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Otra ley fundamental en Geología: la Ley de la Gravedad. Parte 1.

Ya he presentado algunas de las leyes más básicas que fundamentan la investigación geológica, y hoy sumo a ellas la que tal vez más se aplica para alcanzar una mejor comprensión de numerosos fenómenos, sean ellos geológicos o no.

En efecto, muchos procesos, desde el ámbito astronómico hasta el de la vida cotidiana- como la caída que elegí para ilustrar el post- se pueden explicar a través de la Ley de la Gravitación Universal.

¿Quién estableció esta ley, y cuándo y dónde la publicó?

La expresión matemática de esta ley fue elaborada por Sir Isaac Newton, (1643-1727), considerado como uno de los científicos más influyentes en la historia.
Fue publicada por primera vez en su texto Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, y significó en buena medida el establecimiento de las bases de la mecánica clásica, y un vigoroso impulso para el paradigma heliocéntrico que llegaría a desterrar el geocentrismo ptolemaico.

¿Qué dice esta ley?

Esta ley dice que existe una fuerza de atracción (física pura, nada metafísico ni espiritual, ni de sex appeal ni nada metafórico) que se ejerce entre todos los cuerpos materiales, independientemente de su tamaño, densidad o composición.

Así, pues, puede afirmarse que un asteroide es atraído por una pulga, tanto como un planeta lo es por el sol, o una tostada con manteca resulta atraída por un elefante asiático. Estos burdos ejemplos pretenden demostrar precisamente la universalidad del fenómeno.

Es decir que mal que nos pese, hasta ese tipo tan repugnante al que le daríamos una patada en el traste con total convicción (algún político por ejemplo), ejerce con su masa física una atracción ineludible sobre nuestra propia masa física. La buena noticia es que esa fuerza atractiva resulta despreciable (matemáticamente también 😀 ) cuando se la compara con la enorme fuerza de atracción de la Tierra que nos permite por eso no volar unos hacia otros generando un pegote de cuerpos adheridos entre sí.

Vale decir que comparativamente es tanta la fuerza que nos atrae hacia el centro de la Tierra, que debemos ejercer un trabajo volitivo y físico para acercarnos a cualquier otra cosa cuya atracción es menor, pero nunca inexistente, se trate del cuerpo que se trate.

¿Cuál es la expresión matemática de la Ley de la Gravedad?

La expresión matemática es:
F= G m.m’
        r²

Donde:

F= fuerza de atracción de la Gravedad. Ya dijimos que esta fuerza se ejerce entre todos los cuerpos materiales del universo.
G= es un valor constante, cuyo cálculo será presentado, apenas, el próximo lunes en la segunda parte de este post, pero explicaré en detalle en otro post un poco más adelante, porque es un experimento muy interesante, que habla del ingenio humano y de cómo todo es posible si se usa el cerebro para algo más que rellenar el cráneo.
m y m’= son las dos masas involucradas en este fenómeno de atracción. Como aparecen como producto en el numerador, podemos deducir fácilmente que la atracción será mayor cuanto mayor sea el tamaño de esas masas, y/o de su producto.
r = es la distancia que separa a las masas en cuestión; y por aparecer en el denominador se entiende que cuanto mayor sea dicha distancia, menor será la atracción resultante. Además el valor de r está elevado al cuadrado y ese exponente cuadrático indica el ritmo de disminución de la atracción, ya que para un pequeño incremento en la distancia, el descenso de la fuerza atractiva será tanto como su cuadrado.

Traducido a más fácil todavía: si la distancia es de 2 unidades, la fuerza disminuye en 4 unidades (porque el cuadrado de dos es cuatro, simplemente).

Este pequeño ejemplo les servirá de paso para entender de qué manera se interpretan las fórmulas matemáticas. No se trata de aprender una secuencia de un montón de símbolos, sino de recordar qué fenómeno describen.

¿Por qué la fuerza gravitatoria se confundió inicialmente con la atracción magnética y cómo se distingue de ella?

