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Energías alternativas. Parte 1
Desde hace ya más de un siglo, el continuo crecimiento demográfico, dio lugar a lógicas exigencias sobre el recurso energético, cuya intensiva explotación, producción y uso, generaron efectos colaterales no deseados, como la contaminación y la creciente amenaza de agotamiento de las fuentes convencionales, es decir, los combustibles fósiles.
Es por eso que en las últimas décadas se ha producido un interés siempre creciente sobre lo que conocemos como energías alternativas, cuestión de la que hablaremos hoy. Por lo extenso del tema, este post estará dividido en dos partes, (o tres, si me extiendo demasiado en alguna) para que no se aburran y se vayan antes de terminar de interiorizarse sobre un típico tan importante. La segunda parte, como ya es habitual, subiré el próximo lunes.
Mencionemos que las formas de consumo energético son múltiples, pero en general lo que se produce es energía térmica o eléctrica, procedente esta última ya sea de la primera, o de formas de energía cinética, como es en el caso del viento. De esas formas de energía estaremos hablando aquí.
Si bien todas las formas de energía alternativa tienen también algunas dificultades u objeciones, como el alto costo de su instalación inicial, las limitaciones geográficas para su emplazamiento, y todas las que iremos mencionando; es precisamente la última que comentaremos, vale decir, la energía nuclear, la que más reparos genera, y la que menos aceptación social alcanza. Por esa razón agrego un apartado específico en la pregunta correspondiente.
¿Qué se entiende por energías alternativas?
Como pasa casi siempre que un tema alcanza centralidad en los debates, las opiniones divergen, y aparecen diversos puntos de vista.
Así pues, en su sentido más literal y seguramente también el más amplio, se habla de «energías alternativas» cuando se producen por medios diferentes a los combustibles fósiles. Es por eso que aquí no se incluyen los yacimientos no convencionales, pues no son energías alternativas, sino modos alternativos de evaluación y explotación de los mismos combustibles fósiles.
En una visión má¡s restringida, se considera que la expresión «energía alternativa» debe ser usada como sinónimo de energía limpia, energía verde, energía renovable o energía sostenible. En este caso, todavía quedan puntos a discutir, ya que la leña, por mencionar un caso, si bien no procede de combustibles fósiles, puede no ser sostenible en el largo plazo por la deforestación que implica. En tal caso, ¿es o no energía alternativa? Depende de la definición adoptada previamente.
Otro tanto pasa con la energía nuclear, que explota minerales no clasificables como combustibles fósiles, pero que tampoco puede considerarse energía verde, y cuya sostenibilidad puede discutirse. Nuevamente, la segunda opción para definir las energías alternativas cae en un cono de sombras.
Por todo lo dicho, yo prefiero la primera de las definiciones, que a mi modesto entender es más objetiva y se aleja más de ser materia opinable. Y en este post usaré ese criterio.
¿Qué tipos de energía alternativa existen?
En el momento actual- y aclaro esto porque muchos otros recursos están en vías de investigación y pueden incorporarse en cualquier momento al listado- son las fuentes energéticas alternativas ya en uso masivo, las siguientes:
- Energía de biomasa
- Energía de biogás.
- Energía solar
- Energía geotérmica
- Energía hidráulica o hidromotriz
- Energía eólica
- Energía mareomotriz
- Energía nuclear
¿En qué consiste la energía de biomasa?
También hay aquí dos criterios: en el más amplio, por tratarse de materia vegetal, estaría incluida la leña, aun para consumo doméstico, con las objeciones que señalé más arriba.
En su sentido más estricto, sólo se denomina energía de biomasa a la que se genera de manera económica en términos de recurso y ecológicamente; y se emplea para producir energía eléctrica en una central inicialmente térmica.
Esta energía se obtiene por la combustión de residuos orgánicos de origen animal y vegetal. Es decir que su materia prima es siempre material ya desechado, y la leña obtenida de ejemplares vivos resulta excluida. Se usa pues todo el producto biodegradable, como aserrín, huesos, cortezas, etc, subproductos de otras industrias, que se prensan semejando «ladrillos» combustibles que reemplazan al carbón, en establecimientos que producen calor a gran escala.
¿En qué consiste el biogás?
El biogás es un paso más avanzado en el aprovechamiento de la biomasa, ya que implica un paso intermedio en el cual se biodegrada la materia orgánica de los desechos disponibles.
