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Un párrafo bellamente escrito.
Hoy comparto con ustedes la primera entrega de algunos trozos seleccionados del libro Harricana, de Bernard Clavel, en los que se lee una épica descripción de un avance glaciario.
…Sobre esa costra se arrastró un glaciar. Dieciocho o veinte mil años atrás. Fuerza colosal, montaña glauca con aristas desmenuzables que venía del Labrador, lentamente, lentamente. Avance irresistible. Como la roca era flamante, el glaciar la modeló a su gusto. Fue hundida, pulida, gastada, agrietada y a veces recubierta de todo lo que él llevaba en su vientre de inmenso invierno en marcha.
Lo que sobresale de la simpleza sin límites son los excrementos del glaciar desaparecido. Los vestigios del combate que se libró entre el hielo y la roca, entre lo establecido y lo pasajero. Entre lo estático y lo móvil…
Imagino que ustedes, como yo, habrán sabido apreciar la inmensa belleza de ese tropo impícito en «vientre de inmenso invierno en marcha».
Y hay muchos más en ese mismo libro, al que volveré en algunos otros posts, para hacerlos partícipes del disfrute que significa leer un proceso geológico poéticamente descrito.
Un abrazo y hasta el próximo lunes, con un post científico. Graciela.
Otra vez los invito
Alguna vez los invité a conocer mis cuentos en el mismo sitio al que los vuelvo a invitar hoy, sólo que esta vez, y por ser hoy el décimocuarto aniversario de mi blog personal «¿Y si hubiera una vez?», extiendo un poco más esa invitación.
Hoy les sugiero pasear por todo el blog, ya que reúne, además de mis cuentos publicados, a los que los introduje antes, otros temas como humor, anécdotas, reflexiones varias y miles de cosas que nos permitirán conocernos más, y que se relacionan con la Geología, simplemente a través mío, ya que soy Geóloga y siempre lo seré, jejeje.
El modo de ingresar es a través de este enlace.
Ojalá les interese y me sigan también allí, ya que mi manera de escribir es siempre fiel al estilo que ya conocen. Un abrazo y nos vemos el próximo lunes, volviendo al redil. Graciela.
Más literatura con la Geología como protagonista
Ya les he presentado antes el libro Recuerdos de la Medianoche de Sidney Sheldon, y les he advertido que los párrafos que extraje en ese momento, y también ahora, narran hechos ambientados en la primera mitad del siglo pasado, ténganlo presente al leer este nuevo extracto que les presento.
…Casi todos los hombres que participaban en la perforación- los geólogos, agrimensores, ingenieros y químicos del petróleo- eran norteamericanos puesto que el nuevo torno rotatorio se había inventado en los Estados Unidos, y por ende los norteamericanos estaban má¡s familiarizados con su uso. El joven Demiris se desvivía por hacerse amigo de ellos.
Pasaba el mayor tiempo posible cerca de los perforadores, y nunca dejaba de hacerles preguntas. Almacenaba la información y la absorbía de la misma forma que la arena caliente absorbe el agua. Pronto advirtió que se utlizaban dos métodos distintos de perforación.
Se acercó a uno de los operarios que trabajaban cerca de una gigantesca torre de cuarenta metros de alto, y preguntó:
-¿Por qué se usan dos formas diferentes de perforación?…
Por supuesto el tema sigue, pero tendrán que esperar a otro viernes más adelante, o leer la novela, que les aseguro que es muy recomendable.
Un abrazo y hasta el próximo lunes, con un post científico. Graciela.
Un post que es invitación
Como estamos todos encerrados y tal vez aburridos, se me ocurrió invitarlos a leer mi última locura, en el otro blog que me pertenece (¿Y si hubiera una vez?). Allí he comenzado a subir por entregas un cuento que estoy escribiendo directamente en alemán, titulado Verrückte Abenteuer y cuya traducción va subiendo en cada sábado posterior a la aparición del original.
La relación con la Geología es simplemente la autora, es decir yo, porque pese a mis locas ocurrencias, sigo siendo geóloga hasta el fin de mis días. 😀
Para leer las partes ordenadamente, o buscar las traducciones, sigan los links, y para la continuación, sigan visitando cada tanto ese blog, porque recién van subiendo las dos primeras partes y son muchas más. (19 en total).
Un abrazo y nos vemos el próximo lunes, con más seriedad. Graciela.
Hoy la traducción prometida
Tal como les he prometido el viernes pasado, hoy les traduzco otra de esas joyitas que leemos en el libro Eating dirt, de Charlotte Gill.
Toma al menos cuatrocientos años para que vuelva a crecer naturalmente un viejo bosque, pero el tipo de tiempo requerido para generar suelo es geológico y del orden de los milenios. No se puede construir un suelo forestal en un invernadero o manufacturar la cubierta del suelo en una fábrica. La tierra es tierra, y eso es todo lo que será por todo el tiempo que lleve a los bosques generar suelo de nuevo. Las forestas del mundo pueden secuestrar carbón- 1.146 billones de toneladas- pero dos tercios de él no se almacenan en los árboles, sino bajo tierra, en el suelo y la turba.
Un abrazo, y nos vemos el lunes. Graciela.