Archivo de la categoría ‘Geología y docencia’

Un libro extraordinario que vale la pena leer y disfrutar

Hoy voy a contarles primero una pequeña alegría, relacionada con mi vocación e historia docente, y luego les presentaré el libro que es el verdadero tema del post.

Uno de mis motivos de orgullo y satisfacción es haber podido mantener una buena relación con la gran mayoría de mis ex alumnos (a los demás les perdí la pista, no es que tenga mala relación), casi todos los cuales son hoy colegas, o aun sin serlo, se han convertido en amigos. ¿Cuántos docentes pueden decir lo mismo?

Pues bien, hace un par de años, uno de esos ex alumnos, Daniel S., una persona muy especial y con una historia admirable; con quien además  he interactuado muchas veces porque también se ocupa de los animales en situación de necesidad, me saludó con motivo de mi cumpleaños, y quedamos en encontrarnos porque según me dijo, tenía «un regalito» para mí. ¡Y resultó ser este regalazo! De él hablaremos hoy. (Del regalo, no de Daniel 😀 )

¿Cuáles son los datos identificatorios del libro?

Título: Neuquén. Volcanes y Pehuenes.

Autor: Aníbal Parera

Editorial: AP Ediciones Naturales.
Idioma: si bien el texto general está en español, al costado de cada párrafo, y en letra de menor tamaño, hay una traducción al Inglés.

Fecha de edición: 2019

Páginas 198, con alrededor de 300 fotografías.
Medidas 32 — 25 cm
Otras características: Tapa Dura, con protector, a todo color y papel ilustración.
ISBN 9789878605036

¿Qué rasgos especiales se destacan?

El libro puede catalogarse como lo que en Estados Unidos se conoce como «coffee table book», es decir, «libro para la mesita de café». Esta expresión surge de varias de las características de los libros, entre ellas, su formato grande, su peso, que los hace especialmente aptos para leer apoyándolos sobre una mesa, y su exquisita belleza que los convierte también en un objeto ornamental, que se coloca como al descuido en las mesitas ratonas de las salas de recibo y visita.

Por su alto costo, y la especificidad de sus temas, son además muy apreciados como regalos. De hecho, todos los que tengo, y que les he ido comentando (y lo seguiré haciendo) en la categoría Libros de Geología y Paleontología del blog, los he recibido como regalo. 😀 , especialmente del Pulpo y Dayana.

¿Qué sabemos del autor?

Aníbal Parera es biólogo, escritor y fotógrafo, nacido en Buenos Aires, pero criado en diversas provincias del interior, y hoy residente en Corrientes. Sus fotografías han ilustrado más de 500 artículos y al menos 10 libros.

Ha recibido numerosas distinciones, entre ellas la Pirámide de Plata de la Fundación Académica de Artes Visuales en 1997;  dos veces el premio de ADEPA (1999 y 2003) y el premio Glass Award de la Asociación Forestal de Estados Unidos.

¿Qué contenidos tiene?

Este libro abunda más en imágenes que en textos, como sucede normalmente con los coffee table books, de modo que los contenidos están apenas esbozados, pero de manera impecable en cuanto a la rigurosidad científica.

Con relación a los tópicos incluidos, además de una extensa y bellísima Galería de imágenes, el libro presenta 7 áreas temáticas, a saber:

  • Tierra de confluencias, en que se analiza algo de la historia y las etnias y culturas provinciales.
  • Riqueza fósil del Neuquén.
  • Aguas que van quieren volver, donde se aborda algo de la hidrografía provincial.
  • El largo camino del pehuén. Este capítulo es de carácter botánico y se refiere esencialmente a las araucarias, cuyo nombre nativo es justamente pehuén.
  • Volcanes del Neuquén. Obviamente mi capítulo preferido.
  • Más allá de la Cordillera del Viento. Aquí podríamos hablar de una mirada un poco más turística, con menciones diversas a paisajes, oficios y otras particularidades.
  • Criaturas de un bosque encantado. Es desde luego el capítulo destinado a la fauna regional.

Finalmente, y ya fuera de los siete núcleos mencionados, hay un Glosario y una extensa bibliografía.

