Los castores, modificadores de su hábitat. Parte 1.

La semana pasada mencioné entre los distintos orígenes de los lagos, el biológico, y allí no pude menos que usar el ejemplo de los castores. Ya en ese momento pensé que era un buen tema para analizar en un post ad hoc, y ahora pongo manos a la obra.

Al buscar información específica, caí en la cuenta de que se trata de un tema con muchísimas aristas, de modo que será motivo de al menos dos encuentros. Hoy les presento la primera parte solamente.

¿Qué puede decirse de los castores?

El castor es por su tamaño el segundo entre los roedores, y se lo considera semiacuático. Es el único género viviente de la familia Castoridae y se manifiesta en dos especies, Castor canadensis y el Castor fiber, que son externamente muy semejantes entre sí.

Los castores son animales sociales, pero se reúnen en pequeñas comunidades, normalmente de no más de cinco o seis individuos, que permanecen juntos hasta que las crías alcanzan los dos años de edad, cuando son ya ejemplares juveniles, y se separan de la familia para iniciar nuevas colonias, a partir de su reproducción.

Su cola es escamosa y presenta forma de paleta, lo que la hace muy apropiada para la natación, y para la construcción de diques y madrigueras; es además un verdadero almacén de lípidos para momentos de necesidad.
Se los conoce en Europa y en América del Norte. Durante su apogeo en Norteamérica, anterior a la llegada de los europeos, los castores ocupaban casi todos los ámbitos favorables para sus costumbres desde el Ártico hasta el norte de México. En la actualidad el castor casi ha desaparecido de su hábitat original, en gran medida por la caza intensiva, en momentos en que su piel se usaba también intensivamente. Hoy se los protege, y hay proyectos de reintroducción en sus nichos naturales, y lamentablemente, como veremos en la segunda parte del post, también en sitios donde son fauna exótica.

¿Por qué se los considera modificadores de su hábitat?

Los castores son conocidos como «ingenieros» que activa e intencionalmente modifican el ambiente de aguas dulces en los que medran muy bien; especialmente en pequeños canales, ya sea en corrientes poco caudalosas y sus planicies de inundación, o bien en canales laterales de la planicie de inundación de ríos mayores.

Lo que los hace distintos del resto de los animales de su entorno, es su habilidad para cortar ramas y troncos de árboles, con los que construyen diques, canales y madrigueras, con una gran precisión hidráulica. Más de un ingeniero humano debería estudiar sus estrategias antes de meter mano en el medio, jejeje…

¿De qué formas cambian su entorno?

Con sus construcciones, los castores afectan de un modo u otro los siguientes aspectos de su hábitat:

  • La hidrología.
  • La geomorfología.
  • La bioquímica, y la calidad del agua.
  • Los ecosistemas resultantes.

¿Cómo alteran la hidrología?

Obviamente el primer impacto de los diques de castores es sobre el balance hídrico local y aguas abajo. Antes de mirar en detalle algunos efectos debe recordarse que se trata de construcciones que están lejos de ser totalmente impermeables, lo cual en sí mismo modera cualquiera de los resultados que enumeremos más abajo.

Por debajo de la construcción disminuye naturalmente el suministro de agua, con lo que son menos habituales las inundaciones de gran magnitud, pero también puede desfavorecer los sitios que dependen de ese suministro en las épocas de estiaje. La propia zona se constituye en cambio en reservorio para situaciones críticas.

Por supuesto toda la red de drenaje resulta modificada, sobre todo porque por lo general son construcciones que se realizan en planicies relativamente bajas, con lo que la conectividad de los flujos en sentido lateral aumenta, mientras disminuye en sentido longitudinal. Esto puede significar que desbordes laterales por el aumento de nivel del agua en un sitio dado lleguen a superar las propias divisorias naturales de agua, y trasvasarla de una cuenca a otra.

La propia generación de un espejo mayor de agua, debido a su flujo impedido o desacelerado puede implicar dos efectos más.

Por un lado, un favorecimiento de la evapotranspiración, con lo que se restaría agua que potencialmente podría sumarse a las aguas subterráneas regionales. No obstante, posibles desbordes laterales favorecen la infiltración, con lo que habría un cierto grado de compensación.

Hay científicos que aseveran que ese mayor espejo de agua relativamente quieta supone una exposición incrementada a la radiación solar, con lo que la temperatura del agua podría aumentar también. Esto se ha medido en algunos casos de Alemania, con un registro de hasta 2 °C por encima de la temperatura en zonas distantes de los mismos ríos. Siendo animales de zonas frías, ese efecto sería moderador de la rigurosidad del clima, pero como en todo sistema complejo, todavía no se conocen todas las posibles consecuencias.

¿Cómo alteran la geomorfología?