En la historia del desarrollo de la Física reinó al comienzo una considerable confusión entre la gravedad y el magnetismo, porque la manifestación más obvia de este último fenómeno era también una atracción entre distintos cuerpos, y porque además la formulación matemática para el valor del campo magnético tiene una forma semejante a la de la fuerza gravitatoria que les acabo de explicar. Efectivamente, la atracción aumenta con el producto de la masa de los cuerpos y disminuye con el cuadrado de sus distancias, pero…

…pero al final nada que ver 😀 o casi nada que ver.

Mientras que la gravedad se ejerce entre todos los cuerpos que tienen masa, el magnetismo requiere ciertas condiciones, ya que hay sustancias que responden a un campo magnético y otras que no lo hacen o lo hacen muy débilmente. Y si no lo creen, prueben de levantar un oso de peluche con un imán. No pasa nada. Pero suelten el oso, y se irá al suelo, porque la gravedad actúa sobre él de todas maneras.

Por otra parte la fuerza de gravedad siempre es atractiva (hasta para estudiarla), mientras que el magnetismo puede ejercer repulsión entre polos del mismo signo, y sólo los opuestos se atraen entre sí. Hay muchas metáforas en el campo de la atracción romántica, pero es mejor que lo dejemos ahí…

¿Qué fenómenos astronómicos explica la Ley de la Gravedad?

Desde la distribución de los planetas en el Sistema Solar (se viene un post sobre eso muy prontito), hasta las órbitas que describen los cometas, el bombardeo meteorítico, y la conducta de los agujeros negros. Si me dan tiempo, iremos hablando de todo eso en el blog.

¿En qué fenómenos geológicos se expresa la Ley de la Gravedad?

En los fenómenos de remoción en masa, algunos de los cuales ya he explicado antes; en la producción de las mareas, y sobre todo en un enorme y fabuloso proceso que se denomina isostasia y que tiene que ver con los ascensos y descensos de grandes masas continentales y en la generación de cordilleras enteras. Pero también es responsable del flujo de los ríos, y de la depositación de materiales en las cuencas de sedimentación.

¿Cuál ha sido históricamente su utilización más significativa?

En realidad no una, sino dos, por lo menos:

Primero se la usó para «pesar» la Tierra, por decirlo de algún modo, ya que la fórmula matemática permitió establecer su densidad y valiéndose de ese dato, se pudieron establecer las grandes dimensiones de la Tierra, tales como masa, forma real, volumen, etc.

Y luego, fue a partir del conocimiento de la Ley de la Gravedad que se reconoció la Isostasia, y se comprendió su funcionamiento.

Hasta aquí tenemos ya un post bastante extenso, de modo que el lunes próximo, en la Parte 2, responderé a las siguientes preguntas que quedan pendientes:

¿Cómo se calculó inicialmente la Constante Universal de la Gravedad, y cuánto vale?

¿Por qué se habla de un valor constante por un lado, y por el otro se dice que la gravedad en otros planetas es mucho mayor o mucho menor que en la Tierra?

¿Cuánto vale la aceleración de la gravedad promedio en la Tierra?

¿La aceleración de la gravedad es absolutamente invariable en el mismo cuerpo planetario?

¿Qué utilidad tiene esa característica?

Este post lo he construido sobre la base de un apunte de mi propia autoría que se identifica como sigue:

Argüello, Graciela L. 2006. «La Tierra como planeta integrante del Sistema Solar» Cuadernillo didáctico Nº II, Capítulo 1. Para circulación interna en la U.N.R.C. Versión totalmente actualizada.17 páginas.

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La imagen que ilustra el post la he tomado de una página (española) web de humor.

Más de reconocimiento de minerales: el tacto.

Ya venimos hace algún tiempo hablando de las propiedades que se utilizan para reconocer los minerales a simple vista, y hoy le toca al último de los caracteres organolépticos: el tacto.

¿Qué se entiende por tacto de los minerales?

Es la respuesta que ofrecen en forma de sensación cuando son explorados con las manos en distintas direcciones.

¿Qué clase de propiedad es el tacto en los minerales?

