Archivo de la categoría ‘Geología y canciones’
Les Luthiers y las catástrofes geológicas
Gracias a la gentileza de Alejandra Cardona, conductora del programa radial Hablemos de Minas, que recopiló para mí una serie de links con canciones que se relacionan con la Geología, hoy los invito a disfrutar de lo que es ya un clásico del humor inigualable de Les Luthiers.
Tal vez los lectores extranjeros se lleven una sorpresa, porque difícilmente lo sea para los argentinos que llevamos décadas de romance con estos superlativos músicos y magistrales cómicos.
Pasen un buen fin de semana , y nos vemos el lunes. Graciela
La tortuga Manuelita y la Geología
Hola, chicos, hace mucho que no escribo para ustedes, y se me ocurrió que a lo mejor les interesa saber qué relación existe entre ese maravilloso personaje que es Manuelita, la tortuga, y la Geología. ¿Acerté? ¿Les interesa?
Espero que sí, porque ahora empiezo a contarles.
¿Cómo nació el personaje?
Se trata de la protagonista de un simpático film de dibujos animados del director argentino Manuel García Ferré, que fue un rotundo éxito en 1999. Pero Manuelita ya era muy famosa desde muchos años antes, ya que se dio a conocer a través de la canción que lleva su nombre, y que pertenece a la cantautora, también argentina María Elena Walsh.
Es decir, que primero existió la canción, y después, y a partir de ella, García Ferré y la misma María Elena Walsh, inventaron la película que tantos niños de todo el mundo han disfrutado a través de los años.
¿Quién es María Elena Walsh?
María Elena Walsh es una extraordinaria escritora, tanto de historias, poemas cuentos y canciones pa
ra niños, como de textos para adultos.
Y como vivió 80 años (1 de febrero de 1930 -10 de enero de 2011), muchas generaciones de chicos disfrutamos sus personajes. Yo recuerdo por ejemplo a Doña Disparate, que vivía en un zapato, y cuyas aventuras ella contaba en poemas muuuuuyyyyy divertidos. Claro, es que, como el nombre lo indica, Doña Disparate hacía cosas muy locas y graciosas. Además de ese personaje, María Elena inventó también al Mono Liso, el Brujito de Gulubú, La vaca estudiosa, y mil más, a cuál más divertido.
Y por supuesto, a la Tortuga Manuelita, que «vivía en Pehuajó, pero un día se marchó», como dice la canción que la hizo una estrella.
¿Qué parte de la canción tiene que ver con la Geología?
Esa estrofa (que es precisamente el estribillo) donde dice: «Manuelita, Manuelita, Manuelita ¿dónde vas, con tu traje de malaquita, y tu paso tan audaz?»
¿Y saben por qué eso tiene que ver con la Geología?
Pues porque la malaquita es un mineral, muy hermoso, y por serlo, (por ser mineral digo, no por ser hermoso) es motivo de estudio de los geólogos especialistas en Mineralogía.
¿Qué es la malaquita?
Bueno, ya les adelanté que es un mineral, pero no uno cualquiera. Es un mineral de color verde bastante intenso, que tiene muchas maneras de presentarse, y algunas de ellas se pueden parecer un poco a los caparazones de ciertas variedades de tortugas.
Ahora bien, como éste es un blog de Geología, y hasta los posts dedicados a los niños están pensados para aprender tan maravillosa ciencia, déjenme que les cuente un poquito acerca del mineral malaquita.
La malaquita es un mineral del grupo V, correspondiente a los carbonato porque el carbono es una parte importante de su fórmula química, que de paso se las muestro: Cu2CO3(OH)2.
Aunque parezca casi como si fuera chino, esa fórmula puede leerse «Dihidroxido de carbonato de cobre», y más comúnmente decimos que la malaquita es un carbonato de cobre y listo, ya que contiene hasta 57 % de cobre. En parte por eso, siempre es de color verde, aunque puede incluir tonos más oscuros o más claros.
Es notable que la malaquita fue uno de los primeros minerales que se aprovechó en la historia. Primero se lo empleó como colorante, luego como materia prima para extraer el metal cobre, y hasta hoy se lo usa como piedra ornamental por su gran belleza.
¿Y saben por qué fue uno de los primeros minerales que el hombre usó como recurso? Pues por su intenso color que llamaba la atención y hacía sencillo su reconocimiento. Interesante la piedrita, ¿no les parece?
