Archivo de la categoría ‘Gemología’
Listado de las gemas de la Provincia de Córdoba, Argentina.
Hoy, en plena preparación para celebrar la primavera, voy a presentarles un post muy cortito, pero que servirá de introducción para muchos otros, porque les prometo que hablaré en sucesivos posts de todas y cada una de estas gemas que hoy me limito a enumerar, señalando su presencia en la Provincia de Córdoba.
¿Todos los minerales preciosos de Córdoba se explotan comercialmente?
No, ni remotamente. De hecho hay por lo menos cuatro situaciones diferentes que vale la pena distinguir:
- Gemas explotadas: son aquéllas que se extraen de manera sistemática en establecimientos dedicados a esa actividad específica.
- Gemas recolectadas: son aquéllas que pueden hallarse de manera casual, por ejemplo en los sedimentos arrastrados por los ríos, y que algunas personas avezadas colecionan de manera amateur.
- Gemas consideradas como simples hallazgos, ya que son escasos los ejemplares que se exhiben en museos o colecciones privadas.
- Gemas de las que solamente hay indicios. Esos indicios, que eventualmente podrían conducir a hallazgos, colecciones o explotaciones en algún tiempo futuro, son por ejemplo, las rocas que potencialmente los contienen o los minerales paragenéticos, es decir que suelen formarse junto con las gemas.
¿Cuáles son las gemas que hay en Córdoba?
- Explotadas: amatista, aguamarina, cuarzo hialino, cuarzo ahumado, cuarzo rosado, granates, sobre todo en la variedad almandino, epidoto, fluorita, triplita, dioptasa, estetatita y cordierita.
- Recolectadas: ópalo y turmalina, variedad chorlo o chorlita.
- En estado de hallazgo: Heliodoro, wollastonita, clinozoicita, escapolita, turquesa, hematita y vesubianita.
- En estado de indicio: otras variedades de berilo y corindón.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es una foto tomada por el Pulpo en uno de sus viajes a USA, y es del Museo de Ciencias Naturales del Condado de Los Ángeles.
Las gemas y sus supuestos poderes curativos.
Es muy común encontrar entre las «medicinas alternativas», numerosos anuncios acerca del «poder curativo» o como «talismán» contra las enfermedades, de las gemas. Bien vale la pena explicar el origen de esta susperstición popular.
¿Cuándo comenzó a difundirse esta creencia?
En realidad, tiene antecendentes desde la mismísima prehistoria, cuando todo acontecimiento que excedía el escaso conocimiento teórico de que se disponía, se explicaba con afirmaciones religiosas o mágicas. Así fue que se asumía que a determinadas similitudes fácilmente observables, correspondían relaciones de causa y efecto.
Ejemplo clásico es que se ofrecieran frutos rojos a los heridos, pensando que de ese modo repondrían la sangre perdida, también roja.
Con posterioridad, las civilizaciones antiguas comenzaron a suponer que los minerales de brillo intenso podian iluminar los intelectos, y así al infinito.
Pero el caso de las gemas como talismanes para prevenir enfermedades graves, o aun como agentes terapéuticos, data de la Edad Media, y desde entonces se ha perpetuado.
¿Con qué evento histórico se relaciona ese pensamiento mágico?
Hacia el año 1347, desembarcó en el occidente la peste bubónica, conocida también como peste a secas, o Muerte negra, responsable de una disminución de la población europea de entre 30 y 60%, según las diversas fuentes consultadas.
Según se cree, la peste llegó desde la India, llevada por los ejércitos mongoles, que avanzaron hacia el occidente, y que habrían llegado a sitiar la ciudad de Caffa (Génova). Fueron los fugitivos de ese sitio los que actuaron como vectores hacia el resto de Europa, y según las crónicas cuentan, ellos habrían adquirido la enfermedad porque los mongoles les arrojaban a través de catapultas, cadáveres infectados con la peste.
¿Cuál es la verdadera explicación?
Hoy se sabe, que más allá de la atractiva truculencia de la idea de cadáveres portadores de una muerte espantosa, arrojados por el aire, eran en realidad las pulgas las que albergaban el bacilo causante de la enfermedad. Y esas pulgas eran transportadas por las ratas, que convivían con los humanos, haciendo la transferencia necesaria; o bien, y peor aún, servían de alimento a los campesinos sitiados durante la hambruna de la guerra.