Si se han tomado el trabajo de seguir el link anterior, habrán recordado la diferencia entre cualidades escalares y vectoriales, y al mencionar yo ahora que la exploración táctil se hace en distintas direcciones, habrán comprendido rápidamente que es una cualidad vectorial.

Esto significa que el mismo ejemplar puede presentar distintos tactos según la dirección en que se lo toque. Así, por ejemplo, la muscovita tiene un tacto suave en las caras planas de ruptura, y un tacto astilloso en la dirección perpendicular. Pero no nos adelantemos, que todavá no definimos esos tipos de tacto, cosa que pasaremos a hacer a continuación.

¿Qué tipos de tactos se reconocen en los minerales?

Lo primero que conviene traer a colación es que como en muchos otros casos hay cierto grado de confusión en la terminología, dependiendo sobre todo de los idiomas originales en que se realizaron las primeras descripciones de cada mineral, y cómo esas descripciones se tradujeron a los demás. Por eso una misma sensación táctil es descrita por algunos autores como untuosa, mientras otros prefieren la palabra grasa.

Unos definen un tacto como áspero y otros como rugoso, para referirse al mismo ejemplo. Por eso, yo he seleccionado los términos más ampliamente utilizados, más allá de que cada uno puede recurrir al que mejor reconozca, a la hora de clasificar minerales.

O sea, que si alguien prefiere recordar el tacto de un mineral, no como áspero sino como «pinchudo como el bigote de doña Ramonita» estará bien siempre que lo guarde para su propio coleto, y lo emplee como nemotecnia, y no vaya tan lejos como para ponerlo en un trabajo científico para publicar. 😀

Una vez hecha esta importante aclaración, pasemos a mencionar los términos que habitualmente se usan en las tablas de reconocimiento mineral:

  • Tacto untuoso
  • Tacto suave
  • Tacto liso
  • Tacto áspero
  • Tacto astilloso
  • Tacto frío.

¿Qué es el tacto untuoso?

Es el del mineral que responde como si tuviera una película aceitosa por encima. Se conoce también como graso u oleoso, y es característico del talco, el grafito y la molibdenita, por mencionar los más comunes.

¿Qué es el tacto suave?

Es semejante a la sensación de acariciar la porcelana o el vidrio liso. Es común en la mayoría de los cristales cuando se los toca en la dirección de sus caras enteras. Cuando éstas están rotas, el tacto cambia a astilloso. Más arriba les mencioné el caso de la mica en una de sus direcciones, y muchos metales pueden exhibirlo también.

¿Qué es el tacto liso?

Si fuéamos a hacer una escala de suavidades, diríamos que ésta está un punto por debajo de la anterior. La sensación es comparable al tacto de una madera bien lijada, pero no lustrada. La mayoría de los minerales muestran este tacto, cuando no presentan caras cristalinas. Las caras de ruptura (clivaje) de los feldespatos tienen este tipo de tacto.

¿Qué es el tacto áspero?

Es el que aparece en ausencia de los anteriores. Es más frecuente en rocas que en minerales, en realidad, pero puede mencionarse para algunas presentaciones de la limonita, la hematita u otros óxidos.

¿Qué es el tacto astilloso?

Ésta es la forma más agresiva del tacto mineral, ya que puede llegar a producir cortes en la piel. Es caracterítico de las direcciones opuestas a las de exfoliación en las micas, en la ruptura de cristales, y en algunos hábitos de los que hablaremos en futuros posts.

¿Qué minerales tienen tacto particulatmente frío?

Si bien en general todos los minerales son fríos, algunos lo son de manera más notable, como por ejemplo los pertenecientes al grupo de los metálicos y las piedras preciosas de mayor valor. Tanto es así, que si uno tiene la experiencia suficiente, colocar una supuesta piedra preciosa sobre la mejilla puede ayudarle a definir si le están vendiendo un buzón, porque los materiales sintéticos suelen ser más cálidos.

¿Se requiere habilidad especial para reconocer minerales al tacto?