¿Y por qué María Elena Walsh relacionó la malaquita con una tortuga?
Porque como ya les dije más arriba, algunas de las formas en que la malaquita aparece en la naturaleza, tienen algún parecido con un caparazón de tortuga. Si no me creen, comparen las fotos que he incluido en el post.
Por eso María Elena hizo la metáfora, considerando «el traje» de Manuelita, que no es otra cosa que su caparazón, como si estuviera hecho de malaquita.
Ya saben ustedes que una metáfora es una figura literaria en la cual se cambia la palabra que designa a un objeto, por otra que es el nombre de alguna otra cosa con la que tiene similitud.
Así, por ejemplo, si uno dice «el oro de sus cabellos» no quiere decir que nadie tenga semejante peluca, (que de tan pesada le hundiría la cabeza hasta la cintura, 😀 ), sino que el color de su pelo es dorado, simplemente, y a uno le recuerda el oro.
Bueno, espero que esta aparición de la Geología en una canción infantil les haya gustado, porque sigo buscando otros ejemplos para compartir con ustedes.
Les aclaro que las imágenes que ilustran este post son tomadas de la red, de los sitios que aparecen linkeados en cada caso: la imagen de Manuelita, la foto de una caparazón de tortuga y la malaquita. El ejemplar de la vitrina está expuesto en el Museo de Historia Natural de Los Ángeles, EEUU y la foto pertenece a la visita que hizo el Pulpo al lugar en 2011.
Pueden escuchar la canción de la mano de esta versión subida por el usuario Ratola, a Soundcloud:
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Un abrazo y hasta el miércoles.
Atahualpa Yupanqui, Dayana y la Geología.
Hoy el viernes trae un post muy especial, porque no se trata solamente de reproducir un poema de uno de los má¡s grandes folkloristas argentinos de todos los tiempos, don Atahualpa Yupanqui, sino también de incluir un agudísimo análisis de Dayana, que se está perfilando como una geóloga honoris causa.
Y permítanme decirlo con orgullo, primero porque es mi nuera, es decir, una parte querida de mi familia, y segundo porque me atrevo a arrogarme el mérito de haberla introducido en la comprensión de la Geología de una manera casi indolora, a través de este mismo blog.
Así pues, con enorme placer les presento: primero el poema, y después el impecable análisis de Dayana.
De tanto dir y venir
(Atahualpa Yupanqui/Pablo del Cerro)De tanto dir y venir
abrí mi huella en el campo.
Para el que después anduvo
ya fue camino liviano.En infinitos andares
fui la gramilla pisando.
Raspé mi poncho en los talas.
Me hirieron pinchos de cardo.Las huellas no se hacen solas
ni con sólo el ir pisando.
Hay que rondar madrugadas
maduras en sueño y llanto.Viento de injustas arenas
fueron mi huella tapando.
Lo que antes fue clara senda
se enyenó de espina y barro.Parece que no hubo nada
si se mira sin mirarlo.
Todo es malezal confuso,
pero mi huella está abajo.Desparejo es el camino.
Hoy ando senderos ásperos.
Piso la espina que hiere,
pero mi huella está abajo.Tal vez un día la limpien
los que sueñan caminando.
Yo les daré, desde lejos
mi corazón de regalo.
Y al respecto, escribió magistralmente Dayana:
Te mando este poema (que tuvo su versión como canción con el título «De tanto dir y venir») con mi interpretación geológica, espero que no sea cualquier cosa lo que entendí.
Interpretación: erosión por agua.
«De tanto dir y venir
abrí mi huella en el campo.»Esto me hace pensar en la lluvia que va y viene según las estaciones. En los terrenos aptos para eso puede terminar «abriendo sus huellas» en forma de cauces de ríos o de otro tipo de marcas en el terreno.
«Para el que después anduvo
ya fue camino liviano.»Las marcas abiertas por el agua dejan un camino más fácil de seguir que ir a campo traviesa sin una guía. También se puede interpretar que el agua forma ríos navegables o cauces secos que se pueden usar como caminos.
«En infinitos andares
fui la gramilla pisando.
Raspé mi poncho en los talas.
Me hirieron pinchos de cardo.»El agua atraviesa o cae en la tierra (fui la gramilla pisando) y se dispersa en ella («Raspé mi poncho en los talas. Me hirieron pinchos de cardo.»)