Lo concreto es que la peste se esparció por Europa entre 1347 y 1460, en sucesivos pulsos, diezmando a la población al causar millones de muertes.
Lo llamativo es que las clases pobres morían por las calles en números siempre crecientes, mientras que las clases más ricas sobrevivieron en su gran mayoría.
Por otro lado, por ese entonces, la riqueza se ostentaba entre otras cosas, a través del uso de piedras preciosas y gemas en general, y esa coincidencia entre el uso de gemas y la relativa escasez de muertes entre los ricos, llevó a concebir la idea de que eran las piedras preciosas las que actuaban como talismanes protectores contra la peste. Más tarde, cuando la peste decayó, se las consideró protectoras contra otras enfermedades.
Sin embargo, las causas de la escasa cantidad de muertes entre los poderosos se relacionaban en realidad, no con las piedras sino con los siguientes factores:
- En primer lugar, los ricos eran muchísimos menos, de modo que naturalmente siempre serían también menos sus muertes.
- Ante los primeros episodios que señalaban un brote de la epidemia, los ricos podían huir hacia otros sitios de sus extensas posesiones, lo que les estaba vedado a los pobres, atados a su pequeña concesión de labranza.
- Los ricos que se enfermaban, eran tratados en el interior de sus castillos, y sus muertes, que nunca acontecían en las calles, podían fácilmente atribuirse a otras causas; lo que se hacía para evitar el pánico entre los sirvientes, que de saber de qué había muerto el señor, habrían abandondao masivamente sus ocupaciones.
- Los palacios estaban algo más alejados de las tierras labrantías, establos y galpones donde pululaban las ratas, que las casas de los pobres.
- No eran los señores los que manipulaban los alimentos crudos, como cereales u hortalizas que eran visitados asiduamente por las ratas.
Por todas estas causas absolutamente lógicas, morían los pobres en cantidades ingentes, pero no los ricos, que casualmente se adornaban con gemas y piedras preciosas. Así surgió el mito de los poderes medicinales de las piedras.
¿Qué otras consecuencias sobre las costumbres populares tuvo esta creencia?
El anillo de bodas, adornado en lo posible con un diamante, surge de la misma superstición. En efecto, el diamante, la más cara de las piedras preciosas se constituyó, en la creencia popular, en el más poderoso de los talismanes. Por eso, los caballeros debían regalárselos a sus novias como medida de protección contra todos los males, salvo el casamiento, claro.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post fue tomada por el Pulpo en el Museo de Ciencias Naturales de Los Ángeles.
Leyendas de las esmeraldas.

Tal como les prometí el lunes pasado, hoy hablaremos de las leyendas y mitos relativos a las esmeraldas colombianas y su explotación.
¿Qué leyendas indígenas se relacionan con los yacimientos de esmeraldas?
Los indígenas de la zona donde se encuentran hoy los yacimientos de esmeraldas de mejor calidad del mundo, se denominan Muzo y a ellos se debe hoy el nombre de todo el distrito.
Los Muzo tienen una leyenda en la que las esmeraldas son protagonistas, y que explica el origen de los picos granÃticos de Fura-Tena, uno de los cuales alcanza los 625 m por encima del Río Minero. Estos picos se encuentran a unos 40 km de la mina Coscuez.
Según la leyenda aborigen, los hijos del dios de la montaña eran Fura, el príncipe, y la princesa Tena. Su padre les otorgó la riqueza en forma de abundantes venas de esmeralda, una de las cuales era sagrada y no debía ser explotada con las demás. Sin embargo, un demonio llamado Zarv indujo a la princesa a tomar piedras de la vena prohibida,
Cuando ella y el príncipe intentaron extraer las esmeraldas malditas, el dios los convirtió en los dos picos graníticos, y el Río Minero, a su vez, resultó de las lágrimas de arrepentimiento que desde entonces derraman.
¿Qué dicen las leyendas posteriores a la colonización, respecto al descubrimiento de los yacimientos de esmeralda?
Hay dos versiones diferentes, ambas lo bastante pintorescas como para comentarlas aquí. Pero antes, permítanme comentarles el verdadero contexto histórico.