Lamentablemente, sí. Una mano poco sensible o muy perjudicada (por no decir callosa) no ayuda mucho. En eso, las geólogas que nos cuidamos la piel llevamos la delantera 😀 .Pero en cualquier caso, se requiere experiencia, muuuucha experiencia, y sólo se debe considerar como un aporte más en el reconocimiento, en ningún caso se puede considerar como una propiedad diagnóstica en sí misma.

Bueno, en realidad, en el análisis macroscópico y de campo, ninguna propiedad alcanza por sí sola. Siempre es un conjunto de propiedades ( a veces dos o tres y a veces más) el que permite rotular a un mineral.

Espero que este post les haya interesado, en cuyo caso los espero el miércoles con información que seguramente les será de utilidad. Un abrazo. Graciela.

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P.S.: La imagen que ilustra el post es una foto tomada por el Pulpo en una visita aL Museo de Historia Natural de Los Ángeles, en Estados Unidos.

¿Cómo se reconstruyen los fósiles?

Cuando uno observa en los museos las reconstrucciones de seres que desaparecieron de la faz de la Tierra, a veces millones de años atrás, y de los que solamente se han recuperado porciones incompletas y no siempre del todo bien conservadas, cabe preguntarse cuánto hay de fantasía en el armado de esos ejemplares que hoy se exhiben para nuestro conocimiento.

Y si además tomamos en cuenta los muchos seres mitológicos que se crearon en el imaginario colectivo, muy probablemente a partir de interpretaciones erróneas de hallazgos reales, no nos debe extrañar que haya ciertas miradas socarronas al respecto.

Pensemos por ejemplo en el centauro. Es muy posible imaginar que restos incompletos de un caballo y su jinete hayan sido imaginados juntos, dando por resultado un ser medio humano y medio equino (no estoy hablando de ningún político actual, que conste). El pegaso podrá haber resultado de encontrar un caballo cerca de los despojos de un águila y así al infinito.

Pero además, a lo largo de la historia de la Paleontología, también hubo representaciones totalmente equivocadas antes de que se sentaran los principios científicos que hoy rigen el proceso de reconstrucción de los fósiles. De ellos (de los principios, no de los errores históricos, digo) vamos a hablar hoy.

¿Cuáles son los principios en que se basa la reconstrucción de los fósiles?

Los más básicos entre los principios que se aplican al intentar la representación de los seres que hoy ya no existen son:

  • Principio del actualismo biológico.
  • Principio de la anatomía comparada.
  • Principio de la correlación orgánica.
  • Principio de la correlación funcional.

Por cierto, según se avanza en el conocimiento, esas bases se van ampliando, ya que comienzan a comprenderse otras relaciones no menos importantes, tales como las interacciones entre diversos seres vivos, que comparten por ende un hábitat, en el complejo tejido que constituye la ecología.

Así pues, hoy el descubrimiento de determinadas especies en sitios donde ya se han descrito otras mejor conocidas, permite imaginar cuáles serían las necesidades de los organismos para enfrentarse a ciertas características ambientales. Ese previo conocimiento permite suponer, por ejemplo, pelajes más gruesos en ciertas especies, porque otros hallazgos en el lugar permitieron definir ambientes fríos, donde esa particularidad es esperable.

En otros caso, conocer las peculiaridades de los animales que eran presa en un sistema ecológico dado, puede arrojar cierta luz sobre los requerimientos de los correspondientes depredadores. Mal podríamos imaginar la coexistencia de hervíboros del tamaño de los dinosaurios, con animales cazadores del tamaño de un chihuahua. Grandes presas implican grandes carniceros como el Tiranosaurio, por ejemplo.

Pero volvamos a los principios clásicos de la reconstrucción de fósiles, que están enumerados más arriba.

¿Qué dice el Principio del actualismo biológico?

Algo que se parece mucho a lo que dice el actualismo geológico, del cual ya les he hablado bastante, y que puede expresarse también con el mismo postulado: El presente es la clave del pasado.

