Preguntas geológicas con humor

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Continuando con la serie «¿Qué le dijo?» iniciada hace varios meses atrás, hoy presento nuevas preguntas:

¿Qué le dijo el oro a la pirita?

-Dejá de copiarme, envidiosa.

 

¿Qué le dijo a Wegener su esposa?

– Dejá de inventar pavadas o te van a encerrar por loco.

 

¿Qué le dijo Laurasia a Gondwana?

-¿Qué te pasa? Te noto cada vez más distante.

 

¿Qué le dijo el magma a la cámara magmática?

No me hagas calentar más, porque me piro.

Bueno, sigo acuñando preguntas para otro post, mientras tanto, ustedes pásenla bien entre sonrisas y vagancia. Un beso Graciela.

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Un abrazo y hasta el lunes, Graciela

Diferencias entre niebla, neblina y bruma

alemania-024Este post surge en respuesta a la sugerencia de Pulpo, quien notó que la confusión entre estos términos se reiteraba en distintos ámbitos, y me conminó a subir un texto aclarando la cosa.

En realidad varias veces fui posponiendo el post porque otros temas se iban presentando, pero como lo prometido es deuda, acá estoy cumpliendo finalmente con él.

¿Qué se entiende por niebla o neblina?

Comencemos por recordar que para que el agua permanezca en estado de vapor, se requiere una cierta temperatura, razón por la cual, si ésta desciende, ese vapor de agua se condensa sobre las partículas sólidas en suspensión, normalmente presentes en la atmósfera, y se genera una especie de nube visible, a nivel del propio suelo y hacia arriba. Ésas son pues las nieblas y neblinas.

¿Cómo se produce el fenómeno?

Hay varios mecanismos, semejantes en cuanto al principio físico, pero ligeramente diferentes en cuanto al modo preciso de generarse.

Por un lado, puede formarse la niebla cuando desde una superficie de agua relativamente cálida, se produce evaporación. Si sobre el espejo líquido que provee la humedad hay aire bastante más frío, la condensación es casi inmediata y se forma una niebla densa. Esto se ve muy comúnmente sobre los lagos y diques en invierno, durante las primeras horas de la mañana, cuando la temperatura de la atmósfera es la mínima, y el agua se mantiene relativamente templada.

Pero puede ocurrir también la situación inversa, cuando por ejemplo en verano, un frente frío genera una cuña, levantando las masas de aire caliente, que en su ascenso se condensan y producen una lluvia cálida, una porción de la cual se va evaporando en la caída, y vuelve a condensarse cerca del suelo, sobre esa masa fría ya mencionada.

En cualquiera de ambos casos, hay una diferencia térmica, a favor de la cual el agua pasa de un estado a otro.

¿Cuál es la diferencia entre niebla y neblina?

El uso ha consagrado una separación entre ambos términos, reservándose niebla para la cortina más densa y neblina para la más tenue.

La diferencia fue inicialmente arbitraria y subjetiva, pero luego se comenzó a aplicar un límite convencional entre ambas, y suele decirse que los objetos en la niebla no se ven más allá de 1 km de distancia. De hecho, si es muy densa, a veces en pocos centímetros ya se desdibujan, pero el kilómetro es el máximo de visibilidad.

En la neblina, los objetos se ven hasta 5 km como máximo. Si se ven más allá, obviamente no hay ni una ni otra.

También es obvio, que la referencia es bastante relativa y más bien teórica, porque en una ciudad, los edificios no dejan ver otra cosa que sus propias moles, aun en el más soleado y luminoso de los días.

Y si se es muy corto de vista ver algo a un kilómetro no sería niebla sino milagro, pero bueno, la idea implícita es lo que importa.

¿Y la bruma, qué es?

En este caso, el término se usa muchas veces erróneamente como sinónimo de niebla o neblina, porque en realidad se trata de un fenómeno totalmente distinto y de origen hasta opuesto.

En efecto, aquí el agua no juega ningun papel, es más bien su falta la que posibilita la ocurrencia del fenómeno, ya que se trata de partículas sólidas en suspensión, y son precisamente las partículas secas las que son levantadas por el viento y mantenidas largamente en la atmósfera.

De hecho, una lluvia las arrastra y las deposita en todas las superficies disponibles.

Bueno, espero que la información les sirva, y puedan hablar con mayor propiedad sobre los fenómenos aquí descriptos.

Un abrazo. Graciela

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La inundación – Eduardo Galeano

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De nuevo en el libro Bocas del tiempo. ISBN 950-895-160-5 Eduardo Galeano hace gala de su maestría con una descripción de fenomenos geológicos:

La inundación

Las calles eran obras de florería; las iglesias, delicias de confitería; los palacios, regalos de juguetería.
Pero la bella Antigua, la capital de Guatemala, vivía con el corazón en la boca, entre los vómitos y los sacudones de la tierra enojada. Los volcanes la condenaban a zozobra perpetua. Lo que no gastaba en lágrimas, se le iba en suspiros.
En 1773, la tierra corcoveó como nunca. Y lo peor fue que el río se salió de cauce y ahogó a las gentes y a las casas. Y los que sobrevivieron a la inundación no tuvieron más remedio que huir a la disparada para fundar, lejos, otra ciudad.
El río que se desbordó se llamaba, se llama, Pensativo.

