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El mito de las Montañas Superstición, en Estados Unidos.

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Este post de hoy contiene bastante información científica muy específica, pero si sólo les interesa la parte anecdótica que es muuuuyyyy jugosa, no tienen más que buscar las preguntas que hacen referencia a ellas, y saltar el resto. En otras palabras, no se dejen asustar por los términos muy geológicos, y sigan leyendo más abajo, porque me juego  a que les va a gustar.

¿Qué relata el mito popular respecto a Superstition Mountains?

Según la leyenda, en algún momento en la década de 1870, un hombre llamado Jacob Waltz habría descubierto una gigantesca mina de oro dentro de estas montañas. La mina se conoce como “La mina de oro perdida del alemán” (Lost Dutchman’s Gold Mine), ya que ésa era la nacionalidad de Waltz, quien guardó el secreto de la ubicación del yacimiento hasta su lecho de muerte.

Aquí permítanme una digresión, la palabra Dutchman es una deformación fonética de “Deutschmann”, palabra con que los alemanes se designan a sí mismos.

Según las distintas fuentes, el secreto del alemán murió con él, o bien fue revelado a una única persona, que sin embargo no pudo encontrar el tesoro de la tierra.

Muchas expediciones se llevaron a cabo para buscar el oro, pero ninguna tuvo éxito, ya que según el mito, los espíritus de la gente que murió ejerciendo la actividad minera, mueven el yacimiento de lugar, y mantienen la montaña bajo su embrujo.

Además, los nativos americanos se refieren también a ciertas criaturas que cuidan la mina, a las que llaman Tuar-Tums (“Little People” o gente pequeña, como se llama en Estados Unidos a los enanos) y que según cuentan, viven en cuevas y túneles.

Algunas comunidades apaches creen también que en esas montañas se encuentra la entrada al infierno.

¿Dónde quedan las Superstition Mountains (Montañas Superstición)?

Las Montañas de la Superstición conocidas también como Montañas Superstición a secas, y popularmente como “Las Supersticiones”, constituyen una cadena situada en Arizona, aproximadamente 48 km al este del área metropolitana de Phoenix.

Según los reportes históricos, el primer europeo que la reconoció fue un explorador italiano llamado Fray Marcos de Niza, quien la mencionó ya en 1639.

La cordillera exhibe un clima desértico, con temperaturas altas en el verano, especialmente en la parte más baja, que es la occidental, donde en consonancia con la leyenda, hay un parque denominado Parque Estatal The Lost Dutchman.

¿Cómo están conformadas geológicamente las Montañas Superstición?

Las Montañas Superstición forman parte de la Provincia Geológica conocida como Basin and Ranges (Cuencas y Sierras) que ocupa gran parte del oeste norteamericano.

Su límite occidental en los Estados Unidos es la escarpa de falla de la Sierra Nevada, y se extiende por más de 800 km hasta limitar por el este con la Falla Wasatch, la meseta de Colorado y el Rift del Río Grande.

Por el norte llega a la Meseta de Columbia, y por el sur sus límites son más imprecisos, aunque se suele mencionar el Cinturón Volcánico Trans-Mexicano.

Son sus rasgos más comunes, la presencia de numerosas cuencas endorreicas, lagos efímeros, y mesetas y valles, bordeados por montañas.

Geológicamente se pueden hacer algunas observaciones relativas a la génesis de la cadena, que está sin embargo todavía en discusión, ya que no hay acuerdo absoluto entre los diversos investigadores que se ocupan del tema.

Un presupuesto bastante generalizado es que la topografía general del área es resultado de procesos de extensión y adelgazamiento de la litósfera, a favor de fallas normales, que en su conjunto provocan un “escalonamiento” que se manifiesta en las formas tectónicas definidas como horsts y grabens (pilares y fosas), rasgos que estudiaremos en detalle en futuros posts.