En definitiva, no hay muchas posibilidades de error si se asume que los seres del pasado (que en muchos casos hoy encontramos solamente como restos fósiles) estaban organizados tanto orgánica, fisiológica y hasta socialmente según las mismas leyes físicas, químicas y biológicas que rigen a los organismos presentes, y tenían además sus mismas necesidades

Conocer este principio posibilita reconocer que si los seres vivos pluricelulares de hoy tienen tejidos, aparatos y sistemas diferenciados según las funciones a que están destinados, también los habrán tenido los seres vivos del pasado remoto.

Otro tanto puede decirse de principios tan sencillos como asumir que las formas aplanadas observables en los peces de aguas profundas, donde ése es el mejor diseño para tolerar la presión hidrostática, debieron ser también en el pasado las estructuras comunes.

Si hoy los reptiles ponen huevos, sus equivalentes fósiles (dinosaurios, por ejemplo) también lo harían. Y así podríamos seguir enumerando ejemplos.

¿Qué es el pricipio de la anatomía comparada?

Como ya he señalado en éste y otros posts, los restos fósiles pueden ser muy incompletos, y estar muy mal conservados, pero una vez que se establecen algunos grados de similitud con organismos vivientes, y apoyados sobre el actualismo biológico, las partes ausentes pueden reconstruirse a través de la comparación entre las formas de los seres encontrados y sus equivalentes o descendientes actuales.

Así pues, a nadie se le ocurriría hoy poner los apéndices locomotrices de animales terrestres arriba del resto del cuerpo, ya que se asume que estarían en contacto con el terreno por el que se debían desplazar, como lo están hoy.

Si hoy los seres bípedos (supongamos, las aves) tienen las patas en la porción inferior del cuerpo, cualquier representación de un ave del pasado llevará sus piernas en igual posición.

¿Qué expresa el principio de la correlación orgánica?

Este principio se debe a Cuvier, un grande de la Paleontología que será tema de numerosos encuentros en este blog, porque lo amerita sin ninguna duda.

Lo que él enunció es que cada ser orgánico forma un conjunto coherente en que todas las partes se complementan, entre sí, de manera tal que completar un ejemplar a partir de unos pocos de sus restos es posible.

En otras palabras, si existe una gran cabeza, habrá un cuello capaz de sustentarla, y si el troco es muy pesado, las patas correspondientes deberán ser proporcionalemente robustas.

Por otro lado, si un fósil presenta garras propias de un cazador, sus dientes deberán adecuarse a una dieta carnívora y así sucesivamente.

El no respetar (por desconocerlo en ese tiempo) este principio fue la fuente de numerosos errores de reconstrucción y de muchos mitos.

Hoy ningún paleontólogo pondría alas a un cuadrúpedo del tamaño de un caballo, pues no hay correlación orgánica entre el peso de su cuerpo y sus patas de corredor con la posibilidad de remontar vuelo.

¿Cuál es el principio de correlación funcional?

Este principio se relaciona íntimamente con el anterior, y generalmente se aplican juntos.

No solamente los órganos deben ser compatibles entre sí, sino que además deben tener una función reconocible en el organismo analizado.

De haberse respetado este principio, tampoco se habría inventado un ser fabuloso como la sirena, ya que en un ser acuático, el sistema respiratorio que se le atribuyó de la cintura para arriba, no tenía ninguna función. En tal caso, por un lado, los órganos representados no se correspondían con ninguna función, y las funciones supuestas en la sirena tampoco se correspondían entre sí, ya que la cola apta para nadar no es compatible con la función respiratoria de un tronco humano.

Aquí fallaban tanto la correlación orgánica como la correlación funcional.

¿Cuánto de fiables son las representaciones hoy aceptadas como veraces?

Tan fiables como todo el contenido de la ciencia, es decir, son válidas hasta tanto se descubra algo que dé por tierra con su veracidad.

Y nunca debemos olvidar que siempre hay un espacio librado a la interpretación personal de los científicos participantes en la reconstrucción. Como lo hay en todos los modelos teóricos que representan la realidad, pero no son la realidad misma.

El grado de incertidumbre aumenta con la antigüedad de los organismos representados, puesto que son necesariamente más escasos los fósiles que no han sufrido alguna modificación posterior a su sepultamiento, cuando el tiempo transcurrido desde entonces es del orden de millones de años.