Esto se hace «poniendo a trabajar» los microorganismos que digieren la materia orgánica, en dispositivos específicos sin oxígeno. Esto da lugar a la formación de un gas combustible que se utiliza a su vez para producir energía eléctrica.
Hasta aquí lo que les presento por hoy. El próximo lunes responderé las restantes preguntas, y lo haré con mucho más detalle, debido a que las formas de producir energía involucradas en ellas, se relacionan más directamente con la Geología. Las preguntas en cuestión son:
¿En qué consiste la energía solar?
¿En qué consiste la energía geotérmica?
¿En qué consiste la energía hidráulica?
¿En qué consiste la energía eólica?
¿En qué consiste la energía mareomotriz?
¿En qué consiste la energía nuclear y cuáles son las objeciones que se le hacen?
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio.
A 92 años del descubrimiento de los restos fósiles del «Hombre de Pekín» Parte 2
Como este post es continuación del de la semana anterior, en caso de que no lo hayan hecho ya, les recomiendo ir a leer la primera parte, antes de internarse en ésta de hoy.
La semana pasada contesté las siguientes preguntas:
¿Quién era Davidson Black?
¿Dónde y cómo ocurrió el hallazgo del Hombre de Pekín?
A partir de aquí, seguimos con las nuevas preguntas.
¿Qué podemos decir sobre el Homo erectus?
Homo erectus es un homínido ya extinto, cuyo biocrón se extiende entre dos millones de años y 70 000 años antes del presente, es decir durante el Pleistoceno inferior y medio.
Clásicamente se ha considerado que los Homo erectus habitaban en Asia y eventualmente en Europa, y se ha reservado para los fósiles obtenidos en África, la denominación de Homo ergaster, es decir que pertenecerían a otra especie.
Una descripción más o menos común a todo el género Homo podría incluir una cuasi cresta (toro o torus) supraorbitario muy marcado, frente huidiza, fuerte mandíbula casi sin mentón, mayor dimorfismo sexual que en el Homo sapiens y estructura corporal robusta, alcanzando altura de hasta 1,80 m.
Las mayores diferencias entre las diversas especies de Homo pasan por el volumen de su cerebro, que iría en aumento desde el Homo habilis y el Homo georgicus hasta el hombre moderno u Homo sapiens sapiens.
Algunos ejemplares encontrados desde 1891 se consideraron en su momento el eslabón perdido, y el médico anatomista holandés Eugène Dubois los designó como Pithecanthropus erectus (hombre-mono erguido), pero ya desde 1940 son considerados como pertenecientes al género Homo (Homo erectus erectus).
En realidad toda la filogenia Homo está en permanente discusión. Para algunos autores el Homo erectus descendería de manera directa de Homo habilis, y otros, en cambio creen que surgirían a través de un nexo común de ambas especies con el Homo rudolfensis.
Tampoco hay consenso respecto a si debe considerarse a Homo ergaster una especie diferente, o si son en realidad variaciones adaptativas del H. erectus.
Las subespecies que más universalmente se aceptan son:
Homo erectus erectus – Hombre de Java.
Homo erectus pekinensis – Hombre de Pekín.
Homo erectus soloensis – Hombre de Solo.
Homo erectus lantianensis – Hombre de Lantian.
Homo erectus nankinensis – Hombre de Nankín.
Homo erectus yuanmouensis – Hombre de Yuanmou.
Como mencioné más arriba, hay también otras posibles subespecies, que son más discutidas, porque para algunos autores son en realidad especies diferentes:
Homo erectus ergaster, que de ser especie diferente, se denominaría Homo ergaster
Homo erectus palaeojavanicus – o Meganthropus, si se le da status de especie.
Homo erectus tautavelensis – Hombre de Tautavel o bien Homo tautavelensis si se categoriza como especie.
¿Cómo se relaciona el Homo erectus con el hombre moderno (Homo sapiens sapiens)?
Hemos visto ya de dónde procedería el Homo erectus, veamos ahora hacia dónde fue, es decir cuál habría sido su relación con el Homo sapiens sapiens u hombre moderno (nosotros, bah).
Para algunos, tanto H. erectus como H. sapiens representan dos especies que evolucionan de manera independiente desde algún antepasado común.
Para otros, en cambio, el H. erectus es el antepasado directo del sapiens. El debate hasta hoy continúa sin acuerdos duraderos, pero tal vez la interpretación más interesante sea la de Jolly, quien reconoció dos limitaciones importantes para saldar la discusión. Por un lado, hay una gran complejidad en los límites y variaciones de las especies vivientes, inclusive; y por el otro, el registro fósil es por supuesto muy incompleto y demasiado sujeto a lecturas sesgadas, según los preconceptos de los investigadores.