Como todo proceso geológico que se precie, la causa del fallamiento extensional y su consecuente adelgazamiento litósferico tendría que ver con el cizallamiento a lo largo de la Falla de San Andrés, que por supuesto, ocurre a lo largo de un contacto entre placas. (¡¿cuándo no?!)

Contacto que además se relaciona con el elevado flujo de calor interno que caracteriza todo el oeste de los Estados Unidos (vayan si no, a ver el parque Yellowstone), y que al provocar un descenso en la densidad de la litósfera, facilita su alzamiento isostático (anoten otro tema que veremos en detalle en otros posts) y la deformación extensional.

Si ahora juntamos las fallas extensionales y el sobrecalentamiento, ¿qué esperan que suceda?

Pues sí, un ascenso de fluidos que generarán por un lado metamorfismo, y por el otro, obviamente procesos ígneos, que en la zona se manifestaron a través de vulcanismo en tiempos pasados (y no tan pasados). Veamos un poquito de esa evolución volcánica, pero para no hacer la cosa tan tediosa, no vayamos tan atrás en el tiempo, sólo pensemos en los últimos 65 millones de años, es decir en la era Cenozoica, cuando ya mucho de la agitación orogénica Mesozoica era apenas un recuerdo.

Toda la historia cenozoica de Arizona puede resumirse medianamente bien según cuatro estapas, si seguimos el criterio de Gary Huckleberry, un reconocido investigador del área.
Esas etapas son:

  1. Quietud Eocena.
  2. Vulcanismo masivo calco-alcalino del Oligoceno tardío- Mioceno temprano, y sedimentación asociada.
  3. Perturbación conocida como Basin and Range, y relleno de cuenca asociado, durante el Plioceno.
  4. Desarrollo de incisión de corrientes y evolución de valles y terrazas de los ríos principales, durante el Pleistoceno medio.

En la porción sur de Arizona, la parte media del Terciario se caracteriza por grandes centros volcánicos, entre los que se cuentan las manifestaciones silícicas de las Superstition Mountains, cuya edad se estima entre 29 y 15 millones de años.
También se formaron sedimentos de entre 1.500 y 3.000 metros de espesor constituidos mayormente por fanglomerados, depósitos fluviales y lacustres.

Luego de este pulso volcánico del Terciario medio, se produjo un tectonismo que afectó a los fanglomerados, que aparentemente se habrían deformado singenéticamente (es decir casi simultáneamente con su formación).

El estilo tectónico sufrió un cambio entre los 15 y 10 millones de años, cuando se instaló un sistema de grandes fracturas causadas por un campo extensional de dirección este-oeste.
Las fracturas resultantes, de rumbo norte sur, habrían sido las vías de ascenso para los líquidos mineralizantes, con contenido aurífero.

¿Tiene alguna explicación el mito mismo?

Si bien es cierto que la zona es aurífera y ello justifica en alguna medida cientos de mitos y leyendas, ésta en particular tiene más que ver con las características de su personaje central, que habrían alimentado la imaginación popular.

Jacob Waltz era originario del antiguo territorio prusiano, e inmigró a los Estados Unidos alrededor de 1840, llegando a establecerse cerca de St. Louis, Missouri o Natchez, Mississippi.

Luego del descubriminento de oro en California en 1848, se habría unido al grupo de los 49s, que ya les comenté en otro post, para dirigirse hacia el oeste, en busca del preciado metal. Poco se conoce de su vida, salvo que se convirtió en ciudadano de los Estados Unidos en Los Ángeles en 1861.

Al año siguiente, y con 52 años de edad, Waltz llegó al estado de Arizona, en épocas en que los apaches defendían todavía ferozmente sus tierras, razón por la cual, para mayor seguridad, muchos buscadores viajaban con un socio, que en el caso de Waltz habría sido un tal Jacob Weiser.

El nacimiento de la leyenda se debe a que Jacob Waltz apareció en Phoenix alrededor de 1870 con muchas bolsas de oro. Se emborrachó, gastó dinero a manos llenas y presumió acerca de su gran hallazgo de oro, al que mencionaba como la mina de oro más rica del momento, y de la que estimaba que valía millones de dólares.

