se esparció una «fiebre» por los territorios de Canadá primero, y Alaska después, que pasó a la historia con múltiples nombres: la fiebre del oro de Klondike, fiebre del oro del Yukón o fiebre del oro de Alaska.

El 16 de agosto de 1896, un grupo de tagish, (una de las Naciones Originarias de Canadá), del que formaban parte  George Carmack, y Charlie Dawson entre otros, bajaba el curso del río Yukón y al encontrar el arroyo que luego llamarían Bonanza, y cuyo nombre original era Rabbit, encontraron un placer aluvional.

Fue Carmack quien denunció el descubrimiento, y por ello se le atribuye todo el mérito del hallazgo, aunque bien pudo haber sido cualquiera de los miembros del grupo el que levantó la primera pepita.

Si bien ya más de 10 años antes, Juneau había comenzado a extraer oro en arroyos de la zona, fue el anuncio del hallazgo en Rabbit Creek el que desató la fiebre de 1897 y 1898.

Pese a que la zona aún hoy tiene no mucho más que mil habitantes permanentes, en 1897 descendieron sobre el área casi 30.000 buscadores de oro.

Muy poco después de la invasión de mineros en el valle del río Yukón, se esparció la noticia de que las playas de Nome, en la costa del mar de Bering, algo al sur del círculo polar ártico, eran tambin portadoras del metal precioso.

Esto desató una nueva inmigración que llegaba en barcos procedentes de Seattle, sorteando aguas casi todo el año congeladas, que daban paso sólo durante unos pocos meses.

Estas aguas son las más frías del mundo y están también entre las más tormentosas. De allí que un alto porcentaje de los viajeros perecieran durante la travesía, sin ver jamás el anhelado metal.

¿Cuáles son los rasgos geológicos en Klondike y Yukón?

El Territorio del Yukón es el más occidental de los tres que constituyen la zona norte de Canadá, y por sus características geológicas puede decirse que se continúa por el oeste en el estado estadounidense de Alaska, aun cuando los límites políticos los distingan.

El vocablo Yukón procede de una lengua nativa local, el gwich’in, y quiere decir «río grande», en clara alusión a la corriente fluvial que lo recorre.

El mencionado río Yukón fluye por Alaska y Canadá, exhibiendo una longitud de 3.185 km y generando una cuenca de 854.000 km² hasta desembocar en el mar de Bering, formando un delta casi semicircular. El ancho de su cauce varía entre un kilómetro y más de tres en determinados trechos.

Debido a que la cuenca del Yukón se comparte entre Alaska y Canadá, los placeres auríferos que se explotaron primero en Canadá, guiaron a los aquejados por la fiebre hasta regiones más allá del límite formal entre los dos países.

Respecto a la génesis de los yacimientos, es atribuible al tectonismo global actuante durante cientos de millones de años.

Hace aproximadamente 400 millones de años, casi todo el territorio que hoy constituye la costa del Pacífico era en realidad parte del fondo oceánico, que en episodios de subducción iniciados hace unos 200 millones de años, fue introducido por debajo de la placa norteamericana.

A lo largo de ese proceso, ocurrieron fusiones de rocas que generaron un magma enriquecido en el oro que antes se había depositado en aquel fondo oceánico.

El enfriamiento de ese magma, que ascendía a zonas más frías, simplemente como parte de su migración natural, provocó filones de oro que se metían en las rocas estériles circundantes.

Episodios de orogenia en la zona de contacto entre placas, dieron origen a las cadenas montañosas que afectan a toda América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, en su borde occidental.

Posteriormente, esas regiones montañosas se erosionaron, exponiendo parte del oro en la superficie, en forma de placeres, cuya formación ya he explicado antes.

Los placeres del Yukón están conformados por gravas, es decir materiales gruesos en general, que todavía hoy se siguen explotando, y siguen atrayendo a trabajadores mineros de todo el mundo, aunque ahora la extracción se haga de manera regulada y sistemática.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio. En parte la elegí porque me encanta documentar la fidelidad de los perros que se embarcan sin cuestionamientos en cualquier aventura que emprendan sus dueños.

La leyenda del volcán Popocatépetl

Ésta que voy a presentarles hoy, es probablemente una de las más bellas explicaciones acerca del origen de un volcán, y es de origen mexicano.

Pero veamos antes algunos hechos científicos:

¿Dónde queda el Popocatépetl y a qué debe su nombre?

El Popocatépetl es un volcán activo en la actualidad, que se encuentra en la zona central de México, unos 72 km al sureste de la Ciudad de México.