Cualquiera sea el caso, el tema taxonómico empalidece frente a cuestiones mucho más interesantes y potencialmente disparadoras de investigaciones muy fructíferas, tales como las convergencias y divergencias adaptativas, las dispersiones y migraciones geográficas, y las interacciones grupales en los límites espaciales e interespecíficos.
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Un abrazo y hasta el mircoles. Graciela.
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¿De dónde toman sus nombres los minerales?
Seguramente les habrá llamado la atención lo extraño de algunos de los nombres científicos de los minerales, pero todos tienen una razón de ser. Hoy veremos qué razones son ésas, pero aclaremos antes que existe un organismo que regula la asignación de los nombres, que no es por lo tanto injustificada ni caprichosa. El ente regulador es la Comisión de Nuevos Minerales y Nombres de Minerales, creada en el seno de la I.M.A. (Asociación Internacional de Mineralogía) en 1959.
¿Cuáles son los orígenes más comunes de los nombres de los minerales?
Alguna vez se intentó dividir los nombres de los minerales como «racionales», que incluían los que responden a propiedades varias y a la composición química; o «irracionales», cuando se seleccionaban los nombres por las localidades donde se los describió por primera vez, o como homenajes a personajes destacados.
Cumplo al contarles que hay quienes adhieren a tal divisió³n, pero yo no le encuentro sentido, porque no me parece en absoluto irracional que exista un mineral denominado smithsonita, como homenaje a James Smithson (1765-1829), químico y mineralogista inglés con cuya herencia se fundó la Smithsonian Institution en 1846.
Hecha esa salvedad, he aquí las diversas fuentes que podemos reconocer para el origen de los nombres de los minerales:
- La gran mayoría de los minerales reciben denominaciones que se relacionan con su composición química, como es el caso para la calcita (carbonato de calcio), la cuprita (óxido de cobre), la molibdenita (sulfuro de molibdeno), magnesita por su contenido en magnesio, vanadinita por su vanadio, la cromita que contiene cromo, entre cientos de otros ejemplos posibles.
- Es también común que el nombre de un mineral le sea asignado como reflejo de algunas propiedades fácilmente reconocibles. Ejemplo típico de estos casos es la ortoclasa, cuyo nombre reúne dos vocablos griegos: orthós= recto, y klastés, que a través de su derivación clasta= el que rompe, llega a su forma final «clasa». A lo que se alude con esta denominación es al clivaje característico. La tetraedrita se llama así, porque cristaliza en el sistema tetraédrico.
- Es también corriente que se usen las designaciones de los lugares en que fueron encontrados los primeros ejemplares descritos. Ejemplos: la caolinita, cuyo nombre deriva de Kao Ling, una montaña rica en ese tipo de arcillas; o la turingita, cuyos depósitos históricamente importantes se describieron en Turingen.
- También se los nombra en homenaje a científicos destacados, como la gaylussita, que obviamente se dedicó a Gay- Loussac, o la proustita, mineral de plata que homenajea a Proust.
- En otros casos, el nombre se debe a la característica más rápidamente identificable de las propiedades: el color. Obviamente sólo se aplica en minerales idiocromáticos. Son ejemplos la azurita y la limonita (por su color amarillo limón).
- Hay minerales denominados, no para recordar a científicos, sino a coleccionistas, que reunieron especímenes que significaron un importante legado a la posteridad. Un ejemplo es la morganita, bautizada así por John Pierpont Morgan (1837-1913), banquero y filántropo americano que coleccionaba gemas.
- También existen minerales cuyos nombres se relacionan con personajes mitológicos, ejemplos de lo cual son: aegirina, por Aegir, dios escandinavo del mar; mercurio por el dios romano del comercio, hijo de Júpiter y Maia Maiestas; o tautalia que alude a Tautalus, rey de la mitología griega.
- Finalmente, hay minerales que incluyen nombres de personas, a las que le fueron dedicados, por simples razones afectivas, sin que se requiera que se trate de personas destacadas o no. El privilegio de elegir el nombre se reserva a su descubridor, de allí que aparezcan nombres como Silvina para el cloruro de potasio, sin que se sepa a quién hace referencia.
¿Existen también nombres no científicos?
