El gaucho y el teodolito.
Este post implica una anécdota divertida, de entre las muchas que tienen lugar en el campo.
Lo que paso a contarles es de la época en que yo era todavía estudiante y habíamos ido a una zona bastante aislada, en el interior provincial, a realizar- entre otras cosas- una práctica de manejo de teodolito.
Por supuesto, se trataba de una época en que todavía no contábamos con cámaras digitales o celulares inteligentes, de modo que cuidábamos cada foto que tomábamos, porque los rollos eran caros, y otro tanto pasaba con la revelación de la película.
Cuando estábamos en eso, con un compañero manejando el teodolito, y otro a cierta distancia acomodando la mira en los sitios de interés, apareció de quién sabe dónde, un gaucho a caballo, con sus mejores galas, que nos saludó muy respetuosamente, diciendo que nos había visto por la mañana y nos había observado en nuestro trabajo.
«Ahí me fui pa’l rancho a ponerme mejor pilcha- nos dijo- antes de venirme p’a este lado a saludar».
Todos asumimos que nuestra presencia era todo un acontecimiento en su vida aislada, y le dimos un poco de conversación, mientras seguíamos en lo nuestro.
Como era un hombre bastante mayor, no queríamos ofenderlo dándole indicaciones, pese a que entorpecía bastante la tarea, porque se ponía con su caballo, invariablemente en la visual del aparato, y nuestro «mirero», tenía que desplazarse de un lado a otro según las señas del responsable del teodolito, que no podía anotar las lecturas, porque siempre se le cruzaba el gaucho en el medio.
Después de un rato de esta loca coreografía, en la que el mirero se corría a un lado, y el jinete hacía exactamente el mismo movimiento, siempre interrumpiendo la visual del teodolito, arrojamos la toalla, porque todo se demoraba muchísimo, y decidimos hacer un recreo hasta que ese buen hombre volviera a lo suyo.
Hucimos pues un alto e invitamos al gaucho con unos criollitos y café del termo, conversamos unos minutos más, y finalmente él decidió marcharse, pero no sin antes pedirnos con toda amabilidad:
«Cuando vuelvan a venir, ¿me pueden traer las fotos que nos sacaron a mi caballo y a mí esta tarde?»
¡Y por fin entendimos, que el buen hombre estuvo posando todo el tiempo para nuestro teodolito!
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Un abrazo y hasta el lunes. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de esta página.
¿Qué es el lapizlázuli?
Hoy vamos a dar un poco de claridad al concepto de lapizlázuli que tanta gente toma por un mineral, sin que lo sea en un sentido estricto.
¿Qué es el lapizlázuli?
En primer lugar, digamos que es una gema, y eso, como expliqué hace ya mucho, no significa que sea un mineral.
En efecto, el lapizlázuli no es un mineral, sino una roca que contiene siempre lazurita (mineral idiocromático, de color azul), pero que también puede contener uno o más de los siguientes minerales: sodalita, haüynita y noseana (generalmente ostentando también un color azul), además de calcita, pirita, wollastonita, diópsido y escapolita. Todos estos minerales ya están indicando que el origen de la roca que los contiene es metamórfico, y por ende es en sectores de rocas de ese origen que debemos buscar sus depósitos, pero ya volveremos sobre este punto.
El lapizlázuli es una de las gemas no transparentes más valiosas, por la belleza de su color intenso, a veces veteado y hasta con brillos metálicos dorados cuando es muy rica en pirita.
¿Qué características tiene el lapizlázuli?
Como se trata de una roca que puede contener una diversidad de minerales, no puede darse para ella una composición química determinada, pero sí debemos saber la fórmula de la lazurita (no confundir con azurita, que es otro mineral azul), que siempre está presente en la gema.
La lazurita es un silicato de composición Na3Ca(Si3Al3)O12S, idiocromático azul, como ya dije, no transparente y de raya obviamente azul. Cristaliza en el sistema cúbico, pero su hábito es granular masivo, y tiene dureza: 5 a 5,5 en la escala de Mohs.
En cuanto a la gema misma, es decir la roca que continene a la lazurita, conserva la dureza de este mineral y tiene una densidad del mismo orden que él, rondando los 2,75 a 2,90 g/cm3.
¿Qué usos tiene el lapizlázuli?
Hoy, por su gran belleza, es una gema usada en joyería y en esculturas y otros ornamentos. Pero en otros tiempos tuvo alguna significación religiosa, como en el antiguo Egipto, donde se la consideraba símbolo de pureza, poder y salud, llegándose a extremos como ingerirla en forma de polvo por sus supuestos efectos curativos.