Ya el cambio en la red de drenaje es un cambio también geomorfológico, pero hay además otros efectos, como la generación de humedales cuando hay desbordes laterales sobre lo que originalmente era la llanura de inundación del río, que pasa a encontrarse saturada de agua de manera bastante continuada.

Por otra parte las modificaciones inducidas en el lecho mismo de las corrientes endicadas por los castores implican un nuevo balance entre la erosión y la sedimentación en el seno de los ríos y arroyos, con lo cual la configuración de éstos cambia en el largo plazo. Y los flujos cambian localmente de turbulentos a laminares en el propio dique por la mayor distancia a las irregularidades del fondo, aunque puede ocurrir lo inverso en otros tramos de las corrientes.

¿Cómo alteran la bioquímica y la calidad del agua?

Los cambios en los regímenes de flujo, la temperatura del agua, la profundidad del líquido y la propia ocupación por los castores, impacta notablemente en la composición química y bioquímica del agua, en muchos casos cambiando el tiempo de residencia de determinados elementos y compuestos, y facilitando, acelerando o por el contrario interrumpiendo algunos ciclos de gran importancia como el del carbono, los nitratos y el oxígeno.

Si bien se han llevado a cabo numerosos estudios, los resultados son aparentemente contradictorios según la zona de muestreo, la estación del año, etc. La propia contradicción entre los resultados tal vez podría indicar que los diversos intercambios se compensarían de algún modo unos con otros, alcanzando un relativo equilibrio en el corto plazo.

Hasta aquí llegamos hoy, y el próximo lunes seguiremos con las preguntas que aún faltan, a saber:

¿Cómo alteran los ecosistemas?

¿Qué otros cambios pueden provocar?

¿Esos cambios son beneficiosos o perjudiciales?

¿Qué pasa cuando se los introduce en ambientes donde no son autóctonos?

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.

¿Cómo se originan los lagos y lagunas?

Hoy vamos a hablar de los múltiples modos en que se generan estos elementos del paisaje, pero empezaremos por definirlos, y agregar algunas aclaraciones previas.

¿Cuál es la definición de lagos y lagunas?

Un lago o laguna es una depresión del paisaje ocupada por agua, que tiene por ende una dinámica particular y gran influencia sobre el entorno.

La convergencia de una depresión y un drenaje obstruido definen la existencia misma del lago. Por eso fundamentalmente debemos referirnos a la génesis de esos factores cuando pretendemos conocer el origen de los lagos.

Si bien suele pensarse en los lagos como masas de aguas tranquilas, cuando tienen dimensiones suficientes, se generan en ellos olas, y hasta corrientes, como sucede en el caso del Erie. Por otra parte desde un punto de vista geológico suelen ser rasgos de corta duración en el paisaje, ya que suelen resultar colmatados por sedimentación, salvo cuando sufren reactivaciones tectónicas.

En general son buenos reguladores del drenaje, reteniendo los excesos hídricos que podrían generar grandes inundaciones, o actuando como reservorios que sostienen la vida vegetal y animal durante las sequías.

¿En qué se diferencian los lagos de las lagunas?

Hay una exigencia conceptual para que un espejo de agua constituya un lago, que no rige en cambio para las lagunas. Pero eso deben ir a consultarlo en un post muy anterior, cuyo link les dejo aquí.

¿Qué características son habituales en los lagos y lagunas?

Por supuesto, muchos factores modifican sus características, pero es interesante tener en cuenta que en climas muy fríos, sostienen la vida y la dinámica profunda debido a las propiedades térmicas del agua, según expliqué en este post.

En situaciones generales sus sedimentos tienen características peculiares, como el grano fino y el contenido orgánico, y en casos particulares, cuando se relacionan con alimentación glacial, se forman sedimentos diamícticos conocidos como varves, que son muy útiles para establecer edades, tema de otro post en el blog.

¿De qué modo general pueden clasificarse los lagos y lagunas?

La más general de las distinciones se refiere a su conexión o no con otros cuerpos mayores a través de corrientes efluentes. Según esa diferencia, los lagos y lagunas pueden ser:

  • Abiertos o exorreicos. Cuando el agua encuentra salida por medio de alguna corriente hacia un río u otro cuerpo de agua. En estas situaciones el agua puede mantenerse dulce, pues las sales son también evacuadas.
  • Cerrados o endorreicos. Carecen de corrientes que conduzcan el agua hacia otro cuerpo, razón por la cual las sales permanecen en ellos y se hacen salobres de resultas de la evaporación.

Hay casos en que las aguas son desde un comienzo salobre, porque la laguna misma es resultante de un brazo de mar que queda aislado por la sedimentación, según veremos más adelante.

¿Cuáles son los múltiples orígenes posibles para lagos y lagunas?