Nunca reveló el lugar del hallazgo, pero sugirió que era en las Superstition Mountains, de donde muy pocos hombres regresaban por entonces, aunque a lo largo del camino se recuperaron numerosos restos humanos mutilados y decapitados, probablemente debido a que las Supertitions eran tierrra sagrada para los apaches, que como tal la defendían.

Luego de esos días de rápida dilapidación de su fortuna,  Waltz vivió de manera muy modesta hasta su muerte acontecida el 25 de Octubre de 1891 a la edad de 81 años, y en aparente pobreza.

La leyenda comenzó después de esa muerte, en parte debido a que la señora E. W. Thomas, antigua dueña de la Heladería de Thomas en Phoenix, quien había cuidado al Dutchman hasta su muerte, cerró su negocio y se embarcó en una larga búsqueda de la mina de oro perdida en las Superstition Mountains.

Nunca fue encontrado el oro del Dutchman, aunque cientos de personas intentaron la búsqueda en los más de cien años transcurridos desde entonces.

Hoy se especula con que Jacob Waltz nunca encontró una mina de oro, sino que simplemente robó algo de oro o lo ganó en apuestas, y por eso una vez terminado no tuvo acceso a más.

A lo sumo se piensa que podría haber encontrado un poco del legendario oro de los Peralta.

¿Qué es el oro de los Peralta?

Ésa es otra leyenda más antigua aún, según la cual, dos ricos terratenientes mexicanos llamados Peralta habrían financiado muchas expediciones en el territorio de Arizona (que hasta 1948 pertenecía a México) y eventualmente habrían descubierto un depósito muy rico de oro en las Superstition Mountains.

Ese oro habría sido enviado a México en trenes de mulas, que fueron interceptados por los apaches, que desinteresados en el valor del mineral, lo habrían abandonado en el lugar, donde Waltz podría haberlo encontrado años más tarde.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
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Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 2.

Imagen1formaEste post es la continuación del de la semana pasada, de modo que deberían ir a leer la primera parte antes de adentrarse en ésta de hoy.

En el post anterior contesté a las siguientes preguntas:

¿Qué creían los hindúes?

¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?

¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?

¿Qué decía el Popol Vuh?

¿Qué pensaban los hebreos?

¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?

Hasta aquí llegó la primera parte del post. Ahora veremos las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?

Aunque puede parecer mentira y aunque haya debido redescubrirse muchos siglos después, ya Platón lo hizo en la antigua Grecia, muy a pesar de toda la compleja mitología imperante.

Por cierto, este filósofo es el primero que deja algún registro histórico, pero es muy probable que también en otras culturas haya habido quienes sentaran las bases de ese conocimiento.

Después muchas veces, antes del descubrimiento de América, hubo voces que anunciaron la redondez de la Tierra, como el propio Eratóstenes, que hasta llegara a medir su circunferencia, como les contaré en otro post.

¿Cómo dedujeron los antiguos estudiosos que la Tierra era aproximadamente esférica?

Observando y analizando básicamente lo siguiente:

  • la forma de la sombra que la Tierra proyecta sobre la luna durante los eclipses.
  • la forma en que dejan de verse los barcos al alejarse en el mar, desapareciendo su base, y sólo al último sus mástiles. Eso sólo es posible en una superficie curva, pues en un plano el cuerpo entero se va empequeñeceindo progresivamente hasta que se deja de ver.
  • la comparación con otros cuerpos visibles en el espacio.
  • la especulación teórica respecto a “la forma más perfecta”.

¿Cuándo se probó definitivamente?

El argumento irrefutable estuvo constituido por los viajes de circunnavegación del S XVI. Y mucho más acá, los viajes espaciales que nos permitieron por fin conocer la forma real del planeta.

¿Es de verdad esférica la Tierra?