En 1538, el capitán español Luis Lanchero había comenzada la primera campaña para avasallar a los Muzo, pero se vio obligado a retroceder por la heroica resistencia de los nativos. Durante la retirada, de una de las dos maneras que la leyenda narra y que veremos más abajo, los españoles descubrieron la existencia de esmeraldas en la región.
Ese hallazgo fortuito determinó que la corona española iniciara nuevos intentos de conquista a lo largo de los años, siempre sin éxito, hasta que trajeron en 1558, dos «armas» novedosas: tribus aliadas a los españoles, y enemigas de los Muzo, y feroces perros de presa que aterraron a los indígenas, y determinaron su conquista final.
No mucho después, los españoles descubrieron la ubicación de la mina de Coscuez- así denominada en honor a una antigua princesa india- que los locales explotaban desde hacía muchos años.
El costo de este descubrimiento fue pagado obviamente por los indios, que fueron explotados como esclavos en las extracciones mineras, hasta el extremo de su muerte por consunción. Por otra parte sucumbieron también a las enfermedades contagiosas que trajeron los europeos, y contra las cuales los nativos carecian de defensas naturales, porque eran desconocidas en el nuevo mundo.
La pérdida masiva de mano de obra esclava determinó un largo intervalo de abandono de las extracciones, que se retomaron en tiempos más modernos, con la llegada de empresas mineras extranjeras.
Como una tardía compensación que yo llamo justicia poética, Lanchero, que había sido herido en la primera campaña, murió por la infección en esa herida, que nunca dejó de atormentarlo en más de 20 años, pues nunca cerró del todo, y terminó gangrenándose hacia 1562.
¿Cuál es la versión más conocida del descubrimiento de esmeraldas por parte de los españoles?
Como adelanté más arriba, los españoles descubrieron por azar la existencia de esmeraldas en la región. Según la versión más extendida, el hallazgo se debió a que en la retirada cazaron pavos silvestres, en cuyo estómago encontraron esmeraldas de gran pureza. De resultas de ese hallazgo, «presionaron» -prefiero no indagar cómo- a los indios para que les indicaran el lugar de origen de las gemas.
¿Cuál es la versión asumida por las empresas que explotan las esmeraldas?
La versión que la empresa Coscuez hizo suya, es la que ilustra el cuadro que fotografié para ustedes en la sede misma de la firma, y que encabeza el post. Según esta historia, uno de los caballos de la tropa en retirada comenzó a renguear lastimosamente, y cuando el soldado que lo montaba se bajó a observar la causa de su molestia, encontró metido en su casco, una esmeralda de gran talla y pureza. Lo que pasó después según esta historia, fue el descubrimiento de los depósitos naturales, en función de una exhaustiva búsqueda en el lugar.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post corresponde a un cuadro que se encuentra en la empresa Coscuez Emeralds, que talla las esmeraldas en Cartagena de Indias.
¿Qué sabemos de la amatista?

Ya hace un tiempo, mencioné el listado de las variedades preciosas del cuarzo, y entre ellas, merece un lugar destacado la amatista, ya que es considerada la más valiosa, y lo amerita por su belleza. De ella vamos a hablar hoy.
¿Qué es la amatista?
La amatista es una de las variedades macrocristalinas del cuarzo, es decir, por ende, que se trata de un mineral de composición esencial Si O2.
Esta composición hace que algunos autores la consideren un óxido, como la fórmula química indica; y otros, en cambio, atendiendo a su estructura cristalina, la ubiquen entre los silicatos, tal como pasa con el cuarzo mismo.
En la red cristalina de la amatista resultan capturados algunos óxidos de hierro (Fe +3), y ellos son los responsables de las tonalidades características a las que me referiré más abajo.
¿De dónde procede su nombre?
El nombre amatista proviene del término griego amethystos, en el que coexisten el prefijo negativo y el concepto de embriaguez. Esto se debe a la antigua creencia de que esta gema podía evitar emborracharse, o bien atenuar los efectos del estado de beodez.
Dicha creencia se relacionaba a su vez con una historia mitológica, según la cual Dioniso el dios del vino y la vendimia, (equivalente al Baco romano) acosaba a una doncella llamada Amethystos, quien no solamente no estaba interesada en él, sino que además únicamente deseaba una permanente castidad. Para lograrlo, acudió a la diosa Artemisa quien la transformó en una piedra blanca. Pero ni así pudo mantener a raya a Dioniso, quien despechado y arrepentido, manchó con lágrimas contaminadas con vino, su blancura, confiriéndole para siempre el tono púrpura que hace tan estimados los cristales de amatista.