Sí, desde luego, pero no tienen otro valor que el del uso corriente, y sólo lo emplean los artesanos, el público común y los comerciantes. Casi siempre son incorrectos, cuando no son casi, casi, intentos de estafas, o por lo menos maneras de embaucar incautos sin incursión real en delito.
En efecto, casi siempre que al nombre de una gema se le agrega el término «oriental», se trata de un cuento chino (será por eso lo de oriental). Si se dice «esmeralda oriental» puede tratarse de cualquier sucedáneo que se le parezca, desde una dioptasa a un epidoto, más o menos translúcido. Pero si se vende no como esmeralda a secas sino como «esmeralda oriental», la responsabilidad es de quien la compra, no de quien la vende, ya que se supone que esa denominación es una advertencia. El problema es que nunca se aclara eso, y si el cliente no lo sabe, cae como un chorlito (que de paso, es también el diminutivo del nombre de una variedad de turmalina, la chorlita o chorlo).
Otros nombres comerciales son: el mármol ónix, con que se suele designar a la aragonita, que ni es mármol, ni es ónice.
Recordemos que en el comercio se denomina mármol a toda roca susceptible de ser pulida para usos ornamentales, aunque científicamente sólo las calizas metamorfizadas son verdaderos mármoles.
Y el término ónice se refiere a una variedad de ágata, pero el uso de la expresión mármol ónix, para referirse a la aragonita se debe a que muchas aragonitas presentan un aspecto bandeado como las ágatas.
La esteatita, una variedad de talco, se suele denominar piedra sapo, jaboncillo de sastre o piedra ollar, todos nombres vulgares no aceptables en la ciencia mineralógica.
Y por último se suele hablar de «oro de los tontos» para aludir a la pirita, sulfuro de hierro que al ojo inexperto presenta notable parecido con el oro noble.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de uno de los viajes del Pulpo y específicamente corresponde al museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles. Ésta y otras fotos se encuentran en el Flickr de Dayana.
¿Qué significan los términos biostasia y rexistasia?

Cuando se habla de algo tan mutable y dinámico como es un paisaje natural, hay términos de indudable utilidad, más allá de que no sean ya novedosos.
Entre ellos, hay dos palabras que vale la pena conocer, y ellas son biostasia y rexistasia, que describen muy bien diferentes situaciones en la historia de la evolución de un relieve.
¿Qué significa biostasia?
A lo largo de la evolución de un paisaje, la situación en que dominan los procesos biológicos y químicos por sobre los mecánicos, se conoce como biostasia, de bios= vida y stasis= equilibrio.
Puede definirse también como la condición ambiental en la que se favorece la proliferación vegetal. En este estado de la topografía, el clima y el relieve, hay fuerte meteorización y débil erosión; poco transporte de materiales fuera del lugar, y dominante sedimentación clástica de grano fino, y de todos los tamaños de partículas de origen orgánico.
Más aún que la simple meteorización química, se instalan con fuerza los procesos pedogenéticos, por lo cual se dice que la situación es de pedogénesis.
¿Qué es la pedogénesis?
Pedogénesis es el conjunto de procesos que dan origen al suelo, y definen su posterior evolución. Cuando domina la pedogénesis, está implícita una calma geológica, sin cambios en el nivel de base; y consecuentemene, hay un relativo «descanso» en lo que hace a los procesos que modelan el relieve.
¿Qué es la rexistasia?
La palabra rexistasia procede del latín, en el que rhexein significa romper, y se refiere al intervalo de tiempo en el cual la vegetación se encuentra desfavorecida por las condiciones climáticas, o bien resulta empobrecida o eliminada por otras causas, tales como incendios, naturales o no, cubiertas de cenizas volcánicas, etc.
En ausencia de la vegetación, se vuelven dominantes los procesos erosivos, y se habla de una situación general de morfogénesis, en la que la meteorización física es más intensa que la química, y los materiales resultantes son transportados por los agentes erosivos como agua, viento, etc.
¿Qué es la morfogénesis?
Como ya venimos adelantando en el punto anterior, durante los intervalos de rexistasia, el proceso dominante es la morfogénesis, es decir, el labrado de las formas del relieve por los agentes que lo erosionan.
Esto se debe a que al faltar la cubierta vegetal, el suelo queda desprotegido del ataque pluvial y eólico, y también a que cambia el balance del ciclo hidrológico, aumentando el volumen de agua que escurre, por haber disminuido las fracciones evapotranspiradas. Cuando la morfogénesis avanza, también disminuye la fracción infiltrada, porque se pierde el suelo y se expone la roca desnuda, mucho menos porosa y permeable.