Cada uno de los temas siguientes será desarrollado con gran detalle en posts a subir más adelante, Hoy nos limitaremos a mencionar que estos cuerpos de agua pueden formarse:

  • Por deposición glacial: en tal caso, en zonas previamente deprimidas, las morrenas glaciares pueden obstruir la salida de aguas, ya sea pluviales o de la propia fusión del hielo.
  • Por erosión glacial: en este caso, el peso del hielo genera una depresión cerrada por la propia configuración del terreno.
  • Por erosión y deposición glacial: en este caso -el más común- concurren las dos causas anteriores. Pueden ser también debidos a la concurrencia de esos dos procesos, pero generados por otro agente distinto del hielo.
  • Por surgencia de aguas subterráneas: requieren una topografía favorable que les impida generar un arroyo o río en lugar de un espejo estacionado.
  • Por separación desde masas mayores: el ejemplo típico es el de las albuferas, que son aisladas del mar, por la propia sedimentación marina que ocluye su contacto con el cuerpo mayor.
  • Por el viento: típico de la formación de oasis, cuando la erosión eólica alcanza acuíferos contenidos en las dunas.
  • Por movimientos de masa: algunos derrumbes, desplazamientos o deslizamientos pueden generar tanto la depresión como el cierre de una salida para el agua, con lo que dan origen a lagos o lagunas.
  • Por tectonismo: fracturas que producen resaltos en el paisaje pueden generar lagos y lagunas. Un ejemplo es la Laguna Mar Chiquita de Córdoba.
  • Por actividad volcánica: se trata de los famosos maares, de los que ya hemos hablado antes. Por supuesto también puede pasar que una colada obstruya la salida de un río, y genere un lago o laguna.
  • Por meteoritos: en esos casos simplemente aguas pluviales ocupan el cráter de impacto generado por el cuerpo celeste.
  • Por seres vivos: si bien los grandes constructores de lagos (o diques) son los seres humanos, también tienen capacidad para hacerlo los castores, de los que ya hablaremos in extenso, y los complejos madrepóricos, de los que ya hemos hablado en detalle.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

Hoy la traducción que prometí el viernes pasado.

Como ya saben, el libro «Eating dirt» de Charlotte Gill es uno de mis favoritos, por su enfoque ecológico y su rigurosidad en las descripciones y explicaciones con fundamento científico.

Hoy traduzco para ustedes el párrafo que seleccioné y subí al blog el viernes pasado. Pero les recomiendo leer todo el libro si es que entienden inglés, porque vale la pena.

Nuestro lugar de trabajo es una zona de impacto. Dos fuerzas en yuxtaposición. Una es vieja y lenta, acumulando biomasa. No quiere otra cosa que construir. La otra es rápida y rapaz- nuestros apetitos, aparentemente sin límite. La mayoría de los días estamos demasiado ocupados haciendo dinero, para verlo de este modo, pero a veces levantamos la vista de los escombros y las astillas. Sentimos la brisa fresca, la transpiración en nuestras cejas. Miramos hacia el océano, cuando este mismo aliento de la tierra ondula el agua. La marea corre en una dirección y el viento en la otra, como la trémula piel de un animal acariciado a contrapelo. Sentimos un vago dolor en nuestros pechos. El soplo de algo que se ha perdido para siempre. O quizás no sentimos nada en absoluto.

Espero que lo hayan disfrutado como yo.

Breve historia del Parque Nacional Yellowstone

Ya hace bastante tiempo les conté algunas generalidades acerca de ese extraordinario lugar que es el Parque Nacional Yellowstone, y les señalé sus coordenadas, de modo que daré por conocidos esos puntos, y me referiré específicamente ahora a su historia, ya que tuve la oportunidad de enterarme de ella a través de un  video de la National Geographic, en la que su Director de Expediciones y docente en Ciencias de la Tierra, el multipremiado John Cochran, la relata con gran detalle.

Aquí les presento una versión libre de lo que aprendí en esa conferencia, dándole el crédito a quien le corresponde.

¿Quién fue el primero en reconocer la existencia de ese lugar tan majestuoso?

Obviamente no lo sabemos, porque naturalmente debe haber sido uno de los pobladores originarios, de los cuales no se guardan reportes de ese tipo. Somos nosotros, «la gente moderna», los que nos preocupamos por detalles como ése, 😀

No obstante, sí se sabe, por la cultura que aún se conserva, que las diversas tribus que se movían por la región, coincidieron todas en considerarla un territorio sagrado, debido a la existencia de geysers, barros humeantes, piletas termales y otras manifestaciones que consideraron sobrenaturales, y atribuyeron a espíritus y dioses.

¿Y quién fue el primer hombre blanco que lo recorrió?

Según las crónicas de la época, las primeras referencias a la zona de Yellowstone se deben a John Colter, (1775-1813) un aventurero probablemente analfabeto, razón por la cual la ortografía de su apellido se discute aún, entre estudiosos que a veces le llaman Colter, pero también Coulter o hasta Coalter.

