Archivo de la categoría ‘Geología y docencia’

Recuerdos de la docencia, por el día del maestro

Hoy vuelvo a los top ten de los momentos más risueños que pasé en el campo.

Lo que voy a contarles hoy no ocurrió una vez, sino de manera recurrente a lo largo de varios meses. Todos recordamos a algún alumno particularmente vago, y nos preguntamos muchas veces «¿Cómo llegó hasta acá?»

Y de uno de esos alumnos voy a contarles ahora. Pasados algunos años desde el momento en que padecimos a este estudiante en la cátedra, y después de que hubo rendido n veces la materia, logrando por fin el 4 que le habilitó a seguir adelante, reapareció con una novedad.

Este hoy ex alumno, al que llamaré X para no perjudicarlo, llegó a la cátedra, para informarnos que había decidido hacer su Trabajo Final en Pedología, con la dirección de los dos profes de la cátedra, es decir mi colega JS y yo.

En teoría, después del primer viaje al campo en el que le dimos la orientación necesaria, y ya con un plan de trabajo que habíamos discutido juntos, las siguientes visitas a su zona de trabajo debían ser simples controles de acompañamiento por parte nuestra, sus directores.

Pero no fue así. Cuando fuimos por segunda vez, no había casi nada completo, y lo que estaba hecho era un desastre. Consecuentemente, debimos ir numerosas veces para que al fin aprendiera algo y fuera llenando los huecos que tenía su informe.

Pero lo que marcó un hito en la Cátedra para siempre fue su respuesta constante. Toda vez que le hacíamos una pregunta, él decía: «¿En qué sentido me lo pregunta, profesor/a?»

Sin embargo, a veces las preguntas eran tan simples como:

¿Qué textura tiene este horizonte?, ¿hay erosión eólica en el sitio del perfil?, ¿qué espesor tiene el horizonte B?, y otras tantas por el estilo, a las que invariablemente respondía, como ya les conté: «¿En qué sentido me lo pregunta, profesor/a?»

Obviamente esa muletilla era su manera de reconocer que no tenía idea de lo que se le preguntaba.

Desde entonces y para siempre, cuando alguien preguntaba algo de cuya respuesta no teníamos idea, todos los miembros de la Cátedra decíamos, invariablemente, y muchas veces a coro: «¿En qué sentido me lo pregunta, profesor?»

A su modo, aquel pésimo estudiante hizo historia.

Un abrazo y hasta el lunes, con un post científico. Graciela.

Mucho no habrá estudiado…

Debo reconocer que si bien los exámenes son instancias más bien desagradables, tanto para alumnos como para docentes, a veces dan lugar a situaciones bastante risueñas.

A mí, en particular se me hacía difícil sobrellevar esos momentos, porque aunque siempre ponía humor en mis clases, y había muchas risas intencionalmente provocadas;  en los exámenes, en cambio, sentía que reírme de alguna burrada de quien estaba jugándose la aprobación de una materia, me estaba completamente vedado.

Y les puedo jurar que a veces, sostener el ambiente respetuoso hacia mis alumnos, era muuuuyyyy difícil.

Vaya un ejemplo:

En el mismo examen que ya les conté, en el que se produjo lo de los sesquióxidos, la misma alumna, que seguía bastante perdida (como si conociera la música pero no la letra de una canción que a duras penas tarareaba), llegó al punto en que debía hablar de los procesos de incorporación de materia orgánica al suelo. Debía mencionar en un momento dado a los grupos fenoles y polifenoles.

Después de mucho titubeo, mencionó a los fenoles, y cuando le pregunté «¿qué otro grupo?» se quedó callada largo rato. Y yo le dije «grupos fenoles y …», tratando de que eso despertara su recuerdo.

Repitió varias veces «fenoles y …» «fenoles y…» hasta que por fín, sintió que se le había prendido la lamparita, y exclamó a todo pulmón y con una gran sonrisa:

-«¡Grupos fenoles y bemoles!»

