Archivo de febrero de 2010
Nuevamente nos preguntamos ¿qué le dijo?
En un post anterior bajo esta misma etiqueta, expliqué cómo surgieron estas humoradas, y ahora viene una nueva entrega de este rubro.
¿Qué le dijo el diamante al corindón?
No te hagas el duro conmigo.
¿Qué le dijo la turmalina al granate?
No me vengas con piropos
¿Qué le dijo el geólogo al paleontólogo?
Ya llenaste otra vez el campamento de bichos.
¿Qué le dijo el fósil al manganeso dendrítico?
Sos un impostor.
Todavía tengo cosas peores, no teman, este yacimiento no se agota acá.
Y tampoco se acaban las sonrisas….
Nos vemos el lunes, un beso Graciela
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¿Es conveniente trasladar Puerto Príncipe, capital de Haití?
Con motivo de los luctuosos hechos acontecidos en Puerto Príncipe, Haití. mucho se escucha últimamente acerca de la posibilidad de cambiar el emplazamiento de la ciudad, realizando el traslado como una respuesta orgánica al ya iniciado éxodo espontáneo desde las zonas más afectadas.
La gran pregunta es ¿Sirve el traslado para evitar más destrucciones y pérdidas humanas?
Bien, hay varios niveles de análisis:
Desde la propia geología, poca utilidad puede verse en tal desplazamiento, porque en realidad toda la isla está afectada por la amenaza sísmica, ya que como señalé oportunamente este terremoto es de origen tectónico. Otro sería el caso si la causa del movimiento fuera de cualquier otro tipo más localizado, como los que mencioné en el post correspondiente.
En este caso, sin embargo, si se fijan ustedes en el mapa que ilustra el post, que he tomado del blog colega MiGeo y que cumplo en linkear aquí, las fallas responsables de los sismos atraviesan gran parte de la isla y por otro lado, el asentamiento de ésta en una placa tan activa como la Caribe, hace casi irrelevante ese posible traslado.
No obstante, desde otros niveles de análisis, la medida aparece como bastante acertada, por varias razones, a saber:
- La permanencia de algunos muros en pie, sería una tentación para iniciar la reconstrucción aprovechando esos relictos, que no obstante, ya han demostrado no ser competentes a la hora de soportar las tensiones sísmicas.
- La limpieza y demolición de los restos sería enormemente costosa, visualizándose como una medida más razonable dejar que la naturaleza siga su curso, y lentamente incorpore al paisaje natural los restos que hoy son un luctuoso recordatorio.
- Reiniciar la vida cotidiana en una zona que encierra tanto dolor y atesora tan espantosos recuerdos, estaría lejos de ser un punto de partida saludable para una vida renovada.
- Se puede aportar en cambio algunas objeciones, como por ejemplo que abandonar la ciudad a su suerte significaría saqueos sin fin. Es posible, pero ¿acaso no ocurren de todos modos?
Aun sin ser mi área de competencia, me parece preferible la fundación de una nueva ciudad lejos del luto, antes que el enorme esfuerzo de pelearle a la naturaleza lo que ella ya reclamó para sí.
Y por último, debo insistir en que esa zona es sísmica. y nada puede cambiar este simple hecho.
Bueno, queridos lectores, nos vemos el miércoles, si algo urgente no me trae antes al blog. Un abrazo Graciela.
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¡¡¡Hielo!!! de Arnold Federbush – Literatura sobre Glaciares y paisajes

Para disfrutar el comienzo del fin de semana, un bellísimo texto literario, tomado de «¡¡¡HIELO!!» de Arnold Federbush,que describe de modo absolutamente magistral el modo en que la nieve se transforma en hielo, y cómo éste avanza luego modificando el paisaje. Es imperdible, y el libro todo vale de verdad la pena.
«Las corrientes de aire seguían recorriendo sus sendas fundamentales, tan inalterables a su manera como las leyes fundamentales de la física, calentadas por el sol en los alrededores del Ecuador y luego transportadas hacia la frialdad de los polos. Pero pronto empezarían a seguir caminos nuevos, a describir nuevas pautas.
Se había desencadenado una tempestad en el nordeste, la peor que recordaban la mayoría de ciudadanos vivientes; pero al marcharse, siguiendo su curso había dejado de preocuparles.
Es cierto, normalmente la tempestad se habría disipado en el mar; pero tal como la humanidad lo iba advirtiendo, la normalidad se desvanecía a toda prisa. En primer lugar, el calor que producía vapor de agua sobre el Atlántico hacía lo mismo sobre los mares árticos, de modo que había unas nubes aguardando sobre la gran sábana de hielo de Groenlandia, una humedad que revitalizaría la tormenta antes de que ésta muriese.