La palabra Popocatépetl procede del idioma nativo náhuatl, en el cual popoca significa echar humo y tepetl, cerro o montaña. De tal manera, lo que su nombre expresa es «montaña que humea».

Los habitantes de la zona lo llaman «el Popo».

Según la tradición oral, alrededor del año 1300, los nativos Tecuanipas habrían realizado el primer ascenso al cono. El segundo, se debe a los españoles, que al comando de Diego de Ordás lo escalaron en 1519, para conseguir azufre para su pólvora.

¿Qué características geológicas tiene?

El Popocatépetl es un estratovolcán, según lo indica la clasificación que aparece en el post que les linkeo, y que en este caso alude al hecho de que su cono está compuesto por capas alternadas de materiales de distinta granulometría, que se han acumulado a lo largo de sus mútiples erupciones.

Según algunos estudios paleomagnéticos, su edad aproximada es de unos 730.000 años.

Su forma es bastante cónica y alcanza una altura de 5.500 msnm, con un diámetro de 25 km en la base.

Es importante señalar que en su cima existen glaciares de altura que contienen un volumen estimado de 17 millones de metros cúbicos de hielo. Estos glaciares, ante una erupción violenta podrían llegar a generar corrientes de lodo de consecuencias catastróficas, conocidas como laares.

Este volcán se encuentra unido por la parte norte con el Iztaccíhuatl mediante un paso montañoso conocido como Paso de Cortés, lo que se aprecia bien en la foto que ilustra el post, y es relevante en la legendaria interpretación indígena.

¿Qué sabemos de su actividad?

El Popocatépetl ha intercalado siempre periodos de reposo con otros de intensa actividad, que han quedado registrados tanto en la memoria colectiva de los pueblos, como en rasgos geomorfológicos resultantes de las erupciones.

Existe una gran cantidad de registros desde la antigüedad, calculándose en no menos de 18 los pulsos más violentos desde el siglo XIV en adelante.

Como caso particular puede mencionarse una erupción en 1927, que fue artificialmente provocada por la voladura del cráter para extraer azufre.

Si bien tuvo largo silencio en gran parte de la segunda mitad del siglo XX; en 1991 incrementó la actividad, registrándose una de cierta importancia entre el 18 y el 19 diciembre de 2000.

Otra explosión relevante data de la navidad de 2005, y la última registrada es de los días 4 y 5 de Noviembre de 2014, que sólo alcanzó a afectar el Paso de Cortés.

¿A qué debe su origen?

Básicamente es uno de los resultados de la Tectónica Global, ya que en la zona existen importantes contactos entre placas, tanto de divergencia como de transformación, lo que abre superficies de debilidad para la salida de magma hacia la superficie. Algo de todo esto ya les adelanté en otro post, pero será tratado con mayor profundidad más de una vez todavía, por su vital importancia.

Y ahora sí, la leyenda del Popocatepetl.

Según la tradición oral azteca, la princesa Xochiquétzal (Hermosa Flor) era la prometida de un cacique al que amaba, pero  que había partido a la guerra contra los olmecas y zapotecas.

Esta circunstancia fue aprovechada por otro de sus pretendientes, quien le hizo creer que su amado había muerto, y obtuvo su promesa de matrimonio.

No obstante, el guerrero al que la princesa amaba, regresó, desenmascarando al traidor, y trabándose con él en fiera lucha. Según la leyenda: «No hubo necesidad de palabras, chocaron el amor y la mentira».

Después de una batalla que duró varios días, venció- como cabe esperar en los cuentos- el amor, y el traidor huyó derrotado. Pero al regresar el vencedor en busca de su prometida, la encontró muerta por la vergüenza de su propia conducta, en el medio del valle.

Entonces- seguramente por el estremecimiento y la ira de los dioses- la tierra tembló, se oscureció el cielo, surgió fuego y volaron piedras.

Al amanecer, en el valle habían surgido dos grandes montañas nevadas, una con la forma de una mujer dormida, razón por la cual se la nombró Iztaccihuatl (mujer dormida en el dialecto nativo) y otra semejante a un guerrero arrodillado a su lado: el Popocatépetl.

Si se analiza el relato legendario, la descripción de la ira de los dioses coincide bien con una erupción volcánica, y el surgimiento de las dos montañas no sería otra cosa que la solidificación de las lavas emitidas en su transcurso.

Por eso es razonable suponer que alguna antigua generación presenció alguna fase del crecimiento del Popocatépetl, del mismo modo que muchos siglos después la ciencia moderna atestiguaría el surgimiento del Paricutín, del que ya les he hablado en otro post.

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