Lamentablemente, pese a lo muscical de sus intenciones, desde allí en adelante el examen se siguió desbarrancando, y ya no pudimos salvarla, sobre todo porque cada vez que yo le tiraba una soga, ella intentaba ahorcarse con ella. 🙁

La foto que ilustra el post es del Parque de Mariposas en USA, y fue tomada por el Pulpo en uno de sus viajes.

 

LXIX Carnaval de Química 2018. Química y Geología.

Esta entrada participa en la LXIX edición del Carnaval de Química, alojada en el blog Destilando Ciencia de @adancoal .

Este post está diseñado para participar en el Carnaval de Química N° 69. Este evento se viene realizando desde 2010, y tiene por objeto incentivar el conocimiento, la curiosidad y el debate, sobre esa ciencia tan importante.

Puede que mis lectores se asombren por el «corrimiento» hacia una disciplina distinta de la Geología, que es mi área real de conocimiento. No obstante, ya saben todos también, que Química y Geología están estrechamente relacionadas.

De hecho, miles son los comentarios que me llegan de jóvenes – y no tan jóvenes 😀 – que desean estudiar Geología pero se acobardan ante el plan de estudios, que incluye esas materias que tanto temen, a saber: Matemáticas, Física y… sí, adivinaron, Química.

Mi respuesta siempre ronda un concepto central. A esas ciencias supuestamente «duras» tienen que ablandarlas a través del abordaje correcto, del mismo modo que se acercarían al muchacho o la chica que les gusta, y que parece tan inalcanzable, es decir: con tacto y astucia.

Entonces:

¿Cómo conviene abordar la Química?

Tanto la Química, como la Física, Matemática, o cualquier otra disciplina aparentemente alejada del quehacer cotidiano, y de difícil comprensión debe encararse sin miedo, ni prejuicios. Para perder el miedo, nada mejor que «bajarla a tierra», enfrentándola como parte integrante de los fenómenos y procesos que observamos a diario, la mayor parte de las veces, sin darnos siquiera cuenta.

Es decir preguntarse, en este caso particular: ¿dónde puedo ver procesos químicos en acción, para comprender mejor cómo cursan?

Y a eso apuntan las siguientes preguntas, con sus correspondientes respuestas.

¿Qué ejemplos pueden mencionarse, relacionados con la Geología?

Miles, sin lugar a dudas, porque los procesos geológicos ocurren a través de sucesivos cambios físicos y químicos, ya que los biológicos que también intervienen, son de uno u otro  de esos dos tipos: o físicos, o químicos, o eventualmente físicoquímicos.

Pero en este primer post, comenzará mencionando sólo algunos, que considero los más evidentes, tales como:

  • Paisajes elaborados por procesos dominantemente -aunque nunca exclusivamente- químicos.
  • Cambios en las manifestaciones volcánicas.

¿Qué tiene que ver la meteorización química con los paisajes que admiramos?

Encontrarnos frente a paisajes monumentales que nos quitan el aliento, como pueden ser el Valle de la Luna en nuestro país, o el Gran Cañón de Estados Unidos, entre miles de otros, nos pone insensiblemente frente a los procesos químicos en acción.

Suelen atribuirse esos paisajes impactantes a la mera actividad del viento, pero eso es una simplificación extrema, ya que por un lado, también el agua actúa hasta en el mismo desierto, cosa que analizaremos en algún otro momento; y por el otro es la meteorización tanto física como química quien prepara la acción erosiva subsecuente. Sin una disgregación previa, o algún cambio químico, no hay agente erosivo alguno capaz de modelar y transportar macizos rocosos de cientos de toneladas.

Para entenderlo mejor, les recomiendo leer algo sobre la estabilidad mineral, y la meteorización química, siguiendo los correspondientes enlaces que les acabo de incluir.

Y la próxima vez que se paren ante una escultura natural que los deje con la boca abierta, recuerden el papel que la química ha jugado en su generación.

¿Qué tiene que ver la química con las catástrofes volcánicas?

Existen, como ya les expliqué en otro post, diferentes tipos de magmas y por ende de lavas, las cuales se distinguen precisamente en su composición química; y los fenómenos volcánicos resultantes son por ende también muy diversos.