La mayor certidumbre en cambio se da en los organismos que se han encontrado conservados en brea, en hielo, en ámbar o momificados.

Por hoy creo que ya tenemos bastante, de modo que los espero el miércoles, con la habitual gacetilla. Un abrazo, Graciela.

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P.S.: La imagen que ilustra el post corresponde a un mural del Dinosaur Hall (National Museum of History, de Los Ángeles) , en el que se representa al gigantesco Mamenchisaurus, y fue realizada por Julius Csotonyi.

La tortuga Manuelita y la Geología

Hola, chicos, hace mucho que no escribo para ustedes, y se me ocurrió que a lo mejor les interesa saber qué relación existe entre ese maravilloso personaje que es Manuelita, la tortuga, y la Geología. ¿Acerté? ¿Les interesa?

Espero que sí, porque ahora empiezo a contarles.

¿Cómo nació el personaje?

Se trata de la protagonista de un simpático film de dibujos animados del director argentino Manuel García Ferré, que fue un rotundo éxito en 1999. Pero Manuelita ya era muy famosa desde muchos años antes, ya que se dio a conocer a través de la canción que lleva su nombre, y que pertenece a la cantautora, también argentina María Elena Walsh.

Es decir, que primero existió la canción, y después, y a partir de ella, García Ferré y la misma María Elena Walsh, inventaron la película que tantos niños de todo el mundo han disfrutado a través de los años.

¿Quién es María Elena Walsh?

María Elena Walsh es una extraordinaria escritora, tanto de historias, poemas cuentos y canciones pa

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ra niños, como de textos para adultos.

Y como vivió 80 años (1 de febrero de 1930 -10 de enero de 2011), muchas generaciones de chicos disfrutamos sus personajes. Yo recuerdo por ejemplo a Doña Disparate, que vivía en un zapato, y cuyas aventuras ella contaba en poemas muuuuuyyyyy divertidos. Claro, es que, como el nombre lo indica, Doña Disparate hacía cosas muy locas y graciosas. Además de ese personaje, María Elena inventó también al Mono Liso, el Brujito de Gulubú, La vaca estudiosa, y mil más, a cuál más divertido.

Y por supuesto, a la Tortuga Manuelita, que «vivía en Pehuajó, pero un día se marchó», como dice la canción que la hizo una estrella.

¿Qué parte de la canción tiene que ver con la Geología?

Esa estrofa (que es precisamente el estribillo) donde dice: «Manuelita, Manuelita, Manuelita ¿dónde vas, con tu traje de malaquita, y tu paso tan audaz?»

¿Y saben por qué eso tiene que ver con la Geología?

Pues porque la malaquita es un mineral, muy hermoso, y por serlo, (por ser mineral digo, no por ser hermoso) es motivo de estudio de los geólogos especialistas en Mineralogía.

¿Qué es la malaquita?

Bueno, ya les adelanté que es un mineral, pero no uno cualquiera. Es un mineral de color verde bastante intenso, que tiene muchas maneras de presentarse, y algunas de ellas se pueden parecer un poco a los caparazones de ciertas variedades de tortugas.

Ahora bien, como éste es un blog de Geología, y hasta los posts dedicados a los niños están pensados para aprender tan maravillosa ciencia, déjenme que les cuente un poquito acerca del mineral malaquita.

La malaquita es un mineral del grupo V, correspondiente a los carbonato porque el carbono es una parte importante de su fórmula química, que de paso se las muestro: Cu2CO3(OH)2.

Aunque parezca casi como si fuera chino, esa fórmula puede leerse «Dihidroxido de carbonato de cobre», y más comúnmente decimos que la malaquita es un carbonato de cobre y listo, ya que contiene hasta 57 % de cobre. En parte por eso, siempre es de color verde, aunque puede incluir tonos más oscuros o más claros.

Es notable que la malaquita fue uno de los primeros minerales que se aprovechó en la historia. Primero se lo empleó como colorante, luego como materia prima para extraer el metal cobre, y hasta hoy se lo usa como piedra ornamental por su gran belleza.