No, no lo es, muy por el contrario tiene una forma única de la cual hablaré en un post que probablemente será el del lunes que viene.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
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Mitos sobre la forma del planeta Tierra. Parte 1

Imagen1elefaDesde la más temprana historia de las civilizaciones, el hombre se ha preguntado acerca de todo lo que le rodea, y una de sus preguntas más recurrentes es acerca de la forma de la Tierra en la que vive.

Es por eso que cada cultura generó sus propios mitos al respecto, y ahora enumeraré sólo algunos de ellos, pero ya que son tantos y todos tan interesantes, es muy probable que vuelva sobre el tema más de una vez.

¿Qué creían los hindúes?

Como en muchas otras civilizaciones, para los hindúes la tortuga tiene una interpretación mítica y/o mágica.

Ello se debe en parte a su longevidad y seguramente también en parte a su morfología, en la que el caparazón cumple un rol que la hace aparecer casi invulnerable. Es por eso, que en la concepción hindú del Universo, la tortuga tiene un papel fundamental.

Según el hinduísmo, el mundo (la Tierra) está conformado por una enorme serpiente  que se muerde la cola, en clara alusión a la ciclicidad de los procesos naturales. Esa serpiente está suspendida en el vacío, encerrando en su interior un mar – de leche en algunas versiones- llamado el Mar de la Tranquilidad, en el que nada una tortuga que encarna el poder creador. Sobre la tortuga se posicionan tres elefantes que portan tres mundos.

El mundo inferior corresponde a los demonios y el infierno, mientras que el mundo superior  es el de los dioses y la felicidad. Es el mundo intermedio el que se atribuye a los hombres y representa a la Tierra,

¿Qué forma atribuía a la Tierra la civilización griega?

Para los griegos, la Tierra era un enorme cuerpo sustentado sobre pilares que la separaban del cielo y que reposaban sobre los hombros del titán Atlas.

Atlas había liderado una rebelión de los titanes contra los dioses olímpicos, generando la guerra que se conoció como Titanomaquia, y al ser derrotado fue castigado por Zeus, quien lo condenó a soportar por toda la eternidad el peso de la Tierra sobre sus espaldas. Precisamente el nombre Atlas se relaciona con ese mito, ya que ese término en griego (Àτλας) significa justamente “portador” y deriva de τλαω =portar, sostener o soportar.

De este titán hablaremos otras veces, ya que tiene que ver también con otros mitos que explicaban fenómenos y procesos geológicos.

¿Cómo veían la Tierra en la Edad Media?

Clásicamente se pensaba que se trataba de un disco plano, cuyos bordes estaban rodeados por un mar poblado de mosntruosas y amenazantes criaturas. Había ya algunos estudiosos enfrascados en develar la forma real, pero para la conciencia popular, el mundo era plano y limitado a Eurasia y el norte de África.

¿Qué decía el Popol Vuh?

El Popol Vuh debe su nombre a una expresión del idioma de la tribu k’iche’, popol wuj, que significa “libro del consejo” o “libro de la comunidad”. Esa expresión, a su vez, contiene los términos popol= reunión, comunidad, casa de todos, junta, y similares; y wuj= libro.

Se trata de una recopilación de narraciones míticas, legendarias y tal vez también de sucesos históricos que se narraban de forma oral y de generación en generación, en el seno de la cultura k’iche’, pueblo maya con asentamiento en la actual Guatemala.

En ese libro no hay demasiadas alusiones a la forma planetaria de la Tierra, como para citarlas todas, pero sí es interesante rescatar alguna explicación relativa al origen de su constitución geomorfológica, que les comparto en breves extractos, que permiten suponer que los antiguos mayas consideraban a la Tierra como un cuerpo originalmente semisumergido en alguna forma  oceánica existente bajo los cielos, y no mucho más que eso.

Primera Parte
Capítulo Primero
Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.
Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.
No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.
Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche…

…Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra: — ¡Tierra! — dijeron, y al instante fue hecha.
Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas…

…Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.
Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua…

¿Qué creían los hebreos?

