El Old Faithful, un atractivo turístico excepcional.
Este post es para ir completando mi promesa de explicarles geológicamente los sitios que considero metas indispensables de los geólogos, y locos por la Geología en general.
De hecho, el tema de hoy tuvo ya una primera introducción en este post que les recomiendo ir a visitar.
Si bien todavía no les he explicado los fenómenos postvolcánicos, entre ellos el de los geysers como el Old Faithful, tomen mi palabra de que vendrá un post más detallado sobre el tema.
Por el momento, digamos que un geyser es un fenómeno postvolcánico que inicialmente vamos a definir como un «surtidor de aguas termales» que puede arrojar al espacio columnas de agua sobrecalentada, vapor de agua y gases, en intervalos más o menos variables.
Con respecto al Old Faithful, hoy me limitaré a contarles sus características, y su contexto geológico, como para que sepan dónde están parados cuando hagan turismo allí. Mucha más información sobre los fenómenos postvolcánicos en general, aparecerá en ese futuro post que arriba les prometí.
¿Dónde queda el Old Faithful?
Este legendario geyser es solamente una de las más de 3.000 manifestaciones postvolcánicas- de las cuales al menos 100 son geysers- presentes en el Parque Nacional de Yellowstone, que se encuentra en Estados Unidos de Norteamérica, en el Estado de Wyoming, y con porciones extendiéndose hasta Idaho y Montana. Sus coordenadas son: 44° 27′ 38″ de latitud N y 110° 49′ 44″ longitud W.
El Parque Yellowstone forma parte del gran sistema de las montañas Rocallosas, más específicamente en los faldeos de la Cordillera Teton, que es una de las estribaciones orientales más emblemáticas del complejo orográfico.
¿Por qué es tan interesante?
Probablemente por su descubrimiento temprano y relativa predictibilidad. En efecto, ya en 1870 fue analizado por la Expedición Washburn, la cual mencionó como dato significativo la regularidad de sus erupciones, hecho en homenaje al cual se le bautizó con el nombre que ostenta, que en castellano se traduce como Viejo Fiel.
Sin embargo, el Old Faithful no es ni el geyser más grande ni el de efusiones más regulares en el Parque Nacional. Pero sí es el más grande de los geysers que erupcionan con intervalos bastante regulares. Es decir que hay muchos otros más grandes, pero no muy regulares; y también muchos más regulares pero no tan grandes. Consecuentemente, la afortunada confluencia de gran dimensión y gran regularidad le pertenece en exclusiva.
En adición a esto, su modalidad de erupción se ha mantenido casi invariable en el tiempo, a lo largo de más de un millón de emisiones que se contabilizan desde que en 1872 la zona de Yellowstone se consagró como Parque Nacional.
Por todo esto, probablemente el Viejo Fiel es el fenómeno postvolcánico más estudiado del mundo, y cuya actividad se predice con mayor precisión.
Las erupciones se repiten en promedio, cada 74 minutos, pero ese promedio implica un rango que varía entre 60 y 110 minutos, con emisiones que duran entre 1,5 y 5 minutos. Afortunadamente, existe el Visitor Center, que continuamente actualiza el tiempo estimado de la siguiente efusión, de modo que los turistas pueden acomodarse con tiempo en los bancos del mirador para atestiguar el fenómeno, que se repite hasta 20 veces en un día.
El Old Faithful arroja columnas de agua caliente hasta una altura promedio de 30 a 40 m, aunque se han estimado valores extremos de hasta 55 m. La temperatura del agua en el cráter mismo es del orden de los 100°C, mientras que el vapor puede llegar a calentarse hasta 170°.
En cuanto a la cantidad de litros que se eyectan, eso varía entre 14.000 para erupciones cortas, y 30.000 para las de mayor duración.
¿Con qué características geológicas de la zona se relaciona el Old Faithful?
Ya dije más arriba que en el Parque Yellowstone, hay miles de manifestaciones postvolcánicas, (entre las cuales vale mencionar el Mammoth Valley, del que hablaremos también en algún post), todas las cuales se relacionan con la existencia de un vulcanismo profundo, con fenómenos que revelan la existencia de una megacaldera, resultante de diversos episodios de extrema violencia, ocurridos todos en el Periodo Cuaternario, es decir el mismo en el que aún estamos viviendo.
Se reconocen al menos tres ciclos mayores, cada uno de los cuales culminó con erupciones piroclásticas devastadoras, y flujos riolíticos. El ciclo más viejo terminó hace aproximadamente 1,9 millones de años atrás. Se produjo otro pulso hace unos 1,2 millones de años, y el tercero, al que se le adjudica la mayor violencia, y al que se considera responsable de la caldera actual (de unos 75 km de longitud por unos 45 de ancho) que habría ocurrido hace unos 600.000 años atrás.
El último evento que se describe es de mucho menor entidad, y habría comenzado hace aproximdadmente 150.000 años. con los flujos más recientes datados en más o menos 70.000 años.
Ahora bien, para entender la razón del emplazamiento de ese megavolcán, digamos que se debe a la presencia de lo que se conoce como «hot spot» o punto caliente, que por lo general corresponde también a uniones triples entre placas. Pero no se asusten, que eso será explicado cuando vayamos avanzando con la Tectónica Global o de Placas.