¿Cómo se alternan ambas situaciones?
La combinación secuencial de ambas situaciones se expresa en la teoría de la biorexistasia, creada por el edafólogo francés Henri Erhart.
Dicha teoría se manifesta a través del más puro sentido común. En efecto, una vez instalada cada una de las etapas, ellas comienzan a trabajar a favor de la otra, que habrá de sucederla en algún momento más o menos alejado en el tiempo.
Efectivamente, si comenzamos el análisis durante el tiempo inicial de la rexistasia, obviamente los agentes erosivos se enfrentarán al suelo preexistente que acaba de perder su protección vegetal. En esa primera instancia, los procesos son comparativamente rápidos ya que el suelo es material desagregado de fácil transporte.
No obstante, al continuar el proceso, a medida que desaparece el suelo y aparece la roca subyacente, más compacta, la erosión se desacelera, facilitando una mayor meteorización, y eventualmente, la nueva generación de un suelo adecuado a las condiciones climáticas imperantes en esa nueva instancia.
Pero cuando el paisaje nuevamente alcanza su biostasia, basta un cambio climático hacia la aridez, un incendio, un anegamiento más o menos prolongado, la depositación de cenizas volcánicas o sedimentos finos, o – lamentablemente algo muy común- la deforestación antrópica, para que la cubierta desaparezca, y el equilibrio vuelva a correrse hacia un nuevo periodo de rexistasia.
En otras palabras, cada etapa se mueve hacia su propio final desde el momento mismo en qne se inicia, del mismo modo que todos al nacer caminamos hacia la muerte, sea ésta próxima o distante en el tiempo, pero siempre inevitable.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post es del Cañón del Colorado (Grand Canyon) en Estados Unidos, un paisaje típicamente en rexistasia.
¿Qué se entiende por patrimonio geológico?

Este post introduce un tema sobre el que volveremos a hablar muchas veces, creo yo.
¿Qué se entiende por patrimonio geológico?
Comencemos, como me gusta a mí, por buscar el origen del término que nos ocupa. La palabra patrimonio deriva de los vocablos latinos patri : padre, y onium: recibido. Por ende, podría entenderse el patrimonio como «lo recibido de los padres».
En otras palabras, alude de alguna manera a la herencia de una comunidad, que hoy entendemos como depositaria provisoria de una riqueza que tiene la obligación de conservar, para poder transmitir luego a las generaciones futuras.
Para que un paisaje natural o alguno o algunos de sus componentes se consideren patrimonio geológico, deben ser resultantes de procesos geológicos de particular interés, y/o presentar alguna singularidad por su valor estético, científico o didáctico.
Una definición tan amplia no puede menos que abarcar componentes que interesan a tan variadas disciplinas dentro de la Ciencia Geológica como la Geomorfología, Estratigrafía, Tectónica, Petrología, Mineralogía, Paleontología, Hidrogeología, Geología Ambiental, Minería, etc.
Por otra parte, si bien tiende a pensarse en el patrimonio geológico como algo siempre relacionado con una vista o paisaje, hay también una parte del patrimonio que es mueble, vale decir que puede trasladarse, y se conserva en museos o colecciones, como es el caso de determinados fósiles, minerales, rocas o meteoritos, por mencionar algunos.
Cabe consignar también que el patrimonio geológico puede pasar desapercibido para el ojo de la persona no entrenada para reconocerlo, cuando su valor es científico, a menos que a él vayan unidas belleza y/o espectacularidad.
También debe señalarse la intrínseca heterogeneidad del patrimonio geológico, que puede incluir tanto elementos microscópicos, como las mayores estructuras del planeta; activos como inactivos; relativamente permanentes o comparativamente efímeros.
¿Qué clase de elementos naturales pueden constituirse en patrimonio geológico?
Enumeremos los posibles candidatos, y luego, en la siguiente pregunta, veremos los requisitos que estos elementos deberán satisfacer para su ingreso definitivo al listado de la riqueza que la geología nos entrega y que debemos preservar.
Pueden llegar a considerarse patrimonio geológico, los elementos como:
- yacimientos mineralógicos, minerales y colecciones de minerales,
- estructuras tectónicas, como fracturas, domos, pliegues, corrimientos, etc.,
- yacimientos paleontológicos, fósiles y colecciones de fósiles,
- afloramientos de diferentes tipos de rocas,
- sitios de impacto meteorítico y meteoritos,
- localidades-tipo,
- secciones estratigráficas, estratotipos y estructuras sedimentarias,
- suelos y perfiles edáficos,
- depósitos de inundaciones, rastros de tsunamis o de actividad geotérmica o volcánica, deslizamientos, etc.,
- elementos geomorfológicos, que generan formas de relieve características.