¿Cuál es su mayor valor agregado?

Este libro es un gran inspirador. Su lectura es amena, y puede despertar vocaciones, sugerir recorridos turísticos, o disparar la curiosidad para indagar más sobre los temas presentados.

Por otra parte puede ser un valioso auxiliar para las clases de Botánica, Historia, Zoología o por supuesto, Geología, ya que presentar sus bellas fotos, y leer algunos párrafos pueden ser actividades de introducción y motivación para las clases de cualquiera de esas asignaturas.

A mí, por otra parte, me ha recordado multitud de temas de los que no hemos hablado todavía, y que significarán posts futuros, en los que complemente y profundice los contenidos, que por el carácter mismo del libro, están sólo esbozados en él.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

El Árbol de Competencias de la Pedología

Durante los últimos años de mi ejercicio docente, irrumpió fuertemente una nueva tendencia en la enseñanza en general, y en la de las ciencias en particular, conocida como «capacitación por competencias».

Yo he ejercido toda mi vida la docencia en el ámbito universitario, en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, más específicamente.

Esto implica que muchos de los docentes no tenían formación como tales, sino que eran profesionales y científicos, a veces brillantes, pero sin conocimiento sistemático de Didáctica, Pedagogía y otras Ciencias de la Educación. Como sospecho que eso no ha cambiado demasiado en los últimos años, considero que este post podría servirles.

Por los motivos ya apuntados, cuando comenzó la enseñanza por competencias, muchos de mis colegas docentes (no solamente los geólogos) no lograban comprender totalmente el significado de ese término «competencias», al que confundían con el de incumbencias profesionales. Esto se justifica en buena medida, porque en una de sus acepciones, competencia es sinónimo de incumbencia; pero no es ésa la acepción que hoy nos ocupa.

¿Qué se entiende por «educación por competencias»?

A diferencia de la enseñanza tradicional en la que se privilegiaba la aprehensión de contenidos, hoy el eje de la educación se ha movido en la dirección de cultivar y desarrollar capacidades para alcanzar objetivos, incluido el de saber cómo encontrar la información que se requiere en cada momento.

El saber enciclopédico que era nuestro norte, y del que no reniego sino que más bien estoy orgullosa, hoy ya no alcanza para construir un buen profesional o un buen científico, (aunque sea una base muy digna) y por ende ha ido quedando obsoleto. En otras palabras, saber muchas cosas es maravilloso, pero insuficiente, sobre todo porque en nuestros días el avance científico tiene una velocidad arrolladora, y se requiere una actualización permanente.

Cuando la gente de mi generación ingresaba a las facultades de ciencias, se le advertía que cada quince años, como máximo, todos sus conocimientos estarían perimidos, si no se tomaban el trabajo de actualizarlos continuamente. Creo que hoy quince años es un intervalo enorme, ante los cambios científicos y tecnológicos que se suceden actualmente a un ritmo mucho más acelerado.

De allí que archivar en la memoria lo que fácilmente puede consultarse en los sitios adecuados de la red, (siempre que tengan un referato que garantice la calidad de la información) pasa a ser un esfuerzo innecesario. Hoy es más importante entrenarse en determinadas habilidades a las que se conoce como competencias, que por supuesto están ancladas en conocimientos básicos, extensos y profundos, que son irrenunciables, pero que deben ser trascendidos.

Hoy se busca el dominio de estrategias que permitan resolver los problemas reales a los que un profesional o un científico deberá enfrentarse a lo largo de toda su vida laboral. Esas capacidades esenciales para elaborar dichas estrategias, repito, son las que se conocen como competencias.

¿Qué representa el árbol temático por competencias que presento en el dibujo?

Metafóricamente, la formación requerida por un profesional y/o científico está representada en ese árbol, a través de sus raíces, sus ramas y sus frutos.

¿Qué significan y cuáles son las raíces de este árbol?

Las raíces representan los conocimientos imprescindibles para la formación del estudiante. Son los puntos de partida, también conocidos como conceptos subsuntores o subsumidores. Sin ellos, todo el edificio de la educación por competencias se desploma, como lo haría un árbol sin raíces, o con raíces demasiado superficiales, débiles o enfermas.

Son conceptos básicos sobre los que se construye el nuevo conocimiento, y por ende la nueva capacitación, o formación de competencias.

En el caso de la Pedología, las raíces o conceptos previos, con los números que aparecen en el dibujo, son:

  1. Conocimiento sobre meteorización.
  2. Conocimiento sobre sedimentos y rocas.
  3. Conocimiento sobre Cartografía geológica.

Como sucede en la botánica, también esas raíces tendrán a su vez ramificaciones cada vez más finas hasta alcanzar el nivel de pelos radiculares, que representarían en un dibujo, los conceptos previos que cada uno de los tres enumerados arriba habrán requerido para su propia construcción.

¿Qué representan las ramas y sus frutos, y cuáles son?

Las ramas esquematizan los ejes temáticos sobre los que se debe trabajar para alcanzar sus correspondientes frutos, que representan a su vez, las competencias o desempeños resultantes.

Los ejes temáticos y las competencias que cada uno de ellos persigue son:

4: Eje temático (rama): Génesis de suelos, modelos de evolución, inferencias geológicas y climáticas. Competencias resultantes: Capacidad para planificar, dirigir y supervisar estudios de evolución, degradación y erosión de suelos.

5. Eje temático: Reconocimiento, clasificación taxonómica y utilitaria. Las competencias resultantes son las obvias.

6. Eje temático: Diseño y muestreo de suelos y técnicas de laboratorio. Los frutos de las ramas 5 y 6 son compartidas, ya que ambos ejes tienden a generar la capacidad de elaborar y aplicar sistemas de clasificación y tipificación científica y tecnológica de suelos y asesorar en la utilización de los mismos.

7. Eje temático: Legislación de suelos, con competencias resultantes como: capacidad de participar en la elaboración y ejecución de planes y de programas de conservación mejoramiento y recuperación de suelos y habilitación de tierras.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

Recuerdos de la docencia, por el día del maestro

Hoy vuelvo a los top ten de los momentos más risueños que pasé en el campo.

Lo que voy a contarles hoy no ocurrió una vez, sino de manera recurrente a lo largo de varios meses. Todos recordamos a algún alumno particularmente vago, y nos preguntamos muchas veces «¿Cómo llegó hasta acá?»

Y de uno de esos alumnos voy a contarles ahora. Pasados algunos años desde el momento en que padecimos a este estudiante en la cátedra, y después de que hubo rendido n veces la materia, logrando por fin el 4 que le habilitó a seguir adelante, reapareció con una novedad.

Este hoy ex alumno, al que llamaré X para no perjudicarlo, llegó a la cátedra, para informarnos que había decidido hacer su Trabajo Final en Pedología, con la dirección de los dos profes de la cátedra, es decir mi colega JS y yo.

En teoría, después del primer viaje al campo en el que le dimos la orientación necesaria, y ya con un plan de trabajo que habíamos discutido juntos, las siguientes visitas a su zona de trabajo debían ser simples controles de acompañamiento por parte nuestra, sus directores.

Pero no fue así. Cuando fuimos por segunda vez, no había casi nada completo, y lo que estaba hecho era un desastre. Consecuentemente, debimos ir numerosas veces para que al fin aprendiera algo y fuera llenando los huecos que tenía su informe.

Pero lo que marcó un hito en la Cátedra para siempre fue su respuesta constante. Toda vez que le hacíamos una pregunta, él decía: «¿En qué sentido me lo pregunta, profesor/a?»

Sin embargo, a veces las preguntas eran tan simples como:

¿Qué textura tiene este horizonte?, ¿hay erosión eólica en el sitio del perfil?, ¿qué espesor tiene el horizonte B?, y otras tantas por el estilo, a las que invariablemente respondía, como ya les conté: «¿En qué sentido me lo pregunta, profesor/a?»

Obviamente esa muletilla era su manera de reconocer que no tenía idea de lo que se le preguntaba.

Desde entonces y para siempre, cuando alguien preguntaba algo de cuya respuesta no teníamos idea, todos los miembros de la Cátedra decíamos, invariablemente, y muchas veces a coro: «¿En qué sentido me lo pregunta, profesor?»

A su modo, aquel pésimo estudiante hizo historia.

Un abrazo y hasta el lunes, con un post científico. Graciela.

Mucho no habrá estudiado…

Debo reconocer que si bien los exámenes son instancias más bien desagradables, tanto para alumnos como para docentes, a veces dan lugar a situaciones bastante risueñas.

A mí, en particular se me hacía difícil sobrellevar esos momentos, porque aunque siempre ponía humor en mis clases, y había muchas risas intencionalmente provocadas;  en los exámenes, en cambio, sentía que reírme de alguna burrada de quien estaba jugándose la aprobación de una materia, me estaba completamente vedado.

Y les puedo jurar que a veces, sostener el ambiente respetuoso hacia mis alumnos, era muuuuyyyy difícil.

Vaya un ejemplo:

En el mismo examen que ya les conté, en el que se produjo lo de los sesquióxidos, la misma alumna, que seguía bastante perdida (como si conociera la música pero no la letra de una canción que a duras penas tarareaba), llegó al punto en que debía hablar de los procesos de incorporación de materia orgánica al suelo. Debía mencionar en un momento dado a los grupos fenoles y polifenoles.

Después de mucho titubeo, mencionó a los fenoles, y cuando le pregunté «¿qué otro grupo?» se quedó callada largo rato. Y yo le dije «grupos fenoles y …», tratando de que eso despertara su recuerdo.

Repitió varias veces «fenoles y …» «fenoles y…» hasta que por fín, sintió que se le había prendido la lamparita, y exclamó a todo pulmón y con una gran sonrisa:

-«¡Grupos fenoles y bemoles!»

Lamentablemente, pese a lo muscical de sus intenciones, desde allí en adelante el examen se siguió desbarrancando, y ya no pudimos salvarla, sobre todo porque cada vez que yo le tiraba una soga, ella intentaba ahorcarse con ella. 🙁

La foto que ilustra el post es del Parque de Mariposas en USA, y fue tomada por el Pulpo en uno de sus viajes.

 

LXIX Carnaval de Química 2018. Química y Geología.

Esta entrada participa en la LXIX edición del Carnaval de Química, alojada en el blog Destilando Ciencia de @adancoal .

Este post está diseñado para participar en el Carnaval de Química N° 69. Este evento se viene realizando desde 2010, y tiene por objeto incentivar el conocimiento, la curiosidad y el debate, sobre esa ciencia tan importante.

Puede que mis lectores se asombren por el «corrimiento» hacia una disciplina distinta de la Geología, que es mi área real de conocimiento. No obstante, ya saben todos también, que Química y Geología están estrechamente relacionadas.

De hecho, miles son los comentarios que me llegan de jóvenes – y no tan jóvenes 😀 – que desean estudiar Geología pero se acobardan ante el plan de estudios, que incluye esas materias que tanto temen, a saber: Matemáticas, Física y… sí, adivinaron, Química.

Mi respuesta siempre ronda un concepto central. A esas ciencias supuestamente «duras» tienen que ablandarlas a través del abordaje correcto, del mismo modo que se acercarían al muchacho o la chica que les gusta, y que parece tan inalcanzable, es decir: con tacto y astucia.

Entonces:

¿Cómo conviene abordar la Química?

Tanto la Química, como la Física, Matemática, o cualquier otra disciplina aparentemente alejada del quehacer cotidiano, y de difícil comprensión debe encararse sin miedo, ni prejuicios. Para perder el miedo, nada mejor que «bajarla a tierra», enfrentándola como parte integrante de los fenómenos y procesos que observamos a diario, la mayor parte de las veces, sin darnos siquiera cuenta.

Es decir preguntarse, en este caso particular: ¿dónde puedo ver procesos químicos en acción, para comprender mejor cómo cursan?

Y a eso apuntan las siguientes preguntas, con sus correspondientes respuestas.