Ellos pensaban que la Tierra era un vasto palacio creado por Jehová para morada del hombre, y que en su techo había pintado las estrellas, y de él había suspendido una inmensa lámpara, el Sol, destinada a dar luz y calor a todo lo creado.

¿Y qué creían los indígenas de América del Norte?

Notablemente, y tal vez por las mismas razones que expresé más arriba, en la concepción planetaria de algunas tribus indígenas de América del Norte, aparece también la tortuga.

Ella es la forma elegida para representar a la Tierra Madre y nutricia de la cual la raza ha aparecido.

En la mitología Cheyenne, Maheo, el Gran Espíritu, ordenó a la tortuga que cargue al mundo sobre su caparazón, debido a su fortaleza y longevidad.

Según cuenta la leyenda, en un principio no había nada hasta que  el Gran Espíritu creó una vasta extensión de agua salada y la llenó de seres vivos como peces, caracoles, gansos, patos, ánades y focas.

Salvo los peces, uno a uno los restantes animales fueron a decirle al Gran Espíritu que necesitaban un lugar firme para poder descansar, porque a veces se cansaban de nadar todo el tiempo.

Maheo a su vez, les pidió ayuda para encontrar un pedazo de tierra, y fue la foca quien extrajo del fondo del mar un poco de lodo, que Maheo hizo aumentar de tamaño, hasta que no pudo sostenerlo más.

Fue entonces que pidió auxilio a la Abuela Tortuga para colocar la tierra sobre su caparazón y sobre ella creó una gran colina que fue extendiéndose hasta generar la tierra sobre la que hoy vivimos.

Hasta aquí llega esta primera parte del post. La semana próxima subiré las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Cuándo se habló por primera vez de una tierra esférica?

¿Cómo lo dedujeron?

¿Cuándo se probó definitivamente?

¿Es de verdad esférica la Tierra?

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¿Existe el “viento de terremotos”?

Probablemente ustedes han escuchado alguna vez expresiones como:

-“El tiempo está raro, ¿vendrá un terremoto?”

-“Ese viento caliente da miedo, parece como de terremoto”

Y otras muchas variantes, igualmente absurdas, pero que como todos los mitos populares se basan en alguna razón, por falsa que ella sea.

Y de eso vamos a hablar hoy.

¿De dónde sale la expresión “viento de terremotos”?

En principio, esta “teoría” nace en la antigua Grecia, donde filósofos como Demócrito, Anaxágoras y Empédocles afirmaban que el interior de la Tierra estaba ocupado por una especie de atmósfera interior, donde se generaban vientos a veces muy violentos, de resultas de los cuales la superficie se estremecía ocasionalmente. Todos estos pensadores vivieron en el S IV a.C. y su máximo exponente, Aristóteles dio a la mencionada interpretación un prestigio que resistió al paso de los siglos.

Fue así, que Estrabón, durante el Siglo I de nuestra era, sirvió de puente para acercar la teoría de los “vientos de terremotos” hasta la Roma Imperial, que definió por lo menos hasta la Edad Media el curso del pensamiento dominante.

Es precisamente Séneca, un romano, quien describe a los sismos como causados por intensos vientos que se mueven en el interior de cavernas subterráneas, y que en su esfuerzo por escapar hacia el exterior, provocan movimientos en el terreno.

Lo novedoso que aporta Séneca es el origen local de los terremotos, lo que parece explicar por qué algunos sitios son más propensos que otros a padecerlos.

¿Por qué se extendió esa teoría?

Porque la actualización y el barniz pseudocientífico que le aporta Séneca, al señalar-como dijimos más arriba- que los sismos son más propios de determinadas geografías que de otras,  hacen de esa teoría rescatada desde tantos siglos atrás, un concepto aparentemente aceptable, que se instala casi hasta hoy en el inconsciente colectivo.

Por otra parte, por ser Séneca perteneciente a la cultura rectora del pensamiento por muchos siglos, logra entronizar esa hipótesis, que de otro modo podría haberse perdido en la nebulosa de los tiempos.

¿Quién era Séneca?

