Archivo de la categoría ‘Geología y literatura’

Un post que es invitación

Como estamos todos encerrados y tal vez aburridos, se me ocurrió invitarlos a leer mi última locura, en el otro blog que me pertenece (¿Y si hubiera una vez?). Allí he comenzado a subir por entregas un cuento que estoy escribiendo directamente en alemán, titulado Verrückte Abenteuer y cuya traducción va subiendo en cada sábado posterior a la aparición del original.

La relación con la Geología es simplemente la autora, es decir yo, porque pese a mis locas ocurrencias, sigo siendo geóloga hasta el fin de mis días. 😀

Para leer las partes ordenadamente, o buscar las traducciones, sigan los links, y para la continuación, sigan visitando cada tanto ese blog, porque recién van subiendo las dos primeras partes y son muchas más. (19 en total).

Un abrazo y nos vemos el próximo lunes, con más seriedad. Graciela.

Hoy la traducción prometida

Tal como les he prometido el viernes pasado, hoy les traduzco otra de esas joyitas que leemos en el libro Eating dirt, de Charlotte Gill.

Toma al menos cuatrocientos años para que vuelva a crecer naturalmente un viejo bosque, pero el tipo de tiempo requerido para generar suelo es geológico y del orden de los milenios. No se puede construir un suelo forestal en un invernadero o manufacturar la cubierta del suelo en una fábrica. La tierra es tierra, y eso es todo lo que será por todo el tiempo que lleve a los bosques generar suelo de nuevo. Las forestas del mundo pueden secuestrar carbón- 1.146 billones de toneladas- pero dos tercios de él no se almacenan en los árboles, sino bajo tierra, en el suelo y la turba.

Un abrazo, y nos vemos el lunes. Graciela.

Once again we enjoy the book «Eating dirt» by Charlotte Gill. Traducción al castellano el próximo viernes.

I am now sharing again a text extracted from the wonderful book «Eating dirt» by Charlotte Gill.

It takes at least four hundred years to regrow an old forest naturally, but the kind of time required to make soil is millenial and geologic. You can´t build a forest floor in a nursery or manufacture topsoil in a mill. The dirt is the dirt, and that´s all there will ever be for as long as it takes for the woods to grow it back. The forest of the world may sequester carbon- 1.146 billion ton of it- but two-thirds of this is stored not in the trees but underground, in soil and peat.

I hope you have enjoyed this text as much as I did. Until Monday. Graciela.

Un párrafo de una novela de Sidney Sheldon

Hoy les presento un párrafo de la novela «Recuerdos de la medianoche» de Sidney Sheldon, en el que el autor describe la vida en un campamento petrolero de la primera mitad del siglo pasado.

En este libro, hay varios párrafos que iré rescatando para ustedes porque tienen que ver con la Geología, más específicamente la Geología del Petróleo. Les cuento además, que este libro es la continuación de la anterior novela de Sheldon, Más allá de la medianoche.

…El campamento era una Torre de Babel de personas provenientes de una decena de países distintos y que hablaban sus respectivos idiomas. Demiris tenía buen oído y mucha facilidad para aprender las demás lenguas. Los hombres estaban ahí para construir caminos en el medio de un desierto inhóspito, levantas casas, realizar instalaciones eléctricas, establecer comunicaciones telefónicas, edificar talleres, organizar la provisión de agua y el sistema de cloacas, la atención médica y, según le parecía al joven Demiris, para llevar a cabo mil tareas más. Trabajaban con temperaturas superiores a los cuarenta grados, padecían el ataque de las moscas, los mosquitos, el polvo, la fiebre y la disentería. Aun en el desierto había una escala social. En la parte más alta estaban los hombres cuya misión era localizar el petróleo, y abajo, los obreros y también los empleados, a los que se conocían por el sobrenombre de «pantalones brillosos».

Ojalá lo hayan disfrutado, y vengan el lunes por un post científico. Saludos. Graciela.

Otro cuento de Eduardo Galeano

Otra vez, del libro «Bocas del tiempo» ISBN 950-895â-60-5, elegí un texto que alude al hielo y su presencia en el paisaje.

Voces

Pedro Saad caminó sobre las aguas del río Volga, que el invierno había congelado. Fue en el centro de Rusia, una tarde de mucho frío. Él estaba solo, pero acompañado: mientras andaba iba sintiendo, a través de las gruesas suelas de las botas, la vibración del río que estaba vivo bajo el hielo.

El interés particular que reviste este cuento, es que ilustra poéticamente el fenómeno por el cual, un espejo de agua se congela desde arriba hacia abajo, tal como lo expliqué en un post de lunes.

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