¿Qué ejemplos pueden mencionarse, relacionados con la Geología?

Miles, sin lugar a dudas, porque los procesos geológicos ocurren a través de sucesivos cambios físicos y químicos, ya que los biológicos que también intervienen, son de uno u otro  de esos dos tipos: o físicos, o químicos, o eventualmente físicoquímicos.

Pero en este primer post, comenzará mencionando sólo algunos, que considero los más evidentes, tales como:

  • Paisajes elaborados por procesos dominantemente -aunque nunca exclusivamente- químicos.
  • Cambios en las manifestaciones volcánicas.

¿Qué tiene que ver la meteorización química con los paisajes que admiramos?

Encontrarnos frente a paisajes monumentales que nos quitan el aliento, como pueden ser el Valle de la Luna en nuestro país, o el Gran Cañón de Estados Unidos, entre miles de otros, nos pone insensiblemente frente a los procesos químicos en acción.

Suelen atribuirse esos paisajes impactantes a la mera actividad del viento, pero eso es una simplificación extrema, ya que por un lado, también el agua actúa hasta en el mismo desierto, cosa que analizaremos en algún otro momento; y por el otro es la meteorización tanto física como química quien prepara la acción erosiva subsecuente. Sin una disgregación previa, o algún cambio químico, no hay agente erosivo alguno capaz de modelar y transportar macizos rocosos de cientos de toneladas.

Para entenderlo mejor, les recomiendo leer algo sobre la estabilidad mineral, y la meteorización química, siguiendo los correspondientes enlaces que les acabo de incluir.

Y la próxima vez que se paren ante una escultura natural que los deje con la boca abierta, recuerden el papel que la química ha jugado en su generación.

¿Qué tiene que ver la química con las catástrofes volcánicas?

Existen, como ya les expliqué en otro post, diferentes tipos de magmas y por ende de lavas, las cuales se distinguen precisamente en su composición química; y los fenómenos volcánicos resultantes son por ende también muy diversos.

Los volcanes hawaianaos que están casi permanentemente en actividad son relativamente poco dañinos, porque su composición básica los lleva a generarse a mayores temperaturas, y eso los hace también menos viscosos. Una cosa lleva a la otra, y lo siguiente es que al fluir de modo relativamente rápido, son muy raros los taponamientos de cráteres, y las consecuentes explosiones, tan comunes en cambio, en magmas ácidos.

En efecto, estos últimos magmas, resultantes de rocas que se han fundido a menor temperatura, son bastante más viscosos, taponan las salidas de lava al exterior, acumulando presiones que normalmente se liberan de manera violenta, con los consecuentes daños. ¿Importa entonces o no comprender el quimismo volcánico?

Una vez más la Química nos permite comprender hechos que nos afectan de manera directa.

¿Hay más ejemplos de relación entre la Geología y la Química?

Sin duda, como dije antes, toda la Geología puede explicarse si se tienen sólidos conocimientos que permitan fundamentar procesos relacionados al quimismo y la física de los materiales.

Voy a enumerar sólo algunos:

  • Una gran parte de las propiedades de los minerales (color, densidad, conductividad, etc.) se explican por los elementos químicos que los componen; mientras que otras dependen de las características de las uniones entre átomos y moléculas como sucede con la dureza, tenacidad, etc.
  • Las características de las rocas y su amplia variabilidad se relacionan con las proporciones de sus componentes químicos, que a su vez definen los minerales presentes en ellas.
  • La calidad ambiental, la evolución de los suelos, las condiciones de las aguas tanto superficiales como subterráneas, etc., se definen en parte por condiciones químicas, y en parte por propiedades físicas.
  • Y un largo etcétera que reservo para otros carnavales y /o futuros posts.

¿Qué conclusión cabe respecto al estudio de la Química?

Aunque no lo crean, la Química no es una herramienta de tortura inventada por una colección de sádicos profesores que sólo desean que sus alumnos se sientan inferiores y obtusos. Muy por el contrario, es una ciencia que nos permite compender hechos cotidianos, curiosos, imponentes y hasta algunos divertidos, que seguramente les contaré en otro carnaval…

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.

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