«Las huellas no se hacen solas
ni con sólo el ir pisando.
Hay que rondar madrugadas
maduras en sueño y llanto.»Lo que genera la huella es el paso continuo/regular del agua en lugares con las condiciones adecuadas (Las huellas no se hacen solas ni con sólo ir pisando). También hay una cuota de eventos dramáticos excepcionales que son parte de la huella (Hay que rondar madrugadas maduras en sueño y llanto).
«Viento de injustas arenas
fueron mi huella tapando.
Lo que antes fue clara senda
se enyenó de espina y barro.Parece que no hubo nada
si se mira sin mirarlo.
Todo es malezal confuso,
pero mi huella está abajo.»La erosión por el viento (aunque tambien podría interpretarse que muchas veces el hombre es el viento) puede ir rellenando cauces naturales de las aguas hasta taparlos como si no hubieran existido. Aun así el paleocauce sigue ahí vivo y esperando. Sería el caso de San Carlos Minas.
Desparejo es el camino.
Hoy ando senderos ásperos.
Piso la espina que hiere,
pero mi huella está abajo.Acá me imagino que es lo que sucede con el agua en las ciudades. «Desparejo es el camino. Hoy ando senderos ásperos.» Lo desparejo y lo áspero tienen relación con lo artificial, al igual que «la espina que hiere» que se relaciona con la «herida» que siente el agua al no poder llegar a su «huella que está abajo»
«Tal vez un día la limpien
los que sueñan caminando.
Yo les daré, desde lejos
mi corazón de regalo.»Los que sueñan caminando serían los geólogos que tienen que desarrollar hipótesis de los orígenes de un terreno por lo que pueden ver en él hoy.
«Yo les daré desde lejos…» significa que las huellas pueden mostrar la esencia («Corazón de regalo») de lo que fue alguna vez ese lugar.
¿Qué te parece? ¿Está muy forzada mi idea?
—
Dayana Barrionuevo.
Así, tal como lo recibí, lo comparto con ustedes, porque me encantó. Si a ustedes también les ha gustado como para llevarlo a su blog o a la red social, por favor mencionen la fuente, dándole a Dayana el crédito que merece.
Por supuesto, Atahualpa seguramente se refería a su propia historia, y las huellas de su lucha por el folclore, pero la interpretación alternativa es impecable.
Un abrazo y nos encontramos el lunes próximo. Graciela.
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Atahualpa Yupanqui y la geología
Como siempre estoy buscando relacionar la Geología con todo lo cotidiano, esta vez, les traigo una perlita maravillosa: la letra de una canción de ese grande que fue Atahualpa Yupanqui, que habla de las piedras, a las que les atribuye voces.
Y yo, como geóloga les puedo garantizar que no se equivocaba, porque en su propio lenguaje, las piedras «nos cuentan» su historia, revelando mil detalles de su sitio de formación, y de lo que les fue ocurriendo después. Temas todos que iremos abordando en su momento,
Ah, y no me salten con lo de «no se dice piedras, se dice rocas» porque ese snobismo que muchos de mis colegas alimentan, no tiene ningún fundamento, ambas palabras son válidas, ya que son, en última instancia sinónimos, pese a que el término rocas, por su uso dominante en el idioma inglés (rocks) suele preferirse como «más correcto», sin que haya para ello una razón científica.
Y a las pruebas me remito: piedras preciosas, piedras ornamentales, etc, son en sus propios contextos, términos más aceptables que rocas preciosas o rocas ornamentales. Es decir, no son palabras que deban salir del vocabulario de un geólogo, simplemente, Él debe saber cuándo emplearlas. Y hoy estamos refiriéndonos a piedras que nos hablan, a su manera, claro.
Aquí el «Poema geológico» de Atahualpa:
Tanto vivir entre piedras
yo he creído que conversaban
voces no sentí nunca,
pero el alma no me engaña
Algún algo han de tener
aunque parezcan calladas,
no de balde ha llenado Dios,
de secretos la montaña
Algo se dice en las piedras
a mí no me engaña el alma,
temblor, sombra o qué sé yo,
igual que si conversaran
¡Malhaya, pudiera un día,
vivir así, sin palabras!
No me dirán que no es una absoluta belleza, ¿verdad? Un musical abrazo Graciela

