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¿Qué hacer en caso de una emergencia geológica?

barro, geologia, deslizamiento

Para estos posts livianitos de los viernes, se me ha ocurrido agregar anécdotas de las muchas cosas que nos suceden en las salidas de trabajo al campo.

Y para empezar hoy, recuerdo una que es bastante original.

Corría la década del ochenta, cuando una noche fría y tormentosa de invierno sonó mi teléfono…¡pasada la medianoche!

Era la llamada desesperada de un intendente de una localidad serrana con una “emergencia geológica”…

Lo que me dijo en el teléfono era más o menos así:

-¡Por favor, estamos ante una grieta que se abrió en la tierra, a la que no se le ve el fondo! ¡Ya se tragó una vaca! ¿Puede venir a ver si hacemos algo urgente?

Obviamente mi respuesta fue la única  posible:

-Ahora, no hay nada que pueda hacerse, más allá de que no sabemos qué es lo que ha ocurrido, a la Naturaleza no la vamos a parar cuando su fuerza se desata.  Sencillamente no vayan al lugar, y mañana por la mañana viajo para allá.

Por supuesto lo de grieta sin fondo ya me sonaba a cosa rara, y fui bien preparada para encontrar una explicación muy diferente de la que la imaginación de la gente estaba haciendo correr.

Al otro día viajé efectivamente, armada de los elementos necesarios para reconocer el lugar, y nada más verlo, comprendimos que era una corriente de barro, como la mencionada en el post relativo a Aguas Calientes.

La grieta no era otra cosa que la cicatriz de despegue del material removido, y tenía no más de 3 m de profundidad.

¡¡¡La única razón por la cual no se veía el fondo era porque estaba oscuro y con niebla!!!

Y la vaca, pobre, había sido arrastrada por el barro como lo habían sido árboles y peñascos.

La foto es tomada de la red en este link, porque no quise mandar al frente a nadie con un paisaje que se pueda reconocer.

La trágica avalancha en Aguascalientes, Perú.

machu-pichu-2009-058

Cuando leí sobre los luctuosos acontecimientos en Perú, casi al pie del Machu Pichu, pensé que habría mil posts explicando el fenómeno, y casi desistí de sumarme al coro, pero para mi sorpresa, la información no ha rozado casi los costados geológicos de la tragedia, de modo que aquí me lanzo con el primero de los posts que se relacionarán de alguna manera con el tema.

Y deberán ser necesariamente muchos los temas a analizar, y por lo tanto, las veces que volvamos sobre el asunto.

Me parece que puedo comenzar hoy explicando qué es este proceso que ha tenido lugar, acomodándolo en el contexto del complejo sistema que es la geología.

 Habrá luego que hablar sobre los factores que inciden en este fenómeno, y seguramente analizar también por qué y cómo se conjugaron ellos en este momento y lugar en especial.

Demasiado denso para un solo post de un blog que pretende ser de fácil lectura, por lo cual, repito, iré desgranando los diversos aspectos involucrados de manera progresiva y sencilla, si es posible.

Hoy, entonces, veamos qué fenómeno es éste.

Si pasean por el blog, verán en uno de los posts relativos a los objetos de estudio de la geología, que dentro de la dinámica exógena, hay básicamente dos ciclos: gliptogénesis y litogénesis.

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En el primero de ellos coexisten tres grupos de manifestaciones, a saber: la meteorización, la erosión y la remoción en masa.

Les debo las definiciones de los dos primeros, pero ahora debemos centralizar el enfoque en la remoción en masa, porque de eso se trata una avalancha o alud, como se lo llama vulgarmente.

En general, la remoción en masa es una transferencia de energía desde zonas de alto potencial hacia zonas de bajo potencial, lo cual se realiza a través de un transporte de materia a favor de la gravedad.

Esto se  entiende fácilmente si uno imagina que levanta una valija, por ejemplo, hasta el portaequipajes de un avión. Podría ser levantar el bebé  desde el piso hasta la cuna o subir un gato a un árbol, lo importante es el movimiento involucrado, no se dejen confundir por otra cosa.

Cuando lo hace, invierte un trabajo, y la energía del mismo se acumula como potencia (físicamente ,potencia es capacidad de producir trabajo), y vale decir que allí arriba la situación es de alto potencial, lo cual siempre genera algún grado de inestabilidad.

 Si luego se deja caer cualquiera de los objetos del ejemplo (tengan cuidado con el bebé, por favor) la potencia acumulada se libera en la caída.

Es decir, estamos como siempre ante intercambios de energía que en este caso se manifiestan como movimientos o transportes de materia.

Cuando el vehículo de transporte es agua en cualquiera de sus formas, o viento, el proceso es de erosión, pero cuando el agente que produce la movilización no es ninguno de ellos, sino la fuerza de la gravedad, entonces estamos ante la remoción en masa, o como también puede decirse, son “movimientos coluviales”

El agua puede estar presente en cantidades variables, pero es en todo caso un factor disparador, no un agente de transporte, o al menos, no lo es en el origen.

A lo largo del recorrido, puede ir aumentando el contenido de agua y pasar a ser una forma de erosión hídrica, con todas las alternativas transicionales entre ambas.

 El cuadro que les incluyo implica las formas comunes de remoción en masa. Como pueden observar, si las vertientes o pendientes son de roca masiva, los fenómenos que ocurren son de una clase y si se trata de sedimentos desagregados, son de otra.

Este cuadrito, será analizado en detalle en posteriores posts, hoy lo que nos importa es saber que lo acontecido en Aguascalientes es una corriente de barro, que tiene lugar sobre vertientes de sedimentos sueltos, y que básicamente tiene lugar cuando en pendientes inestables (recuerden que son zonas de alto potencial) el agua de lluvia se infiltra en el material, aumentando su peso de manera que ese equilibrio inestable se rompe y la gravedad actúa en toda su magnitud.

La ruptura del equilibrio ocurre cuando el peso del material así empapado supera la resistencia que oponen la rugosidad del terreno y la cohesión del material.

Por otra parte cuando la presión del agua intersticial en los poros supera la fricción interna del sedimento, se dice que éste ha alcanzado su límite plástico primero y líquido después, actuando como un cuerpo en deformación viscosa o como una verdadera corriente líquida, respectivamente.

Tanto el límite plástico como el líquido se miden en función de la cantidad de agua que puede un material poroso contener antes de comenzar a variar su comportamiento según lo ya mencionado más arriba.

La velocidad que alcance el desplazamiento depende de numerosos factores, pero suele  ser de decenas de metros por minuto, y eso le da capacidad de arrasar con cuanto encuentra a su paso.

En algún momento dado, como ya dije, puede ser un flujo cada vez menos denso por la suma de agua al sistema, hasta llegar a moverse como una corriente fluvial y erosionar como una inundación corriente.

En este caso, los factores involucrados tienen que ver con la presencia de El Niño, con sus aumentadas precipitaciones, las pendientes involucradas, el tipo de material, las vibraciones de los recientes terremotos en placas adyacentes, y hasta algunos cambios culturales en el uso de la tierra.

Pero todos son temas merecedores de sucesivos posts, y bueno sería que vayan recordando los temas de complejidad y teoría de sistemas, que son aquí bien pertinentes.

A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.

En la foto, me ven en la empinada callecita principal de Aguascalientes, un pueblo de gran belleza y pintoresquismo, que lamentablemente hoy sufrió las consecuencias de la indomable fuerza de los elementos naturales.

Recuerden que este tema no está agotado ni muchísimo menos, ya volveremos sobre él.

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