Los volcanes hawaianaos que están casi permanentemente en actividad son relativamente poco dañinos, porque su composición básica los lleva a generarse a mayores temperaturas, y eso los hace también menos viscosos. Una cosa lleva a la otra, y lo siguiente es que al fluir de modo relativamente rápido, son muy raros los taponamientos de cráteres, y las consecuentes explosiones, tan comunes en cambio, en magmas ácidos.

En efecto, estos últimos magmas, resultantes de rocas que se han fundido a menor temperatura, son bastante más viscosos, taponan las salidas de lava al exterior, acumulando presiones que normalmente se liberan de manera violenta, con los consecuentes daños. ¿Importa entonces o no comprender el quimismo volcánico?

Una vez más la Química nos permite comprender hechos que nos afectan de manera directa.

¿Hay más ejemplos de relación entre la Geología y la Química?

Sin duda, como dije antes, toda la Geología puede explicarse si se tienen sólidos conocimientos que permitan fundamentar procesos relacionados al quimismo y la física de los materiales.

Voy a enumerar sólo algunos:

  • Una gran parte de las propiedades de los minerales (color, densidad, conductividad, etc.) se explican por los elementos químicos que los componen; mientras que otras dependen de las características de las uniones entre átomos y moléculas como sucede con la dureza, tenacidad, etc.
  • Las características de las rocas y su amplia variabilidad se relacionan con las proporciones de sus componentes químicos, que a su vez definen los minerales presentes en ellas.
  • La calidad ambiental, la evolución de los suelos, las condiciones de las aguas tanto superficiales como subterráneas, etc., se definen en parte por condiciones químicas, y en parte por propiedades físicas.
  • Y un largo etcétera que reservo para otros carnavales y /o futuros posts.

¿Qué conclusión cabe respecto al estudio de la Química?

Aunque no lo crean, la Química no es una herramienta de tortura inventada por una colección de sádicos profesores que sólo desean que sus alumnos se sientan inferiores y obtusos. Muy por el contrario, es una ciencia que nos permite compender hechos cotidianos, curiosos, imponentes y hasta algunos divertidos, que seguramente les contaré en otro carnaval…

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

¿Cómo es eso de los ríos?

19-02-10_1150Esto sucedió hace muchos años en un examen de Geografía Física, en plena Universidad.

Se le había preguntado al alumno que rendía, acerca de las principales cuencas fluviales de Argentina, y él, muy suelto de cuerpo, se paró frente al mapa de la República, y respondió, moviendo sobre él su mano extendida:

-«En Argentina hay dos grandes grupos de ríos: los que corren de izquierda a derecha, y los que corren de arriba a abajo».

No pregunten el resultado del examen, porque ya lo pueden imaginar…

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

Libro recomendado: La secta de los números. El teorema de Pitágoras de Claudi Alsina

Imagen1la sectaMuchos lectores consultan aterrados antes de iniciar la carrera de Geología, si «hay que estudiar mucha matemática».

Pues para ellos, para que aprendan a no temerle, y descubran que se puede disfrutar mucho, mi recomendación de hoy: el libro «La secta de los núºmeros. El teorema de Pitágoras», de Claudi Alsina, que me regalaron Dayana y el Pulpo, y que disfruté de cabo a rabo. Vale la pena.

¿Cómo es la ficha técnica del libro?

Categoría: Divulgación matemática
Autor: Claudi Alsina
Editorial: RBA. Colección El mundo es matemático
Año de publicación: 2010
Nº de hojas: 152
ISBN: 978-84-473-6627-9

¿Por qué es tan entretenido?

Porque mientras se desarrolla la explicación dura de la parte matemática, va entremezclando historia, anécdotas y datos curiosos. La lectura se hace así mucho más amena y ágil.

¿A quién se le puede recomendar?

A todos los estudiantes de ciencias básicas de las carreras universitarias. A alumnos del secundario. Y por supuesto a los curiosos atraídos por las matemáticas. Pero sobre todo a quienes necesiten superar su rechazo y su miedo a esa parte de la ciencia.

Ya vendrán algunos posts inspirados (no copiados, porque nunca lo hago) en los datos que encontré en este libro.

Un fuerte abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

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