Al poco tiempo, lejos de la vista de los hombres, una nueva tormenta bramaba. Centímetro a centímetro la nieve se acumulaba sobre el hielo; los copos individuales se posaban livianamente, separados por las ramas de los otros copos. Pero al caer más nieve, a medida que los centímetros se convertían en decímetros y los decímetros en metros, la nieve del fondo se aplastaba, como puede uno aplastar un puñado en la mano. Los bracitos de los copos se partían bajo la presión, y los cristales se apiñaban para formar hielo granuloso.
El glaciar sobrealimentado helaba a su vez el aire de encima, atrayendo más nieve aún metro tras metro, tonelada tras tonelada. El hielo granuloso se comprimía más y más, hasta que las últimas bolsitas de aire salían despedidas fuera y se transformaban en un hielo especial, con una densidad increíble, e inamovible, impenetrablemente sólido según todos los cálculos humanos.
No obstante, la naturaleza actúa con fuerzas mayores. Millones de toneladas continuaban acumulándose en la cima, pero ya no había nada que expulsar del fondo. No había ningún otro sitio adonde ir sino fuera, con lo cual el hielo, el sólido más duro de todos, rezumaba como melaza.
Físicamente se estaba aplanando, extendiéndose bajo su propio e inmenso peso. Se comportaba como un ser vivo, una ameba de centenares de kilómetros de diámetro, enviando a ciegas extensiones exploratorias de sí mismo, dedos de hielo que tanteaban entre peñas y pedruscos, engrosándose a medida que encontraban paso y el enorme cuerpo, cachazudo, del glaciar inmenso venía detrás.
Peñas y pedruscos eran arrancados, arrastrados rodando para convertirse en dientes o limas gigantes, de modo que ahora el glaciar podía triturar y pulverizar todo lo que hallaba a su paso, así como tragárselo entero.
Al final llegó a la cordillera de montañas y ahí se quedó cohibido. Los dedos parecían retraerse, al tiempo que llegaba más hielo y el glaciar se replegaba sobre sí mismo.Ciento sesenta kilómetros más atrás, la nieve continuaba alimentándolo, de modo que su frente se elevaba ascendiendo despacio con gran paciencia por la ladera de la montaña, hasta que alcanzó el paso y luego se derramó por él. Físicamente, los movimientos de avance, y hasta los cuesta abajo no eran producto de la concordia, sino de la lucha loca y desordenada, en la que innumerables cristales cedían de mala gana, se retorcían, cambiaban de forma y finalmente se entregaban.
En la base del glaciar, las inmensas presiones mantenían estos conflictos en una masa gelatinosa. Sin embargo, en la cima se manifestaba esa pugna y el hielo se partía y se separaba en un millar de grietas que crecían y disminuían se soldaban y se reformaban a cada curva del suelo».
Los espero el lunes con alguna otra sorpresilla. Un beso, Graciela
La trágica avalancha en Aguascalientes, Perú.

Cuando leí sobre los luctuosos acontecimientos en Perú, casi al pie del Machu Pichu, pensé que habría mil posts explicando el fenómeno, y casi desistí de sumarme al coro, pero para mi sorpresa, la información no ha rozado casi los costados geológicos de la tragedia, de modo que aquí me lanzo con el primero de los posts que se relacionarán de alguna manera con el tema.
Y deberán ser necesariamente muchos los temas a analizar, y por lo tanto, las veces que volvamos sobre el asunto.
¿Qué fue lo que sucedió en Perú?
Me parece que puedo comenzar hoy explicando qué es este proceso que ha tenido lugar, acomodándolo en el contexto del complejo sistema que es la geología.
Habrá luego que hablar sobre los factores que inciden en este fenómeno, y seguramente analizar también por qué y cómo se conjugaron ellos en este momento y lugar en especial.
Demasiado denso para un solo post de un blog que pretende ser de fácil lectura, por lo cual, repito, iré desgranando los diversos aspectos involucrados de manera progresiva y sencilla, si es posible.
Hoy, entonces, veamos qué fenómeno es éste.
Si pasean por el blog, verán en uno de los posts relativos a los objetos de estudio de la geología, que dentro de la dinámica exógena, hay básicamente dos ciclos: gliptogénesis y litogénesis.

En el primero de ellos coexisten tres grupos de manifestaciones, a saber: la meteorización, la erosión y la remoción en masa.