Por ahora digamos que todas estas manifestaciones se relacionan con un gran cuerpo magmático localizado por debajo de la litósfera, estacionario respecto a la movilización de las placas, tal como se explicaría por la presencia de fenómenos térmicos profundos, como los que se denominan plumas del manto, por ejemplo.
Pero eso ya escapa de los alcances de este post en particular, que pretende ser más una invitación al turismo geológico que otra cosa.
…Aunque de «esa otra cosa» tampoco se van a salvar, porque próximamente se las voy a explicar, ya van a ver…
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
La foto que ilustra el post es mía, tomada en plena emisión.
Las leyendas que explican el origen de las Cataratas del Iguazú.
Si bien ya conocen las explicaciones científicas acerca de la génesis y características de las cataratas del Iguazú, hoy sólo quiero contarles dos bellas leyendas relativas a su origen.¿Dónde están y qué características tienen las cataratas del Iguazú?
Se trata de imponentes caídas de agua localizadas sobre el Río Iguazú que define el límite entre la provincia argentina de Misiones y el estado brasileño de Paraná.
Se encuentran a 195 msn, y la altura de mayor caída es de 82 m. Pero, repito, ya hablamos de ellas extensamente en otro post más científico. Y seguramente también aparecerán en mis anécdotas de viaje, porque las tengo…
¿Qué dice la primera de las leyendas acerca de la formación de las Cataratas de Iguazú?
Según se cuenta, Naipi era una bella india prometida en sacrificio al dios M’boi, señor del río, y proveedor de los peces, alimento primordial de los pobladores de la región.
Sin embargo, en el día mismo en que debía realizarse el sacrificio, que representaría el matrimonio entre la india y el dios, Tarobá, un valiente guerrero, enamorado de Naipi, y por ella correspondido, la raptó para salvarla.
Juntos descendían en canoa por el Río Iguazú, cuando el dios enfurecido se transformó en serpiente y se introdujo en la tierra, realizando enloquecidas contorsiones con su cuerpo, de tal manera que el terreno alteró su forma hasta generar los grandes saltos por los que se despeñó la embarcación de la pareja fugitiva.
Pero el dios indignado quiso perpetuar el castigo para toda la eternidad, y transformó así a Naipi en piedra, para siempre azotada por las aguas del río.
Tarobá, en cambio, se convirtió en palmera, quedando así condenado a observar para siempre el castigo de su amada, sin poder alcanzarla jamás.
Un detalle poético que se agrega en algunas versiones, explica el arco-iris que se observa en las cataratas cuando hay mucho sol, como un puente secreto en el que los espíritus de los amantes pueden ocasionalmente encontrarse, a despecho de la maldición de M’boi.
¿Cuál es la leyenda alternativa?
Esta otra leyenda incluye también a una pareja: Ã, princesa de las tierras altas, y Guaó, príncipe guerrero de los territorios inferiores. Los pueblos de ambos monarcas vivían en guerra, de modo tal que los dioses Tupác y Jaci, concertaron el matrimonio entre los dos jóvenes herederos para establecer la paz tan necesaria.
Sin embargo, en el camino para encontrarse con Ã, el príncipe Guaó fue herido de muerte por una flecha de los guerreros de à que no querían la paz.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano, el príncipe, llegó no obstante a encontrarse con la princesa, quien sólo logró abrazarlo en su suspiro final. Con el cadáver de su amado entre los brazos, Ã lloró de tal manera, y con tanta abundancia que sus lágrimas dieron origen a las Cataratas que hoy vemos.
Si me lo preguntan a mí, prefiero la otra versión, porque esa serpiente que agita la tierra, alude de alguna manera a los cambios estructurales que ocurrieron en la historia geológica de la región, pero eso ya es parte de otro post.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de De Spouse of Leonard G. – Trabajo propio, Dominio público,
Un paisaje en la literatura.
Estos párrafos describen muy bellamente la Geomorfología de la zona de Los Gigantes, y pertenecen al libro El valle de los muertos, de Rubén Pinus, autor cordobés.
Disfruten estas palabras:
…Recordaba, no obstante, que en todos los viajes mamá solía pedir a mi padre que se detuviera en determinado punto de la ruta para poder apreciar el bloque macizo de granito conocido como Los Gigantes.
La primera vez que lo hicimos yo tenía unos cinco años y me llevó un par de minutos encontrar la perspectiva correcta para vislumbrar la formación rocosa que con tanto entusiasmo mi madre deseaba hacerme conocer. Por más que lo intentaba, todo lo que veía era un extenso territorio de sierras rocosas, picos y lomadas bajo un cielo que parecía estar muy cerca de la superficie. En determinado momento, al fin, las sierras y lomadas conformaron la imagen de dos gigantescos cuerpos humanos recostados en la superficie, uno al lado del otro. En un instante y como por arte de magia vi que las sierras, lomadas y picos no eran sierras, lomadas y picos, sino parte de la anatomía de dos gigantes tomando el sol en medio de la nada. Me pareció fantástico y comencé a gritar «los veo, los veo» como si fuera el famoso ¡Eureka! de Arquímedes.
Lo disfrutaron, ¿verdad?
Un abrazo ya hasta el lunes con un tema más científico. Graciela.