¿Cuáles son la propiedades físicas de la amatista?
Como he señalado más arriba, la amatista es una variedad preciosa del modesto cuarzo, que además, dada su composición es el mineral más abundante de la corteza. Esto determina la amplia variabilidad de apariencias que puede asumir la gema que hoy nos ocupa, y es responsable también del hecho de que su dureza (7), tenacidad, diafanidad, etc., sean semejantes a las del cuarzo.
Respecto a su color, varía desde el violeta característico que puede ser más o menos intenso, dependiendo de la cantidad de óxido de hierro que contenga, hasta amarillo y aun incoloro.
Cuando la saturación de color violeta es excesiva, la amatista aparece a simple vista como prácticamente negra, lo cual le hace perder algo de su valor en el mercado.
Por otra parte, la distribución no homogénea del color es un rasgo típico, presentándose en general una gradación desde lo más intenso en un extremo hasta prácticamente incoloro en la base o el otro extremo.
Son comunes también las inclusiones de otros minerales, o de burbujas con contenido líquido o gaseoso. Esas inclusiones pueden restarle valor para su uso en joyería, salvo notables excepciones en las que aumentan la belleza de la gema. No obstante, cuando el uso es el coleccionismo, los ejemplares pueden valorizarse más por esas mismas inclusiones.
Otro rasgo característico de la amatista, es su fuerte tendencia a formar cristales perfectos y de gran tamaño. Se trata de cristales idiomórficos (de caras bien definidas) del sistema trigonal, hábito hexagonal y terminación piramidal. Raros y muy valorados son los cristales con ambos extremos piramidales.
Es muy común que haya crecimiento de numerosos cristales paralelos o divergentes, a veces en el interior de ágatas o geodas. Cuando los cristales se estorban unos a otros en el crecimiento, pueden resultar deformados, perdiendo algo de su valor. También figuras de corrosión o roturas desmerecen los ejemplares.
¿Cómo se forma?
La génesis habitual de las amatistas en en rocas ígneas, ya sea hipabisales o volcánicas. Entre las primeras se cuentan las pegmatitas, venas hidrotermales y cavidades de granitos preexistentes. Entre las segundas, los basaltos.
En general el crecimiento de las amatistas ocurre ocupando oquedades en el interior de las cuales se generan geodas.
A veces como parte del mismo proceso se forman también ágatas, quedando las amatistas incluidas en ellas. Las geodas son precisamente alveolos o huecos redondeados preexistentes a los que líquidos mineralizantes llevan nuevos elementos quÃmicos, que precipitan o cristalizan allí, tapizando las paredes con cristales perfectos.
Ocasionalmente la amatista puede aparecer en drusas. Una drusa es la estructura inversa a una geoda, es decir que en ella los cristales cubren por fuera las paredes de cuerpos redondeados preexistentes.
Si la erosión es intensa, las geodas y drusas pueden ser liberadas de las rocas que las alojan y ser transportadas por los ríos en cuyos cauces se las puede encontrar. En caso de tratarse de cristales aislados- sea por su origen o por haberse roto los conjuntos originales- debido a su fragilidad, rápidamente pierden su forma hexagonal y piramidal, para convertirse en cantos redondeados, que también se usan para joyería, pero de orden artesanal.
¿Dónde se la encuentra?
Los principales yacimientos del mundo se encuentran en los Montes Urales, en Alemania, Australia, en países africanos como Zambia y Túnez; Brasil, departamento de Artigas en Uruguay, Estados Unidos, Canadá, India, Sri Lanka, Bolivia, España y Argentina.
En Argentina, las amatistas más apreciadas por su color, son las de la Provincia de Córdoba, pero hay también en Catamarca, la Mesopotamia y hasta en la Patagonia.
¿Qué usos tiene?
La amatista es la variedad del cuarzo más apreciada y tiene tres usos diferentes: joyería, coleccionismo, y como piedra ornamental.
En general los cristales más perfectos se tallan (como se ve en la foto al pie) para usarlos engarzados en joyas, pero también más modernamente, suelen engarzarse los cristales enteros y sin modificar, en pendientes, o colgantes, según el tamaño.