¿Y saben por qué fue uno de los primeros minerales que el hombre usó como recurso? Pues por su intenso color que llamaba la atención y hacía sencillo su reconocimiento. Interesante la piedrita, ¿no les parece?

¿Y por qué María Elena Walsh relacionó la malaquita con una tortuga?

Porque como ya les dije más arriba, algunas de las formas en que la malaquita aparece en la naturaleza, tienen algún parecido con un caparazón de tortuga. Si no me creen, comparen las fotos que he incluido en el post.

Por eso María Elena hizo la metáfora, considerando «el traje» de Manuelita, que no es otra cosa que su caparazón, como si estuviera hecho de malaquita.

Malaquita

Ya saben ustedes que una metáfora es una figura literaria en la cual se cambia la palabra que designa a un objeto, por otra que es el nombre de alguna otra cosa con la que tiene similitud.

Así, por ejemplo, si uno dice «el oro de sus cabellos» no quiere decir que nadie tenga semejante peluca, (que de tan pesada le hundiría la cabeza hasta la cintura, 😀 ), sino que el color de su pelo es dorado, simplemente, y a uno le recuerda el oro.

Bueno, espero que esta aparición de la Geología en una canción infantil les haya gustado, porque sigo buscando otros ejemplos para compartir con ustedes.

Les aclaro que las imágenes que ilustran este post son tomadas de la red, de los sitios que aparecen linkeados en cada caso: la imagen de Manuelita, la foto de una caparazón de tortuga y la malaquita. El ejemplar de la vitrina está expuesto en el Museo de Historia Natural de Los Ángeles, EEUU y la foto pertenece a la visita que hizo el Pulpo al lugar en 2011.

Pueden escuchar la canción de la mano de esta versión subida por el usuario Ratola, a Soundcloud:

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Un abrazo y hasta el miércoles.

La primera Ley de la Estratigrafí­a.

costa1__17_Ya antes les expliqué la Segunda Ley, invirtiendo el orden tradicional, porque esta secuencia alternativa me parece más lógica.

Y ahora es un momento adecuado para presentarles la Primera Ley, que fue originalmente expresada en el Siglo XVII por Steno, de quien ya les hablé en el post que les he linkeado más arriba.

¿Qué dice la versión original de la Primera Ley de la Estratigrafía?

Según las traducciones que se prefieran, la formulación cambia también, pero básicamente expresa que todo estrato es más viejo que aquél que lo sobreyace, y más joven que el que tiene por debajo.

Es una respuesta al proceso según el cual los materiales desgastados de rocas preexistentes, se depositan en los sitios favorables- como áreas deprimidas, por ejemplo- unos sobre otros, a lo largo del tiempo.

Este fenómeno es tan obvio que podríamos rebautizarlo «principio del apilamiento lógicamente esperable», y sin embargo, veremos en seguida que ni fue tan fácil acuñar la ley, ni es tampoco del todo inquebrantable.

¿Por qué fue necesario explicitar este postulado?

Después de lo explicado más arriba, uno podría preguntarse hasta dónde fue una novedad, o hasta dónde valió la pena la expresión formal de esa Primera Ley de la Estratigrafía.

Sin embargo, en el Siglo XVII, todavía la Iglesia ejercía un notable dominio sobre el conocimiento científico, y la sola idea de una progresiva depositación de materiales que fueran lentamente conformando el paisaje era considerada herética, ya que contradecía el dogma según el cual todo era el resultado de un acto de voluntad divina, ejercido sin ajuste a lo que hoy entendemos como tiempo geológico.

Por eso, la concepción de un paisaje en lenta evolución a lo largo de miles de años de sedimentación de materiales fue en su momento audaz y novedosa, y de allí el mérito de explictar este principio, que se conoce también como Ley de Superposición de los estratos.

¿Es la Ley de Superposición, una regla de oro?

No, si entendemos como regla de oro a un postulado inviolable y carente de excepciones, ya que son muchas las situaciones particulares en que los estratos que aparecen en un paquete no respetan el orden consecutivo que les correspondería por sus edades relativas.