Aplicaciones de Geología en el Aula

escritorio, aulaHoy procedo a contarles algo que es casi una anécdota, pero que tiene como resultado la inauguración de una nueva etiqueta en el blog, que apunta a  servir de ayuda a los docentes de ciencia en colegios primarios, secundarios y por qué no, también en la Universidad.

Todo comienza con un mail de una ex alumna del Profesorado en Geografía de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Su nombre es Noel, y fue una de esas alumnas destacadas, por lo brillantes y por lo buenas personas.

Un gusto y un orgullo el haber contribuido a su formación, y una enorme alegría que no me haya olvidado, y que sea hoy lectora del blog.

Por ese motivo es que me escribió, contándome lo que les transcribo, extractado, pero textual:

«Profe, no sé si sirve lo que le voy a contar. Pero lei en el blog «Locos por la geología» el truquito de la botellita de agua. Y me interesó para adaptarlo a los chicos de primer año del secundario (12 años) …

…En esta parte del año estamos viendo clima, y como estudiamos los procesos de evaporación y condensación, vine a tomar su idea. La verdad, se los presenté como un acertijo, eso lo hizo mas atrapante. Les dije que quien explicaba de qué se trataba este fenómeno y explicaba el por qué, tenía un 10 en la libreta.

En fin sólo un alumno lo pudo resolver, pero lo más importante es que todos se entusiasmaron…»

Gracias a la inventiva de Noel, se me prendió la lamparita a mí con respecto a esta posibilidad de dar una mano a los colegas docentes de distintos niveles con cosas que puedan aplicar en el aula, si es posible de manera divertida y novedosa.

Bueno, queda pues inaugurada la nueva sección del blog, y ya saben que los espero el próximo miércoles.

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Un abrazo. Graciela.

Un abrazo, Graciela

20 cosas que NO se deben regalar a un geólogo

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Tal como prometí cuando hablé de los regalos para geólogos, completo ahora el listado con lo que no debe obsequiarse a un geólogo, bajo ningún concepto:

  1. Papel higiénico. Por más que sea imprescindible en la mochila de campo, tanto por su uso obvio como para proteger muestras fósiles y cristales, no es un regalo adecuado ni aun envuelto en celofán y con moñito.
  2. Libros de Eric Von Danicken. No, nunca, jamás, tampoco.
  3. Sombrero para el campo modelo reina Isabel.
  4. Botas para campo con tacos stiletto.
  5. Suero antiofídico. Puede ser útil pero es de mal gusto.
  6. Un seguro contra accidentes. Ver ítem anterior.
  7. Bolsas plásticas de residuos. Serán imprescindibles en el campo pero no tienen perfil de regalo.
  8. Un botiquín de primeros auxilios. Todo geólogo tiene su mínimo kit para el campo pero cargar al hombro un cajón blanco con una cruz roja en la tapa, y atiborrado de remedios es bastante incómodo.
  9. Un martillo neumático. Mucha tecnología, pero no es así como se toman las muestras.
  10. Una bufanda muy larga, a menos que esperen que se ahorque saltando un alambrado o le aclaren que no es para que la use en el campo. Para el campo están los cuellitos de tela polar.
  11. Un equipo de pesca. Eso y decirle que se va al campo de joda es lo mismo. Además seguramente ya tiene uno y es lo primero que carga.
  12. Una bolsa de arpillera con una leyenda tal como «Para robar choclos».
  13. Un changuito de supermercado. No, ésa no es la mejor forma de bajar muestras por una montaña.
  14. Una banqueta que se transforma en escalera. Cuando se usa escalera en el campo no es de esa clase.
  15. Una palmeta para matar moscas y mosquitos. Preferimos los repelentes.
  16. Una hamaca paraguaya. Casi nunca encontramos dónde colgarla.
  17. Una paloma mensajera. Preferimos tecnologías más modernas.
  18. Libros de auto ayuda, quiromancia, tarot y horóscopos, son regalos que ningún geólogo se merece. Bah, casi ningún ser humano los merece…
  19. Brújula para boy scouts. Si no es una geológica, regalar una brújula que sólo señala el norte a un geólogo con un mínimo de experiencia, es un insulto. Antes que llevar eso preferirá perderse.
  20. Un cuadro con un dinosaurio. Mil veces mejor es jugarse y regalarle un dragón de Ciruelo Cabral.

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Un abrazo y hasta el lunes, Graciela

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