Una buena parte de las amatistas menos perfectas se usan para tallar objetos de arte, o para adornarlos.
Finalmente los especímenes más raros y de mayor tamaño son buscados por los coleccionistas y museos.
Existen numerosas maniobras para modificar el color de las amatistas, tema que les recomiendo leer en el post cuyo link aparece más arriba, anclado en el término amatista.

Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post me pertenece y corresponde a un ejemplar de mi propia colección, originario de las proximidades de Cura Brochero en la Provincia de Córdoba. La he fotografiado junto al estuche de la cá¡mara para apreciar el tamaño. Se trata de un trozo de una geoda de amatista.
La foto de la gema pulida es de Jorge Bravo y la he tomado del libro:
Saadi, J. 2006. Gemología. Las Piedras Preciosas de la República Argentina. I.S.B.N.10:987-05-1943-1. I.S.D.N.13:978-987-05-1943-1. 183 pp.
¿De qué depende el valor de un diamante?
Ya antes les he hablado del diamante, en un caso con relación al quilate, y en otro como recurso natural.
También les he hablado de los requisitos que debe cumplir una sustancia para ser considerada gema.
Pero hoy voy a hablar un poquito acerca de algunas características del diamante, y de las condiciones que se toman en cuenta para su tasación como gema, que son un poco más específicas que las reglas generales de las que ya hablamos.
¿Qué es el diamante?
La palabra diamante deriva del vocablo griego adámas, que significa invencible o inalterable, lo cual señala su gran dureza por un lado, y su escasa reactividad química por el otro.
Es una forma de presentación del elemento químico carbono (C) que debido a su particular estructura cristalina (cúbica) y fuerte enlace covalente entre las partículas, adquiere propiedades de gema, en grados de los que hablaremos más adelante.
¿Cómo se forman los diamantes?
Los diamantes naturales (lo aclaro porque ya se producen también artificialmente, tema del que hablaremos en otro post) se forman en condiciones de altísima presión y temperaturas extremas, en general en profundidades de entre 140 km y 190 km en el manto terrestre.
Por su origen profundo, se requiere de otros procesos posteriores a su formación para que aparezcan en la superficie terrestre, o a profundidades accesibles a la explotación.
Esos procesos son los ígneos, en los cuales desde un magma rico en C, se enfrían las rocas denominadas kimberlitas y lamproitas, en las cuales, los diamantes aparecen diseminados, como si fueran las frutas abrillantadas de un budín inglés. Si alguien quiere mandarme uno para su uso como material didáctico, será debidamente apreciado. (Me refiero tanto a un budín como a un diamante :D)
Con posterioridad a la formación de los diamantes en el seno de las rocas ya mencionadas, múltiples fenómenos erosivos pueden liberarlos de su matriz litológica y depositarlos, luego de algún transporte, en los yacimientos que se conocen como placeres. ¡Y vaya si es un placer encontrarlos!
¿Por qué se considera al diamante una de las gemas más valiosas?
Porque cumple con todos los requisitos que señalé en el post cuyo link está incluido más arriba, (si no fueron todavía a leerlo vayan ya, ¡caramba!); pero por sobre todas las cosas, porque es el material natural más duro según la escala de Mohs, lo que garantiza su durabilidad.
Por otra parte, los diamantes y todas las piedras preciosas son fácilmente transportables, sobre todo si se los compara con el oro, patrón internacional de la moneda, ya que para igualar el valor de mercado de unos pocos diamantes, el oro, debido a su alta densidad, alcanzaría pesos que nadie podría llevar en su bolsillo.
¿Cuáles son las condiciones que se consideran a la hora de tasar un diamante?
Estamos hablando por supuesto de los diamantes de joyería, vale decir los que ya pasaron el filtro de los requisitos comunes a todas las gemas. Si no superan esa primera selección, se trata de diamantes industriales, cuyo uso es esencialmente como abrasivos, por su alta dureza.
Por eso a veces uno se sorprende al escuchar que el principal productor de diamantes en el mundo es Australia. El tema es que son industriales. Los gemológicos proceden mayormente de África, en cambio.
Los factores que modifican el valor de un diamante son:
- El quilate
- La claridad
- El color
- El corte o tallado
¿Cómo se evalúa el quilate?