El polvo de su mineral constituyente, la lazurita, se usó en la Edad Media para producir el pigmento azul ultramar para pinturas y telas.
¿Dónde hay yacimientos en el mundo?
Los principales yacimientos, explotados desde la antigüedad y todavía en producción, son los del Hindukush en Afganistán. Existen también depósitos en Alemania, Angola, Canadá, norte de Chile (país del que es la piedra nacional), Estados Unidos, Birmania y Rusia.
¿Hay yacimientos en Argentina?
El único depósito conocido en Argentina no está en producción aunque sí denunciado, y se encuentra- y no por casualidad- en la Cordillera principal, limitando con Chile. Se encuentra a una altura de 3.000 msnm, en la Provincia de San Juan, Departamento Calingasta. Su referencia es el Hito Portezuelo de Calderón que se halla a 500 metros más al sur.
Obviamente, el origen de este enriquecimiento mineral es el mismo que el de los yacimientos chilenos, de los cuales es la continuidad en nuestro territorio.
Se trata de un cuerpo de calizas que han sido metamorfizadas por la intrusión de un cuerpo monzogranítico, y afectadas también por la posterior inyección de líquidos hidrotermales ricos en azufre.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.
Más de Eating dirt, de Charlotte Gill.
Hoy vuelvo a traducir para ustedes un excelente texto que forma parte del libro Eating Dirt, de Charlotte Gill. Disfrútenlo y aprendan más de paso. Es un libro excepcional, que se cuenta entre mis favoritos.
Tierra. En casa tratamos de fregarla, blanquearla y quitarla con la aspiradora. Tratamos de eliminarla con los numerosos limpiadores que guardamos debajo de la pileta. Pero en sitios como éste, la tierra es algo precioso y subestimado. Las migajas de pan con manteca del «plantador de árboles». Es también alimento, sustrato y hábitat. Sólo una capa de suelo biológicamente activo, tan delgada como una página impresa, o tan profunda como algunos pies de espesor, de la cual, más tarde o más temprano, todos los seres vivos dependen. Las plantas brotan de esta tierra y son comidas a su tiempo, por todas las demás criaturas de la red alimentaria. Este suelo depende de su propia arquitectura vital para mantenerse en su sitio, tal como los mamíferos necesitan sus huesos. En estos alrededores, cubre un terreno abrupto, y es azotado por las lluvias invernales. Ha estado sujeto al castigo de maquinaria pesada, al desgaste, y la compactación y erosión.
Ojalá hayan disfrutado como yo, tan buena literatura. Un abrazo y hasta el próximo lunes, con un post científico. Graciela.
Los suelos enterrados de la Plataforma Basculada Ondulada, Córdoba argentina.
Este trabajo, cuyo resumen extendido presento ahora, y cuyo texto completo será motivo de otro post, debe citarse como:
Sanabria, J. A. y Argüello, G. L. 2009. Los Suelos Enterrados en la Plataforma Basculada Ondulada en la Región Central de la Provincia de Córdoba, Argentina. Actas de resúmenes del Cuarto Congreso de Cuaternario y Geomorfología, La Plata 21 a 23 de Septiembre. Trabajo 306. ISBN 978-950-34-0596-3. Resumen en papel, trabajo completo en CD.
Los Suelos Enterrados en La Plataforma Basculada Ondulada en La Región Central by Graciela L. Argüello on Scribd
Another text from the book Eating Dirt by Charlotte Gill
Una traducción al castellano de este post aparecerá el próximo viernes.
Once again I have selected for you a very enjoyable paragraph form the book -that I highly recommend- by Charlotte Gill.
Dirt. At home we try to scrub it and bleach it and vacuum it up. We try to deny it with our various under-sink surfanctants. But in a place such as this, dirt is a precious understated thing. A tree planter’s bread and butter crumbs. It’s also nourishment, substrate and habitat. Just one layer of biologically active soil, as thin as a sheet of newsprint, or as deep as a few feet thick, on which all living things, sooner or later, depend. Plant sprout from this dirt and are eaten in turn by all the other creatures of the food web. This soil relies on its own living architecture to hold it in place, just as mammals need their bones. Around here it blankets steep ground and is lashed by winter rains. It has been subjected to the punishments of heavy machinery- scraping and compaction and erosion.
Wonderfully explained, don’t you agree?
We’ll see each other next Monday . Graciela.