Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’
In memoriam (fragmento) – Juan José Arreola
Esto lo encontró Dayana, y debo asumir que de vez en cuando la Geología proporciona también metáforas muy crueles, juzguen ustedes por sí mismos.
Del libro Confabulario.
(…)
La noble señora leyó entre lágrimas la dedicatoria de dos páginas, compuesta en reverentes unciales germánicas. Por consejo amistoso, ignoró los cincuenta capítulos de la Historia comparada de las relaciones sexuales, gloria imperecedera de su difunto marido, y puso en un estuche italiano aquel volumen explosivo.Entre los libros científicos redactados sobre el tema, la obra del barón Büssenhausen se destaca de modo casi sensacional, y encuentra lectores entusiastas en un público cuya diversidad mueve a envidia hasta a los más austeros hombres de estudio. (La traducción abreviada en inglés ha sido un best-seller.)
(…)
Cualquier lector medianamente dotado puede extraer de los capítulos del libro más de una conclusión turbadora.[El barón dice] (…) que la civilización ha hecho muy bien en apretar los lazos conyugales. Felicita a todas las religiones que convirtieron el matrimonio en disciplina espiritual. Expuestas a un roce continuo, dos almas tienen la posibilidad de perfeccionarse hasta el máximo pulimento, o de reducirse a polvo.
«Científicamente considerado, el matrimonio es un molino prehistórico en el que dos piedras ruejas se muelen a sí mismas, interminablemente, hasta la muerte.» Son palabras textuales del autor.
Le faltó añadir que a su tibia alma de creyente, porosa y caliza, la baronesa oponía una índole de cuarzo, una consistencia de valquiria. (A estas horas, en la soledad de su lecho, la viuda gira impávidas aristas radiales sobre el recuerdo impalpable del pulverizado barón.)
Explicación de los terremotos – Luis María Pescetti
Extraído del libro para niños Historias de los señores Moc y Poc.
Los señores Moc y Poc son amigos desde la infancia.
Cuando eran pequeños creían que los ruidos de un terremoto (en verdad ellos nunca habían vivido uno, pero se lo imaginaban como truenos muy fuertes) los producía un señor que estaba dentro de la montaña sacudiendo una lata con una piedra.
De grandes supieron la verdad y desde entonces se preguntan qué será de la vida del señor encargado de los ruidos de los terremotos, ahora que ya saben que no es él quien los produce.
Ciencia y Tecnología – Luis María Pescetti
Cuento extraído del libro de literatura infantil ¡Buenísimo, Natacha!, que puede leerse en la web oficial del autor.
La escuela organizaba una Feria de Ciencia y Tecnología. La maestra propuso una serie de trabajos precisos para introducirlos en el tema. El primero fue que averiguaran la diferencia entre ciencia y tecnología.
La ciencia es por ejemplo la electricidad, los pararrayos, todo así. Y la tecnología es la leche, por ejemplo, que nos da queso, o los aviones. Natacha hace la tarea
Isaac Newton fue un gran inventor contra los rayos que protegió a todas las personas contra los rayos, inventando el pararrayos.
La ciencia es una gran necesidad, no como la tecnología porque sin ella no podríamos vivir. Albert Einstein y Madame Curie son dos grandes inventores de la humanidad aunque sufrieron muchas injusticias, porque no sólo inventaban parte del día y la otra tenían que enseñar también.
Los alumnos los querían mucho porque los respetaban porque cuando entraban les decían: «Buenos días, profesor Albert Einstein, ¡qué linda teoría» o «Buenos días profesor Madame Curie, ¡qué lindos rayos equis para una radiografía!», porque ellos no se conocieron. ¡Vivan Albert Einstein y Madame Curie! ¡Aunque la humanidad los separe!
Natacha
Galeano y la erupción del Mont Pelé
Para disfrutar el fin de semana, les presento un relato de Eduardo Galeano que puede leerse en su libro «Bocas del tiempo» ISBN 950-895-160-5 y que alude a una erupción histórica que describiremos desde la Geología en un futuro post.
Saint Pierre
Sólo se salva el condenado
También en la isla Martinica revienta un volcán. Ocurre un ruido como del mundo partiéndose en dos y la montaña Pelée escupe una inmensa nube roja, que cubre el cielo y cae, incandescente, sobre la tierra. En un santiamén queda aniquilada la ciudad de Saint Pierre. Desaparecen sus treinta y cuatro mil habitantes menos uno.
El que sobrevive es Ludger Sylbaris, el único preso de la ciudad. Las paredes de la cárcel habían sido hechas a prueba de fugas.
Espero que les haya gustado, porque se basa en un hecho real. Un abrazo. Graciela
Gustavo Adolfo Bécquer y la geología
La modificación final es de Dayana, quien extrajo este bellísimo poema de: Rimas, Leyendas y Cuentos.
Espíritu sin nombre,
indefinible esencia,
yo vivo con la vida
sin formas de la idea.
Yo nado en el vacío,
del sol tiemblo en la hoguera,
palpito entre las sombras
y floto con las nieblas.
Yo soy el fleco de oro
de la lejana estrella,
yo soy de la alta luna
la luz tibia y serena.
Yo soy la ardiente nube
que en el ocaso ondea,
yo soy del astro errante
la luminosa estela.
Yo soy nieve en las cumbres,
soy fuego en las arenas,
azul onda en los mares
y espuma en las riberas.
(…)
Yo, en bosques de corales
que alfombran blancas perlas,
persigo en el océano
las náyades ligeras.
Yo, en las cavernas cóncavas
do el sol nunca penetra,
mezclándome a los gnomos,
contemplo sus riquezas.
Yo busco de los siglos
las ya borradas huellas,
y sé de esos imperios
de que ni el nombre queda.
Yo sigo en raudo vértigo
los mundos que voltean,
y mi pupila abarca
la creación entera.
Yo sé de esas regiones
a do un rumor no llega,
y donde informes astros
de vida un soplo esperan.
Yo soy sobre el abismo
el puente que atraviesa,
yo soy la ignota escala
que el cielo une a la tierra,
Yo soy el invisible
anillo que sujeta
el mundo de la forma
al mundo de la idea.
Yo, en fin, soy ese espíritu,
desconocida esencia,
perfume misterioso
de que es vaso el poeta. Geólogo 😀