Ya les he explicado el tema del quilate en otro post, que asumo que ya fueron a leer después del reto que ya les he dado. Por eso, partimos del conocimiento de que 1 quilate corresponde, en peso a 0,200 g, pero hay algo más.
Se considera que cada quilate es igual a 100 puntos, de modo que un diamante de 0,100 g o 100 mg, como prefieran, es considerado como de medio quilate, o 50 puntos, indistintamente.
Esto se plantea así, porque para diamantes muy pequeños, hablar de la novena parte de un quilate, o de 22,22222 mg es incómodo, pero decir de él que tiene 11 puntos, es mucho más sencillo.
Lo importante es no dejarse confundir por la terminología, porque ni remotamente es lo mismo comprar un diamante de 1 quilate que uno de 1 punto (cien veces más chico).
¿Cómo se evalúa la claridad?
En general los minerales naturalmente tienden a crecer, incluyendo impurezas en su red. Esas impurezas, en el caso de los diamantes le restan «claridad», ya que ante la lupa de un experto se manifiestan como plumas o nubes que empañan el interior del cristal.
Si las impurezas se llegan a ver a simple vista el valor del diamante disminuye notablemente y se lo clasifica como I1 hasta I3, en sentido de valor decreciente en el mercado.
Si las impurezas son solamente apreciables con aparatos ópticos, la clasificación de claridad es VVS1 o VVS2.
¿Cómo incide el color?
Los diamantes se definen como incoloros, y cuanto menos invasión de tonalidades variadas tengan, más valiosos son. Se los clasifica con letras desde la D (el absolutamente incoloro) en adelante, siendo los más valiosos los que menos se alejan de la D.
Pero vale la pena señalar una excepción importante: si los diamantes no están matizados, sino que son definidamente de un color dado como rojo, rosa, azul, verde o amarillo, totalmente puros, se trata de ejemplares de extrema rareza, por lo cual su valor asciende vertiginosamente en el mercado.
¿Cómo se considera el corte?
Para entender más profundamente el tema deberían conocer mucho más sobre la transmisión de la luz a través de ondas, tema que en realidad veremos más adelante en otros posts, por su importancia para entender los sismos, las olas, y muchos otros fenómenos. Pero por ahora basta con que recuerden lo que aprendieron en la escuela primaria acerca de reflexión y refracción de la luz.
Lo que deben recordar, es que ambos fenómenos ocurren cuando la luz atraviesa la superficie que separa dos medios distintos (en este caso cristal y aire). Sepan también que reflexión es el retorno de la luz incidente al medio del que procede, y refracción es el cambio de dirección de transmisión al cambiar de medio.
Y ahora, piensen en otro concepto: el ángulo crítico que es ese ángulo en el que cuando la luz incide, en vez de seguir su viaje en el segundo medio, vuelve al medio del cual procede, como si fuera una reflexión más.
Ahora, volviendo a la tasación de un diamante, mientras que color y claridad son propiedades naturales, el quilate depende del tamaño en que se lo pueda fraccionar para su uso en joyería, lo cual depende en parte de la calidad original del cristal, y en parte de cuánto de él se conserve luego del tallado.
En cambio, el corte que valoriza o devalúa un diamante es enteramente dependiente de la habilidad del tallador, por lo cual no debe sorprendernos que se trate de uno de los oficios más especializados y mejor pagados que existen, aunque también sea de los más estresantes, ya que arruinar una gema que vale muchos miles o millones de dólares, puede significar la muerte social de un experto. Cuando no de la muerte real por infarto…
Si los cortes están bien realizados, se aprovecha la reflexión de la luz en cada una de las facetas, y se aprovechan también los ángulos críticos para disponer los ángulos de incidencia de la luz, de modo que se sume la luz que retorna de una reflexión, con la que resulta de una refracción en el ángulo crítico, precisamente.
Por eso, cuando definimos los brillos de los minerales en otro post, dijimos que el que se parece al del diamante tallado tiene nombre propio (adamantino), y significa muchos puntos de luz o destellos.
Si este tema les parece interesante, podría llegar a contarles muchas cosas más del tallado de gemas, díganme ustedes si les parece un tema potable.
Si este post les ha gustado como para llevarlo a su blog, o a la red social, por favor, mencionen la fuente porque esta página está registrada con IBSN 04-10-1952-01.
Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post la tomé de Imágenes google, que me direccionó a este sitio.