Lucio Anneo Séneca (en latín: Lucius Annæus Seneca), conocido también como Séneca el Joven nació en Corduba, en el año 4 a. C. y murió en Roma, en el año 65 d. C.

Era hijo del orador Marco Anneo Séneca y pasó a la historia como el máximo representante del estoicismo y moralismo romano aun cuando vivió durante la época de la decadencia de la República romana, y aunque el hecho de haber sido tutor de Nerón terminaron por arrastrarlo al desprestigio y consecuente suicidio.

Pese a ello, Séneca es uno de los pocos filósofos romanos que fue respetado y admirado en la Europa continental y occidental, mucho más allá de la Edad Media.

Tanto es así que fue citado por intelectuales como Erasmo de Rotterdam, Michel de Montaigne, René Descartes, Denis Diderot,  Jean-Jacques Rousseau y Francisco de Quevedo, entre otros.

Como si eso no bastase, su obra Naturales quaestiones- redactada en 7 libros mayormente resultantes de recopilaciones de los griegos que antes mencionamos- aborda temas relacionados con meteorología, mineralogía y oceanografía.

Esa obra fue muy alabada por Plinio el Viejo, lo que la convirtió en un clásico de referencia en las cuestiones de la Ciencia Natural de la época.

Para completar el panorama, en esa época, las Ciencias Naturales se “investigaban” como una parte integrante de la filosofía en general, vale decir que bastaba con observar y especular, ya que no existía por entonces un método científico que incluyera validaciones rigurosas.

¿Tiene la teoría de los vientos de terremotos algún asidero?

No, por cierto, ya que la Tierra no es hueca en su interior y los fluidos sólo ocupan espacios porosos de las rocas, de modo que imaginarse vientos corriendo violenta y libremente en su seno es muy imaginativo pero nada realista.

Además, las causas generadoras del viento son exógenas, mientras que los sismos tienen origen endógeno.

¿Qué podemos concluir, entonces?

Que los mitos populares, por más que tengan un rancio abolengo, tienden a perpetuarse hasta cuando carecen de toda base científica, y siempre se corre el riesgo de decir una gansada si no se analiza la “sabiduría colectiva” con un mínimo de espíritu crítico.

La próxima vez que escuchen que “el tiempo está tan loco, que puede venir un sismo”, están plenamente autorizados a lanzar la más estridente carcajada.

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P.S.: La imagen que ilustra el post la he tomado de Wikipedia.

¿A qué se llamó la “fiebre del oro”? Parte 2.

Imagen1Este post es continuación del de la semana pasada, de modo que deberían empezar por leerlo antes de internarse en el de hoy.

Allí respondí a las siguientes preguntas

¿A qué se llamó la fiebre del oro?

¿Cuándo y dónde se produjo la fiebre del oro?

¿Cómo se desarrolló  la fiebre del oro en California?

Las preguntas que responderé en este post son:

¿Cuál es el contexto geológico de los yacimientos de oro de California?

Los hallazgos de oro que produjeron la fiebre de 1848, ocurrieron de manera superficial, apenas subsuperficial o en los cauces de agua que surcaban un distrito aurífero relacionado con  la vertiente occidental de la Sierra Nevada, la que forma parte a su vez de la Provincia Aurífera de Nevada, que comprende no sólo California, sino obviamente también porciones de Nevada, Arizona, Utah y Idaho.

El distrito de la Sierra Nevada incluye el Mother Lode, el Grass Valley, y numerosos placeres auríferos, entre ellos los de Sierra Nevada y los de los montes Klamath.

Por la facilidad de extracción, fueron precisamente los placeres, de los que hablaremos luego, los que atrajeron la atención masiva de los forty niners.

Pero volvamos al distrito de la costa del Pacífico, y analicemos cada una de las principales unidades involucradas.

El “Mother Lode” incluye unas 150 minas distribuidas en una pequeña franja de solamente 190 km de longitud y 1,5 de ancho, con rumbo noroeste y fuerte buzamiento.

La petrología dominante es de pizarras y esquistos verdes, de edad jurásica los más nuevos, y carbonífera los más antiguos.

Las rocas originales fueron intruidas por una sucesión de rocas plutónicas, que fueron las portadoras de oro, el cual resultó depositado en filones, casi todos los cuales se relacionan con las fases tardías del plutonismo, es decir que son de origen hidrotermal.

En la zona de Grass Valley, los filones están asociados a granodioritas que invaden rocas alteradas, de edad paleozoica a jurásica.

Estos episodios de enriquecimiento por intrusiones ígneas son resultado del emplazamiento de toda el área en un límite entre placas activas, de allí el intenso magmatismo, y la presencia de fracturas que facilitan la movilización de los magmas hacia la superficie.

¿Qué es un placer aurífero?

En realidad, el término placer (hablando de minería, se entiende) se aplica no solamente a los depósitos de oro, y la mayoría de los placeres responden a una génesis muy parecida, que paso a explicarles ahora.

La razón por la cual, en el caso particular de los placeres auríferos, son ellos los disparadores de las “fiebres” (como ya les dije más arriba) es que no requieren de inversiones importantes para su explotación. Basta con contar con una pala y una criba, cedazo o “sombrero chino”, y tiempo y paciencia.

Todos los placeres se derivan de los filones primarios, explotables o no, semejantes a los que describí en la pregunta anterior.

Ésa es otra de las ventajas de los placeres, ya que no necesariamente proceden de rocas ricas en el mineral, sino que es la concentración posterior a la destrucción de las portadoras originales la que da origen al yacimiento.

Cuando la roca que contiene el oro se ve atacada por los agentes de la meteorización y erosión, comienza una lenta desintegración, que libera de su matriz alterada el metal noble que resiste los ataques químicos sin cambiar su composición.

Las partículas comienzan así una lenta peregrinación, motorizada por el agua, sea salvaje o encauzada, y cuando de muuuyyyy finas laminillas se trata, también el viento puede llevarlas.

Por su alta densidad, en aquellos sitios en donde la velocidad del flujo disminuye, el oro que forma parte de su carga tiende a depositarse, concentrándose precisamente en los lugares en que -ya sea por cambios de pendiente, por irregularidades del lecho, por la presencia de obstáculos, o por disminución del caudal, etc.- la corriente se hace más lenta.

Como los factores son más o menos permanentes a lo largo de determinados intervalos de tiempo, esos espacios de depositación preferente, comienzan a enriquecerse en oro, generando el placer.

Como además la distancia y velocidad de movilización de las partículas es inversamente proporcional a su tamaño, es común que haya una auténtica zonificación de los placeres por tamaños de pepitas.

Agreguemos que el término “pepitas” hace alusión a su forma aproximadamente redondeada, resultante de su desgaste a lo largo del transporte, que va eliminando las aristas por el rozamiento.

Otro dato importante es que como los placeres tardan cientos o miles de años en formarse, no necesariamente se ha mantenido el curso del río en ese tiempo, ni las irregularidades que provocan el descenso de velocidad han permanecido en el mismo lugar. Es por eso, que no solamente en el cauce actual se prospecta el oro, sino en toda la llanura de inundación, y en los paleocauces, lo cual implica a veces superficies alejadas muchos kilómetros del recorrido presente de las corrientes.

¿Cómo se desarrolló la fiebre del oro en Canadá y Alaska?

Para quienes en nuestra infancia leímos fascinados los libros de Jack London, Colmillo Blanco y La llamada de la Selva, la Fiebre del Oro del extremo más septentrional de Norteamérica pasó a formar parte del mágico territorio de nuestra fantasía, y nos condujo por historias que poco nos preocupaba por entonces si habían o no tenido lugar alguna vez.

Y ya grandes, supimos que efectivamente, hacia el fin del S XIX, se esparció una “fiebre” por los territorios de Canadá primero, y Alaska después, que pasó a la historia con múltiples nombres: la fiebre del oro de Klondike, fiebre del oro del Yukón o fiebre del oro de Alaska.