¿Cuáles son las excepciones?

Son excepciones a esta regla, aquellas situaciones en que deformaciones tectónicas posteriores a la depositación, (a veces cientos, miles, cientos de miles o hasta millones de años posteriores) invierten de alguna manera, sea por fallas o plegamientos, por ejemplo, las posiciones relativas de las capas afectadas.

Veamos un par de ejemplos que pueden clarificar lo que les digo.

En la foto que ilustra el post, seguramente alcanzan a distinguir un plano oblícuo con traza desde arriba a la derecha, hacia abajo a la izquierda, que claramente separa sedimentos rojizos, que quedan por debajo del plano, de otros bastante más pardo grisáceos que quedan por encima de él.

Pues bien, esos sedimentos rojos son mucho más recientes que los que les sobreyacen, lo cual es opuesto al postulado de la superposición. Contamos con dataciones de ambos, de modo que eso puede asegurarse.

La razón de esa circunstancia excepcional, es que ha ocurrido un cabalgamiento, debido a fuerzas compresivas que actuando según direcciones enfrentadas, han empujado los materiales más recientes por debajo de los más viejos. Esto es así porque la compresión produce un «acortamiento» del espacio por expresarlo de algún modo, y cuando ya los materiales no disponen de más lugar para su desplazamiento se montan unos sobre otros. Todo el proceso será motivo de más de un post en el futuro, por lo cual, ahora me permito una explicación bastante grosera, que iremos refinando al avanzar en nuestras conversaciones.el-pliegue-listo-para-el-postjpg

En la foto que ven a la derecha, que he modificado a partir de una correspondiente al CD interactivo de Freeman y Siever (2000), lo que pueden ver es una alteración en el orden original de la depositación de los sedimentos, que no se debe ya a una falla sino a un plegamiento. Para dimensionar la zona alterada, observen que lo que se ve abajo son dos camionetas. Pues bien, en este caso, para una mejor comprensión, les he señalado con la letra A (en rojo) los estratos que asumimos como más antiguos y que estaban inicialmente más abajo en la secuencia, cuando ésta era aún horizontal. (Alguna vez hablaremos de los criterios para reconocer las posiciones originales, también). Los estratos marcado con una B, son los más nuevos.

Traten de seguir el trazo de ambos, que debido a la forma en que han sido doblados por fuerzas tectónicas, es bastante ondulado. Y ahora, vean el segmento blanco que les he dibuja, para que sigan a lo largo de él, la nueva secuencia constituida verticalmente a partir de la deformación.

Vean que desde arriba hacia abajo, aparecerán sucesivamente el estrato A, luego B, A, B y otra vez A, es decir que en algunos momentos, B, que es más nuevo, quedará por debajo de los materiales A, de mayor edad.

Creo que el ejemplo es bien claro, y expresa muy gráficamente la excepción a la que me refiero.

¿Cómo se formula en la actualidad la ley?

Hoy, cuando se ha asumido ya que la validez del postulado depende de que no haya perturbaciones posteriores debidas al diastrofismo, la ley se completa con la enunciación de esa salvedad y reza:

Todo estrato es más viejo que aquél que lo sobreyace, y más joven que el que tiene por debajo, siempre y cuando no hayan tenido lugar deformaciones tectónicas posteriores a la depositación.

¿Cuál es la utilidad de esta ley?

Básicamente permite reconstruir la historia de los paisajes, denunciando la ocurrencia de cambios y deformaciones estructurales que no siempre son tan claramente visibles como en las fotos que he incluido aquí. Por otra parte, en secciones no perturbadas, permite establecer dataciones relativas, y reconstruir columnas más o menos completas, sin la necesidad de datar cada uno de los sedimentos presentes. Debido al costo, lentitud y dificultad implícita en cada datación, esta posibilidad es muy ventajosa.

Bibliografía

Press,F; Siever,R. 2000 «Understanding earth». Freeman and Company New York.

Bueno, por hoy me despido hasta el miércoles, en que volveré con alguna información útil para ustedes. Un abrazo, Graciela.

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