Cualquiera sea el caso, este hombre, reconocido como excelente cazador y profundo conocedor de las prácticas de supervivencia en zonas todavía inexploradas, fue contratado como soldado raso, y con un sueldo de 5 dólares mensuales, para ser uno de los guías de la expedición encomendada por el Gobierno a Meriwether Lewis y William Clark, quienes debían remontar el Río Missouri hacia las nacientes, y en lo posible llegar hasta la costa Pacífica. Se trataba de una tarea de reconocimiento para establecer las potencialidades del área como futuro hábitat de la población blanca en aumento.

En el viaje de regreso, Colter y algunos audaces, entre los que se menciona a Pott, con quien comparte una jugosa hostoria, que tal vez algún día se me dé por relatarles, decidieron abandonar la expedición original, para aventurarse en áreas que no habían sido reconocidas en su transcurso, sobre todo con la intención de realizar cacerías y obtener pieles.

Sus compañeros fueron quedando por el camino, pero según lo que describe a su regreso, en los largos meses de su vagabundeo, habría recorrido casi toda la superficie de lo que es hoy el Parque Nacional. Lo que relata es obviamente extraordinario, al punto de que muchos lo consideraron como un mero invento, o el delirio de un tipo que había estado demasiado tiempo aislado del mundo civilizado.

¿Qué repercusiones tuvo su relato?

El relato de Colter incluía aguas calientes que saltaban verticalmente muchos metros, piletas de lodos burbujeantes y lagos que exhalaban vapores densos y a veces malolientes. Todo eso provocó que se extendiera la expresión burlona con que comenzaron a designar el área: «El Infierno de Colter».

Pero mucho después de su muerte, en el año 1871, el Capitán de Caballería Gustavus Doane (1840-1892) lideró otra expedición por los territorios del futuro parque, a los que describió como muy promisorios para la investigación de Ciencias como Geología, Botánica, Zoología y Mineralogía entre otras.

Según sus palabras (y según mi propia traducción), Yellowstone era «probablemente el mejor laboratorio provisto por la Naturaleza en toda la superficie del Globo».

¿Cómo siguió la historia del redescubrimiento de Yellowstone?

Luego de la exploración de Doane, en el mismo año 1871, Ferdinand Hayden (1829-1887) condujo la primera expedición científica, en compañía del fotógrafo William Henry Jackson (1843-1912) y el pintor Thomas Moran (1897- 1926), quienes por fin pudieron a través de sus respectivos artes despejar toda duda acerca de la existencia y valor de las maravillas que iban encontrando y estudiando.

Así fue que en 1872, el Presidente Ulysses S. Grant promulgó la legislación que reservaba el territorio, prohibiendo actividades que significaran modificaciones profundas, con lo cual Yellowstone se constituyó en el Primer Parque Nacional protegido, en el mundo.

¿Qué se puede agregar a esta historia?

Solamente un par de datos de color, que despejarán tal vez las dudas respecto a algunos toponímicos que encontrará el visitante en el parque.

Es bastante obvio después de lo que acaban de leer, que el Valle Hayden debe su nombre al director de la primera expedición científica; pero hay también dos montes de más de 300 m de altura dedicados a sendos ayudantes de Doane. El Monte Washburn es en homenaje a Henry Washburn; y el Langford, está dedicado a Natahaniel Langford.

Una última nota de color se relaciona con el nuevo nombre que se popularizó para el que hasta entonces llamaban «El Infierno de Colter». Sucede que en 1865, el escritor inglés Charles Dawson, más conocido por el pseudónimo Lewis Carrol, había publicado «Alicia en el país de las Maravillas» (Alice in Wonderland), con gran éxito de ventas. A partir de 1872, la gente comenzó a llamar al Parque con el sobrenombre de «Wonderland», muy merecido por cierto.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.

Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

P.S.: La foto que ilustra el post es de mi propia cosecha, y retrata un rasgo del parque del que hablaremos específicamente en otro post.

Another text by Charlotte Gill. Se traducirá a castellano el próximo viernes.

You already know how much I love the book «Eating dirt» by Charlotte Gill. Here, I have selected another paragraph for your pleasure. Enjoy it.

Our workplace is a crash site. Two forces in juxtaposition. One is old and slow, accumulating biomass. It wants nothing more than to build. The other is fast and rapacious- our appetites, seemingly without end. Most days we’re too busy making money to see it this way, but sometimes we look up from the rubble and the wood chips. We feel the breeze cool, the sweat in our brows. We gaze down at the ocean, where this same earthly breath ripples the water. Tide running one direction, wind running the other, like the quivering fur of an animal rubbed the wron way. We feel a mild ache in our chests. A brush with a thing that’s been lost forever. Or maybe we feel nothing at all.

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