Les debo las definiciones de los dos primeros, pero ahora debemos centralizar el enfoque en la remoción en masa, porque de eso se trata una avalancha o alud, como se lo llama vulgarmente.
En general, la remoción en masa es una transferencia de energía desde zonas de alto potencial hacia zonas de bajo potencial, lo cual se realiza a través de un transporte de materia a favor de la gravedad.
Esto se entiende fácilmente si uno imagina que levanta una valija, por ejemplo, hasta el portaequipajes de un avión. Podría ser levantar el bebé desde el piso hasta la cuna o subir un gato a un árbol, lo importante es el movimiento involucrado, no se dejen confundir por otra cosa.
Cuando lo hace, invierte un trabajo, y la energía del mismo se acumula como potencia (físicamente ,potencia es capacidad de producir trabajo), y vale decir que allí arriba la situación es de alto potencial, lo cual siempre genera algún grado de inestabilidad.
Si luego se deja caer cualquiera de los objetos del ejemplo (tengan cuidado con el bebé, por favor) la potencia acumulada se libera en la caída.
Es decir, estamos como siempre ante intercambios de energía que en este caso se manifiestan como movimientos o transportes de materia.
Cuando el vehículo de transporte es agua en cualquiera de sus formas, o viento, el proceso es de erosión, pero cuando el agente que produce la movilización no es ninguno de ellos, sino la fuerza de la gravedad, entonces estamos ante la remoción en masa, o como también puede decirse, son «movimientos coluviales»
El agua puede estar presente en cantidades variables, pero es en todo caso un factor disparador, no un agente de transporte, o al menos, no lo es en el origen.
A lo largo del recorrido, puede ir aumentando el contenido de agua y pasar a ser una forma de erosión hídrica, con todas las alternativas transicionales entre ambas.
¿Hay otras formas de remoción en masa?
El cuadro que les incluyo implica las formas comunes de remoción en masa. Como pueden observar, si las vertientes o pendientes son de roca masiva, los fenómenos que ocurren son de una clase y si se trata de sedimentos desagregados, son de otra.
Este cuadrito, será analizado en detalle en posteriores posts, hoy lo que nos importa es saber que lo acontecido en Aguascalientes es una corriente de barro, que tiene lugar sobre vertientes de sedimentos sueltos, y que básicamente tiene lugar cuando en pendientes inestables (recuerden que son zonas de alto potencial) el agua de lluvia se infiltra en el material, aumentando su peso de manera que ese equilibrio inestable se rompe y la gravedad actúa en toda su magnitud.
La ruptura del equilibrio ocurre cuando el peso del material así empapado supera la resistencia que oponen la rugosidad del terreno y la cohesión del material.
Por otra parte cuando la presión del agua intersticial en los poros supera la fricción interna del sedimento, se dice que éste ha alcanzado su límite plástico primero y líquido después, actuando como un cuerpo en deformación viscosa o como una verdadera corriente líquida, respectivamente.
Tanto el límite plástico como el líquido se miden en función de la cantidad de agua que puede un material poroso contener antes de comenzar a variar su comportamiento según lo ya mencionado más arriba.
La velocidad que alcance el desplazamiento depende de numerosos factores, pero suele ser de decenas de metros por minuto, y eso le da capacidad de arrasar con cuanto encuentra a su paso.
En algún momento dado, como ya dije, puede ser un flujo cada vez menos denso por la suma de agua al sistema, hasta llegar a moverse como una corriente fluvial y erosionar como una inundación corriente.
En este caso, los factores involucrados tienen que ver con la presencia de El Niño, con sus aumentadas precipitaciones, las pendientes involucradas, el tipo de material, las vibraciones de los recientes terremotos en placas adyacentes, y hasta algunos cambios culturales en el uso de la tierra.
Pero todos son temas merecedores de sucesivos posts, y bueno sería que vayan recordando los temas de complejidad y teoría de sistemas, que son aquí bien pertinentes y cuyos links les puse más arriba.
A los responsables y trabajadores de medios de comunicación que estén interesados en informarse para realizar notas sobre desastres naturales, los invito a visitar el post que escribí sobre Geología para periodistas y comunicadores.
En la foto, me ven en la empinada callecita principal de Aguascalientes, un pueblo de gran belleza y pintoresquismo, que lamentablemente hoy sufrió las consecuencias de la indomable fuerza de los elementos naturales.
Recuerden que este tema no está agotado ni muchísimo menos, ya volveremos sobre él.
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