El 16 de agosto de 1896, un grupo de tagish, (una de las Naciones Originarias de Canadá), del que formaban parte  George Carmack, y Charlie Dawson entre otros, bajaba el curso del río Yukón y al encontrar el arroyo que luego llamarían Bonanza, y cuyo nombre original era Rabbit, encontraron un placer aluvional.

Fue Carmack quien denunció el descubrimiento, y por ello se le atribuye todo el mérito del hallazgo, aunque bien pudo haber sido cualquiera de los miembros del grupo el que levantó la primera pepita.

Si bien ya más de 10 años antes, Juneau había comenzado a extraer oro en arroyos de la zona, fue el anuncio del hallazgo en Rabbit Creek el que desató la fiebre de 1897 y 1898.

Pese a que la zona aún hoy tiene no mucho más que mil habitantes permanentes, en 1897 descendieron sobre el área casi 30.000 buscadores de oro.

Muy poco después de la invasión de mineros en el valle del río Yukón, se esparció la noticia de que las playas de Nome, en la costa del mar de Bering, algo al sur del círculo polar ártico, eran también portadoras del metal precioso.

Esto desató una nueva inmigración que llegaba en barcos procedentes de Seattle, sorteando aguas casi todo el año congeladas, que daban paso sólo durante unos pocos meses.

Estas aguas son las más frías del mundo y están también entre las más tormentosas. De allí que un alto porcentaje de los viajeros perecieran durante la travesía, sin ver jamás el anhelado metal.

¿Cuáles son los rasgos geológicos en Klondike y Yukón?

El Territorio del Yukón es el más occidental de los tres que constituyen la zona norte de Canadá, y por sus características geológicas puede decirse que se continúa por el oeste en el estado estadounidense de Alaska, aun cuando los límites políticos los distingan.

El vocablo Yukón procede de una lengua nativa local, el gwich’in, y quiere decir “río grande”, en clara alusión a la corriente fluvial que lo recorre.

El mencionado río Yukón fluye por Alaska y Canadá, exhibiendo una longitud de 3.185 km y generando una cuenca de 854.000 km² hasta desembocar en el mar de Bering, formando un delta casi semicircular. El ancho de su cauce varía entre un kilómetro y más de tres en determinados trechos.

Debido a que la cuenca del Yukón se comparte entre Alaska y Canadá, los placeres auríferos que se explotaron primero en Canadá, guiaron a los aquejados por la fiebre hasta regiones más allá del límite formal entre los dos países.

Respecto a la génesis de los yacimientos, es atribuible al tectonismo  global actuante durante cientos de millones de años.

Hace aproximadamente 400 millones de años, casi todo el territorio que hoy constituye la costa del Pacífico era en realidad parte del fondo oceánico, que en episodios de subducción iniciados hace unos 200 millones de años, fue introducido por debajo de la placa norteamericana.

A lo largo de ese proceso, ocurrieron fusiones de rocas que generaron un magma enriquecido en el oro que antes se había depositado en aquel fondo oceánico.

El enfriamiento de ese magma, que ascendía a zonas más frías, simplemente como parte de su migración natural, provocó filones de oro que se metían en las rocas estériles circundantes.

Episodios de orogenia en la zona de contacto entre placas, dieron origen a las cadenas montañosas que afectan a toda América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, en su borde occidental.

Posteriormente, esas regiones montañosas se erosionaron, exponiendo parte del oro en la superficie, en forma de placeres, cuya formación ya he explicado antes.

Los placeres del Yukón están conformados por gravas, es decir materiales gruesos en general, que todavía hoy se siguen explotando, y siguen atrayendo a trabajadores mineros de todo el mundo, aunque ahora la extracción se haga de manera regulada y sistemática.

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Un abrazo y hasta el miércoles. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio. En parte la elegí porque me encanta documentar la fidelidad de los perros que se embarcan sin cuestionamientos en cualquier aventura que emprendan sus dueños.

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