Y un largo etcétera.
Pero debe tenerse en cuenta que NO se pueden clasificar como patrimonio geológico, aquellos elementos del paisaje que- por muy llamativos que sean- hayan implicado intervención humana en su generación. Ejemplos de estos casos serían las instalaciones mineras, ruinas antiguas, megalitos o manifestaciones de arte rupestre. En cambio, muchos de estos elementos pueden llegar a ser patrimonio arqueológico.
No obstante, hay que hacer una salvedad, puesto que sí son considerados parte del patrimonio geológico aquellos elementos cuya génesis es natural, pero sólo han quedado expuestos o son visibles con posterioridad a la intervención humana, como sucede cuando una excavación vial, pone al descubierto un yacimiento fosilífero, por ejemplo.
¿Qué requisitos son exigibles para que un elemento natural se considere patrimonio geológico?
En general puede decirse que el particular interés que caracteriza al patrimonio geológico procede de una de las siguientes circunstancias, o de la reunión de dos o más de ellas:
- el hecho de tratarse de un «first site», es decir un lugar en que se definió o reconoció por primera vez un aspecto, estructura, registro o fenómeno geológico. Esos primeros sitios son valiosos por el impulso que generaron en el avance de la ciencia, aunque después las definiciones y/o explicaciones originales se vayan modificando al reconocerse nuevos ejemplos que hasta pueden llegar a ser mejores que el inicial. A veces, minerales, formaciones, fósiles, rocas, etc., toman el nombre del sitio de su primer reconocimiento.
- ser lugares relacionados con procesos geológicos activos de ocurrencia reciente, lo cual permite comprender mejor la dinámica geológica.
- tratarse de lugares representativos de la geodinámica propia de una región dada.
- ser lugares modélicos o best sites, donde mejor puede verse un determinado aspecto, proceso o elemento geológico. No tienen que ser ni característicos de la región, ni constituirse en el primer lugar donde se describió el típico en cuestión, pero sí debe verse claramente el objeto de interés.
- ser sitios patrón (pattern sites), donde se puede reconocer el diseño general de un periodo de tiempo geológico específico. Allí se encuentra el registro sedimentario más completo y continuo para ese intervalo, y con ellos se comparan los registros de otras regiones.
- ser lugares que muestren procesos únicos (unique sites): por ejemplo, donde se conservan restos de organismos transicionales que no volverán a repetirsea lo largo de la evolución.
¿Qué implicancias tiene la declaración de patrimonio geológico?
Por la definición misma, la primera noción implícita es la del compromiso de legar el patrimonio geológico a las generaciones venideras. Esta noción se reconoce ya desde mediado el siglo pasado, aunque el gran impulso se produjo recién en el año 1991, con la realización del Primer Congreso Internacional de Conservación del Patrimonio Geológico, en Digne, Francia.
Asistieron a esa reunión más de 100 especialistas de 30 países, los que firmaron la Declaración Internacional Sobre los Derechos de la Memoria de la Tierra, en la cual se solicita a todos los gobiernos a poner en práctica medidas legales, financieras y organizativas tendientes a la preservación de esa memoria registrada en el patrimonio geológico.
Para alcanzar ese objetivo, hay esencialmente cuatro conjuntos de acciones:
- realización de inventarios para conocer el patrimonio geológico de cada país, estado o región,
- desarrollo de legislación que proteja ese patrimonio inventariado,
- geoconservación, a través de la aplicación de las leyes mencionadas arriba, y
- divulgación, ya que se entiende que toda la humanidad debe acceder al disfrute de ese patrimonio.
Todas esas acciones deben encararse en conjunto, y recordando que debido a que el patrimonio geológico constituye la memoria que la propia naturaleza acuña de eventos que pudieron tener lugar a veces cientos o miles de millones de años atrás, es un recurso no renovable, y lo que pueda perderse es por lo tanto irrecuperable.
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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es la divisoria de aguas en el circuito de parques nacionales de la Meseta de Colorado en USA.
La Bibliografía básica que he consultado para este post es: la Guía práctica para entender el patrimonio geológico de Luis Carcavilla Urquí, publicada por el Instituto Geológico y Minero de España. C/Ríos Rosas 23, 28003, Madrid. E-mail:
