Archivo de enero de 2013
Historia de un Geólogo.
Nada hay peor para mi tendencia a escribir pavadas que la disposición de tiempo libre, y tal fue el caso en las pasadas fiestas, cuando me castigué con un par de días de descanso en una cabaña paradisíaca en Mina Clavero. Y allí, tirada junto a la pileta, disfrutando del dolce far niente, pergeñé esta más o menos ridícula biografía de un geólogo predestinado a serlo.
La comparto con ustedes, a falta de otro material, (y ganas de buscarlo 😀 )
Historia de un Geólogo
El Dr. Heliodoro Roca era un predestinado desde su nacimiento. Casi puede decirse que la Geología, más que rodearlo, lo acosaba.
Si bien su apellido era inevitable, el nombre de pila sólo puede haberle sido dictado a sus progenitores por los hados.
Nació Heliodoro un nueve de junio, en San Carlos Minas por puro accidente, ya que sus padres, cantantes folclóricos ambos, andaban de gira, presentando su primer CD, grabado con mucho esfuerzo, en el cual los temas más exitosos eran: «La chacarera de las piedras» de Yupanqui, y la «Zamba del Minero».
El conjunto al que pertenecían sus padres se llamaba Amalgama, y lo constituían: su madre, de nombre Ágata, su tía Norita, la abuela Celestina, y don Jacinto Roca, su padre.
Heliodoro aprendió a leer y escribir en la escuela Florentino Ameghino, y más tarde, el Secundario Charles Darwin, lo contó entre sus alumnos.
La casa paterna quedaba en la Avenida Mosconi, y cuando Heliodoro se enamoró por primera vez, lo hizo de una vecinita de la misma calle, llamada Jade.
Algunas intrusiones impidieron que el romance prosperara, y finalmente ambos fueron derivando hacia distintos rumbos.
Más adelante, se mudó al barrio una familia de apellido Cuesta, y Heliodoro se enamoró de la hija más pequeña, llamada Laurita.
Ambos sintieron una verdadera asimilación, y luego de una visita al Museo de Mineralogía, formalizaron su relación fundando una nueva familia, cuyo basamento siempre fue de raíces profundas.
Tuvieron cuatro hijos, y puede decirse que el matrimonio estaba tan consolidado, que las únicas discordancias surgieron al elegir los nombres de sus vástagos.
Laurita transigió con el altisonante Kimberley para la primogénita, y hasta se resignó a bautizar Albita a la segunda y Marga a la tercera, pero la propuesta de Xenolito como nombre para el hijo varón resultó excesiva, y Heliodoro debió aceptar en cambio el apelativo Germán, aunque siempre le llamaba Germanio en el ámbito familiar.
Heliodoro fue siempre un hombre cariñoso y un sólido padre, que hizo de su familia un núcleo envidiable.
Toda vez que tenía tiempo libre, la familia partía en campañas recreativas hacia lugares tan variados como circos glaciarios, parques termales, cavernas volcánicas, yacimientos fosilíferos, sitios arqueológicos o dunas costeras.
Lamentablemente, su vida fue relativamente corta, ya que fue sepultado por un alud, y sus restos, desparramados en un cono de derrubios, quedarán para siempre en él, a la espera de una futura litogénesis.
Bueno, es todo por hoy, nos vemos el lunes. Un abrazo, Graciela.
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¿Qué es la Titanoboa y cuándo se la descubrió?
Ya les he contado antes que de su último viaje a Estados Unidos, Guille (el Pulpo) y Dayana vinieron cargados de cosas maravillosas para Locos. Entre ellas, un video de Smithsonian Channel en el que se relata el descubrimiento y reconstrucción de la Titanoboa, a quien Guille con su característico sentido del humor ha rebautizado Tita Novoa.
Y de ella, luego de documentarme también en otras fuentes, les voy a hablar hoy porque es un tema fantástico, ya van a ver.
¿Qué es la Titanoboa y qué antigüedad tiene?
La Titanoboa, cuyo nombre científico completo es Titanoboa cerrejonensis es una especie ya por completo desaparecida de serpiente, comprendida en la familia de las boas, como fácilmente se deduce de su nombre.
Es la especie de serpiente más grande de la cual se han encontrado registros fósiles hasta el presente.
Su biocrón (intervalo en que vivió la especie) corresponde al Paleoceno, es decir que debe haber vivido hace unos 60 millones de años, y sólo ha sido encontrada en Sudamérica, más específicamente en Cerrejón, La Guajira, Colombia. Es justamente del lugar del hallazgo, de donde deriva su nombre.
La clasificación científica completa es la que sigue:
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Orden: Squamata
Suborden: Serpentes
Familia: Boidae
Subfamilia: Boinae
Género: Titanoboa
Especie: Titanoboa cerrejonensis.
¿Qué características tenía el reptil?
Ya la sola mención de su nombre advierte acerca del colosal tamaño de la boa de que hablamos. A partir del análisis de las vértebras que se encontraron, por cierto muy completas, ha podido estimarse que la serpiente medía de 13 a 14 metros de largo, y que su peso podía alcanzar hasta 1,25 toneladas. ¡¡¡Qué flor de viborita!!!
Se calcula, extrapolando los hábitos de los ejemplares de boideos actuales que habría sido buena nadadora y habría estado capacitada para cazar en el medio acuático. Se supone que se habría alimentado de los enormes cocodrilos (Cerrejonisuchus) y gigantescas tortugas (Cerrejonemys) de los cuales también se hallaron restos fósiles en el mismo sitio donde se produjo el descubrimiento de la boa .
Para visualizar las dimensiones de la serpiente, basta con señalar los tamaños de sus presas: los cocodrilos que eran su bocadillo habrÃan tenido el tamaño de camiones, y las tortugas, habrían sido como osos, según relata el video del que les hablé. ¡Vaya apetito el de Tita Novoa!
¿Dónde y cuándo se descubrió la Titanoboa?
El hallazgo se produjo en 2003 en una de las minas de carbón a cielo abierto más grandes del mundo. Se trata de la explotación de Cerrejón, en el Departamento La Guajira, de Colombia. La formación geológica en la que se encontraron los restos se llama también Cerrejón y todo el complejo dista unos 90 kilómetros de la costa caribeña.
La historia del descubrimiento tiene algo de fortuito y mucho de anecdótico, de modo que vale la pena recordarla, sobre todo porque los fósiles bien conservados no son comunes en sitios donde por una parte, el clima, caracterizado por altas temperaturas y mucha humedad, resulta bastante agresivo, y destruye rápidamente todo material expuesto; y por otra parte, la densa vegetación cubre todas las pistas disponibles.
Fue, por eso, en un destape de la explotación minera donde quedó al descubierto el que sería uno de los yacimientos fosilíferos más importantes del mundo en áreas tropicales.
¿Cómo fue la historia que condujo finalmente al descubrimiento de la Titanoboa?
Hacia 1994, el geólogo colombiano Henry García, empleado de la explotación carbonífera encontró un ejemplar fósil que le pareció inusual, y lo conservó en una vitrina de la Compañía, con la etiqueta «rama petrificada», donde fue olvidado por muchos años, aunque se constituyó en el primer antecedente de la potencialidad del lugar como yacimiento fosilífero .
En 2003, Fabiany Herrera, por entonces estudiante de Geología (University of Florida, Gainesville) y hoy miembro del Smithsonian Tropical Research Institute, visitó el lugar como parte de su práctica de campo, y encontró numerosos ejemplares de hojas fósiles. Al compartir estos hallazgos con Carlos A. Jaramillo, (Smithsonian Tropical Research Institute) quien era en ese momento empleado de la minera, se constituyeron- junto con el curador de la colección de fósiles del Smithsonian National Museum of Natural History, paleobiólogo Scott Wing– en un entusiasta equipo que partió en una expedición de búsqueda de restos folisilizados hacia Cerrejón.
Luego de cuatro meses de trabajo intensivo, habían recogido más de 2.000 ejemplares de plantas, muchas de las cuales no se habían encontrado antes, y algunos restos de vertebrados que los indujeron a generar una nueva campaña.
Fue en esta segunda campaña cuando recurrieron a García, quien los condujo al sitio del hallazgo de aquel fósil que reposaba en la vitrina desde hacía nueve años.
En ese lugar encontraron cientos de huesos y caparazones, mayormente de cocodrilos y tortugas, que fueron debidamente embalados y enviados para su estudio y clasificación en gabinete, a la Universidad de Florida. A estas dos expediciones siguieron otras muchas que incrementaban siempre la colección a clasificar, y en las cuales, además de los nombrados participó Jonathan I. Bloch (University of Florida, Gainesville).
¿Cómo se realizó la identificación de los restos fósiles de Titanoboa?
Luego de numerosos envíos desde Cerrejón, la colección había crecido enormemente y todavía en 2007 no se habían identificado todos los especímenes.
El geólogo Alexander K. Hastings trabajaba en la clasificación de un grupo de huesos que en el campo habían sido etiquetados como «cocodrilo», pero su ojo entrenado rápidamente descubrió una vértebra cuya forma no correspondía a un animal de ese grupo, y compartió el hallazgo con su colega Jason R. Bourke, quien se especializa en reptiles y aseveró que se trataba de una serpiente.
El tamaño de la vértebra indicaba además, que se encontraban ante una determinación de importancia histórica. Hastings recuerda aún hoy la enorme ansiedad de esa primera noche en que debían esperar a una hora prudente para comunicarse con especialistas de otros lugares del mundo para confirmar su hallazgo.
Quienes lo hicieron, en conferencia on line, fueron Jason J. Head, de la Universidad de Toronto, considerado una autoridad en la materia y David Polly (Indiana University, Bloomington). Lo demás ya es historia.
¿Por qué es un hallazgo tan importante?
Por múltiples razones: en primer lugar porque ejemplifica muy bien el trabajo científico tal como hoy se realiza, en equipos que trabajan solidariamente, y donde cada aporte es vital. Ya no se piensa en esos antiguos científicos que trabajaban en soledad y aislamiento. Hoy la vastedad y complejidad del conocimiento científico requiere de generosas colaboraciones para su progreso.
Pero por otro lado, el hallazgo ha arrojado luz sobre los estudios del paleoclima, ya que el tamaño del reptil es un excelente indicador de la temperatura reinante cuando el ejemplar vivía, hace sesenta millones de años.
En efecto, la dimensión de las serpientes es de alguna manera proporcional a la temperatura, ya que se trata de animales de sangre fría, que dependen por lo tanto de la temperatura de su hábitat.
Para alcanzar el tamaño que delatan sus restos, la Titanoboa debe haber requerido una temperatura media anual de entre 30 y 34 grados centígrados para sobrevivir. Esto es unos 6 grados por encima de la temperatura media actual en la zona del yacimiento.
Este punto refuta muy bien la idea del calentamiento global como resultado principalmente atribuible a acciones antrópicas.
Ojalá les haya gustado la historia tanto como a mí misma, porque hay otras por el estilo que pienso compartir en otros posts. Un abrazo y nos vemos el miércoles. Graciela.
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P.S.: La imagen que ilustra el post es la reproducción de la Titanoboa a tamaño natural que realizaron los científicos del Smithsonian Museum, y que he tomado capturando la pantalla del video que les mencioné al comienzo.
Alumnos y dinosaurios
Los alumnos tienen reacciones que resultan muchas veces desconcertantes como mínimo, y hasta desopilantes en ocasiones.
Hoy les voy a contar una anécdota de segunda mano, pues le sucedió a una colega, docente de Paleontología.
Cuenta ella que después de una larga clase, explicando la posición taxonómica de los dinosaurios, y su división en los grandes grupos Ornistichia y Saurischia que derivarían en especies posteriormente tan distintas, hizo la consabida invitación:
-«¿Alguien tiene alguna duda?»
Y un alumno levantó la mano, preguntando:
-«¿ Y cuáles de ésos son los dragones?»
Y no me salgan con el dragón de Komodo, porque ésa es una denominación moderna y vulgar, que nada tiene que ver con los dinos…
Un abrazo y nos vemos el lunes, con algo que creo que les va a sorprender e interesar. Graciela.
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¿Dónde se puede estudiar Geología en Bolivia?
Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) (La Paz) Aquí la carrera se denomina Ingeniería Geológica, pero es equiparable a la carrera de Geología.
Universidad Técnica de Oruro (UTO) (Oruro) Aquí la carrera se denomina Ingeniería Geológica, pero es equiparable a la carrera de Geología.
Universidad Autónoma Tomás Frías (UATF) (Potosí)Aquí la carrera se denomina Ingeniería Geológica, pero es equiparable a la carrera de Geología.
Todas son Universidades públicas.
Cabe aclarar que se dicta en algunas otras Universidades la carrera de Ingeniería en Petróleo y Gas, pero su plan de estudio no es equivalente al del Geólogo.